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  Número 321 | Diciembre 2008
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Nicaragua

“En estas elecciones hubo fraude y también hubo robo”

Kitty Monterrey, Secretaria General del Movimiento Vamos con Eduardo y Representante Legal Departamental de la Alianza PLC en Managua, explica el punto de vista de este movimiento político y aporta datos y pistas sobre el fraude electoral en las elecciones municipales nicaragüenses, especialmente en la capital, en una charla con Envío que transcribimos.

Kitty Monterrey

¿Pecamos de ingenuos al aceptar participar en unas elecciones plagadas de anomalías? Nos hacemos esa pregunta, porque en todo este proceso electoral, desde sus inicios, cuando se publicó el calendario electoral, detectamos grandes irregularidades, y a pesar de haber introducido los Recursos y Quejas que la Ley nos permite, el Consejo Supremo Electoral (CSE) nunca nos dio respuesta. Insistimos muy en particular en que debía existir presencia de observadores nacionales e internacionales idóneos, reclamamos por las violaciones a la Ley Electoral -como lo fue la participación de tres Policías Electorales, uno de ellos autorizado para permanecer dentro del recinto-, nos referimos a las irregularidades contenidas en el manual Paso a Paso que se les entrega a los Fiscales, y hasta en la Convocatoria misma y en el Calendario. En todo hubo anomalías. A pesar de todo esto, confiamos en el derecho ciudadano de votar por la democracia y decidimos participar.

Sin lugar a dudas, afirmamos que en estas elecciones hubo fraude, pero también hubo robo. Robo es una palabra dura, pero es la única que cabe. ¿Cuál es la diferencia? Fraude son las triquiñuelas y artimañas que pueden acompañar unos comicios electorales y que se implementan para otorgarle ventaja a un partido. Robo es algo más descarado. Es simplemente quitarle a un partido lo que legítimamente le pertenece, los votos que eran suyos, depositados libremente
por los ciudadanos.

Siempre pensamos que el Orteguismo trataría de manipular las elecciones municipales a su favor. Por ejemplo, el proceso de entrega de cédulas beneficiaba a los simpatizantes del FSLN, mientras que se le negaba su cédula a los identificados como oposición. Me refiero al Orteguismo y no al Sandinismo, porque consideramos que son dos realidades políticas completamente distintas. En este proceso electoral logramos una alianza, si no de derecho, de hecho, con el MRS, y sabemos que son sandinistas comprometidos con la democracia en Nicaragua. También sabemos que dentro de las mismas estructuras del partido de gobierno existen muchos sandinistas avergonzados con lo que ha sucedido en estas elecciones.

Nosotros llegamos al 9 de noviembre con muchas inquietudes, confiando -tal vez ingenuamente- en que el derecho del ciudadano a elegir libremente a sus autoridades municipales se respetaría. Sabíamos que estábamos en gran desventaja en las mesas electorales, ya que estaban integradas en su mayoría por miembros del FSLN o de partidos afines al FSLN. En cuanto a los Fiscales, en la mayoría de las Juntas Receptoras de Votos (JRV) solamente existió presencia del fiscal del FSLN y de nuestro fiscal de la Alianza PLC. Los otros tres partidos que participaban (ALN, PRN, AC), todos afines al FSLN, no tenían capacidad para colocar fiscales en todas las Juntas. La calidad de nuestros fiscales se demostró precisamente en la recuperación de las Actas de Escrutinio, que hoy son la prueba irrefutable
del fraude.

Si bien es cierto que los Miembros del Consejo Supremo Electoral presentes en las Juntas trataron, en algunas, de expulsar a nuestros fiscales, no lo lograron. Hubo casos puntuales en que nuestros fiscales fueron presionados de diferentes formas: no reconocerles sus credenciales, tratar de impedir o dificultar su participación en el proceso de las votaciones... También surgieron problemas cuando muchos Miembros de Mesa, auxiliados por los Policías Electorales, trataron de cerrar anticipadamente las Juntas.

Algunos de nuestros Fiscales recibieron ofertas de dinero para entregarle al FSLN sus Actas. Solamente supimos
de dos fiscales que supuestamente las “vendieron”. Consideramos que, con todas las presiones que recibieron, fue una verdadera hazaña la de nuestros fiscales el recuperar las Actas. Sin la convicción y compromiso que demostraron, no contaríamos hoy con la prueba del fraude.

