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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 207 | Junio 1999
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El Salvador

Un nuevo gobierno duro y una oposición sin brújula

ARENA ha inaugurado el gobierno que siempre quiso tener y que nunca pudo lograr. Un gobierno con buenos profesionales, con "rostro humano" y con férreo control del partido sobre el Estado. Frente a ese gobierno, una población llena de problemas, y un FMLN debilitado en su pensamiento y fortalecido sólo en la agresividad de todos contra todos.

Ismael Moreno, SJ

Primero de junio. Al recibir Francisco Flores la banda presidencial recibió no sólo la tarea de encabezar el gobierno. Recibió también, de su partido, la misión de favorecer, desde el Ejecutivo, que ARENA reconquiste en el año 2000 todas las alcaldías y curules legislativos perdidos en las elecciones municipales y legislativas de 1997. Con su pomposa investidura y con un discurso lírico, de pocas concreciones y de desprecio a la oposición política, Flores inauguró la campaña electoral de ARENA, decidida a recuperar un control total del Estado.

Ante unas 60 delegaciones internacionales y custodiado por un férreo control policial -que en los mismos instantes en que juraba el nuevo Presidente reprimía a centenares de damnificados del Mitch que reclamaban protección ante la inminencia de las lluvias- Flores comenzó su mandato presidencial expresando agradecimiento y lealtad a su partido ARENA, a quien dijo se debía y al que debía lo mejor de su formación.

Presidente y activista político

No es lo mismo funcionar como Presidente de la República que como activista político. Un Presidente tiene ante sí la responsabilidad de poner en marcha programas nacionales que respondan a los problemas del país, concretando así algunas de sus promesas de campaña. Un activista político es quien retoma los problemas del país y los convierte en compromisos de campaña, esforzándose así en conquistar la mente y el corazón de los ciudadanos en busca de votos a favor de su proyecto. A Flores le tocará cumplir con las dos tareas simultáneamente. Esto permite adelantar que entre junio del 99 y marzo del 2000 su gobierno será de "espuma", falsamente abultado. Tendrá que articular la puesta en marcha de los programas de gobierno prometidos en la campaña con nuevas promesas repletas de imágenes que abunden en la bondad y apertura del partido. Todo con el fin de derrotar al FMLN en las elecciones municipales y legislativas.

Muchos aseguran que el ex-Presidente Alfredo Cristiani ha sabido recoger la lección metodológica de la campaña electoral de Flores. Y le ha dado continuidad. Si Flores y su equipo se dedicaron a acercarse a las bases para recoger inquietudes y escuchar problemas, Cristiani realiza ya una campaña de acercamiento a los municipios con el fin de definir la elección de los candidatos a alcaldes. Y si Flores se esforzó en crear un ambiente de apertura y de crítica, Cristiani continúa presentando a ARENA en un proceso creciente de revitalización, con rostros nuevos y con ideas abiertas a la discusión.

Nadie duda que el nuevo Presidente continuará en campaña electoral desde la silla presidencial y que su gestión de gobierno no será real hasta tener en la mano los resultados de las elecciones de marzo del año 2000.

Los encierros de Paco

Del 8 de marzo al 29 de mayo, el Presidente electo Francisco Flores cerró todas las puertas a los medios de comunicación y puso en marcha un proceso interno de transición que debía concluir con su toma de posesión. Configuró su gabinete de gobierno y su estrategia de gobierno controlando férreamente toda la información hacia fuera, lo que le permitió decir con precisión lo que quiso decir y tapar herméticamente lo que quiso mantener oculto. El mismo se alejó de cámaras y micrófonos. Sólo hablaron en su nombre voceros de estricta confiabilidad. No sabemos si sus más cercanos colaboradores serán fieles a las grandes demandas de la sociedad salvadoreña. De lo que sí han dado pruebas en los casi tres meses de transición es de su ciega lealtad a Paco Flores.

Un positivo compás de espera

Ante una nueva empresa, sobre todo cuando ésta tiene que ver con la conducción de los destinos de un país, la actitud más responsable es la de esperar el desarrollo de los acontecimientos, y no juzgar antes de tiempo la voluntad política, lo acertado o errado de la posible gestión gubernamental. Así actuaron los sectores críticos de ARENA y del propio Flores, que le concedieron el beneficio de la duda, colocándose en un compás de espera mientras duraba el encierro de Paco.

