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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 321 | Diciembre 2008

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Internacional

Cuatro crisis distintas y una sola crisis verdadera y planetaria

“Mi nombre deriva del griego krisis: discernir, escoger, distinguir… Tengo familiaridad también con el verbo acrisolar, purificar. Contra lo que supone el sentido común, no soy, en sí, negativa. Formo parte de la evolución de la Naturaleza… Todas las veces que irrumpo en la historia traigo un mensaje: es hora de comenzar de nuevo…” Así habla de la actual crisis planetaria el fraile dominico Frei Betto. Así habla de ella el economista belga Eric Toussaint. Nos toca hablar de esta crisis y darle nombre, a todos, a todas.

Eric Toussaint

El mundo entero está atravesando por varias crisis encadenadas. Nacen en el Norte y arrastran a los países del Sur.

CRISIS FINANCIERA --> CRISIS ECONÓMICA

La actual crisis mundial se desencadenó en el Norte como consecuencia de la crisis de las hipotecas subprime en 2007, en Estados Unidos. Y esta crisis de las hipotecas se originó, a su vez, en las deudas privadas en Estados Unidos. Los bancos y agencias de crédito hipotecario habían creado un monstruoso montaje de deudas que finalmente colapsó, iniciando así la crisis financiera, cuyas repercusiones todavía persisten. El rescate de los bancos en Europa es claramente su consecuencia. Y la onda de choque de la crisis de 2007 y sus réplicas continuarán haciéndose sentir.

La crisis, nacida en los países del Norte -Estados Unidos y Europa- no es sólo financiera, también es económica. Y esto significa que afecta directamente la economía real, la producción. Hay una crisis en el sector de la construcción en Estados Unidos, España, Gran Bretaña e Irlanda y se extenderá a otros países. Muchos puestos de trabajo en este sector peligran, en particular, los que ocupan inmigrantes, especialmente latinoamericanos (ecuatorianos, bolivianos, mexicanos, centroamericanos…) en Estados Unidos o en España. Las pérdidas de empleos serán numerosas en este sector, por lo que se reducirán las remesas de los emigrantes a sus países de origen y sus familias se verán severamente afectadas.

Aunque esta crisis económica estalló en el Norte, sus efectos se harán sentir en el Sur. Las industrias del Norte tendrán que reducir la producción al disminuir el consumo, y esta caída de la producción provocará una menor demanda de petróleo, gas y materias primas (minerales). La cadena desembocará en una caída del precio de los productos primarios -lo que ya está pasando desde mediados de septiembre de 2008-. Desgraciadamente, esta reducción de precios hará bajar los ingresos de los países en desarrollo.

CRISIS ALIMENTARIA --> HAMBRE

Además de esta crisis financiera y económica existe una crisis alimentaria, que afecta directamente a los pueblos del Sur, en donde los precios de los alimentos han aumentado un 100%, incluso un 300% en el caso del arroz. Y como un 80% de la población de muchos países del Sur -me refiero, en particular, a los más pobres, especialmente en el África sahariana- dedican un 95% de sus ingresos a la compra de alimentos, la crisis tiene consecuencias trágicas. Esta gente ya no puede comer lo necesario y hay un significativo aumento del número de personas que pasan hambre.

Decenas de millones de personas están incrementando el ejército de los hambrientos. Antes de que estallara la crisis, había ya 820 millones de personas con hambre en el planeta. Además de ellas, se está incrementado el número de las personas subalimentadas. Con esta crisis, la población en situación de inseguridad alimentaria aumentó en más de 140 millones de personas.

¿QUIÉNES SON
LOS RESPONSABLES DEL HAMBRE?

También el origen de la crisis alimentaria está en el Norte. Los industriales de los agronegocios del Norte convencieron a los gobiernos de Washington, de la Unión Europea y de otros Estados europeos para que subvencionaran la producción de agrocombustibles a partir de maíz, trigo, colza, soja o remolacha. Un gran volumen de productos alimentarios se desvía hoy a la producción de agrocombustibles, causando una caída significativa de la oferta de cereales y otros alimentos en el mercado mundial con el consiguiente enorme aumento de los precios.

Además, este aumento de precios se reforzó porque, también en el Norte grandes inversores institucionales (bancos, compañías de seguros, fondos de pensión) comenzaron a especular en un sector de los mercados financieros donde antes no eran activos: el denominado “mercado a plazo de los cereales”. También lo hicieron en los mercados de petróleo y gas.

