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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 249 | Diciembre 2002
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Nicaragua

Un año en la Nueva Era: el país en su laberinto

¿Tenemos el país que merecemos? ¿O debemos de hacernos merecedores del país que aún no tenemos y estamos obligados a construir? El desalentador final del año 2002 nos obliga a reflexionar y a actuar hacia esa meta.

Arturo Grigsby

Termina el primer año de la llamada Nueva Era. Y entre el ruido atronador e infaltable de los cohetes de la Purísima y las sosegadoras luces de las fiestas navideñas hay que hacer balance. Es un balance complejo. Hay en él revelaciones, incertidumbres, decepciones, y, sobre todo, duras lecciones. Es un balance reiterado a lo largo del año.Y confuso:no permite imaginar con suficiente claridad los escenarios que le esperan a Nicaragua el próximo año 2003.

PEDALEANDO UNA BICICLETA ESTACIONARIA

Podía imaginarse que si el Presidente Bolaños emprendía en serio la cruzada anticorrupción que propuso desde su campaña electoral provocaría una conmoción en el país. No podía imaginarse cuánta sería la inestabilidad en la que nos sumiría esta cruzada. El año termina con la política nacional dominada como nunca por el cortoplacismo, centrada en una lucha anticorrupción -obsesivamente personalizada en un solo hombre- que ha revelado límites insalvables; con instituciones paralizadas y enredadas en formalistas y farisaicas interpretaciones “legales” sobre “lo que deben hacer”; con una economía en recesión y con un gabinete económico inexperto y descoordinado que no ha sido capaz de formular un plan de desarrollo nacional.

El país está estancado en su propio pantano. Cada día de este año nos trajo una nueva y escandalosa sorpresa, gran número de ellas motivo de vergüenza o de indignación. La mejor metáfora para ilustrar los últimos meses que nos han conducido a este desalentador fin de año la construyó el filósofo Alejandro Serrano Caldera: Estamos como el que pedalea en una bicicleta estacionaria: el país se moviliza políticamente las veinticuatro horas del día, pero no avanza una sola pulgada.

La mayor responsabilidad en esta crisis la tiene el pacto Alemán-Ortega. De esos polvos vinieron los lodos que alimentan el pantano. Más cercana en el tiempo, la responsabilidad en la parálisis institucional y en tanta inestabilidad política y económica la tienen las resistencias de Arnoldo Alemán y de su gente a enfrentar la verdad. Y aunque este grupo de poder, esta mafia política-económica, no venció de forma plena, sí consiguió fortalecer, mucho más allá de lo imaginado, lo que se ha querido tocar más profundamente con la cruzada anticorrupción: la atrasada cultura política nacional, basada en el caudillismo paternalista y autoritario que fomenta la corrupción y en la corrupción que pare caudillos. Alemán está, sin duda, “tocado”, pero conserva mucho poder y el arnoldismo sigue vivo y seguirá coleando durante mucho tiempo más.

En la última encuesta nacional que conocimos este año (CID Gallup, 18-26 noviembre), el 45% responsabiliza a Arnoldo Alemán por la crisis del país. Pero hace tres meses lo responsabilizaban muchos más: el 65%.

¿SE ESTÁN NEGOCIANDO TODOS LOS CASOS?

Arnoldo Alemán y los suyos no vencieron. Porque Byron Jerez, el más eficaz y voraz de los miembros del grupo y el más informado de los negocios que se traían entre manos, siguió en la cárcel, acusado en varios casos de corrupción ya en los tribunales y pendiente de varios juicios. Este sólo hecho re-presenta, en sí mismo, un avance, un triunfo. Aun cuando debamos estar preparados para ver a Jerez abandonar la Modelo con libertad condicional “por problemas de salud” o por una absolución arreglada. Esto podría suceder. Cualquier marcha atrás en la lucha anticorrupción es imaginable después de ver, en las últimas semanas del año, cómo los jueces han acomodado sentencias, excarcelado reos y anulado causas.