Colaboradores muy cercanos de Paco Flores, como Evelyn Jacir -con una trayectoria progresista, de servicio y de honestidad-, asesora de Paco para definir la estrategia de gobierno y los perfiles de los miembros del gabinete, facilitaron el que se generalizara esta actitud positiva. En una entrevista con uno de los diarios de mayor circulación e influencia en el país, Evelyn Jacir salió al paso de las críticas y sospechas de sus amigos antiareneros, confesando sin titubear: "No me preocupa romper moldes". Como coordinadora del Programa Social de Francisco Flores, Evelyn es una convencida de que en los tiempos actuales es una irresponsabilidad estancarse en simples definiciones de derechas e izquierdas: "La gente puede cambiar. Y hay que dar siempre una oportunidad. Incluso darla a instituciones de historias tan oscuras como ARENA". Y por eso, dejó que volara al viento su divisa: ni de izquierda ni de derecha, se trata de innovar, de hacer las cosas de otra manera. Evelyn aseguró ser una apasionada de la franqueza: "Decirle al país que Paco Flores resolverá el problema de la pobreza sin más, sería una irresponsabilidad y una demagogia insostenible. Pero sí debemos convencernos de que la pobreza hay que encararla a partir de sus complejidades, y decidirnos a lograr un paso cualitativo en la búsqueda de soluciones". ¿Con qué metodología? "A partir de dar oportunidad a la gente para que acceda progresivamente a mayores y mejores empleos, mejor calidad de salud y educación. Que la pequeña y mediana empresa mejoren su productividad. Y con la mayor ampliación de la participación social".

"La lógica del tecomate"

En opinión de Evelyn Jacir de Lovo, el gobierno de Francisco Flores representa una oportunidad para un desarrollo más compartido de los salvadoreños. Y así lo vive ella como recién nombrada Ministra de Educación.
Evelyn es una pedagoga nata y el entusiasmo le brota por los poros. Así la captó envío al conversar con ella en su despacho de consultora independiente, antes de asumir su nuevo cargo. A las primeras inquietudes planteadas por envío, se puso de pie, borró el pizarrón y comenzó a exponernos su pensamiento. "En este país –comenzó diciendo, mientras dibujaba un tecomate, esa calabaza de dos bolas, pequeña la de arriba y grande la de abajo-, tenemos que cambiar las cosas para revertir la lógica del tecomate. El sector privilegiado del país es la parte de arriba del tecomate, la parte pequeña, por donde entra y en donde se queda el beneficio, sin llegar nunca a la parte de abajo, al sector mayoritario. A este reducido sector de arriba lo llamo sector moderno: el del comercio, los bancos, el que vincula al país con los programas de globalización. Y no es que debamos pretender eliminarlo ni decir que no es importante su labor. Lo que quiero decir es que un gobierno serio debe serlo especialmente a favor de los sectores más desprotegidos. En este país son lo que llamaríamos el sector tradicional de la economía: el sector agropecuario y la mediana y pequeña empresa. Uno de los rumbos que debe tomar este gobierno es el de gobernar para el sector mayoritario, que hasta ahora no ha tenido gobierno".

Y volviendo su mirada hacia el tecomate que ella misma trazó en el pizarrón, prosigue: "Si te das cuenta, estoy diciendo cosas de gran repercusión si en este gobierno las tomamos en serio. Porque hasta ahora lo que ha primado es la lógica del rebalse. El sector de arriba, el moderno, se atiborra de todo y el Estado le ofrece todas las facilidades posibles, olvidándose del sector tradicional, con la falsa confianza de que al saturarse el sector moderno de la economía se rebalsará en mayor beneficio para el sector mayoritario de la sociedad, que es la parte grande y de abajo del tecomate. Esta lógica es la que llevamos encima desde muchos años atrás y el sector de arriba recibe y recibe beneficios, pero siempre encuentra cauces para que el beneficio no rebalse a favor de los sectores mayoritarios. Eso no lo queremos nosotros. Nosotros estamos convencidos que el gobierno ha de ser gobierno especialmente para la gente del campo y para los medianos y pequeños empresarios".

