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  Número 285 | Diciembre 2005
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Nicaragua

“La alianza en torno a Herty Lewites es una oportunidad única, un capital que no podemos desperdiciar”

Dora María Téllez, Presidenta del Movimiento Renovador Sandinista, en alianza hoy con Alternativa Cristiana y con el Movimiento por el Rescate del Sandinismo, reflexionó en las razones para convocar al sandinismo y a los nicaragüenses todos en torno a la candidatura presidencial del sandinista Herty Lewites, en una charla con Envío, que transcribimos.

Dora María Téllez

Nicaragua atraviesa hoy por una situación gravísima. Y lo peor que nos puede pasar es que después de las elecciones del año 2006 todo quede tal como está hoy. El gobierno de Enrique Bolaños ya está prácticamente acabado y el balance no ha sido nada positivo para los más pobres: los empleos creados han sido insuficientes y la gente ha seguido emigrando. Una mayoría de nicaragüenses, el 70% de la población, vive con menos de dos dólares al día. Distintos estudios nos están mostrando que son muchos los nicaragüenses que comen sólo dos tiempos al día.
No sólo hay pobreza en Nicaragua. Hay hambre. Hay mucha gente que no hace los tres tiempos completos, hay chavalos que no van a la escuela porque no tienen qué desayunar. Por otra parte, la lucha gubernamental contra la corrupción dejó un único preso: Arnoldo Alemán, que está en una “cárcel” tan privilegiada que ya quisieran estar en ella todos esos nicaragüenses hambrientos y sin empleo. La lucha contra la corrupción quedó en nada. O quedó en algo peor: quedó en la impunidad, entendida como luz verde para seguir con la corrupción.

El punto al que hemos llegado es límite. No sólo hay corrupción e impunidad en este país. Hay un descaro total. Los corruptos ya ni siquiera guardan las apariencias. Hemos llegado a esta situación porque hemos aguantado mucho. Cada vez que un funcionario público exhibe su impunidad, nos está considerando unos soberanos estúpidos, incapaces de exigirle cuentas, de atraparlo, de castigarlo, de hacer justicia. Esta apreciación, que sin duda tienen los impunes, lesiona nuestra dignidad personal y nacional. Y yo me pregunto: ¿Derrocamos a la dictadura para, a la vuelta de unos años, terminar aceptando esto? Yo creo que no estamos dispuestos a aceptarlo, a tolerarlo. Si lo hiciéramos, estaríamos diciendo que la vida de miles de héroes y de mártires, de tantos luchadores contra la dictadura, no sirvió para nada. Y no es así. Pero debemos demostrarlo activamente.

Nuestra sociedad está hoy en un altísimo riesgo. Los procesos de descomposición tocan ya hasta el último escalón social. La corrupción de las cúpulas promueve la descomposición en todos los niveles. De arriba a abajo encontramos a quienes pretenden obtener su tajada, su coima. Mucha gente se desmoraliza y comienza a desesperarse por hacer dinero inmediato, fácil y de cualquier manera. Existen hoy en Nicaragua auténticas cadenas de estafadores, que se montan sobre una sociedad desesperada, que ve cómo se han desatado la ambición del poder y del dinero fácil y se ha perdido el valor del servicio público, el valor del voluntariado. Nadie quiere trabajar como voluntario en nada. Son valores depreciados en una sociedad individualista, que le ha puesto precio a todo. Este país no puede salir adelante con esta depreciación del sentido del servicio público, del sentido de la solidaridad, del sentido de ciudadanía.

En esta situación, ¿qué destino le espera a Nicaragua? ¿Tenemos alguna opción para frenar estas tendencias? El país está colocado hoy ante una circunstancia electoral y cada uno de nosotros ante un dilema. Si el pueblo nicaragüense elige una Asamblea Nacional dominada por la cúpula danielista y por el PLC vamos a seguir en esta situación cinco años más, y en peor escala. Si el pacto ha significado fortalecer el poder de las cúpulas y de los caudillos, si ha significado corrupción, sin importar la situación de la gente, la única manera de decir que no queremos más de eso, es rechazándolos en el proceso electoral, no otorgándoles nuestros votos. De lo contrario, en enero de 2007 se estará instalando una tercera edición del pacto entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega.

