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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 205 | Abril 1999
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Honduras

Damnificados: éxodo en busca de vivienda

Seis meses después del "Mitch" el gobierno planifica y calla, promete y no ejecuta. Hace declaraciones y no da participación. Mientras, cientos de miles de hondureños esperan un techo. Conseguir tierras, organizar la comunidad, propiciar una vida humana en el nuevo asentamiento y no regalar la casa. Son cuatro retos en el éxodo de esta hora.

Ricardo Falla

Han pasado cinco meses desde que el Río Pelo, que hoy es un pelo de río, se creció furiosamente y ensanchó su cauce llevándose cientos de viviendas de la ciudad hondureña de El Progreso. Después de una larga espera, el 1 de abril, jueves santo, las primeras 150 familias, refugiadas en cinco escuelas, comenzaron a pasar a lo que se ha dado en llamar el macroalbergue.

Del refugio al macroalbergue

Mientras buses amarillos, uno tras otro, en fila ininterrumpida, zumbaban por la pavimentada repletos de veraneantes que iban a las maravillosas playas de Tela, las familias damnificadas, reanudaban su éxodo en lo que un damnificado llamó "la segunda salida". La primera, de las playas del río Pelo al albergue -la escuela-. La segunda, del albergue al macroalbergue. La tercera -que se espera sea la última y definitiva- los llevará del macroalbergue al terreno y a la vivienda propia.

El macroalbergue del El Progreso es un conjunto de unos 15 módulos de diverso tamaño con 440 cubículos. Los módulos mayores tienen 32 cubículos en 2 filas. A un extremo de cada módulo están las letrinas aboneras -levantadas-, una curiosidad que no conocían los damnificados. Al otro extremo, los baños, los chorros, los lavaderos. En los extremos, se planea construir dos cocinas colectivas, suponiendo erradamente que las familias consentirán en abandonar su deseo de cocinar individualmente.

Cada módulo está a un nivel diferente, de modo que los más altos reciben la brisa del Atlántico, y los más bajos se encuentran encerrados en una especie de taza caliente. En las vecindades del terreno hay potreros abandonados, donde es de esperar que la gente, poco experimentada en las letrinas aboneras, salga a defecar, con el riesgo de recibir los picotazos de las garrapatas veraneras.

El terreno del macroalbergue es de varios dueños. El más conspicuo, el diputado cacique de El Progreso, Roberto Micheletti, actual gerente de la compañía telefónica del Estado, HONDUTEL, próxima a privatizarse. No se ha dado a conocer el tipo de acuerdo realizado con los dueños del terreno, pero a juzgar por otros semejantes, ha sido arrendado temporalmente. Como la Organización Internacional de Migraciones (OIM), de la ONU, encargada de la construcción del macroalbergue, ha debido nivelar el terreno, los dueños saldrán beneficiados, aun cuando los damnificados se lleven a sus terrenos definitivos las láminas y el panelit de las construcciones.

Antesala de la tierra prometida

A la hora de abandonar la escuela-albergue se percibía la sicología de impaciencia por salir de allí cuanto antes. El hostigamiento que habían sufrido las familias damnificadas de parte de maestros, padres de familia y niños de las escuelas estaba llegando a un clímax, y aunque la gente damnificada estuviera consciente de que estaba molestando -las maestras tenían que dar las clases al aire libre y desgañitarse- los damnificados argumentaban que no se habían metido allí por su gusto, como invasores, sino por la necesidad en que los puso el "río maldito de Dios."

Al ver los cubículos, pensé que la gente sufriría un shock. Cada cubículo tiene solo 4 metros el cuadro. El zinc es bajo y a mediodía el calor es abrasador. No hay un solo árbol. Poca agua, sólo un chorro para 32 familias. Las letrinas, raras y clasificadas, no sólo según sexo, sino según la cualidad de lo que se va a hacer: los organizadores pusieron este letrero: "damas sólo pupú". Para orinar, las letrinas que dan al potrero. Para defecar, las que dan al módulo. Sin lavaderos y sin cocinas. Hay poca luz en cada cubículo: sólo un foco alto, imposible conectar un ventilador.

