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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 205 | Abril 1999
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México

Consulta zapatista: una experiencia para el mundo

Con una movilización jamás vista en la historia de México, sociedad civil y zapatistas enseñaron a los mexicanos lecciones inolvidables de democracia radical, de organización desde abajo, de diálogo intercultural. Han revalorizado a las mujeres, han propiciado un aprendizaje horizontal y han sembrado alegría y nuevas esperanzas. Un regalo que desde México le han hecho al mundo entero.

Jorge Alonso

El 21 de marzo de 1999 quedará inscrito en México como una fecha histórica por la consulta que los zapatistas hicieron a la sociedad mexicana. Conviene situar el contexto inmediato de este acontecimiento. Mientras los pronósticos gubernamentales para la economía mexicana eran anunciados con los desplantes y soberbia propios del estilo neoliberal, el principal grupo financiero del país arrojaba un balde de agua fría a los funcionarios zedillistas al reducir la cifra oficial del crecimiento casi a la mitad.

Crecerá más la población que la economía. Se calculó una menor expectativa de consumo para la población. Unica certeza: proseguirá la vulnerabilidad de la economía mexicana. El gobierno anunció que 13 millones de pobres quedarían excluidos de su programa de atención a la extrema pobreza. Centros de derechos humanos denunciaron que los estados de Oaxaca y Guerrero viven una gran descomposición social y la agencia antidrogas estadounidense denunció una vez más los altos niveles de corrupción que observan en México. Al rendir su informe anual, Amnistía Internacional señaló que México vive a la sombra de una impunidad endémica. En este escenario, Zedillo quiso impulsar la privatización de la industria eléctrica para obtener recursos con los que pagar la deuda externa, pero la oposición a sus intenciones ha sido masiva.

Una ciudadanía hastiada

Si así estaba la economía, la coyuntura política se volvió especialmente tensa. Al interior del partido de Estado, fuertes pugnas entre diversos grupos por el control partidista y por la nominación del candidato presidencial. En los últimos comicios se extremaron las vías del fraude y la compra de votos y hubo una marcha de perredistas de Guerrero hasta la ciudad de México para denunciar el fraude en las elecciones para gobernador de ese estado. Entre los grupos opositores se plantea la necesidad de terminar con el régimen de partido de Estado a través de una alianza. Pero en las elecciones de la dirigencia nacional perredista también hubo fraudes. Entre los ciudadanos crece el hastío ante los partidos políticos.

Hablan los pueblos indios

Mientras a principios del mes de febrero, el Estado otorgaba amparos a funcionarios acusados por la matanza de Acteal, un grupo de personalidades solicitaron a la Comisión legislativa de Concordia y Pacificación (COCOPA) que velara por el cumplimiento de la Ley para el Diálogo y la Pacificación, y a la par insistían en que la consulta convocada por el EZLN para el 21 de marzo constituía un llamado a eliminar el racismo, el autoritarismo y el conformismo.

Los pueblos indígenas representados en el Congreso Nacional Indígena refrendaron su compromiso con la consulta nacional por el reconocimiento de los pueblos indios y por el fin de la guerra de exterminio como una pieza clave en la búsqueda por hacer efectivo el derecho a su libre determinación. Consideraron que la consulta representaba una oportunidad para avanzar en la reconstitución de sus pueblos. Recalcaron que los indígenas no necesitan leyes impuestas y que la consulta sería una jornada por la democratización. Hicieron ver que, a tres años de firmados los Acuerdos de San Andrés los compromisos asumidos por el Estado no han sido cumplidos. Denunciaron que la insistencia del Presidente Zedillo de mantener como iniciativa de ley una propuesta unilateral sobre derechos indígenas constituye una amenaza para el diálogo, y en el fondo, contiene intenciones bélicas.

En estos años, al menos 136 indígenas han sido masacrados por grupos paramilitares en Chiapas y la acción de los grupos amparados por el Ejército ha provocado el desplazamiento de 15 mil indígenas, forzándose también la salida de 300 extranjeros para que no fueran testigos de la brutalidad gubernamental en contra de los indígenas insumisos. A pesar de todo esto, el comisionado gubernamental para el diálogo no dejó de declarar que el Legislativo debía examinar la propuesta de ley indígena enviada por Zedillo, mientras el gobierno chiapaneco lanzaba una iniciativa de ley de amnistía que garantizaría impunidad a los grupos paramilitares.

