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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 296 | Noviembre 2006
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Nicaragua

En la Asamblea Nacional: ¿pacto con el PLC o alianza con ALN?

Siempre se dijo que el resultado crucial de estas elecciones era la nueva composición de la Asamblea Nacional. El Parlamento que inicia su trabajo en 2007 no es tan nuevo y el número de diputados obtenidos por el FSLN, el PLC y la ALN le permiten al FSLN, ahora en control del Ejecutivo, continuar el pacto con el PLC, que tantas consecuencias negativas ha traído al país. Le permiten también iniciar una alianza con la ALN, lo que le daría al FSLN legitimidad ante el capital nacional e internacional. El equilibrio es precario y hay cinco años por delante.

Equipo Nitlápan-Envío

Aunque puede calificarse de diferentes maneras, lo cierto es que el FSLN ganó las elecciones presidenciales cuando pudo convencer a menos gente con su candidato y su propaganda. En el caso de los 90 escaños de la Asamblea Nacional, esto ha sido aún más evidente.

CON UNA DERROCHADORA CAMPAÑA

Nunca mejor dicho que el FSLN logró ganar la Presidencia casi exclusivamente con su electorado más leal, ése que los encuestadores llaman el “voto duro”. Su cansino discurso deificado y “amoroso”, con un guión escrito por la jefa de campaña Rosario Murillo y su variopinta alianza multicolor -descolorida al mismo tiempo- no le significó un solo voto adi¬¬cional. El único resultado -y no es poca cosa- ha sido la ima¬gen de “cambio” de su candidato presidencial y lo que con ella coseche, tarea que recién empezó tras ser declarado Presi¬den¬te electo.

En estas elecciones el FSLN contó con abundantes recursos. Tantos, que hubo derroche. Las carreteras y principales caminos de todo el país estuvieron repletos de enormes rótulos con los rostros de Daniel Ortega -en un 95%-, de su compañero de fórmula Jaime Morales Carazo y, en algunos pocos casos, de los candidatos a diputados más cercanos a la dirigencia. También abundaron los vehículos comprados para servir a la campaña: 300 motocicletas y 30 camionetas todoterreno. Se repartieron gorras, camisetas, mantas, folletos, pegatinas de todos los tipos y tamaños, banderas rosaditas y, sólo al final de la campaña, rojinegras. En publicidad me¬diá¬tica, el FSLN prefirió la radio y la televisión. Su prio¬ri¬¬dad fue la transmisión, resumida o en directo, de las reuniones en todas las cabeceras departamentales del candidato presidencial con personalidades previamente seleccionadas. También hubo abundancia de cuñas radiales y spots televisivos, al extremo que en los últimos quince días se podían ver hasta doce por hora en los canales o escuchar esa misma cantidad por las radios.

De manera inexplicable, todavía El 21 de noviembre -al cerrar es¬te texto- las autoridades no habían publicado el detalle del 100% de los votos en todos las juntas, municipios y de¬par¬ta¬men¬tos para cada una de las cuatro elecciones: pre¬si¬den¬cia¬les,¬ diputados nacionales, diputados departamen¬ta¬les y dipu¬ta¬dos al Parlamento Centro¬americano. En el único caso en que hay cifras depar¬tamentales -sin detalles municipales ni de jun¬tas- es en el de la elección para diputados departa¬men¬ta¬les.¬

Fuentes vinculadas al FSLN aseguran: “Recibimos un total de diez millones de dólares” en donaciones. Y aunque no quisieron identificar el origen, otras fuentes dijeron que, con toda seguridad, el dinero provino principalmente de Venezuela y Brasil.

Pero no sólo hubo profusión de publicidad mediática. Por primera vez en los últimos 16 años, la cobertura informativa de todos los medios favoreció al FSLN, tanto en cantidad -en tiempo o espacio- como en calidad: opiniones positivas. De acuerdo al informe de la misión de observadores electorales de la Unión Europea, que realizó un monitoreo de medios en el mes previo a las elecciones, en su conjunto, los resultados muestran que el FSLN logró la mayor cobertura radial (66.7% del total del tiempo de emisión, excluyendo propaganda electoral), en cadenas de televisión (34.9%) y en medios impresos (29.6%). Este desequilibrio también se notó en el tono de la cobertura, siendo el FSLN el partido que recibió mayor número de informaciones, tanto negativas (12.9%) como positivas (72.6%) en radio y en televisión (17.5% de cobertura negativa y 35.8% de cobertura positiva), así como el mayor número de artículos negativos en la prensa escrita (47%). Por su parte, el PLC recibió un 23.7% del total de la cobertura televisiva, un 8.1% de la cobertura radial y un 24.5% de la cobertura en los medios impresos. ALN obtuvo un 22% en televisión, 14.8% en radio y un 23.8% en los medios impresos. MRS un 13% en televisión, 8% en radio y un 15.4% en los medios impresos. AC obtuvo un 6.4% de tiempo en TV, 2.6% en radio y un 6.7% del espacio en los medios impresos. El único medio estatal, Radio Nicaragua, asignó tiempo de antena a todos los partidos, siendo ALN (30.4%) y el FSLN (30.1%) los que lograron la mayor cobertura. Sin embargo, el análisis del tono de esta cobertura muestra que mientras la cobertura negativa de ALN fue de un 19.5%, la del FSLN ascendió hasta un 38.3%.

