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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 229 | Abril 2001
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Nicaragua

Educación no es escuela y escuela no es empresa

Cuatro son las recomendaciones del neoliberalismo dominante para la reforma de la educación en Centroamérica. Todas son cuestionables, limitadas, preocupantes.

Miguel de Castilla Urbina

Millones de dólares. Billones. Economistas, sociólogos, administradores de empresa, sicólogos... Y más economistas. Consultores, asesores, consejeros, investigadores, académicos... Miles de informes. Muchos diagnósticos sectoriales, nacionales, regionales, mundiales. Conferencias, congresos, simposios, seminarios, talleres. Instituciones gubernamentales, no gubernamentales, universitarias, sindicales. La UNESCO, el Banco Mundial, la USAID, el BID, la Comunidad Europea. Todos quieren hablar y decir su palabra sobre la Educación. Los líderes del neoliberalismo y los "intelectuales orgánicos" de este modelo de desarrollo terminal, desde sus parlamentos, sus ministerios, sus oficinas tecnoburocráticas y las páginas de opinión de sus diarios, insisten, y lo repiten una y otra vez, como para terminar de convencerse y de convencernos de que "la educación es vital para el desarrollo económico, el progreso social y el fortalecimiento de la democracia".

Un movimiento homogéneo, envolvente, masivo

Este interés, inusitado y global, ha estado presidido por un decenio de Conferencias Mundiales sobre la problemática educativa. Educación para Todos (Jomtien-Tailandia 1990), Educación y Derechos Humanos (Viena 1993), Necesidades Educativas Especiales (Salamanca 1994), Educación Superior (París 1998), Ciencia y Tecnología (Budapest 1999), Educación Técnica (Seúl 1999), y de nuevo, para cerrar el ciclo, sobre la Educación (Dakar, Senegal), en abril del 2000.

América Latina, Centroamérica, y Nicaragua en particular, no han estado fuera de este movimiento radical, homogéneo, masivo, envolvente y multitudinario. En este contexto, a mediados de 1995 fue fundado el Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina (PREAL), con sede en Santiago de Chile y con el financiamiento y coordinación del BID, la AID, la Inter American Dialogue (IAD) y el CINDE de Chile. Como parte de sus actividades, el PREAL creó en 1997 la Comisión Internacional sobre Educación, Equidad y Competitividad Económica, integrada por personalidades de la política, la empresa y la academia latinoamericana. En abril de 1998 la Comisión dio a conocer su informe titulado El futuro está en juego. Y en 1999 creó la Comisión Centroamericana para la Reforma Educativa, integrada también por políticos, empresarios e intelectuales de la región, que a fines del 2000 dio a conocer su informe Mañana es muy tarde.

El último de estos dos informes, redactado por el sociólogo nicaragüense Humberto Belli, en su calidad de consultor y miembro de la Comisión, fue presentado en Nicaragua por el Grupo EDUQUEMOS, en la Biblioteca del Banco Central, el 18 de enero del 2001. Dado que uno y otro informe son un mismo informe, con iguales conclusiones e iguales recomendaciones, nos podemos referir a uno y a otro documento indistintamente.


Educación no es sólo escuela

Las cuatro áreas de reflexión y recomendaciones de los dos informes son:

- Descentralización del sistema escolar (Autonomía Escolar).

- Aumento del presupuesto de la educación primaria y secundaria.

- Incremento salarial para los maestros según la calidad de su desempeño.

- Establecimiento de estándares educativos comunes para la región.

Estas cuatro recomendaciones confunden educación con escuela y educación nacional con sistema escolar, ignorando así 25 años de pensamiento educativo en el mundo, iniciados en 1972 con el concepto de educación permanente (Informe Faure), que se cierran en 1996 con el concepto de educación para toda la vida (Informe Delors)

La educación nunca ha sido sinónimo de escuela, menos hoy que a las agencias tradicionales de la "ciudad educativa" se le suman nuevas y novedosas agencias educativas conectadas a la red mundial electrónica de computadoras y la televisión por cable. Una propuesta eficaz de transformación de la educación y de la misma escuela en las actuales circunstancias por las que atraviesa la humanidad debiera, metodológicamente, incluir todos los tipos de educación: formales, no formales e informales. Para que de manera articulada y sistémica se pongan al servicio de las personas desde antes de nacer y hasta el día de su muerte, durante toda la vida, independientemente de su origen social, su clase o su sexo.