Con apoyo del mundo

El contexto deja claro que la estrategia del gobierno ha sido desgastar a los zapatistas. Pero ha fracasado. Esto lo demostró la preparación y la realización de la consulta del EZLN a la sociedad mexicana sobre cultura indígena y el fin de la guerra de exterminio.

El EZLN fue enfático al afirmar que la consulta era un paso en el camino de la paz, pues se trataba de una movilización para el diálogo y de un medio para el tránsito a la democracia. El Subcomandante Marcos promovió también la solidaridad internacional en torno a la consulta. El escritor hispano Manuel Vázquez Montalván declaró que el zapatismo es una simiente de futuro. Noam Chomsky, desde Estados Unidos, apoyó la iniciativa del EZLN. El Nobel José Saramago escribió que los zapatistas mexicanos y los "sin tierra" brasileños revelaban una nueva mentalidad y que sus movimientos proclamaban llegado el tiempo de terminar con las humillaciones. Otros escritores consideraron que la preparación de la consulta constituía un acta de vida de la sociedad civil.

Brigadas por todo el país

Para la preparación de la consulta se fueron organizando brigadas en todo el país. Con métodos nuevos, lejanos a los de los viejos aparatos políticos, se conformaron desde abajo coordinadoras estatales para ocuparse de todo lo necesario. Marcos señaló que la sociedad civil era la protagonista en la búsqueda de un país mejor.

La primera movilización preparatoria propició que más de 20 mil brigadistas, sobre todo jóvenes, se fueran contactando por todo el país. Se comprobó que así la gente se organizaba mejor y en menor tiempo. El zapatismo abría espacios a actores nuevos, que enseñaron tolerancia e inclusión a otros viejos actores que han acompañado desde sus inicios al zapatismo.

Zedillo ataca y descalifica

Los zapatistas han repetido de muchas formas y muchas veces que no quieren la guerra y han aclarado que saben que el Ejército federal mexicano está compuesto por seres humanos que por falta de trabajo, por pobreza y por falta de una vida digna se han enrolado en sus filas. Se han dolido de que los soldados sean mandados a desalojar, a reprimir y hasta a asesinar a sus propios hermanos. Ante los preparativos de la consulta, el gobierno optó por obstaculizarla con provocaciones militares y por desacreditarla en los medios masivos. A toda iniciativa de paz Zedillo ha respondido incrementando la presión militar. También actuó así en esta ocasión. Descalificó la consulta, la calificó de amañada y en repetidas ocasiones el Secretario de Gobernación declaró que todas las preguntas estaban redactadas de tal forma que se inducía a responder afirmativamente. Varios articulistas preguntaron al gobierno si sus funcionarios y los integrantes del PRI responderían SI a la propuesta de la iniciativa de ley indígena formulada por la COCOPA o a la desmilitarización, temas que los zapatistas incluían en sus preguntas. Porque si así respondían deberían ser consecuentes y terminar el conflicto en Chiapas. Los zapatistas llamaron a no asustarse por las provocaciones gubernamentales, pues la movilización en torno a la consulta estaba cuestionando seriamente su política.

La resistencia de "los diferentes"

El mayor obstáculo para la consulta fue el económico. El costo de la movilización de los zapatistas recaía en los grupos populares de una sociedad civil empobrecida.
En la consulta, se propiciarían encuentros entre los zapatistas y gente que no los conocía. Los zapatistas no los invitarían a tomar las armas, sino a dialogar, y estaban convencidos de que aprenderían mucho del encuentro con obreros, campesinos, otros grupos indígenas, amas de casa, colonos, artistas, intelectuales y jóvenes de todo el país. En sus mensajes, los zapatistas recalcaban que quieren un mundo en donde quepan muchos mundos, sabiendo que el triunfo de un movimiento de resistencia de los diferentes tendrá repercusiones en todo lo que la llamada globalización ha provocado. Este triunfo opondría al poder financiero una red de resistencia desde abajo y provocaría una vibración positiva que provocaría otras vibraciones.

Listos para recorrer el país

El mensaje que llevaban los zapatistas es que se puede resistir y sobrevivir, y convivir en un lugar donde convivan los diferentes. Por todo esto, recalcaron que no importaba tanto el número de votos que se consiguieran cuanto la misma movilización y su significado, pues esto manifestaría que la sociedad civil era capaz de moverse no sólo en coyunturas electorales. Así, lo que zapatistas y grupos de la sociedad civil estaban construyendo era una coyuntura novedosa, un nuevo movimiento que no disputa el poder sino que anuncia otro México.

