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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 278 | Mayo 2005
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Honduras

Miguel Facussé avanza por la isla del paraíso

Un caso, sólo un caso, que muestra cómo actúa uno de los empresarios más exitosos de Honduras y Centroamérica. Un caso que demuestra que los pobres que han sido sus víctimas reclaman, aprenden a hablar y se organizan.

Ismael Moreno, SJ

Una noticia en una esquina de la página 42 de un periódico de circulación nacional del 15 de abril daba cuenta de la captura de diez dirigentes de las comunidades de la isla Zacate Grande, en el golfo de Fonseca, limítrofe con El Salvador y Nicaragua, al sur de Honduras. La nota de prensa apuntaba que centenares de pobladores de la isla se habían tomado la carretera que une la isla con tierra firme exigiendo la liberación de los detenidos. Los dirigentes comunales habían sido capturados a las 4 de la madrugada del 13 de abril por la Policía Nacional con una orden emitida a petición de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, acusados de dañar al medio ambiente, a la propiedad privada y al Estado hondureño.

Después de esta noticia, perdida en un rincón del periódico, nunca más se supo del desarrollo de la información.
Envío conoció del involucramiento de Miguel Facussé Barjum en las capturas y decidió trasladarse al terreno de los hechos. Allí supimos que en la misma tarde del 15 de abril los dirigentes habían recibido libertad condicional y el propio Facussé se había presentado para negociar directamente con ellos. “Para evitar que la situación tuviera repercusión nacional”, nos dijeron.

UN EMPRESARIO TAN EXITOSO
COMO INTOCABLE

Miguel Facussé Barjum es reconocido como uno de los empresarios más exitosos y audaces de Honduras y de toda la región centroamericana. Año con año, el gobierno y la gran empresa privada hondureña organizan eventos especiales para otorgarle premios y reconocimientos por su ejemplo como gran hombre, gran emprendedor y líder de la iniciativa privada.

De Miguel Facussé se cuentan historias en las cuales nunca se acaba de saber a ciencia cierta dónde termina la realidad y dónde comienza la leyenda. Hay quienes afirman que fue el primer empresario centroamericano en invertir en la Cuba de Fidel desafiando la Ley Helms-Burton y hay quienes, con comentarios propios de cuentos de camino real, juran que don Miguel Facussé debe su fortuna y sus éxitos a un pacto con el propio demonio.

Sea lo que fuere, Facussé es una persona y un personaje del que los medios de comunicación hablan siempre para dar cuenta de sus formidables éxitos empresariales. No existe en Honduras medio de alcance nacional que tenga la capacidad de sostener una crítica a Facussé por más de un día. No hay ninguna página de opinión en los medios escritos de este país que contenga un solo cuestionamiento a las actividades de Facussé.

CON TODOS LOS COLORES

Historias o leyendas afirman que Facussé ha tenido que ver con la elección de todos los presidentes a lo largo del cuarto de siglo en que Honduras ha vivido en democracia formal. Para este próspero empresario no hay colores políticos. “Él sólo apoya la democracia”: así dicen sus aduladores.

Los colores sólo son una oportunidad para un nuevo negocio entre don Miguel Facussé y los dirigentes políticos de esos colores. No en vano se habla de una avioneta que Facussé pone siempre a la disposición de las más altas autoridades del país, desde Presidentes y ex-Presidentes de la República, pasando por embajadores de altos vuelos, hasta alguna alta autoridad eclesiástica en sus viajes pastorales.

CON DINERO
Y TAMBIÉN CON BALAS

En Tocoa, en el nororiental departamento de Colón, cuentan que Facussé le ofreció tres millones de lempiras a Carlos Escaleras, quien en 1997 se lanzó como candidato a alcalde por el izquierdista partido Unificación Democrática (UD). Escaleras no aceptó la oferta y siguió criticando abiertamente la decisión del exitoso empresario de instalar una planta extractora de aceite de palma africana, sin que le preocuparan los daños que aquellos humos y químicos harían a centenares de familias de varias comunidades aledañas al lugar.

