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  Número 285 | Diciembre 2005
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Nicaragua

Elecciones en la Costa Caribe (1): Entre el abandono, la droga y la apatía

¿En qué Costa Caribe se celebrarán elecciones regionales en marzo 2006? Antes de evaluar la actuación de los gobiernos regionales y las propuestas de los partidos contendientes -que aún no llegan-, es necesario volver la vista nuevamente a esta abandonada mitad de Nicaragua.

William Grigsby

Pocas veces el Caribe nicaragüense ha tenido tanta importancia para la clase política nacional. No se trata de sus endémicos problemas de hambre o de miseria generalizada o del régimen de Autonomía del cual, en teoría, gozan sus once comunidades étnicas. Los políticos criollos no pierden tiempo en problemas que les son absolutamente ajenos. La “importancia” es por medir fuerzas: el 5 de marzo de 2006, los liberales del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) quieren demostrarle al banquero Eduardo Montealegre quién tiene los votos de la derecha, y en la otra acera Daniel Ortega y Herty Lewites quieren probarse el uno al otro quién es el dueño del electorado sandinista.

Será la quinta vez que los costeños acudan a una elección regional para elegir a los dos Parlamentos de las Regiones Autónomas del Atlántico Norte (RAAN) y Sur (RAAS). De acuerdo con la Ley de Autonomía, el Consejo y el Coordinador Regional serán, en sus respectivas esferas, las autoridades superiores de la Región Autónoma correspondiente (artículo 16) y cada Consejo Regional estará compuesto por cuarenta y cinco miembros elegidos por voto universal, igual, directo, libre y secreto, debiendo estar representadas todas las comunidades étnicas de la Región Autónoma respectiva, de acuerdo con el sistema que determine la Ley Electoral (artículo 19). A cada Consejo, además, se integran con voz y voto, los Representantes ante la Asamblea Nacional de su correspondiente Región Autónoma. El gobierno central ha impedido, en la práctica y sistemáticamente, a esas “autoridades superiores” que puedan ejercer las 16 funciones que les atribuye la ley. Por ejemplo, legalmente deben participar en la elaboración, planificación, realización y seguimiento de las políticas y programas económicos, sociales y culturales que afecten o conciernan a su Región, pero ese derecho es todavía para los caribeños una tentación.

EL CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO
MÁS ALTO DE TODA NICARAGUA

El Caribe nicaragüense comprende el 45.8% del territorio nacional (59,673.60 kilómetros cuadrados). La RAAN tiene una extensión de 32,127.28 km2 (24.7%) y la RAAS 27,546.32 km2 (21.1%). En ambas regiones viven seis diferentes comunidades étnicas: tres pueblos indígenas (Ramas, Mayangnas y Mískitos) y tres no indígenas (Creoles, Mestizos y Garífunas). Están distribuidas así: 72.54% Mestizos; 18.04% Mískitos; 6.22% Creoles; 2.45% Mayangnas; 0.43% Garífunas; y 0.32% Ramas. Los Mestizos predominan en las comunidades mineras, los Mískitos en Puerto Cabezas y Waspam, los Creoles en Laguna de Perlas y Corn Island, y los Mestizos y Creoles en Bluefields.

En la RAAN predomina la población mískita (45%), seguida por los mestizos de habla española (38%), los creoles de habla inglesa y de raza negra (14%) y los Mayangnas de habla Twahka y Panamahka (3%). La etnia Mískita es el 43% en el municipio de Puerto Cabezas y el 40% en el de Waspam. En estos dos municipios, que comprenden parte del litoral y el río Wankí (río Coco), vive el 83.8% de esta etnia. Están también en Rosita (9.3%), Siuna (3.1%), Prinzapolka (2.3%) y Bonanza (1.5%).

La etnia Mayangna predomina en los municipios de Rosita (57.3%), Waspam (18%), Bonanza (18.4%), Siuna (5%), Prinzapolka (1%), y un muy reducido número que vive en Bilwi (0.3%). En Karawala (Atlántico Sur) viven unos 1,000 Mayangnas. En el departamento de Jinotega unos 2,000, asentados a lo largo del río Bocay. No están bajo el Estatuto de Autonomía de la Costa Atlántica, pero en asuntos étnicos, culturales y ancestrales mantienen estrechas relaciones con las etnias de las Regiones Autónomas.

