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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 207 | Junio 1999
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Nicaragua

Posoltega: donde la tierra arde

Nadie se explica el abandono con que el gobierno central castigó desde el primer momento a los damnificados de Posoltega. Tras el huracán "Mitch" pasó sobre ellos el "huracán Alemán". Y si el deslave del volcán se llevó muchas de sus tierras, el decreto presidencial se las llevó todas. El problema de las tierras es candente aquí, en el centro de la tragedia.

José Luis Rocha

En el itinerario de Estocolmo a Posoltega, pasando por Washington, donde los organismos multilaterales diseñan todas la recetas que "salvarán" a los países del Tercer Mundo, algunas cosas se destapan y otras permanecen bajo el tapete. Se trata de un itinerario empedrado, como el del infierno, de buenas intenciones.

Se destapa que no una delegación, sino más bien una multitud de 69 personas, viajó a Estocolmo, para hablar durante sólo 5 horas -los más sólo a oír- de la pobreza de los nicaragüenses, que no padecen ni conocen, pero en nombre de la cual hacen sus pedidos. Representaban al país que produce sólo el 4% del PIB de Centroamérica, pero que carga con el 27% de la deuda externa centroamericana.

Se destapa que ya todo estaba cocinado. Muchos de los proyectos que llegaron a Estocolmo ya estaban contratados o en ejecución. Los gobiernos y los organismos multilaterales funcionan contra presupuestos anuales y no cabe improvisar. A esto se sumó el tiempo limitado que se dio a la presentación que de sus requerimientos financieros haría cada país. Antes de la reunión, uno de los participantes observó que, "con lo aficionados que son los centroamericanos a los discursos, en medio día no quedará tiempo para una discusión productiva." Pero todos saben lo que hay que hacer y, más aún, lo que hay que hablar. Al cabo, como dijo la escritora británica George Elliot, algunos demuestran que no tienen nada que decir, precisamente hablando. Para los hacedores de discursos el camino está claro. Con justa razón observó el filósofo italiano Norberto Bobbio: "Creer que cuando se discuten problemas concretos se pueda llegar a un acuerdo sobre la única solución posible, es el fruto de la habitual ilusión tecnocrática." Sin embargo, y a pesar de todo, la ilusión persiste porque no se toma contacto con la realidad. La realidad nicaragüense, la realidad de Posoltega, vista desde Estocolmo, no luce tan complicada para quienes saben sin conocer, diagnostican sin auscultar, y diseñan en base a someras consultorías.

BID: ¿transparencia o complicidad?

No se destapa que seguiremos desconociendo mucho de lo acordado en Estocolmo. Las cifras globales que el gobierno manipula para confundir son lo de menos. El diablo está en los detalles. Los multilaterales han exigido transparencia a los gobiernos centroamericanos, pero son sus cómplices cuando no ponen ante los ojos y los oídos de los ciudadanos centroamericanos los documentos de los proyectos que financian. Cuando no someten al juicio de los ciudadanos ni su diseño ni su ejecución. Para eso, dicen, están los técnicos. Ellos son los que saben.

Tomemos el caso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El BID, organizador de la reunión de Estocolmo, se enorgullece de haber abierto sus otrora herméticos archivos. En 1993, una coalición de ONGs estadounidenses latinoamericanas exigió que los gobiernos de América Latina introdujeran reformas específicas con el propósito de aumentar la transparencia y la responsabilidad del Banco Interamericano de Desarrollo. El esfuerzo de las ONGs influyó en el Octavo Aumento General de Recursos del BID, firmado el 13 de abril de 1994 en Guadalajara, México. Entre otras cosas, esta institución se comprometió a adoptar una política que hiciera disponible la información y ensanchara el ámbito de la participación pública en los proyectos financiados por el Banco.

En septiembre de 1994, la junta del BID aprobó su Política sobre la Disponibilidad de Información, que entró en vigor el primero de enero de 1995. De acuerdo a esta política, toda información sobre las actividades operativas del Banco debe estar a disposición del público, "a me- nos que exista una razón imperiosa para mantenerla en reserva." En la práctica, el BID ha mantenido en la confidencialidad el llamado Documento del País, un documento clave que contiene el bloque informativo de programación, en el que se describe la estrategia y el programa de préstamos del Banco para cada país.