Unos pocos meses después de la oferta millonaria y de las críticas por razones ambientales, Escaleras fue acribillado a balazos por matones a sueldo. El crimen ha quedado perdido en esa nebulosa espesa que es la impunidad en Honduras, aunque los organismos defensores de los derechos humanos lograron que el expediente pasara a los archivos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

EN LOS ARCHIVOS DE LA JUSTICIA

Los archivos de la justicia hondureña están llenos de demandas contra don Miguel Facussé, y hasta el sol de hoy ninguna de ellas ha prosperado. Todas han sido sepultadas en el polvo del olvido o han terminado con la sentencia rotunda de un juez que declara con sonrisa al viento un “sobreseimiento definitivo” a favor del indagado.

Los archivos de la justicia hondureña también están llenos de demandas de don Miguel Facussé en contra de sus empleados o ex-empleados, en contra de pequeños propietarios agrícolas o de funcionarios públicos de poca monta. Casi en su mayoría, estos casos han concluido con sentencias rotundas que hunden a los demandados
por Facussé.

LOS FAMOSOS
DEL CLUB DE COYOLITO

Don Miguel Facussé tiene puestos los pies en todas las regiones de Honduras. Bien se sabe que una porción muy importante de cooperativas palmeras de la región del Valle del Aguán pasaron a sus manos. Lo mismo se dice de su presencia en las playas entre Trujillo y Sangrelaya, en la costa noreste del atlántico hondureño. De igual manera, se habla de su poderosa presencia en otros valles de la rica geografía nacional: Leán, Sula y Comayagua.

En esta ocasión y a propósito de la noticia del 15 de abril, miraremos los avances de Facussé por el sur del país. Propiamente, en la isla Zacate Grande, desde donde se divisan las costas nicaragüenses y las salvadoreñas.
Allí se encuentra Coyolito, el lugar donde descansan de sus negocios o van a brindar por sus éxitos unos cincuenta nombres de los más ricos y famosos del país: los Facussé, los Callejas, los Nasser, los Kafatti, los Sikaffi, los Asfura, los Atala, los Gutiérrez... Estas familias conforman el llamado Club de Coyolito, del que Facussé es líder indiscutible. Toda la isla de Zacate Grande es una zona paradisíaca.

UN PARAÍSO DESHABITADO,
POBLADO Y APETECIDO

Los actuales pobladores de Zacate Grande viven allí desde hace unos ochenta años. La mayoría llegó en 1954, cuando la isla estaba despoblada. “Así como cuando Dios creó el mundo”, nos relata uno de los pobladores. En 1969 se construyó una carretera que unió la isla con tierra firme, y a partir de entonces ese pedazo de paraíso comenzó a ser apetecido por las familias más ricas. Los pobladores tienen una posesión natural sobre la isla, pero no tienen documentación legal. Facussé argumenta, que la isla es propiedad privada y que él compró sus tierras a Carmen Malespín, quien a su vez las heredó de una familia nicaragüense, quien las habría heredado de Terencio Sierra, primer propietario de quien se tiene noticia documentada, quien adquirió la isla siendo Presidente de la República de Honduras en el siglo XIX. La realidad es que la isla estuvo deshabitada, y fue hasta las primeras décadas del siglo XX que llegaron las primeras familias, procedentes de los departamentos sureños de Choluteca y de Valle.

En 1999 la situación de las 800 familias que en la isla vivían en diez comunidades resultaba ya desesperante. La presión del Club de Coyolito había ido creciendo hasta convertirse en una verdadera amenaza para las vidas de los pobladores. En ese año, y para enfrentar juntos la presión, los pobladores se organizaron en el Consejo de Desarrollo y Solidaridad (CODESOL), con el objetivo de luchar comunitariamente por convertir el derecho natural de la posesión en derecho legal y para protegerse de los “pasos de animal grande” que venían del Coyolito. Contaron con el respaldo del departamento jurídico de Cáritas de la Diócesis de Choluteca y de otros grupos solidarios de Choluteca y de Tegucigalpa.