Los zapatistas elegidos en sus comunidades para salir de Chiapas se prepararon para visitar todos los municipios del país. Estudiaron y tomaron notas en cuadernos que luego consultarían en las reuniones con la sociedad civil de cada territorio.

En no pocos de estos mensajeros estaba esa sensación de incertidumbre que nace ante lo desconocido. Algunos tenían miedo de perderse. Era la primera vez que, saliendo de rancherías dispersas, se enfrentarían a la vida en poblados lejanos y en grandes ciudades. Pero había entre ellos mucho entusiasmo. Para muchos el español era su segunda lengua y su hablar no era fluido, pero las ideas las traían bien puestas y con mucha claridad.

En todo el territorio, los brigadistas -en su mayoría sin experiencia- también se prepararon para recibir a los zapatistas. Conseguían recursos para pagar los autobuses que los traerían hasta sus lugares, buscaban lugares en donde alojarlos, pedían víveres para alimentarlos.

En ningún momento dejaron de producirse contradicciones. Algunos obispos se sumaron a las apreciaciones del gobierno y calificaron las preguntas de la consulta como parciales. Otros prelados -sobre todo los que mantienen compromisos con los indígenas- vieron en la consulta un esfuerzo por la paz y por salir del conflicto por medios pacíficos, acreditando, junto a muchos otros sectores sociales, que lo que se está pidiendo no es otra cosa que una solución justa a la marginación y a la pobreza.

Chispazos deslumbrantes

Con la iniciativa de la consulta a la sociedad civil, los zapatistas pudieron romper el cerco militar de casi 70 mil efectivos para dispersarse por todo el territorio mexicano. Un primer encuentro se dio entre los brigadistas que en autobuses viajaron hasta Chiapas y los zapatistas que recorrerían el país. Los zapatistas se confiaron a la "muchachada" que, con mucha frescura, les dio el primer recibimiento. Los brigadistas de cada coordinadora estatal fueron a los cinco puntos de reunión de los zapatistas para recogerlos y llevarlos a las capitales de los estados. De ahí, los movilizaron a diversos municipios. Los viajes no estuvieron libres de tensión, pues con el pretexto de ver si no llevaban armas eran detenidos en varios puntos por retenes del Ejército.

Lo primero fue el choque cultural entre jóvenes citadinos, con su hablar y vestimenta diferenciante, e indígenas que se expresaban y vestían de otra forma y veían el mundo desde una perspectiva totalmente distinta. Los jóvenes estaban mejor preparados para ese choque. Los indígenas tuvieron que esforzarse por "ver" los corazones de sus primeros anfitriones, con los que tuvieron que convivir largas horas hasta llegar a sus lugares de destino. Fue éste el inicio de un rico diálogo intercultural que se fue repitiendo en la geografía de las diversas regiones mexicanas. De uno y otro lado no dejó de haber sorpresas por los chispazos deslumbrantes que provocaban las diferencias, por los "nuncas" a los que se fueron enfrentando. En el país surgieron muchas situaciones que ninguno de los participantes había presenciado antes.

Los indígenas constataron un México muy diverso y con muchas contradicciones. Si se habían preparado para hostilidades, rechazos y miedos, éstos se dieron, pero fueron menos de los esperados. La acogida y el cariño expresado por muy dispares grupos fueron más grandes que los imaginados y se produjo una comunicación que mostró ser capaz de acercar posiciones que parecían irreconciliables. Así, durante una larga semana la consulta fue prendiendo en mentes, voluntades y sentires.

Escucharon a todos

Al otro extremo de su lugar de origen, en Tijuana, los zapatistas y algunos de los internacionalistas estadounidenses expulsados por el gobierno mexicano se dieron la mano a través del muro de la frontera y dijeron que, aunque ninguno podía pasar al otro lado, se encontraban juntos para demandar que los pueblos indígenas recibieran un trato justo. En todos los sitios a donde llegaron los zapatistas manifestaron que llegaban a expresar su voz y a oír la voz de los que dialogaban con ellos, y a testificar que seguían resistiendo. En los días de movilización previos a la consulta se reunieron con intelectuales, estudiantes de todos los niveles escolares, colonos, grupos campesinos, obreros, profesionales, empresarios, deportistas, comunidades eclesiales de base, monjas, sacerdotes, funcionarios de partidos opositores y militantes partidistas. Fueron a todos los sitios. A lugares muy pobres y hasta a lugares exclusivos de reunión de industriales.