Volví a las 5 de la tarde. El módulo hacía una sombra fresca contra el sol de la tarde. Hombres, niños y mujeres estaban bulliciosamente sentados. No había desánimo. Cada familia estaba ajustando su comal -hecho con lámina o con una tapadera de tonel- sobre unas piedras. Leña, habían traído de una quebrada cercana. Ya había fuego y estaban calentando las tortillas. Había alegría. A las familias extensas les dieron dos cubículos. Estaban bien. Ya en las escuelas se sentían muy mal, no sólo porque los querían sacar, sino por la falta de privacidad, varias familias en una misma aula. En el macroalbergue la gente estará no más de un año, hasta que esté listo el terreno definitivo y esa vivienda soñada de la que "nunca jamás saldremos": la tierra prometida.

Reto: formar la comunidad

La problemática fundamental en el macroalbergue es la formación de la comunidad. Son problemas los servicios que no deben fallar: letrinas, cocinas particulares, agua, lavaderos, luz eléctrica, campos de juegos para niños, niñas y jóvenes. Pero el problema principal es cómo formar la comunidad. La experiencia del damnificado es muy semejante a la del éxodo. Fue en el desierto donde el pueblo hebreo -que no era pueblo, sino un conjunto de familias oprimidas- se hizo pueblo y se organizó. En el macroalbergue se juntan hoy familias de 27 escuelas desperdigadas por la ciudad que se comienzan a conocer. En la dispersión era difícil la comunicación entre los representantes de los damnificados y entre ellos y sus bases. Ahora, será más fácil. Se pueden hacer reuniones, se pueden dar los avisos por una red de altoparlantes, se puede iniciar una cooperativa de consumo. Y, cosa muy importante, la lucha porque el macroalbergue sea realmente transitorio es un objetivo que cohesionará a las familias damnificadas.

En las ciudades del norte de Honduras, debido a las migraciones, hay muchas cuarterías y existe el peligro de que el macroalbergue se convierta en una macrocuartería permanente, si se bloquea la solución del terreno y la vivienda definitivas.

La formación de la comunidad tendrá muchos obstáculos. Estas gentes carecen de experiencia organizativa y cada grupo trae sus problemas específicos de sociabilidad -entre ellos, las pandillas o maras-. El macroalbergue está abierto, no sólo físicamente -algunas escuelas-albergues cerraban de noche con candado-, sino social y políticamente. Es de prever que los macroalbergues serán objeto del proselitismo de partidos y de iglesias sectarias. Así, la formación de comunidad exigirá un intento de coordinación ecuménica y pastoral, aun entre los grupos católicos.

Decisiones para avanzar

Al traslado se llegó tras un proceso de reuniones entre los representantes de los albergues, los representantes de los damnificados urbanos y el Comité de Reconstrucción de la Iglesia, que tiene una Comisión de Vivienda. Las reuniones culminaron en la pregunta: "¿Nos trasladamos ya, aunque el macroalbergue no esté terminado?". Se decidió que sí y se dió también hacer un plantón frente a la municipalidad, con dos objetivos: exigir la agilización de todos los servicios en el macroalbergue y la agilización de la compra del terreno definitivo.

El Comité de Reconstrucción convocó también a los maestros con el fin de unificar luchas. Unir a maestros y a damnificados fue la consigna, sin mitificar a los damnificados como santos ángeles, ni condenarlos como delincuentes desordenados. La coyuntura era favorable, porque los maestros estaban luchando contra un decreto que eliminaba algunos días de vacación.

El plantón fue la segunda acción de presión en El Progreso en 1999. La primera había sido un mes antes: los campesinos se tomaron el puente sobre el río Ulúa, cortando toda la comunicación desde San Pedro Sula con El Progreso y desde esta ciudad con todo el litoral atlántico. La presión tenía nivel nacional y era para que el Congreso de la República diera marcha atrás a una serie de proyectos destinados a sepultar la reforma agraria. El plantón frente a la municipalidad -que duró de las 8 de la mañana hasta las 2 de la tarde- remeció a la ciudad entera y sacó al alcalde de su letargo.