Un monitoreo de la política de disponibilidad de la información reveló que, fuera de la sede del BID en Washington, persiste el hermetismo y que la mayoría de funcionarios desconoce esa política. A través de visitas y de encuestas, el Bank Information Center (BIC), una ONG estadounidense, descubrió, además, que los documentos de los proyectos no suelen estar disponibles en tiempo para realizar una apreciación sustantiva antes o durante su realización y a veces no están disponibles de ninguna forma en las misiones del BID en cada país. Además, la persona designada para suministrar información en cada sede no responde siempre a los pedidos de la sociedad civil. El personal del BID no parece haberse apropiado aún de la política de transparencia.

Por añadidura, y según el monitoreo de la ONG estadounidense "el BID ha permitido que los gobiernos prestatarios invoquen la cláusula de confidencialidad cuando no existe una situación comprometedora para la seguridad nacional, ni ninguna razón justificable o transparente para mantener un documento como confidencial." Clara complicidad. Para rematar, hay que agregar que los resúmenes disponibles aportan muy escasa información sobre las condicionalidades incluidas en los préstamos o sobre los impactos sociales y ambientales de los proyectos.

Nicaragua no es la excepción en estas deficiencias en la disponibilidad de información. Daremos un ejemplo que ilustra e identifica el por qué. Hará cosa de media década que el BID diseñó un programa de apoyo a la pequeña y a la microempresa nacional. En ese programa la banca comercial privada era la intermediaria de los fondos. Al finalizar el período del programa, en 1997, el BID contrató a una empresa consultora alemana para que efectuara una evaluación del programa. La misión de consultores encontró que la mayor parte de los fondos no habían sido colocados y que en una parte de los fondos que sí fueron colocados no se respetó el rango de los montos establecidos, y se otorgaron préstamos mayores. En otras palabras, el programa o sobreendeudó a las microempresas -posibilidad sólo considerada como ejercicio académico- o los préstamos llegaron a sectores empresariales más desarrollados. A toda esta información nunca se le dio publicidad.



¿Cambiará Estocolmo a Posoltega?

¿Qué tienen que ver todas estas historias con los damnificados del Mitch? ¿Qué le dicen a Posoltega? Dicen que, pese a todas las buenas intenciones, no es tan fácil ver en qué forma son utilizados los fondos de ayuda, ni siquiera ver los documentos que hablan en forma pormenorizada de esos fondos.

Se fabricaron muchas expectativas en torno a Estocolmo. También en Posoltega. Mientras el Presidente hablaba en Estocolmo, los damnificados de Posoltega me aseguraban: "Allá deben estar socando a Alemán porque aquí ya le descubrieron el nacatamal." Mientras, otros señalaban que "se ha utilizado la tragedia de Posoltega para demandar al mundo ayuda internacional, pero la ayuda no llegó al municipio más afectado de Centroamérica."

¿Cambiará Estocolmo la situación de Posoltega? Una atmósfera saturada de monólogos presidenciales, un mercado donde Nicaragua oferta sólo perfiles de proyectos y la falta de transparencia en los organismos multilaterales no parece invitar a pronósticos halagüeños. Algo bueno podrá lograrse aquí, en Nicaragua, si se aterrizan las cosas. Después de todo, como decía Gramsci, contra el pesimismo de la inteligencia está el optimismo de la voluntad.

Posoltega: el corazón de la tragedia

Ocho meses después de una tragedia que aún los mantiene en vilo, la situación de los refugiados de Posoltega sigue siendo casi la misma. Hacinadas en unas pequeñas champas de plástico, miles de personas tratan de reconstruir sus vidas. Pero ninguna condición está dada para que lo logren. La sicología se reconstruye en un ambiente de normalidad. El refugio y la dependencia no son propicios para restablecer el equilibrio emocional. La construcción de viviendas y la recuperación de la producción -casa y trabajo- son componentes imprescindibles de un entorno sano. Y la tierra está en la base de la casa y el trabajo. Sólo muy recientemente se consiguieron en Posoltega lotes para levantar viviendas -aunque no para todas las familias damnificadas- y unas parcelas de insignificantes dimensiones para reanudar la siembra.