“¡VÁYANSE, SÁLGANSE!”
EL PRIMER DESPOJO

El 18 de diciembre del año 2003, Miguel Facussé logró despojar de sus tierras a la familia Cárcamo para entregar la Playa Gaviota en regalo de matrimonio a su hija, quien se desposó con el hijo de Freddy Nasser, otro de los potentados del país, también integrante del Club de Coyolito. Si Zacate Grande es toda ella una isla paradisíaca, Playa Gaviota es como su expresión más celestial. Con la familia Cárcamo inició el proceso de despojo de toda la isla por Facussé y los socios del Club.

Así nos narra lo que ocurrió a la familia Cárcamo, uno de los testigos: “Aquel ambiente apacible y casi celestial fue interrumpido por el ruido del motor de un vehículo que pasó a unos 50 metros de la casa. Llegaron unos diez policías. Y mientras los que estaban en la casa curioseaban por ver lo que pasaba, nada frecuente, repentinamente por la parte de atrás de la casa llegaron otros veinte policías. Sumándose a los diez primeros rodearon la casa inmediatamente y con sus grandes fusiles apuntaron amenazantes a los hijos de Germán y Narda Cárcamo. Les gritaban: ¡Váyanse de aquí, que esto no es de ustedes! ¡Sálganse, sálganse! Ustedes han usurpado este terreno”.

La familia Cárcamo recordó entonces a la opulenta familia Nasser Facussé, que hacía unos tres años había comprado una propiedad que colindaba con su casa. Los Cárcamo sabían que aquellos ricos buscaban apoderarse también de su solar. Germán Cárcamo había contado que le habían ofrecido 80 mil lempiras (4,470 dólares) y como él los rechazó, lo amenazaron con desalojarlo contándole una complicada historia para darle a entender que ese terreno pertenecía a los Nasser-Facussé.

El apoderado de los Nasser-Facussé le había dicho a Germán Cárcamo: ‘Agarrá ese pisto. Mirá, aquí tenés el cheque con los ochenta mil lempiras. De todos modos con pisto o sin pisto siempre se van a salir de aquí’”.

CON SAÑA Y EN UN ABRIR
Y CERRAR DE OJOS

La familia Cárcamo tenía aquella poquita tierra como su único patrimonio y Miguel Facussé y Freddy Nasser querían esa tierra para sus descansos de fin de semana. Finalmente, el juez sentenció: la tierra pertenecía a Facussé y los Cárcamo tenían que abandonarla o se procedería al desalojo conforme a la ley.

El día del desalojo no se había terminado de dar lectura a esta sentencia del juez cuando uno de los policías apagó el fogón y luego agarró la olla con el almuerzo de los once miembros de la familia, lo desparramó en el suelo y con indescriptible saña comenzó el desalojo. Tiraban los platos y todas las pertenencias de la familia, quebrándolo todo. “El estruendo parecía un temblor de tierra”, recuerda un poblador. La familia Cárcamo había guardado unos 32 sacos de maíz, cosechados tres meses atrás. En un instante, todo el maíz quedó desperdigado por la propiedad, que en un abrir y cerrar de ojos pasó a manos de don Miguel Facussé y de Freddy Nasser.

“CON DIOS Y CON MI TRABAJO...”

Más de un año después de aquel desalojo, el 23 de marzo del año 2004, Facussé dirigió una carta al grupo de familias de la comunidad de Puerto Grande, una de las diez comunidades de la isla Zacate Grande.

Les decía: “Dios y el esfuerzo de mi trabajo me ha permitido tener bienes, lo que para mí en lo personal conlleva una responsabilidad real y profunda por la conservación del medio ambiente y el bienestar de las comunidades cercanas. Es por ello que he dedicado grandes esfuerzos en la conservación y protección de los recursos naturales, especialmente en esta zona, como ser la siembra en forma constante e indefinida, lo que suma a la fecha más de dos millones de árboles maderables y frutales, la conservación y protección de la fauna, que nos permite ver volar libremente esas aves de gran belleza, como las guaras, pericos, loras, etc. Vemos corretear las iguanas y otras especies de animales que de todos es conocido su peligro de extinción, asegurándonos asimismo contar con fuentes de agua y clima saludable gracias a esa vegetación…”

“Se hizo una carretera desde Las Pilas hasta El Novillo, gestionando el mantenimiento permanente de la misma, se llevó la energía eléctrica a algunas comunidades, proyectos de agua potable, perforación de pozos, otorgamiento de más de 600 títulos de propiedad, lo que les ha permitido hacer gestiones en beneficio personal”.