La Alianza que conformamos el Movimiento por el Rescate del Sandinismo, el MRS y Alternativa Cristiana es una alianza abierta a otros sectores. Lo que queremos es una Asamblea Nacional plural, no controlada por los dos caudillos, donde se expresen otras corrientes, para así empezar a enrumbar al país por otro camino. Según la encuesta de Borge y Asociados de noviembre 2005, nuestra Alianza tiene un respaldo mayoritario, un importante respaldo en la base sandinista y también en sectores que nunca han votado por opciones sandinistas. La encuesta revela el gran respaldo con que cuenta Herty y el escaso respaldo al danielismo y al PLC. El voto independiente, que apoyó a los liberales en los últimos años, está siendo captado por Herty. También Herty atrae voto liberal, que lo considera una verdadera opción de cambio a la situación actual. Por otra parte, muchos sandinistas empiezan a entender que el voto útil es por Herty, que el voto por Daniel es un voto perdido.

Hay mucha gente decepcionada y agotada por lo que ha ocurrido en este país en los últimos 15 años, gente que no ha tenido ninguna oportunidad, porque en estos últimos cinco años el gobierno privilegió a la oligarquía financiera, en los cinco anteriores a la oligarquía terrateniente y en los años de doña Violeta a la oligarquía industrial y comercial. Son miles y miles los pequeños y medianos productores, con alguna o ninguna inclinación política, que quieren darle al país otro rumbo económico, sin corrupción, con transparencia y con preocupación por la gente, por los pobres. Es para esa gente que la “Alianza Herty 2006” trata de construir una opción.

Para muchos sandinistas es claro que esta opción se inspira en el espíritu del sandinismo de Sandino. No en el danielismo de Daniel. Porque el danielismo, como aparato de poder, es un abandono y una traición al sandinismo, a Sandino. El danielismo ha contribuido a la liquidación de la democracia, de las instituciones, a la impunidad y a la corrupción, olvidándose de los pobres, de sus necesidades y de sus anhelos.

Ahora, el propósito del danielismo es sacar a Herty Lewites del juego. No les será posible. Si Herty tuviera poco respaldo popular, ya estaría inhibido de participar. Pero el respaldo popular y los ojos internacionales lo impiden. El pueblo nicaragüense y todo el mundo lo han repetido y con claridad: queremos elecciones con participación amplia y con transparencia. El factor que favorece a Herty Lewites como candidato ganador en las elecciones de 2006 es el pueblo mismo. Ante esto, una táctica en la campaña del danielismo será dar la impresión permanentemente de que la candidatura de Herty está en duda. Para que la gente se mantenga en la idea de “mejor no apoyarlo porque no va a participar”. Les interesa mantener en la opinión pública la impresión de que esa candidatura nunca va a ser posible. Hasta ahora, está claro que han fracasado. Desde enero 2005, cuando expulsaron del FSLN a Herty diciendo que no podía ser candidato porque ya no tenía partido y era un jinete sin caballo. Ahora que ya tiene dos caballos, el MRS y Alternativa Cristiana, ahora que ya hay una Alianza en torno a él, tienen que hacer creer que Herty será inhibido para mantener su candidatura en duda.

En la Alianza no tenemos candidato alterno a Herty. Ni vamos a tenerlo. Esta Alianza va a ir con Herty Lewites como candidato presidencial a las elecciones de noviembre 2006, llueva, truene o relampaguee. Y no tenemos duda de que así será. Alguna gente se pregunta: ¿Al final, Herty se va a arreglar con Daniel? No, no se va arreglar. No hay arreglo. Ni para la primera vuelta ni para la segunda vuelta. No hay arreglo. Se dice que en enero o febrero Daniel hará una “propuesta unitaria”. Pero la propuesta “unitaria” que Daniel ha ofrecido siempre ha sido la de unirse alrededor de su candidatura y de su proyecto.