En igual sentido, el enfoque sistémico de la educación obliga a ver al sistema educativo de la educación formal como un todo. A todos sus subsistemas interactuando entre ellos y en el entorno económico, social y cultural del país y del mundo. Ausencia lamentable la de los informes, que sólo se refieren a la escuela, y entre todos los tipos de escuela a dos en particular: a la Educación Primaria y a la Secundaria, dejando por fuera a la Educación Preescolar -tan importante para la equidad social en educación- y a la Educación Superior, la única capaz de propiciar el crecimiento económico y el desarrollo social equitativo y sustentable de cualquier país.


Una reforma que puede ser un fraude

Las cuatro recomendaciones de los dos informes están orientadas a la escuela y al sistema escolar, pero ¿quién ha dicho que la escuela y todo lo que ella signifique es un sistema cerrado e incontaminado, y que con sólo intervenir en esas cuatro áreas de la formalidad escolar se solucionarán los problemas de baja matriculación de la población estudiantil en edad escolar y de altas tasas de repetición, fracaso escolar y deserción de los hijos de la población empobrecida? ¿Quién ha dicho que baja matriculación y deserción escolar son fenómenos estrictamente escolares, que se solucionan solamente con reformas escolares, y no conjuntamente con reformas a los mecanismos que provocan los desiguales sistemas de distribución de las riquezas y de los ingresos en nuestros países?

La reforma de la educación es un fraude si solamente pone su atención en las funciones del sistema escolar y deja intacto el sistema económico y social capitalista y todos los procesos de reproducción de este modo de producción. ¿Para qué participación, si el padre o la madre de familia no tienen empleo, y por eso, no tienen dinero para pagar ni la mensualidad en el centro de estudios ni el impuesto de los "viernes locos" con el que se financia la reparación del edificio escolar y el bono del reajuste salarial de los maestros?
¿Para qué estándares educativos, si los estudiantes en las áreas rurales y en las zonas urbanas marginales se desmayan en el aula, porque llegan a la escuela sin desayunar, porque el dinero que sus padres podrían utilizar para comprar pan y leche lo deben emplear para pagar la mensualidad que exige el Consejo Directivo Escolar del Centro de Estudios bajo el régimen de autonomía escolar?

¿Hacer empresas de las escuelas?

Las cuatro recomendaciones que las Comisiones latinoamericana y centroamericana proponen para las escuelas de la región más parecen orientadas a empresas productivas que a instituciones escolares, tomando en cuenta que las empresas amplían sus inversiones, elevan los incentivos salariales según los rendimientos de los operarios, descentralizan y desconcentran funciones, y establecen estándares y normas de calidad a la producción.

La intención de asimilar escuela con empresa y de trasladar todo el lenguaje y lógica de la administración empresarial capitalista a la administración escolar no es nueva en los propósitos del neoliberalismo educativo. El modelo de autonomía escolar impulsado por el Banco Mundial en América Latina -en el cual Nicaragua representa quizás el modelo de descentralización más radical que se haya ensayado en la región, según se afirma con orgullo en la página 15 del documento centroamericano- es un ejemplo de esta apuesta de administración financiera que pervierte todo lo que toca. La conversión de los maestros nicaragüenses en cobradores de las cuotas mensuales de sus propios estudiantes, para así alcanzar el bono de su reajuste salarial mensual es, entre otros, el caso más humillante, ofensivo y patético de este propósito.

Educarse es humanizarse

El concepto de educación que sirve de base a las cuatro recomendaciones de las Comisiones latinoamericana y centroamericana conduce inevitablemente a pensar que esta función social sólo sirve para transformar a las personas en agentes productivos, para disminuir las enfermedades y para contribuir a la estabilidad del sistema democrático.