Es importante recordar que hay tres Bolsas en el mundo que fijan los precios de los alimentos -en particular los de los cereales- en los mercados a plazo. Son las Bolsas de Chicago, de Kansas City y de Minneapolis. Los precios a plazo de los cereales contratados en Estados Unidos en estas Bolsas se reflejan en todo el mundo y no sólo sobre el precio a plazo, sino también sobre el precio actual, el precio al contado. Así, la producción de agrocombustibles por una parte, y por otra la especulación en el mercado a plazo de los alimentos, causaron la crisis alimentaria que padece la Humanidad.

CRISIS CLIMÁTICA --> DESASTRES

La cuarta crisis es la crisis climática. Podría olvidarse ahora que la crisis financiera está en el centro de interés del Norte y que la crisis alimentaria atenaza en el Sur los estómagos de decenas de millones de personas y moviliza las energías de centenares de millones de otras cada día. Podría olvidarse porque no hubo catástrofes ambientales impresionantes en los últimos meses y dejó de hablarse del cambio climático. Pero el cambio climático está presente, está en marcha y tendrá efectos inevitables en el tiempo.

No se los percibe necesariamente como desastrosos y rápidos, pero ahí están. La subida del nivel medio de los océanos afectará a la población de toda la cuenca de un país como Bangladesh, donde viven 150 millones de personas. Más de la mitad de la población de ese país vive a nivel del mar o un poco por debajo porque hay diques de protección. En los próximos diez años los efectos serán terribles. Cité Bangladesh, pero podría haber citado otras regiones del Sur.

¿RESPONSABLES DEL CAMBIO CLIMÁTICO?

También el origen de esta crisis está en el Norte. La responsabilidad la tiene el modelo de desarrollo productivista capitalista. Por supuesto, este modelo también existe en el Sur, pero es el Norte el que ha producido una cantidad fenomenal de contaminación atmosférica desde el principio de la revolución industrial. La gente escucha que se habla de liberación de gases de efecto invernadero y sólo piensa en las emisiones actuales, pero hay que recordar que los gases de efecto invernadero que resultan de las actividades industriales se concentran en la atmósfera desde hace dos siglos. Y es esa concentración desde entonces la que pesa más en nuestra atmósfera y no los gases liberados hoy, los que, por supuesto, es necesario reducir.

Por esto, aunque China emite cada vez más gases de efecto invernadero, sería un error decir que los chinos o los indios con su actual desarrollo son tan responsables como Estados Unidos o Europa del cambio climático porque aplican el modelo de desarrollo productivista. Los responsables son los países que fueron la cuna de la revolución industrial, que con un estilo de consumo enloquecido se dedicaron a multiplicar los vehículos individuales y al despilfarro de los combustibles fósiles.

EL MODELO ES EL RESPONSABLE

La Humanidad está ante cuatro crisis: financiera, económica, alimentaria y climática. Afectan a todo el planeta, pero tienen su origen en los países del Norte. No sólo son estas crisis lo que tienen en común hoy el Sur y el Norte, también el Norte y el Sur comparten un modelo económico, el sistema capitalista, que domina la totalidad del planeta. Hasta hace unos treinta años se hablaba de un campo socialista o comunista, pero desde que el bloque soviético -Rusia, los países de Asia Central, los de Europa del Este- volvieron a integrar, junto con China y Vietnam, el sistema capitalista, el modelo es mundial.

Estas cuatro crisis, que he analizado esquemáticamente, deben considerarse efectos directos del sistema capitalista mundializado, sistema que se originó históricamente en el Norte.

Por supuesto, el capitalismo más pujante es todavía el de los países más industrializados del Norte. Las economías de Estados Unidos, Europa y Japón representan un 60% de la economía mundial, mientras que en estos países vive solamente el 15% de la población mundial y estos países ocupan una superficie bastante reducida en la escala planetaria. Sin embargo, cuando las cosas van mal en los países del Norte, todo tiene un reflejo en los países del Sur.

¿CUÁNTOS PLATOS ROTOS
LE TOCARÁ PAGAR AL SUR?

¿Pagará el Sur indefectiblemente los platos rotos de estas crisis? En realidad, ya está pagando algunos, pero ¿pagará muchos más, pagará todos o las crisis le ofrecen al Sur una oportunidad para protegerse? Creo que el Sur debe y puede protegerse de algunos de los efectos de estas crisis, aunque no sea de todos.

Con relación a la crisis financiera, es necesario que los países del Sur tomen medidas contra la libertad de movimiento de capitales y, en particular, contra la fuga de capitales hacia el Norte. Los países del Norte tienen una enorme necesidad de liquidez y las empresas del Norte repatrían un importante volumen de capitales hacia sus países para sanear las cuentas de los bancos y de las compañías de seguros.

Para hacer frente a esta fuga, los países del Sur deben bloquear esos flujos e instaurar, como hace Venezuela desde 2003, un estricto control sobre los movimientos de capitales y sobre las operaciones de cambio de sus monedas. Esto también protegería sus monedas y evitaría que sean víctimas de ataques especulativos.