La población posoltegana, como señala el líder del Movimiento Comunal, "pasó por una experiencia dantesca." Una masa de lodo descomunal sepultó en minutos a 2 mil 513 personas. Resultaron afectadas 667 familias, más de 2 mil 800 personas, 14 de las 33 comunidades del municipio fueron severamente dañadas y 2 desaparecieron completamente. 1 mil 500 viviendas, 50 pozos de agua y 650 letrinas fueron destruidas. Se perdieron 2 mil 941 manzanas de cultivos, 2 mil cabezas de ganado mayor, 3 mil aves de corral y 2 mil cabezas de ganado menor -cabras, cerdos-. Se dañaron 119.5 kms. de caminos de penetración rural y 13 puentes. En nombre de esta catástrofe el gobierno de Nicaragua ha hecho muchas solicitudes y planteado muchas peticiones.

Un abandono inexplicable

Posoltega viene del nahuatl "posoli-tecatl", palabra compuesta de diversos significados, todos alusivos a la cercanía del volcán Casita: "poblado cerca de la tierra que arde", "vecinos del borbollón", "vecinos de la fuente espumosa". Con este antecedente, y con los datos del estudio de ordenamiento territorial financiado con fondos del Banco Mundial meses antes de la tragedia, era sabido que la mayor parte de la población del municipio vivía en condiciones de riesgo.

El "abandono" y casi "hostilidad" del gobierno central hacia el municipio de Posoltega, debido al color sandinista de la alcaldía -y especialmente, a la filiación sandinista y a la trayectoria "subversiva" del grueso de los damnificados- quedaron sentados desde el primer momento de la emergencia. Cuando la alcaldesa de Posoltega, la maestra Felícita Zeledón, dio la primera voz de alarma, horas después del alud de lodo, con una más bien modesta estimación de mil muertos, el Presidente Alemán la acusó de "loca" y de estar sembrando el pánico. Una actitud tan insensible y negligente retrasó la intervención de las brigadas de rescate.

En Posoltega es casi unánime la convicción de que muchas vidas hubieran podido salvarse de haberse producido una acción oportuna. Los posolteganos no olvidan y es aún muy fuerte el resentimiento hacia el gobierno central. Pero no hubo ninguna rectificación y el abandono se ha prolongado y todavía nadie se explica cómo Posoltega, siendo el foco de atención de la cooperación internacional que tan generosamente se volcó sobre Centroamérica tras el paso del Mitch, ha recibido tan escasa ayuda del gobierno central.

Para hacer más inexplicable la situación, el municipio vecino, Chichigalpa -no tan severamente abatido por el huracán y también con alcalde sandinista- cuenta ya con 100 viviendas construidas por la estatal Secretaría de Acción Social e inauguradas por el propio Presidente, que puso al conjunto el nombre de Villa Dolores, en recuerdo de su fallecida esposa. ¿Tras Estocolmo se perfilan mejores perspectivas para Posoltega? Con un decreto, el gobierno ya ha sentado las bases para un NO, por más que los ampulosos discursos presidenciales pretendan difundir otra impresión.

El "diablo" está en los detalles

El verdadero itinerario de Estocolmo a Posoltega se decide en la concreción de los conceptos que adobaron todos los documentos que sobre cualquier tópico llegaron a la reunión del Grupo Consultivo en Suecia.

En la nueva retórica, montada sobre la palabra-eje transformación, no faltan otros conceptos que hacen de condimentos indispensables: transparencia y monitoreo de los recursos, descentralización y desarrollo local, ordenamiento territorial y reubicación, cuidado del medio ambiente, producción sostenible y transferencia tecnológica, etc. En gran medida, se trata de empalabrar y empapelar para ocultar o simular. Se trata de secuestrar un discurso que en parte fue de la izquierda y que hoy, en una táctica mimética, se usa para conservar la especie. Hablar de democracia y de promover la igualdad es lo habitual, aunque, como diría George Orwell, se trata de una igualdad donde "todos somos iguales, pero algunos son más iguales que otros."