La Educación es eso, pero es mucho más que eso. Antes que ser un medio para que el ser humano eleve los niveles de rentabilidad empresarial, las ganancias privadas y los PIB, la educación -todas las educaciones y no sólo la escolar- es el requisito fundamental para la hominización, para el completamiento y la totalización en humano de todos los nacidos humanos. Por eso es que la educación formal -la escolar- es un derecho humano. Porque sin ella -tal es el caso, por ejemplo, de los analfabetos-, los seres que nacieron del vientre de una mujer como humanos, son menos humanos que los que sí gozan del privilegio de saber leer y escribir.

Es por eso que en todas las Constituciones Políticas de todos los países del mundo, la Educación -en particular la Educación Primaria- es un servicio que debe ser proveído por los Estados a toda la población en la edad correspondiente. Ésta es la matriz que explica el origen y la naturaleza de la Educación Pública. Por esto es que la privatización de la educación -equivalente a la autonomía escolar en Nicaragua- es un crimen de lesa humanidad, en tanto excluye a los más pobres y les impide acceder a servicios educativos gratuitos. Los excluye así de la posibilidad de su plena humanización, del pleno acceso a la información y al conocimiento y de las posibilidades de su plena realización.

¿Transferir responsabilidades o des-responsabilizar al Estado?

Transferir a los padres de familia, a los docentes y a la comunidad una amplia cuota de responsabilidad en el manejo del sistema educativo y en la administración de la escuela, dice la primera recomendación. En el Informe latinoamericano esta recomendación se lee así: Otorgar a las escuelas y comunidades locales mayor control sobre la educación y responsabilidad por ella.

El texto se lee bonito. Pero se trata sólo de la envoltura. La realidad es otra cosa. En Nicaragua y para la población empobrecida esa realidad es una mala palabra: se llama autonomía escolar. En Nicaragua, la autonomía escolar se define como el proceso de desresponsabilización del Estado respecto a su obligación de ofrecer educación gratuita a la población empobrecida, tal como lo establece el artículo 121 de la Constitución Política. El texto de la recomendación es muy claro: transferir responsabilidades a los padres de familia en el manejo del sistema educativo. Esas responsabilidades que se transfieren tienen que ver directamente con el financiamiento de la educación. Representan un nuevo impuesto que la población empobrecida paga por la educación de sus hijos.

¿En qué se utiliza el dinero que la nueva administración escolar, a través de múltiples y variados mecanismos, le saca de la bolsa a padres y madres de familia? Lo utiliza en lo que han sido las responsabilidades tradicionales del Estado respecto a la educación pública: en el pago de su sueldo a los maestros, en el mantenimiento de la infraestructura escolar, y en el avituallamiento de los materiales que necesita la escuela para funcionar.

La desresponsabilidad del Estado respecto a sus obligaciones no sólo ha venido a empobrecer más a la población ya empobrecida del país, lo que por definición es criminal, sino que ha traído graves afectaciones a la dignidad y al ejercicio de la profesión magisterial en Nicaragua. El maestro nicaragüense, que ayer como empleado público gozaba de un conjunto de beneficios, producto de más de medio siglo de luchas y sacrificios, hoy, como consecuencia de la llamada transferencia de responsabilidades, vive en crisis permanente, pues su estabilidad y su salario dependen del humor con que se levantan los miembros del Consejo Directivo Escolar de los llamados Centros Autónomos y no de una Ley que los proteja.

¿Fortalecer a los docentes o cristalizarlos en la miseria?

La segunda recomendación propone renovar la profesión docente estableciendo incrementos salariales ligados al desempeño profesional, mejorando la calidad en la profesión inicial y promoviendo la capacitación en servicio. Sobre este tema, leemos en el Informe latinoamericano: Fortalecer la profesión docente mediante incremento en sueldos, una reforma de los sistemas de capacitación y una mayor responsabilidad de los profesores ante las comunidades a las que sirven.

