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  Número 262 | Enero 2004
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Panamá

El sancocho del Centenario

Dice así una canción muy querida, que Rubén Blades cantó hace unos meses ante 40 mil personas: “Patria son tantas cosas bellas... Son las paredes de un barrio, es su esperanza morena; es lo que lleva en el alma todo aquel cuando se aleja. Son los mártires que gritan: ¡bandera, bandera, bandera, bandera!... La patria no la definen los que suprimen al pueblo. La patria es un sentimiento como mirada de viejo, sol de eterna primavera, risa de hermanita nueva...”

Jorge Sarsanedas

En el año 2003 Panamá celebró el centenario de su separación de Colombia, ocurrida el 3 de Noviembre de 1903. Proliferaron las actividades alusivas a la fecha. ¿Cómo evaluarlas? Tal vez comparando lo que pasó, lo que está pasando en el país, con una muy típica comida nacional: el sancocho. Se trata de un plato de una región de Panamá que se elabora fundamentalmente con gallina de patio, yuca, culantro y agua. Mirando la situación del país en los últimos seis meses podemos hablar del “sancocho del centenario”.

El “plato fuerte”, “la gallina”, es la política, con la pugna entre los candidatos a las elecciones generales de mayo 2004. La “salsa” que condimenta todo el sancocho es la omnipresente corrupción. Otros condimentos añadidos son varios hechos de la coyuntura. Y quien se come este indigesto plato es el pueblo.

EL PLATO FUERTE:
LA POLÍTICA Y LOS CANDIDATOS

Con alarde de convenciones, acusaciones y cambios de un partido a otro, se han ido conformando las nóminas presidenciales para las elecciones del 2 de mayo de 2004, cuando elegiremos a 78 legisladores, 75 alcaldes municipales, 20 diputados al Parlamento Centroamericano y 619 representantes de corregimiento, una especie de autoridades cantonales. Cuatro son los candidatos a la Presidencia de la República. Según las últimas encuestas (15 diciembre 2003 y 19 enero 2004), Martín Torrijos va a la cabeza de la carrera con un 49%, seguido de Guillermo Endara con un 30.3%. A la zaga los siguen Alemán y Martinelli, con 12% y 5.5%. Ambos insisten en que las verdaderas encuestas son de “carne y hueso” y que la Presidenta Moscoso estaba en tercer lugar en las encuestas en marzo 99 y dos meses después resultó ganadora. El desgaste del partido en el gobierno ha sido tal que hay consenso en su derrota casi segura.

Más de la mitad de los posibles votantes está inscrita en partidos políticos, lo que puede indicar o que, por varias razones, existe una militancia convencida, o que un significativo número de la población avala -¿por qué razones?- esos vehículos desprestigiados que son los partidos.



Guillermo Endara tiene a su favor el haber sido Presidente y saber manejarse -dudamos si bien- en esos niveles.
Por eso es un “viejo zorro” que conoce las movidas, traiciones y golpes bajos tan comunes en los círculos del poder. Tiene en su contra el haber sido Presidente a raíz de la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989 y haber aceptado, y de alguna manera avalado aquella operación militar y política. A su favor también, el haber iniciado su mandato con una economía con un -16% de crecimiento y terminarlo con un 4.5%, lo que es ciertamente un logro. Sin embargo, hasta ahora lo único que ha presentado como plan de gobierno ha sido la renegociación de la deuda externa, planteamiento que ha “congelado” nuevas inversiones, según algunos economistas.

Habla también Endara de acabar con la corrupción, pero como éste es un tema que hasta Washington tiene hoy como bandera, no resulta ni demasiado original ni muy convincente. Su gran carta de presentación es haber caminado junto al cuatro veces Presidente de Panamá, Arnulfo Arias, lo que genera confusión y controversia, ya que el actual gobierno reivindica también la figura de Arias. Endara se presenta como promotor de un gobierno con experiencia, al llevar como candidato a vicepresidente a Guillermo Ford, vice en su gobierno (1989-95) y embajador en Washington del actual gobierno hasta hace un año.

El candidato oficial, José Miguel Alemán, ex-canciller del actual gobierno, fue nombrado “de a dedo” por la mandataria Moscoso, aunque se celebró una convención para ratificarlo. No le atribuyen mayor experiencia y tiene como sombra la figura de la Presidenta, lo que no le ayuda mucho. Personalmente no tiene mayor experiencia política. Su gran logro -y así lo ha dicho- fue conseguir que el concurso de Miss Universo se celebrara en Panamá. Su programa de gobierno, llamado “Propuestas para ti”, incluye como novedad la mejora del transporte público de la capital. En lo que insiste es en “terminar” la obra social de la presidencia actual, sin que nos quede claro en qué ha consistido ésta.

MARTÍN TORRIJOS: EL MÁS POTABLE

“Sí se puede” es el lema de campaña de Martín Torrijos, el candidato con más posibilidades de ganar. Y el que, en honor a la verdad, ha presentado un mejor programa de gobierno. Otra cosa es que lo cumpla.

Torrijos tiene también sus “peros”. Sale siempre a relucir que miembros de su partido fueron connotados políticos en tiempo de los gobiernos militares (1968-89). Y en algunos lugares del país, la sola mención de su apellido provoca reacciones encontradas. Los escándalos no aclarados del gobierno anterior del PRD (1995-99) están pesando también como una losa en su campaña.

El anterior presidente, Ernesto Pérez Balladares, está acusado actualmente por corrupción, igual su ex-jefe de campaña, Hugo Torrijos, y hay diputados del PRD que también están envueltos en escándalos de sobornos. Sin embargo, parece que el peso del desgobierno actual es mucho mayor que la historia y la gente da sus preferencias a Torrijos en las encuestas, ventaja que no ha variado desde hace un año. Hay que recordar que en las elecciones de 1999 Torrijos estaba también en primer lugar en las encuestas y al final resultó derrotado por Mireya Moscoso.