Según los cálculos del organismo nacional de observación electoral Ética y Transparencia, el consolidado de gastos -principalmente en publicidad, encuestas, fiscales, logística y souvenirs- realizado entre el 1 de julio y el 30 de octubre de 2006 por todos los partidos asciende a 324 millones 687 mil 628 córdobas, (casi 18.3 millones de dólares), un 40% más de lo gastado en las elecciones de 2001.
En base a los resultados, los votos más caros resultaron los de AC (Edén Pastora). Y los más baratos, los del MRS, casi a la par con los de la ALN.






FSLN: 30 DIPUTADOS DEPARTAMENTALES
Y 8 DIPUTADOS NACIONALES

Los votos que el FSLN obtuvo para diputados son francamente decepcionantes. En el 2001, ganó 919,192 (41.84%) votos para diputados nacionales y 905,206 (41.84%) para diputados departamentales. Este año logró 899,292 (37.19%) para nacionales (19,900 votos menos) y 906,957 (37.49%) para departamentales (1,751 votos más).

Sin embargo, este año mantuvo los mismos diputados nacionales (8), pese a que el cociente electoral que se emplea para asignar cada uno de estos escaños pasó de 108,375.70 a 120,910 votos para obtener cada diputado. En total, el FSLN logró un diputado electo más, para equiparar los 38 que ganó en las elecciones pasadas, cantidad que alcanzó gracias al escaño adicional de Daniel Ortega, por ser el candidato que quedó en segundo lugar. Decepcionantes las cifras, teniendo en cuenta que en esta elección de 2006¬ se registraron 250,807 votos válidos más (11.64%) en todo el país. En 2001, el FSLN ganó por mayoría absoluta en tres departamentos: Estelí, Chinandega y León. Este año en ninguno. Sólo en tres departamentos tuvo un incremento relativo: Madriz (0.12%), Matagalpa (0.41%) y Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), donde concurrió en alianza con el partido indígena YÁTAMA (3.26%).

UNA POLÍTICA DE ALIANZAS
DE NULOS RESULTADOS

Los resultados del FSLN significan que la política de alianzas -principalmente con los grupos de ex-contras, somocistas y mískitos- fue inútil. Porque ni aún en la RAAN pudo absorber su propio crecimiento y captar al electorado potencial de YÁTAMA. El partido de los mískitos caribeños se alió en 2001 con el PLC para las elecciones presidenciales, pero presentó su propia lista para diputados departamentales. Ese año, YÁTAMA obtuvo 7,226 votos (11.27%) y el FSLN 23,999 (37.42%). Una suma automática le debió dar en 2006 al FSLN casi la mitad del respaldo del electorado del norte del Caribe. Pero no fue así.

En alianza con YÁTAMA, el FSLN logró esta vez 37,123 votos (40.68%). Sumados los votos de ambos partidos en una y otra elección, la diferencia es de solamente 5,898 votos adicionales. Más significativo el escaso crecimiento, teniendo en cuenta el incremento de electores en la RAAN -por la cedulación masiva de marzo 2006- que fue espectacular: hace cinco años, hubo en la RAAN 64,145 votos válidos. El 5 de noviembre de este año, 91,259. Con un incremento de 42.26% de los electores, el FSLN sólo creció un 3.26%.
El peor resultado para el FSLN fue en Masaya, el único departamento del país en donde hubo menos votos que en 2001 (-509). En Masaya, el FSLN decreció 8,716 (-16.41%). En Carazo, que registra 9,870 sufragios más (13.50%), el partido de Ortega bajó en 4,414 votos (-13.44%). Y en Managua, donde el electorado creció en 71,904 votos (12.55%), el FSLN perdió 25,890 votos (10.25%). También perdió votos en Chinandega (-0.28%), en León (-1.14%) y en Boaco (-2.71%).

UN TRABAJO POLÍTICO DEFICIENTE
Y MUCHOS LIDERAZGOS CUESTIONADOS

Los resultados negativos se reflejan con bastante precisión en los departamentos donde ha habido peor trabajo partidario y los líderes del FSLN son más cuestionados. En Managua, los sandinistas han denunciado desde hace años y en todos los foros posibles, la corrupción del secretario político del FSLN Elías Chévez -diputado saliente-, la virtual desaparición de todas las estructuras partidarias y la cancelación del debate político interno.

Lo único que ha funcionado en Managua son las fuerzas cuasi militares de Lenín Cerna y el Bloque de Empresarios, cada uno actuando por su lado como grupo de presión, con su propia lógica política y sus respectivos jefes. El desastre se anticipaba desde mucho antes de la arbitraria expulsión de Herty Lewites y de Víctor Hugo Tinoco, pero Ortega, en su calidad de secretario general, se empeñó en no hacer nada para no afectar a nadie.

