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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 300 | Marzo 2007
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Centroamérica

QUIÉN TIENE EL PODER EN CENTROAMÉRICA (2) Un retrato de los grandes grupos económicos

La integración “real” que tiene lugar en Centroamérica de forma acelerada y desde hace unos 15 años la protagonizan los grandes grupos económicos de la región, hoy globalizados, y con un claro origen en capitales históricos. Sus aliadas son las empresas transnacionales que operan en Centroamérica. ¿Cómo actúan los “socios” de estas empresas? ¿Y quiénes son estas empresas?

Alexander Segovia

Los grupos económicos centroamericanos que de manera creciente operan en la escala regional e internacional y las empresas transnacionales que tienen presencia en Centroamérica están integrando rápidamente a la región con sus estrategias de expansión y penetración del mercado centroamericano. ¿Quiénes son estos poderosos actores? No pretendemos determinar la magnitud de la riqueza que poseen ni el nivel de ganancias que obtienen. Aún si lo pretendiéramos, resulta prácticamente imposible, porque los grupos económicos regionales, pese a mostrar en años recientes una mayor apertura y transparencia, aún se caracterizan por mantener en secreto sus actividades, sobre todo sus inversiones y sus ganancias. La revista “América Economía” (julio-agosto 2005) sostiene que el éxito de los grandes grupos de El Salvador, Honduras y Guatemala no puede ser cuantificada, ya que ninguno de ellos informa sobre sus resultados. Lo expresa así esta publicación: El todavía nutrido Club de la Oscuridad Centroamericano es la última paradoja de un mercado cada vez más abierto y competitivo.

AUMENTA LA INVERSIÓN EXTRANJERA

Desde principios de los años 90 inició en Centroamérica un notable proceso de integración empresarial, impulsado por los principales grupos económicos regionales y por las empresas transnacionales presentes en el área. Este nuevo tipo de integración está fundamentado en las mayores inversiones que estos grupos y empresas realizan en los diferentes países.

Como consecuencia de esta integración, la inversión extranjera directa aumentó considerablemente en los últimos 15 años. Entre 1990-99, sus flujos hacia Centroamérica sumaron 13 mil 331.5 millones de dólares, un promedio anual de 1 mil 333.15 millones. Entre 2000-2004, los flujos llegaron a los 10 mil 609.4 millones, un promedio anual de 2 mil 121.9 millones. Con relación al PIB, la inversión extranjera directa alcanzó sus mayores niveles en el segundo quinquenio de los 90, debido a que en ese período ocurrieron la mayoría de privatizaciones en la región, lo que fue aprovechado por las empresas multinacionales y por los grupos económicos locales para invertir en sectores que antes les estaban vedados, como las telecomunicaciones, la energía eléctrica y el sistema financiero.

En cuanto al destino de la inversión extranjera directa, se dirigió principalmente hacia los servicios -maquila, telecomunicaciones, energía eléctrica- y el comercio, marcando una diferencia notable con lo que ocurría en los años 60 y 70, cuando esta inversión se centraba fundamentalmente en la industria manufacturera. Las nuevas tendencias de la inversión extranjera directa han consolidado un nuevo patrón de crecimiento en Centroamérica, basado en el dinamismo de los servicios y el comercio, lo que a su vez ha acelerado el proceso de terciarización de las economías del área.

En el caso de Costa Rica, la mayoría de los recursos se invirtieron en el sector industrial, servicios y turismo, contribuyendo a fomentar una serie de actividades no tradicionales: industria electrónica, material médico, turismo, servicios de negocios y construcción de proyectos inmobiliarios. La mayor proporción de los flujos de esta inversión en Costa Rica provino de Estados Unidos, un promedio de 63.6% entre 1997-2004. En los últimos años, algunos países europeos como Holanda y Alemania, y países de la región como México, El Salvador y Panamá, también han sido importantes inversores en Costa Rica.