Y es que los casos de esta cruzada, todos los casos, desde el primero, el del fraude al Canal 6, parecen estar siendo ya objeto de negociaciones políticas que ejecutan “legalizándolas” jueces, magistrados de apelaciones y magistrados de la Corte. Teniendo “padrinos” en el Poder Judicial y en las instituciones del Estado -y padrinos son tanto el Presidente como los caudillos- cualquier caso puede ser “resuelto”. ¿Podía haber sido de otro modo cuando la cirugía que necesitaba Nicaragua exigía tanta profundidad y el cuerpo, muy enfermo, ya estaba habituado a convivir con su enfermedad?

En la última encuesta, el 59% de los encuestados expresó poca (29%) o ninguna (30%) confianza en los procesos judiciales que deben enjuiciar a los acusados de corrupción.

¿POR QUÉ NO PUEDEN CANTAR VICTORIA?

A pesar de todo, Arnoldo Alemán y los suyos no pueden cantar victoria. Porque una veintena de conocidos eslabones de la argolla arnoldista, gentes que institucionalizaron la corrupción en todo el Estado han tenido que huir del país y son prófugos de la justicia (aunque seguramente gozando de lo robado...). A media docena de ellos Estados Unidos les ha ido cancelando la visa de entrada a ese país, señalándolos como sospechosos o ya probados “lavadores” del dinero público de Nicaragua, lo que constituye un muy duro castigo para personajes que han hecho de su amistad con el poder de Estados Unidos la medalla más redonda en su pedigrí político.

No pueden cantar victoria porque la cruzada anticorrupción ha logrado que el Estado de Nicaragua recupere entre la comunidad internacional la credibilidad y la confianza perdidas durante el gobierno Alemán. Porque desde enero, el miedo a ser sorprendido “con las manos en la masa”, o mejores controles y mayores cuotas de responsabilidad han ido institucionalizando en la administración pública un orden hasta ahora desconocido. Y esto es un enorme avance para que de ahora en adelante no se toleren los desmanes que antes se aplaudían y para que exista un nuevo norte en el gobierno, el que ordena el séptimo mandamiento de la Ley de Dios: no robar. Buscando que ante tantas decepciones, la población no pierda las esperanzas, dice Alberto Novoa, quien actuó como Procurador Especial en el Caso Canal 6, hoy en vías de extinción: La cárcel no fue nunca el objetivo, el objetivo es institucionalizar la transparencia.

En la última encuesta, un 52% de los consultados considera que el mayor esfuerzo de la cruzada anticorrupción debe estar encaminado a evitar en el futuro nuevos actos de corrupción. Para un 38% lo primero debe ser investigar casos de corrupción del pasado, en los gobiernos anteriores.

META POLÍTICA Y CASTIGO EJEMPLAR

Arnoldo Alemán ha resistido mes tras mes haciendo ostentación de una enorme vocación de poder, revelándose como un super-caudillo. Podía imaginarse que Alemán resistiría con capacidad los embates de la cruzada anticorrupción, pero nadie imaginaba la obcecación que imprimiría a su capacidad. Si Alemán subestimó a Bolaños al elegirlo candidato, Bolaños subestimó a Alemán al decidirse a ponerlo en la mira de su cruzada.

La batalla final para despojar a Alemán del fuero de la inmunidad parlamentaria en la Asamblea Nacional fue precedida por un golpe estratégico, al cancelarle el gobierno de Estados Unidos la visa de entrada a ese país, en base a la Ley Patriótica que sanciona a los “lavadores” de dinero. En sí, el desafuero de Alemán representaba desde hace meses una meta política, además de un castigo ejemplar al más connotado de los responsables de la corrupción en el gobierno más reciente, pero hay que relativizar ese objetivo. Porque nada de lo que pueda suceder con Alemán en los tribunales -o en la cárcel, si es que llega hasta allí- promete ser positivo, ya que todo seguirá siendo objeto de negociaciones, del mismo estilo, y aun de mayor calibre, de las ya vistas.

CON TODO TIPO DE “FUEGOS”

Buscando evitar la desaforación, Alemán y su grupo usaron todo tipo de métodos: marchas masivas, declaraciones, amenazas, bravatas, maniobras, presiones y tácticas, abusando para ello de leyes, instituciones y personas. Amenazaron también con protestas que, aunque anunciadas cívicas, estaban encaminadas a desatar una efervescencia que degenerara en violencia, especialmente en las zonas rurales. Y aunque la cruzada pro-corrupción de los arnoldistas no logró los objetivos que anunciaba, sí obtuvo en el camino logros adecuados a las metas de esa cruzada, al dejar en el camino una profunda estela de decepciones y de desmoralización, profundizando el cansancio y la desconfianza de todos con todos y el irrespeto de todos hacia todos.