“Se apoya con donaciones materiales a las escuelas y colegios, se ha capacitado a un considerable número
de mujeres en cursos de corte y confección, lo que les permite una permanente generación de ingresos. El hecho de cooperar para que se instale una posta policial en Puerto Grande ha ayudado al orden y seguridad, lo que ha impedido que las renombradas maras se instalen en el vecindario, además de la fuente de empleo y beneficios que a mis empleados brindo…“

“Ahora, y en forma personal, quiero hacerles partícipe de un nuevo e interesante plan, donde he considerado la contratación de un ingeniero urbanista para que en forma conjunta nos diseñe un proyecto piloto que incorpore los terrenos por ustedes solicitados en beneficio de toda su comunidad, buscando como objetivo que cada familia tenga su lote de terreno con suficiente área para una cómoda vivienda y donde pueda tener su jardín y cultivos frutales, planificar la construcción de un centro comunal, complejos deportivos, parque, iglesias, centros educativos, y que ustedes puedan contar con un proyecto turístico en la Playa Julián, una de las más bellas de esta isla…“

“Por lo anteriormente expuesto me permito muy cordialmente invitarlos para que nombren representantes de la comunidad, estableciendo día y lugar para participar en fecha próxima en una reunión, en la que con su presencia y la mía, hagamos de esto una realidad…”

“Aprovecho para dejar constancia de que en los hechos acontecidos con la familia Cárcamo no se ha tenido ninguna participación, gestionando actualmente por iniciativa mía un arreglo conciliatorio que defina y favorezca su actual situación. Cordialmente, Miguel Facussé Barjum”.

“LO QUE USTED NO DICE
EN SU CARTA...”

Esta carta que el propio don Miguel Facussé se encargó de dar a conocer a diversos medios de comunicación, recibió una respuesta de los vecinos de Zacate Grande el 7 de mayo. Este es su texto, contundente:

“1. Lo que usted no dice es que la gran mayoría de árboles a los que usted se refiere ha nacido por su propia cuenta y que usted ha arrasado con una buena parte del bosque que teníamos en nuestra isla antes de que usted llegara. ¿Acaso ya se le olvidó por ejemplo el manglar de La Joya que usted cercó y cortó?

2. Lo que no dice en su carta es que los animales que usted dice proteger son unos tres pelones que tiene enjaulados, y que los que cuida en el cerro para que su hijo Miguel Mauricio Facussé se divierta matándolos a disparos desde helicópteros y auxiliado de sus feroces perros y sus guardaespaldas.

3. Tampoco dice en su carta que la posta policial que usted instaló en Puerto Grande con el pretexto de controlar las maras de nuestras comunidades era con la intención de que cuidaran las tierras que usted mismo nos ha arrebatado.

4. Lo que no dice en su carta es que usted se apoderó de toda la isla Tigritos y que sin el estudio ni licencia de impacto ambiental respectivo rellenó aquella gran parte del mar para unirla con tierra firme y hacerse otra casa de descanso.

5. Otra cosa que usted no dice en su carta es que los pescadores ya no podemos protegernos de los vendavales en la isla Tigritos porque a través de gente armada nos prohiben entrar.

6. Tampoco dice en su carta que usted está cercando el mar con una caminata de concreto que nos impide totalmente ingresar por esa parte al mar.

7. Sobre los proyectos comunitarios que usted dice que nos ha dado, también los representantes de instituciones del Estado y otros particulares dicen que ellos los hicieron. Pero si usted los pagó, ¿dónde fue a parar el otro dinero?

8. Lo que usted no dice en su carta es que nosotros trabajamos abiertamente en los proyectos comunitarios y le confesamos que para nosotros no es nada cómodo saber que usted se proclama como el hacedor de nuestras carreteras, ya que todavía vibran nuestras espaldas del golpe de las barras, almáganas y piochas cuando recordamos los miles de días que trabajamos los pobladores de Zacate Grande para hacerlas, por ejemplo la que va de Las Pilas a Puerto Grande.