El cuarto candidato, Ricardo Martinelli, el menos favorecido en las encuestas, es un empresario con mucho dinero, que ha sido funcionario del actual gobierno y del anterior. “Creó” su partido, lo inscribió y ahora es candidato. Su lema, “Con los zapatos del pueblo”, es típico de quien se quiere congraciar con la gente. Insiste mucho en que va a resolver el desempleo dada su experiencia exitosa, en que apoyará la microempresa y en que atacará la corrupción, temas también presentes en el discurso de los otros candidatos.

LA SALSA: LA INMUNIDAD

Uno de los asuntos nacionales que atentan cada día contra la inteligencia de la población y ofende su conciencia es la corrupción generalizada. Todos los candidatos se comprometen a combatirla, pero no queda muy claro cómo lo harán. Los casos de corrupción son abundantes y se producen a todos los niveles del gobierno. El “baile” no cesa. El último caso destapado es el de los inmunes legisladores y sus “honorables” suplentes, que en los últimos cinco años han importado carros lujosos -sólo los Mercedes Benz suman 130-, con exoneraciones por valor de 3.5 millones de dólares.
De los 78 legisladores sólo 3 no han utilizado esta prerrogativa adherida a su cargo. Lo más grave es que es voz pública en Panamá que los “honorables” usan este método para sumar un “añadido” a sus nada pequeños sueldos -ganan 7 mil dólares mensuales-, ya que importan los carros y luego los venden cobrando “algo” por el “favor”.Actualmente, hay varios casos de corrupción y de sobornos pendientes de investigación. El del Centro de Inversiones en Colón, la ciudad-puerto del Caribe, que motivó sobornos públicos a legisladores, fue desestimado por la Corte Suprema de Justicia, lo que provocó un gran escándalo en la población.

OTROS CONDIMENTOS DEL SANCOCHO

En medio de campañas y mítines partidarios con muchas promesas, está la situación económica del país, no muy halagüeña. Es cierto que el crecimiento económico en 2003 fue, según el gobierno, mejor de lo esperado (4%), ya que en 2001 fue 0.3% y en 2002, 0.8%. Contribuyeron a este crecimiento el turismo, la construcción, la actividad de los puertos y la del Canal. Sin embargo, la deuda pública -8 mil 862.3 millones de dólares- ha llegado a ser el 70% del PIB y la deuda externa se mantiene en 6 mil 477.9 millones de dólares. En el futuro del país pesan estas deudas, aun cuando Panamá mantenga la fama de su ingreso per cápita: 3,700 dólares anuales, cantidad que indica que por Panamá circula mucho dinero, aunque el pueblo ni lo vea ni lo reciba. Panamá es el segundo país en América Latina con la peor distribución de su ingreso. Para muestra este botón: el 95% de la población indígena, un 10% de la población total, sobrevive bajo los niveles de pobreza.

A mediados del año 2003 el mayor problema del país era la crisis del Seguro Social. En el fondo de esta crisis -no resuelta- están dos concepciones de la seguridad social: una de intereses colectivos y de solidaridad y una de intereses privados y de lucro. Quien estaba al frente de la Caja de Seguro Social, Juan Jované, actuó en consecuencia, como partidario de la solidaridad. Por eso, muchos empresarios se le opusieron y finalmente lograron separarlo del cargo.
¿Qué ha sucedido desde entonces? Se aprobó una moratoria para los patronos que no pagan seguro, con lo que el gobierno perdió varios millones de dólares, y ya está en trámite legalizar la privatización de las pensiones de los jubilados, verdadero negocio tras el cual están las compañías aseguradoras y financieras que querían la cabeza de Jované.

“PATRIA SON TANTAS COSAS...”

“Patria son tantas cosas...”: así dice una canción muy querida en Panamá. Ciertamente lo son. Cosas bellas y cosas que duelen y preocupan y que están en el centro de atención nacional. Para terminar de elaborar el sancocho de nuestro Centenario 2003 mencionamos otros cuatro temas que duelen y nos mantienen alerta.

Uno. En el año de los festejos del Centenario aumentaron los casos de malaria en un 120% (4,200 casos), haciendo el mayor daño la enfermedad en las áreas indígenas.

Dos. Desde agosto del año pasado se desarrollan esfuerzos para cambiar la Constitución nacional, justa iniciativa apoyada por varios obispos, sacerdotes y laicos católicos e iglesias no católicas. Se han recogido unas 100 mil firmas de apoyo. A pesar de que son muchas las cosas que hay que cambiar en la principal ley de la República, lo primero y más urgente sería cambiar las actitudes con las que la “cumplimos”.

Tres. La Presidenta Moscoso está empeñada desde hace algún tiempo en construir una carretera que cruce el Parque Nacional de los Quetzales -sí, en Panamá también hay quetzales-, al oeste del país. A pesar de que se ha demostrado que el proyecto hará un daño irreversible a la zona y que la opinión mayoritaria del país está en contra de esa carretera, como favorece a amigos y familiares de la Presidenta, la ruta anti-ecológica va adelante.

Cuatro. Como colofón a las celebraciones del centenario de la República, tuvimos la visita del Secretario de Estado gringo, el general Colin Powell. En Nicaragua algunos le dijeron NO. En Panamá no sabemos decir NO. Sí al TLC, sí al ALCA, sí al control de los supuestos “terroristas” y sí quién sabe a cuántas cosas más. Y lo que teníamos que decirle: que nos limpien las áreas aledañas al Canal de las bombas y explosivos que nos sembraron, eso nadie se lo dijo a Míster Powell.

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