Siempre oían con atención lo que se les decía y siempre respondían con gran respeto. Hubo algunos municipios a los que no pudieron llegar por las amenazas de los caciques priístas.

¿Por qué enmascarados?

Además de la comunicación oral, hubo entre los grupos de la sociedad civil y los zapatistas encapuchados una comunicación ocular. Porque lo único que dejan libre en sus rostros los zapatistas son sus ojos expresivos chispeantes, que adquieren una fuerza simbólica.

Los zapatistas tuvieron que explicar muchas veces por qué llegaban con máscaras, con sus pasamontañas. Mientras otros grupos indígenas les preguntaban si no les daban mucho calor, las gentes de clase media y alta les reclamaban por qué no daban la cara. Los zapatistas pacientemente lo explicaban. Con el rostro descubierto habían sido siempre invisibles. Iban de un lado para otro a poner sus quejas a las oficinas gubernamentales y nadie les hacía caso. Realizaron marchas, y sus problemas no fueron atendidos. Hicieron huelgas de hambre, plantones, actos de protesta, y todo seguía como si no existieran. Se decidieron entonces a levantarse en armas para exigir que se les oyera, y se cubrieron el rostro. Fue entonces cuando todo el mundo los vio. Curiosamente, cuando de las armas habían pasado al diálogo, el gobierno, tomando como pretexto el diálogo, había privilegiado la guerra de exterminio. Recalcaban otras muchas razones para su máscara: si no les habían querido ver sus rostros, ahora se presentaban así, como sin cara, y ésa era su identificación como zapatistas. La máscara significaba que eran los olvidados, y sólo cuando se resolvieran sus problemas se quitarían el pasamontañas, que era el rostro de una colectividad. El gobierno había entendido muy bien la carga simbólica de la máscara zapatista y por eso, en febrero de 1995, quiso "desenmascarar" a Marcos, presentándolo como Rafael Guillén. Pensaba que el golpe publicitario de decir que ya sabía quién era y que tenía un rostro conocido, equivaldría a vencerlo. Perdida su máscara, perdería su atractivo y con el rostro descubierto se convertiría en un nadie derrotado y acabado. Pero la sociedad no cayó en la jugada gubernamental. En un acto público con grupos de la sociedad civil Marcos preguntó en aquellos días si querían que se quitara el pasamontañas. El grito unánime fue NO. La sociedad le dejó su máscara y para todos siguió siendo Marcos.

Impactos inolvidables

En sus contactos con la sociedad civil los zapatistas hacían ver que el diálogo era su mejor arma. México pudo ver a los indígenas hablar con determinación. Los zapatistas se admiraron al constatar que pobreza como la que ellos sufrían en Chiapas existía en muchos otros rincones del país. Les impactó la gran desigualdad en las ciudades: lugares muy ricos y zonas muy pobres. También vieron que había sitios pobres que contaban con servicios de los que ellos carecen: escuelas, hospitales, agua potable, luz, lugares de recreación, transporte público. Les llamaba la atención la manera de vivir y hablar de los citadinos. A veces no entendían su lenguaje, sobre todo el de los muchachos a quienes veían hablar en otra lengua, por sus modismos.

En algunos sitios, quienes preparaban los encuentros entre indígenas y no indígenas decían: los indígenas de Chiapas propusieron soluciones y el gobierno se echó para atrás argumentando que el pueblo de México no quería eso. Por eso ahora vienen al pueblo de México a preguntarle si es cierto.
Fue muy importante el hecho simbólico de que salieran de Chiapas mitad hombres y mitad mujeres. El efecto de demostración fue contundente. Los huicholes suelen mandar a los actos públicos sólo a hombres, pero ahora se les veía también acompañados de mujeres. Las mujeres zapatistas eran las que más dificultad tenían al hablar. Preferían expresarse en sus lenguas y ser traducidas. Cuando esto ocurría, aunque los presentes no comprendían la lengua que usaban las mujeres, sí entendían su firmeza y valentía.

Desde abajo y sin recursos

Ha habido grandes avances. En septiembre de 1997 marcharon hacia la capital del país 1,111 zapatistas. En marzo de 1999 salieron para la consulta 5 mil, y llegaron a toda la república. En la consulta de 1995 respondieron 1 millón 300 mil ciudadanos. El 21 de marzo acudieron a votar en la consulta zapatista cerca de 3 millones de mexicanos.

