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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 202 | Enero 1999
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México

Entre el Papa, la pobreza y la guerra en Chiapas

El gobierno quiso maquillarse ante el Papa ocultando la realidad de Chiapas. No lo logró. Tampoco pudo esconder la pobreza en que ha sumido a 15 millones más de mexicanos durante su gestión. El neoliberalismo fue condenado y el derecho de los pueblos indios reivindicado y defendido.

Jorge Alonso

El motivo central de la visita de Juan Pablo II a México en enero de 1999 fue entregar el documento con las conclusiones del Sínodo de las Américas, celebrado en Roma a finales de 1997. El documento es el fruto de una reflexión colegiada legitimada por Roma. Es de resaltar que se trata del primer documento del magisterio de la Iglesia Católica en América. En él se hacen firmes críticas a la corrupción, al narcotráfico y al neoliberalismo y significativos aportes en torno a la democracia, los derechos humanos y la dignidad de los indígenas.

Al entregar este documento, en la Basílica de Guadalupe, el Papa insistió en su "carácter guadalupano". La Virgen de Guadalupe, símbolo mariano popular, recibió así con la visita papal un nuevo impulso. El viaje del Papa -el número 85- también tuvo una dimensión conmemorativa, porque coincidió en las fechas con su primer viaje como Pontífice, el que realizó a México en 1979.

Lo más laudable de la visita del Papa fue su insistente condena a la política económica neoliberal, empobrecedora de las mayorías, y la sensibilidad expresada hacia la importancia del tema indígena. El lado oscuro fue una organización elitista de la visita, que alcanzó niveles escandalosos de comercialización.


Como el bíblico Simón el Mago

Empresas transnacionales y mexicanas patrocinaron los actos de la visita papal, y se estima que los costos llegaron a dos millones de dólares. Se privilegiaron los medios electrónicos de comunicación y la mercadotecnia y cuando se cuestionó a los organizadores todo esto, contestaron: "Una visita del Papa no tiene precio". El historiador Jean Meyer advirtió que había incluso peligro de simonía. "Estamos en presencia de un negocio montado por las empresas y por unos católicos que, a diferencia de los empresarios, están equivocados y no están lejos de seguir el ejemplo de Simón el Mago. Parece que la idea inicial fue de ellos, no de los empresarios", señaló. Otros trajeron a la memoria la expulsión por Jesús de Nazaret de quienes hacían negocio en el Templo.

Para ocultar a Chiapas

Días antes de la llegada del Papa los neozapatistas denunciaron que el gobierno mexicano intentaba maquillarse el rostro por la guerra en Chiapas. Y se preguntaban cómo iba a ocultar que los 45 indígenas masacrados en diciembre de 1997 en Acteal estaban rezando por la paz cuando fueron ejecutados por los paramilitares. Tampoco era fácil esconder los templos católicos cerrados por esos grupos, ni las capillas transformadas en cuarteles por el ejército mexicano. A los neozapatistas les parecía imposible que se pudieran olvidar las declaraciones de un general del ejército que dijo que la traducción a la lengua tzeltal del evangelio de San Marcos era la demostración del vínculo de la Iglesia con los neozapatistas.

Un legislador integrante de la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA) se declaró contrario a las pretensiones gubernamentales encaminadas a ocultar la guerra de baja intensidad contra los neozapatistas. Organismos no gubernamentales enviaron una carta al Papa antes de su visita exponiéndole que en México la situación de respeto a los derechos humanos era especialmente delicada, pues a la miseria que obstaculiza el pleno ejercicio de esos derechos a millones de mexicanos, se ha añadido hoy la impunidad, la creciente militarización y la presencia de grupos paramilitares en Chiapas.