Los planes de Evelyn Jacir

Evelyn Jacir entiende que la opción por los sectores mayoritarios debe reflejarse en una serie de programas sostenidos que aseguren recursos para caminos rurales, asistencia técnica, información -en mercado, tecnología, logística, etc.- y para una educación que suponga un tránsito y una retroalimentación entre lo formal y lo no formal, con el fin de revalorarizar tanto a la persona que recibe un título académico como a la que se capacita para un mejoramiento técnico y humano. "Que el progreso llegue a todas partes": es lo que ella entiende como consigna del nuevo gobierno. "El progreso no puede seguir siendo la concentración de los beneficios en un solo sector ni la concentración territorial en la capital. Se trata de extenderlo a todo el país, poniendo especial énfasis en el sector agropecuario y en los pequeños y medianos productores". Borrados los trazos del tecomate que había dibujado, Evelyn trazó ahora un esquema en forma de gran cruz, para exponer lo que está decidida a apoyar en el gobierno de Paco Flores. "Nuestro lema de gobierno será "Comunidades en Progreso". Ojo: no es sólo progreso de las comunidades. Queremos entenderlo como un compromiso dinámico". En el esquema en cruz, se destaca en la base la participación de la gente y la descentralización de las funciones del Estado, especialmente dando mayor capacidad de decisión a las municipalidades. Sobre esa base, se erigen los programas que generarán oportunidades para progresar, especialmente con la continuación de las reformas educativas, con la apertura y mejoramiento de caminos rurales y con una vinculación organizada de las comunidades con las redes solidarias de salvadoreños en el exterior. Una tercera línea programática del plan de gobierno en el que Evelyn cree y quiere apoyar es la del acceso efectivo a servicios básicos -infraestructura social y económica, agua potable, vivienda accesible, reforma del sector salud-. La cuarta línea programática es el apoyo al desarrollo personal y a la integración familiar: apoyo a la familia, a las mujeres, solidaridad con grupos vulnerables y fortalecimiento de la cultura, la recreación y el deporte.

Evelyn es consciente de los riesgos de su decisión de sumarse al equipo de gobierno, pero asegura que éstos son tiempos para arriesgarse por el país. Está convencida de que su entusiasmo y capacidad pueden ser factores que incidan en políticas al servicio de las mayorías: "Los problemas no los resolveremos desde un partido ni desde un gobierno -dice-. Un gobierno ha de ser el mayor facilitador de oportunidades para que los diversos sectores de la sociedad se vinculen creativamente en la gestión de su propio desarrollo. Ese será mi enfoque metodológico, y la manera como entiendo la concreción de lo que siempre quiero que siga siendo mi rumbo: la opción por los pobres. Como lo descubrí en mis compromisos anteriores y como lo confirmé cuando incursioné en la vida religiosa."

Polo a tierra al entusiasmo

La publicación del equipo ministerial de Flores abrió dudas muy profundas sobre la seriedad y profesionalismo del nuevo gobierno. Todo indica que la herencia y vigencia de los sectores duros y escuadroneros de ARENA acabaron por poner un polo a tierra a las buenas intenciones y entusiasmos de algunos de los colaboradores del nuevo Presidente, como Evelyn Jacir.

El rumor de que la composición del gabinete respondería a las decisiones de los grupos más duros de ARENA, se confirmó al publicarse los nombres de los nuevos ministros. Los ministerios del área social -salud, educación, obras públicas- los administrará el sector profesional de confianza de Flores. Los ministerios que definen la política económica -economía, hacienda, Banco Central de Reserva- quedan en manos de personas fieles a la línea financiera y comercial del grupo Cristiani. Y los ministerios de Seguridad Pública y del Interior se los reservó el sector duro de ARENA. En estos dos ministerios descansará el control partidario del gobierno. De esta manera, ARENA no vaciló en dejar bien sentado que puede haber profesionalismos y aperturas, pero al final de cuentas quienes gobiernan son ellos. Y para que no quedaran dudas, en la seguridad y la policía colocaron a gente vinculada a las historias más oscuras de la represión y de la corrupción. Mario Acosta, por ejemplo, continúa en el Ministerio del Interior, dando continuidad a la línea escuadronera del fundador del partido, el asesino de Monseñor Romero. Mauricio Sandoval, nuevo Director de la Policía Nacional Civil, fue antes Director de la Oficina de Inteligencia del Estado, y es recordado en su época de vocero de la Fuerza Armada, cuando en noviembre de 1989 dirigió la cadena nacional de radio y televisión que incitó públicamente al asesinato de los jesuitas de la UCA, y de los obispos Rivera Damas y Rosa Chávez. En el Ministerio de Seguridad Paco Flores colocó a quien fuera Superintendente del Sistema Financiero durante los escándalos financieros más sonados de la historia de El Salvador. Por su experiencia, tendrá sin duda la misión de proteger los diversos corredores por donde circulan las fuentes paralegales y oscuras que sostienen la economía de los sectores de poder de ARENA.

¿Nueva manera de hacer política?

