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  Número 277 | Abril 2005
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Nicaragua

Vórtices en los tres vértices del triángulo

Mes huracanado, agitado. En el vértice alemanista: ¿cuándo sale por fin Alemán libre? En el vértice danielista: ¿hasta dónde llegará el desafío de Herty Lewites? En el vértice eclesiástico: el Cardenal Obando deja de ser Arzobispo de Managua, en coincidencia con el fallecimiento del Papa Juan Pablo II.

Equipo Nitlápan-Envío

Hace unos meses, el ex-Canciller, historiador y político conservador Emilio Álvarez Montalván construyó una sugerente metáfora al hablar de un triángulo de las Bermudas que dominaba el escenario nacional nicaragüense atrayéndolo todo hacia sí y consumiéndolo todo en su profundo seno de tres puntas. En los vértices de ese triángulo ubicó a tres caudillos: Arnoldo Alemán en el vértice liberal, Daniel Ortega en el vértice sandinista y Miguel Obando y Bravo en el vértice eclesiástico. Nadie cuestionó su metáfora. Implícita o explícitamente, todo mundo le dio la razón. Y la comparte.

Partimos de ella porque, como le decía “el cartero” a Pablo Neruda, las metáforas no son de quienes las conciben sino de quienes las necesitan. Nos resulta necesaria para reseñar los vórtices ocurridos en los tres vértices en este mes. Vórtice = remolino, movimiento en espiral del agua o del aire en un cierto punto. Este mes, hubo vórtice en las tres puntas.

LA LIBERTAD DE ALEMÁN

Dentro del Pacto de El Chile -ese voluminoso paquete de acuerdos Ortega-Alemán en marcha desde noviembre 2004 y traducido en reformas constitucionales, creación de nuevas instituciones, reforma de leyes, nombramiento de magistrados, contralores, intendentes, todo lo cual ha causado “crisis” nacionales, polémicas legales, convocatorias a la OEA, conflictos entre Poderes, discursos amenazantes, iniciativas de declaratoria de estado de emergencia, resoluciones de la Corte Centroamericana, contra-resoluciones de la Corte Suprema, un diálogo nacional que se estanca y camina, camina y se estanca, y etcéteras aún no concluidos-, siempre se supo que el reo Arnoldo Alemán estaba dispuesto a dar mucho, a dar todo, a entregar “toda Nicaragua si es necesario” al FSLN regido por el danielismo a cambio de su libertad.

¿Cuándo sería esa libertad? ¿Cómo sería, por amnistía decretada en la Asamblea o por sentencia decidida en los tribunales? ¿Cuándo y cómo? Han sido preguntas diarias a lo largo de las últimas semanas. Ha habido apuestas. Y como la semana santa es siempre en Nicaragua un tiempo de relax que multiplica la desinformación y la irreflexión, era lógica la fecha a la que se apuntaba: Alemán saldría de su hacienda-prisión el 18 de marzo, viernes previo al largo asueto, playero más que piadoso. ¿Era ése el compromiso de Ortega? El rumor se hizo más denso cada día y la pregunta era: ¿le cumplirá Daniel Ortega?

UN AGRAVIO NACIONAL

Arnoldo Alemán no salió ese día de su hacienda El Chile. Para agravio nacional, quien salió sorpresivamente libre ese mismo día y a la misma hora en que se esperaba lo de Alemán, fue su gran socio, su clon en el gobierno, su compinche en fraudes y latrocinios, el ex-director general de ingresos y ex-tesorero del PLC, Byron Jerez.

El 18 de marzo, y simultáneamente, un juez sandinista absolvió definitivamente a Jerez y a 22 personas más en la causa por la quiebra fraudulenta del Banco Nicaragüense (BANIC) y un tribunal de apelaciones dominado por los sandinistas anuló la sentencia por ocho años que tenía Jerez tras un jurado de conciencia en el famoso caso de los “checazos”, el primero de los que el diario “La Prensa” denunció en 2001 con abundantes pruebas. De las ocho cuentas que Jerez tenía con la justicia, le quedan ahora solamente los dos casos más pequeños, de los que se librará fácilmente.

