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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 270 | Septiembre 2004
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Nicaragua

¿Taza de la Excelencia, comercio justo, café orgánico?

¿Tiene futuro el café en Nicaragua? En el certamen Taza de la Excelencia hay más de lotería que de salidas masivas. En el comercio justo y en el café orgánico hay mejores opciones: están ofreciendo ya precios más altos y nuevos mercados. Hay aún oportunidades por aprovechar y apuestas por asumir.

José Luis Rocha

Cuando los precios del café cayeron en picada en el año 2001, la crisis produjo pánico, la quiebra dedos bancos y el tambaleo de otros, una granizada de embargos de fincas, un aumento considerable en el desempleo rural y la hambruna de cientos de familias con las cuales el gobierno contrajo unos compromisos que reiteradamente no ha podido -¿no ha querido?- honrar. Desde entonces se han multiplicado los “plantones” de hambrientos y desempleados a lo largo de la carretera que une Matagalpa y Managua.

CAFÉ GOURMET:
A LA BÚSQUEDA DE “DIAMANTES OCULTOS”

¿Tiene futuro el café en Nicaragua? Es un tema de diario debate y de reflexiones cargadas de incertidumbres. Con exceso de bombo y platillo, el mercado del café gourmet ha sido una de las banderas alzadas para convocar operaciones de salvamento y para torcerle el brazo a la crisis. No escasean sus entusiastas. Tampoco los escépticos. En este terreno los productores se enfrentan con el problema de las marcas ya establecidas o con mayor capacidad para establecerse. Por eso se precisan medidas para que la ganancia gruesa no vaya a parar a otras arcas, en un mercado controlado por los peces gordos de siempre.

A fin de extraer los beneficios que la calidad del café nicaragüense merece, de evitar que otros se lleven la parte del león y de aprovechar la diversificación de mercados, un grupo de caficultores lanzó el concurso anual Taza de la Excelencia, que culmina en una certificación de la calidad y en una subasta electrónica donde se obtienen precios diferenciados y acordes con la clasificación del café. Este evento aparece también como una oportunidad para abrir el diálogo entre consumidores y productores.

Brasil y Guatemala fueron pioneros en esta experiencia, a la que Nicaragua se sumó en 2002. En ese primer año hubo 285 participantes y 23 seleccionados. Los mejores cafés provenían de Nueva Segovia y Madriz. Subastado electrónicamente, ese café obtuvo un precio base de 120 dólares el quintal. Para sorpresa de muchos, el primer lugar batió un récord cuando fue comprado a 1 mil 175 dólares el quintal. Los dos primeros lugares fueron reconocidos a Eliseo Lumbí y Arturo González, dos pequeños productores de Jinotega.

Tres rondas de catación garantizan la calidad del café seleccionado. En la última ronda participan los mejores catadores internacionales, capaces de descubrir los sabores achocolatados y los que evocan el de ciertos cítricos y otras frutas. Son los sabores más apreciados. Erwing Mierisch, caficultor y coordinador del Comité Nacional del certamen enfatizó que el objetivo básico del concurso es encontrar las joyas, los diamantes ocultos que tiene Nicaragua, descubrirlos y ponerlos a la orden, no sólo de los compradores tradicionales, sino también de los tostadores, para que entren en contacto directo con nuestros productores.

Según la CEPAL, el 80% del café nicaragüense es elegible para ser comercializado en los mercados de café especiales. Pero falta un sello nacional que lo identifique. La Taza de la Excelencia es un esfuerzo para que el café nicaragüense salga del país con nombre y apellido y para que los comerciantes internacionales dirijan su mirada hacia su calidad. Opción muy meritoria en un contexto donde las grandes compañías comercializadoras buscan más beneficios vendiendo masivamente productos de menor calidad.

En 2003 se presentaron a la competencia unas 385 muestras y se premió a 37 caficultores: 24 finqueros individuales y 14 cooperativas. De ellas, 7 vendían en los “mercados justos”. En esta ocasión, la mayoría de los ganadores cultivaban en Jinotega y Nueva Segovia. El precio máximo concedido en la subasta llegó a 705 dólares el quintal, menos de la mitad del año anterior.

