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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 339 | Junio 2010
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Haití

Cuatro meses después del terremoto…

Camille Chambers, profesor haitiano, director de la Plataforma Haitiana por la Defensa de un Desarrollo Alternativo (PAPDA), estuvo en mayo en Asturias, España, hablando del tipo de solidaridad que el pueblo haitiano necesita para superar la devastación provocada por el terremoto del 12 de enero Éste es un extracto de sus palabras y de las ideas que compartió con un público conmovido y preocupado.

Camille Chambers

El 12 de enero de este año vivimos un terrible terremoto. Un seísmo de las características del que experimentamos produce a lo sumo 20 mil o 30 mil víctimas. Pero la situación de Haití, el colonialismo y la destrucción del tejido social haitiano, provocado por las numerosas invasiones de Estados Unidos que nuestro país ha padecido desde 1915, provocaron que en el terremoto murieran 250 mil personas, que 300 mil quedaran heridas, que 30 mil sufrieran amputaciones y que hoy tengamos en Haití a un millón de huérfanos. Miles de esos niños y niñas están siendo sacados ilegalmente de Haití, aprovechándose de la desgracia.

Tres días después del terremoto, el 15 de enero, se tomaron decisiones de carácter militar: se centralizó todo en Puerto Príncipe -desconociendo la descentralización establecida en la Constitución de 1987-, el Estado se puso a las órdenes del Pentágono y en alianza con las milicias duvalieristas se incrementaron las medidas represivas. Y rápidamente se impuso un modelo económico basado en la filosofía de “todo para la exportación”, lo que ha supuesto la pérdida de 800 mil empleos. El “Estado mínimo” al que han obligado las políticas neoliberales a Haití desde hace años nos encontró a la hora del terremoto con un Estado sin cabeza y sin políticas sociales. Tras el terremoto el número de ONG presentes en Haití pasó de 4 mil a 10 mil, mil de ellas son estadounidenses.

MUCHA SOLIDARIDAD ENTRE NOSOTROS

Inmediatamente después del terremoto, surgieron mecanismos comunitarios y autónomos de solidaridad, en especial la distribución de comida en los barrios. Esto permitió la sobrevivencia de mucha gente, al margen de la presencia extranjera. Esa solidaridad de la gente haitiana con la gente haitiana debe ser la base de la reconstrucción de nuestro país.

Y lo decimos porque la mayoría de los 9 mil soldados extranjeros llegados a Haití por causa del terremoto no hicieron nada, no movieron un dedo durante los primeros días para atender a la gente. Sólo patrullaban las calles. La realidad es que 690 mil personas huyeron de Puerto Príncipe después del terremoto y fueron atendidos y alimentados
por sus propios compatriotas, los campesinos y campesinas de las zonas rurales.

Los pueblos y gobiernos del Caribe se lanzaron enseguida a brindarnos una ayuda eficiente. Nos llegó desde Cuba, Jamaica, República Dominicana, Barbados… Vimos llegar una impresionante ola de solidaridad mundial. También nos llegó de parte de la población de Estados Unidos. Se estima que más de la mitad de la población estadounidense aportó algo para paliar el dolor de nuestro pueblo. Pero, ¿se canalizó toda esa ayuda para mejorar la vida de la población haitiana?

¿POR QUÉ ESTA INVASIÓN MILITAR?

Después del terremoto llegaron de inmediato 20 mil marines estadounidenses en 126 barcos que desplegó Estados Unidos frente a nuestras costas. ¿Por qué esa desmesura? ¿Por qué un único barco-hospital, totalmente insuficiente para lo que necesitábamos? ¿Por qué hasta armamento nuclear en esos barcos? ¿Por qué enviaron la 82 División Aerotransportada, la misma que en 1983 invadió la isla caribeña de Grenada? Esa presencia militar obstaculizó la llegada de otras ayudas, de Francia, de Venezuela, de Cuba, de los países del CARICOM... Sabemos que por cada dólar aportado por la población estadounidense para apoyar a Haití, 43 centavos financiaron este despliegue militar, esta invasión militar.

Sabemos que, en muchos casos, la ayuda que nos enviaban ayudaba también, o ayudaba más, a quien nos la enviaba. A modo de ejemplo: en República Dominicana se admite que el país tenía un déficit económico, pero en los tres primeros meses del año hubo un crecimiento económico inesperado, derivado del movimiento económico provocado por la crisis humanitaria en Haití, país vecino.

UNA AYUDA QUE NOS ARRUINA

Mucha ayuda privilegió los campos de damnificados más visibles, olvidando muchos otros y generando inequidad. Y aunque el terremoto no afectó la producción agrícola, ha habido una ayuda malintencionada que, en vez de utilizar los recursos locales y comprar la producción local, volcó sobre el país productos alimenticios básicos, lo que ha derivado en la ruina de muchos agricultores.

Peor aún: ahora nos llegan casi 500 toneladas de semillas transgénicas de la poderosa corporación Monsanto, rechazadas por una población indefensa que se siente impotente ante esta avalancha.

HIPOCRESÍA Y PROMESAS

En marzo el gobierno lanzó un plan de acción para presentarlo a los países donantes, pero lo hizo sin consultar a la población y a las organizaciones sociales. Eso cuestiona la posibilidad de que tenga éxito. Hay promesas de aportar al país 9 mil millones de dólares. Promesas que en otras ocasiones se han incumplido y que no responden a las necesidades que tendrá que enfrentar Haití en los próximos diez años. Ha habido una oleada de conferencias mundiales de donantes, pero los resultados son insuficientes. Incluso, se cuantifican como ayuda post-terremoto compromisos de años anteriores y hasta deudas pendientes: Francia habla de 340 millones, pero en la realidad apenas aporta 120. Estados Unidos publicita una ayuda de 2 mil 400 millones en diez años, pero un tercio de esa cantidad ya la gastaron en los operativos militares que han desarrollado en nuestro país después del terremoto. Mientras todo esto ocurre, cuatro meses después del terremoto, 1 millón 400 mil personas siguen viviendo en la calle, en temporada de lluvias y esperando huracanes.

