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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 300 | Marzo 2007
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Nicaragua

60 días después: señales y más señales

Mientras Venezuela se compromete a multimillonarias inversiones en Nicaragua y a una ayuda para garantizar las mejoras sociales del nuevo gobierno por más de 400 millones de dólares, la pareja gobernante sigue emitiendo señales que alimentan incertidumbres y preocupaciones.

Equipo Nitlápan-Envío

Dos meses después de llegar al poder del Ejecutivo, el nuevo gobierno presidido por Daniel Ortega y Rosario Murillo se presenta con la consigna de la unidad y la reconciliación nacional y con el sello de la democracia directa, se anuncia en todos sus mensajes como gobierno de los pobres, se mueve cómodo y hasta gozoso entre los más ricos del país y del mundo, se luce como un gobierno católico, funciona como el gobierno de un partido, promueve un discurso de tintes religioso-mesiánicos para llamar al optimismo y emite continuas señales de desprecio a la legalidad y a la institucionalidad vigentes.

Todo esto lo combina apostando a los cambios que producirá el caudaloso río de la cooperación venezolana. Las incertidumbres ante el futuro del modelo “sólo-queremos-trabajo-y-pan-poque-democracia-sólo-quieren-algunos” empieza a generar importantes resistencias.

61% DE SIMPATÍA Y APOYO

Daniel Ortega ganó con el 38% del electorado. Para el 62% restante que votó por las otras opciones políticas, un componente importante fue el rechazo a su persona y el miedo a su regreso al gobierno.

Sin embargo, en una encuesta nacional realizada por la Cid Gallup entre el 6 y el 11 de febrero -un mes después de iniciado el nuevo gobierno- la “tortilla se dio vuelta” y Ortega aparece con más simpatías que las que nunca antes consiguió en los últimos 16 años. Un 61% de la población valora positivamente lo que hace y lo que dice y afirma respaldar la centralización del poder en el Ejecutivo, incluso si lo ejerce sobre policías y militares. Un 54% considera que Nicaragua mejorará con su gobierno. Y hasta el excesivo poder que Ortega le ha dado a su esposa Rosario Murillo es valorado po¬sitivamente por un 50% de la población.

Los resultados de esta encuesta pueden explicarse por muchas razones: desde el optimismo inicial que acompaña a un nuevo gobierno hasta las consecuencias que en la mente de una población mayoritariamente empobrecida causan los mensajes seudoreligiosos con que envasa su proyecto el gobierno, pasando por el efecto muy positivo que han causado medidas tan concretas y justas como la gratuidad en la matrícula en las escuelas públicas y en la atención en hospitales públicos.

Pareciendo, por todas las señales emitidas hasta ahora, que el proyecto del nuevo gobierno es una calculada combinación de más preocupación social -financiada con la cooperación venezolana- con más control institucional, la fórmula “más pan con menos democracia”, los resultados de esta encuesta se explican también por la enorme insensibilidad social del gobierno de Bolaños sumada al desconocimiento de las leyes y a la falta de credibilidad en las instituciones encargadas de hacerlas valer que tiene la mayoría de la población.

EL PAISAJE ES DE CONTRASTE

Los optimistas resultados de esta primera encuesta que mide cómo es valorado el nuevo gobierno contrastan con las percepciones y preocupaciones que mantienen los grupos sociales organizados -especialmente los de las mujeres-, con las que se aprecian en círculos económicos y políticos informados -cuántas veces el optimismo no es otra cosa que falta de información- y con las que expresan las voces y plumas más reconocidas de los medios de comunicación social.

El contraste entre las incertidumbres que provoca el nuevo gobierno en una minoría y las expectativas y esperanzas que alientan a una mayoría de la población es el paisaje del actual momento político.

Una minoría frente a la mayoría: ¿es así realmente? Y si lo es, ¿cuánto durará este contraste? ¿Hacia dónde se moverán ambos grupos? ¿Qué los hará cambiar? ¿Será estático este paisaje o habrá tornados que lo trastoquen? O en otras palabras, ¿habrá oposición al gobierno de Daniel Ortega?