Tuvimos situaciones difíciles. En un Centro de Votación del Distrito III de Managua, ya como a las 7 de la noche, supuestos CPC rodearon el Centro, en el que permanecía una fiscal nuestra y destruyeron el vehículo que la trasladaría a la sede de la Alianza PLC con el Acta de escrutinio y trataron de atemorizarla para que la entregara. Ella nos llamó
y con mucha valentía nos dijo: “Yo no me muevo de aquí sin mi Acta”. Y no se movió. Allí estuvo hasta que logramos sacarla y trasladarla a nuestra casa de campaña. Tuvimos otro caso difícil en un Centro de Votación de Villa Venezuela en el Distrito VI de Managua. Allí, los Miembros de Mesa decidieron arbitrariamente cerrar a las 12 y media, al mediodía, cuando la Ley ordena cerrar a las 6 pm o aún después si todavía existen votantes en fila. La misma Policía Nacional permaneció indiferente a esta violación de la ley e incluso presenció las agresiones físicas a las que fueron sometidos nuestros fiscales y simpatizantes cuando pedían que se reabriera el Centro. En este caso, tuvimos que acudir a las autoridades superiores de la Policía, quienes lograron finalmente impedir que se cerrara el Centro. Contamos con videos del día de las votaciones. En uno de ellos aparece un Miembro de Mesa explicando que cerraron anticipadamente una Junta “porque recibimos instrucciones de arriba”. Y al preguntarle “¿Quién es arriba?” su respuesta fue: “¡Pues el Frente! ¿Y quién más va a ser?”.

En muchos municipios del país hubo fraude. En Managua, de donde tengo mayor información, hubo fraude y robo. Para entenderlo mejor es preciso explicar que existen varios niveles en el conteo de los votos y en la revisión de las cifras: la JRV, en donde se hace el escrutinio; el Centro de Cómputos Municipal; el Centro de Cómputos Departamental, y el Centro de Cómputos Nacional, que depende directamente de los Magistrados del CSE.

Analicemos el caso del municipio de Managua. Cuando terminan las votaciones, en cada JRV se abren las urnas, se cuentan los votos y se suman los totales. Es ahí donde los Miembros de Mesa pueden anular votos que consideran no cumplen con lo establecido en las normas. Los fiscales de los partidos revisan que todo el proceso se haya cumplido correctamente, y habiendo acuerdo, se elabora el Acta y firman todos. Cada fiscal recibe un Acta original, la que entrega a su partido. El Presidente de Mesa empaca el material electoral incluyendo el Acta y trasladan ese material al Centro de Cómputos Municipal, que en el caso de Managua es el Estadio Nacional de Beisbol, tradicionalmente habilitado para ese fin. Allí, las autoridades del CSE reciben las Actas, las clasifican separando las impugnadas, e inician el proceso de Revisión Aritmética, para luego hacer la transmisión de resultados al Centro de Cómputos Departamental. Las impugnadas son analizadas y resueltas por un “tribunal” de Mesa del CSE. Todo esto se hace en presencia de fiscales de todos los partidos políticos participantes.

Nosotros afirmamos que el robo electoral de Managua se produjo en el Estadio Nacional. Las Actas que claramente le daban una ventaja al candidato del FSLN eran transmitidas sin atraso al Centro de Cómputos Departamental, mientras que las Actas que otorgaban una victoria sustancial al candidato de la Alianza PLC, Eduardo Montealegre, eran enviadas a la sección de Archivo, en donde no permitieron la presencia de nuestros fiscales. Es por esta razón que en su primer anuncio de resultados “preliminares y provisionales” el CSE ofreció no una tendencia, sino una clara ventaja a favor del candidato del FSLN.

¿Qué pasó después? Me imagino que las autoridades electorales del FSLN empezaron a sumar las más de 600 Actas que habían pasado a Archivo, y se dieron cuenta que si todas esas actas se transmitían tal y como estaban, Eduardo Montealegre ganaba la Alcaldía de Managua. Sometidos a presiones del FSLN, suponemos que estas autoridades optaron por alterar estas actas. Algunas de una manera burda: colocando un 1 delante de la cifra del FSLN o hasta publicando otra acta con otros resultados, en varios casos hasta con 400 votos a favor del FSLN y 0 votos a favor de la Alianza PLC. Ése fue el momento del robo.