Por eso, informados por sus propias encuestas internas de la gran fuerza que el MRS estaba ganando en Managua, Ortega y Rosario Murillo, su esposa y jefa de campaña, se dedicaron en las cinco últimas semanas de la campaña a realizar denodados esfuerzos a incrementar sus votos en Managua. Por la mañana viajaban en helicóptero a alguna región del interior del país y por la noche recorrían los barrios de la capital. Estos es¬fuerzos les dieron resultados, pues lograron recuperar al menos la tercera parte del voto que las encuestas le atribuían¬ al MRS en Managua.

Masaya, Carazo y Granada son casos muy parecidos. En Masaya y Carazo el secretario político es causa de rechazo y división entre los sandinistas. El colmo es Masaya, donde Jorge Martínez impuso literalmente a su hija Jenny como segunda en la lista de candidatos a diputados. En Carazo
-donde hace muchos años existe una división entre los sandinistas, a duras penas apaciguada antes de las elecciones de 1996 y de 2001-, las bases rechazan a José Martínez, no sólo porque se está reeligiendo por tercera vez, sino porque sistemáticamente ha impedido, con maniobras poco éticas, el surgimiento de un nuevo liderazgo departamental.

Chinandega y León -las plazas más fuertes del sandi¬nis¬mo- también demuestran que algo está ocurriendo. Mar¬ce¬lino García y Carlos Fonseca Terán actúan como caudillos locales y, aunque con grandes diferencias en cualidades per¬sonales, los dos son acusados de autoritarios.

En Boaco, el FSLN como partido sólo existe prácticamente en la cabecera departamental, y hasta ahora porque el FSLN gobierna en la alcaldía. En el resto de Boaco, la adhesión al sandinismo se debe a convicciones de los sandi¬nis¬tas de viejo cuño y sus familias, pero no se aprecia ningún ¬crecimiento. Tanto en Boaco como en Chinandega y León, los dirigentes locales aseguran que un factor adicional para explicar los bajos resultados electorales, es que muchos sandinistas han emigrado a Costa Rica, El Salvador y Estados Unidos.

Lo más sorprendente, a pesar de todo esto, es que el FSLN ha logrado ganar un número mayor de diputados de¬par¬ta¬mentales. Managua es el único departamento en donde perdió diputados (1). Lo recupera en la RAAN, arrebatándole uno al PLC por sólo 20 votos de diferencia. Y gana uno en Boaco con 508 votos menos que en 2001 (18,244 vs 18,752).

Además, retuvo sus cuatro escaños en Chinandega, tres en León, siete en Managua, dos en Estelí, RAAN, Masaya, y Matagalpa. Y uno en Madriz, Nueva Segovia, Jinotega, Boaco, Chontales, Carazo, Granada y Rivas. El FSLN apenas creció en 1,751 votos en el total nacional para diputados departamentales, cuando el cociente promedio para la asignación de estos escaños pasó de 30,783 a 34,557. Sin embargo, logró un diputado adicional. Entre sus 38 diputados electos, 8 son aliados, incluyendo 2 de YÁTAMA.



UN PRECIO IDEOLÓGICO DEMASIADO ALTO
Y UNA HIPOTECA POLÍTICA

La concepción de su campaña de “amor y reconciliación” demostró ser un fracaso. El FSLN no logró crecer y aunque sus resultados en el sector rural mejoraron ligeramente -en términos relativos, y gracias a una abstención superior al 25%- es difícil atribuirlos al trabajo de alguno de los ingredientes del cóctel ideológico que lo acompañó en la campaña -ex-contras, somocistas, socialcristianos, conservadores, liberales- o al impacto de llevar como fórmula presidencial a Jaime Morale Carazo, un connotado somocista, responsable político de las matanzas cometidas por los contrarrevo¬lu¬¬cio¬narios en la guerra de los años 80.

Tampoco hay resultados electoralmente apreciables de la renuncia expresa de los dirigentes del FSLN a postulados tan básicos como el derecho a la vida de las mujeres al penalizar el aborto terapéutico en vísperas de las elecciones. Tampoco de su extrema derechización ideológica al abrazar las ideas religiosas más conservadoras.

En suma, el precio político de alcanzar la Presidencia a pesar de su minoría electoral y social parece haber sido de¬ma¬siado alto. El resultado ha sido la castración ideológica de un partido que alguna vez fue la vanguardia revoluciona¬ria de Centroamérica y el haberse hipotecado política¬men¬te¬ con intereses que van desde los del gran capital criollo hasta los de los organismos financieros internacionales, pasando por los de las cúpulas de las iglesias católica y evangélicas.¬

La gestión del FSLN ya en el gobierno difícilmente resolverá alguno de los problemas estructurales que padece el país, aunque seguramente tendrá suficientes recursos como para maquillar socialmente los postulados neoliberales del sistema capitalista.

MRS: UN CAMBIO RADICAL,
UN CRECIMIENTO ESPECTACULAR

En las elecciones de 2001, el Movimiento Renovador San¬di¬nista (MRS) era parte de la Convergencia Nacional, la alianza encabezada por el FSLN, pero no tuvo derecho a presentar ningún candidato a diputado.