En la Alianza que lleva a Herty como candidato tenemos el gran desafío de la unidad. El danielismo ha dispersado y dividido al sandinismo. Y el pacto ha dividido al país. Ahora tenemos que lograr la unidad de la mayoría de los sandinistas y de la mayoría de los nicaragüenses y de las nicaragüenses para lograr que Nicaragua avance en un sendero democrático, de lucha contra la pobreza, de justicia social.

¿Cómo se van a unir tantos pedazos del sandinismo disperso? Nuestro desafío es hacer un trabajo como el que hacen las indígenas guatemaltecas cuando confeccionan esos cobertores de pedacitos de colores. Hay que ir uniendo pedacito por pedacito, entendiendo que lo que va a salir es un mosaico que hace un todo único. Lo primero es reconocer con gran humildad que son pedazos y pedazos y pedazos los que han ido quedando por todas partes. Tenemos que reconocerlo para ir hilándolos. No es nada fácil. Porque todos venimos de la escuela de los últimos años del sandinismo: venimos del autoritarismo, del sectarismo, de la exclusión, del caudillismo, vicios que no sólo estaban y están arriba, sino que los hemos tenido todos. Ahora, tenemos que pasar por un proceso de reencuentro y de reflexión. Ojalá tengamos la sabiduría para poder hilar todos los pedazos y hacer un todo único y plural. Toda pretensión hegemonista en este momento destruirá este trabajo. Lo que veo hoy es la posibilidad de reunificar al sandinismo. Y desde una opción verdaderamente sandinista. Estamos viviendo un reencuentro. Por eso, ésta es una oportunidad de oro. Y o nosotros la trabajamos bien o si no, seremos responsables de lo que perderá Nicaragua.

En la “Alianza Herty 2006” ya estamos trabajando un programa. Hay varios grupos que están trabajando una propuesta de programa que queremos empezar a discutir ampliamente el próximo año. ¿Qué ponemos en el centro de ese programa? Varias cosas. En Nicaragua la democracia se ha ido reduciendo y estrechando en la medida en que está cooptada por dos personas. Los espacios democráticos se han reducido extraordinariamente. Y las instituciones están invadidas por la corrupción. Para nuestra Alianza resolver esto es un problema central. Porque no pueden solucionarse los problemas de la pobreza si hay importantes funcionarios públicos que son corruptos, que sólo trabajan por sus intereses y no por los intereses nacionales. El tema central de nuestro programa es la pobreza, la tremenda pobreza que hoy tenemos. Hay que crear las bases para que esta pobreza pueda empezar a disminuir, a resolverse.

¿Qué tan confiable es Herty Lewites para resolver problemas tan graves? Para mí, Herty encarna, en sí mismo, un programa, un planteamiento de programa, que consiste en una preocupación central por los pobres -la demostró con hechos concretos cuando fue Ministro de Turismo en los 80 y ahora cuando fue Alcalde de Managua- y en su capacidad para movilizar el capital que existe en este país. Una de las virtudes de Herty es que se preocupa por los pobres y no es enemigo de los ricos. Porque lo que hay que plantearle a los ricos de este país -como decía el empresario Manuel Ignacio Lacayo- es que tienen que aportar para reducir la pobreza de los nicaragüenses y pagar la deuda social que tienen con la mayoría de la población. El empresariado tiene que aportar de fondo para resolver los problemas de la pobreza, tiene que asumir una responsabilidad social. Este es un mensaje que necesita un mensajero. Herty es un buen mensajero para transmitirlo.

Nuestro programa no es para expropiar a nadie. Pero sí es para resolver, de una vez por todas, los problemas de propiedad, la inestabilidad en la propiedad. Sin coimas, sin presionar a los beneficiarios para comprarles barata su propiedad o para robárselas. El tema de la propiedad es crucial para avanzar en la disminución de la pobreza,
en especial en la Costa Caribe y en las zonas rurales.