En el caso de El Salvador, entre 1997-2003 la inversión extranjera directa se dirigió principalmente a la industria eléctrica, industria manufacturera, comunicaciones y comercio. Al igual que en Costa Rica, la mayor parte de las inversiones provino de Estados Unidos: en junio de 2003 alcanzó el 67%. Otros países inversores importantes fueron Venezuela, Francia, España y Panamá.

AUMENTA LA INVERSIÓN CENTROAMERICANA

Sobre la inversión directa intra-regional -la realizada por empresarios centroamericanos en otros países de la región- la información es escasa y poco confiable, porque buena parte de ella no está registrada en las cifras oficiales. Además, la poca información disponible en algunos países sólo cubre un período muy corto de tiempo. A pesar de eso es obvia, con los datos que hay, la importancia creciente de estas inversiones. Las de Panamá y El Salvador resultan las más significativas. El elevado monto de las inversiones salvadoreñas en Costa Rica en los años 2002 y 2003 ($23.4 millones y $25.4 millones) están relacionadas con la construcción de un centro comercial del Grupo Poma de El Salvador. En El Salvador, los países que más han invertido en los últimos años son Costa Rica, Guatemala y Panamá, fundamentalmente en la industria y el comercio.


Vale la pena señalar la importancia de las inversiones nicaragüenses en el sector financiero salvadoreño ($33.1 millones), hecho relacionado con la presencia regional de grupos financieros nicaragüenses. Por la situación interna de Nicaragua durante la revolución sandinista, estos grupos (BAC-Credomatic, Pacific y Lafise) fueron de los primeros en regionalizarse. Sus primeros negocios estuvieron vinculados a los servicios de cambio de moneda, tarjetas de crédito y banca offshore.

Las tendencias de las inversiones intra-centroamericanas en Costa Rica y El Salvador, además de ratificar la vigencia de un patrón de crecimiento basado en el dinamismo de las actividades secundarias y terciarias, indican que los empresarios centroamericanos han sido protagonistas importantes en el proceso de integración regional. Por la falta de información estadística, no es posible determinar qué porcentaje de estas inversiones las realizaron empresas pequeñas, medianas y grandes, aunque existe un consenso bastante amplio en que buena parte de ellas las realizaron los grandes grupos económicos que operan en la región.


EL ORIGEN HISTÓRICO
DE LOS GRANDES GRUPOS ECONÓMICOS

Históricamente, la mayoría de los países de Centroamérica -con la notable excepción de Costa Rica- se han caracterizado por una concentración muy alta del ingreso y de las riquezas en pocas manos, lo que ha hecho que nuestra región sea una de las más desiguales del mundo. Como no existen mecanismos distributivos efectivos, los salarios son bajos y el empleo es escaso y de mala calidad, la gran mayoría de la población centroamericana padece pobreza y exclusión. Una de las consecuencias directas de la concentración de la riqueza en pocas manos es la existencia de poderosos grupos económicos que históricamente han utilizado su influencia para incidir en todos los ámbitos de la vida social de los países y para ejercer un control directo o indirecto sobre el Estado, el cual ha jugado un papel central en las estrategias de expansión de estos grupos, generando y manteniendo las condiciones que requieren para acumular capital.

Estos grupos económicos surgieron vinculados a la agricultura. De ahí se extendieron, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, a otras actividades económicas: la industria, la banca y la construcción, aunque su principal eje de acumulación siguió siendo la agricultura tradicional de exportación, actividad de la cual obtenían excedentes para invertir en otros sectores. En esta misma época, y como consecuencia de la aplicación de la estrategia de industrialización sustitutiva de importaciones, surgieron nuevos grupos económicos vinculados a la industria tradicional y al comercio, algunos de ellos provenientes de clases medias -que en buena medida se fortalecieron gracias a la expansión del empleo público- y de sectores vinculados a las Fuerzas Armadas, que en algunos países accedieron al control del Estado, desde donde impulsaron estrategias de acumulación en diversas actividades económicas.