Según un estudio realizado para descubrir el secreto del café con mejor calidad, entre los ganadores del 2003 la mayoría cultiva preferentemente la variedad caturra a una altura promedio de 1,185 metros sobre el nivel del mar, maneja pocas variedades, realiza labores de conservación de suelos, abona sistemáticamente pero en cantidades moderadas, maneja sus plantaciones bajo sombra, controla las malezas no menos de dos veces al año, tiene acceso a fuentes propias de agua limpia, dispone de despulpadoras en buen estado y fermenta su café en 24-36 horas.

En el año 2004 se presentaron a competir 497 productores. Resultaron 29 seleccionados. Hubo más participantes, pero menos ganadores que el año anterior. El primer lugar se lo llevó Daniel Canales, un productor de Estelí. Es probable que su lote le produzca más de 30 mil dólares. Un excelente impulso a su empresa.

LA TAZA DE LA EXCELENCIA:
MUCHO DE LOTERÍA Y DE ELITISMO

Como en todo acontecimiento donde hay magia, política, cierta dosis de escándalo o, como sin duda es el caso, mucho dinero, en la Taza de la Excelencia los medios de comunicación han sobredimensionado de forma desmesurada su importancia, impacto y significado. Aunque así se la presente, la Taza de la Excelencia no es la tabla de salvación de la caficultura nacional. Hay en este evento mucho de lotería. Porque le toca a unos pocos, porque otorga montos que disminuyen abruptamente de acuerdo al lugar asignado en la premiación y, sobre todo, porque unos segundos más o menos en el proceso de tostado -por mencionar sólo uno de los peldaños en el procesamiento del café- pueden cambiar enormemente la valoración que un café merezca.

Más grave aún es su elitismo. Así lo expresó uno de los organizadores del concurso: Por definición es un café para un público selecto. Enfrentamos una demanda pequeña, aunque buena paga. Imposible masificar. El café gourmet está destinado a un público minoritario, limitado a un estrato de ingresos y de paladar. Este año se aplicó la política de reducir el número de ganadores mediante la elevación a 84 puntos del mínimo de calidad aceptable. Por eso se pasó de 37 a 29 ganadores.

La Taza de la Excelencia sólo acepta cosechas limitadas, coincidiendo con la estrategia de la Organización Internacional del Café, dirigida a reducir el volumen de café comercializado de acuerdo con criterios de calidad. En 2003 el rango para participar iba desde un mínimo de 22.5 quintales a un máximo de 225 quintales de café oro exportable. El primer lugar del 2004 concursó con un lote de sólo 27.36 quintales de café. ¿Cuánto cuesta una taza de café procedente de un quintal valorado en más de mil dólares? ¿Cuántos café-adictos podrían pagar tazas de ese precio? ¿Cuánto tiempo habría que esperar para que, de 29 en 29, los más de 30 mil cafetaleros nicaragüenses obtuvieran un reconocimiento y el premio que les solucionaría la vida?

La Taza de la Excelencia no es la panacea nacional, aunque la fanfarria con que se anuncia construya ese espejismo. Hay que buscar otras soluciones más susceptibles de ser extendidas, manteniendo la calidad como uno de sus requerimientos, pero apuntando hacia mercados más amplios.

EN EL MERCADO MUNDIAL:
UNOS PENANDO Y OTROS PEPENANDO

El café es el gran negocio de las compañías procesadoras y distribuidoras. A un precio de 300 dólares el quintal de café procesado y empacado, el sociólogo Orlando Núñez calcula en 140 millones de dólares la ganancia que los empresarios de las metrópolis industrializadas obtienen con el millón de quintales de café que Nicaragua produce y exporta.

Al mismo tiempo que las ganancias de los grandes comercializadores se han catapultado, han descendido los beneficios de los países productores. Hace diez años los países productores de café ganaban 10 mil millones de dólares en un mercado que movía 30 mil millones de dólares. Actualmente, con un mercado mucho mayor, los países productores no llegan a ganar 6 mil millones de dólares. Los productores de café reciben un 1% o menos del precio de una taza vendida en una cafetería de la cadena estadounidense Starbucks y el 6% o menos del precio de una bolsa de café en un supermercado inglés. Si en 1984 el costo del café verde representaba el 64% del precio de venta al por menor en Estados Unidos, en el 2001 el costo de ese café verde apenas llega al 18%.

