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  Número 262 | Enero 2004
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Nicaragua

La cara de Nicaragua en 2004: predicciones obvias

Los problemas estructurales de Nicaragua, las más profundas “arrugas” de su cara, -deficiencias abismales en salud y en educación, desnutrición, machismo instalado, impunidad, tolerancia social a la corrupción, ausencia de un Estado laico, inequidades salariales- permanecen intocados, mientras el gobierno se ufana por sus “logros” económicos y afirma que ya es “otra” la cara del país.

Equipo Nitlápan-Envío

La retórica de un gobierno satisfecho y autocomplacido fue en significativo aumento en diciembre y enero, tras superarse -¿del todo?- la precedente crisis política del repacto Ortega-Alemán, que puso a temblar al país. La satisfacción oficial está asentada en dos pilares diseñados y construidos fuera de Nicaragua: el 17 de diciembre se firmó el Tratado de Libre Comercio (TLC) de Centroamérica con Estados Unidos, y el 23 de enero el Banco Mundial y el FMI dieron pase a Nicaragua al punto de culminación en la iniciativa HIPC, condonándole al país más del 80% de la deuda externa incluida en este programa. Es la mejor noticia económica de los últimos 25 años, anunció el Presidente Bolaños. Después de la firma del TLC y de la entrada en la HIPC, la cara de Nicaragua será otra, opinó ufano el Ministro Mario Arana, uno de los altos funcionarios responsable de las negociaciones del TLC.
¿Se pueden hacer algunas, sólo algunas, predicciones sobre la cara de Nicaragua en este año 2004? El ejercicio de análisis proyectivo en un país como el nuestro resulta desgastante por la velocidad de la entropía política y arriesga a quienes analizan a permanentes ridículos. A pesar de todo, hacemos algunas proyecciones. Obvias, dada la cara que le conocemos al país.

LA POLARIZACIÓN ELECTORAL

El año traerá tensiones políticas por ser, finalmente, un año electoral, a pesar del último intento realizado, pasada la Navidad, por Bolaños y Ortega -esta vez con el apoyo del Cardenal Obando- para suspender las elecciones municipales, juntándolas con las generales. En las negociaciones, los tres incluyeron a Alemán, legitimando abiertamente a un reo ya condenado. Este antidemocrático plan de los caudillos nacionales naufragó nuevamente y el domingo 7 de noviembre serán las elecciones municipales, que estarán signadas inevitablemente por la crisis de credibilidad que arrastran los magistrados del Consejo Supremo Electoral surgidos del pacto, y por la crisis de recursos financieros para garantizarlas, causada por el despilfarro -también la corrupción- de estos funcionarios. Son previsibles únicamente algunas reformas puntuales a la excluyente Ley Electoral surgida del pacto con la que se celebraron las dos anteriores contiendas.

Aunque la polarización nacional no tiene en los municipios las expresiones que alcanza en Managua, la competencia que se desata con ocasión de los comicios, la pugna por las candidaturas, la lucha por conquistar votos y encandilar electores y el manejo de fondos extraordinarios conducirá inevitablemente a polarizaciones locales, a la vez que restará espacios, a la movilización social autónoma, a la tolerancia y al tan lento y urgente proceso de construcción de pensamientos propios.

LA LIBERTAD DE ALEMÁN

Mucha de la tensión política de los primeros meses del año continuará girando, lamentablemente, y para vergüenza nacional, en torno a Arnoldo Alemán. Desde que se hizo pública la sentencia en primera instancia de veinte años de cárcel para el ex-Presidente (7 diciembre 2003) -confirmada el 28 de enero en segunda instancia por el tribunal de apelaciones de Managua-, el PLC no ha cesado de explorar, de intentar y de trabajar por hallar vías para liberar a su líder máximo de la prisión que sigue guardando cómodamente en su casa-hacienda.

¿Indulto? Supondría que Alemán es culpable y sale perdonado, pero no limpio, lo que no conviene a su imagen y a su futuro político si lo prevee activo. ¿Amnistía? Es mejor fórmula, porque lo borra todo, pero es sólo aplicable a delitos políticos, y los delitos cometidos por el político Alemán son comunes. ¿Interpretación auténtica de la Ley 285, que define el delito de lavado de dinero? Parece la vía más asequible y atractiva: aunque no se prueba la inocencia, interpretando que sólo se “lava” dinero cuando éste proviene del narcotráfico, como Alemán no ha sido vinculado a la mafia de la droga, quedaría anulado todo el proceso.