La población creole está ubicada principalmente en el municipio de Puerto Cabezas (69.6%), Siuna (29.2%), Bonanza (6%) y Rosita (5.2%). Es notable la ausencia de creoles en el municipio de Waspam. Los mestizos se encuentran concentrados en la zona de Las Minas (Siuna, Bonanza y Rosita), en donde representan el 92.7% de la población total. En el municipio de Siuna son el 51.5%, en Rosita el 24.8%, en Bonanza el 16.5%, en Prinzapolka el 2.5% y en Puerto Cabezas el 4.8%.

De acuerdo con las proyecciones de población para 2004, fijadas por el Instituto Nicaragüense de Censos y Estadísticas (INEC), en el Caribe habitan 645,680 ciudadanos (72% Mestizos y 28% de alguna de las comunidades indígenas: 18% Mískitos, 7% Creoles o Negros, 2% Mayangnas, 0,60% Garífunas y 0,40% Ramas. Las Regiones Autónomas registran el índice de crecimiento demográfico mas alto del país, con 219.5% en el período intercensal 1971-1995. La tasa de crecimiento anual está por el orden del 4.6%, sobrepasando la media nacional, que fue de 3.1% en los años 90.

15 CIRCUNSCRIPCIONES ELECTORALES
EN CADA REGIÓN

La Ley Electoral fija 15 circunscripciones para cada Región. En el Sur, al municipio de Bluefields le corresponden las 1, 2, 3, 4, 5, 12 y 15, a Paiwas la 6, a Kukra Hill la 7, a Laguna de Perlas la 8 y 11, a Corn Island la 9, a la Desembocadura del Río Grande la 10, a la Cruz de Río Grande la 13 y a El Tortuguero la 14. En las zonas 8, 9, 10, 11, 12 y 14, el primer candidato de toda lista presentada por cualquier partido deberá ser mískito, creole, sumo, garífuna, rama y mestizo respectivamente.

En la RAAN, le corresponden a Waspam las circunscripciones 1, 2 y 3, a Puerto Cabezas las 4, 5, 6, 7 y 8, a Siuna las 9, 10, 11 y 12, a Rosita la 13, a Prinzapolka la 14 y a Bonanza la 15. En las circunscripciones 1, 7, 13 y 14, el primer candidato de toda lista presentada deberá ser míkito, creole, sumo y mestizo respectivamente.

POBLACIÓN DEL CARIBE



De acuerdo con la Ley de Autonomía, en las elecciones regionales no participan todos los pobladores del Atlántico Sur: de los 12 municipios de la RAAS sólo 8 participan (Bluefields, Kukra Hill, Laguna de Perlas, la Desembocadura del Río Grande de Matagalpa, La Cruz de Río Grande, El Tortuguero, Corn Island y Bocana de Paiwas, éste último, incorporado en las elecciones de 1998). Cuatro municipios quedan excluidos: Nueva Guinea, Rama, Muelle de los Bueyes y El Ayote. De las 15 circunscripciones electorales, fijadas en el Caribe Sur por la Ley Electoral, 7 corresponden al municipio de Bluefields (eligen 21 de los 45 concejales); 2 a Laguna de Perlas (8 concejales) y el resto se distribuye una circunscripción por municipio. En la RAAN, no participan en las elecciones los habitantes del recién creado municipio de Mulukukú.

UN ALTÍSIMO ABSTENCIONISMO ELECTORAL

En el Informe de Desarrollo Humano 2005, titulado ¿Nicaragua asume su diversidad? presentado el 1 de julio, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) apunta que en el Caribe la población creole -concentrada en el sector urbano, tanto en Bluefields como en Bilwi (Puerto Cabezas)- es la que ha experimentado un menor incremento poblacional en las últimas dos décadas. Se estima la población de garífunas en 3,500 personas, asentadas sobre todo en la cuenca de Laguna de Perlas. Y de la etnia rama -con 1,300 personas- se dice que han permanecido en la RAAS en una situación demográfica precaria que refleja una historia de exclusión económica, social, cultural y política.

