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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 232 | Julio 2001
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Nicaragua

Avanza el rodaje: el guión rural y el guión verde

¿Quién puede querer gobernar un país en bancarrota? Tres partidos compiten por hacerlo y afinan estrategias y guiones Bolaños lanzó su guión rural y el Partido Conservador definió su Guión.

Equipo Nitlápan-Envío

A cuatro meses de las elecciones, las encuestas siguen dando la victoria a Daniel Ortega en primera vuelta, aunque en la última (CID-Gallup, finales de junio) la distancia entre la intención de voto por Ortega y por el candidato liberal Enrique Bolaños se acortó (29% vs 26%). Las encuestas empiezan a reflejar otro dato: son mayoría los encuestados confiados en que las cosas van a mejorar después de las elecciones y están decididos a votar para que cambien. Se trata de ese espejismo que fabrica cualquier campaña electoral, la luz cegadora de un sol calcinante sobre el asfalto desolado. El ambiente en el que se viene desarrollando el proceso electoral no permite pensar racionalmente en ninguna mejoría post-electoral. Entre otras razones, porque la mayoría de los actores que actúan en el escenario pre-electoral continuarán actuando en el escenario post-electoral. Un escenario de bancarrota económica.


El guión de Sísifo


Nicaragua lleva doce años subiendo la pesada piedra de su empobrecida economía al monte calvario del ajuste estructural, con la esperanza de que al llegar a la cumbre se le perdone su impagable deuda externa. Pero cuando ya va llegando a la cima, la piedra rueda hacia abajo y tiene que volver a empezar. Sucedió así al final del gobierno Chamorro. Los esfuerzos hechos dentro del programa de ajuste desde 1991 hicieron agua en 1995 -también era año pre-electoral-, y el gobierno Chamorro no pudo cumplir los compromisos suscritos con el FMI y no tuvo más remedio que acogerse a un Plan Sombra, una especie de arreglo ad hoc con el FMI que evitara el corte drástico de la ayuda de las agencias multilaterales y de los países donantes. La ayuda no se cortó, pero la piedra rodó otra vez hasta al pie del monte anunciando que habría que volver a empezar a trepar hasta su cima. Seis años después, el fantasma de Sísifo, piedra abajo y monte arriba, volvió a hacerse presente en la última ronda de negociaciones entre el gobierno Alemán y el FMI.

El rompimiento del primer acuerdo ESAF entre el gobierno Chamorro y el FMI tuvo consecuencias negativas de largo plazo para Nicaragua. El gobierno Alemán se encontró con la herencia de un déficit fiscal de proporciones considerables y además, con el Banco Nacional de Desarrollo en total bancarrota. Durante su primer año de gestión, Alemán no pudo llegar a ningún acuerdo con el FMI y se vio obligado a endeudarse aceleradamente y con altos costos para mantener la estabilidad macroeconómica del país. En 1997, primer año de gobierno liberal, el Banco Central emitió una cifra récord de bonos de corto plazo que devengaban intereses superiores a los prevalecientes en el mercado internacional y local. Desde entonces, el gobierno ha emitido anualmente nuevos stocks de estos bonos, conocidos como CENIS, lo que ha ido reduciendo el nivel de las reservas internacionales del país.

También las crisis financieras en cadena iniciadas en agosto 2000 -resueltas políticamente y, significativamente, con sólo un responsable encarcelado, Francisco Mayorga- han sido determinantes para reducir las reservas.


El guión de Estados Unidos y el guión del FMI


El monto de las reservas internacionales netas que el FMI le exige tener en sus arcas al Banco Central de Nicaragua es el mayor obstáculo que ha tenido el gobierno Alemán para alcanzar con el FMI un acuerdo ad hoc similar al que obtuvo el gobierno Chamorro. También exige el FMI la pronta recapitalización del BANIC, banco donde los liberales concentran sus capitales y a punto de quiebra.
Para aumentar las reservas, el gobierno liberal sabe que no tiene otro remedio que adoptar una política económica aún más recesiva que la actual. Desde mayo, se ha visto obligado a dar pasos en esta dirección, muy riesgosos electoralmente, y generadores de reacciones que ya no tiene capacidad de controlar. Suprime subsidios al transporte público y los transportistas van a una huelga que causa millonarias pérdidas diarias y que permite al FSLN "montarse" sobre la crisis, controlarla y sacarle provecho electoral. Reduce el horario de las instituciones estatales y profundiza su ineficiencia. Recorta drásticamente el presupuesto del Ministerio de Cultura y al cerrarse proyectos y opciones culturales, atenta no sólo contra el patrimonio nacional sino también contra el incipiente turismo, y provoca una llamativa e inédita huelga de los funcionarios de la cultura y hasta la renuncia del Ministro..