Fueron largos y tensos los meses encendiendo el Ejecutivo todo tipo de “fuegos” para sacar al alacrán de su refugio parlamentario, pero el desgaste fue extremo, especialmente en el último tramo, iniciado el 19 de septiembre, cuando Alemán perdió su cargo de Presidente de la Asamblea.

En la última encuesta, el 78% de los encuestados apoyaba la desaforación de Alemán y el 52% respaldaba que fuera a la cárcel si era probada su culpa. Un 9% opinaba que debía quedar libre y un 5% que debía permitírsele ir al exilio.

UN CAMINO CUESTIONABLE

Los avatares vividos en la Asamblea Nacional y entre sus diputados para conseguir la desaforación en la legislatura 2002 fueron incontables, ninguno de ellos decorosos. Golpes, gritos, mañas para hacer quórum o para romperlo, la increíble historia de un diputado que fingió una enfermedad cardíaca para salir del país y no votar contra Alemán, la cuenta matemática diaria de los famosos 47 votos de la “nueva mayoría” antiarnoldista, el descubrir que una mayoría de diputados entran armados al Parlamento por si acaso.... En este carrusel de altibajos cotidianos, no puede dejar de resaltarse la resistencia que mostró Alemán en este último tramo, cuando en menos de un mes perdió a su hijo Arnoldo, muerto en un accidente trágico, y a su hermana Amelia, matriarca de su unida familia, muerta por un cáncer terminal. Su capacidad política fue puesta a prueba con estos dos golpes emocionales y salió más que airosa.

La crisis provocada por el intento de desaforación de Alemán desembocó en la Asamblea Nacional, en donde son mayoría las fichas leales de los dos caudillos que llevaron a Alemán a la Asamblea. Y ésa es una de las tragedias paralizantes de este momento, indispensable de señalar al hacer balance: todas las soluciones a las crisis institucionales que atraviesa el país tienen que desembocar en la Asamblea. Si hay que reformar la Ley Electoral, si hay que elegir nuevos magistrados, si hay que reducir los megasalarios, si hay que abolir la Ley de Inmunidad, si hay que reducir el número de magistrados de la Corte o del Poder Electoral, si hay que... todo desembocará en la Asamblea, donde habita la voluntad de los dos caudillos del pacto que nos llevaron a esta crisis. Es un círculo cerrado. Cerrado y vicioso.

LA ALIANZA BOLAÑOS-ORTEGA

Alemán demostró ser el caudillo del PLC y también de un sector del liberalismo, y hoy, las estructuras del PLC y un sector importante del liberalismo están tal vez irreversiblemente resentidos con Bolaños. Por la casi imposible de evitar personalización Bolaños contra Alemán que fue tomando la cruzada anticorrupción. Y porque para enfrentar a Alemán, Bolaños tuvo que recurrir, una y otra vez, al FSLN y a Daniel Ortega, el rival más emblemático del PLC y del liberalismo antisandinista. Esta dependencia excesiva, y hasta ostentada, de quienes cargan con tan conocido historial de corrupción, y las continuas reuniones de Bolaños con un dirigente como Ortega -responsable de la diputación regalada a Alemán y burlador durante años de la Ley de Inmunidad para evadir a la justicia que lo requería como delincuente sexual-, creó una profunda confusión y abonó la decepción que provocan la política y los políticos.

En la última encuesta, la población que se declaró liberal (37%) se dividió así: 57% se consideró liberal bolañista, 20% liberal arnoldista. El 23% dijo que no se inclinaba por ninguno o no quiso responder. En otra pregunta, el 67% del total de encuestados considera que la “alianza” Bolaños-Ortega es de conveniencia y sólo para desaforar a Alemán.

EL ARBITRAJE DE ORTEGA

Podía imaginarse que Daniel Ortega y su argolla política-económica sacarían ventajas de las pugnas entre arnoldistas y bolañistas, pero nadie imaginaba cuánto poder de arbitraje llegaría a tener en la crisis nacional Daniel Ortega. Su poder, aunque nocivo, es incuestionable. La sociedad se ha acostumbrado a convivir con ese poder y el sandinismo que hoy hace reclamos éticos a Bolaños, pero nunca se los hace a Ortega, es el principal responsable de este acomodo.