9. Si de verdad todavía se le llama al engarce de lo que se dice con la realidad, usted debería decir que son unos 100 títulos los que ha dado en lugar de 600 y que tienen vicios de nulidad, pues en ese documentito que usted dio todos tenemos como colindante a usted mismo, aunque sea otra persona el vecino. Hay que aclarar además que en ese mismo documento se establece que sólo a usted se le puede vender.”

“DON MIGUEL,
YA NOS DIMOS CUENTA...”

Sigue la carta: “Don Miguel, después de haber reconstruido la historia de su comportamiento hacia nosotros los zacateños, nos preguntamos qué es realmente lo que quiere lograr usted con la humillante oferta que está haciendo, pues ya nos dimos cuenta que además de no decir la verdad maneja bien la propaganda de dar algo y por debajo de la mesa quitar otra cosa de mayor valor que lo que usted da. Usted hace lo que hacemos los pescadores que para agarrar a los peces los engañamos poniendo una cola de camarón o un punche mudado en el anzuelo”.

“Así usted nos ha estado engañando por mucho tiempo con confites y otras cositas así, como cuando vinieron los españoles, que les daban un pedacito de espejo a nuestros antepasados pero les quitaban el oro”.

“Le expresamos que nos admiramos de su mal intencionada astucia al comprar a las autoridades municipales con anticipación, al apoyarles en sus candidaturas para Alcalde, a tal grado que cuando nosotros votamos por ellos estamos votando por usted y en contra de nosotros mismos y de nuestras familias”.

“QUIERE QUE LE RINDAMOS
EL SOMBRERO”

“Pensamos que lo que usted quiere lograr con sus supuestas ofertas es:

1. Que nosotros al dejar de sembrar perdamos el derecho de posesión sobre la tierra en mención y así dejarla para usted, de la cual usted ha sacado y quiere seguir sacando varios millones.

2. Con los títulos que según usted ha dado nos quiere tener entretenidos haciéndonos creer que tenemos legalizadas nuestras tierras, haciéndose usted el único y legitimo dueño.

3. Con el montón de proyectos que usted dice que nos ha dado pretende lograr que nosotros le rindamos el sombrero y estemos sometidos a sus antojos.

4. Con el pretexto de que está cuidando el medio ambiente usted se está apoderando de todo y a nosotros nos está dejando sin nada”.

“SI USTED SE METIERA
EN NUESTRO PELLEJO...”

Y continúa la carta: “Si usted un día, auque fuera en sueños, se metiera en nuestro pellejo, mirara, escuchara y sintiera todo el sufrimiento que usted nos ha producido desde que se le ocurrió venirse a nuestra isla y nos comprendería mejor”.

“Si usted un día se metiera en nuestro pellejo sentiría un hormigueo en los pies, y un poderoso estruendo en los oídos cuando por orden suya los vigilantes nos disparan al acercarnos a playa La Llorona y La Virgen a pescar el alimento de nuestras familias. Y si dejamos instalados los trasmallos y nos vamos por un momento para no provocar la ira de sus vigilantes, miraría cómo se hunden esos trasmallos después que sus vigilantes rompen a balazos las boyas que los sostienen”.

“Si usted estuviera en nuestro pellejo se daría cuenta que en esas redes que nos hunden sus vigilantes se hunde también el dinero que pagamos por ellos, también nuestro empleo y sobre todo, se hunde el almuerzo y la cena de aquellos hijitos que están en la puerta de la casa esperándonos para almorzar o cenar”.

“POR USTED PERDIMOS
LAS REDES, NO EL HAMBRE”

"Si usted pudiera ver lo que nosotros miramos miraría cómo nos vamos huyendo de los balazos para pescar la comida a Punta Remolino, pero ahí los anzuelos y los trasmallos se nos quedan trabados en el alambre de púas que usted mandó a tirar para que tampoco podamos pescar en ese lugar. Miraría también cómo cunde en nosotros la tristeza cuando recordamos que tampoco podemos ir a sacar punches, cascos, curiles, almejas y jaibas en la ñanga de La Joya pues, si recuerda, usted eliminó y cercó lo que ahí había. Lo más triste es cuando sabemos que perdimos las redes pero que nuestros hijos e hijas no han perdido el hambre”.