EN LA ASAMBLEA NACIONAL

Daniel Ortega tuvo, mantuvo y acrecentó significativas cuotas de poder cuando estuvo fuera del gobierno y hoy concentra más poder que el que tuvieron Enrique Bolaños o Arnoldo Alemán. Tras ocupar el Ejecutivo hay varios espacios que Daniel Ortega no controla: la Asamblea Nacional, los medios de comunicación, y varias parcelas de ese mundo diverso, disperso, fragmentado y plural que se llama “sociedad civil”. ¿Y el Ejército, la Policía, los grandes grupos económicos?

En la Asamblea Nacional, Ortega cuenta de momento con 38 diputados, con los que no alcanza siquiera la mayoría simple. Ya la está buscando. Lograrla puede ser para el gobernante sólo una cuestión de tiempo. Se pueden comprar o atraer diputados, trocando impunidades a cambio de silencios y apoyos o en base a prebendas o a ayudas personales. Esta forma de “hacer política” se ha convertido en rutina parlamentaria.

Mientras se consiguen más votos, la alianza-pacto del FSLN con el PLC se mantendrá viva. Se expresa en las comisiones mixtas de ambos partidos que discuten ya las reformas que harán a la Constitución. Y se expresó este mes en las negociaciones que realizaron ambos partidos para continuar repartiéndose mitad-mitad los altos cargos pendientes de nombramiento: magistrados de la Corte Suprema, jueces, conjueces y titulares de la Fiscalía.

Mientras Arnoldo Alemán siga siendo rehén del tribunal de apelaciones en donde, desde hace ya más de tres años, jueces sandinistas pueden hacer firme o no su sentencia a 20 años de cárcel, el pacto FSLN-PLC seguirá vivo. ¿Seguirá estando activo cuando Alemán salga libre?

A la espera de dejarlo libre, el plan de Ortega es permitir que Alemán “preso”, habilitado con los permisos legales que le otorgan jueces sandinistas, participe en todas las actividades políel proceso de unidad iniciado entre los liberales del PLC y los de la ALN, que buscan cohesionar una oposición eficaz contra Ortega. La división de la derecha fue una de las claves del triunfo electoral del FSLN. Mantener esa división sigue siendo su estrategia. Así que, aunque en el espacio de la Asamblea Nacional Ortega no tenga total control, la oposición parlamentaria no aparece ni cohesionada ni eficaz en el corto plazo.

INCONSTITUCIONAL E ILEGAL

De todos los cuestionados Consejos creados por decreto por el Presidente Ortega en el mismo momento en que asumía el gobierno, ya han desaparecido dos, el de Políticas Públicas y el de Seguridad Alimentaria, sin que sea claro el por qué.

Pervive y acumula más funciones y continúa generando polémica el Consejo de Comunicación y Ciudadanía, presidido por Rosario Murillo. El nombramiento de Murillo para este cargo es inconstitucional e ilegal por ser una clara expresión de nepotismo que el Presidente nombre a su esposa en un cargo que concentra tantos poderes: coordinadora de la secretaría de prensa del gobierno, responsable de la política de publicidad y comunicación de todos los ministerios, responsable de la agenda, viajes y encuentros con los medios del Presidente, coordinadora de los ministerios del área social, responsable de la organización a nivel nacional, departamental y local de los consejos de la “democracia directa”, responsable de la oficina de ética pública del gobierno y de las secretarías departamentales y regionales gubernamentales.

Este mes la Comisión Permanente de Derechos Humanos presentó ante la Corte Suprema de Justicia un recurso de inconstitucionalidad contra el nombramiento de Murillo, por violar la Constitución y la Ley de Probidad de los Funcionarios Públicos, que prohíben el nepotismo. Sin embargo, el Vicepresidente de la Corte, el magistrado sandinista Rafael Solís, adelantándose al previsible fallo favorable a Murillo, dado el control del FSLN en la Corte, dio “cátedra jurídica” al afirmar que, legalmente, no existe la figura de nepotismo entre esposo y esposa, pues no hay entre ambos ningún grado de consanguinidad ni tampoco de afinidad, pues los dos “son uno”. Aclaró que el nepotismo sólo comenzaría con el nombramiento de los suegros.

