Envío Digital
 

Revista Envío
Edificio Nitlapán,
2do. piso
Universidad Centroamericana
UCA

Apartado A-194
Managua, Nicaragua

Teléfono:
(505) 22782557

Fax:
(505) 22781402

Email:
info@envio.org.ni

Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 401 | Agosto 2015
Inicio Escribanos Archivo Suscribase

Anuncio

Nicaragua

Las fichas en el tablero electoral

A casi un año de que se dé el disparo de salida para que inicie la carrera hacia otra contienda electoral, ¿qué fichas hay ya en el tablero electoral? Aunque aún faltan meses, caben algunos análisis y cabe la imaginación. Porque la contienda de 2016 ya está en la mente de muchos.

Equipo Envío

Con la experiencia traumática de los fraudes en las elecciones presidenciales de 2011 y en las municipales de 2008 y 2012, cercano ya noviembre de 2016 los jugadores se hacen varias preguntas mirando las fichas que hay sobre el tablero electoral.

Se aprecia ya que los jugadores-votantes que no simpatizan con el partido de gobierno se preguntan si valdrá la pena ir a votar. Los jugadores-políticos de la oposición se preguntan si participar o no y qué hacer para cambiar las reglas del juego y haya así una verdadera competencia. La pregunta de los jugadores-gobernantes es cómo continuar en el poder no haciendo concesiones, pero recuperando alguna de la legitimidad perdida por los fraudes y por el desgaste propio de diez años en el gobierno.

¿PARA QUÉ VOTAR?

Las elecciones son una herramienta para cambiar las cosas en cualquier país del mundo. En Nicaragua, tras décadas de elecciones amañadas por la dictadura somocista, la fe en el poder de esa herramienta nació apenas en 1990 cuando la gente vio cómo sus votos producían un cambio radical poniendo fin al período revolucionario y a diez años de guerra civil.

Hoy, esa fe ha sido socavada. Además de la experiencia dejada por los fraudes iniciados en 2008 -mucha es la gente que vio impotente cómo se hacían o participó en fraguarlos-, la población a nivel local también percibe que su voto, aun si fue contado… no cuenta. Se ha hecho costumbre en estos años destituir o cambiar a los alcaldes electos, sean del partido de gobierno u opositores. Dos casos ocurridos en junio en alcaldías del departamento de Chontales son buenos ejemplos de esa arbitrariedad ilegal. En Juigalpa, la cabecera departamental, y en el municipio de Acoyapa, murieron en junio la alcaldesa y el alcalde. Y, aunque la ley establece que sean sustituidos por los vicealcaldes, desde la Presidencia se les ordenó a ambos firmar un documento declarándose “incompetentes” para asumir el cargo. Y desde la Presidencia se ordenó quiénes de entre los concejales serían los nuevos ediles. ¿De qué sirve votar, para que seguir haciéndolo?, se pregunta la población.

¿Qué ve en el tablero electoral la población inconforme con el rumbo que llevan las cosas en el país? Ve con cansancio que votan, pero sus votos no deciden (¿Para qué ir a votar?) Ve con impotencia el control y el poder acumulado por este gobierno, que lo controla todo (¿Quién puede ganarles?) Y no ve claro ni un proyecto ni un líder alternativos (No me fío de ninguno).

¿QUÉ OPOSICIÓN?

Ante este sentir de la población, ¿cómo está “rayado el cuadro” hasta el momento por quienes alentarán a la gente a ir a votar y tratarán de convencerle de que, por fuerte que se vea hoy a Ortega, es posible derrotarlo?

En Nicaragua existen 12 partidos políticos nacionales inscritos y 17 más han solicitado personería jurídica. La mayoría de las agrupaciones registradas no cumplen con los exigentes requisitos de la Ley Electoral pactada entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán a finales de los años 90, cuando ambos caudillos plasmaron en esa ley un modelo bipartidista, al que apostaban para repartirse siempre entre ambos todos los cargos públicos.

Pasó el tiempo, Ortega fue más astuto que Alemán en el manejo de ese bipartidismo, el PLC lo pagó caro y muchos de los partidos actuales, aunque no cumplen con los requisitos legales, son ahora funcionales al FSLN: aunque ya no hacen oposición al partido de gobierno, le convienen para dar la imagen de pluralismo político en las campañas y en los comicios. De hecho, Ortega ha venido construyendo con cada uno de ellos, con prebendas y arreglos, la oposición que necesita para continuar en el poder.