Radio Progreso, radio de la Iglesia católica, no sólo prestó a los manifestantes su aparato de sonido, sino que transmitió en directo cada paso de los manifestantes. A la entrada a la municipalidad se produjo un enfrentamiento violento entre un policía municipal -que le puso la pistola en la nuca a un periodista y una mujer, que de un manotazo le tiró la pistola al suelo. Al sentirse desarmado, el policía golpeó a la mujer en la cara. Como el incidente se transmitía en vivo, la gente corrió a ver qué sucedía y el alcalde tuvo que buscar una negociación. La presión fue eficaz y determinó el traslado del jueves santo.

Presión y diálogo

En la ciudad corrió la voz de que la Iglesia estaba detrás de los damnificados soliviantando los ánimos. Pero la Iglesia no está detrás, sino con los damnificados. Y los damnificados son muy conscientes de que en estos momentos en Honduras la única manera de obtener las cosas es por medio de la presión, que no excluye el diálogo. La presión y el diálogo, el diálogo y la presión: ésa es la fórmula, especialmente con el poder local. Las autoridades están distraídas en mil menesteres y su pasión e interés no suele ser el bienestar de la población, de la que están separadas. Si no se las desestabiliza y se les quiebran sus rutinas, no oyen el clamor diario y semisilencioso de los damnificados.

La presión y el diálogo encierran sus peligros, y sólo la organización viva y participativa es la única que puede hacer que la presión no se convierta en ingobernabilidad y caos que generen sangre y represión, y que el diálogo no se convierta en entreguismo que se transforme en promesas falsas, corrupción y dominación de los pobres. En esto anda embarcada la Iglesia, tratando de darle fuerza a la gente pobre y desorganizada, pero sin violentar ni sus iniciativas ni sus ritmos.

Pieza 1: la tierra

Para el futuro próximo queda pendiente la compra de un terreno de 20 manzanas, cada una para 600 viviendas, y otras 3 manzanas o más en aldeas cercanas -entre ellas, Arena Blanca, parcialmente arrasada y que necesita 55 viviendas-. El diseño del proyecto grande y su ejecución será responsabilidad de FUNDASAL de El Salvador, con mucha experiencia en la construcción de vivienda mínima con apoyo mutuo de la población beneficiaria.

El proyecto de las 55 viviendas será iniciado en cuanto la municipalidad compre la tierra. El terreno que una empresa iba a donar "gentilmente", de parte de sus potreros, resultó estar embargado por otra empresa, propiedad de un político multimillonario: Jaime Rosenthal Oliva. Ese descubrimiento ha dilatado el comienzo del proyecto. En éste, y en otros casos, se nos ha ido aclarando poco a poco que en la mera raíz del problema de la vivienda está el problema de la tierra.

Pieza 2: sólo promesas

Durante febrero y marzo, aguijoneados por la presión de los maestros y los padres de familia en todo el país -1 millón 400 mil niños volvieron a clases el 15 de febrero-, muchas organizaciones publicitaron proyectos de vivienda urbana a punto de iniciarse. Pero aún no existen realidades. Viviendas que se van construyendo y métodos que se estén siguiendo para su construcción aún no existen. Macroalbergues y traslado de la gente a ellos sí ha habido muchos.

Pieza 3: objetos y no sujetos

En San Pedro Sula, al igual que en Tegucigalpa, los damnificados no se han organizado para presionar y agilizar su traslado de los albergues a los macroalbergues. Las 300 familias albergadas en el Estadio Olímpico y en el Gimnasio Municipal parecieran haber estado esperando pasivamente, y su rebeldía se traduce sólo en destrucción del lugar donde viven.