Según Donald Castillo Rivas (“Acumulación de capital y empresas transnacionales en Centroamérica”, siglo XXI, 1980), los militares componen un grupo económico en ascenso dentro del mapa centroamericano, además de tener en sus manos el poder político y convertirse en árbitros de las diferencias entre los demás grupos o fracciones de la clase dominante. Sin embargo, desempeñan un papel económico distinto en los diferentes países. En Nicaragua y Guatemala se han convertido en empresarios aliados del capital extranjero, con un poder económico y político muy considerable. En Honduras y El Salvador parecieran desempeñar un papel de intermediarios entre el capital extranjero y las economías locales.

POR QUÉ SE EXPANDIERON
ESTOS GRUPOS ECONÓMICOS

Como la estrategia de industrialización sustitutiva dependía de las divisas y los excedentes generados en el sector agroexportador tradicional, los nuevos grupos económicos estaban subordinados a las élites agrarias tradicionales.

Aunque en las décadas de los 60 y 70 algunos grupos económicos nacionales comenzaron a expandirse hacia el resto de la región centroamericana, para la gran mayoría de ellos su espacio de acumulación se circunscribía al territorio nacional, al mercado interno, que defendían ferozmente con medidas proteccionistas de todo tipo. Por eso, su influencia política se reducía fundamentalmente al ámbito de cada país. Desde finales de los 70, comenzaron a expandir sus operaciones a toda Centroamérica y en algunos casos a Estados Unidos, México y el Caribe.

Esto se debió a varios factores: a los conflictos armados de los años 80, que llevaron a algunos empresarios de El Salvador y Nicaragua a abandonar sus países de origen o a sacar de ellos su capital para invertirlo en países vecinos y en Estados Unidos; a la crisis estructural de la agricultura tradicional de exportación, que hizo que muchos empresarios agrícolas cambiaran de actividad económica buscando nuevas oportunidades de inversión en el resto de Centroamérica; a la mayor competencia externa, que fomentó una cultura empresarial pro-apertura, posibilitando la expansión natural de los principales grupos nacionales hacia el mercado regional; a la aparición de una nueva fuente de excedente externo: las remesas familiares que envían los emigrantes centroamericanos viviendo en Estados Unidos, que junto a las reformas financieras y a los procesos de reprivatización bancaria registrada en algunos países -El Salvador y Nicaragua- posibilitaron en los 90 la rápida expansión regional de los principales grupos financieros locales.

También se debió al proceso de modernización empresarial resultante de cambios generacionales y de una mayor preparación de las generaciones jóvenes, educadas generalmente en universidades de Estados Unidos; a la llegada al poder de gobiernos pro-empresariales y empresariales, que han favorecido el proceso de integración institucional y han eliminado obstáculos al comercio y a las inversiones intra-regionales.

LOS MÁS PODEROSOS:
LOS SALVADOREÑOS Y LOS GUATEMALTECOS

Como resultado de todo esto, en las últimas dos décadas y en toda la región aparecieron grupos económicos cuyo ámbito de operaciones no es ya el mercado nacional sino el regional. Estos grupos provienen de todos los países, aunque los salvadoreños y guatemaltecos son los más poderosos y tienen estrechas relaciones económicas, sociales y políticas entre sí, debido a sus afinidades ideológicas, al alto grado de integración existente entre los dos países y al hecho de que durante el conflicto armado salvadoreño, algunas de las familias más poderosas de El Salvador emigraron temporalmente a Guatemala, desde donde dirigían sus negocios.

Le siguen en importancia numérica los grupos económicos de Costa Rica -algunos con larga presencia en la región- y los nicaragüenses, pertenecientes fundamentalmente al sector financiero y los primeros en internacionalizarse, obligados por la situación política interna de Nicaragua durante la revolución sandinista. Los grupos panameños son particularmente fuertes en el sector financiero y los hondureños en el comercial.

En nuestro estudio, es claro que Nicaragua y Honduras aparecen como los países receptores de las mayores inversiones centroamericanas. Y que los empresarios que exportan esas inversiones hacia Nicaragua y Honduras son de Guatemala y de El Salvador.