El gobierno mexicano hizo lo indecible porque el tema de Chiapas no se tocara durante la visita del Papa y desplegó una intensa labor diplomática para evitar declaraciones en torno a Chiapas en los actos papales. Y aunque oficialmente se recalcó que este tema estuvo ausente en la entrevista que sostuvo el Papa con el Presidente Zedillo, se hizo presente en el contexto del viaje muchas veces de manera velada, y por lo menos en una ocasión sin tapujos. Durante su vuelo de Roma a México Juan Pablo II declaró que la solución al conflicto armado en Chiapas requería de un diálogo entre indígenas y no indígenas y recalcó que la paz en Chiapas dependía del reconocimiento de los indígenas como los primeros propietarios de esas tierras. Después, en su mensaje ante el Presidente Zedillo al llegar al aeropuerto, habló de la necesidad de concordia entre los mexicanos.


Alusiones y presiones

Defensores de los derechos humanos consideraron que la "concordia" de la que habló el Papa había sido una alusión a la situación de guerra en Chiapas, Guerrero y Oaxaca. Para legisladores integrantes de la COCOPA fue especialmente significativo que en el avión el Papa señalara la necesidad de reanudar el diálogo entre el gobierno y el EZLN. La referencia papal a los derechos de propiedad de los indígenas fue interpretada como una presión para el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés. Se destacó también que, pese a la cortina de humo que el gobierno había tratado de levantar en torno al clima de guerra en Chiapas, se podía percibir que el Papa tenía información sobre este asunto.


Dedos en las llagas nacionales

Al entregar a Juan Pablo II las llaves de la ciudad de México, el jefe del gobierno del DF, el perredista Cuauhtémoc Cárdenas, alabó la lucha que el Papa está dando contra la miseria, las marginaciones y las desigualdades. Cárdenas recordó que, desde Chiapas y en la época de la conquista, Fray Bartolomé de las Casas, había defendido los derechos de los indios. Cárdenas denunció ante el Pontífice que la imposición de políticas antisociales en México por los últimos gobiernos federales había tenido graves consecuencias para la mayoría de la población.

El escritor Jaime Avilés resaltó que el Papa era bienvenido a un país materialmente destrozado por la torpeza y la corrupción de los gobernantes priístas. Un diputado perredista envió una carta al Papa en la que afirmaba que el deterioro de la calidad de vida de la mayoría de los mexicanos había sido provocado por la mala conducción y administración de los gobernantes y por la desviación de los recursos del Estado hecha por los funcionarios del gobierno federal, muchos de ellos inmiscuidos en actividades relacionadas con el narcotráfico. Como ejemplo, puso al hermano del ex-Presidente Salinas de Gortari. Al iniciarse la misa dominical, el Cardenal Rivera le presentó a Juan Pablo II a un México empobrecido, engañado, que sufría y que carecía de paz.


Palabras de Juan Pablo II

El Papa saludó a los indígenas de todas las regiones de México presentes en las celebraciones, les dijo que estaba muy cercano a todos ellos, y los llamó a superar con esperanza las difíciles situaciones por las que están atravesando. Delante de uno de los paladines latinoamericanos del neoliberalismo, Ernesto Zedillo, el Papa condenó la política neoliberal, marginadora de los más débiles, y señaló que la deuda que agobia a América Latina se debe a la especulación y a la corrupción. En sus discursos, el Papa llamó a poner fin a la corrupción, a la violencia y al racismo. Pidió mejorar las condiciones de campesinos e indígenas. Exhortó a afrontar siempre con gran respeto y justicia, y recurriendo al diálogo, las situaciones sociales y humanas tan diversas que coexisten en México. Al despedirse, subrayó que sólo el diálogo fortalecerá la democracia, y bendijo a un país con numerosos pueblos indígenas en los que reconoció ricos valores humanos y la voluntad de trabajar por construir un futuro mejor. El Papa fue emotivamente vitoreado durante todo el viaje por multitudes que mostraron así la hondura de sus raíces religiosas.