Es necesario hacer una distinción con respecto a la organización de las elecciones en México. Cuando se trata de contiendas electorales, éstas se organizan con dinero público. Y cuando algún partido hace una consulta -como la que hizo el PRD sobre el escándalo financiero del FOBAPROA- los recursos humanos y materiales de ese partido se ponen al servicio de la consulta. En la consulta zapatista no había un aparato que la organizara, ni un mando central, ni dinero público. Cada brigada montaba su mesa.

En las elecciones y en consultas partidistas se desarrolla una gran propaganda a través de los medios de comunicación social. Esta vez los grandes medios se propusieron hacer que la consulta fracasara. Los zapatistas no se desanimaron por eso. "Son medios de desinformación", reflexionaron, y estaban contentos por haber realizado miles de actos pequeños y no manifestaciones masivas, pues así pudieron expresarse y escuchar a quienes los invitaban. Desde abajo, con recursos de abajo, se hizo esta consulta.

Un éxito: 3 millones de votantes

Más del 95% de los votantes estuvo a favor de los derechos indígenas, se pronunció a favor de la propuesta de ley indígena elaborada por la COCOPA, exigió la desmilitarización de las comunidades indígenas y se pronunció por la paz.
La consulta fue un éxito. Haciendo una comparación con las últimas elecciones federales, el número de los que acudieron a las mesas zapatistas equivale a una décima parte de los votantes totales de 1997. Quienes apoyaron a los zapatistas en la consulta excede al número de votantes de dos partidos juntos (PT y PVEM), que tienen representación en la Cámara de Diputados. En Jalisco, la consulta zapatista alcanzó más adherentes que la consulta perredista acerca del FOBAPROA. Internacionalmente también hubo consulta y fue calificada de positiva. El zapatismo demostró que no sólo no está desgastado, sino que va en ascenso.

Movilización jamás vista

La consulta fue una movilización social nunca antes vista. Los zapatistas hablaron en su lenguaje y fueron escuchados. Dialogaron y discutieron, a veces fuerte, como con algunos industriales. Los zapatistas entraron a todos los lugares en donde se les abrieron las puertas. Tocaron en todas y llegaron a sitios tan impensables como el Hard Rock Café. Fue una consulta amplia e inclusiva que ha desatado una nueva organización. En su afán por obstaculizarla, el gobierno calculó que el PRD podía poner su infraestructura al servicio de la consulta, y de inmediato acusó al zapatismo de ser el brazo armado del perredismo. Esto inhibió al PRD que, además, estaba enfrascado en resolver sus pugnas internas, enardecidas por comicios internos muy sucios. Esto resultó positivo para los zapatistas, que quedaron solamente en manos de grupos de la sociedad civil y al margen de los partidos.

Muchos zapatistas se alojaron en casas de comunidades de religiosos y religiosas. Un gran apoyo recibieron de las comunidades eclesiales de base. Los viejos grupos que apoyaban a los zapatistas empezaron a ver moverse en torno a ellos a nuevos grupos en muchos sitios de sus entidades federativas. Esto propició convergencias en redes que pueden consolidarse. La consulta es valorada como un nuevo ejercicio de democracia, una práctica de democracia participativa y deliberativa, no ceñida al proceso de elección de candidatos a puestos públicos.

La consulta fue realizada por una red novedosa e independiente, en un proceso abierto, con limpieza frente a la suciedad del gobierno y de los partidos. Fue fruto de una organización de auténticos ciudadanos. Los zapatistas no se cansaron de demostrar que no querían el poder sino que el pueblo de México participara, los oyera y escuchara. Era una forma de hacer ver al gobierno que no puede tomar decisiones sin consultar al pueblo. Una gran cantidad de grupos indígenas se sintieron muy cercanos a los zapatistas, que mostraron ser indoblegables en su afán por alcanzar justicia, democracia, dignidad y paz.

Quedan prendidas "lucecitas"

La evaluación de la consulta arroja que el éxito fue tanto de los zapatistas como de la sociedad civil. Al despedirse y regresar a Chiapas, los indígenas dijeron que dejaban "lucecitas" prendidas, y las encomendaron a los grupos que los habían acompañado durante más de una semana recorriendo el país, subrayando que se trata de un momento de organización de los de abajo.