En el núcleo duro del FSLN esta situación ha nutrido muy prematuramente la convicción de que está alfombrado el camino para próximas victorias electorales, siempre con Daniel Ortega como candidato. Y aunque nadie debe dudar que el sandinismo crítico de Ortega votará de nuevo rojinegro cuando llegue esa hora, todas las escandalosas movidas danielistas en esta etapa, las Ortega-Bolaños, las Ortega-Obando y las Ortega-Alemán, han provocado una desmovilización política en las conciencias sandinistas, lo que resulta muy preocupante, porque estas conciencias siguen siendo reserva estratégica para promover cambios en Nicaragua. Hoy más que nunca el sandinismo -no sólo el FSLN- aparece como un rehén de Daniel Ortega.

En la última encuesta, un 25% de los encuestados dijo simpatizar con el FSLN. El 46% del total de los encuestados calificó como muy buenas o buenas las actuaciones de Ortega en la crisis. En otra pregunta, Daniel Ortega aparece como la personalidad pública con mayor nivel de opiniones desfavorables en el país (46%), siendo una de las dos más polémicas, pues cuenta con un 40% de opiniones favorables. La otra personalidad polémica es el Cardenal Miguel Obando (41% de opiniones desfavorables contra un 38% favorables).

APOSTANDO AL CAOS TOTAL

En el último tramo del camino a ese clímax aparente que era la desaforación de Alemán, arnoldistas y danielistas hicieron un último esfuerzo destinado a crear un caos institucional de tal magnitud que, debilitando a Bolaños, le obligara no a renunciar pero sí a negociar. ¿A negociar qué? Entre otras cosas, que la cruzada anticorrupción no abra ni profundice otros muchos casos de corrupción que involucran a dirigentes liberales y sandinistas, casos que aún están en las gavetas, y que tal vez mueran en ellas según las últimas señales, que anuncian la difuminación de la cruzada anticorrupción, porque un país tan contaminado no aguanta tanta limpieza y por la contaminación con que sellaron todas las instituciones del país los autores del pacto del 2000.

La acusación presentada en los tribunales a inicios de noviembre por la Fiscalía General de la República contra el Presidente Bolaños y el Vicepresidente Rizo y contra tres decenas más de dirigentes liberales responsabilizándolos por delito electoral por haber usado fondos estatales para la campaña en la que resultaron vencedores, creó una crisis institucional total. El único poder del Estado que no lidiaba con ninguna crisis de estancamiento o parálisis fue “tocado” con esta acusación. Aun sin resolverse, porque ni el Poder Judicial ni el Poder Legislativo -ni tampoco el Poder Electoral- asumieron la responsabilidad de desmontar tamaña crisis, quedó en evidencia que de tan total la crisis tendrá que evolucionar a ser nimia, casi nula, sólo destinada a forzar negociaciones. La acusación logró ese propósito y otro aún mayor: sembró dudas y sospechas, profundizó el escepticismo y el sentimiento de impotencia, camino que conduce en línea recta al individualismo resignado.

PÓLVORA SOBRE EL POLVORÍN

En ninguna de las elecciones celebradas en Nicaragua a partir de 1990 -fecha de las primeras elecciones libres de la historia del país-, puede afirmarse que no se cometieron “delitos electorales”, especialmente los relacionados con el origen y la declaración de los fondos usados en las campañas de los partidos. Es necesario aceptar con realismo esta evidencia para interpretar adecuadamente que la denuncia hecha por la Fiscalía fue coyuntural, ad hoc al momento que atravesaba la cruzada anticorrupción, aunque, como tantas otras maniobras legales, envasada en la voluntad de “institucionalizar” el país.