La denominada “frontera agrícola” ha sido uno de los principales motores de migración del Pacífico hacia la Costa Caribe. El Informe de Desarrollo Humano 2005 explica que para muchos campesinos de las diferentes regiones del país resulta atractivo afincarse en tierras supuestamente baldías y nacionales, para establecer ‘mejoras’ y venderlas eventualmente. Durante 17 años la Ley de Autonomía careció de una reglamentación adecuada que permitiese a las comunidades indígenas y afrodescendientes tramitar títulos de propiedad colectiva sobre aquellos territorios que reclamaban como suyos.

Probablemente, la dura realidad política, social y económica es la causa principal del creciente alejamiento de las urnas de los caribeños, que se registra desde 1990. Quizás responsabilizan a sus autoridades regionales del desastre, o simplemente consideran que es inútil elegirlos, porque de todas formas quien ejerce verdaderamente el poder es el gobierno central, allá lejos en Managua. En las cuatro elecciones regionales que se han celebrado desde 1990, la abstención ha ido en aumento hasta triplicarse, como indica este cuadro:



En 1990 la mayor tasa de participación se debió a que ese año las elecciones regionales fueron simultáneas a las elecciones generales (Presidente y diputados) y a las municipales. La tendencia abstencionista es aún mayor en el Sur: en 2002 hubo en la RAAN una abstención del 45.20% y en la RAAS fue del 75.35%.

En las elecciones municipales del año 2004 se registró una mayor participación electoral. En la RAAN la abstención fue del 51.74% y en la RAAS del 59.1%.

En la RAAN, en las elecciones generales de 1984 votó el 64.2%, en 1990 el 66.2% y en 1996 el 69.4%. En la RAAS en 1984 votó el 59.7% del electorado, en 1990 el 73.1%. En 1996 la participación disminuyó al 52.5%.

Poco después de conocer los resultados de los comicios regionales de 2002, Miriam Hooker, del Centro de Derechos Humanos Ciudadanos y Autonómicos (CEDEHCA), comentó: Los costeños estamos cansados de promesas que se hacen en los procesos electorales por parte del gobierno central y de las instituciones centrales, pero que no responden a los problemas más sentidos de la ciudadanía local. Un reflejo de eso es el Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, que señala que de los 25 municipios más pobres del país, 12 están en la Costa Caribe. Mientras continúen estas significativas brechas de equidad, los costeños pensaremos si vale la pena involucrarnos en procesos que no responden a nuestras necesidades. En opinión de Mauricio Zúñiga, jefe de los observadores que desplegó el Instituto para el Desarrollo de la Democracia (IPADE), cuando el mecanismo electoral no conlleva transformaciones políticas y económicas y las autoridades no impulsan cambios que afecten el nivel de pobreza en la región, esto desmotiva al ciudadano a acudir a elegir a sus autoridades.

LA PENETRACIÓN DE LA DROGA:
DE “REGALO DE DIOS” A “TRAMPA DIABÓLICA”

Para estas elecciones, la realidad regional no ha cambiado. Por el contrario, los problemas se han profundizado, y ahora con ingredientes adicionales: la feroz penetración del consumo de drogas (marihuana y cocaína) en la juventud de prácticamente todos los grupos étnicos; el poderío económico de los narcotraficantes y su creciente influencia política en ambas regiones del Caribe; y la penetración de los inmigrantes mestizos en la frontera agrícola, que están amenazando los remanentes de bosques del trópico húmedo, históricamente preservados por las comunidades mískitas y mayangnas.