El nuevo gabinete pone en cuestión los discursos acerca de una "nueva manera de hacer política" que quiso vender el Presidente en el período de transición y durante su encierro. El nuevo Presidente de El Salvador, que se presenta ante la nación como el más cualificado profesional que ha tenido El Salvador en toda su historia democrática, rehusó siendo candidato debatir en público cualquier idea sobre su estilo y proyectos de gobierno. Durante sus meses de encierro, y mientras ocultaba lo que realmente estaba negociando, sus voceros hablaban de la ética y del profesionalismo con que seleccionarían a los miembros del gabinete, resaltándose la capacidad técnica de su equipo asesor. Al final de cuentas, los seleccionadores se seleccionaron a sí mismos como Ministros, socavando el entusiasmo de los asesores técnicos del nuevo Presidente.

En su momento, Calderón Sol gritó a todos los vientos que su quehacer fundamental en el gobierno sería el combate frontal a la pobreza, y al inaugurar su gobierno eliminó el Ministerio de Planificación, echando al traste toda oportunidad de planificar una estrategia socioeconómica que concretara su proclamado compromiso. Con Francisco Flores sucede lo mismo. Inaugura su gobierno comprometiéndose a hacerle frente a la violencia, uno de los problemas más sentidos en el país, y al mismo tiempo suprime el Ministerio de Justicia, pasando sus responsabilidades al Ministerio de Seguridad, cuya misión principal es la coerción y la represión. Hay más. Responde a la necesidad de profesionalizar a la Policía nombrando a Mauricio Sandoval, sacándolo de un cargo en el que se caracterizó por perseguir y controlar la vida de los funcionarios públicos y la actividad de los medios de comunicación opuestos a ARENA. Más todavía. Mauricio Sandoval es sustituido en el Organismo de Inteligencia del Estado por un periodista, lo que abre la perspectiva de mayor corrupción en los medios y mayor manipulación de la libertad de expresión.

ARENA: el gobierno soñado

Una vez conocida la composición del gabinete ministerial de Francisco Flores, puede preverse un gobierno con un férreo control del partido, adobado con el discurso de buenos profesionales y con un rostro de apertura y de sensibilidad social. Todos los ingredientes necesarios para ajustarse a las exigencias de la comunidad internacional. Pero la línea interna será represiva. Los analistas se aventuran ya a expresar el temor de que ARENA esté inaugurando el modelo de gobierno que siempre quiso y el que las circunstancias políticas no le permitieron sino hasta ahora. Un gobierno con una línea represiva y de control sobre los sectores que representan un peligro potencial a los intereses del gran capital, pero con un rostro social y de desarrollo lo más cercano posible al rostro paternal.

En su primera entrevista, antes de la toma de posesión, Mauricio Sandoval se comprometió ante los salvadoreños a reducir en un 60% la delincuencia callejera en los primeros dos años. Paco Flores se comprometió a que "la igualdad de oportunidades", significara realmente "dar una oportunidad a la igualdad". Son exactamente los dos pilares de la más tradicional línea fascista: un Estado paternalista y protector que ejerce severo control y persecución feroz contra sus enemigos.

Contra violencia, represión

La violencia es uno de los desafíos mayores que tiene El Salvador, donde el promedio es de 139 homicidios por cada 100 mil habitantes, y donde hay cerca de 20 mil jóvenes organizados en las maras, especialmente en las zonas periféricas de los municipios del Gran San Salvador.

A la par de las primeras declaraciones del nuevo Director de la Policía, cuatro jóvenes aparecieron asesinados con rasgos de tortura, atados sus brazos a la espalda y con tiros de gracia, en las faldas del volcán San Salvador que domina la capital, en los mismos lugares en donde aparecían muertos, y con las mismas características de saña, los opositores políticos de ARENA en los años de la guerra, cuando Sandoval formaba parte de las estructuras de inteligencia de la Fuerza Armada.

Con su crisis interna y con algunos de sus dirigentes cooptados por las políticas oficiales, no parecen ser los miembros del FMLN los principales enemigos a eliminar, por más que ARENA no haya descartado una represión selectiva. Crece el temor de que en los lineamientos del nuevo director de la Policía la eliminación física de los opositores políticos llevada a cabo en años anteriores, vaya a ser sustituida hoy por la eliminación física de todos aquellos con alguna señal de delincuente callejero. El objetivo sería el mismo: garantizar el "orden" para proteger los intereses de los grandes empresarios del país.

FMLN: más "partido" que nunca

El 9 de mayo, y a puertas cerradas, 741 convencionalistas del FMLN -de un total de 1,039 que debían participar- inauguraron la Novena Convención extraordinaria del partido. El evento fue un nuevo capítulo de la autodestrucción de una agrupación política que hace apenas un año tuvo en sus manos la oportunidad de disputarle a ARENA la conducción del gobierno. Tan poco tiempo después, el FMLN se juega su propia sobrevivencia mientras es causa de irrisión para el gobierno entrante.