En el caso del macroalbergue de Puerto Cortés los módulos son idénticos a los de El Progreso. El retraso y la lentitud de la OIM son iguales. Como en El Progreso, la presión de los damnificados no se dirige contra la OIM, sino contra el alcalde, que es quien debe presionar a la organización internacional. La presión surgió, pero a diferencia de El Progreso, no de los damnificados, sino exclusivamente de los maestros y padres de familias. Entre la espada y la pared, el alcalde se vio obligado a sacar a los damnificados del Instituto Franklin D. Roosevelt, donde obstruían las clases, y los pasó a la sede del Partido Liberal, donde fueron tratados como objetos y no como sujetos que deciden. En Puerto Cortés, los damnificados no tendrán sólo tres "salidas" en su proceso de éxodo, sino cuatro: de su casa destruida por el huracán al albergue -el Instituto-, de éste a la sede del PL, de ésta al macroalbergue y, por fin, de éste a la vivienda definitiva, la que ni ha sido mencionada en todo el conflicto.

Pieza 4: soluciones rápidas

Existe otro tipo de solución más rápida, en la que no existe el macroalbergue: un proceso de éxodo con sólo dos salidas: de la casa destruida al albergue y de éste a la vivienda definitiva. Un caso de esta versión se ha dado en albergues de la Iglesia, donde los damnificados no han sido sometidos a la presión de maestros y padres de familia y donde la Iglesia ha buscado la solución, tanto para sacar de las parroquias a los damnificados como para proporcionarles vivienda. Dos parroquias de Tegucigalpa, Los Dolores -de los redentoristas- y María Auxiliadora -de los salesianos- llevarán a unas 250 familias a un terreno en Amarateca, municipio ubicado a unos 10 kms. de Tegucigalpa. En ese terreno la Fundación Cristo de El Picacho financiará la construcción de las viviendas. Esta solución parece haber transcurrido sin mayores tensiones, aunque sin hacer a los damnificados los sujetos de su propio éxodo, sino sólo brindándoles una solución a su problema. La rapidez con que se anunció la construcción parece indicar también que los damnificados ni siquiera participarán en la construcción de sus propias viviendas.

Pieza 5: soluciones de fuera

La Iglesia Menonita tiene un proyecto más lento, pero más participativo en Choloma, cerca de San Pedro Sula. Entre los menonitas se han dado diferentes líneas de trabajo. Algunos traen jóvenes extranjeros musculosos y de muy buena voluntad que se ponen manos a la obra y construyen ellos mismos las viviendas sin dar participación de la gente.

Pieza 6: las mujeres

Choloma no tiene esa línea. En un terreno de 5 manzanas donado por la municipalidad comenzaron a construir 66 viviendas con la mano de obra de los damnificados y la asesoría del INFOP. El proyecto tiene un enfoque de género, al quedar prioritariamente la casa a nombre de la mujer. Las mujeres participan activamente en la construcción de las viviendas. Cada casa costará 27 mil 500 lempiras (unos $2 mil) y los beneficiarios tendrán que comenzar a pagar el 60% a partir de dos años después de entregada la casa. De ese pago se hará un fondo revolvente comunitario para la mejora de las viviendas y de la comunidad. Aunque el proyecto es participativo, no son los representantes de los damnificados los que dan el informe, sino los menonitas.

Pieza 7: asume la Iglesia

En una entrevista de principios de marzo, el secretario ejecutivo de la Pastoral Social de la Iglesia Católica, el sacerdote German Cálix, informó que a través de sus diócesis, la Iglesia ayudará a construir, con el financiamiento de las Cáritas europeas, más 8 mil 300 viviendas en todo el país: 2 mil en Tegucigalpa, 2 mil en Choluteca, 1 mil 129 en Santa Rosa de Copán, 922 en Trujillo, 900 en Comayagua, 800 en Olancho y 550 en San Pedro Sula. "Se habla de 35 mil viviendas que deben reconstruirse en todo el país", dijo Cálix. Según el Fondo Social para la Vivienda, fueron 35 mil las viviendas destruidas por el Mitch y 50 mil las parcialmente afectadas, sin incluir en estas cifras las viviendas de las trasnacionales bananeras. Según estos cálculos, la Iglesia católica estaría cubriendo casi la cuarta parte de la necesidad de vivienda en todo el país.