El único antecedente de resultados electorales del MRS es el de 1996, cuando postuló a Sergio Ramírez Mercado como candidato presidencial, quien obtuvo apenas 7,724 votos (0.44%). En aquella elección el MRS ganó un poco más de 15 mil votos en las votaciones para diputados departamentales, ganando un diputado por Managua -gracias a los residuos-, obsequiado por la Presidenta del Consejo Supremo Electoral (CSE) Rosa Marina Zelaya a su esposo, Jorge Samper, pese a que por derecho le correspondía al primer candidato por Masaya, Rommel Martínez. De los 30 mil afiliados que dijo tener, sólo una tercera parte -como promedio en las seis boletas- votó por la casilla anaranjada del sombrero, a pesar de que Sergio era ‘lo mejor que nos puede pasar’, como repetía el MRS en su propaganda, dijimos entonces (Envío noviembre 1996).

Hasta el año pasado, el MRS era lo que típicamente se denomina un “partido cascarón”: sólo tenía directivas en 60 de los 153 municipios del país y en muchos casos sus únicos activistas eran sus directivos y tal vez sus familias. Este año, las cosas fueron radicalmente diferentes. Por la fuerza electoral que desencadenó el ex-alcalde de Managua Herty Lewites.

Y, probablemente lo más importante, por la alianza forjada con el sólido contingente de militantes y cuadros que llevaron consigo los fundadores del Movimiento por el Rescate del Sandinismo, Lewites y Víctor Hugo Tinoco. Tanto el prestigio de sus principales dirigentes -Tinoco, Henry Ruiz, Víctor Tirado, Mónica Baltodano y Luis Carrión, entre otros- como el tendido organizativo que algunos de ellos habían logrado organizar a lo largo de los últimos diez años, son factores esenciales para explicar el crecimiento espectacular de un partido que hace tan sólo cinco años ni siquiera tenía personería jurídica -la recuperó en 2002, después del fallo de la Corte Su¬pre¬ma de Justicia contra algunas de las reformas constitucionales del pacto-.

Los resultados demuestran que en los departamentos de Managua, Masaya, Carazo, Granada y León, el MRS pudo capitalizar gran parte del descontento histórico de los sandinistas hacia la dirección del FSLN, especialmente después del pacto de Daniel Ortega con Arnoldo Alemán.

MRS: 4 DIPUTADOS DEPARTAMENTALES
Y 1 DIPUTADO NACIONAL

El mejor resultado lo tuvo el MRS en sus candidaturas a diputados nacionales: 205,340 votos (8.49%). Sin embargo, sólo logró un diputado, por la perversa manera de calcular las asignaciones, que favorece claramente a los partidos que logran mayor votación. La “locomotora” del rendimiento electoral del MRS fue la ciudad de Managua, en donde logró superar al PLC y se instaló como la tercera fuerza política de la capital.
Un fenómeno parecido ocurrió en la lista de candidatos departamentales, pues a nivel nacional logró 198,906 votos (8.22%) y en Managua el 16.59% de los votos, suficientes para obtener tres escaños por cociente directo. También obtuvo un diputado en Carazo, el ex-alcalde de El Rosario, Juan Ramón Jiménez. En Jinotepe, el MRS se convirtió en la segunda fuerza, detrás del FSLN, con sólo mil votos de diferencia. En León, Chinandega, Chichigalpa, El Viejo, Masaya, San Marcos y Diriamba desplazó al PLC y se posicionó en tercer lugar.
De sus cinco diputados, tres provienen del Movimiento del Rescate y dos son del MRS. De ellos, hay que descontar a Mario Valle -número dos en la lista de Managua-, quien consumó lo que desde hace meses temían sus compañeros: pasarse al FSLN.

EN MANAGUA,
EL ÉXITO MAYOR DEL MRS

Managua es la gran vitrina del MRS. Sus resultados son elocuentes, pese a dos factores que obraron en su contra: el fallecimiento de Herty Lewites el 2 de julio, apenas iniciaba la campaña electoral; y el feroz trabajo de zapa que hizo el FSLN en sus estructuras.

Aunque fue hasta después de las elecciones -en ocasión de la deserción de Valle- que los diri¬gen¬tes de la Alianza MRS denunciaron con nombre y apellido¬ la infiltración en sus filas de activistas del FSLN, desde que Le¬wites anunció su propósito de lanzar su candidatura pre¬si¬dencial, era un secreto a voces quiénes y cómo estaban de¬¬dicados a neutralizar al MRS.

Decenas de dirigentes de ba¬¬rrio y distrito fueron comprados -o los quisieron comprar- con dinero, vehículos, lotes de terreno, puestos en el futuro go¬¬bierno y becas para sus hijos, entre otras cosas. Tampoco fal¬taron las amenazas de represalias, incluso contra sus vidas.

Si bien es condenable el comportamiento del FSLN, también demuestra la escasa consistencia ideológica de un sector de los dirigentes locales del MRS y la falta de voluntad política de sus principales dirigentes para tomar a tiempo medidas contra quienes se sabía estaban trabajando para el adversario.

¿CUÁL SERÁ EL FUTURO DEL MRS?

