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  Número 393 | Diciembre 2014
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México

Ayotzinapa hace temblar al país

Ayotzinapa ha provocado un sismo político con continuas réplicas que revelan el contubernio entre la clase política gobernante con el crimen organizado. Ha puesto en vilo a todas las instituciones y ha revelado la violencia que está destruyendo a México. “¡Fue el Estado!”: así ha identificado la gente a los responsables del crimen.

José Rubén Alonso González

Al sur de Guerrero, en el Océano Pacífico, la placa tectónica de Cocos impacta permanentemente con la Placa Norteamericana, con repercusiones en el centro del país haciendo de México una de las zonas más sísmicas. En la noche del 26 al 27 de septiembre el municipio de Iguala, en Guerrero, fue el epicentro de un sismo de magnitud aún indeterminada, que ha cimbrado el país desde sus entrañas, con impactos que trascienden las fronteras nacionales y con réplicas en todos los centros sociales. Un sismo que tiene en vilo al Estado mexicano, a la clase gobernante, a las instituciones. Un sismo que reveló la cruda realidad del México actual.

ASÍ LOS DESAPARECIERON

La tarde del 26 de septiembre un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, localizada en la comunidad de Ayotzinapa, municipio de Tixtla, Guerrero, acudió a Iguala a realizar un “boteo”, una colecta para financiar sus actividades educativas, culturales y políticas. Una de ellas era participar en el 46 aniversario luctuoso de la masacre estudiantil del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco y manifestarse en Iguala contra el “destape” o lanzamiento como candidata a la presidencia municipal de Iguala de María de los Ángeles Pineda Villa, esposa de José Luis Abarca Velázquez, presidente del municipio.

Los estudiantes emplearon camiones para su traslado. Por la noche, ya saliendo de la ciudad, fueron interceptados en distintos puntos por elementos de la policía municipal en las inmediaciones del 27 Regimiento de Caballería del Ejército mexicano y de una base de operaciones de la Policía Federal, apoyados por la policía del municipio de Cocula. Los efectivos dispararon contra ellos. Tres jóvenes murieron en el lugar, dos más resultaron gravemente heridos y 47 fueron detenidos y trasladados a las instalaciones de la policía. Allí desaparecieron. De acuerdo con las versiones de los 22 policías municipales de Iguala y los 14 de Cocula, detenidos como responsables de las detenciones, los jóvenes habrían sido entregados a integrantes del grupo “Guerreros Unidos”, una de las células del crimen organizado que se disputa la plaza de Guerrero y de Morelos. 33 días después de los hechos, la Procuraduría General de la República, con testimonios de dos detenidos, aseguró que los estudiantes fueron asesinados, incinerados y sus restos arrojados a un río.

“¡FUE EL ESTADO!”

Desde que se conocieron, los hechos desataron la indignación nacional e internacional. La atención se centró
en México, en particular en estudiantes de instituciones públicas y privadas, quienes se expresaron en las redes sociales y tomaron calles y plazas. Ningún líder ni cabeza de por medio. Todo horizontal. Convocatorias
a paros en universidades e institutos; solidaridad internacional integrándose a las mismas consignas, creativas e imparables, constantes, cada vez más multitudinarias, como la tercera #AcciónGlobal por Ayotzinapa del 20
de noviembre de 2014: “¿Qué cosecha un país que siembre cuerpos?”, “¡Fue el Estado!”, “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, “¡No somos todos, faltan 43!”, “¡Pueblo despierta, nos están masacrando!”, “Pienso, luego me desaparecen”, “Ser joven y revolucionario en México es igual a sentencia de muerte”, “La digna rabia. Justicia para Ayotzi y el pueblo”, “Este diálogo no lo entendemos”, “Ayotzinapa somos todos”, “Que mi dolor no te sea indiferente”, “Justicia para Ayotzinapa”, “El país está de cabeza”, “No nos desaparecerán”, “Alto al terrorismo de Estado”, “Nos quitaron todo, hasta el miedo”, “No bailo al son de la represión”, “Las tragedias son sólo para el teatro”, “Soy estudiante y me duele Ayotzinapa”, “Su rabia también es la nuestra”, “¡En mi patria no hay justicia”, “¡Disparemos ideas y no balas!”, “¡Ni perdón ni olvido!”, “¡Sicarios y policías son la misma porquería!” y “¡El terror viene del Estado!”