La libertad o la condena de Alemán es la carta de negociación de mayor peso con la que han jugado a diario desde hace más de un año todos los grupos de poder del país en las mesas de las transacciones políticas en que apuestan a diario al “qué te doy-qué me das”. Este año, y tras su prácticamente segura libertad, vendrán nuevas transacciones en torno a los comportamientos y decisiones que asuma el ex-Presidente, en un escenario político en el que, para afrenta nacional, son tantos los que siguen legitimando a diario su corrupto liderazgo.

LA INJERENCIA DE ESTADOS UNIDOS

El gobierno continuará caminando seguro y satisfecho con el respaldo del gobierno de Estados Unidos. La probada debilidad política del Presidente -al no contar con un partido ni con los diputados del partido que le llevó al poder, y al verse obligado durante dos años a buscar estabilidad con sus adversarios del FSLN-, combinada con el ciego antisandinismo del gobierno Bush, transformó este respaldo, que ya era explícito, en injerencia abierta y obscena en la política interna en el mes de enero, cuando fue Bárbara Moore, embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, quien en reuniones en su casa -abiertamente publicitadas- “puso de acuerdo” a liberales bolañistas y a arnoldistas para elegir la nueva directiva de la Asamblea Nacional, que quedó bajo control de Alemán.

Esta torpe “diplomacia”, que ofende la dignidad nacional y revela cuál es la “nueva cara” del país, permite pronosticar todo tipo de burdas intervenciones en las previsibles nuevas tensiones que ocurran en el muy dividido liberalismo, con el fin de alinearlo en un valladar antisandinista. Que se den estas intervenciones es seguro. Que con ellas Estados Unidos logre superar las contradicciones y neutralizar las ambiciones personales que mantienen hecho pedazos al antisandinismo liberal será otra cosa.

LA CORRUPCIÓN OLVIDADA

La lucha anticorrupción no es, ni nunca fue, prioridad de la política de Estados Unidos para Nicaragua. Lo que así se llamó ya se ha moldeado exactamente a los intereses de Estados Unidos, sin tocar el problema estructural que es la corrupción y la impunidad institucionalizadas históricamente en Nicaragua.
Pruebas sobran. Byron Jerez -seguramente por “colaborar” con Estados Unidos- está en su casa con libertad bajo fianza, ha sido declarado inocente en dos de las ocho causas contra él -en apelación está la condena a ocho años que ya ha recibido y que puede preverse se revertirá-, su esposa e hija han sido sobreseídas definitivamente, ha ido conservando y recuperando sus bienes y da declaraciones a los medios con la tranquilidad de quien se sabe intocable.

Tras él, Arnoldo Alemán saldrá libre con la anuencia silente del gobierno de Estados Unidos, opción que finalmente se tomará por la “estabilidad” y la “gobernabilidad” de un país considerado irredento. Tras ambos capos, ningún otro alto funcionario hoy prófugo será encontrado, menos aún extraditado, y ningún otro de los que participaron del saqueo del Estado con Alemán volverá a ser tocado. Varios de ellos circulan en el escenario político convertidos en firmes aliados de Bolaños, al menos para asegurarle sus votos a favor de sus diversas iniciativas legislativas.

LOS LOGROS DEL PRESIDENTE

Las prioridades estratégicas del gobierno de Estados Unidos, aquí, allá y más allá, son, y han sido siempre, de carácter económico y comercial. La “guerra contra el terrorismo” se hace también para eliminar competidores. En el horizonte, el mayor de todos, ese coloso que es China.