Desde las primeras horas del día, envío estuvo rondando el Polideportivo que sirvió de escenario para la actividad del partido rojiblanco, el mismo que fue testigo de las pugnas estériles de la Octava Convención de agosto y septiembre de 1998, cuando se reveló la incapacidad de los dirigentes del FMLN de manejar sus propias diferencias.

No pudimos entrar. Las trancas colocadas al salón de sesiones eran inamovibles. No obstante, pudimos observar las disputas de la primera hora, cuando los miembros de la Comisión responsable de acreditar a los convencionalistas debatían sobre las irregularidades en la documentación de no pocos delegados, lo que retrasó el inicio de las sesiones de trabajo. Muchas horas después de este primer incidente, dirigentes del así llamado sector renovador se quejaron ante envío de que el sector radical-ortodoxo había jugado sucio desde el comienzo, al lograr que se quedaran sin participar 78 delegados renovadores, lo que aseguró una diferencia de 391 seguidores de la línea radical-ortodoxa contra 350 renovadores.

Esto explica el recuento del final del día, cuando Schafick Handal y Leonel González impusieron sus propuestas al conjunto de los convencionalistas.
Los peores augurios los anticiparon los medios de comunicación, interesados en exacerbar los ánimos, los anticipó naturalmente el partido ARENA, y los anticipó también la gente de a pie. Los adelantó también el mismo FMLN en las voces de sus principales dirigentes. La Comisión responsable de preparar y coordinar la Convención comprendía claramente que en la unidad se jugaba el futuro inmediato del Frente y así lo quiso expresar en la consigna convocadora de la Convención: "La unidad al servicio de la gente, un paso al frente". Sin embargo, no hubo unidad, sólo más división.

Estéril medición de fuerzas

La decisión de mantener las trancas bien puestas se mantuvo de principio a fin del evento. envío fue uno de los medios que tuvo acceso a las primeras impresiones de los convencionalistas. "Perdimos, pero ya van a ver en la Convención de julio", nos dijo una dirigente del sector renovador, lamentándose de la derrota ante "sus" hermanos del sector radical. "¿Y qué perdieron?" le preguntamos. La también diputada del FMLN se extrañó de que se le preguntara sobre asuntos que para los del Frente parecen obvios: "Perdimos los tiempos. Nosotros propusimos que en julio se definieran los nuevos estatutos del partido, y que en octubre se eligiera el nuevo Consejo Nacional, tal como está estipulado. Ellos propusieron que en julio se eligieran los nuevos miembros del Consejo, se reformaran los estatutos y la elección de candidatos a alcaldes y diputados para las próximas elecciones. La propuesta nuestra perdió por los votos que ellos mismos nos restaron con trampas al impedir que se acreditaran cerca de cien convencionalistas que votarían a favor de nuestra propuesta."

Poco a poco, fuimos captando que la Convención había sido una medición de fuerzas. "Ajuste de cuentas": así tituló uno de los diarios capitalinos la crónica de cómo el sector radical-ortodoxo se había vengado de Facundo Guardado y de su gente, rechazándole todas sus propuestas por una diferencia de unas cuantas decenas de votos.
El sector de Facundo Guardado llevaba un paquete con una estrategia interna para las elecciones de marzo del 2000: reforma y aprobación de los estatutos, definición de las candidaturas para diputados y alcaldes y estrategia de campaña. Para el mes de octubre se proponía elegir a los nuevos miembros del Consejo Nacional, de acuerdo al tiempo que les corresponde. En la propuesta, la conducción de la estrategia sería tarea del sector renovador, pues el actual Consejo Nacional está dominado por gente afín a Facundo. Para los radicales-ortodoxos, cualquier cosa era aceptable menos seguir bajo la dirección de un Consejo contrario a su línea. Presentaron otros calendarios y otras formalidades. Y lograron lo que buscaban: desbancar a los renovadores, aunque ello va a suponer prolongar el proceso interno de disputas y confrontaciones, precisamente en el mismo tiempo en que ARENA inaugura un gobierno con nuevos rostros y ofertas atractivas, pensando también en las elecciones del 2000. Así, el FMLN ganó un tiempo mayor, pero no para un más adecuado compromiso con el país, sino para seguir la ruta de su autoinmolación y autodestrucción. Les parecerá mentira a otras izquierdas de Centroamérica y el Caribe. Pero es la triste verdad.