Ayotzinapa reabrió las grietas que esconden la violencia. Los estudiantes no eran los únicos desaparecidos. La lista de desaparecidos extraoficiales y oficiales, con nombre y sin nombre, emergió nuevamente: “Sin duda, este caso de los 43 desaparecidos tiene como telón de fondo los miles de desaparecidos que desde el sexenio anterior se vienen trayendo a cuenta. La cifra oficial está por arriba de las 22 mil personas desaparecidas. Otras cifras hablan de más, pero ya esta cifra oficial resulta escandalosa”, declaró Edgar Cortez, del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia.

TLATAYA: UN PRECEDENTE

El gobierno federal aplicó una estrategia de acotamiento a un ayuntamiento, a un estado, a un partido. Ante sí tenía dos frentes abiertos: un paro general en el Instituto Politécnico Nacional, con propuestas de reformas reglamentarias y el reclamo de democracia y autonomía que hacían los estudiantes. Las Secretarías de Gobernación y de Educación Pública intentaron atajar de inmediato el caso creando una mesa de diálogo.

Días antes de Ayotzinapa y marginalmente, se habían conocido versiones distintas a las oficiales sobre un enfrentamiento entre presuntos delincuentes y miembros del Ejército en una bodega de San Pedro Limón, municipio de Tlataya, Estado de México, donde el 30 de junio de 2014 por la noche, 22 personas murieron al encararse con militares. Sin embargo, un reportaje de la agencia AP puso en duda el enfrentamiento delincuentes-militares. Después, surgieron testimonios de sobrevivientes que hablaron de ejecuciones extrajudiciales en el lugar de estos hechos. Intervino la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que evidenció las ejecuciones de al menos 15 de los 22 fallecidos, además de la manipulación de evidencias, por presión a testigos realizada por el gobierno del Estado de México, al frente de Eruviel Ávila, sucesor de Peña Nieto.

PEÑA NIETO:
“NO HABRÁ IMPUNIDAD”

Cuando el caso Ayotzinapa ya estaba en las calles, durante una gira por Irapuato, Guanajuato, en el centro del país, el Presidente Enrique Peña Nieto abordó el hecho identificando al municipio de Iguala, como un Estado, como una entidad federativa. En la versión oficial, esta pifia fue enmendada.

“Lamentablemente -dijo- no podemos ignorar lo que sin duda ha causado una enorme indignación con lo ocurrido en el municipio de Iguala, en el Estado de Guerrero. El lunes pasado referí, y claramente dejé ver ante la opinión pública, las indicaciones que el gobierno de la República estaba dando para atender este tema, que ha causado consternación e indignación, no sólo manifestada entre los mexicanos, sino también en distintas partes del mundo, que han expresado el repudio y la indignación ante lo ocurrido en Iguala. Porque se trata de un hecho verdaderamente inhumano, prácticamente un acto de barbarie, que no puede distinguir a México y pueden ocurrir eventos como el que ha ocurrido en Iguala. Por eso, claramente señalé y recientemente me he reunido con el Gabinete de Seguridad Pública del Gobierno de la República para que aceleremos nuestro trabajo, para que podamos ir a la profundidad de la investigación y dar con los responsables.

Éste es un hecho que no puede permanecer impune. En pocas palabras, no cabe, como lo señalé, el menor resquicio de impunidad”.

“Tenemos que ir a profundidad y tope donde tope, llegar a los responsables, a aquellos que por negligencia o por actuación permitieron o solaparon que esto hubiese ocurrido en Iguala y que lamentablemente, de confirmarse, jóvenes estudiantes hubiesen perdido la vida. Y lo que ha ocurrido, los hechos que se han estado evidenciando, los descubrimientos que ha habido de cuerpos en fosas que se han encontrado, claramente dejan ver el nivel de barbarie y el carácter inhumano que ha tenido este hecho en Iguala. Este hecho empaña el esfuerzo colectivo y nacional que hay por realmente lograr de México un país de mayor progreso y desarrollo. Genera indignación y,
por eso, el Presidente de la República es el primero en ser solidario con estas expresiones que con justa razón demandan una investigación a fondo y, sobre todo, dar con los responsables”.