¿Cuál es la oposición real organizada en partidos políticos? Fundamentalmente, la que tiene raíces históricas. Es el liberalismo fragmentado en dos: el PLC y el PLI, ambos con personería jurídica. Y es la representación del sandi¬nis¬mo histórico: el MRS, a quien se le despojó de la personería jurídica en 2008.

LAS RAÍCES RURALES

A pesar del descrédito acumulado por Arnoldo Alemán, que ha afectado severamente al PLC, este partido, de raíces rurales, sigue conservando bases y maquinaria y, por tanto, cierta fuerza electoral. Y está menos dividido que el PLI, a pesar de las crisis a las que Alemán lo ha arrastrado con su torcida trayectoria política.
El PLI original, el de Virgilio Godoy, tenía raíces urbanas. El actual PLI es una creación artificial de Eduardo Montealegre para reunir a la disidencia anti-Alemán del PLC.

Ese origen no deja de provocar divisiones entre sus miembros, mientras Eduardo Montealegre ha buscado en los últimos meses recomponer su liderazgo elevando en sus discursos una retórica catas-trofista: “No quiero que Daniel Ortega muera de un bazu¬kazo en el exilio” ha dicho en ocasiones, evocando el final de Somoza Debayle en Paraguay.

¿Captura el PLI la identidad política y las raíces rurales del liberalismo histórico o el PLC sigue siendo un factor a tener en cuenta? Es éste un dilema no resuelto en el tablero electoral. El éxito de Fabio Gadea como candidato presidencial del PLI en 2011, aunque opacado severamente por el fraude, tuvo mucho que ver con las raíces rurales del PLC y del mismo Gadea y con la adhesión e identificación política que el PLC conserva aún en amplias zonas del país.

Otras variables importantes a tener en cuenta tienen que ver con la evolución demográfica que el país ha experimentado. Cada vez más votan nuevas generaciones que no conocieron ni el somocismo ni la revolución ni la guerra. Cada vez esos jóvenes son menos “rurales” por los ojos con los que ven el mundo. Y cada vez hay más jóvenes y no jóvenes “rurales” en la emigración, a los que, aunque no se les cumple el derecho al voto que les garantiza la ley, pero que influyen en la familia que quedó en el país. En la primera mitad de este 2015, el consulado de Costa Rica entregó 300 mil visas a nicaragüenses que iban buscando vida al país vecino o a Panamá, la mayoría de ellos gente joven.

TRES COALICIONES

El argumento que esgrimen las fuerzas de la real oposición, y las que no lo son tanto, es que sin unidad no se puede derrotar a Ortega.

En busca de la anhelada unidad, el PLI, segunda agrupación política más votada en las elecciones de 2011, con una buena representación parlamentaria, encabezó a inicios de mayo una Coalición Nacional por la Democracia, en la que agrupar a movimientos políticos y civiles.

El PLC organizó en julio otra coalición, la Unidad Liberal Sindical y Republicana, con organizaciones sindicales y tres facciones del PLI y una facción de la Resistencia (las cuatro sin personería jurídica) y con quienes en el Partido Conservador apoyan la candidatura presidencial de Noel Vidaurre.

A finales de junio se formó otra coalición, la Unidad Democrática, en la que participan cinco organizaciones, tres de ellas pequeños partidos con personería jurídica, el PAC, el Partido Social Cristiano y el Partido Conservador.

Según la última encuesta de Cid Gallup, la “segunda fuerza política” del país después del partido de gobierno, no es ninguno de los partidos mencionados. Es la fuerza de los “sin partido”, los “independientes”, los “indecisos”.

Representan el 39%, frente al 52% que expresa preferencia por el FSLN. La fragmentación de la oposición organizada y la ausencia en estas tres coaliciones de un liderazgo atractivo y carismático mantienen a ese 39% a la expectativa o pasivo, preguntándose si valdrá o no la pena ir a votar y con otra pregunta tan importante como ésa: ¿Hay por quién votar?

PRIMERO QUE LA UNIDAD,
LOS CAMBIOS

Sin personalidad jurídica, el MRS participa activamente en la política nacional, con sus dos diputados en el Parlamento y con una organización “al estilo hormiga” a nivel local.