La enorme zanja abierta por la avalancha de lodo del Casita no será llenada con los conceptos barajados en Estocolmo. El propósito de la ayuda de la Unión Europea, "reducir la brecha entre ricos y pobres y fortalecer la democracia", es encomiable y acertado. Pero todos los propósitos planteados en un lenguaje tan general resultan inocuos. Hueros, bofos, sin sustancia son los conceptos generales. Sobre ellos no puede existir ningún acuerdo, ni tampoco ninguna discrepancia o discusión. El diablo está en los detalles. Es en los detalles donde se define qué es reconstrucción, qué puede ser producción sostenible, qué sería reubicación.

Las viviendas que no se levantan

En Posoltega, un "detalle" son las viviendas, básicas para la reconstrucción. Un grupo de diputados alemanes que visitaron Nicaragua en vísperas de Estocolmo, quedaron conmovidos, perplejos e indignados al comprobar con sus propios ojos que después de siete meses de recibir Nicaragua tanta ayuda, la gente de Posoltega siguiera sin casas y sin posibilidades de producir ante la inminente llegada de la temporada lluviosa. Ante los medios nicaragüenses, los diputados alemanes contaron que el Presidente Arnoldo Alemán les mostró el documento que llevaría pocos días después a la cita en Estocolmo. Vieron que predominaba en él la terminología de la transparencia, la superación de la pobreza y el desarrollo sostenible, todo eso -dijeron- "que esperan oír los países donantes". "Pero -añadieron-, en la práctica eso no se ve, y por eso es que hablamos de corrupción". Hablar es fácil. Se trata de aprenderse un discurso y de repetirlo como perico. El adiestramiento es muy simple y no requiere de un elevado cociente intelectual.

El problema de la falta de viviendas en Posoltega refleja la falta de operatividad de los conceptos generales cuando se desciende a los detalles. CARE, el Ejército de Salvación, CONAUSTRIA, el Movimiento María Elena Cuadra, el Instituto Juan XXIII de la Universidad Centroamericana de Managua, la Cruz Roja Española y otras ONGs llegaron a Posoltega y entre todas lograron cubrir toda la demanda de viviendas para los damnificados del municipio de Posoltega. Pero lo hicieron en un proceso excesivamente lento, con ritmos marcados en ocasiones por perfeccionismos fuera del lugar, y teniendo que sortear mil y un obstáculos.

Especulación con la tierra

En primer lugar, las ONGS que querían construir viviendas para los damnificados tropezaron con los requisitos previos en estas circunstancias. Era necesario obtener un aval del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER), entidad estatal que debía definir cuáles eran las áreas de riesgo en base a análisis muy focalizados para seleccionar los terrenos que ofrecieran mayor seguridad. Tomó más de dos meses saber dónde construir y dónde no construir.

Posteriormente, vino la tarea realmente más espinosa, la que no figura en ningún manual de rehabilitación post-desastre: las negociaciones con los propietarios de las tierras donde pueden ser localizadas las viviendas. Grandes, medianos y pequeños propietarios se frotaron las manos viendo en la tragedia la oportunidad de obtener la tajada del león. Tierras que antes estaban valoradas en 300-500 dólares la manzana -ése es de hecho su valor catastral-, fueron ofrecidas a 3 mil dólares la manzana. La mayoría de los organismos, tras arduas negociaciones, lograron comprar a 1 mil 700 dólares la manzana. Por otra parte, algunas ONGs -de ésas que tragan camellos y cuelan mosquitos- que construirán viviendas a un costo de 4 mil dólares por unidad, no estuvieron dispuestas a desembolsar montos similares por manzana. Pagar esos precios era caer en el juego de los oportunistas, aunque también era acelerar un proceso orientado a satisfacer necesidades urgentes. Los dilemas han sido enormes, continuos. Es así, entre estas realidades, como aterrizan los conceptos globales...

Un decreto molotov

Curiosamente, antes de que las ONGs iniciaran su laberinto, al gobierno se le ocurrió declarar de utilidad pública y confiscar toda la zona del deslave, perjudicando así a los damnificados que eran propietarios en esa zona. Naturalmente, no se le ocurrió declarar de utilidad pública y confiscar en beneficio de los damnificados otras parcelas para lotificarlas y construir las viviendas.