Pieza 8: antes del Mitch

Al cuantificar las pérdidas en vivienda, la CEPAL calculó la cifra en 344.1 millones de dólares, cuarto rubro en la escala de daños, después del que sufrió la agricultura (1 mil 722 millones) el transporte y comunicaciones (579 millones) y la industria (377 millones). La CEPAL y el gobierno coinciden en que, al concluir los estudios de campo, la cifra de viviendas afectadas en las zonas rurales subirá. "Si al déficit habitacional -cuantitativo y cualitativo- que se arrastraba antes del Mitch y que cifras oficiales ubicaban en 700 mil viviendas, se suman las pérdidas por el huracán, puede verse que el de la vivienda se ha convertido en uno de los problemas más sensibles para la sociedad hondureña", expresa un informe de Oxfam América.

Pieza 9: silencio del gobierno

¿Qué hace el gobierno frente a esta colosal problemática? Hasta ahora nada. Sólo planificar. ¿Qué hará? A finales de marzo, el Gabinete de Reconstrucción expuso ante el Congreso, en un completo hermetismo, sin acceso de los medios de comunicación, el Plan Maestro de Reconstrucción y Transformación que el gobierno de Honduras presentará ante la comunidad internacional en Estocolmo a fines de mayo. Sólo se conoce que el plan requiere de 3 mil 900 millones de dólares, cantidad equivalente al total de los daños ocasionados por el Mitch, resumidos en cuatro aspectos fundamentales: desarrollo humano, reactivación económica, combate a la pobreza y desarrollo sostenible. De estos cuatro aspectos se derivan otros temas: vivienda, salud, educación e infraestructura. Según la lógica proporcional (344.1 millones entre 3 mil 900), a vivienda le tocaría el 8-9% de la cantidad total propuesta en el plan. Tampoco el Presupuesto Nacional aclara cuáles son los planes del gobierno en el sector vivienda, ya que aún no ha sido aprobado ni publicado, tal vez por la necesidad de conciliarlo tanto con el Plan Maestro como con la Carta de Intenciones del FMI, firmada por su directorio el 26 de marzo.

Tenemos que acudir a declaraciones de las autoridades para adivinar las líneas de atención a la vivienda en el futuro. El ministro de la Secretaría Técnica y de Cooperación Internacional, Moisés Starkman, uno de los ministros del Gabinete de Reconstrucción, presentó una lista de proyectos ya preparados para Estocolmo. Sobre vivienda, habló de que se construirán "miles mediante el mecanismo de autoconstrucción y el gobierno apoyará con la infraestructura, y vamos a obtener cooperación internacional", para que el beneficiario obtenga crédito fácil para construir.

Pieza 10: ayuda de Suecia

La forma de concreción de este proyecto se muestra en un convenio que el gobierno firmó a mediados de marzo con Suecia por 4 millones de dólares para construir viviendas, parte de un fondo de 75 millones que el gobierno sueco ha destinado para la reconstrucción de Honduras. Los fondos para vivienda serán canalizados a través del FHIS y del Programa Integral de Mejoramiento Habitacional Urbano, que dará los préstamos. El proyecto se integrará con otros proyectos que el BID financiará para viviendas.

Pieza 11: Estados Unidos

También Estados Unidos ha prometido dinero para vivienda. De los 300 millones para Honduras que Clinton prometió en su visita al país, una parte será para viviendas. El embajador de Estados Unidos en Honduras no dijo cuánto sería, pero destacó que Estados Unidos ya ha dado 230 millones a Honduras, de ellos 4 para viviendas. En esta cantidad han de incluir, seguramente, la ayuda para la construcción de los macroalbergues y para la compra de terrenos, como el de El Progreso. 100 millones han sido para la movilización del ejército de Estados Unidos y de la guardia nacional en la emergencia y en el período de la rehabilitación.