Es probable que esta recomendación sirva para Argentina, Uruguay, Costa Rica o Panamá. No para Nicaragua. El maestro nicaragüense es uno de los peor pagados del mundo. Para alcanzar un sueldo cercano al costo de la canasta básica de 52 productos -unos 180 dólares- tiene que trabajar en tres turnos lectivos, de cinco horas cada turno. ¿Qué buen desempeño puede mostrar un maestro que trabaja diariamente desde las 7 de la mañana hasta las 9 y media de la noche para obtener un sueldo de 2 mil 300 córdobas, el equivalente a esos 180 dólares? ¿Qué buen desempeño puede mostrar un maestro dada la fragilidad de los casi inexistentes sistemas de capacitación? ¿Qué buen desempeño puede poner en práctica un ser humano en cualquier tarea, cuando como producto de los bajos sueldos se alimenta mal, se viste mal, descansa mal, se prepara y capacita mal, se divierte mal y vive -si acaso eso es vida- mal?

¿Qué es lo que en realidad se esconde detrás de recomendaciones como éstas para países como Nicaragua? ¿No se enteran los propulsores de estas recomendaciones que lo que proponen es el mejor método para cristalizar en la miseria a los maestros? ¿No se enteran que promoviendo el empobrecimiento del magisterio lo que provocan es el empobrecimiento de la pedagogía, convirtiendo a los maestros en transmisores de la cultura del pesimismo y de la derrota moral entre los pobres de nuestros países?

El maestro y la maestra nicaragüense y centroamericana debieran tener un sueldo similar al de otros profesionales cuya formación implica iguales dificultades y exigencias y cuyo desempeño tiene igual importancia social. Solamente después que los Estados hayan saldado esta hiriente deuda social, dándoles un sueldo base digno, debiera pensarse en recomendaciones como la del documento. Además, la recomendación acerca de los reajustes salariales en función del desempeño no debiera ser solamente para el magisterio, sino para todas las profesiones, para todos los oficios y para todos los cargos fiscales de cada país, empezando por los altos funcionarios de la administración pública.

¿Estándares de cumplimiento o contenidos rutinarios?

Establecer estándares comunes y ampliamente consensuados que orienten la labor educativa, así como también un sistema unificado de medición de su cumplimiento y amplia divulgación de sus resultados, dice la tercera recomendación. Respecto a esta panacea de la moderna educación, el Informe latinoamericano expresa: Establecer estándares para el sistema de educación y medir el avance en su cumplimiento.

No estamos en contra de los estándares. La norma es un instrumento básico de medición sobre los resultados de todo proceso. Sirve a propósitos de diagnóstico y a la toma de decisiones para mejorar y perfeccionar los procesos. La crítica de educadores, padres de familia, estudiantes, especialistas del campo educativo, empleadores, políticos, periodistas y formadores de opinión no se refiere a los niveles de logro de la actual dieta educativa ofrecida por la educación formal en nuestros países. Se refiere al mismo contenido de esa dieta educativa. Se critica lo que se enseña -contenido de las asignaturas- y cómo se enseña -el método pedagógico y didáctico-.

Se critica porque se considera que existen múltiples rupturas y desencuentros entre los conocimientos que enseña la escuela y los conocimientos que necesita la industria y el mundo empresarial local para desarrollarse. Más aún, se considera que los conocimientos que enseña la escuela actual están en franca oposición con los conocimientos y los métodos que necesita la sociedad nicaragüense para su transformación y desarrollo. ¿Para qué saber qué porcentaje de estudiantes logran responder correctamente a los cuestionarios de matemáticas, español o biología, si todavía no están despejadas las dudas acerca de la calidad y pertinencia del contenido de cada una de las preguntas incluidas en las pruebas que se prevé estandarizar?

La educación del futuro acentúa su énfasis en los métodos y en los procedimientos de aprendizaje más que en los conocimientos. La tarea de los estudiantes de hoy debe ser "aprender" métodos y procedimientos para aprender y desaprender conocimientos y continuar "aprendiendo, desaprendiendo y volviendo a aprender nuevos conocimientos durante toda la vida". En el futuro, el estudiante deberá aprender a determinar qué conocimientos necesita para solucionar sus problemas, identificar dónde están esos conocimientos, buscarlos y recolectarlos, y aplicarlos en el proceso de solución de los problemas planteados. En el futuro, el mejor estudiante no será quién más conocimientos posea en un momento dado, sino quien más capacidades tenga para aprender conocimientos, desaprender y desechar conocimientos, y volver a aprender nuevos conocimientos según sus necesidades e intereses. ¿Qué prueba estandarizada será capaz de medir esas capacidades, si el único atributo a que apela toda prueba, independientemente de su carácter y naturaleza, es la memoria?