El ex-presidente del MRS, Enrique Sáenz, afirmó en un programa televisivo que le pidieron a la empresa M&R que midiera en su última encuesta nacional -aunque no para publicar el dato- el “nivel de simpatía” que tenía el MRS y obtuvieron el 33%. En cambio, cuando la empresa pregunta por la afiliación partidaria el MRS no obtiene ni un 1%.

El MRS no se ha integrado en ninguna de las tres coaliciones formadas para lograr “la unidad opositora”, pero sí participa en pláticas con casi todas las agrupaciones políticas y ha sembrado la idea de que si no se logra recuperar la credibilidad en el Poder Electoral exigiendo elecciones libres y transparentes, ningún esfuerzo de unidad servirá para derrotar a Ortega.

No es pequeño el sector del FSLN que considera necesario cambiar el sistema electoral para dar legitimidad a los próximos resultados electorales, convencidos de que eso también les conviene. A la élite empresarial, principal aliada del gobierno, también le conviene y hace unos meses invirtió algunos recursos en campañas publicitarias planteando la necesidad de hacer cambios en el sistema electoral.

¿QUÉ CAMBIOS
PIDE LA OPOSICIÓN?

Sustituir a uno o a dos de los magistrados electorales no es el cambio principal que pide la oposición. Piden condiciones mínimas y previas para que el proceso resulte confiable para todos los participantes. Y piden condiciones mínimas para que, una vez realizadas las votaciones, los resultados sean auditables.

¿Cuáles serían esas condiciones? Que toda la normativa, reglamentos, manuales y formatos sean anunciados cuando se convoque a las elecciones en noviembre de 2014 y no se cambien o se anuncien nuevas normas en el último momento -como sucedió en 2011-. Que se cedule a todo el mundo y no privilegiadamente por criterios partidarios. Que el padrón electoral se actualice y se haga público.

Que se nombre a los miembros de las estructuras electorales municipales y departamentales según el principio de alternabilidad que establece la ley y que se elimine al “coordinador” de cada junta de votación, nueva figura creada en 2011 para que miembros del FSLN controlaran todas las juntas.¬

Piden que exista observación electoral de organismos nacionales e internacionales en todas las instancias del poder electoral que participen con tiempo suficiente y no sólo en los últimos días. Y finalizadas las votaciones, piden que se publiquen los resultados junta por junta.

LA REPRESIÓN
DEL 8 DE JULIO

La idea de priorizar el reclamo y la exigencia de cambios antes que construir unidad ha ido calando, tanto en los movimientos de la sociedad civil como en el PLI. Después de doce jornadas de protesta con muy pocas personas plantadas ante el edificio del Poder Electoral exigiendo elecciones libres, el miércoles 8 de julio el PLI diseñó una manifestación más masiva, con la participación de centenares de liberales de varios departamentos del país que llegarían a Managua y con presencia de buen número de sus diputados en las calles.

Conocedor del plan, la respuesta de Ortega fue violenta. La Policía bloqueó las carreteras impidiendo el paso a los vehículos que traían gente a la capital para unirse a la manifestación y en las calles aledañas al edificio del Poder Electoral agentes de la Policía golpearon con saña a varios participantes, entre ellos a periodistas -a quienes dañaron y robaron su equipo- y a ocho diputados del PLI, que fueron detenidos durante unas horas.

La represión del 8 de julio fue televisada en canales nacionales y saltó a noticieros internacionales. Fue vista con “preocupación” por el gobierno de Estados Unidos y la embajada en Managua publicó un inusual comunicado.

“Estados Unidos -dijeron- apoya los derechos de todos los nicaragüenses a reunirse de forma pacífica y a expresar sus puntos de vista y opiniones, incluyendo los referidos a la importancia de realizar elecciones libres, justas y transparentes”.

UNA OPORTUNIDAD
PARA UNA SEÑAL

La decisión de “ir a las calles” para reclamar cambios en el sistema electoral se aceleró por un hecho no previsto en la agenda política. El 11 de junio murió por un infarto José Marenco Cardenal, uno de los diez magistrados del inflado Poder Electoral nicaragüense. La elección de su sustituto pareció una ventana que se abría para que el gobierno enviara una primera señal de voluntad de cambio antes de las elecciones. La señal sería dar oportunidad a que alguien con independencia sustituyera al magistrado fallecido.