El Decreto presidencial 92-98, publicado en La Gaceta de 9 de diciembre de 1998, resolvió declarar área de utilidad pública toda la zona afectada por el deslave para crear en ella un monumento nacional a los fallecidos. Este decreto se elaboró y emitió sin ninguna consulta con el gobierno municipal ni con los familiares de las víctimas, que justamente reclaman ser ellos quienes decidan sobre el uso de una tierra que consideran sagrada porque acogió a sus muertos.

El decreto presidencial fue la interpretación que hacía el Ejecutivo de tres de los conceptos que corrieron por Estocolmo: reubicación, indemnización y reactivación de la producción. La reubicación era el concepto central, y el decreto refleja la idea que de ese concepto tiene el Ejecutivo, más allá de toda la retórica derramada en torno a la tragedia.
La poligonal levantada por el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER) con el área afectada por el deslizamiento sirvió de base para el decreto presidencial. Se declaró de utilidad pública un área de 2 mil 352 manzanas.

El texto dice: "1.Declárese de UTILIDAD PÚBLICA, por ser de interés nacional el proyecto de establecer el MONUMENTO NACIONAL IN MEMORIAM A LAS VÍCTIMAS DEL HURACÁN MITCH en el área afectada por el deslizamiento de tierras del 30/10/98, en las faldas del Volcán Casita, Municipio de Posoltega y en gratitud a los Gobiernos y pueblos hermanos que nos brindaron su ayuda. 2.Considérese afecta a la presente declaración de utilidad pública, se establecen los límites a un área de 2,352 mzs. 3. Nómbrese Unidad Ejecutora para el caso de expropiación y lo relativo a la adquisición de derechos reales y demás derechos relativos a la declaración de utilidad pública al Ministerio de Hacienda y Crédito Público, ante quien deben comparecer las personas que consideren afectados sus derechos con el objeto de llegar a un avenimiento."

En el listado del Ministerio de Hacienda y Crédito Público se reconocen 135 propiedades sujetas a indemnización. Pero no aparecen registradas en la lista las cooperativas con títulos de Reforma Agraria que había en la zona, sino los antiguos propietarios de estas tierras, confiscados por la revolución sandinista y ya indemnizados después de 1990. Es decir, no aparecen como dueños de las tierras afectadas aquellos que las habitaron, las poseyeron y las hicieron producir durante las últimas dos décadas. Tras el decreto, el Ministerio de Hacienda reconoció como válidos los títulos del tiempo de Somoza. Esta decisión presidencial está en la raíz de los conflictos entre muchos posolteganos y el Ejecutivo, que incluyó dentro del área decretada de utilidad pública tierras que no fueron afectadas por el huracán y que decidió indemnizar por segunda vez a un grupo de terratenientes. Los Callejas Deshon, los Terán, los Reyes, los Montealegre, los Ulloa y los Cerda son señalados por los pobladores damnificados como los grandes beneficiarios de la tragedia. Ellos son quienes figuran en el listado del Ministerio de Hacienda como legítimos propietarios. Eduardo Callejas, diputado liberal, dueño de la hacienda Bella Vista, ubicada en la cima del Casita, será uno de los mejor indemnizados.

El huracán Alemán

En una visita a la hacienda Bella Vista tuvimos una visión panorámica del deslave. El decreto no parece haber detenido las actividades agrícolas que allí se siguen desarrollando y quizás, la inminente indemnización las dinamice más. Los poderosos propietarios de esa finca siempre han sabido aplicar el principio de que "no hay mal que por bien no venga."

Hagamos un poco de historia. En 1979, con la revolución, surgió la comunidad de Santa Narcisa. La gente de la cooperativa Rolando Rodríguez estaba tomándose tierras. Ocuparon parte de las que en 1998 afectaría el deslave e iban avanzando hacia arriba del Casita. Antes de dejar sus tierras en manos de los de la Rolando Rodríguez, los dueños de Bella Vista prefirieron concederles a los de Santa Narcisa -que eran sus peones en el cultivo del café- 75 manzanas. Así frenaron el avance de las tomas de tierras. Ahora, "gracias a la tragedia" los terratenientes serán reindemnizados por las tierras que conservaron, por las que les fueron tomadas y por las que forzosamente tuvieron que ceder.