Falsos escenarios y trampas

Poco antes de la visita del Papa, en la segunda quincena de enero, el coordinador para el diálogo en Chiapas, un funcionario del Presidente Zedillo, había presentado a la Comisión legislativa para la Concordia y Pacificación (COCOPA) un texto en el que se intentaba hacer una nueva propuesta al EZLN. Se planteaban en ella encuentros privados, la conformación de una nueva intermediación nacional y el examen de las cinco condiciones propuestas por el EZLN para regresar al diálogo. La nueva propuesta formaba parte de una escenografía que limpiara la cara gubernamental ante la visita papal, pero no había en ella la real decisión de buscar y encontrar verdaderas salidas al conflicto, pues el gobierno sabe muy bien que mientras no cumpla con lo ya pactado, el EZLN no regresará a la mesa del diálogo.

El ya tradicional doble lenguaje del gobierno mexicano volvió a evidenciarse en el intento de desprestigiar al EZLN antes del arribo del Papa. Precisamente en esos días el ejército destruyó plantíos de droga sembrada en parcelas abandonadas en zonas de influencia zapatista en Chiapas. Pese a que el mismo ejército declaró que esas parcelas no pertenecían a zapatistas, el vocero del gobierno quiso atribuirle al EZLN la responsabilidad de los plantíos. Legisladores de la COCOPA rechazaron las insinuaciones gubernamentales de vínculos entre el EZLN y el narcotráfico y consideraron que éstas sólo contribuían a polarizar el clima de confrontación. Voces alternativas plantearon incluso que era muy probable que fueran los grupos paramilitares de la zona los responsables de sembrar la droga con la clara intención de montar un escenario nada propicio a la paz. El EZLN aseguró que no tenía trato alguno con narcotraficantes y acusó al gobierno federal de haber instrumentado una campaña de calumnias en los medios de comunicación pretendiendo vincular a los zapatistas con el narcotráfico. El EZLN fue enfático al señalar que el gobierno de Zedillo mentía de nuevo y aprovechó la ocasión para denunciar que el gobierno chiapaneco quería aprobar una ley que amnistiara a militares criminales y a paramilitares.


Chiapas: cinco años después

En enero se cumplieron cinco años del levantamiento zapatista. La ocasión ha sido propicia para que en México se hagan balances de este acontecimiento.

He aquí algunos de los ejes del análisis. A partir del primero de enero de 1994, Chiapas ha marcado el acontecer mexicano. Lo que generó el conflicto y lo que lo mantiene es la política neoliberal, excluyente y empobrecedora de las mayorías -entre ellas los pueblos indígenas-, que ha favorecido sólo a un puñado de poderosos, que la defienden a toda costa. Contra esa política se levantó el EZLN. El gobierno de Zedillo ha mostrado en los hechos que no quiere la paz sino la derrota de quienes se atrevieron a cuestionar su política económica. El diálogo de paz entre el EZLN y el gobierno se interrumpió porque el gobierno no quiso cumplir con los acuerdos de San Andrés, firmados a principios de 1996. El gobierno de Zedillo optó por hacerle la guerra a las comunidades indígenas que han apoyado a los neozapatistas. En esa lógica se produjo la masacre en Acteal en diciembre de 1997. A las exigencias nacionales e internacionales para que el gobierno desarme a las bandas paramilitares de priístas que han provocado el desplazamiento de muchos indígenas en Chiapas, el gobierno ha respondido hostigando a los grupos de observadores internacionales, persiguiendo a los indígenas que reclaman autonomía y manteniendo a los paramilitares. Presionó también el gobierno hasta que la CONAI, la comisión de intermediación en el diálogo de paz, encabezada por el obispo Samuel Ruiz, tuvo que renunciar.

En este clima, se han ido configurando dos posiciones: la de los sectores que propugnan por una política que dé solución al conflicto y conduzca a una paz digna y justa, y la de quienes intentan proseguir con la opresión, la exclusión y la dominación, aun a costa de la guerra. La política bélica ha provocado acciones genocidas: desplazamiento de comunidades, hostigamiento de los grupos paramilitares, ataques a miembros de ONGs internacionales.