En la cadena que agrega valor al café, los productores han visto disminuir de manera galopante su participación y beneficios. En Nicaragua, según el sociólogo René Mendoza, entre 1980 y 1996 el ingreso bruto del productor pasó de ser un 27.6% a un 14-18% del precio final. En esos mismos años el precio del café al ser embarcado pasó del 50.4% al 24.9% del precio final.

De cada 2.77 dólares que costaban en 1996 en Inglaterra los 100 gramos de café, al productor de Jalapa le llegaban 52 centavos y le quedaban como ganancia neta 22 centavos. Cuando los precios bajan, el margen del productor puede ser incluso negativo, como ocurrió en 2001, cuando se calculó una pérdida de 4 centavos por cada 100 gramos de café. La CEPAL calculó esa pérdida en 27 dólares por quintal producido.

La mengua de los precios del café y del margen neto de los productores son algunas de las causas por las cuales los términos de intercambio son cada año más desfavorables a los productores. El más sencillo modelo de la famosa navaja suiza que podía ser comprada con 9 libras de café hace dos décadas, en la actualidad se compra con 23 libras.

MONOPOLIOS Y GRANDES GANANCIAS:
LOS GIGANTES DEL COMERCIO MUNDIAL

En la bolsa de Nueva York se cotiza el futuro de miles de productores de café. Creada para disminuir los riesgos ligados al intercambio físico de café, que colapsó en 1880, la bolsa de café de Nueva York se ha convertido en la meca del comercio de café arábiga estandarizado, tras el fracaso en 1989 del acuerdo internacional del café, que regulaba ese mercado a través de un sistema de cuotas y bandas de precios. Ahora los especuladores acuden a la bolsa neoyorquina, compran y acechan momentos de venta favorables. Y a veces sus transacciones son suficientemente grandes como para inducir por sí mismas bruscos cambios en el precio.

En todo el mundo hay centenares de compañías tostadoras y distribuidoras de café. Las más grandes son Kraft, Nestlé, Procter & Gamble, Sara Lee y Tchibo. Entre las cinco compran casi la mitad de las existencias mundiales de café verde. Kraft y Nestlé compran más de la cuarta parte.

Kraft Foods International Inc. (Altria Group) produce alimentos, café y golosinas de las marcas Aladdin, Altoids, Bensdorp, Carte Noire, Côte d’Or, Fineza, Jacobs, Kaffee Hag, Kaba, Kraft, Lila Pause, Lunchables Marabou, Maxwell House, Milka, Mirabell Mozartkugeln, Miracoli, Nussini, Onko, Oreo, Philadelhia, Ritz, Suchard y Toblerone, entre otras. Sus ventas en 2002 alcanzaron los 76 mil 600 millones de euros, dejándole beneficios de 10 mil 600 millones de euros. Fue absorbida en 1988 por la multinacional tabacalera de origen estadounidense Philip Morris Company Inc., que en 1990 compró la alemana Jacobs Suchard, empresa líder en el mercado del café. Maxwell House de Kraft coloca su café en el 99.6% de las familias estadounidenses.

Nestlé produce alimentos y golosinas de las marcas Alter Eight, Alete, Aquarel, Bärenmarke, Beba, Bübchen, Buitoni, Caro, Choco Crossies, Herta, KitKat, LC1, Lion, Maggi, Milkybar, Motta, Nescau, Nescafé, Nespresso, Nesquik, Perrier, San Pellegrino, Smarties, Thomy, Vittel, Yoco y Yes, entre otras. En 2002 sus ventas fueron de 61 mil millones de euros y sus beneficios de 5 mil 200 millones de euros. De acuerdo a los periodistas austríacos Klaus Werner y Hanss Weiss, Nestlé es el mayor consorcio industrial de Suiza y, con sus 520 fábricas en 82 países, la mayor empresa alimentaria del mundo.

Nestlé se ufana de que cada segundo se beben 3 mil 900 tazas de Nescafé en más de 120 países del mundo y de obtener como ganancia neta el 30% del precio del café instantáneo. Eso explica por qué el negocio del café es tan atractivo para estas compañías. La cerveza Heineken sólo obtuvo un margen del 12% de ganacias en 2001, Danone logró un 11% con sus yogures ese mismo año y Sara Lee menos del 10% con sus embutidos en 2002, no llegando ni al 5.5% con sus panaderías.