No hubo ventana alguna. Ortega desestimó las voces que hablaron en ese sentido y no consideró algunas candidaturas que presentó la oposición. El 3 de julio la mayoría parlamentaria del partido de gobierno eligió como nueva magistrada a Judith Silva, la candidata oficial, una funcionaria con nula experiencia en procesos electorales.

LOS MIÉRCOLES
DE PROTESTA

Como a veces sucede, la represión del 8 de julio alentó a quienes exigen cambios en el sistema electoral y desde ese día siguieron celebrándose sucesivos “miércoles de protesta” ante las instalaciones del Poder Electoral con participación de dirigentes y simpatizantes del PLI, del MRS, de otros partidos, de movimientos sociales y de ciudadanos del 39%.

“Es la primera vez que se lucha contra el fraude, se escuchó asertadamente entre los participantes”. Éstos apuestan a que la movilización escale y obligue a Ortega a ceder y a conceder algunas condiciones para unas elecciones transparentes. Los “miércoles de protesta” se han comenzado a celebrar en otras cabeceras departamentales (Chinandega, León, Juigalpa, Somoto…).

Ortega apuesta al desgaste. Ante los 200-300 participantes que promedian las protestas en Managua coloca un cordón de 600 policías antimotines, fuerzas especiales de la Policía y patrullas policiales con un claro objetivo intimidante. No emplean la represión, pero cierran el mero centro de Managua durante horas, impidiendo, en la mañana de un día laboral, el paso no sólo de vehículos, también de peatones, y dificultando el trabajo de decenas de vendedores que se ganan la vida vendiendo en las calles clausuradas por la policía. El objetivo es que quienes no protestan se enemisten con quienes lo hacen. Son miércoles de puja a ver quién resiste más…

EL NEFASTO 11 DE JULIO

Si el gobierno apuesta al desgaste, también el gobierno experimenta desgaste. La desproporción entre los protestantes y los antimotines es tal que no es remoto pensar que es Ortega quien siente temor, no sólo a que escalen las protestas, sino a otros factores que se entrelazan con cualquier movilización, que flotan en el ambiente y que también juegan en el tablero electoral.

El 11 de julio, el crimen conocido como “masacre de Las Jagüitas” (ver detalles en columna adjunta) provocado por agentes de la Policía Nacional ha sido un golpe duro contra el gobierno. La falta total de información sobre el objetivo de la acción policial -la versión oficial es que era un operativo antidroga- y sobre quienes lo diseñaron, el ilegal retraso de la Fiscalía en acusar y el hacerlo no en defensa de las víctimas sino de los victimarios calificando el hecho de “homicidio imprudente”, su nula voluntad de investigar y la farsa teatral en la que consistió el juicio, causaron conmoción e indignación nacional. Nunca la Policía estuvo tan en entredicho, nunca esta institución armada había sido objeto de tan amplia deslegitimación social.

Son cada vez más frecuentes las ilegalidades que afectan a la gente, violan sus derechos humanos, quedan en la impunidad, demuestran el control que en todas las instituciones tiene Ortega y dejan en la indefensión a la población.

¿Cuántas familias pobres como la de las víctimas no pensaron angustiadas “pudimos ser nosotros”? ¿Y cuántos, oyendo a Yelka Ramírez -la madre de los niños muertos-, no pensaron admirados “esa mujer les está diciendo las verdades y no tiene miedo”? ¿Y cuántos, oyendo decir a Milton Reyes, el padre “Yo era de ellos (simpatizaba con el FSLN), pero ya no me dan confianza” no han perdido también la confianza? La masacre de las Jagüitas tiene potencialidad para desgastar severamente al gobierno.

“¡NI UN PASO ATRÁS!”

Por tan sentida identificación con las víctimas de este crimen, era grande la expectativa de lo que diría, ocho días después, el Presidente Ortega en la costosísima tarima de celebración del 19 de Julio. Pero, en un escenario en donde el derroche de recursos materiales fue mayor que otros años -se instalaron 15 nuevas estructuras metálicas llamadas “árboles de la vida” y varios surtidores de agua de colores dentro del lago Xolotlán-, Ortega se refirió a la masacre de forma breve y displicente, reiterando que se trató de una operación antidrogas.