En el año 2004 el Presidente Bolaños caminará más seguro, habiendo asumido totalmente como prioridades de su gobierno las prioridades del Norte. La satisfacción presidencial tendrá argumentos. Nicaragua entró ya en la HIPC, lo que nos convierte en un país “solvente” que pagará sus deudas. Nicaragua firmó ya el TLC con Estados Unidos -CAFTA, para quienes lo aplauden-, lo que nos convierte en plaza abierta para las importaciones y las inversiones estadounidenses, fundamentalmente maquilas. Y el gobierno elaboró ya un Plan Nacional de Desarrollo, que garantizará la infraestructura de la que hoy carecemos para que el “libre” comercio Nicaragua-Estados Unidos funcione eficazmente.
Sobre estos tres grandes logros-siglas -HIPC, CAFTA y PND- el Presidente Bolaños y los funcionarios de su gobierno prometen el desarrollo. Sobre ellos tratarán de asentar durante este año su legitimidad y su credibilidad. Con estas metas logradas construirán también la propaganda de su campaña electoral.

LA AGENDA LEGISLATIVA

No está claro que los fondos ahorrados con la condonación de la deuda se apliquen a programas que contribuyan a sacar del abismo de la pobreza a la mayoría de los nicaragüenses. Al anunciar la llegada de Nicaragua al punto de culminación en la HIPC, los organismos internacionales llamaron de inmediato la atención del gobierno sobre este compromiso. Pero estos mismos organismos son los que han avalado los altísimos montos -declarados y no declarados en el presupuesto- destinados al pago de deuda interna a banqueros, ya muy privilegiados con exoneraciones y también favorecidos con la corrupción en años pasados.
Estos mismos organismos continuarán presionando durante este año por la aprobación de una serie de leyes que el gobierno aún debe cumplir para mantener “limpio” su expediente internacional.

Aunque se trate de leyes necesarias y modernizadoras, en sus articulados se esconden todos los mecanismos que se le demandan a Nicaragua para que termine de ajustarse a los requerimientos de una globalización avasallante que no tiene en cuenta ni nuestra realidad ni nuestros intereses. La iniciativa de todas estas leyes estará este año en manos del Ejecutivo, que para su aprobación necesita del apoyo de los legisladores liberales, de probada lealtad a Alemán. Con una directiva del Parlamento controlada por Alemán, sin mayoría de arnoldistas o de danielistas en el plenario, y con cada vez menos diputados leales al bolañismo, las tensiones Ejecutivo-Legislativo acompañarán la agenda legislativa y llenarán de nuevas fichas las mesas de las transacciones políticas.

TRES INCÓGNITAS

Tres de las mayores incógnitas en la bola de cristal donde avizorar cómo será el 2004 se despejarán en marzo, a mitad del año y a finales del año. En marzo sabremos el resultado de las elecciones salvadoreñas. Un triunfo del FMLN -difícil, aunque posible- contribuiría a introducir un factor diferente, novedoso -¿alternativo?-, en el escenario centroamericano, tan copado hoy por las actitudes des-nacionalizadoras de los actuales gobiernos, tan saturado de “pensamiento único”.

En torno a julio sabremos si los congresistas estadounidenses aprueban o no el TLC. Los promotores del tratado en el gobierno Bush están solicitando a los políticos y empresarios centroamericanos que se beneficiarán con el TLC que se esfuercen, trabajen y cabildeen por lograr la firma de los legisladores estadounidenses. El senador John Kerry, quien está desafiando a Bush como probable candidato demócrata a la Presidencia, llama en sus discursos “traidores” a los empresarios que quitan puestos de trabajo a sus compatriotas trasladando sus empresas al extranjero en busca de la mano de obra barata que aquí les ofrecemos como señuelo.

Si finalmente el TLC se firmara, 2004 sería el año víspera del inicio de una crisis rural de grandes proporciones en la región y especialmente en Nicaragua -por ser el país que tiene una economía más dependiente del sector agropecuario, el que puede quedar devastado-, lo que profundizará la pobreza en el campo y disparará aún más alto las tasas de emigración interna y hacia Costa Rica.

Si el TLC no se firma, y en el mes de noviembre queda despejada la mayor incógnita, la del resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, y si Bush es derrotado -así lo quieran Yahveh y Alá-, aunque no cambiaran fundamentalmente las reglas del juego en las que se nos impone jugar, habría al menos un cambio de tablero y de mesa, y quién sabe cuánto oxígeno más en el mundo para alimentar neuronas y cambiar las tan rutinizadas sinapsis cerebrales de gobernantes y gobernados, tanto en el Norte como en el Sur.

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