“Ésa es la instrucción que he girado a los integrantes del Gabinete de Seguridad para que aceleren sus trabajos, sus investigaciones y muy pronto la sociedad mexicana pueda conocer quiénes fueron los responsables de estos hechos dolorosos, lamentables y que son simplemente inaceptables en la sociedad mexicana. Éste es un compromiso firme del Gobierno de la República: trabajar a cabalidad, en coordinación con las autoridades de los otros órdenes de gobierno. Me refiero a los gobiernos estatales y los gobiernos municipales, asumiendo cada uno su responsabilidad”.

Sus palabras fueron interpretadas como un deslinde inicial del Gobierno Federal, al llamar a que gobiernos locales asumieran “cada uno su responsabilidad”.

“LE EXIGIMOS A USTED
UNA RESPUESTA INMEDIATA”

El 29 de octubre, a un mes de los hechos, Peña Nieto recibió en la casa presidencial de Los Pinos a padres y familiares de los estudiantes normalistas desaparecidos. Al término del encuentro, firmó diez compromisos-acuerdos y ofreció renovar el plan de búsqueda de los jóvenes, integrar una comisión mixta independiente para investigar los hechos, realizar un programa de redignificación de la infraestructura y los espacios de las Escuelas Normales Rurales del país y la participación-asistencia técnica, así como medidas cautelares solicitadas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA.

Días después, a través de YouTube se difundió la intervención de uno de los padres ante Peña Nieto en Los Pinos, quien sintetizó el estado de ánimo de todos, la razón de ser de las Escuelas Normales Rurales, y emplazó
al Presidente:

“Mi nombre es Felipe de la Cruz Sandoval. Mi hijo participó en los hechos de Iguala. Gracias a Dios es de los pocos que se salvaron de la acción criminal de los policías”.

“Espero que haya escuchado con mucha atención la exigencia de cada uno de los padres de familia. En la primera reunión que tuvimos con el Secretario de Gobernación y el Procurador, nos pedían confianza. Les dije, al menos de manera personal, que yo no confiaba. Espero que lo recuerden: que no confiaba y hasta ahorita no confío. ¿Por qué? Porque son más de 30 días sin resultados, con todos los esfuerzos que dicen ustedes que hacen. Pero la verdad es que aquí están los rostros de los jóvenes, que si mi hijo no me hubiese estado hablando en el momento en que estaban pasando los hechos, también estaría en esta foto. Gracias a Dios tuvo la oportunidad de comunicarse conmigo en el momento preciso en que los estaban acribillando. Él iba junto con su compañero, con el alumno Aldo, que está ahorita en coma. Cuando cayó su compañero, él empezó a gritar que eran estudiantes”.

“Nosotros, definitivamente, ya llegamos al límite de la tolerancia y de la paciencia. Estamos con la última instancia como mexicanos y exigiéndole a usted como Presidente respuesta inmediata a la presentación
de los 43 jóvenes desaparecidos”.

“HAN MATADO
A POSIBLES MAESTROS”

Y siguió Sandoval: “¿En dónde queda el papel del Ejército Mexicano cuando ve a jóvenes con mucha ilusión de ser profesionistas? Si usted no sabe lo que es una Normal Rural, le digo que la Normal Rural de Ayotzinapa, por historia, es forjadora de maestros rurales, que se van a las comunidades más alejadas para trabajar con el pueblo. Han matado a posibles maestros, que pudieron haber ayudado al desarrollo de este país y les cortaron de tajo la ilusión de ser unos profesionistas y a los padres la ilusión de salir adelante con sus hijos”.

“Creo yo, que usted no tiene la capacidad para darnos una respuesta ya. ¿A los cuántos días el gobierno federal toma el caso? Al día de hoy estamos aquí con la intención de decirle a usted que le ponemos un plazo no mayor de dos o tres días para saber resultados concretos. No están en las fosas. Definitivamente no. Ya se pasaron de cuerpos. No son 43, son muchos más, y eso quiere decirnos a nosotros que nuestros muchachos están vivos.
Están vivos y vivos los queremos. La agonía es larga. Si usted ve ya el enojo de cada uno de los padres, la desesperación, no creo que a partir de ese día usted pueda dormir tranquilo. Son 43 desaparecidos de manera forzada por elementos de la policía preventiva de Iguala, con un presidente municipal que ustedes sabían quién era. Como políticos saben quiénes son y se llevan muy bien. Entonces le exigimos a usted como Presidente, el pueblo de México le exige, que dé respuesta inmediata, porque si no, tendríamos que recurrir a las instancias internacionales si usted no tiene la capacidad para dar respuesta”.