PRODUCTORES VS. EXPORTADORES

En Nicaragua, la proliferación de los exportadores no ha mejorado nuestra capacidad de negociación como país. Actualmente existen 40 casas exportadoras de café nicaragüense. La más fuerte, de capital extranjero, es la Exportadora Atlantic. Negocia el 25% de las exportaciones de café nacionales. Entre las cuatro compañías más voluminosas transan el 67% del café que exporta Nicaragua. Algunas casas exportadoras suelen cobrar una comisión de 1 a 2 dólares por quintal. Este funcionamiento en base a una comisión, que les mantiene a resguardo de muchos riesgos, no opera, a juicio de los productores, como un incentivo para reforzar la comunidad de intereses entre productores y exportadores. En tiempos de vacas flacas, esos exportadores no se ven afectados por las oscilaciones del precio, a no ser que desciendan los volúmenes transados.

Existen otras modalidades de negociación. Las más peligrosas ocurren cuando los exportadores controlan el beneficiado, una actividad muy rentable que genera una ganancia neta de 2 a 3 dólares por quintal. Frecuentemente, los productores no se pueden formar un juicio certero sobre la calidad del café que producen y algunos estiman que los exportadores adulteran su café mezclándolo con calidades inferiores para así pagarles un precio menor al que realmente merecen.

Sobre este punto versan las reyertas consuetudinarias. Abonan a la desconfianza que mina instituciones y afianza el subdesarrollo. Y sienta las bases de esa picaresca que cada uno de los eslabones de la cadena aplica al resto para extraer el máximo beneficio individual a costillas de sus contrapartes. Estos roces no impiden que algunos productores consideren haber obtenido acuerdos muy favorables con los exportadores, que incluyen crédito y asistencia técnica, logrando la deseada sinergia.

EL COMERCIO JUSTO:
UNA DE LA MEJORES OPCIONES

El comercio justo se ha presentado como una opción muy efectiva para aumentar las ganancias de los productores. El primer café de comercio justo lo importó Holanda desde unas cooperativas guatemaltecas en 1973. Treinta años después hay actualmente en todo el mundo 200 uniones de cooperativas de café integradas por 675 mil productores y 350 compañías cafetaleras que se adecúan a los estándares de la Organización Internacional de Sello de Garantía de Comercio Justo.

Es ésta una alternativa en ascenso, promisoria. En el mercado mundial las ventas de café de comercio justo crecieron un 12% en 2001, mientras el consumo de café creció sólo un 1.5%.

En América Latina el comercio justo remata 1.4 millones de quintales. En todo el planeta son casi 2.5 millones de quintales. En el ciclo 2002-2003 Nicaragua colocó 85 mil 334 quintales de café en los canales del comercio justo, el 6.12% de toda América Latina y el 3.45% del total mundial. Nicaragua ocupa el quinto lugar en América Latina. La democratización del cultivo del café en Nicaragua proporciona unas condiciones adecuadas para facilitar el comercio justo. Las cooperativas y pequeños productores son muy atractivas para las instituciones que promueven esta alternativa al mercado convencional, como Espanica, una organización de Comercio Justo que distribuye en España el café que cultivan los pequeños productores de Matagalpa y Condega asociados en cooperativas que poseen tierras de la que se llamó en los años 80 Área Propiedad del Pueblo.

PRODECOOP: UNA LABOR TITÁNICA

La Promotora de Desarrollo Cooperativo de Las Segovias (PRODECOOP) es una de las experiencias más exitosas de las cooperativas cafetaleras insertas en los mercados de comercio justo. Fue constituida en 1993 y agrupa a más de 2 mil pequeños productores miembros de 40 cooperativas. A lo largo de sus once años de existencia ha acumulado un enorme caudal de experiencia, que le permite manejar diversos programas, cultivar vínculos con múltiples organismos internacionales y llegar a comercializar 37 mil quintales oro en 2002.