¿Sólo educación básica?

Según la cuarta recomendación, se trata de aumentar la inversión pública en educación a un mínimo del 5% del PIB de cada país, destinando la casi totalidad de dicho aumento a la educación primaria y secundaria. En el Informe latinoamericano publicado en abril de 1998 esta recomendación se lee así: Aumentar la inversión por alumno en la educación básica.

En un estudio que en este momento estamos finalizando sobre la opinión de los docentes acerca de los principales problemas de la educación en Centroamérica, en todos los países se opina que el principal problema de la Educación es el bajo presupuesto con que cuenta y la deficiente distribución de ese presupuesto. La diferencia de esta conclusión con la recomendación de la Comisión centroamericana estriba en que los maestros centroamericanos no recomiendan el 5% del PIB, sino que exigen el 7% del PIB para la Educación, y no sólo para la Educación Primaria y Secundaria, sino para toda la Educación Pública. Y de acuerdo a los planes para aminorar la pobreza y para el desarrollo de los países, no sólo debe financiarse la Educación Primaria sino también la Educación Superior.

En un informe presentado en la sede del PNUD en Nicaragua a fines del año 2000 especialistas del Instituto de Investigaciones Económicas del Ministerio de Planificación de Brasil llegan a la conclusión que es falso que un mayor presupuesto para la Educación Primaria signifique un fuerte impacto en la reducción de la pobreza. Según este informe, el porcentaje de reducción de la pobreza en América Latina, después de diez años de discurso neoliberal a favor de la Educación Primaria y en contra de la Educación Superior, ha sido sólo del 2%.

La educación como una moda

Para Nicaragua y para los nicaragüenses, los temas del financiamiento que privilegia la Educación Primaria en detrimento y exclusión de la Educación Superior, y la desresponsabilización del Estado respecto a la Educación Pública -encubierta con la ideología de la descentralización y la autonomía escolar- no son nuevos. Estos dos temas fueron parte del discurso y de las acciones fundamentalistamente neoliberales del autor de Mañana es muy tarde, cuando entre 1990 y 1998 fue Ministro de Educación de nuestro país. Estos dos temas cuentan con la oposición de centenares de miles de familias pobres de Nicaragua, muchas de ellas sobreviviendo en campos y ciudades con sólo un dólar diario.

Cada uno de los procesos de Reforma de la Educación en vigencia hoy en Centroamérica -los Planes Decenales de El Salvador y Panamá y el Plan por la Excelencia y la Equidad de la Educación de Costa Rica, y las propuestas de Política Educativa de Guatemala (Comisión Paritaria), Honduras (Foro Nacional de Convergencia, FONAC) y Nicaragua (Comité Técnico del Plan Nacional de Educación)-, por surgir en casi todos los casos de amplios procesos de consenso sociedad civil-gobiernos, y por su vocación de integralidad sistémica, son de más alta calidad y más fincados en la realidad regional que las recomendaciones de los dos informes El futuro está en juego y Mañana es muy tarde.

Más aún, las cinco ideas de Política Educativa del Plan Nacional de Educación de la República de Nicaragua 2001-2015, aprobadas en diciembre del 2000 y relacionadas con la ampliación de la oferta educativa, con la reforma del currículo y de la administración escolar, con la formación, capacitación y promoción del magisterio, y con el desarrollo de la ciencia y la tecnología, incluyen lo obvio de las cuatro recomendaciones de estos dos informes y, por su búsqueda de totalidad, las trascienden.

No existe ninguna duda: la educación se ha puesto de moda. Pero qué cara nos está saliendo la moda. Millones de dólares. Billones. Comisiones. Economistas, sociólogos, in- formes. La Escuela como Metafísica. Separada de la historia. Y de la Economía. Pura ideología -máscara- para ocultar la realidad. Qué lástima.

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