Según el Informe del PNUD, el consumo de drogas está provocando la destrucción del capital humano en las comunidades indígenas -la mayoría mískitas- y en las poblaciones campesinas mestizas. Y aunque se creía que la drogadicción era sólo un problema de la población negra o de los pobladores urbanos, el PNUD demuestra que en las aldeas indígenas de la Costa se está consumiendo marihuana, producida en la misma zona, y crack elaborado con cocaína que llega de Colombia. El consumo de drogas ha afectado a jóvenes y adultos en edad de trabajar, lo que repercutirá de forma negativa en las actividades productivas caribeñas. Los expendios aparecen, en gran medida, a cargo de mujeres adultas, bajo la lógica de asegurar la supervivencia económica familiar, señala el Informe. En las comunidades mískitas, la drogadicción provoca el robo de cosechas, la violencia hacia las personas mayores, y los atentados contra el bien común, la unidad y la paz, valores que han mantenido unidos a los indígenas. En los caseríos de campesinos mestizos también ha aumentado la violencia social e intrafamiliar llegando hasta la violencia atroz. El Informe destaca que los comunitarios no perciben el interés de las autoridades por atender esos problemas, a pesar de los daños irreversibles que genera.

El problema de la drogadicción en el Caribe nicaragüense comenzó en los años 90, cuando las comunidades mískitas costeras al norte de Puerto Cabezas encontraban alijos de cocaína en la playa y en los Cayos Mískitos, al parecer, lanzados por la borda por los traficantes cuando eran perseguidos en alta mar. El estudio del PNUD cita a un indígena anciano que acepta que su comunidad está implicada en el comercio de drogas y ahora necesita ayuda. Cuenta él que hace varios años los sacos de cocaína colombiana llegaban accidentalmente, flotando en las olas y los lugareños los llamaban “regalo de Dios”. Sólo después se percataron en la comunidad de que era una trampa diabólica que mata hombres.

EL AVANCE DE LA FRONTERA AGRÍCOLA:
EFECTOS DEVASTADORES

El avance de la frontera agrícola y ganadera protagonizado por la población mestiza es otro gran problema, que ha tenido un efecto devastador en la existencia y uso de los recursos naturales y amenaza la viabilidad económica, social, multicultural y política de las regiones autónomas, según el Informe. Un sacerdote católico de Bluefields dijo a los investigadores del PNUD que los personajes de frontera agrícola son los grandes terratenientes que tienen grandes extensiones de tierra. Son mestizos, no mestizos costeños, sino mestizos que vienen del lado de Chontales y del centro del país y son los destructores de nuestros recursos naturales. El flujo migratorio más relevante en la Costa caribeña es el del campesinado mestizo en extrema pobreza hacia tierras supuestamente “baldías”, “nacionales” y “sin dueño”, ubicadas en lo que se conoce como frontera agrícola y ganadera que, según el Informe, ha llegado prácticamente a su fin.

Los territorios amenazados por la migración mestiza han pertenecido a comunidades indígenas mayangnas (sumus) y mískitas y es allí donde se encuentran los remanentes de bosques latifoliados del trópico húmedo. En algunos municipios como La Cruz del Río Grande y El Tortuguero (en la RAAS) esa migración, que constituye la frontera pionera, alcanzó su fin y está ya en el litoral Caribe, precisa el Informe de Desarrollo Humano. El arribo de más gente procedente del Occidente y del Norte del país ha puesto ya al borde de la extinción la flora, la fauna y los suelos, además de reducir la calidad de vida de los nativos de la Costa. La migración ha elevado la población mestiza a medio millón de personas en las regiones caribeñas, convirtiendo a los pueblos indígenas y afrocaribeños en grupos minoritarios. También ha convertido a 9 de los 19 municipios en unidades administrativas monoétnicas y, en su perfil demográfico, comparables a los municipios colindantes de los departamentos vecinos, dice el informe del PNUD. Esto ha puesto en alerta a los costeños.

EL DRAMA CAMPESINO Y RURAL
PUEDE EROSIONAR LA AUTONOMÍA COSTEÑA

El predominio mestizo podría erosionar los principios del Estatuto de Autonomía, establecido para garantizar la representatividad y convivencia multiétnica, a través del ejercicio democrático de derechos históricos de pueblos indígenas y comunidades étnicas en el marco de la unidad nacional. El PNUD sugiere que la tensión interna en la Costa sea enfrentada de forma urgente, constructiva e integral por las instituciones autonómicas, por los gobiernos regionales y por el gobierno central.