Un análisis de la Fiscalía panameña -Jerez también está encausado actualmente en Panamá, como Alemán, por el lavado de millones de dólares- resalta la apropiación ingeniosa, dolosa y continuada de fondos estatales a la que se consagró este hombre. Abandonado por la cúpula liberal cuando cayó en desgracia, y con ese mismo ingenio, dolo y tenacidad, Jerez profundizó desde entonces sus relaciones con los dirigentes del FSLN que hoy controlan el sistema de justicia, lo que le ha permitido ir comprando su inocencia en todos y cada uno de los casos por los que se le acusó.

¿PERDÓN O LIMPIEZA total?

La no salida en libertad de Alemán creó de nuevo un remolino, un vórtice en el vértice liberal alemanista, ante el que se abren dos opciones. La opción de que salga libre por decisión de los tribunales está en manos de Ortega. La sentencia, hoy en apelaciones, que condenó a Alemán a 20 años, sería revocada o modificada. El resultado sería el ideal para Alemán: quedaría establecido que el ahora reo nunca habría lavado dinero público y se demostraría que todo lo ocurrido fue una maniobra política. El FSLN le prometió esta salida cuando inició con él negociaciones. Le prometió regresarle su honra y su honor, según el diputado Guillermo Osorno.

La otra opción para salir libre es una amnistía, que sería aprobada en la Asamblea Nacional. Aunque el resultado sería menos “honroso” -perdón y olvido a los delitos cometidos-, los resultados serían más amplios. Según el texto de este proyecto de amnistía -es el tercero que el PLC intenta-, introducido el 30 de marzo, se amnistiarían todos los delitos de malversación, fraude, peculado y lavado de caudales públicos cometidos por cualquier funcionario. En la misma jugada, quedarían borrados también los delitos electorales que penden aún sobre el Presidente Bolaños y varios de sus ministros y otros dirigentes liberales.

Cuál de estas opciones en el menú -¿o alguna otra intermedia?- prevalecerá sigue siendo tema de debate al cierre de este texto. Después de las absoluciones compradas por Jerez y cuando Alemán salga libre en cualquiera de ellas, ¿qué quedará de la lucha anticorrupción del Presidente Bolaños, la que aún alza él como emblema en todos sus viajes fuera de Nicaragua?

EN LOS DOS VÉRTICES

¿Por qué no le cumplió Daniel Ortega a Alemán el día fijado? Es evidente que a Ortega le conviene sacarle aún más partido a esa llave que conserva en sus manos y que le permite liberar al caudillo del PLC o prolongar aún más su reclusión a tono con sus intereses coyunturales. Ortega es un probado oportunista. Con Alemán recluido, Ortega puede obtener de la cúpula del PLC más cuotas de poder, más espacios institucionales, seguramente más recursos. Y con él como reo siempre en vísperas de liberación, obtiene esa ansiedad que mantiene a los liberales pendientes de El Chile y divididos no sólo política sino emocionalmente.

Sobre la división de “la derecha” -todo el voto antisandinista, que es algo más amplio que el voto liberal- edifica Ortega sus sueños de regresar al gobierno en 2006. Alemán preso ha sido la herramienta más eficaz para mantener esa división.

Pero ahora un vórtice divisionista no sacude sólo al vértice alemanista, donde cada día que pasa el caudillo encerrado se producen más disputas internas. También el vértice danielista sufre por un vórtice en su territorio. Puede ser que Daniel Ortega no le cumpliera a Alemán por estar concentrado en el desafío que, queriéndolo o no, con suficiente sustento ideológico o con un débil planteamiento de ocasión, Herty Lewites ha conseguido lanzarle a las estructuras del FSLN que Ortega domina con mano de hierro.

EL VÓRTICE LEWITES

Tras los sucesos ocurridos entre el 26 de febrero y el 6 de marzo, cuando Daniel Ortega, su esposa Rosario Murillo, la cúpula danielista y los más leales en la estructura del FSLN hicieron exhibición de su intolerancia -y con ello, de su debilidad- inhibiendo, apedreando y expulsando a Lewites, y además ordenando a tribunales judiciales y electorales y a la policía cerrarle los espacios y prohibirle incluso el uso de banderas rojinegras, se celebró, a pesar de toda esa maquinaria, el domingo 13 de marzo, en Masaya, una nueva manifestación en apoyo a la pre-candidatura presidencial de Lewites dentro del FSLN.