Cuando estas Actas guardadas en Archivo pasaron por el proceso de Revisión Aritmética nuestros fiscales empezaron
a reclamar. Las actas estaban alteradas y los resultados que publicaban en las pizarras tenían cifras diferentes a los resultados originales. Nuestros fiscales nos llamaban a la Casa de Campaña de Managua, para comparar los resultados que estaban apareciendo en las pizarras con los resultados verdaderos, reflejados en las Actas que ya habíamos recuperado, y ninguno coincidía, todos eran diferentes. Ante la presión y quejas de nuestros fiscales, las autoridades electorales procedieron a sacar a todos nuestros fiscales del Estadio, paralizaron el conteo de Actas en el nivel municipal de Managua, empacaron todo el material electoral en unos contenedores y se lo llevaron. Hasta ahí llegó el conteo de votos y Actas en Managua.

¿Cuál es la diferencia entre lo que sucedió en Managua y lo que sucedió en el resto de los municipios del país? En la mayoría de los municipios sí hubo un recuento o revisión de actas en el nivel municipal, y existe un Acta Sumatoria Municipal, que es la que se elabora después de revisar impugnaciones, sumar totales y anular actas, para determinar el número exacto de votos válidos. En el caso de Managua jamás existió esa Acta Sumatoria Municipal. Y si existe, nosotros nunca la vimos y nuestro fiscal nunca la firmó. Por supuesto que presentamos ante el CSE los Recursos reclamando que se completara el proceso de revisión municipal, pero nunca recibimos respuesta.

Son más de 600 las Actas del municipio de Managua de las que el CSE nunca publicó resultados en su sitio web. Hemos pedido que se cumpla con la Ley: que presenten las Actas y se publiquen todos los resultados, que nos permitan comparar las Actas oficiales con las que tenemos. Hemos pedido que se comparen las Actas originales de cada partido entre sí en presencia de observadores y de los medios de comunicación, pero el CSE no lo ha aceptado. Ni lo va a aceptar, porque al hacerlo estaría a la vista el robo electoral. Nosotros pusimos los resultados de todas las Juntas de Managua con todas sus Actas en www.vamosconeduardo.org

El partido de gobierno dice que no tenemos las actas originales, pero sí las tenemos, porque toda acta al carbón emitida en una JRV es un acta original. En la Alianza PLC recuperamos el 98% de las Actas de Managua. Contamos, además, con muchas Actas originales que nos fueron entregadas por fiscales de ALN, quienes espontáneamente, al darse cuenta de que habían sido manipulados por el FSLN, nos entregaron sus actas. Esto significa que contamos en algunas JRV hasta con dos actas originales.

Aquí vale la pena mencionar, que las Actas de Escrutinio cuentan con varias firmas: la del Presidente de Mesa, las del primer y segundo Miembro, y las de los fiscales de cada partido. En su mayoría, las Actas que tenemos solamente cuentan con las firmas de los fiscales de la Alianza PLC y del FSLN, ya que los otros tres partidos (ALN, PRN, AC) ni siquiera contaban con una estructura para cubrir todas las mesas electorales.

Los Magistrados del CSE anunciaron repentinamente el 12 de noviembre, que llevarían a cabo una revisión de Actas en el nivel nacional y solicitaron dos fiscales por partido para esa revisión. Pero, ¿era realista esto, cómo esperaban que esto se pudiera hacer si solamente para revisar impugnaciones en el nivel departamental se requieren dos turnos de diez personas por partido, por varios días? Y sin embargo, al día siguiente de esta iniciativa, el CSE anunció que el proceso de revisión se concluyó en 5 ó 6 horas, con ocho equipos de trabajo, y que todos los partidos firmaron, aún cuando estos partidos ni siquiera habían tenido presencia en todas las JRV… Algo inverosímil.

La evidencia del fraude está en las Actas y nosotros las tenemos. Y contra esta evidencia no hay nada. ¿Por qué el CSE no presenta las Actas? Hemos pedido que se cotejen las Actas, que se contraten peritos para revisarlas. Si el FSLN hubiera ganado, enseñaría sus Actas, tan sencillo como eso.