La consulta no se puede reducir a cifras, aunque hubo miles de encuentros entre los zapatistas y grupos de todo tipo. Los zapatistas fueron capaces de explicarse a sí mismos y de hacer entender el momento del país. Surgieron de aquí nuevas solidaridades, que entrelazaron a grupos que antes no se contactaban. Emergió la confianza en la capacidad inventiva y autogestionaria de la sociedad civil, haciendo ver los alcances de una democracia radical y haciendo nacer la esperanza en las fuerzas del pueblo, sin olvidar núnca esta preocupación: es tal la cerrazón gubernamental que ante el éxito de los zapatistas puede contestar con nuevas provocaciones de guerra.

Cantando dos himnos

Los que acusaban al zapatismo de separatista quedaron refutados con los hechos. Los zapatistas no intentaron cerrarse e irse por su lado. Recorrieron todo el país, se contactaron con numerosos grupos de mexicanos de todo tipo, defendieron su diferencia, pero impulsaron la convivencia plural.

En todos sus actos entonaron el himno nacional y su himno zapatista y llegaban portando los símbolos nacionales por excelencia: la imagen de la Virgen de Guadalupe y la bandera nacional.

Al principio, quienes se reunían con ellos cantaban conjuntamente el himno nacional y después, con reverencia, los oían cantar su propio himno, que es una letra adaptada a la canción revolucionaria Carabina 30 30. Al final de la semana, zapatistas y grupos de la sociedad civil entonaban con emoción los dos himnos.

Primeros y optimistas balances

Hubo tanto cariño, que la despedida resultó triste para ambas partes. Los grupos populares quisieron que los zapatistas no regresaran sin regalos y los primeros brigadistas- reforzados por nuevos grupos entusiastas- los regresaron a Chiapas. Los zapatistas han iniciado desde entonces una intensa tarea comunicando a sus comunidades su experiencia: cómo fueron recibidos sus planteamientos, las preguntas que les hicieron y las propuestas que recibieron. Vendrá después el momento en que se comunicarán de nuevo con los grupos de la sociedad civil para dar el siguiente paso: llevar sus conclusiones al Congreso de la Unión.

Los brigadistas, los grupos de la sociedad civil que dialogaron con los zapatistas y los mismos zapatistas han entrado todos en una etapa de evaluación de esta experiencia. Es evidente ya que ha surgido un nuevo actor joven, pujante, con propuestas imaginativas, fuera de los tradicionales marcos de organización, dispuesto a trabajar desinteresadamente, sin esperar compensaciones del poder gubernamental o de los partidos. El movimiento generado fue amplio, plural, convergente, y ha ido tejiendo redes muy eficientes. Muchos grupos que se sentían solos han visto que existen en muchos puntos del país otros grupos similares. Los zapatistas les dieron la oportunidad de reconocerse y de contactarse.

Movimiento de largo aliento

Pese a los intentos del gobierno y de los grandes medios masivos, la cuestión indígena sigue siendo central en la discusión nacional.
Los zapatistas han impulsado también la revaloración de la lucha de las mujeres. Los antiguos grupos que han acompañado la lucha de los zapatistas son aún muy hirientes en sus consignas; los zapatistas les han querido enseñar que sean tolerantes, que no dividan, que junten a todo el que quiera estar con las causas de la justicia y la democracia. Por todas estas razones el movimiento generado es de largo aliento. Los zapatistas nos han enseñado que es posible ponerse de acuerdo entre actores muy diversos, lo que ha permitido que vaya emergiendo un aprendizaje de tipo horizontal. La consulta demostró que la democracia no se queda sólo en lo electoral y que hay formas más radicales de vivirla. Esto ha dejado semillas y ha propiciado despertares.

Por su parte, los zapatistas palparon qué era eso de sociedad civil y supieron que no están solos. La consulta fue un importante referéndum, posible gracias a las potencialidades de las redes ciudadanas.

"Para el mundo entero"

En este marzo de 1999 los representantes de una guerrilla hicieron una impresionante ofensiva por la paz. La lucha india impulsada por el zapatismo ha dinamizado un multiculturalismo democrático, convirtiéndose en un símbolo de resistencia a la globalización económica, en un llamado a buscar un nuevo pacto nacional, mostrando que el mundo, más que globalizado está fragmentado, pero que puede integrarse reticularmente y desde abajo. La ex-primera dama de Francia, Danielle Miterrand, opinó un día después de la consulta desde Chiapas, donde se encontraba, que lo que había sucedido era algo histórico no sólo para los mexicanos sino para el mundo entero.

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