Dos huesos duros de roer

La primera parte de la Novena Convención -continúa en julio- dejó en claro la profunda división en el FMLN y definió los puntos de la agenda de la discordia efemelenista. Los renovadores perdieron ante las propuestas de los radicales-ortodoxos, pero apenas salieron del recinto del evento comenzaron a planificar acciones para enfrentar a sus adversarios, comenzando por impugnar la decisión de dejar fuera de la Convención a decenas de sus miembros.

Al FMLN le esperan dos huesos duros de roer para la próxima Convención. Uno, la elección de los nuevos miembros de las instancias de dirección, hasta hoy controladas por los renovadores de Facundo. La gente de Schafick lleva la resuelta decisión de sacar a sus adversarios para "purificar" al FMLN con personas claramente "revolucionarias y socialistas", según el discurso de quienes también se denominan "tendencia revolucionaria socialista". La gente de Facundo, por su parte, ha comenzado a aceitar todos los mecanismos para evitar ser "purificados".

"Si queda el partido en manos de Schafick, mejor nos salimos para comenzar un nuevo proyecto y una propuesta que cuaje en 20 o en 25 años": así se expresa un antiguo militante de las FPL, enconado adversario de Handal y de los comunistas del FMLN.
El otro hueso duro de roer será la discusión y aprobación de la reforma a los estatutos del partido, especialmente la que se refiere a la reincorporación de las tendencias como parte orgánica del FMLN. Las tendencias fueron eliminadas de los estatutos del partido en 1994. El sector de Schafick lleva la propuesta de que se acepten las tendencias, el de Facundo asegura que volver a esta situación es aceptar que el FMLN quedará partido para siempre. "No podemos vivir en pugnas toda la vida. Sería aceptar que viviremos sólo para conflictos internos, y no para encarar la problemática de la sociedad salvadoreña", dice un dirigente de los renovadores. Por su parte, los radicales-ortodoxos también están claros: "Lo único que corresponde es oficializar un hecho real. Somos un partido de tendencias, y su existencia formal asegura el juego democrático interno".

¿Tendencias o corrientes?

De acuerdo al diccionario efemelenista, hay dos maneras de llamar a las expresiones de división dentro del Frente. Una es llamarlas tendencias, que serían cuerpos orgánicos dentro del gran cuerpo orgánico del partido. Algo así como diversos partidos, con sus propias autoridades de dirección, su lema, su órgano interno y su propia administración, bajo el gran paraguas del FMLN. Otra manera es llamarlas corrientes. Un solo partido, con un solo órgano de dirección, con una sola membresía, aceptaría en su seno diversidad de pensamientos y de debates, pero sin vida orgánica paralela.

Estas dos maneras de concebir y expresar las divisiones es lo que se discutirá en la reforma a los estatutos. Quien tenga mayoría definirá si el FMLN será un partido con diversidad de corrientes o si será un partido que sirve de paraguas a varias tendencias orgánicamente constituidas. Según quien triunfe, se definirá la agenda de las siguientes confrontaciones.

Gerson Martínez: buscar salidas

Dentro de un mundo tan incierto como el que nos toca vivir, en el FMLN comienza a hacerse sentir un movimiento de reflexión que alerta sobre la pérdida que supone para el país y para los sectores populares la fractura del FMLN. Como en los ríos revueltos a todo se le pone etiqueta, a este movimiento de pensamiento preocupado le han comenzado a llamar corriente efemelenista.

Su exponente más visible es el diputado Gerson Martínez, antiguo comandante de las FPL, responsable del accionar guerrillero en el área urbana de San Salvador. Es un hombre de pensamiento sereno y con talante conciliador. Y uno de los pocos economistas con capacidad propositiva en el Legislativo. Sin ostentar cargos de dirección al interior del FMLN, Gerson Martínez es el miembro del FMLN con mayor responsabilidad en el actual gobierno, como primer vicepresidente de la Asamblea Legislativa.

envío participó en una de las sesiones con militantes y amigos del FMLN, preocupados sobre el rumbo y la identidad del FMLN. Gerson Martínez fue el principal expositor. Comenzó con unas palabras muy sencillas: "No pertenezco a ninguna corriente ni quiero pertenecer. No me anima el interés por ningún puesto ni dentro del Frente ni dentro del gobierno. Estoy comprometido en buscar una salida a la crisis que tiene atrapado al FMLN".
Gerson Martínez es del criterio que la crisis del FMLN es parte de un proceso de reflexión no asumido con responsabilidad, y también es parte de la crisis mayor que caracteriza el momento actual. "Así como los años 70 se caracterizaron por los grandes frentes sociales, el período actual se caracteriza por la micronización de lo social, por el predominio de la insolidaridad y por la incapacidad de enarbolar agendas transgrupales".