El problema no es el campesino de frontera -dice el Informe-. El problema es un complejo proceso de expulsión de población mayoritariamente campesina en extrema pobreza, originaria del centro y norte del país, hacia las regiones autónomas, debido a la dramática reducción de la presencia y servicios del Estado, la especulación de tierras, el desempleo y la falta de ingresos en el sector rural.

Pearl Marie Watson, representante comunitaria de Monkey Point, jurisdicción de Bluefields, denunció recientemente que el gobernador Rayfield Hodgson, junto al concejal liberal de Bluefields, Luis Gutiérrez, habían autorizado a más de cinco mil colonos chontaleños a asentarse en tierras de comunales de la etnia Rama, en la franja de tierras ubicadas en Río Indio y Monkey Point, que es una reserva protegida. Estos cinco mil colonos a diario están botando más de dos manzanas de bosques entre río Indio Maíz, hasta Yaladina (Bluefields). Hodgson reconoció que fue un error avalar el ingreso de los colonos a esos territorios, pero lo justificó alegando que lo hizo para evitar derramamiento de sangre, ya que ellos se presentaron a mi oficina diciendo que eran comandantes de la Resistencia. Watson dijo que las comunidades creoles y ramas desalojarán a los cinco mil colonos chontaleños de las tierras comunales que invadieron. Pero trataremos primero de hacerlo ordenadamente y ha dicho la Policía y el Ejército que nos apoyarán.



UN HISTÓRICO ABANDONO

Son muchos las realidades que reflejan el grado de abandono de la población caribeña. En los cuadros, algunas de ellas, según cifras de Naciones Unidas publicadas en 2001. En particular, es más grave la situación en el Caribe Norte, como indica el cuadro inferior.

Otro gran problema pendiente de resolver es la demarcación de las tierras ancestrales de las comunidades étnicas. A finales de noviembre, durante un foro sobre demarcación territorial, la rectora de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe (URACCAN), Alta Hooker, acusó al Presidente Enrique Bolaños de burlarse de las comunidades étnicas al ordenar que no se inscriban los títulos de propiedades comunales que él mismo entregó en mayo a 85 comunidades costeñas y de Jinotega. Es una burla del Presidente de Nicaragua con la Costa Caribe -dijo-. Significa un atraso en el proceso de demarcación de tierras comunales. El Presidente llegó a Waspam hace cinco meses y entregó cinco títulos de demarcaciones territoriales y ahora ha ordenado no inscribirlas, La titulación de estas tierras comunales se basó en la Ley 445 o Ley de Régimen de Propiedad Comunal de los Pueblos Indígenas y Comunidades Étnicas de las Regiones Autónomas de la Costa Atlántica de Nicaragua y de los ríos Bocay, Coco, Indio y Maíz, aprobada en enero de 2003, uno de cuyos objetivos es garantizar a los pueblos indígenas y comunidades étnicas el pleno reconocimiento de los derechos de propiedad comunal, uso, administración y manejo de sus tierras y recursos naturales mediante su demarcación.





RESULTADOS DE LAS ELECCIONES REGIONALES 2002 (VOTOS VÁLIDOS)



En mayo 2005, el mandatario demarcó 587,629 hectáreas de tierras (5,876.29 km2) afirmando que esto beneficiaría a 31,705 habitantes indígenas. Cuando aprobaron los títulos para Waspam, todos nos sentimos felices porque dijimos que el proceso iba a avanzar. Pero ahora nos damos cuenta que el Presidente Bolaños se ha burlado de las comunidades de la Costa. Ésta es una más de las maniobras del gobierno en contra de la Costa Caribe de Nicaragua. Por muchos años nos han venido diciendo que no se ha profundizado en el proceso de autonomía porque los costeños no nos ponemos de acuerdo, que no tenemos propuestas. Pero ahora estoy más convencida que ellos (gobierno central) quieren seguir tomando decisiones por nosotros, lamentó Alta Hooker.