POR ENCIMA DE LA LEY

Días después, el Presidente Daniel Ortega defendió en un discurso el 24 de febrero en Monimbó el nombramiento de “la Rosario” en un exaltado discurso.

Dijo Ortega: ¡No la quieren! A la Rosario no la quieren. Hablan barbaridades de ella todos los días. Y yo les digo: no se olviden que nosotros nos comprometimos y dijimos: 50% mujeres, 50% varones en el gobierno…Ya en la Presidencia yo estoy cumpliendo: el 50% la Rosario, el 50% Daniel… Y les digo a éstos que viven hablando barbaridades todos los días que los quisiera ver cómo se comportan con su mujer cuando están en la casa. ¡Ah, quisiera verlos!... Esto que dicen son manifestaciones del machismo que promueve el neoliberalismo, un irrespeto total para la mujer.

Ahora han inventado que la Rosario no puede, no debe tener el cargo de Presidenta del Consejo Nacional de Comunicación del Gobierno... Y quiero dejar claro de una vez por todas: ¡ella va a ocupar el cargo y los cargos que sea necesario que ocupe!... !Y los Consejos del Pueblo se van a organizar en todo el país!

ARGUMENTOS RETORCIDOS

En las palabras de Ortega no hubo cátedra jurídica, sino un abierto desacato a la ley, un colocarse él por encima de la ley u ocupando el lugar de la ley. Ecos que vienen del pasado, de aquellos años 80, cuando de la Revolución emanaba la Ley.

Hubo también en este discurso del Presidente algo más preocupante, un secuestro conceptual y cultural: la reivindicación de los derechos de las mujeres a participar en los espacios públicos y la crítica del machismo -aún en estado incipiente en la conciencia de la mayoría de la población nicaragüense- pretende este gobierno retorcerlas a su favor. Porque es un argumento retorcido argumentar que las críticas que acompañan el nombramiento de Murillo se deban al machismo, tan retorcido como afirmar que el neolibe¬ralismo sea el promotor del machismo. Escuchar este “análisis” en boca de un mandatario denunciado por abuso sexual incestuoso resulta verdaderamente inaudito.

LOS CONSEJOS:
CONTRA-PODER A LA ASAMBLEA

El nombramiento de Rosario Murillo viola la ley. Y los “Consejos del Pueblo” -como los nombró Ortega en esta ocasión-, que de hecho ya se están organizando en todo el país, la violan, al pretender suplantar los espacios creados por la Ley de Participación Ciudadana en municipios y departamentos.

Dentro de una estrategia de mayor alcance, los Consejos se orientan también a presionar y hasta a sustituir a la misma Asamblea Nacional, a la vez que desarticulan, desnaturalizan y desmotivan a las organizaciones sociales que estaban aprendiendo a participar democráticamente en mesas de trabajo, comités ciudadanos y asociaciones de pobladores.

Los Consejos que ya han empezado a organizarse funcionarán como una Asamblea alternativa o Parlamento paralelo para la “movilización popular de las bases”. Se están formando con viejos militantes de las estructuras del FSLN, emocio¬nalmente atraídos por el regreso al poder de su partido o ya maleados durante estos años con prebendas. Éstos convocan a miembros de las disgregadas organizaciones de masas de los años 80, abandonados a su suerte durante estos años y que ahora escuchan que sólo organizados recibirán “lo que viene” (¿créditos venezolanos, bonos del proyecto Hambre Cero, créditos y materiales para viviendas, medicinas, operaciones y becas en Cuba o Venezuela, algún empleo estatal?). La cultura clien¬telista echa más raíces en el terreno abonado de la pobreza.