Nacionalismo hipócrita

Va envuelta la política de guerra en un discurso nacionalista hipócrita, porque coexiste con la entrega del país a los intereses económicos de los grupos financieros internacionales que comandan la política económica mexicana. De la globalización quieren sólo la supeditación elitista, mientras condenan la articulación horizontal de los grupos defensores de los derechos humanos.

La política gubernamental -instigada por asesores que hace unos años pertenecieron a una izquierda maoísta- opta por exacerbar las contradicciones y ha ido polarizando a la sociedad. El gobierno se encuentra inmerso en la gran contradicción de hablar de paz y de operar una guerra contrainsurgente. En este contexto, recurre sistemáticamente al doble lenguaje. Existe también la contradicción entre la legalidad y la simulación. Del lado gubernamental se producen constantemente provocaciones. Zedillo no quiere diálogo sino rendición, y habiendo provocado el estancamiento del diálogo, no deja de señalar al EZLN como culpable de que no exista diálogo. Extiende la mano como queriendo hacer acercamientos para, en el mismo acto, golpear con la otra mano.

Zapatistas: sus logros

Pese al recrudecimiento de la guerra sucia del gobierno en contra de los pueblos indios insumisos, los neozapatistas han aprendido a escuchar a los grupos de la sociedad civil, y han logrado que en la agenda nacional se coloque la discusión de los derechos de los pueblos indios. Aunque al hacer balance, es evidente que el EZLN ha cometido errores -autocríticamente los ha reconocido-, como el haber realizado juicios apresurados acerca de algunos actores sociales y políticos, los neozapatistas han acertado al exigir dos cuestiones fundamentales: que se resuelva el problema indígena y que se garantice el tránsito a la democracia. El neozapatismo ha conseguido también reactivar grupos de la sociedad civil en torno a un nuevo movimiento cultural. En esta época de la sociedad-red, en la que el poder de los flujos tiene prioridad sobre los flujos del poder tradicional, el neozapatismo ha sabido tejer nuevas redes de solidaridad nacional e internacional que exigen el respeto a la diversidad. El neozapatismo ha puesto en cuestión el poder de un régimen de partido de Estado y ha abierto las puertas para innovaciones culturales y para una transformación social. Ha librado una lucha por nuevos códigos de interpretación de la convivencia social y ha propiciado la reformulación de identidades sociales. Ha destacado valores alternativos y ha generado exigencias de respeto a identidades autónomas. Al hacerlo, ha encontrado nuevas formas de resistencia frente a un poder al que ha desenmascarado, evidenciando su crisis. El filósofo mexicano Luis Villoro afirmó que el zapatismo ha desatado un movimiento plural hacia un nuevo proyecto de Estado y de nación.


¿Peor en 1999 que en 1994?

El gobierno quiere hoy endilgarle a los zapatistas la responsabilidad por las malas condiciones en que se encuentran los indígenas chiapanecos. Pero es obvio que resulta desproporcionado atribuir a un grupo de campesinos indígenas la falta de mejoras sociales en Chiapas, si se tiene en cuenta la enorme cantidad de recursos que se han perdido por causa de la corrupción gubernamental. El EZLN ha insistido en que el verdadero responsable del deterioro en el nivel de vida de las comunidades indígenas es el gobierno. Los voceros gubernamentales aducen que las comunidades indígenas chiapanecas están peor en 1999 que antes del alzamiento del EZLN. Los neozapatistas responden que hoy, como antes del alzamiento, los indígenas de Chiapas siguen sin escuelas, sin maestros, sin hospitales, sin médicos y sin medicinas, que sus productos continúan teniendo bajos precios, que sus viviendas siguen careciendo de casi todo. También las comunidades que no simpatizan con el EZLN están en las mismas condiciones. La diferencia ahora es que las comunidades zapatistas han decidido no aceptar las limosnas del gobierno y las otras sí las reciben. Sin embargo, estas limosnas no mejoran sus vidas.