Por eso los damnificados dicen que, tras el huracán Mitch, llegó el huracán Alemán. En su primera visita a Posoltega, tras la tragedia, el Presidente Alemán instó a los damnificados a que fueran a cortar café a haciendas de Matagalpa y Jinotega. Los damnificados interpretaron, desde entonces y hasta hoy, esta invitación como una estrategia para distraerlos en tanto se cocinaba el decreto 92-98, "la cuchillada que nos pegó el gobierno", como lo llama un miembro de la Rolando Rodríguez. Y añade: "Brincamos y volvimos a caer a lo mismo".

Hasta la fecha no se ha abordado de manera satisfactoria el tema de la indemnización a los damnificados por sus tierras ahora confiscadas. Uno de ellos protesta airadamente: "¡En honor a nuestras familias que quedaron sepultadas y que lucharon por conseguir esas tierras, no vamos a permitir que un decreto venga a desconocer nuestros derechos como únicos y legítimos propietarios que somos!. Para nosotros esa es hoy una tierra sagrada, porque ahí están nuestros muertos. ¡Iremos hasta el fin!"

Toma de tierras en El Tanque

El problema de la tierra está que arde. Los de las comunidades Rolando Rodríguez y El Porvenir no se quisieron mudar a las tierras de El Bosque, que les habían conseguido las mujeres de la ONG Movimiento María Elena Cuadra. En el nuevo lugar les ofrecían un lote para una vivienda, pero no dónde trabajar, y no se solucionaba el problema creado por el decreto 92-98, que les arrebataba las tierras que habían trabajado durante casi 20 años. Un dirigente del movimiento comunal resume así la situación: "Si me nacionalizan la tierra que el huracán me acaba de barrer, si se anula el financiamiento, sólo nos queda revivir las luchas de 1977, en las que hubo muertos y en las que se formaron las cooperativas Rolando Rodríguez y El Porvenir. No somos peces para vivir del agua, hay que vivir pegados a la tierra. El 27 de diciembre de 1998 la gente decidió que lo que más necesitaban era la tierra y recurrieron a la lucha por la tierra."

Los de la cooperativa Rolando Rodríguez ya tenían experiencia en esas lides. Nacieron como cooperativa cuando 72 campesinos se tomaron en 1979 las tierras de la finca algodonera, propiedad del ahora diputado liberal Eduardo Callejas, dueño también de la finca cafetalera Bella Vista. Los de El Porvenir se tomaron las tierras de Augusto Terán. De estas luchas nacieron dos "cooperativas de surco muerto": propiedad común, pero trabajo en parcelas individuales separadas por un surco sin sembrar (muerto). Antes del huracán, la Rolando Rodríguez había alcanzado los 98 socios y las 967 manzanas. El huracán Mitch mató al 52% de los socios. El decreto del huracán Alemán los dejó sin tierras a todos. El deslave se llevó 500 manzanas, Alemán se las lleva todas.

El 27 de diciembre de 1998, 247 familias sobrevivientes del deslave del Casita se tomaron la finca conocida como El Tanque. Jurídicamente, esta finca pertenece al Estado. Pero, en la práctica, pertenece a un complejo de propiedades sobre las cuales la empresa de los trabajadores Carlos Agüero tiene un contrato de arriendo con opción a compra. Esta empresa se constituyó en 1991 en el marco de los acuerdos de concertación entre el gobierno Chamorro y el FSLN, bajo la razón social de Sociedad Anónima Agrícola Carlos Agüero Echeverría S.A. (ACAESA), con un total de 525 socios y un capital social de 70 mil córdobas distribuidos en 7 mil acciones. La empresa está conformada por 14 fincas con un área total de 2 mil 879 manzanas. El Tanque es la única finca localizada en el departamento de Chinandega y en el municipio de Posoltega. Tiene alrededor de 700 manzanas. Las 13 fincas restantes están ubicadas en el departamento de León.

Como ocurre con la mayor parte de las empresas del Area Propiedad de los Trabajadores (APT), sobre la Carlos Agüero pesa una amenaza de embargo. "La espada de Damocles pende sobre el APT", apunta del dirigente del Movimiento Comunal. A finales de septiembre de 1998, ya en el gobierno Alemán, la Corporación Nacional de la Administración Pública (CORNAP) había advertido en un ominoso comunicado: "Los arrendatarios en posesión de bienes del Estado, obtenidos mediante contrato, deberán ponerse al día con todas sus obligaciones pendientes de pago."