Fue un desafío. Las ocho-diez mil personas que acudieron a la convocatoria de Masaya desafiaban la intensa campaña del FSLN, orientada a descalificar a Lewites y a quienes le acompañan y dirigida a intimidar a quienes se interesan en este proyecto. Desafiaban también los temores de que se produjeran -como se rumoraba- altercados violentos. Desafiaban, sobre todo, al intocable mito Ortega. Comenzaban a dejar atrás años sin expresar públicamente críticas, ideas, disconformidades.

POR PRIMERA VEZ

En Masaya el ambiente fue festivo, alegre, “tranquilo”, aunque no entusiasta ni enfervorizado. La mayoría de los rostros expresaban expectación, decisión y hasta ese sano escepticismo que surge de la premisa de la sospecha, nacida en este caso del acumulado de frustraciones no expresadas en el sandinismo desde hace demasiados años. “A ver si esto nos sale bien”: eso parecían decir en silencio muchas de las sandinistas y los sandinistas que allí estuvieron.

Sea lo que sea del proyecto Lewites -aun muy crudo, aun en boceto muy preliminar, aun en riesgo de desaparecer, y aun vinculado al sandinismo antidanielista más que a otros sectores no sandinistas o sin partido-, Jinotepe (30 enero) y Masaya (13 marzo) son acontecimientos que merecen atención.

Son las dos primeras ocasiones en que un grupo de sandinistas enfrentados abiertamente a las “líneas” emanadas del liderazgo autoritario de Daniel Ortega convocan a miles de gentes con los colores rojinegros de Sandino. Esto no había pasado en los últimos 15 años, etapa en que el FSLN ha ido consolidando su proceso de privatización hasta transformarse en lo que es hoy: una empresa privada con gerencia personal y mafias organizadas. Esto no lo consiguió el Movimiento Renovador Sandinista cuando en 1995, con algunos planteamientos similares a los del proyecto Lewites, desafió no la unidad sino la uniformidad impuesta en el FSLN. Esto no lo esperaba la cúpula del FSLN. Esto es un inesperado vórtice en el vértice danielista. Un remolino positivo.

EL RETIRO DEL CARDENAL

Vórtice también hubo este mes en la otra punta del triángulo, en donde menos movimientos hay siempre. Era esperado el cambio en el Arzobispado de Managua, la sustitución del Cardenal Miguel Obando y Bravo en su cargo de arzobispo, desde que en 2001 y según la ley canónica, presentó su renuncia a la Santa Sede al cumplir 75 años. Es hasta ahora que se la han aceptado.

Tras la no aceptación vaticana durante estos años y tras la aceptación ahora se han tejido innumerables interpretaciones. Se opinaba que el Cardenal no era sustituido porque se estaría esperando aún mucho de su influencia política en un país de tantas volatilidades y tan difícil de comprender desde fuera, incluso desde la experimentada diplomacia vaticana.

Se opinó hasta la víspera de la sustitución que el Cardenal iba a salir de la arquidiócesis por el intenso cabildeo del equipo de Bolaños -que conserva mucho prestigio internacional-, deseoso el Presidente de quebrar por alguna de las puntas el triángulo mencionado. Se ha opinado también que la gota que habría colmado el vaso en ese cabildeo sería la reconciliación pública entre el Cardenal y Daniel Ortega, expresada de forma ostentosa y pintoresca en la misa celebrada en la Catedral de Managua el 19 de julio de 2004.

La noticia de que el Cardenal dejaría su cargo en la Arquidiócesis llegó en forma de rumor antes de la semana santa, a la par que la libertad de Alemán era la expectativa central en el vértice alemanista y a la par que Lewites sacudía el vértice danielista. Todo a la vez.