Su programa de crédito concedió en el ciclo 2001-2002 cerca de 150 mil dólares de corto plazo a sus asociados. Desde 1998 ha desembolsado 93 mil dólares de crédito para vivienda y 57 mil dólares para beneficios húmedos, a lo que se suma el financiamiento de la renovación de 376 manzanas de café a los productores más golpeados por los efectos del huracán Mitch.

En 2002 el patrimonio de PRODECOOP ascendía a más de un millón de dólares. Parte de esa suma la están invirtiendo en capacitar a los pequeños cafetaleros en crédito, técnicas de producción, planificación estratégica, enfoque de género, apoyo social y agricultura orgánica. Con una inversión de casi medio millón de dólares adquirieron un beneficio seco, que los independiza de los grandes beneficiadores. Actualmente disponen de equipos y maquinarias clasificadoras, que les han permitido garantizar una alta calidad de café y obtener dos premios en la Taza de la Excelencia 2002.

COMERCIO JUSTO = PRECIOS MÁS ALTOS

El precio del comercio justo es considerablemente más alto que el de la bolsa de Nueva York. En el ciclo 2002-2003, con un precio promedio en el país de 68.93 dólares por quintal, las asociaciones de cooperativas ligadas al comercio justo CECOCAFEN y PRODECOOP pagaron 110 y 104.76 dólares por quintal. Los precios promedio de los gigantes CISA y Atlantic fueron 71.15 y 64.94 dólares por quintal.

En tiempos de crisis, debido a la relativamente cautiva clientela del comercio justo, el diferencial entre éste y la bolsa de Nueva York se acrecienta. En 2001, con un precio promedio en el país de 60.22 dólares por quintal y cuando los gigantes CISA y Atlantic no daban por un quintal de café más que 56 dólares, la Unión de Cooperativas Agropecuarias (UCA) pagó 87.15, PRODECOOP 80.25, CECOCAFEN promedió 99.61 y COSATIN -cooperativa de Boaco- llegó hasta más de 104.

El peso de estas casas comerciales está creciendo y no es en modo alguno despreciable. La Central de Cooperativas Cafetaleras del Norte (CECOCAFEN) y la Central de Cooperativas de Servicios Múltiples (PRODECOOP) son responsables del 3% y el 2.4% respectivamente de las exportaciones cafetaleras de Nicaragua. Ocupan los lugares séptimo y noveno entre las casas exportadoras de café.

PARA QUE DAVID
LOGRE VENCER AL GOLIAT-NESTLÉ

Todavía queda mucho camino por roturar y allanar en el comercio justo. Es preciso vender más café procesado. En todo el mundo, casi el 100% del café que pasa por las cadenas de comercio justo sale de los países productores como grano verde. Es insignificante lo que procesan los productores/exportadores.

Las compañías de los países industrializados siempre concentran buena parte del proceso: compra de café verde, relación con las compañías marítimas, tostaduría, publicidad y distribución a los minoristas. Éste es uno de los factores que no permite entregar a los caficultores un significativo porcentaje mayor del precio final.

Si en la cadena tradicional el productor recibe un 8% del precio final, algunas empresas del comercio justo le ofrecen apenas un 8.4%. La ventaja para el productor reside en que se trabaja sobre un precio final más alto: casi un dólar más por cada 100 gramos. Las compañías de comercio justo otorgan el sobreprecio a los productores a costa del sobreprecio que pagan los consumidores y no del margen de lucro que existe en la cadena tradicional. La escala de sus operaciones mantiene más altos sus costos unitarios: mientras Nestlé controla el 87% de las ventas de café instantáneo en el Reino Unido, Cafedirect apenas vende el 1.5%.

El comercio justo también tiene que avanzar en información a sus consumidores, a fin de que manejen cuánto beneficio llega realmente a los productores, así como en la calidad, a veces deteriorada por fraudes en el proceso de beneficiado que se hace en el país. También debe superar a la cadena tradicional en sus redes de acopio, ofertas de crédito y pago oportuno y debe mejorar el flujo de caja de los productores para que puedan comprar ciertos productos -como el maíz- cuando están más baratos.

Corrigiendo éstas y otras debilidades, el pequeño David PRODECOOP/Cafédirect enfrentará con mejores posibilidades al gigante Goliat Nestlé y tal vez, tendrá mayores posibilidades de vencerlo.