“Si usted se metiera en nuestro pellejo sentiría cómo suspiramos cuando miramos esos pedazos de tierra en que producíamos con dignidad nuestros granos básicos, donde sacábamos la leña, animales monteses para sobrevivir, así como los horcones de nuestras casas, pero que cuando usted llegó a nuestra isla nos despojó de ella a cambio de unos lempiras diciendo que esa tierra era suya y que si no aceptábamos unos cuantos lempiras siempre íbamos a perder. Ahora nuestras tierras están cercadas con alambre, con pesadas armas, y rótulos que dicen: “Reserva forestal privada”; “Acceso restringido”, “Guardia forestal las 24 horas”.

“Si usted se metiera en el pellejo de las mamás de Zacate Grande podría sentir lo que sienten al mirar a nuestros hijos desnutridos y pálidos por falta de alimento pues muchos ya no tenemos tierra en qué producir ni mar en el cual pescar ni montaña para cazar, pues ahora usted dice que todo eso es suyo”.

“Si usted se metiera en el pellejo de nosotros los jóvenes podría sentir la tristeza que se siente al no tener ni los medios más mínimos para vivir en el futuro con algo de dignidad, pues casi todos los medios para producir usted ya nos los ha quitado por anticipado a nosotros y a los hijos que soñamos tener”.

“USTED LOS MIRARÍA SEÑALÁNDOLE CON EL DEDO”

Sigue la carta: “Si usted un día solo soñara con los que se han ido de nuestra isla, miraría a varios campesinos y pescadores que se fueron huyendo de la miseria que usted les provocó y que ahora viven arrinconados en algunas ciudades de Honduras. A otros los miraría pálidos cuando están escondidos mientras pasan cerca los agentes de la migra en los Estados Unidos, pues en ese momento se acuerdan que aquí usted ya les quitó casi todo y que si los deportan no tienen dónde trabajar ni dónde vivir”.

“Seguramente en ese sueño miraría también a muchos de nuestros hermanos zacateños que ya murieron y los miraría reclamándole y señalándole a usted con el dedo por haberles apresurado la muerte, pues al haberles quitado los medios de subsistencia no pudieron nutrirse mejor, tampoco pudieron comprar las medicinas y se amoseparon en silencio al sentir que se les quitaron las cosas y la dignidad. En ese momento usted se daría cuenta que varios hermanos nuestros murieron con el dolor de habérseles despojado”.

“SUS LIMOSNAS SON
UNA CARNADA Y UNA BOFETADA”

“Si en ese mismo sueño se encontrara con el profeta Jeremías, probablemente él, mirándole a los ojos le diría con una mezcla de ternura y reclamo estas palabras: “En mi pueblo, hay malhechores que colocan trampas para pillar pájaros, pero cazan hombres. Sus casas están repletas con el botín de sus saqueos, como una jaula llena de pájaros. Se han hecho importantes y ricos, se ven gordos y macizos y ya no saben distinguir el mal. No respetan el derecho de los huérfanos.” (Jeremías 5, 26-28 )”.

“Lamentamos que algunos habitantes de nuestra isla, engañados por usted, le estén ayudando a planear nuestra muerte lenta a través de trampas para despojarnos. A ellos les preguntamos si conocen a alguien que haya sido feliz tramando el mal para los demás. Les preguntamos si ya se dieron cuenta que al seguirle el juego a usted van dejando imborrables huellas de miseria y humillación para la mayoría de los zacateños”.

“Les aconsejamos con especial respeto que, en una de esas noches tranquilas, cuando el silencio se impone a la bulla, le pregunten a Dios si les aprueba que se unan a don Miguel Facussé para planear la desgracia de los zacateños. Les perdonamos y los estaremos esperando para que un día piensen con nosotros cómo podemos mejorar con dignidad nuestra existencia”.