En un rapto ético, que calza mucho con su personalidad, Enrique Bolaños anunció que renunciaría a su inmunidad para enfrentar la acusación por delito electoral, aun cuando la calificó de perversa, claro como estaba de su evidente intencionalidad política. Pero, después de un mes del “terremoto institucional” y del rapto ético, el caos fabricado fue arrollado por tantos otros caos reales: los económicos, los financieros, los salarios, el presupuesto, el hambre... Fueron quedando en la sombra la acusación, el proceso para anularla iniciado por la Procuraduría, el proceso para reforzarla seguido por la Fiscalía, las ambiguas y calculadoras declaraciones de diputados de la Asamblea y de magistrados de la Corte, y el debate sobre la inmunidad presidencial. Señal de que se trataba fundamentalmente de una última carga cerrada de pólvora arrojada sobre el polvorín.

En la última encuesta, el 8% de los encuestados opinó que debía investigarse el manejo de dinero que hicieron en sus campañas electorales tanto Bolaños como Ortega.

CRECE LA DESCONFIANZA

El rapto ético le ha costado muy caro al Presidente, porque en la opinión pública, dominada por una cultura política basada en el machismo retador, el que no haya cumplido su palabra de renunciar a su inmunidad ha debilitado su imagen, fragilizando también su propuesta anticorrupción. Este Presidente no cumple, empieza ya a opinar la gente. Tampoco ha cumplido su palabra el Presidente -¿podía haberlo hecho?- con las promesas de bienestar económico que con tanta insistencia hizo durante su campaña electoral convenciendo a la mayoría que votó por él. No augura nada positivo la desconfianza que empieza a rodear al Presidente.

En la última encuesta, Bolaños perdió 20 puntos en el apoyo que la población otorga a su gestión (46% en agosto, 26% en noviembre). Las razones parecen ser económicas más que políticas: el 86% dice no haber percibido ninguna mejoría en la Nueva Era. Como personalidad pública, Bolaños tiene un 75% de opiniones favorables contra 15% desfavorables. A pesar de todo, va en cabeza de todas las personalidades del país, y casi a la par de quien es la primera desde hace años: Violeta de Chamorro (76% vs 15%).

EL “LLANERO SOLITARIO”

La maniobra de la Fiscalía al acusar a Bolaños le trajo también nuevas contradicciones al interior del Partido Liberal que él “fundó” desde la Presidencia y que ha fracasado en consolidar, y hasta dentro del propio gobierno. Todo vino en cascada: el Vicepresidente Rizo tomó distancia de la ética presidencial y afirmó que él no renunciaría a la inmunidad. También se distanció de su estrategia política, que está afectando gravemente al Partido Liberal. Se hicieron públicas en boca de dirigentes liberales bolañistas las grandes contradicciones que Bolaños enfrenta por la actitud de muchos de los altos funcionarios que le rodean. Se generalizó la imagen de un Bolaños “llanero solitario” condenado al fracaso si los gringos le quitaran respaldo.

Bolaños ni es ni quiere ni sabría ser caudillo. En un ambiente político con cada vez menos principios y con cada vez más ambicionados finales, no es fácil ver, tras todo lo ocurrido este año, ni el fin del arnoldismo ni el fin de los caudillos. Tampoco la reforma a la Ley Electoral, por la que ahora todos claman para librar al país del bipartidismo que le impusieron Alemán y Ortega, asegura los cambios necesarios. Ni el FSLN se está democratizando, todo lo contrario, ni Bolaños parece estar democratizando y modernizando al PLC, principal objetivo político de su gobierno.

NICARAGUA ES UN BUEN TEST

Pero no es la acusación contra Bolaños y el tema de la renuncia a su inmunidad lo que más ha restado legitimidad a la propuesta presidencial anticorrupción. Los males de nuestra cultura política se han demostrado durante este año demasiado enraizados. No sólo porque los indiscutibles tres caudillos nacionales -Alemán,Ortega, Obando-, aunque no han vencido, aún siguen convenciendo a demasiada gente. Sino porque los puntos ciegos que hay en las actitudes del propio Bolaños le quitan capacidad de convencer a la población de la necesidad de asumir la transparencia como bandera.

Bolaños lanzó la cruzada anticorrupción por su convicción personal, por su racionalidad empresarial y con el respaldo y las presiones de la comunidad internacional. Es difícil medir qué pesó más en su decisión de ir adelante ante tantos obstáculos. El desarrollo de los acontecimientos durante este primer año de una cruzada que para ser eficaz debería durar generaciones, muestra que la maquinaria no habría podido ir muy lejos sin la comunidad internacional, y especialmente sin Estados Unidos, reciente abanderado -por los intereses de su propia seguridad nacional- de una cruzada anticorrupción en toda América Latina. Para este nuevo propósito en su política exterior, el caso Nicaragua, con un Bolaños tan correcto y discreto y con un Alemán tan opulento y derrochador, le proporcionan al gobierno estadounidense un test de escala muy manejable.