Pieza 12: la burocracia

Se espera también que todo el sector vivienda del gobierno sea reestructurado, no sólo para evitar repetición de funciones y competencias entre organismos, sino para concentrar más las decisiones a nivel presidencial. Según informes que salieron de una reunión técnica para el sector de vivienda del Gabinete de Reconstrucción, se reestructurarán entes gubernamentales que actualmente están semiparalizados, como el Consejo Nacional de la Vivienda, el Fondo Social de la Vivienda, y el Fondo Nacional de la Producción y de la Vivienda. Hay un proyecto de reformas a la ley del FONAPROVI, para trasladarlo de la Secretaría de Finanzas a la Presidencia y darle la estructura orgánica de una institución financiera de segundo grado. Aunque la razón que se da sea una mayor eficacia e independencia del organismo, la reforma fortalece la concentración de poder en la Presidencia en una materia políticamente sensible, como es la vivienda.

A mediados de marzo el director del FOSOVI se quejó de que el Consejo Nacional de la Vivienda no se había reunido y que por eso FOSOVI no había tenido más efectividad. "Estamos en contacto con el Ministro de Vivienda, para que la junta directiva se reúna cuanto antes, porque me tiene que delinear las políticas de acción", dijo. El Gabinete de Reconstrucción, uno de cuyos miembros es este ministro, ha estado inmerso en la formulación del Plan Maestro, y no ha tenido, por lo visto, ni tiempo ni capacidad para atender a los planes de vivienda que ya se pueden ejecutar. Bien dijo el ex-ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Martínez -obligado a renunciar de su cargo por el Presidente en enero-, que era imposible ser ministro y a la vez miembro de ese Gabinete.

A pesar de esa desorientación en las políticas a seguir, de la que se queja el director de FOSOVI, este organismo, junto con PROLOTE (Programa de Legalización y Ordenamiento de Terrenos), comenzó a entregar 123 lotes de 20 metros cuadrados a una comunidad damnificada en Tizatillo, Tegucigalpa. El director de FOSOVI indicó que se podrían totalizar 6 mil 989 lotes, con un valor simbólico, en el programa que incluye a San Pedro Sula y La Ceiba.

Pieza 13: clases medias

Hasta aquí, problemas de las viviendas populares. Pero también la clase media sufrió el impacto del Mitch. El Gabinete de Reconstrucción decidió poner a la disposición de las familias acomodadas -"población de costos adecuados", se las llama- cerca de 9 mil viviendas ya construidas por diversos sistemas de previsión social, pero todavía no habitadas por resultar demasiado caras. De esta manera, habrá viviendas para familias damnificadas de clase media acomodada, que podrán pagar a intereses blandos, aunque el jefe o la jefa de familia no pertenezca al gremio que cotizó para la construcción de esas viviendas.

Reuniendo las trece piezas de este rompecabezas sólo podemos concluir que el gobierno destinará una buena cantidad de fondos para viviendas rurales y urbanas, populares y de clase media, pero que hasta comienzos de abril la ejecución de estos proyectos ha sido prácticamente nula, no habiendo comunicado el gobierno sus planes, ni dando participación en su elaboración.

Propuesta de la sociedad civil

El método de poca participación de la sociedad civil que se ha seguido en la formulación del Plan Maestro ha recibido críticas muy serias de parte de la sociedad civil, organizada en diversos foros y asociaciones. El 24 de marzo se lanzó la propuesta de INTERFOROS, un espacio de confluencia de diversos foros y organizaciones, como Foro Cáritas, Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras, Federación de Organizaciones Privadas de Desarrollo de Honduras y otras, y en especial del Foro Ciudadano, formado por un grupo de intelectuales de la oposición.

En INTERFOROS se distribuyó a los cerca de 150 participantes la propuesta y se dividió al público por mesas de trabajo. Una de ellas abordó el tema de la vivienda. La finalidad era completar la propuesta de INTERFOROS, pues al día siguiente sería presentada al Gabinete de Reconstrucción para integrarla en el Plan Maestro. La reunión se llevó a cabo en el elegante Hotel Honduras Maya de Tegucigalpa, sin la participación de damnificados.