El MRS tuvo su gran fracaso en el sector rural, donde su votación fue menos del 2% del voto nacional, una prueba de su alcance estrictamente citadino y limitado a los principales centros urbanos de ocho departamentos del Pacífico. La muerte de Lewites, su candidato presidencial, los afectó por doble partida. Porque Lewites recién se proponía iniciar un recorrido por las zonas rurales cuando lo sorprendió la muerte. Y porque los recursos financieros dependían en gran medida de él, tanto por su propia fortuna como por los amigos de dentro y de fuera del país que se identificaban con él y le estaban facilitando apoyos financieros.

La escasez de dinero se reflejó en un eslabón vital de cualquier partido que aspire a ganar una elección: la estructura electoral. El MRS no logró reunir a 11,264 fiscales para cubrir todas las Juntas Receptoras de Votos. Sólo los tuvo en el 75% de las juntas y hubo muchas juntas en donde se suponía tenían mayor fuerza -Carazo, Masaya y Managua-, donde tampoco tuvieron fiscal.

El extremo de la falta de recursos -combinada con una cues¬tionable decisión política- fue que sus fiscales fueron en¬tre¬nados por el Instituto Republicano Internacional (IRI), de pésimos antecedentes políticos por su carácter interven¬cionista en Nicaragua en los años 80.

Pese a errores como ése, un éxito resonante del MRS es haber vencido la feroz campaña de desprestigio que lanzó contra ellos el FSLN, pretendiendo presentarlos como quin¬ta¬columna al servicio del gobierno de Estados Unidos. Aunque muy pocos san¬di¬nis¬tas compraron ese discurso descalificador -cuya principal portavoz fue Rosario Murillo- y aunque el MRS no ha lo¬grado arraigarse en los sectores más empobrecidos del sandinismo, tiene ahora la oportunidad ideal de llegar hasta ellos con la posición consecuente y comprometida de sus cuatro diputados y de su dirigencia nacional.

Su futuro todavía es incierto. ¿Qué hará el Movimiento por el Rescate del Sandinismo fundado por Lewites y Tinoco? Tienen la opción de convertirse en un partido político -con todo lo que ello implica en recursos financieros y en los obstá¬culos que para ello pone la Ley Electoral del pacto- o pueden negociar con el MRS su fusión. Parece la alternativa más razonable. Si así lo hacen, el desafío es convertirse en un partido de carácter nacional con estructuras y militancia vertebrada y activa alrededor de un programa político. ¿De izquierda? Lo más difícil para el MRS aún parece el desafío, aún pendiente, de forjar un perfil ideológico.





EL SANDINISMO UNIDO:
UN NOTABLE CRECIMIENTO

El sandinismo (FSLN+MRS) como fuerza electoral creció en 200,657 votos (22.17%). Los resultados demuestran que los sandinistas son mayoría absoluta en cinco departamentos: Estelí, Chinandega, León, Carazo y, por primera vez en Managua, donde el crecimiento es notable: ganan 81,122 votos y pasan del 44.22% al 51.76%. Sumando los votos de ambos grupos, sólo retroceden en los departa¬men¬tos de Nueva Segovia, Boaco, RAAS y Río San Juan. En total, logran el 45.72% frente a la derecha unida (PLC+¬ALN), que alcanza el 53.74%. Entre sandinismo y antisandinismo es la menor diferencia entre ambos campos desde las elecciones de 1990 que pusieron fin al gobierno revolucionario.

Juntos, los sandinistas hubiesen ganado 33 diputados departamentales -uno menos, pero con una distinta distribución- y los mismos 9 nacionales, para un total de 42 escaños, uno menos de los que ahora tienen, sumando al FSLN (38) y al MRS (5). Por ahora parece improbable una alianza entre el FSLN y el MRS.

Lo más probable es que el MRS se decida a postular a sus propios candidatos para alcaldes en las elecciones municipales de 2008, mientras sus diputados hacen su propia política, tomando posiciones según la agenda parlamentaria. 2011 parece aún muy lejano como para anticipar una eventual alianza electoral.

Lo que es cierto es que después de estas elecciones el sandinismo ya nunca volverá a ser igual. Porque ya es una realidad que el MRS es también una alternativa política de carácter sandinista, aunque las estructuras del FSLN se resistan a reconocerlo.

PLC: 19 DIPUTADOS DEPARTAMENTALES
Y 6 DIPUTADOS NACIONALES

En cifras, el partido de Arnoldo Alemán es el gran perdedor de estas elecciones. Y también el gran ganador. Perdió 18 diputados -tenía 43, tras el desgaje de los Azul y Blanco, hoy ALN-. Obtuvo el 27.53% de los votos para diputados nacionales (664,024), cantidad suficiente para lograr el segundo lugar en número de diputados y 6 diputados nacionales, con una diferencia de sólo 1.32% sobre sus rivales de la ALN de Eduardo Montealegre. Sus resultados expresan votos “arnol¬distas” ciento por ciento.