NÚMEROS QUE NO CUADRAN

Según el presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, para las elecciones de marzo 2006 el padrón electoral se calcula en 211 mil ciudadanos. Estiman que un 20% de la población, sobre todo jóvenes, no tiene cédula de identidad. En 2002, el padrón estaba constituido por 112,212 pobladores (33,163 urbanos y 79,049 rurales) en el Sur y 83,438 (35,297 urbanos y 48,141 rurales) en el Norte.

El presidente del Consejo Electoral Regional (CER) de la RAAS, Hugo Saavedra, afirma que actualmente el padrón electoral del Caribe Sur es de 124,947 personas (40,081 residen en el casco urbano y 84,866 en el sector rural). En el caso de la RAAN, Nery González, presidente del CER, considera que el padrón electoral estimado es de 86,250 personas (39,352 viven en la zona urbana y 46,898 en la rural). En total, según Saavedra, están registrados 211,197 ciudadanos. Los Centros de Votación registrados por la Dirección de Cartografía son 425, la mayoría (258) en la RAAN, y 167 en la RAAS.

Sin embargo, de acuerdo a la proyección del Instituto Nicaragüense de Censos y Estadísticas (INEC), en 2004 había en el Norte 122,773 ciudadanos mayores de 16 años y 201,997 en el Sur, para un total de 324,770. ¿Cómo se explica que el padrón electoral registre una tercera parte menos de población en edad de votar?

DENUNCIAS DE ANOMALÍAS IMPORTANTES

La Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), creada por el candidato banquero Eduardo Montealegre ha denunciado que más del 30% de las personas inscritas en el padrón electoral no se encuentran en la Costa Caribe, según estudios que miembros de esa coalición han efectuado allí. Prácticamente, el 32% de la población no existe en el padrón regional. No sabemos si esas personas están muertas, han emigrado o es que el padrón electoral de la Costa Atlántica nunca ha sido depurado en lo más mínimo, declaró Salvador Talavera, presidente del Partido de la Resistencia, uno de los integrantes de la ALN y jefe de campaña de la ALN para las elecciones caribeñas. Talavera citó el caso de Bocana de Paiwas: de 17,753 habitantes reflejados en el padrón electoral, distribuidos en 60 Juntas Receptoras de Votos (JRV), son 12 mil 306 las personas que viven en ese municipio de acuerdo a la verificación que ellos han realizado.

También el PLC ha denunciado anomalías. El vocero nacional, Leonel Téller, señaló que en las revisiones preliminares, principalmente en Río Coco Arriba, al menos 11,032 personas no están ubicadas en ningún centro de votación. Hasta la fecha hemos identificado a ciudadanos que pertenecen y son votantes, que son residentes de la Región Autónoma y que han sido enviados a votar en otros lugares que no son ni los centros ni las Juntas Receptoras de Votos donde ellos realmente deberían estar votando, dijo Téller. Según Léster Flores, secretario de actuación política del PLC en el Caribe, esto es un problema histórico y no crean que es un problema que viene desde lo que ustedes mal llaman pacto libero-sandinista, viene desde antes. Tras la derrota electoral sufrida por el PLC en las elecciones municipales del 2004, magistrados liberales del CSE declararon que unos 30 mil electores se quedaron sin votar al no poder ubicar la junta de votación que les correspondía.

EL PROCESO DE VERIFICACIÓN: UN FRACASO

A partir del 1 de noviembre, el CSE inició un proceso de verificación para que cada elector comprobara en dónde le corresponderá ejercer el sufragio. Entre el 24 y el 27 de noviembre, hizo un proceso de verificación masiva, como si fueran cuatro días de elección, que resultó un estrepitoso fracaso. En los 167 centros de votación de la RAAS y en los 258 de la RAAN apenas un 36.18% de los electores acudió a verificarse, de acuerdo al CSE. Por ejemplo, en seis circunscripciones del Caribe Norte se atendió a 5,425 ciudadanos de las 22,436 inscritos, según informó el director específico de Organización Electoral adscrito al CSE, Víctor Calderón, quien atribuye tanta inasistencia a la falta de costumbre de los ciudadanos. No le dan importancia, dijo. En Bluefields, según Saavedra, de los 23 centros donde hay inscritos 27,690 electores que debían verificarse, solamente 946 lo hicieron, y sólo 309 ciudadanos fueron incorporados al padrón respectivo. Nosotros dispusimos todos los centros de verificación abiertos, a pesar de las limitaciones -dijo Saavedra-, pero ha habido una pasividad de parte de la población.