Obreros agrícolas contra campesinos

La CORNAP les instó a efectuar los pagos correspondientes de forma inmediata y estableció un plazo de 15 días, vencido el cual se procedería al cobro judicial. Ese virtual ultimátum causó mucho revuelo nacional, no sólo en Posoltega. Los dirigentes de la Coordinadora Nacional de Militares Retirados llamaron al gobierno a resolver los problemas de la propiedad de una vez por todas y a no provocar inestabilidad al "ponerle una pistola en la sien a más de 5 mil familias con ese plazo perentorio." Sin llegar a ningún acuerdo, los ánimos se sosegaron y el problema pasó a un segundo plano al paso del Mitch. ¿Se esfumó la espada de Damocles? Al menos, eso parecía. Algunos lo pensaron así hasta que los damnificados se tomaron las tierras de El Tanque y a los conceptos de reubicación y de reactivación de la producción -tan inofensivos en los documentos que pasearon por Estocolmo- los damnificados le dieron un contenido que implicaba toma de tierras, reclamo de indemnización a los damnificados y reapertura del complejo y muy delicado problema político de las propiedades del APT.

Al momento de la ocupación, la Carlos Agüero ya había recibido amenaza de la CORNAP por una deuda que su- pera los 26 millones de córdobas. Para los damnificados, los de la Carlos Agüero ya habían perdido su derecho de posesión: sólo 5 de los 500 socios vivían ya en El Tanque y la finca estaba siendo concedida en arriendo a una empresa productora de maní por 500 córdobas la manzana. La Carlos Agüero estaba a punto de ser ejecutada por la CORNAP. Según los damnificados que se tomaron las tierras, los de la Carlos Agüero eran "obreros agrícolas, no agricultores, y por eso no le tienen amor a la tierra ni la trabajan. Nosotros los de la Rolando Rodríguez, El Porvenir, Santa Narcisa y El Torreón, hemos sido agricultores desde niños." Esta suma de razones justificaron la toma.

En este caso -que no es una excepción- asistimos al enfrentamiento entre obreros agrícolas -pertenecientes a una empresa de trabajadores y afiliados a la sandinista ATC-UNAPA- y campesinos -en su mayoría cooperativistas afiliados a la UNAG-, históricamente más apropiados de su condición de productores del campo. En esta coyuntura, la UNAG vio la oportunidad de beneficiar a los llamados "sectores emergentes" si juntos negocian un intercambio de deuda por indemnización. Es decir, lograr que la Carlos Agüero ceda la finca El Tanque a los damnificados y que el Estado -en virtud de su compromiso con éstos- titule El Tanque a favor de los damnificados y el resto de las tierras de la Carlos Agüero a favor de sus socios. Uno de los mil y un conflictos de propiedad.

Propiedad: un conflicto entre mil

Para eso tienen que llegar a un acuerdo muy difícil de dar a luz. Los conflictos de la propiedad de la tierra arden. Los damnificados señalan que los dirigentes de la Carlos Agüero se han mostrado intransigentes. Están anuentes a ceder sólo 500 manzanas: 250 manzanas en El Tanque y 250 en una de las fincas de León. Pero los damnificados necesitan más de 500 manzanas, y no en León, sino en Posoltega, para "estar juntos y estar cerca de los familiares sepultados por el Casita."

La negociación más dura será con el gobierno, quien en última instancia decidirá por encima de la voluntad de los de la Carlos Agüero y de la voluntad de los damnificados, que pertenecen todos a la UNAG. ¿Cómo influirá el pacto Alemán-Ortega en el resultado de esta negociación? Las tierras del El Tanque son magníficas. En cuanto divisó esa planicie junto a las plantaciones de tabaco de Tabacos Nicarao, mi acompañante posoltegano exclamó: "¡Es mentira que el gobierno los va a dejar que se queden con estas tierras! Son demasiado buenas." Esas tierras están siendo reclamadas por su anterior dueño Silvio Argüello Cardenal. Del botín del Estado, todos q
quieren sacar indemnizaciones.