“Tenemos -dijo- que revisar muy bien, los operativos que se realicen en contra del narcotráfico y el crimen organizado para que no se vuelvan a presentar hechos dolorosos como los que se presentaron en estos días y donde ya la Compañera Rosario en nombre nuestro expresó en su momento nuestra solidaridad con las familias de quienes fueron víctimas de esa tragedia. ¡A perfeccionar esos mecanismos! Pero no podemos dar un paso atrás en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado ¡porque estaríamos cometiendo un crimen contra todo el pueblo de Nicaragua y contra los pueblos hermanos que encuentran en Nicaragua una trinchera para defendernos y defenderlos de ese flagelo que atenta contra la soberanía de nuestros pueblos!”

¿ES NICARAGUA
ESA TRINCHERA?

Pocos días después de este alegato presidencial sobre la eficacia de la “trinchera” que es Nicaragua en la lucha contra el narcotráfico causaron revuelo las informaciones publicadas en diarios hondureños sobre el trasiego de grandes cantidades de cocaína hacia México, que estaría siendo introducida en los cuerpos de centenares, y hasta miles, de reses que entran y salen sin control por la frontera norte de Nicaragua.

Preocupante también el dato del informe sobre “Flujos financieros ilícitos” de Global Financial Integrity (GFI), que calcula en 15 mil millones de dólares ilícitos los que entraron y salieron de Nicaragua entre 2003 y 2012. En los últimos tres años, la cantidad anual viene aumentando. En 2012, el último año estudiado, fueron 2,800 millones de dólares. Según el informe, nuestro país ocupa el puesto 48 como receptor y emisor de dinero ilícito entre los 145 países estudiados, pero teniendo en cuenta el limitado movimiento comercial de Nicaragua, asciende al puesto 8.

LAS FICHAS GLOBALES

Estas informaciones pertenecen a las fichas globales que entran a jugar al tablero sin que localmente el gobierno tenga total control sobre ellas. Hay otras que seguramente preocupan a los jugadores el partido de gobierno.

Una de ellas es Venezuela. ¿Qué pasará en las elecciones parlamentarias de diciembre? ¿Ganará la oposición? Y si gana, ¿afectará eso al convenio petrolero con PDVSA? Con la baja de los precios del petróleo el gobierno tiene desde hace meses mucho menos dinero de libre disponibilidad y uso discrecional. Esto se nota ya en recortes de varios subsidios y en recortes de personal y dádivas en varios programas sociales.

La ligera mejoría en la calificación crediticia con que la agencia Moody´s evaluó a Nicaragua, pasándola de la categoría B3 a la B2 le abre al gobierno puertas para conseguir financiamiento externo, aunque no en términos concesionales, recursos que utilizaría Ortega para financiar proyectos de impacto al acercarse las elecciones.

En qué fase se encontrará durante la campaña electoral el proyecto estrella del gobierno, el Canal Interoceánico, es una pregunta que debe inquietar al gobierno, dada la densa oscuridad en que parecce estar sumido el inversor chino y su megaproyecto desde hace meses. ¿Se mantendrá esta fantasía hasta el próximo año?

¿QUÉ HARÁ OBAMA?

Otra ficha global de peso es Estados Unidos. ¿Cuál será la reacción de Washington antes de las elecciones y después, si éstas se celebran plagadas de irregularidades como en 2011, cuando la Misión de Observación de la Unión Europea habló de falta de neutralidad en el proceso y de opacidad en los resultados?

Es ésa otra ficha global que no controla Ortega y que seguramente le preocupa. Una de las demandas en los “miércoles de protesta” es que en 2016 haya en el país presencia de observadores internacionales. Estados Unidos está ejerciendo una fuerte presión sobre el gobierno de Venezuela respecto a la observación internacional de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre. ¿La ejercerán sobre el gobierno de Nicaragua?

¿Las audaces iniciativas con las que Obama está cerrando su segundo mandato incluirán a nuestro país? Lo único que sabemos tiene algún filo… Obama ha nombrado como nueva embajadora en Managua a Laura Farnsworth Dogu, desde 2012 “la número dos” en la embajada de Washington en México, país con probada experiencia en fraudes y en crimen organizado. Farnsworth es experta en trabajos de inteligencia. Con el cambio de embajadora, Obama también ha decidido cambiar a buen número de los funcionarios de la embajada en Managua.