“El primer punto desde hace un mes aproximadamente que adquirimos con el Secretario de Gobernación y el Procurador es el mismo que estamos exigiendo ahorita. A más de veintitantos días no ha cambiado la respuesta:
“No hay nada”, “No los encontramos”. Es una búsqueda simulada, porque todos los padres que han asistido nos han confirmado que van a dar una vuelta y se regresan y no los encuentran. A partir de hoy queremos, que si en verdad siente la responsabilidad de su parte y de este pueblo que lo nombró a usted, porque yo no voté en esa ocasión, definitivamente respóndale a ésos que votaron por usted, que aquí hay mucha gente que votó por usted confiando que iban a tener un presidente de México. Entonces, ésa es la exigencia: respuesta inmediata. Ya no más simulación de andarlos buscando en fosas. No están en fosas, están vivos. ¿Quién se llevó a nuestros hijos? Los policías”.

CAE LA PAREJA DE IGUALA

Una semana antes, luego de reclamos, manifestaciones, toma de carreteras, incendios en Guerrero del Palacio Legislativo y del Palacio de Gobierno, de centros comerciales, el 23 de octubre, el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, solicitó licencia para separarse del cargo. En su lugar, fue designado como gobernador interino por el Congreso local Rogelio Ortega, ex-secretario general de la Universidad Autónoma de Guerrero.

Seis días después del encuentro de Peña Nieto con padres y familiares de normalistas desaparecidos, la Procuraduría General de la República informó que en una casa de la delegación de Ixtapalapa, Distrito Federal, también gobernada como Guerrero por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), fueron localizados y aprehendidos el ya ex-presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda. Abarca había solicitado licencia como edil el 30 de septiembre. Desde entonces desapareció para emprenderse su búsqueda al señalarlo como responsable del asesinato del perredista Arturo Hernández Corona en mayo de 2013, y a su esposa como parte en una investigación sobre operadores financieros del grupo delictivo de “Los Beltrán Leyva”, además de otras averiguaciones que se iniciaron contra la pareja.

Para el sacerdote Alejandro Solalinde, la detención de los Abarca no se realizó en el Distrito Federal, sino que ahí se “sembraron”, habiendo sido detenidos en Veracruz. En redes sociales, se mostraron imágenes de los Abarca difundidas por la PGR al momento de la detención, traslado y presentación ante los medios. En ellas resaltaba la no concordancia de vestimentas. La detención habría sido una “puesta en escena”.

PEÑA NIETO EN EL CENTRO

A pesar de estos dos hechos en la procuración de justicia -una “caída” política y aprehensiones- la presión
y reclamo social no menguó. Incluso, el foco de atención se apagó en Guerrero para centrarse en el Distrito Federal, en Los Pinos y en el Palacio Nacional.

El 7 de noviembre, en vísperas del viaje de Peña Nieto a China y Australia, el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, se reunió en el hangar del aeropuerto de Iguala con los padres y familiares de los normalistas desaparecidos para informarles sobre las investigaciones realizadas. De allí se trasladó a la ciudad de México donde informó de las indagatorias: los jóvenes habrían sido asesinados, calcinados y sus restos arrojados a un río.

La rueda de prensa, que concluyó con el “Ya me cansé” del Procurador a la última pregunta, provocó que el Ángel de la Independencia recibiera a miles de jóvenes con veladoras reactivando la esperanza y el reclamo de justicia. Retomaran el “Ya me cansé” dirigiéndolo al Procurador y a Peña Nieto ante las instalaciones de la Procuraduría General de la República y en el Zócalo de la capital. Allí, un grupo de infiltrados ajenos a los manifestantes se dirigieran a la puerta principal del Palacio Nacional, que estaba sin seguridad esa noche, y con facilidad le lanzaran bombas molotov fracturándola.

Para entonces, Peña Nieto volaba a China, y en su escala en Alaska, aprovechó para condenar retóricamente la violencia: “Es inaceptable que alguien pretenda utilizar esta tragedia para justificar su violencia. No se puede exigir justicia actuando con violencia. Yo reitero que Ayotzinapa es un llamado a la unidad, a la reflexión, a la paz, a la concordia; a definir los mecanismos que nos permitan superar debilidades de orden institucional, pero, sobre todo, hacerlo en paz y en armonía social. Los mexicanos decimos NO a la violencia”.