SOPPEXCCA:
CAFÉ CON AROMA DE MUJER

Otra de las experiencias actuales de comercio justo en Nicaragua es la Sociedad de Pequeños Productores y Exportadores de Café (SOPPEXCCA), donde las mujeres tienen un lugar muy relevante. Fundada en 1983, esta unión de 12 cooperativas busca actualmente mejores precios para el café de sus socios en la arena del comercio justo. De sus 450 socios, 200 son mujeres. Poseen entre 1.5 y 3 manzanas de café. Todos y todas viven en comunidades dispersas en las montañas que circundan la ciudad de Jinotega, donde se producen algunos de los mejores cafés de Nicaragua.

SOPPEXCCA maneja un programa de capacitación sobre agricultura orgánica, uno de educación para jóvenes de la cooperativa y otro de apoyo a las cooperativas recién formadas por mujeres. Superando la debacle provocada por una fraudulenta administración que les heredó una deuda de 700 mil dólares y una imagen muy deteriorada, en la cosecha 1999-2000 -la primera que registran como SOPPEXCCA-exportaron cuatro contenedores de café oro. En la cosecha de 2003-2004 tienen perspectivas de llegar a los 25 contenedores de café oro, exportados a Estados Unidos, Alemania, Italia, Austria y Francia.

Estamos trabajando en la transformación del café tradicional al ecológico -dice el Vicepresidente de SOPPEXCCA Víctor Manuel González-. Hemos demostrado que el modelo cooperativo es bueno si se maneja de forma transparente y eficiente. Los que han sido malos, dañinos, son los dirigentes y administradores que hemos tenido. Hoy, si no fuera por ella, la Gerente Fátima Espinoza, no estaríamos donde estamos.

UNA CATADORA
DE FAMA INTERNACIONAL

Las mujeres también destacan muy particularmente en la catación de café. Después de tomar varios cursos intensivos, con apenas 23 años de edad, Marbelí García López es reconocida como una de las mejores catadores de café del mundo.

En SOPPEXCCA la invitaron a trabajar como catadora. Luego formó parte del Jurado Nacional de la Taza de la Excelencia 2002 y posteriormente viajó a Noruega para participar en la Feria del Café y a Brasil como jurado internacional de la Taza de la Excelencia Brasil 2002. En ese evento fue ubicada en tercer lugar como catadora internacional. Esta muchacha, de la comunidad de Puertas Azules, Estelí, es ahora la principal garante de la calidad del café que produce y exporta SOPPEXCCA, cuyos socios han obtenido ya tres lugares en la Taza de la Excelencia.

LA ONDA DEL CAFÉ ORGÁNICO

Otra opción masificable para salir de la crisis es el café orgánico. El cultivo del café orgánico en Nicaragua lo inició a fines de los años 80 la empresa estatal “Mauricio Duarte” en las fincas que tenía ubicadas sobre las faldas del cerro Mombacho, en Granada. Tras la transformación de esta empresa en cooperativa, la promoción de esa forma de cultivo fue asumida por la Unión de Cooperativas Agrícolas (UCA) y por la UNAG. La certificación, asistencia técnica y contactos para la comercialización fueron proporcionados por el Movimiento Ambientalista Nicaragüense (MAN).

Pocos años después adoptaron este tipo de cultivo dos cooperativas en el volcán San Cristóbal, en León; cinco cooperativas en la meseta de los pueblos en Carazo; y doce cooperativas de San Juan de Río Coco en Madriz. Según una encuesta de UNICAFE, en la actualidad el 16.91% de las fincas cafetaleras del país tienen ya un manejo orgánico. Si la muestra es representativa, tendríamos alrededor de 5 mil fincas con café orgánico en todo el país. Destacan Nueva Segovia y Madriz. Los medianos y pequeños productores son los únicos devotos del café orgánico: mano de obra es el recurso del que disponen en abundancia y dinero para agroquímicos es el que tienen más escaso. A los grandes productores se les dispararían los costos si invirtieran en los trabajos que requieren los cultivos orgánicos.