Buscando salidas, la estrategia del gobierno Alemán ante el FMI ha combinado el compromiso de una estricta disciplina fiscal y monetaria en los próximos seis meses a cambio de que se le aumenten recursos externos adicionales para concluir su gestión. El gobierno ha basado su insistencia de "mano extendida" ante el FMI en razones estrictamente políticas, confiando en que el gobierno de Estados Unidos, tercamente empeñado en impedir que el FSLN regrese al gobierno, ejerza su poderosa influencia ante el directorio del FMI. 250 millones de dólares sería el monto de los recursos adicionales que tendría el gobierno para la segunda mitad del 2001. ¿Llegarán a tiempo para frenar la bancarrota y para impedir el revés electoral de los liberales?


El guión de los diputados


¿Quién puede querer gobernar un país en bancarrota? La realidad ha ido demostrando que los tres partidos que compiten están controlados por un sector de políticos de ambiciones y visiones cortoplacistas que aspiran a participar en el gobierno -muy especialmente como diputados a la Asamblea Nacional- por los salarios, beneficios y oportunidades para negocios que ese cargo les puede reportar en un país de desempleados y totalmente dependiente de las finanzas y los proyectos de la comunidad internacional.

El FSLN inscribió el 30 de junio, el primero, las tres listas de sus candidatos a diputados nacionales, departamentales y al Parlamento Centroamericano. Todos los que aparecen ocupando las posiciones ganadoras son conocidos por su lealtad al danielismo. Son candidatos surgidos de una "consulta popular" en la que hubo un probado y denunciado fraude. El FSLN aclaró desde un comienzo que no daría cabida en sus listas a ningún candidato de otro color político, aun cuando vaya en alianza con ellos. Y lo cumplió.
El PLC cerró el 11 de julio las listas de sus candidatos a diputados. Todos fueron seleccionados personalmente por el Presidente Alemán en su propia casa. Colocados en las posiciones ganadoras quedaron seis familiares del Presidente, varios de sus allegados, varios de sus socios en los múltiples negocios personales que hoy maneja, políticos conocidos por su lealtad al mandatario y necesitados de la inmunidad-impunidad que les garantizará en los próximos cinco años su cargo de diputado. En posiciones ganadoras de las listas no apareció ningún candidato de la Resistencia, partido aliado del PLC, lo que creó conflictos plagados de tiros e insultos, dividió aun más a la Resistencia y erosion
ó la alianza de los liberales con los ex-contras.
Conociendo estas listas, está ya definida una Asamblea Nacional controlada por dos caudillos -uno al frente del Ejecutivo y otro en la Asamblea, o ambos en la Asamblea- donde una mitad de diputados sandinistas-danielistas y otra mitad de diputados liberales-alemanistas darán continuidad al reparto bipartidista del país y sus instituciones y podrían reformar pactadamente la Constitución. Lo único que hubiera podido impedir este escenario es un número significativo de diputados independientes de los protagonistas del pacto y con un pensamiento antipacto de espectro pluralista.



El guión del candidato


Para realizar la selección de los candidatos a diputados por el PLC, Alemán no tuvo en cuenta los criterios del candidato presidencial Bolaños, lo que añadió problemas a su posición, atrapado entre el electorado al que trata de convencer y el partido que lo lleva como candidato y en el que pinta muy poco. El argumento con que mejor se puede defender la candidatura de Bolaños es afirmando que "Bolaños no es Alemán". Es cierto: Bolaños es correcto y sobrio y controla mejor su antisandinismo. Pero un estilo diferente no basta para enfrentar la gruesa maquinaria del líder del PLC. Los hechos van diluyendo la fuerza del argumento que diferencia a Bolaños de Alemán. Precisamente porque Bolaños no es Alemán -y por eso no controla el partido que le lleva como candidato-, no podrá avanzar con su propio estilo si es que gana. Incluso, precisamente porque no es Alemán , tal vez ni va a ganar. Porque Alemán parece preferir perder con Bolaños que ganar con otro candidato más atractivo. Eduardo Montealegre, por ejemplo.