EN LA MADRUGADA

El sustituto del Cardenal sería Leopoldo Brenes, obispo de Matagalpa. Pero no se confirmaba. El rumor era a voces, pero no se confirmaba. Tal como le agrada hacer, el Cardenal habló del “secreto pontificio” que le impedía hablar. En momentos polémicos ha acudido el Cardenal al “secreto de confesión”. Misterios y secretos suman poder.

Durante la solemne misa crismal del jueves santo, Obando se despidió emocionado de la feligresía. Pero nada se confirmaba. El Nuncio, quien tenía que hacer oficial la sustitución, tampoco decía nada. Parece que alargaban la espera para que el Cardenal pudiera celebrar el 4 de abril los 36 años al frente de la Arquidiócesis.

Punto final a rumores y secretos y la cancelación de este último festejo que se esperaba sonado y polémico, lo puso una de esas coincidencias que arrancan sonrisas y acrecientan suspicacias. El Papa Juan Pablo II agonizaba en Roma, y como su fallecimiento hubiera invalidado la decisión ya tomada sobre el retiro de Obando si ésta no había sido oficializada por el Nuncio, Obando fue notificado por la Nunciatura nada menos que a las 3.45 de la madrugada del 2 de abril, mientras dormía. Eran en Roma casi mediodía, apenas dos o tres horas antes de que la muerte de Juan Pablo II fuera anunciada al mundo.

SU EMINENCIA

El cambio en el Arzobispado es también un vórtice en el vértice eclesiástico. Dejando el Arzobispado de Managua, Obando abandona la jurisdicción en las parroquias y otros espacios eclesiales de la Arquidiócesis -Managua, Carazo y Masaya, donde vive más del 60% de la población nacional y por tanto, la mayoría de los católicos del país-, pero no por eso pierde su poder simbólico ni tampoco abandonará el escenario político en el que se ha hecho indispensable desde hace tantos años.

Seguirá ostentando el título honorífico y vitalicio de Cardenal, seguirá siendo “Su Eminencia” para todos los periodistas y, fundamentalmente, seguirá siendo buscado por los políticos -así lo empezaron a afirmar danielistas y alemanistas- como testigo, mediador, intercesor, representante y referente de todas sus andanzas. A no ser que fuera destinado a ocupar un cargo en algún dicasterio vaticano, como también se ha insinuado a lo largo de estos años.

SU SUCESOR

Monseñor Leopoldo Brenes, 56 años, quien se declara “hijo” del Cardenal Obando y ha sido su obispo auxiliar, parece moverse con otro estilo. No se distingue en él materia prima para construirse -o para que lo construyan- como el caudillo religioso que el Cardenal Obando ha sido y querido ser en estos años, alimentada este característica por la demanda de la misma sociedad, de periodistas y medios, y de tantos generadores de opinión pública. Alimentada también por el océano de ignorancia religiosa y de inconsecuencia cristiana sobre el que ha podido flotar su liderazgo “espiritual”.

En general, religiosas y religiosos, agentes de pastoral de todo el país, recibieron con beneplácito el cambio en el arzobispado. Un buen sector de la población espera de Monseñor Brenes actitudes más pastorales, un ministerio más comprometido con los pobres de Nicaragua -compromiso que, por eso, sería con la mayoría de la población- que vinculado a los personajes políticos de los otros dos vértices, responsables de tanta corrupción y notorios tomadores del nombre de Dios en vano para hacer una política carente de ética.

Monseñor Brenes tiene ante sí un gran desafío si quiere ser independiente de los poderes políticos y económicos del país: cómo financiar las actividades eclesiásticas y eclesiales, los servicios pastorales, las obras sociales, el mantenimiento del patrimonio eclesiástico, sin “venderse” a esos poderes, sin convertir el poder simbólico de la institución eclesiástica en una mercancía más. Muchos de los compromisos, actitudes y actividades del Cardenal Obando y sus estrechas relaciones políticas, tanto con el PLC como más recientemente con el FSLN, se explican por razones económicas: ayudas, exoneraciones, prebendas, privilegios, oportunidades, garantías... También impunidades.