FORZADOS POR LAS CIRCUNSTANCIAS

El café orgánico tuvo un predecesor en el café “natural”, una forma de cultivo a la que muchos productores fueron empujados por las circunstancias, especialmente por las dificultades para conseguir y pagar los agroquímicos. Las cooperativas “Pedro Joaquín Chamorro Cardenal” y “Armando Gutiérrez Pérez” de Carazo abandonaron la aplicación de agroquímicos desde 1983 para reducir costos de producción en el contexto del aumento del precio de los insumos agrícolas y de la aversión a la intoxicación.

La Cooperativa Pancasán en el Mombacho dejó de usar químicos en 1989, cuando se constituyeron como cooperativa y les fueron adjudicados terrenos del Estado. La contracción del crédito -que el Banco Central aplicó para mitigar la inflación- fue un factor decisivo para que se volcaran a la onda de lo orgánico.

En San Juan de Río Coco está una de las experiencias más exitosas en el cultivo de café orgánico. Muchos cafetaleros de la zona abandonaron sus fincas durante la guerra. Cuando finalizó el conflicto y pudieron retornar, encontraron sus cafetales en estado silvestre, después de más de cinco años sin ningún tipo de manejo. Esas circunstancias, sumadas a las dificultades de obtener crédito en la nueva economía de mercado, con la liberalización de la banca, llevaron a los productores hacia un manejo sin uso de agroquímicos. Ignorantes de que estaban en la ruta hacia la producción orgánica, percibían esta situación como una desventura hasta que la ONG Zenzontle les brindó información sobre las ventajas del café orgánico en los mercados internacionales.

El Movimiento Ambientalista Nicaragüense certificó ese café, no como café orgánico, sino como café “natural”. Pero poco después, en 1990, organizados en la Unión de Cooperativas Agropecuarias (UCA), exportaron 375 quintales de café orgánico. El incipiente éxito los animó a masificar la experiencia y a buscar la certificación de instituciones de alto coturno internacional, como IFOAM, la agencia internacional rectora de movimientos mundiales de producción orgánica. Luego se vincularon a OCIA Internacional -la Asociación para el Mejoramiento de los Productos Orgánicos-, que gestiona uno de los programas de certificación más grandes del mundo. Con la multiplicación de los entes certificadores han disminuido los costos de certificar.

CAFETALES DE CINCO PISOS

El reto ha sido elevar los rendimientos de apenas 1.5 a los 6 quintales por manzana, que es el promedio nacional. En siete años llegaron a los 4 quintales por manzana. Para lograrlo tuvieron que pasar del café natural al café orgánico, y eso exigió mucho trabajo. Como bien lo expresa el productor Claudio Hernández, de San Juan de Río Coco: Lo importante en la lucha de mejorar la producción es no estar a brazos cruzados, que no estamos, como hemos estado este tiempo atrás, que hemos estado esperanzando solamente en el café natural.

Con el tiempo, Claudio y muchos otros productores se hicieron expertos en el uso de abonos verdes, rotación de cultivos, incorporación de materia orgánica, técnicas de protección del suelo como las curvas a nivel, selección de semillas, regulación de la sombra, crianza de lombrices y control orgánico de plagas y enfermedades.

Los proyectos que persiguen armonía entre el cultivo del café y el medio ambiente proponen cafetales diseñados como sistemas forestales de cinco pisos que apuestan por la diversidad. En el primer piso, un estrato alto poblado de especies maderables que brinden sombra a los cafetos y cuyo manejo sea rentable y beneficie al ecosistema. El segundo piso se compone con especies que proporcionan sombra, leña y frutas. El tercer piso es el resultado de intercalar surcos con musáceas, aguacate y cítricos para alimentación e ingresos de corto plazo de la familia productora. En el cuarto piso están los cafetos. Y en el quinto, las plantas que dan cobertura inmediata al suelo, lo protegen, evitan su erosión y aportan materia orgánica.

Esta forma de caficultura incluye manejo integrado de plagas, asociación agroforestal en consonancia con las diferentes zonas cafetaleras, mejoramiento de la biodiversidad tropical, manejo del bosque natural, recuperación de las fuentes de agua y tratamiento de las aguas residuales del beneficiado. Además del cuido del medio ambiente y la salud, los productores de café orgánico tienen un vigoroso incentivo económico: el modelo orgánico evita la dependencia de insumos agrícolas importados y, en consecuencia, los pone a resguardo de los cada vez más desfavorables términos de intercambio comercial.