QUEREMOS LA AYUDA DE BRIGADAS

La solidaridad internacional nos emociona. Haití es un país muy aislado desde hace mucho tiempo. El que ahora regrese al interés de la opinión pública internacional es una oportunidad que se nos da para construir verdaderos lazos de solidaridad de carácter permanente, más allá de los llamados a la caridad inmediata.

Quisiéramos conformar una red solidaria internacional según el modelo de las brigadas internacionalistas que ayudaron a Nicaragua en los años 80. Quisiéramos que esas brigadas internacionales nos ayuden en las tareas de reconstrucción. Y no sólo. Que nos ayuden también a salir de nuestra crisis social. Estamos hablando de solidaridad de pueblo a pueblo, no de la solidaridad que instrumentalizan los gobiernos para dominar a los pueblos.

SOLIDARIDAD DE PUEBLO A PUEBLO

En América Latina estamos en el tiempo de los bicentenarios de la independencia. A Haití se le reconoce un papel esencial y activo en el apoyo a las luchas independendistas latinoamericanas. Tal vez esta conmemoración simbólica nos ayude a pensar, a inventar, a construir verdaderos mecanismos de pueblo a pueblo frente a los proyectos adoptados en Nueva York, que sólo suponen la prolongación del modelo de ajuste neoliberal, la instalación de nuevas zonas francas con trabajo semiesclavo y la privatización de las escasas empresas públicas que aún quedan
en manos del Estado.

No descartamos que se genere en el mundo una ola de solidaridad para la cancelación de nuestra deuda externa, una deuda que es ilegítima y criminal. Proponemos una moratoria de tres a cinco años sobre los acuerdos adoptados antes del terremoto. Proponemos cambios sobre acuerdos que el país había adoptado. Por ejemplo, tenemos en el país 400 mil vacas, que podrían proporcionar alimento a las escuelas y a los centros públicos, pero tenemos un acuerdo previo
con la Unión Europea que nos impone que el 50% de la leche que consumimos debe provenir de Europa.

Nuestra propuesta es cambiar totalmente el paradigma de la cooperación internacional. La misión militar de la ONU, MINUSTAH, representa un autentico despilfarro de millones de dólares. Instalaron, por ejemplo, en aguas haitianas un barco de lujo para atender a sus funcionarios, mientras nuestra policía local no tiene para echarle gasolina a sus vehículos.

NUESTRA PROPUESTA FRENTE A LA DE ELLOS

Nuestra propuesta es un modelo que suponga una ruptura con la dependencia y con el tipo de Estado impuesto. Un modelo que incluya la necesaria reforma de la propiedad de la tierra: una reforma agraria y una reforma urbana. Un modelo que concentre las inversiones en sectores estratégicos como la agricultura campesina y la agrotransformación.

Para lograr esto tenemos fuerzas sociales que se movilizarían si el proyecto es atractivo: las mujeres, el campesinado, la juventud, los artistas. Nos proponemos convocar una Asamblea de Movimientos Sociales, una Asamblea Popular para la Reconstrucción. Al hacerlo, nos confrontamos con el CIRH (Comité Interino para la Reconstrucción de Haití), que ha supuesto una ley de emergencia que nos impide durante 18 meses cuestionar las políticas de reconstrucción impuestas por técnicos extranjeros en un comité internacional que encabeza el ex-Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton.

Para formar parte de ese CIRH hay que pertenecer a organismos financieros internacionales o aportar la cantidad de 100 millones de dólares. Esta condición significa, entre otras cosas, que Cuba, que tenía a 800 de sus médicos trabajando en lugares difíciles de nuestro país antes del terremoto, y que después los incrementó hasta
1 mil 200, no puede pertenecer a ese Comité.

NO QUEREMOS MÁS DE LO MISMO

A pesar de todas las dificultades, del pueblo haitiano, que se auto-organizó ante la crisis y practicó la solidaridad de manera verdaderamente conmovedora, de este pueblo que rechaza la militarización, al que le choca que haya tanto fusil y tan pocos alimentos, medicinas y agua limpia, de este pueblo auto-organizado es de donde pueden nacer las bases para ese proyecto alternativo que tanto necesitamos. No queremos más de lo mismo, queremos algo realmente alternativo y popular.

PAPDA ES UNA AGRUPACIÓN FUNDADA EN 1995, SIN FINES DE LUCRO Y SIN AFILIACIÓN POLÍTICA
DE MOVIMIENTOS SOCIALES Y ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL HAITIANA QUE TRABAJAN
EN POLÍTICAS PÚBLICAS PROPORCIONANDO INFORMACIÓN, CAPACITACIÓN, ANÁLISIS CRÍTICO
Y ELABORACIÓN DE PROPUESTAS ALTERNATIVAS. SU LEMA ES “YON IOT AYITI POSIB” (“HAY OTRO HAITÍ POSIBLE”). TELÉFONOS PARA COMUNICAR CON PAPDA / CAMILLE CHALMERS: (509) 3837 1899 / (509) 3461 1455

camille.chalmers@papda.org

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