LA REELECCIÓN

¿Le interesará a Ortega legitimar su victoria en un tercer mandato consecutivo y para ello arriesgarse a dar condiciones para que las elecciones sean observadas y creíbles, realmente transparentes, aceptadas por todos los contrincantes? Debería ser así y no debería temer correr ese riesgo si es cierto lo que afirman todas las encuestas sobre sus altísimos porcentajes de aceptación y popularidad.

La nueva candidatura presidencial de Ortega, ¿es ya ficha segura en el tablero? Desde que reformó la Constitución de la República, proceso que culminó en febrero de 2014, quedó legalmente habilitado para una reelección presidencial continua (artículo 147) y para ganar la presidencia con cualquier mayoría relativa (artículo 146). El artículo 147 de la Constitución reformada permite también que su esposa sea candidata presidencial. Esa posibilidad ha reaparecido en el tablero electoral, tanto por los problemas de salud de Ortega como por la omnipresencia de Murillo en la administración diaria del gobierno.

APARECEN AFICHES

Tan pronto como en el mes de mayo, en zonas enteras de Managua, muros, postes y árboles amanecieron empapelados con coloridos afiches de Rosario Murillo. Ya había sucedido en anteriores ocasiones. Desde que se debatió la conveniencia o no de la candidatura de Ortega en las elecciones de 2011, cuando aún la reelección le estaba vetada por la Constitución, viene ocurriendo con alguna periodicidad que en las vías públicas de la capital aparece propaganda de Murillo proyectando su liderazgo en solitario.

Esta vez corrió con fuerza el rumor de que eran partidarios de la séptima candidatura y cuarta reelección de Ortega quienes habían colocado los afiches, buscando azuzar las contradicciones internas entre los grupos que la respaldan a ella y los que están con él. En 2014 ya se vieron calcomanías en algunos vehículos que anunciaban “Rosario Presidente 2017”. En los primeros días de julio, y en ocasión de la actividad tradicional del Repliegue a Masaya, un rótulo grande, lo más parecido en tamaño a una valla, mostraba a Murillo de medio cuerpo, sonriente y sin ninguna consigna.

UNA CARTA REVELADORA

Las contradicciones se traslucen de distintas maneras. El 23 de abril Muri¬llo envió una carta a todos los ministros, presidentes de entes autónomos, alcaldes, embajadores y autoridades partidarias, municipales y nacionales, recordándoles que “toda gestión que se necesite realizar de una Institución a otra, debe remitirse para su consideración a esta Secretaría”. En Managua y rodeada de un extenso perímetro con estricto resguardo policial, “la Secretaría” tiene una triple función: oficina central del FSLN, casa presidencial y residencia de la familia Ortega-Murillo.

“Es fundamental -decía la misiva de Murillo- tomar en cuenta que nuestro Modelo de Consulta al Presidente y solicitud de autorización o decisión, nos permite garantizar el orden, y ser más eficientes y efectivos en todo sentido en el servicio que debemos a nuestro Pueblo… La dispersión implica un desorden que acarrea costos políticos y retrasos injustificables en nuestra capacidad de gestión y solución, responsabilidad esencial de cada una de nuestras Instituciones en este Proyecto de Justicia, Cristiano, Socialista, Sandinista, y Solidario”.

“Reiteramos -concluía- lo que continuamente nos instruye nuestro Presidente: Hacerle llegar todas sus consultas y solicitudes de colaboración interinstitucional a fin de responderles con su aprobación y/o comentarios”.

PODER COMPARTIDO
Y ARBITRAJE ÚNICO

Desde la derrota electoral en 1990, y durante los años en que el FSLN estuvo fuera del gobierno, inició la tensión entre dos grupos con poder en el partido: el grupo de los empresarios y el grupo de los “históricos”.