La intención de organizar un contra-poder al de la Asamblea se desprende de las palabras de Ortega en el mismo día y en el mismo discurso en Monimbó: Nuestra posición la mantenemos y la vamos a defender, la vamos a ejecutar, independientemente de lo que digan en la Asamblea. Nuestra posición es que los Consejos deben tener facultades, no solamente para que se les escuche, sino para que lo que ellos plantean y es aprobado en el Consejo, luego el Gobierno, el Ministro correspondiente y el Presidente están en la obligación de ir a defender lo que aprobó el Consejo a la Asamblea Nacional, irlo a pelear, irlo a defender.

EL SELLO DEL PROYECTO:
“DEMOCRACIA DIRECTA”

En Nicaragua se garantiza constitucionalmente la democracia representativa y la democracia participativa. Desde 1984 la población elige, en elecciones verdaderamente competitivas, a las autoridades nacionales y departamentales que la representan en el Ejecutivo y el Legislativo.

Desde 1996 elige directamente a las autoridades municipales. Y desde 2003 la Ley de Participación Ciudadana ha construido y organizado el marco legal para que se instalen y desarrollen, desde el nivel local hasta el nacional, espacios de democracia participativa para que la población se informe, debata, decida y exija que se le rindan cuentas claras, como expresión de una sociedad más compleja y más madura que la que el FSLN encontró en 1979, cuando condujo al pueblo a derrotar militarmente el antidemocrático régimen somocista.

Es cierto que el mal ejemplo que con sus privilegios y falta de vinculación con la población que los eligió han dado los diputados -no así muchos buenos alcaldes de todos los colores políticos- ha desprestigiado bastante la democracia representativa.

También es cierto que mucha de la democracia participativa que conocemos y que apenas estrenamos no nació de las raíces culturales nacionales, sino que fue injertada legal e institucionalmente por los organismos internacionales que, como parte de su agenda global, van creando “sociedades civiles” en países sin cultura de ciudadanía, como el nuestro.

Sin embargo, algo se ha hecho y bastante hemos aprendido en un proceso lleno de obstáculos. Todo ese aprendizaje, todos esos esfuerzos, podrían venirse abajo desde arriba. El gobierno Ortega-Murillo, desconociendo el marco legal de la democracia participativa, y también cooptando y desmoralizando los espacios que ya existen y que mal que bien funcionan y que deberían ser fortalecidos para que funcionaran mejor, está instaurando instancias paralelas para que actúen como aparatos partidarios de respaldo al gobierno.

Dicen que el sello de su proyecto, al que Murillo califica grandilocuentemente de único e inédito, será la “democracia directa”. Será en los CONMUCOM -así se les llama ya en algunos municipios- donde esa “nueva” democracia se materializará.

CONTRA LOS MEDIOS

Los medios de comunicación son otro terreno de oposición y resistencia al modelo político-institucional que busca instalar el nuevo gobierno. Dieciséis años de práctica de la libertad de expresión, de profusión de medios, de una nueva generación de periodistas, han sido un buen entrenamiento para esta resistencia, expresada desde el primer día del nuevo gobierno.

Esa realidad, y la casi total falta de control que el FSLN tiene en la prensa escrita y en el medio televisivo, explican los ataques continuos que Ortega y Murillo están lanzando contra los medios, buscando intimidarlos, dividirlos y colocarlos en la mira de la población como enemigos.¬

Los ataques se dirigen contra “los grandes medios” y aunque no se los nombra, se trata del diario “La Prensa” y del Canal 2, el medio escrito más leído y el canal de TV más visto por la población. Son ataques desde distintos ángulos. Financiero: Murillo distribuirá la publicidad estatal de todos los ministerios, y presumiblemente la empleará para premiar o castigar lealtades y deslealtades, tal como han actuado los gobiernos anteriores. Fiscal: Ortega afirma reiteradamente que los grandes medios no pagan impuestos y que es necesario suspender las exoneraciones para la importación de papel y otros insumos necesarios para la publicación o emisión de información, con las que se apoya legalmente en Nicaragua desde hace más de un siglo la libertad de expresión e información. Ideológico: Murillo afirma que estos medios no conocen la ética ni la responsabilidad social. Ortega reitera que estos medios sirven al imperio y al capital.