Los damnificados están dispuestos a jugárselo todo: "Para nosotros, el problema principal es la tierra. Aquí tenemos sol, tolvaneras, enfermedades, pero tenemos que aguantar. Si aceptamos urbanizarnos en lotes de 11 x 20 metros, nos convertiremos en ladrones, porque no vamos a dejar morir de hambre a nuestros hijos. Pasaremos de campesinos agricultores a campesinos lumpen. Queremos tierra para dejar de ser una carga para la cooperación internacional. Seremos los últimos en tener casa, porque ninguna ONG quiere construir donde no hay un título de propiedad, pero seremos los primeros en sembrar. Legal o ilegal, la siembra va."

Las huellas de la visita de Clinton

Confiscados, exportadores, emigrantes, instituciones gubernamentales, ONGs -y por supuesto, los damnificados de Posoltega esperaban a comienzos de marzo la vi- sita del Presidente Bill Clinton como agua de mayo. Cuando "el dueño del mundo" llegó, el cuadro ya estaba bien rayado y el show totalmente montado. Los abrazos se sucedieron a granel y las buenas intenciones colorearon los discursos. En Posoltega, Clinton enarboló dos promesas económicas: 987 millones para toda Centroamérica y la apertura comercial para fomentar las exportaciones e inversiones en la región. Las promesas de apertura resultaron muy por debajo de las expectativas de los gobiernos centroamericanos. "No sólo queremos ayudar a construir carreteras o puentes, sino contribuir a crear algo nuevo y más eficaz que lo que existía antes", dijo Clinton. De todas las promesas, hasta mediados de junio sólo unos cuadernos escolares made in USA habían llegado a Posoltega. Uno de los pobladores resumió así el saldo de la visita: "Clinton no dejó nada, sólo un montón de gorras de propaganda."

Sin embargo, el triunfalismo duró bastante y se extendió hasta que en mayo el Senado de Estados Unidos aprobó por fin 987 millones de dólares de ayuda para la región. ¿Mucho? ¿Poco? Hay que estar claro que, de ese monto, 300 millones serán para reembolsar los gastos hechos por el Pentágono al enviar a sus efectivos militares a trabajar en la región, reconstruyendo algunos puentes y caminos, y otra buena parte -aunque parezca increible- se dedicará a impedir el flujo de emigrantes centroamericanos hacia los Estados Unidos. El embajador de Nicaragua en Washington, Francisco Aguirre Sacasa, dijo días antes de la aprobación: "Todavía no podemos encender el puro de la victoria, pero ya lo tenemos en la gaveta." Los damnificados de Posoltega fueron más realistas: "Nos conformamos con que Alemán nos dé 5 y se quede con 45 de cada 50 que le den. Donde se reparte pan, migajas quedan."

Contra todo optimismo, el flujo de recursos de ayuda humanitaria hacia Nicaragua, también hacia Posoltega, ha ido decreciendo, fundamentalmente por la desconfianza que inspira el gobierno Alemán. Menos al gobierno y más a los organismos de la sociedad civil, más recursos atados y menos recursos líquidos: ésas son las consignas que han ido prevaleciendo. Estocolmo puede ser el último "sablazo" que el gobierno de Nicaragua le dé a la cooperación internacional. La cooperación externa no será eterna.

Necesitamos tierras

Alonso, un heroico campesino que se debatió entre el lodo, los troncos y las piedras que arrastraba el dantesco deslave para rescatar a parte de su familia, no participa del optimismo. El fue el elegido para hablar con Clinton en marzo, en representación de todos los damnificados. En la víspera del encuentro habló sabiamente: "La gente dice que soy dichoso porque voy a hablar con Clinton. Yo me pregunto: ¿cuál es la dicha? El es un hombre como cualquier otro. No es más que yo. Ni más que nadie. Dios sí es todopoderoso -dijo volviendo su cabeza hacia el volcán Casita-. Clinton traerá algo de esperanza, pero eso no es todo. Nosotros sabemos que, después de la venida de Clinton, el gobierno nos olvidará. Al día siguiente ya no seremos noticia. Queremos volver a vivir. Necesitamos casas para vivir y tierras para producir." Toda esta dignidad, todas estas necesidades están ahí, en Posoltega, donde falta la tierra, donde la tierra arde.

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