El guión del Padrino


Desde hace bastante tiempo es obvio que Arnoldo Alemán no está interesado ni en el presente ni en el futuro de Nicaragua, sino en su presente y futuro patrimonio personal y familiar. Los escándalos en que se ven involucrados él o sus allegados y testaferros no han dejado de sucederse, no caben en ningún análisis por sintético que sea.
En los últimos meses de su gestión hay señales que permiten pensar que el Presidente está más interesado en ganar en el año 2006 -o bastante antes, ¿a través de una Constituyente?- que en que su partido gane ahora, en el año 2001. La joya de su corona en su pacto con Ortega fue un privilegio insólito: pasar automáticamente del cargo de Presidente al de diputado de la Asamblea Nacional sin mediar el voto ciudadano. Controlando a los diputados liberales que en la Asamblea Nacional se le subordinarán, Alemán se ha construido un escenario tan favorable que es lógico suponer que su espíritu de protagonismo confrontativo estaría más cómodo liderando una bancada de legisladores liberales opuestos a las medidas de un Ejecutivo controlado por Ortega que colaborando con Bolaños Presidente. Esta hipótesis tiene una lógica que encaja con la lógica en la que Alemán se ha sabido mover tan hábilmente durante estos cinco años de mandato.


El guión rural del FSLN


Pese a todas las señales de esta lógica, Enrique Bolaños quiere ganar y se mueve cuanto puede. El primer planteamiento serio de programa de gobierno en la campaña electoral lo hizo él a finales de junio, presentando una Política para Zonas Rurales que selló con su consigna de campaña: Con Bolaños, ¡sí se puede! Esta Política puede interpretarse como una reacción a la ofensiva que está llevando a cabo el FSLN en las zonas rurales.

Es sabido que el FSLN tiene más votantes en las ciudades y en las zonas más urbanizadas -lo demostraron claramente sus victorias en las elecciones municipales de noviembre 2000-, y que el PLC tiene clara ventaja en el campo, donde las obras (carreteras, escuelas, caminos) son más visibles, son consideradas por la población campesina como "favores" de un buen gobierno y pesan más que las palabras (las promesas incumplidas del gobierno y las informaciones que brindan los medios de Managua sobre la corrupción del gobernante constructor de esas obras).

Las encuestas han ido mostrando que las promesas electorales del FSLN están teniendo eco en la población del campo, especialmente en los departamentos del Norte, donde se concentra la crisis rural. En sus discursos electorales, Daniel Ortega ha insistido en que de ser electo no habrá confiscaciones ni expropiaciones, y aunque no ha usado el término "reforma agraria", busca abanderar causas rurales: ha prometido sanear la deuda agropecuaria, crear un banco estatal de fomento agropecuario con créditos en condiciones favorables, y establecer un banco de tierras para entregarlas a los campesinos pobres.

Las promesas sandinistas alrededor del crédito rural son demagógicas. La deuda agropecuaria tiene tales dimensiones que no podría ser cubierta con recursos públicos. A su vez, cualquier política de saneamiento de esas deudas haría inviable el otro proyecto que el FSLN promete, el banco estatal de fomento de la producción. Las expectativas de condonación de deudas estarían siempre latentes ante la baja en los precios de los productos, las sequías, las inundaciones y las plagas, eventualidades recurrentes todos los años. Las promesas de hoy serían caldo de cultivo de movimientos de no pago mañana, lo que desestabilizaría permanentemente la prometida institución bancaria y con ella, el ya fragilizado sistema financiero nacional. Otra consecuencia grave en el esquema prometido por Ortega sería el retiro total del campo de la banca comercial y de las instituciones microfinancieras que aún dan crédito al sector rural.


El guión rural de Bolaños


El candidato Bolaños ha reaccionado a la estrategia del FSLN con una propuesta de política nacional integral, con programas concretos y no programitas por aquí y por allá, que tienen la virtud de haber sido formulados en un lenguaje directo y atractivo. Su debilidad es carecer de ideas nuevas y, en la práctica, proponer ideas que dan continuidad a la fracasada política rural del gobierno Alemán, que en 1996 llegó a hacer eje de su campaña el convertir a Nicaragua en "el granero de Centroamérica".

El aspecto más publicitado del Plan Bolaños es la creación de un Programa Nacional de Crédito Campesino, que cubriría a unas 200 mil familias rurales en sus cinco años de gobierno, a 50 mil anuales. El Programa no es más que una versión ampliada del Programa de Apoyo al Pequeño Productor (PAP) impulsado por el Ministerio Agropecuario y Forestal cuando estaba bajo la dirección de Mario De Franco, hoy asesor económico de Bolaños. El gobierno Alemán fue incapaz de administrar el PAP y lo abandonó después de dos ciclos agrícolas. Durante la corta vida de este programa, las tasas de recuperación de los créditos estuvieron por debajo del 40%, lo que significa que su continuidad dependía totalmente del financiamiento indefinido de los países donantes.