Los países del Sur no deben seguir el ejemplo de los gobiernos de los países europeos y de Estados Unidos inyectando enormes cantidades de dinero público para salvar a los bancos privados, haciendo así regalos a los banqueros corruptos y a los banqueros ladrones, socializando las pérdidas mientras ellos privatizaron las ganancias.

¿QUÉ RESPUESTAS PUEDE DAR EL SUR?

Los países del Sur deben hacer otras cosas. Deben instaurar un control público sobre el sector bancario privado -estatizarlo, nacionalizarlo- y negarse a poner dinero para salvar a banqueros privados. Deben poner dinero para proteger el ahorro. Esto es lo que tendrían que haber hecho los países del Norte. Y por otro lado, deben recuperar el costo de la protección del ahorro y del sistema bancario descontando una suma equivalente del patrimonio de los grandes accionistas y administradores de bancos.

Obviamente, con los grandes accionistas no es necesario limitarse a tomar lo que dejaron en sus bancos, ya que, en general, vaciaron las cajas antes de llamar al Estado en su ayuda. Es necesario entonces establecer un catastro de las fortunas de los grandes accionistas en todos los sectores de la economía y recuperar el costo generado para salvar el sistema bancario.

Los países del Sur deben dotarse de un Banco del Sur para depositar las reservas de cambio y financiar el desarrollo humano de los países del Sur sin tener que seguir pidiendo préstamos a los mercados financieros del Norte, sin tener que pedir un solo dólar más al Banco Mundial o al FMI o a otras instituciones financieras completamente controladas por los países del Norte.

Un Banco del Sur podría financiar reformas que no interesen al capital privado, como por ejemplo, una reforma agraria o la aplicación de una política de soberanía alimentaria. Se podría también utilizar dinero público para renovar profundamente el hábitat existente o para construir un nuevo hábitat adaptado a las condiciones de vida de las poblaciones interesadas. Estas iniciativas crearían mucho empleo y mejorarían la calidad de vida de mucha gente. Se trataría de financiar proyectos que valen realmente la pena. Por ejemplo, y entre otros, el establecimiento de una industria farmacéutica de medicamentos genéricos.

Deberían los países del Sur realizar la auditoría de la deuda pública, tanto la interna como la externa, y declarar soberanamente la nulidad de las deudas ilegítimas suspendiendo su pago. Es el momento propicio para constituir un frente de los países del Sur para no pagar la deuda. Es también necesario abandonar el Banco Mundial y el FMI.

ORGANIZAR INTERCAMBIOS SUR-SUR

Habría muchas cosas que hacer en los países del Sur. Por ejemplo, crear un conjunto de intercambio y trueque Sur-Sur, entre los países del Sur. Un ejemplo posible lo tenemos en África Occidental. Países como Mali, Níger y Burkina no tienen acceso al mar, ni petróleo, pero producen algodón, además de oro (Mali) y uranio (Níger). Nigeria, que tiene acceso al mar, produce petróleo y exporta todo su crudo a Estados Unidos o a Europa, que a su vez reexportan derivados refinados a Nigeria, Mali, Burkina y Níger.

Obviamente, sería mucho más atinado hacer intercambios entre Nigeria -que refinaría y transformaría su propio petróleo en distintos derivados- y Mali, Burkina y Níger, que podrían desarrollar una industria textil para transformar su algodón. Se intercambiarían entonces productos nigerianos derivados del petróleo por productos textiles de esa parte de África Occidental, sin pasar por el mercado mundial. Son propuestas absolutamente razonables. Lo que hace falta es la voluntad política para ponerlas en marcha.

ORGANIZAR A LA GENTE

Es también necesario que los dirigentes del Sur, bajo la presión popular, rompan con el modelo neoliberal y rompan con el esquema capitalista. Sin embargo -y éste es el quid de la cuestión-, la mayoría de estos dirigentes están muy satisfechos de vivir en el sistema capitalista y de aceptar las recomendaciones de Washington y Bruselas, del Banco Mundial y del FMI.

Es necesario que los pueblos se organicen, se quiten de encima, si es necesario, a estos dirigentes y los sustituyan por mandatarios democráticamente elegidos que se comprometan a aplicar un modelo de desarrollo adaptado a las necesidades de sus poblaciones. Dirigentes que conozcan las debilidades de sus países y las de las instituciones del Norte -empantanadas en la actual crisis- y las sepan aprovechar como una oportunidad para reforzar la fuerza de sus pueblos, los pueblos del Sur.

ECONOMISTA.
PRESIDENTE DEL COMITÉ PARA LA ABOLICIÓN
DE LA DEUDA DEL TERCER MUNDO (CADTM)

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