Para poner peor las cosas, en el nuevo Código Penal que se discute en la Asamblea Nacional, los diputados establecieron este mes penas de cárcel para quienes intercepten o filtren a los medios documentos considerados “confidenciales” y “privados”, lo que favorece el secretismo oficial instalado por el nuevo gobierno y podría convertirse en otro escudo para esconder la corrupción.

Las nuevas disposiciones penales, que podrían administrar discrecionalmente los jueces, contradicen la letra y el espíritu de la Ley de Acceso a la Información Pública, reclamada por sectores sociales desde hace tres años, ya elaborada, pero detenida en la Asamblea. Esta Ley es condición indispensable para la democracia participativa, porque no se puede participar consciente y responsablemente si no se tiene acceso a la información pública.

CON EL GREMIO
Y CON SUS MEDIOS

Para ganar confianza entre el gremio de periodistas -preocupado por tan insistentes ataques y de paso para dar legalidad al nombramiento de Murillo como Consejera de Comunicación, el 1 de marzo, en ocasión del Día Nacional del Periodista, Daniel Ortega y Rosario Murillo firmaron con el Colegio de Periodistas una serie de beneficios laborales para los trabajadores de la información, dando garantías a los medios más pequeños de que no serán afectados por la nueva política de comunicación del gobierno.

Días antes se había filtrado a “La Prensa” la Estrategia de Comunicación del gobierno, elaborada por Rosario Murillo. El 1 de marzo circulaba ya masivamente, aunque Murillo la había enviado sólo al círculo más cercano a Ortega con esta orden: No puede reproducirse o distribuirse.

Según Murillo, para difundir la información oficial y para que ésta salga incontaminada, directa, como hicimos durante la campaña, el FSLN usará sus propios medios. ¿Cuáles son? Un canal, el 4, el de menor audiencia; varias radios, de importancia variada y de alcance nacional o local. Y muy especialmente, la radioemisora que mantiene desde hace años el número uno en Managua: la Nueva Radio YA.

¿Conoce esta emisora “la ética y la responsabilidad social” en sus vulgares programas y hasta en sus noticieros, donde se informa de hechos de sangre y de violaciones sexuales, exaltando el morbo, promoviendo la homofobia y escarneciendo a los pobres y a las pobres que son víctimas de delitos?

MESIANISMO
Y OPTIMISMO VOLUNTARISTA

En la introducción de la Estrategia, Murillo comienza diciendo cosas como ésta: Vamos a trabajar con un nuevo estilo, un nuevo lenguaje, una nueva imagen. Y lo haremos porque tenemos una nueva propuesta. Un nuevo contenido. Esencial. Espiritual. Evolucionario. Se trata de la Evolución de la Revolución. Seguiremos haciendo Revolución en Paz; y la Revolución se encarna en una conciencia, que crece y reverdece como árboles después de la poda, en el corazón y en la imaginación de l@s nicaragüenses. Estamos frente a una conciencia que crece y construye una nueva Cultura Política. En fondo y forma. En convicción y compromiso histórico. En ideales y en práctica. En Vida y Milagros, como corresponde a la esencia revolucionaria.

Es un lenguaje, una retórica, que viene convirtiéndose en otro sello del nuevo gobierno. No en balde el veterano periodista Danilo Aguirre, director de “El Nuevo Diario”, se declara asombrado, incómodo y hasta molesto ante el mesianismo con el que el gobierno presenta su aún difuso y ambiguo proyecto de desarrollo.
¿No es este mesianismo un remozamiento del concepto de vanguardia que dominó en los pasados años 80? ¿Tiene sentido ese voluntarismo optimista en un país que no tiene ninguna solución de corto plazo?

Éste es el lenguaje habitual de Murillo. Por ejemplo, en la actividad gubernamental-partidaria de Monimbó declamó: Atrás ha quedado el sufrimiento, la zozobra. Atrás ha quedado el desconcierto. Atrás, el pasado de humillación, las tinieblas de 16 años de vejámenes y postración. Atrás queda el engaño, el egoísmo, la crueldad, atrás queda el robo, la corrupción, la usurpación de los panes. Atrás ha quedado el Tiempo de la ignorancia, de la tristeza, de los pechos hundidos, de los ojos anegados, ¡atrás atrás atrás la desesperanza! Ésa es nuestra única obligación moral, nuestra ética, nuestro deber primero y último, porque sólo nos debemos a esta Nicaragua que Dios ha Redimido, que su Pueblo ha vuelto a Salvar.