Estos grupos económicos regionales se caracterizan por ser sumamente diversificados. Operan fundamentalmente en servicios -financieros, de transporte, turísticos-, construcción, comercio e industria, aunque algunos tienen inversiones importantes en agroindustria y algunos pocos en la agricultura no tradicional. Esta concentración de inversiones en los servicios y el comercio señala claramente que las economías centroamericanas son fundamentalmente economías de servicios, lo cual plantea oportunidades, pero también serios retos para el desarrollo futuro de la región, ya que a diferencia de las economías desarrolladas, han hecho este tránsito sin contar con una base productiva sólida y competitiva que sustente en el mediano y largo plazo las actividades terciarias.

La mayoría de estos grupos económicos tienen intereses en el sector financiero. Esto ha generado una interpretación, bastante generalizada en la región, que afirma que son los financieros los grupos más poderosos y hegemónicos en cada país y en toda Centroamérica. Conviene aclarar que, si bien el sector financiero es uno de los sectores de más rápido crecimiento y más lucrativo, y que efectivamente en todos los países los grupos vinculados a este sector tienen un considerable peso político, no necesariamente los ban¬queros son en todos los países los grupos hegemónicos. En Guatemala y Honduras no son ni los más poderosos ni los más influyentes. En estos dos países los grupos más poderosos tienen su principal fuente de acumulación en la industria, la agroindustria, en otros servicios y en el comercio, aun cuando también tienen inversiones en la banca.

Algunas personas entrevistadas, conocedoras de los sectores empresariales de la región, señalaron que la industria bancaria ha sido hasta hoy bastante lucrativa, pero no más que otras actividades económicas. Según ellas, la diferencia está en que los bancos son los únicos obligados a publicar el resultado de sus operaciones. Una persona entrevistada en Guatemala comentó que uno de los grupos económicos del país había decidido invertir en la banca no porque fuera un gran negocio sino porque daba prestigio.

CON ALIANZAS ESTRATÉGICAS
Y CON VÍNCULOS FAMILIARES

Los grupos económicos de la región tienen alianzas entre ellos en algunas de las áreas donde operan, pero mantienen una fuerte competencia en las actividades más lucrativas: los proyectos inmobiliarios -centros comerciales, centros de negocios, construcción de viviendas-, los servicios financieros y algunas actividades comerciales como la distribución de vehículos. Son conocidas las alianzas entre diferentes grupos en la actividad de bienes raíces (Grupo Poma y Grupo TACA en el Salvador, Grupo La Fragua y Grupo Pantaleón y Grupo Gutierrez-Bosch y Grupo Castillo en Guatemala); en el sector financiero (Grupo Cuscatlán, Grupo La Fragua y Grupo Pantaleón); y en el sector de tecnología (Grupo Pellas y Grupo Motta).

Los grupos más poderosos tienen alianzas estratégicas con empresas transnacionales y con grupos económicos extra-regionales. Las alianzas del Grupo Agrisal con SABMiller, las del Grupo CABCORP con Ambev, las de los Grupos La Fragua y CSU con Wal-Mart, las del Grupo Pellas con General Electric y con IBM, las del Banco Cuscatlán con el Citigroup y las del Grupo Poma con el Grupo Carso de México, son algunas de las más destacadas.

La gran mayoría de los grupos nacionales tiene vínculos familiares, que han sido bastante estudiados en los diferentes países. Esto les facilita establecer alianzas, intercambiar información y coordinar sus actividades de incidencia política. Muchos de los grupos centroamericanos ahora globalizados pertenecen a las familias que tradicionalmente han detentado el poder económico en la región, lo que evidencia la notable modernización registrada al interior de las élites económicas centroamericanas.

Es importante el rol de estos grupos en la integración centroamericana, es enorme su poder económico -y por tanto, político-, hoy más concentrado que nunca. Y esto ha reforzado el proceso de diferenciación y polarización que se viene registrando al interior de los sectores privados desde principios de la década de los 90, ya que estos poderosos grupos se han despegado literalmente del resto de sectores empresariales, conformando una estructura empresarial nacional y regional mucho más polarizada y desigual, lo que plantea serios desafíos para la democracia y el desarrollo en nuestra región.