El PLC volvió a demostrar que es el rey del voto rural, en especial en los departamentos de Jinotega (45.97%), Matagalpa (41.83%), Chontales (40.31%), Boaco (44.94%), RAAS (50.27%) y Río San Juan (51.78%). Sus peores resultados fueron en los departamentos de Chinandega (11.56%), Rivas (14.01%), Carazo (15.78%), León (16.94%), Masaya (17.71%), Granada (17.31%) y Managua (19.12%). En todos, el PLC pasó a ser la tercera fuerza electoral, excepto en Carazo, donde quedó en cuarto lugar.

Pese a todo, logró ganar cuatro diputados en Managua, tres en Matagalpa, dos en Jinotega y uno en la RAAS, RAAN, Masaya, León, Madriz, Nueva Segovia, Estelí, Chontales, Boaco y Río San Juan.

DERROTAS DEL PLC: EL PESO DEL ARNOLDISMO
Y LAS LISTAS DE DIPUTADOS

Además de factores como el repudio al arnoldismo y al pacto, lo que explica mejor las derrotas del PLC fueron sus estructuras partidarias debilitadas y la lista de sus candidatos a diputados.

En el caso de León, por ejemplo, los liberales leoneses se enteraron en mayo que Alemán pondría de candidato a José Pallais, quien nunca ha militado en ese partido. De inmediato hubo una rebelión generalizada en el partido. De nada sirvió, porque Alemán no quiso cambiarlo. En León, el PLC sólo logró un diputado, precisamente Pallais, el causante del desbande arnoldista en el departamento. Algo parecido ocurrió en Rivas, con la imposición de Rafael Avellán.

En Carazo, parece haber influido la marginación de Tomás Guevara, ex-acalde de Jinotepe y el liberal de mayor prestigio en todo el departamento. Masaya demostró cuánto perdió el PLC por la exclusión de los Eliseo Núñez, padre e hijo, y no porque estuviesen en contra de Alemán, sino porque no se aceptaron las aspiraciones electorales de ambos. En Chinandega pesó en la derrota que ésa es la tierra natal de Montealegre. Allí fueron literalmente barridos por el FSLN y la ALN y no consiguieron ningún diputado. También el PLC es tercera fuerza en Managua, donde el factor predominante fue el hastío de los liberales por la corrupción y el pacto.

PLC: SIN DINERO ESTATAL,
PERO CON MUCHOS RECURSOS

Otro factor que también influyó en la derrota del PLC fue el financiero. En 1996 saquearon las arcas de la alcaldía de Managua y en 2001 las del Estado para financiar sus campañas, pagar la publicidad y los gastos de toda la maquinaria electoral. En ambas elecciones recibieron además suculentas donaciones de Estados Unidos -a través de organismos fachada-, de Taiwán, España y El Salvador, sólo unas cuántas de sus múltiples fuentes internacionales.

Esta vez no contaron con un centavo de los dineros públicos. O con casi nada: lo que sobró o lo que quiso entregar Alemán y su camarilla de las fortunas que le robaron al país. Sí contaron de nuevo con donaciones secretas de empresarios locales -sobre todo terratenientes- y de taiwaneses y cubano-americanos, que fueron suficientes para gastar más que sus rivales de la ALN.

PLC: A LA DEFENSIVA
EN TODOS LOS FLANCOS


En estas elecciones, el PLC debió enfrentar simultáneamente ataques por numerosos flancos. A sus tres rivales electorales -la Alternativa por el Cambio (AC), no contó para nadie-, tuvo que sumar al gobierno de Estados Unidos -con el embajador Paul Trivelli lanzando semanalmente sus diatribas-, al gobierno de Enrique Bolaños, a la inmensa mayoría de los medios de comunicación definidamente anti–arnoldistas -especialmente al consorcio mediático Canal 2–Diario La Prensa- y a un vasto sector de los empresarios, incluyendo a todo el sector financiero y al todopoderoso Carlos Pellas. Todos estos sectores estuvieron a favor del PLC en el 2001. De remate, ninguna encuesta le concedía al PLC más allá del 19% de los votos.

Por todo esto, resulta significativo que lograran más de 660 mil votos presidenciales, que ganaran en seis departamentos y que se hayan constituido en la segunda fuerza política en el Parlamento con sus 25 diputados, 24 de ellos designados personalmente por Arnoldo Alemán y sólo uno, elegido por el candidato presidencial José Rizo, por ser su amigo personal.

VOTARON POR LA ALN
“LOS MÁS EDUCADOS Y LOS MENOS POBRES”


La Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), forjada alrededor de Eduardo Montealegre, tenía todo a su favor: el respaldo de Estados Unidos, del gobierno de Bolaños, de la mayoría de los empresarios, de los medios nacionales y extranjeros, del capital centroamericano -especialmente el salvadoreño- y el favor de la opinión pública en contra de Arnoldo Alemán y del FSLN. Aunque logró el segundo lugar, habida cuenta del abrumador respaldo del que gozaba, sus resultados son francamente mediocres.

La principal debilidad de la ALN fue la estructura partidaria. Con apenas un año de constituida, no tuvo tiempo suficiente para organizarse adecuadamente en todos los departamentos, especialmente en las comunidades rurales. Eso le costó caro.