LAS IDEAS-FUERZA
DE LA ESTRATEGIA

Particularmente preocupante, aunque pocos lo señalan, es el abuso de lo religioso que acompaña todos los mensajes del gobierno: el nombre de Dios tomado en vano en boca del gobernante y de ministros y funcionarios, y clérigos católicos acompañando todos los actos oficiales, en los que pronuncian oraciones y sermones.

Esto viola también la ley, porque la Constitución de Nicaragua establece que somos un país laico. Pero, como la sociedad no es laica ni los funcionarios públicos de ningún color se educan y educan en lo que esto significa, el nuevo gobierno pretende consolidar su proyecto aprovechándose de ese atraso y de una población mayoritariamente atrapada en la cárcel ideológica de una religiosidad mágica y providencialista.

En su Estrategia de Comunicación, Murillo se refiere, por ejemplo, a las “ideas-fuerza” que deben acompañar el discurso gubernamental. Las define como las verbalizaciones que sintetizan en un concepto potente y memorable los principales ejes de contenido temático y el espíritu que anima nuestro quehacer.

A continuación cita cuáles serán las ideas-fuerza que los funcionarios deberán verbalizar en sus discursos: ¡Vos mandás!, Los pobres no pueden esperar, ¡Unida, Nicaragua triunfa!, De cara al pueblo, ¡La solución! ¡Estamos cumpliendo! Daniel, tu compañero, ¡El Frente, con vos siempre!

“NICARAGUA SIEMPRE BENDITA”

Menciona también esta otra idea-fuerza: Nicaragua, siempre bendita. Y la explica, indicando a los funcionarios cómo deberán calzarla cuando hablen a la población: Esta Idea puede ser una buena síntesis de la dimensión trascendente, ética, valórica o religiosa, del proyecto y del nuevo estilo de participación y decisión ciudadana que queremos, de la sociedad en su conjunto. Y puede ser útil para calificar acciones concretas de participación, de unidad y aportes de todos los sectores de la sociedad. Ejemplo: un grupo empresarial echa a andar un proyecto de inversión importante en algún departamento, o un grupo de pequeños productores campesinos forman una cooperativa de producción y comercialización. Lo comunicamos desde la idea “Nicaragua siempre bendita”. Y lo que hace, en el fondo, es interpretar, públicamente, el sentir de una ciudadanía que atribuye a Dios buena parte de las cosas que suceden.

RESISTENCIAS
DESDE LA SOCIEDAD

En bastantes organizaciones de la sociedad civil hay resistencias a este modelo. Se están expresando con solidez, aunque también se percibe miedo. Hay resistencias, porque no en balde han pasado 16 años de hacer frente, con esfuerzo y creatividad, y con mayor o menor éxito, al despiadado modelo de organización social que convirtió al mercado en un dios capaz también de explicar todas las cosas que suceden. Y hay miedo porque, aunque el nuevo gobierno no ha atacado aún públicamente a las organizaciones de la sociedad civil, la intimidación no ha dejado de ser un componente-sombra del nuevo gobierno.

La Coordinadora Civil de ONG ha te¬nido la voz más alta para analizar críticamente lo poco novedoso del Presupuesto 2007 enviado por el Ejecutivo a la Asamblea. Y para cuestionar la política presupuestaria del nuevo gobierno, que continúa privilegiando el pago de la ilícita deuda interna, provocada por la quiebra de los bancos, en la que participaron dirigentes de todos los partidos políticos, también del FSLN.

Desde espacios de la sociedad civil, y en nombre de la justicia, de la equidad y de las oportunidades para los pobres, se exige una reforma tributaria que el gobierno no asume para evitarse conflictos con los grandes grupos económicos del país y con los grandes inversionistas extranjeros.