Un día después, el equipo de Aristegui Noticias publicó, simultáneamente con la revista “Proceso” un reportaje sobre la lujosa casa de la esposa de Peña Nieto, la actriz de telenovelas de Televisa, Angélica Rivera, valuada en 86 millones de pesos, construida por el Grupo Higa, una de las empresas que ganó el contrato para construir el tren rápido México-Querétaro, además de ser empresa constructora en el Estado de México cuando Peña Nieto fue gobernador. La información provocó mayor indignación, con tintes de ironía y mofa social.

“HAY INTERÉS
POR DESESTABILIZAR”

El 16 de noviembre, a su regreso de Asia, donde participó en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico
a una pregunta expresa sobre el intento de quemar la puerta de Palacio Nacional, Peña Nieto volvió a hablar: “No dejaremos de agotar toda instancia de diálogo, de acercamiento y de apertura para evitar el uso de la fuerza para restablecer el orden. Es el último recurso, pero el Estado está legítimamente en facultad de hacer uso del mismo cuando se ha agotado cualquier otro mecanismo para establecer el orden. Yo aspiro, y espero, que no sea el caso de lo que el Gobierno tenga que resolver o no lleguemos a este extremo de tener que hacer uso de la fuerza pública”.

Dos días después, de gira por el Estado de México, el Presidente endureció más su discurso, expresando molestia por los señalamientos contra su esposa por su lujosa “casa blanca”. En las movilizaciones sociales, que no cesaban, veía el interés por desestabilizar su proyecto de Nación: “Hemos advertido que, al amparo de este dolor, que al amparo del sufrimiento de los padres de familia, que al amparo de esta consternación social que hay por los hechos de dolor y de horror, que de acuerdo a la investigación se tuvieron en Iguala, hemos advertido los movimientos de violencia que, al amparo y al escudo de esta pena, pretenden hacer valer protestas. Protestas que a veces no está claro su objetivo. Pareciera que respondieran a un interés de generar desestabilización, de generar desorden social y, sobre todo, de atentar contra el proyecto de Nación que hemos venido impulsando”.

Era la primera vez que Peña Nieto se refería a contar con un “proyecto de nación”. En sus casi dos años de gobierno sólo se conoce el Pacto por México con las tres principales fuerzas políticas del país, PRI, PAN y PRD, firmado el 2 de diciembre de 2012, consistente en tres ejes: fortalecimiento del Estado, democratización de la economía y la política con la ampliación y aplicación eficaz de los derechos sociales, y participación de los ciudadanos como actores fundamentales en el diseño, ejecución y evaluación de políticas públicas. Tres ejes que se tradujeron en reformas constitucionales en educación, energía, telecomunicaciones, transparencia, político-electoral, justicia, competencia económica, hacendaria y financiera.

“¡PEÑA, MÉXICO TE ODIA!”

La indignación y el reclamo social iban en aumento. Para el 20 de noviembre, 104 Aniversario de la Revolución Mexicana, mientras se convocaba en redes a una #AcciónGlobal más por Ayotzinapa, en solidaridad con los padres de familia de los normalistas desaparecidos, quienes realizaban desde hacía una semana una caravana informativa por el país que concluiría en la capital, la Secretaría de Gobernación, responsable de la política interior, anunció la cancelación del tradicional desfile deportivo que concluye en el Zócalo, frente al Palacio Nacional.El día 20, sin incidentes mayores, desde distintos puntos de la ciudad de México más de 250 mil personas, en su mayoría jóvenes, se movilizaron. En más de la mitad del país hubo movilizaciones que tenían su centro de atención
en Enrique Peña Nieto.

“EN ESTE PAÍS
HAY PELIGROSAS MAFIAS”

El 22 de octubre, el Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se pronunciaron sobre los hechos de Ayotzinapa: “Sabemos que mientras los criminales gobiernan este país encabezados por el jefe supremo de los paramilitares, Enrique Peña Nieto, los que forjan la conciencia ejerciendo
y defendiendo la educación son asesinados y desaparecidos y los que defienden el agua para un pueblo heroico y milenario como es la Tribu Yaqui están en la cárcel. El gobierno mexicano ha pretendido minimizar la criminal represión hacia los compañeros normalistas como si fueran víctimas más de la delincuencia, como lo ha hecho una y otra vez a lo largo del país. Unas cuantas muertes más para los medios de comunicación, pero los pueblos que hemos sufrido la represión de múltiples formas sabemos que los delincuentes están en todos los partidos políticos, en las cámaras de diputados y senadores, en presidencias municipales, en palacios de gobierno”.