Gerson afirma que esta realidad es una expresión del triunfo del neoliberalismo y que los neoliberales saben alimentarla a diario. "Los neoliberales han sabido estructurar el país para el próximo siglo. Y han sabido interpretar nuestras diferencias para capitalizarlas a favor de sus triunfos. Ellos saben que se agotaron los grandes frentes sociales. Por eso, ellos mismos dan un viraje hacia ciertos niveles de participación de la sociedad. Una participación suficientemente administrada desde los intereses del gran capital, pero que deja la sensación de apertura y de democratización. Mientras, a nosotros nos dejan abatidos en nuestras propias desconfianzas y despedazándonos en debates de triquiñuelas".

FMLN: "fractura sin ruptura"

Gerson Martínez hablaba ante un reducido público preocupado por el futuro inmediato del FMLN y desconfiado de los dirigentes actuales y de las tendencias que se pelean las cuotas de poder del partido de izquierda. Por eso, no dudó en caracterizar la problemática actual del Frente como "división y fractura sin ruptura", situación que hace que todos desconfíen de todos, bajo la dominante y desmovilizadora consigna: "Si no estás conmigo, estás contra mí". El marco es un Frente debilitado en el pensamiento y fortalecido en la agresividad política. Según su criterio, los dirigentes actuales del FMLN -tanto los de la cúpula como los dirigentes intermedios- deben hacer un esfuerzo, para trascender sus propias triquiñuelas y situar el debate en el marco del actual período y dentro de lo que él considera el objetivo central: "cambio de poder y cambio de política económica, social y ambiental hacia las transformaciones profundas". Señaló, sin dudarlo, que una fortaleza que los dirigentes deben tomar en cuenta es que el FMLN gobierna a más de la mitad de la población salvadoreña a través de alcaldías. Desde esta fortaleza, dijo, deben encarar una de las debilidades más vergonzosas: no tiene el FMLN en ARENA a su principal oposición en las alcaldías. La oposición del Frente es el propio Frente.

Una izquierda sin brújulas

Existen voces salvadoreñas muy ligadas a la historia de las luchas de la izquierda que recuerdan a los dirigentes del FMLN que perder o no en las elecciones pasadas nunca debió haber sido su mayor preocupación. La preocupación debió situarse en un cuestionamiento más de fondo: ¿continúa o no siendo el FMLN un partido y un movimiento con carácter popular y revolucionario, capaz de representar los descontentos y las ilusiones transformadoras de los sectores empobrecidos del país? Para mucha gente, los dirigentes del FMLN han perdido la brújula de la lucha y de la ética revolucionaria, para sustituirla por la de un pragmatismo interesado que tiende a convertir al partido en uno más en el espectro político salvadoreño, en un partido dominado por una práctica electorera que conduce a convertir las luchas populares en simple cantera en donde captar votos.

Con su práctica acomodaticia y en exceso plegada a las formalidades políticas del esquema salvadoreño, muchos de los dirigentes del FMLN han ido convirtiendo progresivamente al Frente en un partido más, sin fuerza movilizadora popular, ni en lo político ni en lo social. Mientras más se consolida como un partido tradicional, los dirigentes del FMLN se han ido distanciando más y más de las mayorías. En lugar de luchar por ubicarse en los mejores lugares para servir más a la gente, los dirigentes del FMLN van tendiendo a situarse en el mejor lugar para servir al gobierno, en los mejores puestos de la burocracia estatal. En lugar de representar a las mayorías, han ido convirtiéndose progresivamente en representantes del Estado. Así, el FMLN se ha ido transformando en la oposición y en la izquierda que cabalmente necesitan los grandes empresarios salvadoreños representados por ARENA. A muchos de los dirigentes del FMLN les ha interesado mostrarse ellos mismos, y mostrar al Frente, más atractivos al gran capital que a los sectores mayoritarios y empobrecidos del país. Y en la medida en que el FMLN ha ido ganando poder formal ha ido perdiendo poder real entre los pobres. Buena parte de la dirigencia del FMLN decidió hace ya varios años que el poder real pasa por alcanzar cuotas personales de poder y por manejar cargos administrativos en el gobierno. Mientras continúe esta dinámica, el FMLN podrá perder o ganar elecciones, pero nada cambiará en el país.

Dirigentes: tres rasgos

Aumentan las voces en la sociedad salvadoreña que afirman que el poder real nunca podrá definirse únicamente a partir de cargos públicos o de la conquista de espacios formales en el gobierno, sino que es el carácter organizado y beligerante de la protesta y la propuesta de los que padecen la dominación y la exclusión lo que generará un poder alternativo.