Y organismos de mujeres y de derechos humanos, junto a periodistas y medios de comunicación, continúan reclamando que el derecho al aborto terapéutico sea respetado, después que los diputados del FSLN votaran por su penalización para agradar a la jerarquía católica.

Por todo el país, organismos y redes que trabajan con la población, resisten denunciando las ilegalidades que se están cometiendo y exigiendo respeto para lo construido con tanto esfuerzo en estos años.

ANTE DOS CAMINOS:
CON FUERZA O CON LEGITIMIDAD

No hay dudas sobre las intenciones antidemocráticas del nuevo gobierno. Intenciones que son extensiones de la experiencia del poder que tanto Daniel Ortega como Rosario Murillo disfrutaron durante el gobierno sandinista. Hoy, ambos asumen que el período presidencial actual es una continuación de aquello, una prolongación de la experiencia revolucionaria, tan sólo “brevemente” interrumpida por la administración de un presidente mediocre y obsecuente, de otro presidente corrupto y de una presidenta inútil -así califica Murillo a Bolaños a Alemán y a Chamorro en su Estrategia de Comunicación-.

Cálculo equivocado el de la pareja gobernante, porque, además de no tomar en cuenta lo que el paso del tiempo cambia y recoloca en la sociedad y en las personas, no toma en cuenta otras dos realidades: el gobierno revolucionario de los años 80 era respetado y temido. Respetado por una importante proporción de la población nicaragüense, que creía en los dirigentes del FSLN y en sus compromisos. Temido por quienes se oponían al proyecto de cambios revolucionarios.

Dieciséis años después, pocos respetan o creen al FSLN. Para muchos, éste ni siquiera es un gobierno del partido FSLN y más parece un gobierno familiar que, consciente o inconscientemente, se va acercando cada vez más al modelo de la familia Somoza. Por otra parte, muy pocos temen a los cambios que anuncia el FSLN. Entre otras cosas, porque es un gobierno desarmado, que no cuenta -hasta el momento- con una policía o un ejército dispuestos a apoyar su proyecto y o sus deseos.

Así las cosas, al nuevo gobierno le quedan dos caminos: o se arman de fuerza y deciden impulsar un proyecto claramente dictatorial o desarrollan la legitimidad necesaria para ganarse el respeto de la población y deciden actuar dentro de los parámetros del incipiente modelo democrático que hemos logrado construir y contribuyen a reforzarlo.

ES RESPONSABILIDAD NUESTRA

Todo esto sucede en un país no sólo empobrecido y desnutrido a niveles alarmantes, sino también con una economía extremadamente débil, con niveles de corrupción y de impunidad ya instalados y tolerados, con una clase política en la que no hay liderazgos éticos, con una Policía muy limitada para atender la creciente inseguridad y una Jefa de Policía amenazada de muerte por el narcotráfico internacional -que tanto ha penetrado ya las instituciones-, con un sistema judicial severamente cuestionado por administrar la impunidad según a quién pertenezca el caso que llega a sus manos.


NI EL DIOS MERCADO
NI EL DIOS PROVIDENCIAL

¿Y qué más sucederá? Es poco el tiempo transcurrido desde el cambio de gobierno. Y aunque ya hay un copioso manojo de señales para imaginar futuros, es tal vez prematuro aún sacar conclusiones.

Son muchas las incertidumbres. Y muchas las resistencias de esta sociedad, que no es ya la de los años 80. Falta, tal vez, en esas resistencias una mayor autocrítica y una sistemática reflexión organizada en torno a ideas y propuestas que enfrenten el discurso mesiánico con que el nuevo gobierno intenta simplificar la compleja realidad internacional y nacional en la que le toca gobernar.

Lo que sucede y lo que puede suceder es responsabilidad de todos y no del injusto dios mercado ni del falso dios providencial. Luchar contra la superficialidad y la ambigüedad, decir la verdad y dar buen ejemplo son hoy más que nunca retos enormes para asumir responsablemente la parte que nos toca en lo que sucede y en lo que sucederá si los sellos del nuevo gobierno terminan marcando a Nicaragua.

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