“En este país hay peligrosas mafias y se hacen llamar Estado Mexicano. Para ellos estorbamos los que somos los pueblos que luchan, los que no hemos tenido rostro y para que nos quede claro nos lo arrancan, los que somos los nadie, los que vemos y sentimos la violencia, los que sufrimos los ataques múltiples y simultáneos, los que sabemos que en este país pasa algo malo, muy malo, que se llama guerra y es contra todos. Una guerra que abajo se ve y se sufre en su totalidad”.

HABLA EL PAPA FRANCISCO

El 12 de noviembre, por segunda ocasión en audiencia general, el Papa Francisco retomó el caso de los normalistas de Ayotzinapa: “Quiero de alguna manera expresar a los mexicanos, a los aquí presentes y a los que están en la patria, mi cercanía en este momento doloroso de legal desaparición, pero, sabemos, de asesinato de los estudiantes. Se hace visible la realidad dramática de toda la criminalidad que está detrás del comercio y tráfico de drogas. Estoy cerca de ustedes y de sus familias”.

Dos semanas antes, el Papa Francisco, al término de su audiencia general en la Plaza de San Pedro, se había referido ya a los hechos que sacuden a México: “Quisiera hoy elevar una oración y traer cerca de nuestro corazón al pueblo mexicano, que sufre por la desaparición de sus estudiantes, y por tantos problemas parecidos. Que nuestro corazón de hermanos esté cerca de ellos orando en este momento”.

HABLAN LOS OBISPOS:
“¡BASTA YA!”

El 12 de noviembre los obispos mexicanos abordaron de manera conjunta el tema y fijaron su posición durante su segunda asamblea anual: “Los obispos de México decimos: ¡Basta ya! No queremos más sangre. No queremos más muertes. No queremos más desparecidos. No queremos más dolor ni más vergüenza. Compartimos como mexicanos la pena y el sufrimiento de las familias cuyos hijos están muertos o están desaparecidos en Iguala, en Tlatlaya y que se suman a los miles de víctimas anónimas en diversas regiones de nuestros país. Nos unimos al clamor generalizado por un México en el que la verdad y la justicia provoquen una profunda transformación del orden institucional, judicial y político, que asegure que jamás hechos como estos vuelvan a repetirse”.

“En medio de esta crisis vemos con esperanza el despertar de la sociedad civil que, como nunca antes en los últimos años, se ha manifestado contra la corrupción, la impunidad y la complicidad de algunas autoridades. Creemos que es necesario pasar de las protestas a las propuestas. Que nadie esté como buitre esperando los despojos del país para quedar satisfecho. La vía pacífica, que privilegia el diálogo y los acuerdos transparentes, sin intereses ocultos, es la que asegura la participación de todos para edificar un país para todos”.

“Estamos en un momento crítico. Nos jugamos una auténtica democracia que garantice el fortalecimiento de las instituciones, el respeto de las leyes, y la educación, el trabajo y la seguridad de las nuevas generaciones, a las que no debemos negarles un futuro digno. Todos somos parte de la solución que reclama en nosotros mentalidad y corazón nuevos, para ser capaces de auténticas relaciones fraternas, de amistad sincera, de convivencia armónica, de participación solidaria”.

HABLA LA ONU:
“ES INCONCEBIBLE”

Para el gobierno de Estados Unidos el caso de Ayotzinapa es un asunto “preocupante” y que se debe investigar, según declaró el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, el 29 de octubre. A comienzos de ese mes, el Departamento de Estado había demandado “una investigación transparente”. Para el relator de Naciones Unidas sobre desapariciones forzadas, Ariel Dulitzky, el caso Ayotzinapa es “un fenómeno de extrema gravedad”. Este funcionario expresó: “Es inconcebible que México sepa qué cantidad de petróleo exporta y no cuántas personas hay desaparecidas “en el país”.

EL EPICENTRO:
LA NORMAL DE AYOTZINAPA

La Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” con sus 43 estudiantes desaparecidos es emblemática.