DE LA MANO
CON PODEROSAS TRANSNACIONALES

El otro actor de la integración empresarial centroamericana son las empresas transnacionales, que desempeñaron un papel central en la integración de los años 60 y 70, período en el que, además de controlar las industrias más dinámicas e intensivas en uso de capital y establecer monopolios y oligopolios en los mercados nacionales de cada país, controlaban directa o indirectamente el mercado intra-regional, sobre todo el de productos manufacturados y agroindustriales, que les servía como plataforma para exportar alimentos diversificados hacia Estados Unidos.

Dependiendo de la sensibilidad política del sector en el que operaban y de los costos de transporte, las empresas transna¬cio¬nales definieron en aquellos años el número de centros de producción requeridos para alcanzar importantes cuotas de mercado en los países de la región. Así, las empresas transnacionales de bebidas, de tabaco y del sector farmacéutico se caracterizaron por contar con centros de producción en cada uno de los países centroamericanos. En algunas de las industrias de alimentos enlatados concentraron la producción regional en dos o tres centros.

En aquellos años la influencia política, social y económica de las empresas transnacionales fue importante. Por un lado, contribuyeron a modificar el balance de poder al interior de los sectores empresariales de la región fortaleciendo a los nuevos sectores industriales, comerciales y financieros vinculados a la estrategia de sustitución de importaciones. Por otro, contribuyeron a la formación de clases medias formando a ejecutivos de empresas. Cooperaron también al desarrollo e integración de pequeños productores locales a las cadenas de producción agroalimentarias. En el plano político, las empresas transnacionales ejercían una considerable influencia en los gobiernos y en el sistema político, y frecuentemente apoyaron a los gobiernos militares de la época o conspiraron contra gobiernos que ellos consideraban hostiles a sus intereses.

Según Castillo Rivas, en el libro citado, en casi todos los países uno de los aliados de la inversión extranjera fue una nueva clase empresarial, cuyo origen parece ser la descendencia directa de la antigua oligarquía agrícola, los descendientes de comerciantes extranjeros radicados en la región y un flujo continuo de nuevos empresarios, cuyo origen, como clase media alta, proviene de la burocracia y la tecnocracia estatal, así como de los militares de alta graduación. Señala, además, a los comerciantes, en particular, a los inmigrantes judíos, árabes y polacos y a otras minorías de residentes europeos, que controlaban las actividades comerciales más importantes.

En los últimos 15 años las empresas transnacionales han aumentado sensiblemente su presencia en la región, alentadas por las facilidades otorgadas por cada uno de los países a la inversión extranjera, así como por la ampliación de los espacios de acumulación derivada de la privatización y concesión de servicios públicos básicos, sobre todo en los sectores de telecomunicaciones y electricidad, los cuales hasta antes de los años 90 pertenecían al Estado.

También incursionaron, mediante la compra de empresas privadas, en sectores que antes estaban en manos de empresas familiares, como es el caso de las compañías cerveceras y las empresas de cemento. Más recientemente han incursionado en el sector bancario. Dos de las cuatro empresas multinacionales más grandes del mundo, CEMEX y Holcim, se han hecho presentes en la región centroamericana en los últimos años. Holcim está presente en todos los países de la región. CEMEX invirtió en Costa Rica, Nicaragua y Panamá.

COMPRANDO EMPRESAS PRIVADAS,
CONCENTRANDO LA RIQUEZA NACIONAL

Entre las 100 empresas más importantes que operan actualmente en Centroamérica, más de la mitad (56) proceden de Estados Unidos, 28 de países europeos (Inglaterra, Francia, España, Holanda, Luxemburgo, Suiza, Suecia, Alemania), 9 de países asiáticos (Japón, Corea del Sur), 5 de países latinoamericanos (Costa Rica, México, Colombia) y 2 de Canadá. Un país que en la última década y media ha aumentado sensiblemente la presencia de sus empresas en Centroamérica -sobre todo en Guatemala- es México. Esto obedece, entre otras razones, a la firma de tratados de libre comercio entre México y algunos países de la región, y al proceso de internacionalización de las principales empresas mexicanas, que tienen mucho interés en el mercado centroamericano ya que representa un mercado natural para ganar experiencia internacional y constituye una plataforma importante para exportar hacia Estados Unidos.