Dirigentes del PLC como Maximino Rodríguez -reelecto como diputado por Matagalpa- declararon que en el campo Montealegre jamás ganará adeptos porque tiene una manera de relacionarse “arrogante y clasista”. Algo de eso puede haber: su fiscal nacional y primo hermano, el ex-magistrado del CSE, Mauricio Montealegre, declaró al Canal 2: Sin ánimo de ofender a nadie, pero quienes votaron por ALN son los más educados y los menos pobres.

ALN: TRES RAZONES EN CONTRA
Y EL GOLPE FINAL


Hubo otras razones de particular importancia en el desplome de Montealegre. La primera, la selección que hizo para candidato a Vicepresidente de Fabricio Cajina, un joven político conservador cuyo único mérito es haber sido alcalde de su pueblo, San José de los Remates, un cargo que le heredó a su hermano. El banquero prefirió a Cajina por encima de Cristiana Chamorro, una lúcida periodista de gran personalidad y preparación académica, hija menor de la ex-Presidenta Violeta de Chamorro. El candidato de la ALN no quiso que una Chamorro le hiciera “sombra”, ni ella ni su controversial marido, el ex-Ministro de la Presidencia Antonio Lacayo.

La segunda razón que le afectó fue la propaganda sobre la fabulosa estafa de los banqueros con los Certificados Negociables de Inversión (CENI), que le cuestan al país cada año la cuarta parte de su presupuesto. Montealegre tuvo un papel central en este escándalo y, aunque eso se sabía de tiempo atrás, nadie había querido capitalizarlo políticamente, hasta que el PLC hizo de este caso el centro de su campaña para atraer el voto liberal que apoyaba a Montealegre.

Un tercer factor fue la deserción de Salvador Talavera, presidente del partido de la Resistencia Nicaragüense (PRN) y tercero en la lista de candidatos a diputados nacionales por la ALN, quien con bombos y platillos firmó una alianza con el FSLN el 15 de septiembre. El PLC aprovechó a fondo este “transfuguismo” y lo convirtió en un golpe estratégico: denunció que el FSLN había infiltrado las filas de la ALN, agregando el caso de la antigua militancia en la Juventud Sandinista de Cajina y del vocero de Montealegre, Rafael Córdova Álvarez.

El golpe final contra la ALN fue la poderosa demostración de masas que exhibió el PLC en Managua en su cierre de campaña, con la que no sólo consolidó a la mayoría de su electorado, sino que convenció a un sector de quienes hasta ese momento declaraban su intención de votar por la ALN a hacerlo por el PLC.

ALN: 17 DIPUTADOS DEPARTAMENTALES
Y 5 DIPUTADOS NACIONALES


Para diputados nacionales, la ALN alcanzó 635,679 votos (26.29%), suficientes para 5 escaños. Habrá que restarle uno, puesto que Talavera votará con el FSLN. En las elecciones para diputados departamentales, ALN sólo ganó Granada (37.74%) y Rivas (41.17%). Obtuvo el segundo lugar en Chinandega (34.23%), León (27.56%), Managua (28.34%), Masaya (33.39%) y Carazo (31.60%), en todos estos departamentos, detrás del FSLN. También quedó en segundo lugar en Chontales (31.30%) y en la RAAS (26.37%), con el PLC de primero. Ganó 5 diputados en Managua, 2 diputados en Chinandega, León y Granada, y un diputado en Matagalpa, RAAS, Chontales, Carazo, Masaya y Rivas. No ganó ni uno en el norte segoviano ni en la RAAN ni en Boaco ni en Río San Juan.

A esta bancada de 22 diputados electos y 21 efectivos, habrá que agregarle al propio ex-candidato Eduardo Monte¬ale¬gre, que obtiene una curul por su calidad de candidato del segundo lugar, y a Enrique Bolaños cuando deje la Presidencia. Después de denunciar enérgicamente la “diputación regalada” que se agenció en el pacto su antecesor y ex-amigo Arnoldo Alemán, Bolaños anunció que ocupará su escaño “porque es mi derecho y así lo manda la ley”.

La bancada de la ALN es la menos sólida en cuanto a identidad partidaria. De sus 21 diputados, 3 son del Partido Conservador y 2 de la Resistencia. Todos, eventualmente, podrían formar “tienda aparte”.

EL FSLN NO LAS TIENE TODAS CONSIGO
Y EL MRS TIENE UNA LLAVE


Si bien el FSLN tiene en la Asamblea Nacional la bancada más numerosa, no las tiene todas consigo. Sencillamente, porque no pueden gobernar solos. Sus 40 votos -incluyendo a Talavera y a Valle- le garantizan participar en la distribución de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo Supremo Electoral o en los altos cargos de la Con¬¬¬¬tra¬loría, Procuradoría de Derechos Humanos, Fiscalía y Superintendencia de Bancos.

Sin sus votos tampoco se puede reformar o aprobar ninguna ley de rango constitucional (Autonomía de la Costa Atlántica, Autonomía Universitaria, Código Militar, Ley Electoral). Para todos estos casos se requieren 56 votos. Para reformar la Constitución, hacen falta 62. Sin embargo, los votos del FSLN no son suficientes para elegir a la próxima junta directiva de la Asamblea Nacional, ni para formar quórum en el Parlamento ni para aprobar ninguna de las leyes ordinarias.