El 17 de noviembre invitamos al CSE, al Cuerpo Diplomático, a la Sociedad Civil y a todos los Medios de Comunicación a una reunión en el auditorio de la Iglesia de Monte Tabor para presentarles las actas originales. Pero la actividad no tuvo el alcance que queríamos, porque allí estuvimos varias horas secuestrados por los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), que impidieron la entrada a muchos de nuestros invitados. Era claro que el FSLN no quería que mostráramos las actas. Más bien, quería recuperarlas.

En esos primeros días después de las elecciones tuvimos que cuidar con esmero esas actas. Hoy ya no, porque tenemos 3 ó 4 copias certificadas por notario público, de tal manera que quien conoce la ley sabe que son tan válidas como las originales. Ahora ya no importa, las podemos repartir a quien las quiera y si tenemos que ir de puerta en puerta enseñándolas, así lo haremos.

Existen pruebas irrefutables del fraude a nivel nacional, no sólo en Managua. No queremos decir con esto que la Alianza PLC ganó todas las alcaldías del país. Y, por supuesto, hay alcaldías que el FSLN ganó. Sin embargo, nosotros calculamos que el fraude afectó los resultados de al menos 90 alcaldías. En cada municipio las pruebas del fraude varían, y no en todos se podrá comprobar con absoluta certeza dónde y cómo ocurrió. En la mayoría de los municipios el fraude tuvo lugar durante el conteo municipal. En algunos casos ocurrió en el nivel nacional, ya que aunque el CSE publicó resultados preliminares a favor de la Alianza PLC con un 100% de votos escrutados, en los resultados definitivos le otorgó la alcaldía al FSLN, alterando las cifras. Fue el caso de Masaya y el de Jinotega.

No hubo un patrón único de fraude. En el período pre-electoral se pudieron identificar patrones: negativa a entregar cédulas, movilización de votantes de un municipio a otro o de una JRV a otra, cédulas duplicadas… Todas estas artimañas construyeron el fraude. Pero durante el sufragio, cuando el FSLN se dio cuenta que iba perdiendo, creo que la instrucción que dieron a su gente fue: ¡Busquen qué hacer para ganar! Y cada uno improvisó: alteraron actas, las rompieron, las tiraron a la basura, cambiaron resultados…Al conocer lo que ocurrió la ciudadanía afectada se ha sentido impotente y los candidatos que legítimamente ganaron están indignados. ¿A quién acudir? ¿Dónde reclamar? ¿Con quién se puede hablar? En un país donde no se respeta la Ley, ¿qué se puede hacer?

La abstención no fue un factor determinante en estas elecciones, todo lo contrario. La ciudadanía votó en cantidades mucho mayores que las de cualquier elección municipal pasada. Para hacer un cálculo más exacto hay que recordar que el padrón electoral no ha sido depurado, que en él hay difuntos y personas que residen en el extranjero y no votan. No se puede tomar el 100% del padrón electoral para calcular la abstención. En Managua calculamos que medio millón de personas con cédula son las que realmente pueden votar, y en estas elecciones votaron aproximadamente 435 mil personas. Una abstención mínima.

Los votos nulos sí fueron un factor determinante en los resultados alterados, porque las estadísticas electorales nos indican que lo normal es tener hasta un 2.5% de votos anulados. Pero si en Managua los votos nulos fueron más de 22 mil votos, una cifra superior al 5%, y en todo el país el porcentaje de votos anulados alcanza hasta el 7%, definitivamente la anulación de votos fue un componente del fraude.

¿Estamos en capacidad los nicaragüenses de hacer los cambios que a partir de este fraude Nicaragua necesita? Sabemos que es una tarea difícil, pero lo podemos lograr. Debemos buscar cómo transformar las instituciones responsables de los procesos electorales, las estructuras del CSE, para que estén integradas por profesionales honestos que garanticen la transparencia de las elecciones. Y tenemos que sumar fuerzas con todos los sectores democráticos del país para anular los resultados publicados y restituirle así a los ciudadanos el derecho de tener al frente de sus municipios a los alcaldes que eligieron con sus votos.

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