Tenemos la palabra

Los zapatistas resaltan que la diferencia entre las carencias de antes y las de ahora es que antes a nadie en México le importaba que los indios no tuvieran ni lo mínimo indispensable. Y ahora ya no es así. Subrayan que lo que sí han perdido desde 1994 es la desesperanza, la amargura y la resignación y resaltan que ahora tienen algo que entonces no tenían: la palabra. Al gobierno lo responsabilizan por muchos "cambios": mantener a la mitad del ejército en comunidades indígenas, organizar a los paramilitares, pagar costosas campañas de prensa contra los insumisos, llevar prostitución y alcoholismo a las zonas de influencia del ejército, impedir que los campesinos zapatistas siembren y cosechen.

Los zapatistas insisten en que sería una irresponsabilidad firmar la paz que ofrece el gobierno cuando las causas fundamentales que han provocado la marginación de los pueblos indios no se han resuelto. Uno de los argumentos más fuertes para no volver a la mesa de negociaciones es que éstas no tienen sentido mientras el gobierno no respete lo ya pactado en los acuerdos de San Andrés. Si esos acuerdos no los quiere cumplir, ¿qué garantías existen de que acatará lo que establezcan nuevas negociaciones?

21 marzo: consulta a mexicanos

Mientras el gobierno juega a que quiere la paz instigando la guerra, el EZLN, convencido de que la única salida es el diálogo con la sociedad civil, convocó a una movilización en contra de la guerra de exterminio indígena y anunció para el 21 de marzo la consulta sobre el reconocimiento de los derechos indígenas. En esta consulta se formularán a la población mexicana cuatro preguntas:

"1- ¿Estás de acuerdo en que los pueblos indígenas deben ser incluidos con toda su fuerza y riqueza en el proyecto nacional y tomar parte activa en la construcción de un México nuevo?

2- ¿Estás de acuerdo en que los derechos indígenas deben ser reconocidos en la Constitución mexicana conforme a los Acuerdos de la Comisión de Concordia y Pacificación del Congreso de la Unión?

3- ¿Estás de acuerdo en que debemos alcanzar la paz verdadera por la vía del diálogo, desmilitarizando el país con el regreso de los soldados a sus cuarteles, como lo establecen la Constitución y las leyes?

4- ¿Estás de acuerdo en que el pueblo debe organizarse y exigir al gobierno que "mande obedeciendo" en todos los aspectos de la vida nacional?"

Los neozapatistas han planteado también la conveniencia de realizar una consulta internacional por el reconocimiento de los derechos de los pueblos indios y por el fin de la guerra de exterminio y han formulado un llamado a celebrar una jornada internacional por los excluidos del mundo, sugiriendo movilizaciones y actos públicos ese 21 de marzo. Argumentan que la importancia de estas movilizaciones es hacer ver que la resistencia es el arma de defensa que levantan los excluidos para no desaparecer.


Saramago: Chiapas es "el mundo"

El Premio Nobel de Literatura 1998, el escritor portugués José Saramago, declaró que, en el fondo, Chiapas es la representación del mundo por ser un lugar donde se encuentra prácticamente todo lo que es negativo en el comportamiento humano: el racismo, la crueldad, la indiferencia y el desprecio contra una minoría. Precisó Saramago que teniendo en cuenta que Chiapas tiene enormes riquezas en petróleo, café, cacao, no resultaba complicado entender que la ambición capitalista haya expandido sus garras hacia esa zona. Situaciones similares a las de Chiapas -dijo- se repiten alrededor del planeta. Saramago recalcó que si a esto se añade una matanza impune como la de Acteal, era natural "indignarse".


Todo marcha bien

Al iniciar 1999, el Presidente Ernesto Zedillo mandó a sus embajadores en el extranjero a que dijeran a los pueblos del mundo que en México no había guerra, que no había paramilitares, y que la economía mexicana marchaba bien. La realidad es otra. En los cuatro años que lleva al frente del gobierno, la inflación acumulada supera el 166%. Y eso que la política neoliberal centra sus baterías en tratar de mantener la inflación baja. La economía está en crisis, y la guerra a la vista de quien quiera abrir los ojos. El ejército tiene alrededor de 70 mil efectivos en Chiapas, y el presupuesto de 1999 para la Secretaría de la Defensa le posibilitará gastar en armas más de 62 millones de dólares.