Daniel Ortega fue el árbitro entre ambos. Su tenacidad al frente del FSLN en los peores años y su pragmatismo fueron consolidando su liderazgo y su capacidad de arbitraje. Al llegar al gobierno en 2007, Ortega decidió ceder -así lo dijo- “el 50 por ciento del poder” a Rosario Murillo, que fue alejando a los “históricos” para controlar las estructuras partidarias apoyándose en algunos leales, en nuevos secretarios políticos y en una camada de jóvenes recién llegados al FSLN brindándoles becas, organizándoles muchas fiestas y encargándoles algunas tareas asistenciales. Así, y asumiendo cada vez más funciones de gobierno, ha ido forjando su propio liderazgo.

MÁS Y MÁS FUNCIONES

Murillo coordina toda la comunicación del gobierno (da mensajes radiales y televisivos diarios, diseña todas las campañas en todas las instituciones). Es vocera de la Presidencia.
Es jefa del gabinete social y coordina todos los programas y proyectos sociales de todas las instituciones del Estado. Coordina las estructuras partidarias (secretarios políticos) y las nuevas expresiones que ella misma ha forjado (los CPC, ahora transmutados en Gabinetes de la Familia).

Designó a un buen número de diputadas para las elecciones de 2011 e impuso los candidatos a alcaldes para las elecciones de 2012. Preside el gabinete ministerial, reorganiza ministerios y nombra y destituye ministros. Preside las reuniones con los alcaldes de todo el país y nombra y destituye alcaldes. “Es prácticamente la Primera Ministro de mi gobierno”, dijo en una ocasión Ortega.

A pesar de todo, es Daniel Ortega quien sigue siendo árbitro imprescindible en las ten¬siones que hay en el círculo de poder.

DE ESTO SE ESTÁ HABLANDO

¿Cedería Ortega a Murillo la candidatura presidencial? Parece imposible. ¿Qué efectos tendría entre “los históricos”, entre “la vieja guardia” del FSLN, que la cediera? No parece una decisión que sería aplaudida. Tal vez sería boicoteada.

“La reelección indefinida es monárquica”, dijo una vez el ex-Presidente de Uruguay José Muji¬ca. Y el ex-Presidente de Brasil, Inazio Lula da Silva, dijo más: “Cuando un líder político empieza a pensar que es indispensable y que no puede ser sustituido, comienza a nacer una dictadura”. ¿Consideraciones como éstas, de líderes de izquierda, influyen en Ortega? No lo parece.

¿EN LA VICEPRESIDENCIA?

En esta situación, se ha comenzado a hablar con fuerza de la posibilidad de que Murillo sea candidata a la Vicepresidencia de la República.

En el círculo del poder algunos han avalado la idea. Otros no la respaldan. Y otros prefieren callar. El tema es delicado.

¿Daría una imagen favorable al país que un matrimonio presida el gobierno de Nicaragua? Sería algo insólito en el escenario político latinoamericano, tanto de derecha como de izquierda. La fórmula reforzaría una imagen dinástica, aunque también le daría institucionalidad a una situación de hecho y garantizaría la sucesión familiar. Es ésta una discusión que aparece en los análisis que ya se hacen y que seguramente se está teniendo también a puertas cerradas en el círculo del poder.

LO QUE YA ESTÁ CLARO

Queda abierta a la imaginación cómo seguirán manteniéndose, apareciendo o desapareciendo fichas en el tablero electoral. Lo que ya está claro es que para la continuidad en el poder de Daniel Ortega la correlación de fuerzas internacionales le es bastante más desfavorable de lo que era en 2011. Y la correlación de fuerzas internas está marcada por el desgaste. Lo prueban el empleo de la fuerza, el estilo secretista y un creciente control social. Todas estas actitudes parecen ser proporcionales a ese desgaste.

Imprimir texto   

Enviar texto

Arriba
 
 
<< Nro. anterior   Nro. siguiente >>

En este mismo numero:

Nicaragua
Las fichas en el tablero electoral

Nicaragua
Noticias del mes

Nicaragua
“Lo único que cabe aquí es exigir la anulación de la concesión canalera”

México
Pensamiento crítico contra “la hidra capitalista”

Honduras
Entre hogueras penales y linchamientos mediáticos se disocia la empatía

América Latina
Así han crecido las comunidades evangélicas

Centroamérica
Vigilancia sólida y líquida en las fronteras (4): El poder del teatro en la frontera México-Estados Unidos
Envío Revista mensual de análisis de Nicaragua y Centroamérica
GüeGüe: Hospedaje y Desarrollo Web