El desafío económico y social de este país es cómo multiplicamos nuestras capacidades y potencialidades. Nicaragua deberá continuar trabajando con la cooperación internacional y con los organismos financieros internacionales, pero desde una posición soberana, digna e inteligente. Eso no es lo que se hace. Cuando el Presidente Bolaños dice
que el Fondo Monetario Internacional no le deja elevar el salario a los trabajadores de salud, está mintiendo. El Fondo lo que le dice es que la masa salarial no debe exceder de un porcentaje. Pero, ¿por qué no se bajan él, sus ministros y los magistrados sus salarios para que la masa salarial ajuste? ¿Por qué no se redistribuyen las cargas en este país? ¿Por qué no dicen los diputados, que son los que aprueban el presupuesto que se van a quitar el 60% del obsceno salario que actualmente devengan?

En Nicaragua, un programa de gobierno debe aspirar a terminar con la corrupción y la partidarización de las instituciones. Queremos que los funcionarios trabajen para el pueblo que les paga, que los jueces hagan justicia, que sirvan a la Ley y a la Constitución. Tenemos que aspirar a ser implacablemente honrados, implacablemente demócratas, implacablemente abogados de las instituciones e implacablemente amigos de la unidad, de la concordia, de la armonía. Eso es lo que Nicaragua necesita.

El centro de nuestro programa debe ser la restauración moral del país. Restablecer los valores de la solidaridad, del trabajo, de la honradez, de la transparencia, de la responsabilidad, del servicio público, los valores básicos de ciudadanía. Sin esto, Nicaragua no puede avanzar. La restauración moral de Nicaragua fue también el gran objetivo de la revolución sandinista.

¿Es Herty capaz de llevar adelante un programa con todas estas claves? Francamente, creo que sí, que es el Presidente adecuado para Nicaragua en este momento. No nos conviene un Presidente perteneciente a una élite, que ha vivido en una burbuja de cristal durante toda su vida, que nunca ha puesto los pies en un hospital público ni en una escuela pública, que desconoce de primera mano los problemas de las nicaragüenses y de los nicaragüenses más pobres. Lo peor que nos pudiera pasar es un Presidente de la argolla del pacto. Nos daría más de lo mismo.

Herty cuenta con un gran voto de confianza de sectores independientes, liberales, conservadores y sandinistas. Herty tiene la gran virtud de tener una conexión con la gente más humilde del pueblo. Es una virtud que es intangible. Con esta Alianza es cuando por primera vez yo veo que hay un voto de confianza tan amplio de sectores no sandinistas para un candidato sandinista. Es una oportunidad única, un capital que no podemos desperdiciar. ¿Hubiera yo pensado que Herty tendría este liderazgo? Nunca lo hubiera imaginado, a pesar de que tengo más de 30 años de conocerlo. Pero la vida lo colocó en este punto, y él aceptó el reto, lo asumió, a pesar de los costos que ha debido pagar.

En la “Alianza Herty 2006” estamos trabajando aceleradamente en la organización para la convocatoria del voto y la defensa del voto en todo el país. Estamos preparando la maquinaria en todas partes y avanzamos muy rápidamente. Estamos ya listos para ir en marzo a las elecciones en la Costa. Estamos trabajando sobre la base de la voluntariedad, con voluntariado. Van a haber zancadillas, lo sabemos. Estamos entrando ahorita al campo, porque la fortaleza principal de nosotros han sido las ciudades, los segmentos urbanos. Aspiramos a ganar las elecciones en primera vuelta, aunque la elección se prevé muy cerrada entre cuatro o cinco competidores.

Una de las cosas más importantes que hay que entender es que la elección de los diputados y diputadas a la Asamblea Nacional resultará clave en esta ocasión. Este voto será vital en las próximas elecciones para conformar una nueva mayoría parlamentaria que enrumbe a nuestro país por otro camino. Nuestra campaña de diputados arranca el año que viene. Como la Alianza es plural, cada fuerza propondrá a sus candidatos con su propio procedimiento. Aspiramos a conseguir la mayoría parlamentaria. Y aunque esto puede parecer una aspiración muy grande, sabemos que quien no aspira en grande no logra nada. Así de grande parecía la meta de derrocar a la dictadura. Y la derrocamos. Ahora aspiramos a ganar las elecciones presidenciales y a obtener la mayoría parlamentaria. Y lo vamos a lograr.

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