Por más esfuerzos que haga, el gobierno mexicano no puede ocultar lo que ocurre. Ante la crisis financiera en Brasil, el ex-Presidente brasileño Itamar Franco -ahora gobernador del estado de Minas Gerais- anunció una moratoria en el pago de su deuda. Esta decisión provocó las críticas del Presidente Zedillo. El brasileño contestó que, en vez de opinar de lo de fuera, Zedillo debería preocuparse por sus pobres y por Chiapas. Franco calificó al gobierno mexicano de "corrupto".


15 millones más de pobres

El gobierno zedillista no se ocupa de los pobres. A fines de 1998 autorizó el alza de un alimento básico para los pobres: la tortilla. Y esto, después de que el aumento al precio de la gasolina había provocado el encarecimiento del 90% de los alimentos. Los analistas económicos coinciden en que la mayoría de la sociedad mexicana se ha ido empobreciendo año tras año. En los últimos cinco años, 15 millones más de personas pasaron a vivir en situación de pobreza. Varios indicadores muestran que ni los más favorecidos por la política económica zedillista confían en ella. A finales de 1998 los depósitos de mexicanos en Estados Unidos llegaron a 38 mil 556 millones de dólares, mientras que las reservas internacionales del Banco de México fueron durante 1998 menores: fluctuaron entre 31 y 28 mil millones de dólares.

El BID ha tenido que reconocer que los dogmas de apertura y liberalización de las economías en América Latina no han mejorado el nivel de vida de sus habitantes. América Latina sigue siendo la región del planeta que padece la más desigual distribución del ingreso. Varios economistas señalan que ha crecido la dependencia de la economía latinoamericana de los capitales externos que la financian y que esto ha provocado un aumento de los intereses de la deuda, lo que repercute en los temidos déficits fiscales. Por otra parte, lejos de estar ante una mayor eficiencia y competencia, se está dando una mayor concentración de la propiedad, están desapareciendo sectores de la producción y se acentúa la desintegración territorial. México, fiel discípulo de las recetas neoliberales -recibe siempre las más altas calificaciones en cuanto a sumisión-, obtiene resultados económicos desastrosos para su población. Según datos del Banco Mundial, el 80% de los mexicanos sufre pobreza. Esto no resta un ápice de terquedad a Zedillo en la aplicación de las recetas neoliberales, y ante las evidencias, recurre al argumento catastrofista de que, si no fuera por estas recetas, México estaría aún peor.

PAN: aliado del PRI

La alianza del PRI y del PAN para aprobar, tanto lo relativo a la "solución" del escándalo financiero del FOBAPROA, como para sacar adelante el presupuesto zedillista de 1999, fue considerada por algunos analistas como una traición a la voluntad de los electores. En 1997, los votos de los mexicanos permitieron la conformación en el Congreso de una oposición mayoritaria al partido del Estado mexicano. Pero, la realidad es que, en los momentos cruciales, el PAN, en lugar de mantenerse en el bloque opositor, ha preferido aliarse con el PRI y resolverle los conflictos al Presidente. Con la ayuda del PAN, el gobierno priísta obtenido más de lo que quería, y la población menos de lo que necesitaba. PRI y PAN han encubierto la ilegalidad en el manejo de los bancos y le han hecho pagar al pueblo mexicano los fraudes del grupo en el poder.


El fraude del siglo

En el caso del FOBAPROA, más que un acuerdo entre PRI y PAN, lo que se dio fue una negociación entre la Presidencia y el PAN, que fue disciplinadamente acatada por el PRI. Hubo votación, pero no discusión en el Congreso. El PRD denunció que entre los beneficiarios del FOBAPROA se encontraban varios dirigentes panistas y presentó nuevas pruebas que permiten señalar que el desvío de recursos hacia el PRI, mediante el FOBAPROA, supera los 30 millones de dólares inicialmente estimados.