Esto obliga a las tres principales fuerzas parlamentarias a un juego y rejuego que puede ser muy dinámico en dependencia de la agenda. O muy estable, si el FSLN y uno de las dos bancadas liberales deciden formar una alianza de largo plazo.

En el trajín parlamentario cotidiano, los cuatro diputados del MRS no tendrán ningún protagonismo, excepto el de fiscales o francotiradores. Pero pueden resultar claves para una alianza con la ALN o con el FSLN, especialmente pa¬ra aislar al PLC y al arnoldismo. Dado el talante antida¬nie¬lista que han demostrado los principales cuadros del MRS, es muy poco probable que en el corto plazo se produzca una alianza así.

FSLN: ¿PACTO CON EL PLC
O ALIANZA CON ALN?


Los liberales del PLC y de la ALN están ante la disyuntiva de unir o no sus votos. Es muy poco probable que eso ocurra al menos en el primer año del nuevo gobierno, puesto que las heridas que se han causado mutuamente durante estos dos últimos años y durante la campaña siguen abiertas y ninguno quiere cederle poder al otro. Con toda seguridad tratarán de alcanzar algún acuerdo para noviembre 2008, cuando se celebren las elecciones municipales.

Al FSLN le conviene forjar una alianza de largo plazo que le garantice estabilidad en el Parlamento y goberna¬bilidad en el país. La fuerza ideal para lograrlo es la ALN, no tanto por el número de sus diputados, sino por los sectores que representan.

Por encima de todo, al FSLN le conviene mantener tranquilos a Estados Unidos, a los organismos financieros internacionales y al capitalismo criollo. Todos han vetado al PLC en tanto no se deshaga de Alemán y demandan el desmantelamiento del pacto. Esto implica que para norteamericanos, banqueros y capitalistas, la clave para sus relaciones con el gobierno de Daniel Ortega estará dada por cómo se desarrollen las alianzas parlamentarias. Y eso significa para ellos compartir el poder con ALN, tanto con cargos clave en el gabinete económico como garantizándose un poder de veto a nivel legislativo.

Juntando los votos de la ALN y el FSLN ambos tendrían 63 -con Bolaños incluido-, suficientes para juntos aprobar le¬yes y nombramientos y hasta para reformar la Consti¬tu¬¬¬ción.¬

Por el contrario, si el FSLN se decanta por el PLC -por aquello de que es mejor lo viejo por conocido-, con toda seguridad pondrá en riesgo el rumbo de su gobierno. También juntando los votos de ambos tendrían 65 votos y podrían operar a placer, pero aislados y enimistados con piezas clave del engranaje nacional.
Una posibilidad es que todos los diputados que provienen de la Resistencia -entre 5 y 7- formen su propia bancada, separándose del partido que los eligió y adopten su propia estrategia parlamentaria.

EL NUEVO GOBIERNO
EN UN EQUILIBRIO PRECARIO


La primera decisión parlamentaria es la elección en enero 2007 de los 7 miembros de la junta directiva. Es muy probable que el FSLN logre la Presidencia y la primera y segunda Secretaría, ALN la segunda Vicepresidencia y la tercera Secretaría, y el PLC los otros dos cargos, sacrificando todos al MRS. Es muy difícil creer que alguno de los tres renunciará a uno de sus cargos, en beneficio de la bancada menos numerosa. De las 16 comisiones que serán formadas, es muy probable que el FSLN se agencie 7, 4 la ALN y 4 el PLC y le dejen sólo una el MRS.

Tras la elección de la Junta Directiva -seguramente no habrá mayores problemas en nombrar a tres sandinistas para integrarla-, en los primeros diez días de trabajo del Parlamento habrá dos pruebas de fuego. ¿Serán o no derogadas las reformas constitucionales? El 20 de enero vence la Ley Marco, y si no hay ninguna intervención de la Asamblea Nacional, inmediatamente entraría en vigor.

Esto implica, entre otras cosas, la creación de la Superintendencia de Servicios Públicos (SISEP) y la ratificación de todos los ministros y embajadores por parte de una mayoría de los diputados recién electos. Si bien el Presidente Daniel Ortega anunció su disposición a aceptar y ratificar las reformas, distintos dirigentes de ALN han dicho que no están de acuerdo, alegando que rompen el equilibrio de poderes y la filosofía presidencialista de la Constitución de Nicaragua. Lo más probable es que no entren en vigor, porque ni a la ALN ni al FSLN le convienen.

La segunda prueba serán las anunciadas reformas a la Ley del Presupuesto 2007, que si bien aún no ha sido aprobado por el Parlamento saliente, no contiene las prioridades sociales del nuevo gobierno sandinista. El equilibrio es precario. Sólo basta que los dos grupos liberales se junten, para que la ALN y el PLC le hagan la vida imposible a Daniel Ortega en sólo el arranque de su gestión. Eso hace impostergable una alianza entre el FSLN y la ALN.

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