Fue fundada en 1926, dentro un programa impulsado por el secretario de Educación José Vasconcelos (1921-24), quien para elevar la alfabetización tras la Revolución Mexicana emprendió misiones culturales y de formación de maestros de educación básica en las zonas más marginadas del país. Con el presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940) se impulsaron las normales rurales en México hasta alcanzar más de 40 en todo el país. Actualmente, subsisten con restricciones presupuestales sólo 14, dependientes de los gobiernos locales, esto después del proceso de descentralización educativa realizado bajo la administración de Ernesto Zedillo (1994-2000).

En la Normal Rural de Ayotzinapa estudian 532 jóvenes de origen campesino, es atendida por 39 profesores y 6 trabajadores de apoyo técnico. Es común que para financiar sus actividades educativas y culturales sus estudiantes realicen “boteos” o colectas entre la población y entre viajeros por autopistas.

Para Guerrero y para México Ayotzinapa es un referente de lucha social. En sus aulas se formaron los maestros rurales Lucio Cabañas Barrientos (1938-1974), Genaro Vázquez Rojas (1931-1972) y Othón Salazar Ramírez (1924-2008). Cabañas, líder estudiantil y del Partido de los Pobres a comienzos de la década de los 70, cuando se operó en México la “Guerra Sucia” en contra de movimientos sociales-revolucionarios urbanos y rurales, murió en un enfrentamiento contra militares en la sierra norte de Guerrero el 2 de diciembre de 1974.

GUERRERO: TAN POBRE,
TAN VIOLENTO

El estado de Guerrero, sobresale en el país en todos los indicadores negativos. De acuerdo con el Índice de Desarrollo Democrático de México 2013, liderado por la asociación sindical empresarial Confederación Patronal de la República Mexicana, impulsada y financiada por la Fundación Konrad Adenauer y PoliLat, Guerrero ocupa el penúltimo lugar en el país con 1.9 puntos sobre 10 en cuatro dimensiones observadas, sólo por encima de Tamaulipas.

Guerrero es uno de los estados con mayores índices de violencia y corrupción en el país. Las cuatro dimensiones analizadas son: Respeto a los derechos políticos y libertades civiles, Calidad institucional, Eficiencia política y Ejercicio de poder efectivo para gobernar.

En materia de seguridad, Guerrero ocupa el segundo lugar nacional con el mayor porcentaje de “cifras negras”: delitos no denunciados. El 96.7% de los delitos no son denunciados y el restante 3.3% implicaron el inicio de una averiguación con una probabilidad del 0.5% de concluir con la consignación del presunto delincuente ante un juez, esto de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2014, que desde 2011 levanta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Por lo que toca a medición de la pobreza, Guerrero es la segunda entidad de México con el mayor porcentaje de población pobre: un 69.7%, sólo superado por Chiapas que tiene el 74.7% de su población en pobreza, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, organismo descentralizado de la Administración Pública Federal, a partir de sus observaciones y estudios de 1990 a 2012.

MÉXICO SIGUE TEMBLANDO

En 2015, además de elecciones federales para renovar los 500 legisladores de la Cámara de Diputados federal, se realizarán elecciones locales en más de la mitad de las entidades federativas de México. En nueve estados, entre ellos Guerrero, se elegirá gobernador. Se renovarán 16 congresos locales, la asamblea del Distrito Federal, 933 ayuntamientos y 16 jefaturas delegacionales del Distrito Federal.

Además de la elección a gobernador, Guerrero renovará sus 81 ayuntamientos y elegirá 28 diputados de mayoría relativa y 18 de representación proporcional. Con el nuevo marco jurídico electoral, producto de la reforma promovida en el Pacto por México, el órgano electoral federal, Instituto Nacional Electoral (INE), antes Instituto Federal Electoral (IFE), dispone de mayores facultades para conocer e intervenir en procesos comiciales locales, desde la integración de los órganos locales electorales hasta la conducción del proceso, lo que implica la observación de selección de candidatos a puestos de elección popular.

El sismo social y político que provocó Ayotzinapa aún no concluye. México tiembla, y las réplicas de la emergencia de las “placas tectónicas” del contubernio y alianza de la clase política gobernante con el crimen organizado mantienen un choche permanente.

¿Con qué cara saldrán a la calle a pedir el voto candidatos a gobernador, a diputados locales, a diputados federales, a munícipes, cuando el responsable de lo que sucede es el sistema que los mantiene, cuando la conciencia colectiva ha dicho y repetido que “fue el Estado”?

JEFE DEL DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES DE LA UNIVERSIDAD DEL VALLE
DE ATEMAJAC (UNIVA), ZAPOPÁN, JALISCO.

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