Con la aprobación de la "salida" a este escándalo, se consumó lo que ya se ha denominado "el fraude del siglo". Por el acuerdo se decidió crear, en lugar del FOBAPROA, el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB). Los bancos tendrán que regresar los pagarés que inconstitucionalmente habían emitido el Ejecutivo a cambio de los pasivos de las instituciones de crédito. Si esto no se pudiera lograr, los saldos se garantizarán por instrumentos de pago que el IPAB apuntalará con contribuciones del pueblo, a través del fisco.

Una traición a México

Con esta "solución" serán los contribuyentes quienes finalmente cargarán con el peso del acuerdo. Los legisladores del PRI y del PAN trataron de tapar la inconstitucionalidad de origen del FOBAPROA. No lo lograron. La nueva ley del rescate bancario es secundaria y no puede estar por encima de un artículo constitucional, que fue el violado. Por esto el PRD interpuso un recurso constitucional en contra de la ley del rescate bancario aprobada por el PRI y el PAN.

Para ver quiénes ganaban o perdían con el acuerdo sobre el FOBAPROA, bastaba ver las declaraciones. Banqueros y empresarios alabaron con efusividad el resultado. La mayoría de los pequeños deudores se declararon engañados. Muchos analistas demostraron que el mayor perdedor era el pueblo. De inmediato, el PAN, para limpiar su imagen, gastó más de cuatro millones en propaganda televisiva, recurriendo al argumento zedillista de que si no hubieran llegado a un acuerdo, la situación hubiera empeorado. El PAN fue acusado de haber dado aire a un partido moribundo, el PRI, y a un sistema caduco. El "fraude del siglo" fue calculado en 774 millones de pesos y el acuerdo implicará menos calidad de vida para la mayoría del pueblo mexicano durante los próximos 30 años. Los partidos opositores denunciaron que el escandalo y su "solución" habían constituido una traición contra la nación.

PAN Y PRI contra Cárdenas

El PAN sumó sus votos en el Congreso a los representantes del neoliberalismo, convalidó el fraude de FOBAPROA -antes de que se conocieran los resultados de la auditoría-, y pagó con recursos del pueblo una vergonzosa campaña publicitaria para justificarse. PRI y PAN ajustaron cuentas con el PRD por no haberse prestado al juego, y se desquitaron achicando el presupuesto del gobierno perredista en la capital, calculando que los sufrimientos que menos recursos provocarán en los capitalinos repercutirán en un declive del liderazgo de Cuauhtémoc Cárdenas.


1999: horizonte electoral

1999 será un año marcado por el ritmo de los partidos que se preparan a la sucesión presidencial. La elección será a finales del año 2000, pero la carrera para llegar hasta esa meta ya lleva trecho andado. Al interior de los partidos la pugna es por la candidatura presidencial y recrudecen las luchas para desacreditar a posibles figuras contendientes. El ex regente del DF, -ahora en las filas opositoras-, Manuel Camacho Solís, ha organizado un nuevo partido, denominado del Centro Democrático, y su primera acción fue convocar a construir una alianza opositora para derrotar al PRI, aduciendo que ha sido tan extremado el abuso del poder en México que hoy están en riesgo la seguridad, la integridad y la paz de la nación. Según una encuesta de Louis Harris, la gestión de Zedillo es reprobada por más de la mitad de los encuestados.

No hay duda de que las elecciones del 2000 serán muy reñidas y es posible que el PRI pierda el poder. Pero al iniciarse 1999, una alianza opositora resulta aún muy difícil de concretar y esto favorece al partido del Estado. Lo que es mucho más fácil de prever es que los temas de la pobreza y de la paz no podrán faltar en la agenda de nadie.

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