EL TELÓN DE FONDO

Mientras los tres vértices se han visto sacudidos por nuevos remolinos -la libertad de Alemán se retrasa, lo que complica las cosas en el alemanismo; el movimiento de Lewites desafía al FSLN, abriendo una puerta aún no sabemos a qué cambios; y el Cardenal Obando deja la Arquidiócesis- el telón de fondo de estos huracanes es un gobierno que acentúa su ineptitud y su incapacidad de responder a los problemas. La más reciente encuesta de CID-Gallup demostró que la mayoría de la población de Nicaragua no espera ya nada del actual gobierno.

Con una creciente tendencia a la baja de 2002 a hoy, Bolaños jamás había tenido una opinión tan negativa sobre su desempeño como en este mes de vórtices. En su vértice hay calma. Porque ya no hay vitalidad. El gobierno está débil y debilitado, y esa su ineptitud sólo fortalece a quienes controlan dos de los vértices del triángulo. Es una situación peligrosa, porque es aún muy prolongado el tiempo que separa al país de una consulta electoral que podría comenzar a cambiar algunas cosas.

VERDAD Y EJEMPLO

Las “cosas” que hay que cambiar en Nicaragua son muchas y no se van a cambiar en el corto plazo. Pero también los pasos largos necesitan primeros pasos. Quienes quieran darlos -para democratizar el país, para democratizar al FSLN, para democratizar a otros partidos, para democratizar a la Iglesia- deben asumir dos tareas impostergables desde un comienzo: decir la verdad y dar buen ejemplo.

Muchas son las verdades que no se dicen hoy en Nicaragua. Y son muchos también los malos ejemplos que se han acumulado en los últimos años, unos sobre otros, en los tres vértices y en otros lugares, lo que ha venido a construir en la sociedad una costra rutinaria de insensibilidad y resignación ante nuestras tragedias.

Es urgente, por esto, que en el vértice sandinista, el movimiento de Herty Lewites abra un verdadero debate sobre la falta de ética que está en la raíz de la hecatombe del FSLN. Es urgente un programa que incluya otra forma de hacer política. Con ética. Con espíritu de servicio. Con la verdad y con el ejemplo de vidas de dirigentes que con su extrema riqueza no ofendan a la mayoría de quienes en nuestro país viven en extrema pobreza.

COMO MONSEÑOR ROMERO

También es urgente que en la Iglesia católica de Nicaragua, en la Iglesia de Managua, se diga la verdad, se dé el ejemplo y se incorpore la ética. A la misma hora prácticamente en que el 2 de abril moría en Roma el Papa Juan Pablo II las calles de San Salvador se transformaban en una fiesta multitudinaria celebrando los 25 años del martirio de Monseñor Romero. La avalancha mediática que siguió al fallecimiento del Papa no permitió a quienes no estuvieron allí participar de la gloriosa alegría de esa noche en que miles y miles se reunieron en torno a un obispo de la iglesia católica, que es un santo del mundo.

En octubre del año 2002, y entre toda su compleja, polémica y abundante enseñanza, el Papa escribió un documento, la Exhortación Apostólica “Pastores gregis”, en donde reflexiona sobre el papel de los obispos ante los desafíos del mundo de hoy. Atinadamente, el rector de la UCA de El Salvador, el jesuita José María Tojeira evocó en la noche de la celebración de Monseñor Romero algunas de las ideas de ese documento.

El Papa menciona -dijo a las puertas de la Catedral de San Salvador, cuya fachada cubría un tapiz de 25 metros de altura pintado por jóvenes desde el que Monseñor Romero sonreía a su gente- una serie de actitudes y compromisos que deben caracterizar a cualquier obispo, al buen obispo: debe ser Padre de los pobres, defensor de los derechos humanos, afianzado en el radicalismo evangélico y en la verdad. Debe ser profeta de justicia y asumir la defensa de los pobres, siendo voz de los que no tienen voz . Y se preguntaba Tojeira: ¿No parece el retrato de Monseñor Romero éste que el Papa describe?

En ese retrato hay un modelo centroamericano de ejercicio del poder con ética, con verdad y con ejemplo.

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