En general, las empresas transnacionales invierten en compañías locales para controlarlas. En la mayoría de los casos, buscan apropiarse de más del 50% de las acciones. En algunas ocasiones, comienzan con una participación minoritaria, pero con el compromiso de aumentarla en un plazo determinado.

Comprando empresas privadas, las compañías transna¬cionales buscan entrar de manera rápida al mercado, así como aprovechar el conocimiento del mercado, los sistemas de distribución ya establecidos y los contactos con el gobierno, los proveedores y los clientes que ya tienen las empresas locales. Pero estas compras no siempre aumentan el acervo de capital para la producción, como sucede con las empresas nuevas. Tampoco generan nuevos empleos. Además, aumentan la concentración de la riqueza y debilitan las empresas nacionales. Este tipo de adquisiciones provocan cambios en las compañías de propiedad familiar, porque la estructura de capital se hace más abierta y porque la administración se moderniza en la medida que se contratan profesionales, en vez de familiares que hacen carrera dentro de la empresa.

Además de las inversiones en los servicios públicos básicos y en el sector industrial tradicional, algunas empresas transnacionales -como INTEL- han invertido en la región buscando plataformas competitivas de producción y de logística que les permitan producir bienes y servicios cuyo destino final son Estados Unidos u otros mercados extra-regionales.



















HOY: EXTRANJERIZACIÓN CRECIENTE
MAÑANA: SUBORDINACIÓN

Como resultado de estos procesos, y al igual que lo ocurrido en el resto de América Latina, se está produciendo en Centroamérica una extranjerización del aparato productivo, que está cambiando la estructura del poder económico a favor de las empresas transnacionales, al desaparecer tanto la hegemonía estatal como la de algunas industrias tradicionales nacionales. Esto ha dado paso a una nueva clase empresarial, liderada por ejecutivos de filiales de empresas transnacionales, lo que es particularmente importante en Costa Rica y Guatemala, los países donde más se concentra la inversión extranjera. Junto con la hegemonía de las empresas transnacionales, se acentúa la influencia de los países de los que provienen esas inversiones.


Sin duda, este proceso de extranjerización de las economías de Centroamérica se profundizará en los próximos años debido a la entrada en vigencia del CAFTA-DR, ya que este Tratado de Libre Comercio de Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos abre nuevas oportunidades de inversión a las empresas transnacionales y les brinda mayores seguridades para sus inversiones. Dado el enorme poder económico y político de estas empresas, es de prever que se profundizará el ahora incipiente proceso de adquisiciones de compañías locales pertenecientes a los grupos económicos de la región. Y más temprano que tarde, estos grupos terminarán subordinados a los intereses transnacionales. (Continuará)


DIRECTOR DE INVESTIGACIÓN DEL PROYECTO “TRANSFORMACIÓN ESTRUCTURAL EN AMÉRICA CENTRAL” DE LA UNIVERSIDAD CENTROAMERICANA JOSÉ SIMEÓN CAÑAS DE EL SALVADOR. VERSIÓN RESUMIDA Y EDITADA POR ENVÍO DEL ESTUDIO “INTEGRACIÓN REAL Y GRUPOS DE PODER ECONÓMICO EN AMÉRICA CENTRAL. IMPLICACIONES PARA EL DESARROLLO Y LA DEMOCRACIA EN LA REGIÓN”, FINANCIADO POR LA FUNDACIÓN FRIEDRICH EBERT, Y DE UNA CHARLA DEL AUTOR EN EL SEMINARIO ANUAL DEL APOSTOLADO SOCIAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS EN CENTROAMÉRICA. SAN SALVADOR, SEPTIEMBRE 2006.

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