En opinión de Mauricio Zúñiga, del IPADE, que envió un equipo de observadores a las dos regiones caribeñas, la apatía ciudadana, la falta de colaboración de los partidos políticos y una insuficiente campaña pública, son algunos de los factores que incidieron en la bajísima participación. Según los conteos del IPADE, la participación en la verificación fue sólo del 12%. El presidente del CSE, Roberto Rivas, consideró que uno de los factores que pudo incidir es que en los sectores urbanos algunos partidos políticos visitaron casa por casa a los pobladores, con el padrón electoral facilitado por el CSE. Están en su derecho, pero eso hizo que la gente se considerara ya verificada, dijo Rivas.

El IPADE comparte la opinión de Rivas y cree que una de las causas de la ausencia en la verificación fue el desorden creado por los partidos que efectuaron elecciones primarias. Los partidos, con una copia del padrón, chequeaban la ubicación del ciudadano y muchos creyeron que con eso bastaba y no era necesario acudir a verificarse. Además, no instaron a los votantes a que se verificaran, dijo Zúñiga. Entre otras razones de la baja participación, señala la apatía debida al desencanto político, la ausencia de una intensa campaña en creole, mískito, garífuna y español en las radios locales, y el hecho de que muchos ciudadanos se fiaran de que sus datos estaban correctos por haber votado en las municipales. También, la imposibilidad de recorrer largas distancias, abandonar sus cosechas o las nuevas dificultades en las que viven, después de haber sido reubicados temporalmente a causa del paso del huracán Beta.



El proceso de verificación evidenció algunas anomalías de gravedad. En Punta Gorda, una comunidad de Bluefields, se pudo constatar que miles de ciudadanos residentes en Nueva Guinea intentaron inscribirse en los padrones de los centros de votación sin tener derecho a votar en estas elecciones. En esta comunidad tenían previsto verificar a unas 500 personas, pero según datos oficiales llegaron casi 3 mil a verificarse. La persona que se encuentre haciendo cambio de domicilio de manera dolosa será enjuiciada, advirtió el Vicepresidente del CSE, Emmet Lang, mientras que el Presidente del CSE Roberto Rivas fue más prudente. En su opinión, hay que hacer un análisis a profundidad, ya que puede ser un movimiento migratorio por razones laborales o de otra índole.

LAS ELECCIONES PREVIAS
Y LA ABSTENCIÓN QUE RONDA

En las anteriores elecciones de 2002, los caribeños votaron como indica el cuadro de la página 23. Con estos resultados, en el Caribe Norte el PLC logró 16 concejales, el FSLN 15, YATAMA 11 y el Partido Movimiento de Unidad Costeña (PAMUC). 1 En el Caribe Sur, el PLC obtuvo 29, el FSLN 14 y YATAMA 1. De acuerdo con la Ley, a cada Consejo Regional se integran los diputados respectivos. En el Norte, son tres (dos liberales y un sandinista) y en el Sur dos, ambos liberales. Desde el punto de vista étnico, cuadro de la página anterior refleja la creciente “españolización” o “mestizización” de los órganos regionales:

Teniendo en cuenta las tendencias históricas de participación electoral, la percepción de los caribeños sobre la eficacia de sus órganos regionales de gobierno y la colonización de sus tierras por los campesinos mestizos, la abstención en 2006 rondará entre un 60 y un 65%. Pero este pronóstico podría alterarse por la agitación política que viven los dos grandes partidos, PLC y FSLN, y por el resonante éxito de YÁTAMA en las elecciones municipales del 2004, cuando logró conquistar la alcaldía Bilwi y otras dos más, lo que podría animar en particular a los mískitos a volcarse a las urnas. Pero, con todos los partidos manteniendo el mismo discurso electorero, carente de propuestas para los caribeños y repleto de demagogia, ¿podrá superarse la apatía que conduce a la abstención?


PERIODISTA.

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