El último intento de resucitar el PAP lo estaba llevando a cabo el cuarto Ministro Agropecuario del gobierno Alemán, José Augusto Navarro, con apoyo de la AID. El propósito obvio de Navarro y de la agencia del gobierno de los Estados Unidos era fortalecer por esta vía la campaña electoral liberal en el campo. Sin embargo, y como en tantísimas otras ocasiones, sobre los intereses del PLC prevaleció la intolerancia de Alemán, que destituyó a Navarro a fines de junio, castigando así las críticas que había hecho a los "megasalarios" que se recetan los altos funcionarios del gobierno liberal, a despecho de la recesión económica, de las exigencias del FMI de reducir el gasto público y de la más elemental sensibilidad social, política, y hasta electoral.


Toma 1: la tierra


El Plan Bolaños contiene otros proyectos ya en marcha o en negociación con los organismos multilaterales, específicamente con el Banco Mundial. Los programas de construcción de silos metálicos para almacenar cosechas y de entrega de semillas mejoradas tienen ya varios años de existir. La novedad está en que ahora se prometen mayores subsidios para adquirirlos. La propuesta de titulación de tierras y de crédito subsidiado para compras de tierras estaban ya contenidas en el proyecto de ordenamiento territorial en negociación con el Banco Mundial desde hace varios meses. Desde el gobierno Chamorro, el BM viene apoyando a Nicaragua en el ordenamiento jurídico de las propiedades rurales. El eje de la propuesta Bolaños es la realización de un catastro nacional de propiedades rurales vinculándolo al registro de esas propiedades. De llevarse a cabo este plan tendría un positivo efecto para el ordenamiento jurídico del agro nacional. Un proyecto similar fue implementado en Honduras con apoyo del Banco Mundial.

En Nicaragua, el límite a este proyecto -iniciado durante el gobierno Chamorro- ha estado en la falta de capacidad administrativa y especialmente, en la falta de voluntad política del gobierno Alemán para seguir impulsándolo. Los intereses personales del gobernante y de su círculo de allegados explican el desorden jurídico en el campo, situación que aunque afecta a los productores, ha facilitado el proceso de acaparamiento de tierras al que se han dedicado con tesón y voracidad los "hombres del Presidente" y él mismo, junto a sus socios en el pacto. ¿Tendría un eventual gobierno Bolaños la independencia política necesaria para dar un giro radical a esta política de concentración de tierras?


Toma 2: el fomento


El Plan Bolaños incluye también políticas especiales para apoyar a los empresarios agropecuarios, forestales y pesqueros. Lo más notable que se propone es la creación de un nuevo Fondo de Crédito e Inversiones. El gobierno Alemán creó ya una institución similar, el Fondo Nicaragüense de Inversiones (FNI), con resultados poco visibles. ¿Para qué una nueva institución? ¿Será la que propone Bolaños un disfraz para un banco de fomento similar al que propone Daniel Ortega? También promete Bolaños eliminar la retención del impuesto sobre la renta a los empresarios agropecuarios, ganaderos y forestales y establecer la tasa cero del impuesto general de ventas para las actividades productivas. Dada la precaria situación fiscal que herederá el nuevo gobierno, el cumplimiento de estas promesas se ve muy difícil.


Toma 3: el café


El Plan reconoce como urgente la promoción de un cambio tecnológico en el sector agropecuario, forestal y pesquero del país, y abunda en referencias a la baja productividad del sector agropecuario nacional, reconocimiento implícito del escaso impacto que han tenido las millonarias inversiones realizadas por el Instituto de Tecnología Agropecuaria, tanto durante el gobierno Chamorro como durante el gobierno Alemán. En este aspecto, crucial para el desarrollo del país, no hay propuestas innovadoras. La única excepción es la propuesta de modernización cafetalera.

El Plan Bolaños plantea una renovación de los cafetales con la meta de lograr en cinco años 50 mil manzanas de plantaciones modernas. El gobierno Alemán fue incapaz de promover la modernización tecnológica del café nacional, lo que ha deteriorado notablemente los cafetales. ¿De dónde vendrán los recursos para financiar una inversión que supone modernizar casi la mitad del área cafetalera del país? ¿Cuántos productores estarán dispuestos a endeudarse para modernizar sus cafetales sabiendo que los precios internacionales del café no tienen perspectivas de mejorar en los próximos cinco años? ¿Cómo se organizará el apoyo técnico para un proyecto de tal magnitud? La última experiencia nacional y a gran escala de renovación de cafetales fue el tristemente famoso Plan Conarca del gobierno sandinista, que resultó un rotundo fracaso.