Gobierno vs. Sociedad Civil

Ante el rechazo por parte del Gobierno de la propuesta, el Foro Ciudadano sacó un comunicado el 30 de marzo, una de las críticas más duras que se le han hecho nunca al gobierno. Describe la reacción oficial como una reacción de descalificación a toda crítica, como un ataque frontal contra las ONGs, como un rechazo a priori de los señalamientos de transparencia dudosa y como un cuestionamiento irracional del uso de la Internet para divulgar los planteamientos de la sociedad civil.

La contradicción entre el gobierno y la sociedad civil es uno de los elementos claves de la coyuntura que se cerrará en Estocolmo en mayo. Si es que el gobierno no ha aceptado las propuestas de la sociedad civil, ¿cómo se harán representar éstas? La salida del gobierno será probablemente, erigir en representante de la sociedad civil al Foro de Convergencia Nacional, que ha sido inoperante en la emergencia.

Vivienda: cuatro ladrillos

La propuesta de INTERFOROS en el sector vivienda insiste en cuatro aspectos fundamentales. El primero es la tierra. La obtención del solar es el requisito básico. Como los precios de los terrenos han subido después del Mitch, recomienda políticas para la adjudicación de lotes a valor catastral anterior al huracán. Y como las municipalidades han ido perdiendo la administración de sus ejidos, ocupados con títulos supletorios, recomienda eliminar la validez de éstos. Adoptando el enfoque de género de la mesa sobre la mujer, recomienda que el título de propiedad se otorgue preferentemente a nombre de la mujer y sólo como segunda opción a nombre de la pareja, y sugiere establecer que, en caso de separación de la pareja, la casa no puede ser vendida sin el consentimiento de quien asuma el cuidado de los hijos menores.

El segundo aspecto es el asentamiento como ambiente propicio al desarrollo de una vida humana. Por eso, el diseño debe ser rigurosamente cuidado teniendo en cuenta el tamaño de la vivienda, la seguridad de la población, el mejoramiento y protección del ambiente, la recreación y el ornato, el manejo de la basura y de los desechos de construcción, la sociabilidad y todo lo que tenga que ver con la vida de las personas, tomando en cuenta su cultura. "No es lo mismo un asentamiento urbano en Roatán que en Choloma", se dijo en la mesa de vivienda.

El tercer aspecto es el acento en la organización de la comunidad. La construcción de las viviendas debe ser realizada por grupos de trabajo solidario de los mismos beneficiados, hombres y mujeres. El fondo revolvente, formado con la devolución de los préstamos, debe ser manejado por la comunidad para acondicionar y mejorar los servicios públicos y así, la comunidad será la mejor "infraestructura" para el desarrollo urbano.

El cuarto aspecto es el aporte de los o las beneficiarias en la construcción de la casa a través de su trabajo y a través del pago del solar y/o de la vivienda, de acuerdo a su capacidad. La vivienda no debe ser un regalo de lo alto y por eso, se recomienda una política financiera que esté fundamentada previamente en la capacidad de pago de la población meta: madres solteras, parejas jóvenes y familias de escasos recursos.

Aunque la propuesta de INTERFOROS no contempla explícitamente la estrategia de la presión y el diálogo para la obtención de la tierra, la urbanización del asentamiento y el financiamiento de la vivienda, su insistencia en el fortalecimiento democrático y en la participacion local como camino para el combate a la pobreza es similar a la experiencia de El Progreso.

En esa lucha, como peregrinación prolongada por el desierto del éxodo, se irá formando la comunidad, única garantía de que se pueda realizar en la tierra este sueño utópico. Mucha gente nos recuerda los fracasos de proyectos de vivienda después del huracán Fifí. Nos hacen poner los pies en el suelo cuando nos advierten que la gente no pagará, que luego venderá, que es imposible formar comunidad con emigrantes, que las comunidades urbanas no son como las rurales... Pero nada de esto nos impide buscar nuevos caminos. Y los seguimos buscando.

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