Los dirigentes del Frente tendrían que vivir un proceso de conversión personal, regresar a las fincas de café o a las fábricas para desde ahí, desde la práctica, leer la nueva realidad salvadoreña y reelaborar el pensamiento y la estrategia política. Si así lo hicieran, tal vez lograrían superar el cómodo pragmatismo en el que se han ido educando en los últimos años, imitando a dirigentes políticos o a empresarios, a quienes han ido imitando en gustos, lujos y antojos. El FMLN sólo será izquierda real y sólo impulsará transformaciones profundas si es conducido por dirigentes que unen a una formación teórica lúcida un compromiso con los sectores populares y una conducta personal coherente con ese compromiso. Son tres ingredientes esenciales para hacer a un dirigente. Muchos dirigentes del FMLN llevan mucho tiempo con enormes déficits de capacidad teórica para iluminar el proceso salvadoreño, de valentía para acompañar la movilización y las alternativas populares y de testimonio personal.

"No sabemos de los pleitos"

En otro estadio del debate están hoy las bases del FMLN. envío quiso recoger el pulso de su conciencia en relación con los conflictos internos del partido que dice representarlos, y se trasladó a Arcatao, histórico baluarte de la guerrilla en los tiempos de las guindas, los tatúes y las escaramuzas clandestinas. Escuchamos a campesinos, a dirigentes de base, a miembros de directivas comunales y a ex-combatientes de las unidades guerrilleras. "Nosotros, sólo sabemos que en el Frente estamos peleándonos, pero no sabemos el origen de los pleitos. A mí me acusan de ser renovador porque ando con la María Chichilco, que apoyó a Facundo para la candidatura. Y me acusan los que son ortodoxos. Pero yo no entiendo ni que me quieren decir con eso de que soy renovador ni sé nada de eso de ortodoxos. Yo sólo sé que estamos fregados, y que nos esperan cinco años más de ARENA."

La opinión de este dirigente campesino resume la de toda la gente que entrevistamos. "Lo peor de todo –dijo entre sudores una campesina de las afueras de Arcatao- es que Facundo y Schafick se están peleando allá arriba por disputarse la mejor guayaba, y nosotros aquí abajo terminamos enfrentados, sólo porque nos bajan línea de arriba, sin explicarnos nada de nada".

Es el tiempo de las bases

Con voz suave y deje cantadito, la campesina de Arcatao, dejó escapar su más profundo pensamiento, quizás mucho tiempo acumulado en la garganta: "Pero la culpa también es de nosotros, porque dejamos que los dirigentes hagan lo que quieren. ¡Chis!, si el partido es de todos nosotros. No podemos dejar que unos poquitos vivos sigan viviendo a costa de la memoria de la sangre de 50 mil muertos. Tenemos que pelear por lo de nosotros, por este país, en contra de Arena. Y también, por qué no, en contra de las actitudes y comportamientos de nuestros dirigentes. Y hacerlo con amor. Así como peleamos en la guerra con amor por nuestros hijos y por un país más compartido, así tenemos que pelear con el mismo amor, y decirles las cosas claras a nuestros dirigentes. Ellos tienen que cambiar. Y quizás nosotros tenemos que luchar por cambiar a tanto dirigente que, en nombre de nosotros, hoy está llevando una vida de rico."

Aunque la membresía de base del FMLN absorbe los conflictos de las cúpulas y la división acaba permeando sus propios problemas, se comienzan a percibir ya signos de una actitud más militante y activa de las bases respecto a los problemas internos del Frente. Las pugnas y divisiones en las cúpulas han llegado a niveles tales que las bases ya no saben a quién seguir ni a qué responder. Ya no se sabe a ciencia cierta cuántas corrientes ni tendencias existen ni si los dirigentes de siempre están matriculados en las mismas corrientes en las que estaban hace poco tiempo o si han creado otras nuevas.

El despertar de las bases del FMLN es el signo más esperanzador en el momento actual. Si estos signos se extienden, si van más allá de Arcatao y de Chalatenango, si es el respeto a la sangre de los caídos y el amor a un El Salvador más compartido lo que mueve a las bases en momentos en que el FMLN se precipita en el abismo que se construyó, las bases serán las que salvarán a la izquierda salvadoreña. Los últimos siete años del FMLN han sido años de las dirigencias, años de cúpulas. El tiempo que viene, que es ya el siglo que viene, sólo puede ser de las bases.

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