Toma 4: la concertación


Al finalizar la formulación de su Plan, Bolaños dirige una exhortación a las organizaciones de productores y a los ONGs para que colaboren en todos estos programas. Pero la historia nacional más reciente demuestra que de buenas exhortaciones está empedrado el camino a una institucionalidad de apariencias. La propuesta no plantea cómo se institucionalizará la concertación entre el gobierno y la sociedad civil para la ejecución de estos programas rurales, concertación que resulta crucial para el desarrollo de Nicaragua.

El gobierno Alemán ha sido abiertamente hostil a la sociedad civil, a los ONGs y a sus dirigentes y voceros, y nunca ha ido más allá de una concertación formalista y teatral ante las cámaras y en los numerosos eventos que se acostumbra celebrar en los salones de lujo de los nuevos hoteles de Managua. ¿Logrará Bolaños superar éste y otros estigmas de un gobierno en el que él fue Vicepresidente? Está claro que Bolaños no es Alemán, pero el exceso de poder autoritario y arbitrario que exhibe Alemán al dejar el gobierno tiñe de escepticismo a Bolaños y a sus propuestas. De ganar, ¿qué liderazgo tendrá en un partido controlado por un caudillo y en unas instituciones marcadas por el pacto?


El guión del Partido Conservador


Durante todo este proceso electoral dominado por los dos partidos del pacto, y marcado por exclusiones y arbitrariedades, por continuos atentados contra el pluralismo, el Partido Conservador ha estado permanentemente enfrentado a un dilema: competir con las mismas armas dañinas de los dos partidos del pacto o cooperar para romper los círculos viciosos creados por el pacto. Su trayectoria histórica y su realidad actual -falta de relación con las bases y falta de organización- no preparaba al PC para enfrentar con audacia este dilema.

Hasta el momento de la inhibición de Alvarado como candidato a la Vicepresidencia por el PC, los conservadores habían ido optando por el primer rumbo: competir con armas similares a las de los partidos del pacto: excluyendo y polarizando, alentando visiones cortoplacistas, y priorizando los intereses personales de la cúpula partidaria. La inhibición de Alvarado -una de las más notables y convocadoras exclusiones del proceso electoral- produjo un inicio de mutación, tal vez tardía, pero realmente sorprendente.
Para sustituir a Alvarado e ir en fórmula presidencial con Noel Vidaurre, el PC eligió a Carlos Tünnermann, académico sandinista que en 1978 integró el Grupo de los Doce para derrocar a Somoza, y que en los años de la revolución fue ministro de educación y embajador en Estados Unidos.

La selección de Tünnermann, señal de gran audacia del PC, generó expectativas y brindó una bocanada de oxígeno a un sector del electorado indeciso (20-30% según las encuestas), que no es conservador pero que se siente asfixiado en el corsé político del pacto. Tünnermann podía significar un primer paso para la constitución de una opción antipacto pluralista que incluiría a representantes de la sociedad civil -espacio de Tünnermann en los últimos años-, a liberales no alemanistas y a sandinistas no danielistas. Construir esta alianza multicolor suponía renunciar a las armas del pacto y decidirse a emplear herramientas de una nueva cultura política: apertura, flexibilidad, visión de largo plazo, contacto con la realidad más que culto a la imagen, hasta humildad.


El guión de la frustración


No pudo ser. Pudo más el guión tradicional de la clase política. La resistencia de las estructuras del PC y de sus dirigentes -ya acomodados en las listas de diputados- a ceder espacios a nuevos aliados, especialmente a los sandinistas, sumada a la feroz presión que sobre el PC ejerce el empresariado nacional y el empresariado centroamericano -cortándoles financiamiento- y la aún más intensa presión que mantiene el gobierno de los Estados Unidos sobre el PC para que se retire de las elecciones o para que se alíe con los liberales o para que se adscriba a un antisandinismo que no hace la necesaria diferencia entre sandinismo y FSLN, frustraron la posibilidad de hacer realidad una alianza de tercera vía. El PC compite con su propio guión, verde por la tradición de su bandera y no por la esperanza de su propuesta. Perdió Nicaragua, un país en una evidente bancarrota económica y al que su clase política está llevando a una creciente bancarrota moral.

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