NICARAGUA: NUEVO LIDERAZGO EN ORGÁNICO

En el ciclo 2002-2003 Nicaragua produjo 62 mil 843 quintales de café orgánico. Desde mediados de los años 90, Nicaragua se ha situado entre los principales exportadores de café orgánico, con 6.8% de la producción mundial, sólo debajo de México (20.5%), Guatemala (9.6%) y Kenya (9.6%), tres países con mayores volúmenes totales de producción cafetalera y de habitantes.

En América Latina sólo se producen actualmente1 mil 29 millones de quintales de café orgánico en 221 mil 778 manzanas y con una productividad promedio de casi 6 quintales por manzana. Los rendimientos en Nicaragua son menores a los promedio. Por eso se puede estimar que, con un rendimiento promedio ligeramente menor a los 6 quintales por manzana, existen cerca de 10 mil manzanas cultivadas con café orgánico. La producción de café orgánico en el ciclo 2002-2003 representó casi el 6 % de la producción nacional. Es una buena posición, pero significa que hay mucho camino por recorrer. Muchas conversiones y reconversiones por realizar.

En cualquier caso, hay que actuar rápido porque el mercado tiene sus límites, su lógica y sus tendencias. Empresas alemanas, británicas, holandesas, austríacas e italianas compran el café orgánico y pagan el precio del mercado internacional más un sobreprecio del 10% para el café natural y del 30% para el café orgánico. A veces el sobreprecio puede ser incluso mayor. En plena crisis, con un precio promedio en el país de 60.22 dólares por quintal, la Unión de Cooperativas Productoras de Café Orgánico (UCPCO) pagó 144.51 dólares. Esto constituye un fuerte estímulo para que se sigan sumando más productores. Pero ya se detecta una leve desaceleración del crecimiento en los principales mercados de consumidores y, en consecuencia, una disminución del sobreprecio. La oferta empieza a ser excesiva. Nestlé ya vende masivamente café soluble orgánico en Inglaterra.

EXPANDIR LA CONCIENCIA
Y DESARROLLAR UN NUEVO PALADAR

Para expandir la demanda hay que expandir la conciencia. Algunos proponen abrir nuevos mercados en Europa oriental y Asia. Quizás haya que volver la vista y el café hacia el mercado nacional. De momento, todo el café orgánico de los cafetaleros nicaragüenses se dirige a la exportación. No existe una campaña para que el consumidor nacional aprecie y premie ese producto. No se ha desarrollado en Nicaragua un paladar ideológico, ético, que busque salud y respete el medio ambiente. México y Brasil son magníficos ejemplos a imitar: se reservan 52 mil 920 y 39 mil 690 quintales respectivamente para el consumo interno. En la producción no estamos nada mal: producimos casi la mitad de café orgánico que produce Brasil, el gigante mundial en café. Pero el gran ausente en ese café es el consumidor interno. El reto es invitar a la mesa a ese ausente, convertir su ausencia en una oportunidad.

Los partidarios de apostarle cada vez más a los mercados justos y a los de café orgánico saben que las batallas que se libran en la actualidad están centradas en la búsqueda de nuevos nichos de mercado ofreciendo mercancías no estandarizadas: productos saludables y que protegen el medio ambiente (orgánicos), productos éticos basados en la solidaridad con los más vulnerables (comercio justo) y productos de calidad. La lucha no se libra en la arena de la reducción de costos por la producción masiva en serie, sino en un escenario donde se ofrecen trajes a la medida del gusto del consumidor.

La bonanza en los ingresos de los países desarrollados, sumada a la creciente conciencia de la situación de los productores de café y de los efectos que sobre el medio ambiente tienen ciertas prácticas agrícolas, está segmentando sus mercados y abriendo paso a un consumidor con paladar más conspicuo y orientado por factores ideológicos. Algunos productores nicaragüenses ya están aprovechando esa creciente segmentación de los mercados fundada en la diversificación del gusto de los consumidores. Los diseñadores de políticas públicas, los investigadores y los periodistas, entre muchos otros, harían mucho bien dirigiendo su atención y esfuerzos hacia estas experiencias, bastante más prometedoras que la Taza de la Excelencia.

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