“Finalmente, Don Miguel, le informamos que lo único que queremos es que usted respete nuestros derechos para tener la oportunidad de vivir por nuestros propios medios y no dé limosnas que son como una carnada y una bofetada para nosotros. Caballerosamente: Movimiento de recuperación y titulación de tierra de la isla de Zacate Grande”.

UNA REACCIÓN INESPERADA

Fue un año después de este cruce de cartas entre los pobladores de la isla Zacate Grande y don Miguel Facussé que los dirigentes de las diez comunidades de la isla fueron capturados bajo la acusación de daño al medio ambiente, a la propiedad privada y al Estado de Honduras.

Facussé estaba decidido a llevar el proceso judicial hasta lograr una condena definitiva a los dirigentes comunales. Pero no previó la movilización inmediata y espontánea de parte de los pobladores. La acción de los pobladores no fue aconsejada ni dirigida por ningún agente externo a las comunidades.

Envío lo constató en la Pastoral Social de la diócesis de Choluteca, en donde se brinda asesoría legal a los pobladores de Zacate Grande. El sentir general en la oficina era que nadie esperaba una reacción tan fuerte y tan rápida de parte de los pobladores. Nos aseguraron que había sido gracias a la fuerza comunal que la noticia se había filtrado a un medio escrito de circulación nacional, lo que provocó que Facussé buscara negociar con las comunidades.

A estas alturas del conflicto, la negociación parece ser una salida táctica y dilatoria de parte de Facussé, puesto que este gran barón de la empresa privada y de la política tiene muchos nudos atados en torno a sus intereses y se siente seguro sobre la propiedad de la isla. El Club de Coyolito lo respalda incondicionalmente.

COMO GRAN PROTECTOR
DEL MEDIO AMBIENTE

Para lograr el control de la isla, Facussé se ha hecho de documentos que convierten a los verdaderos propietarios, con ochenta años de habitar la isla, en usurpadores. Y como gran zorro de las zancadillas, Facussé ha elegido la vía más popular: el medio ambiente. Ante la sociedad hondureña, don Miguel Facussé está identificado como el gran defensor del medio ambiente en el sur del país y particularmente en la isla. Para ello, logró que el Congreso Nacional declarara “zona protegida” la isla de Zacate Grande, y particularmente las un mil cien hectáreas de tierras que ya controla.

Las 800 familias que habitan las diez comunidades de Zacate Grande corren el inminente peligro de ser despojadas de sus tierras. Los 50 hombres más ricos de Honduras así lo han decidido, bajo el liderazgo de Miguel Facussé Barjum. La isla es demasiado hermosa como para que la tengan los pobres y Facussé ya decidió que se debe destinar al turismo de más de cinco estrellas. Este objetivo requiere que él se adueñe de toda la isla.

Tras maniobrar judicialmente para que los dirigentes de las comunidades en rebeldía capturados fuesen excarcelados bajo la figura de arresto domiciliar, Facussé ha puesto en marcha el proceso de conciliación que -todo parece indicar- estaría orientado a proponer la reubicación de los pobladores en otra región, apoyándose para ello en la resolución del Congreso Nacional de que la isla es zona protegida, y quién mejor que él para seguir fungiendo como el gran protector de su medio ambiente.

Si las cosas se le complican, Facussé podría llegar incluso a un acuerdo de coexistencia pacífica, al menos temporal, siempre que los pobladores contribuyan a la “protección” ambiental de la isla en beneficio de los negocios del próspero empresario. En cualquier salida, Facussé contará con el respaldo de sus amigos del Club de Coyolito.

ESTE PEQUEÑO GRAN CASO

Muchos otros compatriotas, en otras regiones del país, pasaron o están pasando por situaciones de despojo como la que enfrentan los pobladores de la isla Zacate Grande. La difusión de este pequeño gran caso fortalecerá la lucha de los pobladores de Zacate Grande y tal vez la de otros y ha de contribuir a que otras víctimas de este potentado se organicen.

Otro mundo y otra Honduras no serán posibles sin la avalancha organizada de los pobres “lázaros” en defensa de su patrimonio, amenazado por los “epulones” que banquetean satisfechos en tantos Club de Coyolito.


CORRESPONSAL DE ENVÍO EN HONDURAS.

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