GENTE MIRANDO AL NORTE

En enero, al despuntar la Nueva Era, el “desvisamiento” de Byron Jerez por el gobierno de Estados Unidos fue el primer episodio de importancia en la cruzada anticorrupción. Al terminar el año, el último esfuerzo por el desafuero de Alemán fue precedido por su “desvisamiento” y por las durísimas advertencias de la embajadora estadounidense en Managua, llamando a los diputados liberales a no defender a quienes robaron al pueblo y utilizan la Asamblea como refugio.

Poco o nada de lo logrado este año hubiera sido posible sin la participación activa, decidida y constante del gobierno de Estados Unidos. Es un lamentable dato en nuestro balance. Revela la debilidad política de Bolaños, la incapacidad de las instituciones nacionales y la mentalidad de “gente mirando al Norte” que caracteriza a toda nuestra clase política... Y no sólo. Por otras razones, caracteriza también a las mayorías pobres, que miran con fijación a ese Norte de donde les llegan remesas y en donde aspiran a “colarse” en busca de las oportunidades que no encuentran en su patria.

MEGASALARIOS: UN BUMERANG

Enrique Bolaños tiene también responsabilidad en la crisis de su propuesta. Al cabo de un año, hemos venido descubriendo que una cierta arrogancia y una confesa insensibilidad social están incorporadas también a su cruzada anticorrupción. Lo que más ha erosionado la credibilidad en ella, fomentando también desmoralización, decepción y hasta autorizando que el cinismo se extienda, es la insensibilidad que se expresa en lo mucho que gana el Presidente por luchar contra la corrupción, en lo bien pagada que está su cruzada, en los jugosos sueldos que reciben los ministros de la Nueva Era y también los asesores y consultores extranjeros que lo respaldan en su gesta moralizadora.

Nicaragua está en la lona económicamente. El propio Presidente lo reconoce, al afirmar que el Presupuesto 2003 -el primero que él elabora, todavía con un déficit fiscal notable y en el que se dedica casi la mitad a pagar deuda externa y deuda interna- no ha sido impuesto por el Fondo Monetario sino por el fondo del barril en el que se halla el país. Sin embargo, en este país quebrado, endeudado y prácticamente inviable si no fuera por el crédito y la limosna internacional, un país con un tercio de su gente desnutrida, desempleada y analfabeta, Enrique Bolaños tiene un salario mensual de 13 mil dólares y recibe además una pensión de 5 mil dólares por haber sido Vicepresidente -a pesar de que no se “jubiló” sino que sólo renunció a ese cargo para ir aún más alto en el escalafón-. Esto causa escándalo, y son unánimes las críticas que genera en la opinión pública. Todas las escasas alusiones que el Presidente y sus ministros han hecho para responder a las justificadas críticas dan vergüenza y son bumerangs que golpean la disposición de la población a entender y a asumir la cruzada anticorrupción.

En la última encuesta -pagada también por el Ejecutivo- no hay datos sobre este tema.

UN “SINCERAMIENTO” QUE ES CINISMO

Se argumenta que todos estos altos funcionarios ganarían aún más si trabajaran para la empresa privada. ¿Cómo probarlo, y cómo creerlo cuando la ineptitud de muchos de ellos se manifiesta a diario? El Ejecutivo argumenta que en el gobierno anterior los altos funcionarios ganaban más con la corrupción desenfrenada y las partidas secretas y los sobresueldos por debajo de la mesa, y que ahora ha habido un “sinceramiento” y todo se hace a la luz. Pero la luz no elimina el problema y sincerar salarios tan escandalosos en un país en semejante crisis suena a cinismo, una suerte de obscenidad. Haciendo malabares con los números, el vocero de la Presidencia argumentó que el altísimo salario de Bolaños era barato porque sólo le cuesta a cada nicaragüense 0.029 centavos de córdoba al mes...

Una cruzada como la iniciada por Bolaños no llegará muy lejos sin ejemplos personales y audaces. Podía imaginarse, por su historia personal, de empresario y terrateniente, que Bolaños actuaría como celoso guardador de su capital acumulado. No podía imaginarse que tuviera tantas resistencias a renunciar a algo del capital que sigue acumulando, aunque sea en aras de fortalecer su propia propuesta política y así pasar a la historia como el mejor Presidente de la historia de Nicaragua, tal como expresó era su deseo al iniciar su Nueva Era.

TANTAS LECCIONES

Son duras las lecciones que una realidad tan compleja y confusa nos ha mostrado este año. ¿Cuántas de ellas aprendidas, interiorizadas, asumidas? ¿Cuál de ellas la más importante, la que promete mayor futuro? ¿La más clara?

¿Los límites que hemos visto tiene esa empresa que es erradicar la corrupción y la lucha por la transparencia en un país como Nicaragua, tan anclado en esa pre-modernidad en donde imperan capataces, caudillos y clérigos y no existe aún una cultura ciudadana? ¿Lo dominado que está el escenario político por liderazgos de hombres varones construidos y entrenados como gallos de pelea? ¿O lo dominada que está la agenda de esos políticos por metas cortoplacistas que sólo los benefician en su personal carrera política y económica? ¿ O lo fácilmente que los liderazgos “alternativos” son cooptados por la política tradicional? ¿O lo ausente que está aún del horizonte un sentido de nación? Tal vez una de las lecciones más concretas es constatar, con dolor, lo que en tantos años de proyectos “nacionales” tan diferentes -el somocismo, el sandinismo, el chamorrismo, el alemanismo- la corrupción llegó a permear a todos los sectores. Al sector público y al sector privado, a grandes, pequeños y medianos, a los sectores sociales y a los religiosos, a gobernantes y a gobernados, a los opinadores en los medios y a los opinados que consumen esos medios...

Constatar, no sin dolor, que todos y todas quisiéramos que se eliminaran la corrupción y los privilegios de los demás, pero siempre que no sea renunciando a la pequeña o gran ventaja que obtuvimos o seguimos obteniendo de esa cultura de la corrupción que activa o pasivamente todos hemos ayudado a construir. Ciertamente, unos muchísimo más que otros.

OTROS DATOS DE OTRA ENCUESTA

Y es en esos otros y esas otras que no están tan contaminados y que aspiran a otro país, a otra sociedad, a otra vida, en donde debemos poner los ojos para encontrar luz en el laberinto. Y salidas.

Y esas salidas no son únicamente las que más frecuentemente se mencionan. Aunque en la encuesta nacional de CID Gallup, la falta de empleos fue identificada por el 56% de los encuestados como el principal problema que tiene nuestro país en la actualidad -sólo el 15% consideró que el principal problema es la corrupción-, hay otras percepciones sobre la realidad nacional. Son muy reveladores, por ejemplo, los datos de una encuesta pionera que realizó entre octubre y noviembre en Managua, Estelí y Bluefields (900 encuestas a mujeres en sus casas) la Fundación Sobrevivientes, que indaga la prevalencia del abuso sexual y del incesto en nuestra sociedad y en los hogares.

Por sobre el desempleo y la corrupción, las mujeres de Managua y las de Estelí señalaron que el principal problema de Nicaragua es la violencia sexual: Managua: 49% violencia sexual y 37% desempleo - Estelí: 65% violencia sexual y 21% desempleo. En Bluefields, aunque señalaron el desempleo en el primer lugar de los problemas (47%), colocaron la violencia sexual en un segundo lugar con un alto 39%.

¿Podrá haber justicia en Nicaragua cuando las relaciones en el hogar son tan injustas, desiguales y violentas para las mujeres y las niñas, cuando el hogar es para ellas un lugar más inseguro que las inseguras calles? ¿Podrá haber un cambio en el liderazgo cuando en una de cada tres casas -datos también de esta encuesta- las niñas y las adolescentes son abusadas por los varones que representan el liderazgo familiar?

¿Podrá haber desarrollo con esta epidemia destruyendo a diario, cada día y cada noche, los cimientos de la sociedad? Si queremos hayar salidas a nuestro laberinto tendremos que tener también en cuenta esta realidad, estos delitos, rodeados de una impunidad aún más profunda que la que protege a los corruptos.

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