Envío Digital
 

Revista Envío
Edificio Nitlapán,
2do. piso
Universidad Centroamericana
UCA

Apartado A-194
Managua, Nicaragua

Teléfono:
(505) 22782557

Fax:
(505) 22781402

Email:
info@envio.org.ni

Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 57 | Marzo 1986
Inicio Escribanos Archivo Suscribase

Anuncio

Nicaragua

¿Qué está transformando la revolución sandinista en la Universidad? Antes de responder, es necesario n recorrido histórico para descubrir los cambios y para imaginar el futuro.

Equipo Envío

En tiempos de Somoza: una Universidad diseñada para una minoría privilegiada

El 10 de enero de 1812 por decreto de las Cortes de Cádiz, el hasta entonces seminario conciliar de San Ramón o Colegio Tridentino fundado en la ciudad de León el 15 de diciembre de 1670, adquiere el rango de universidad. De 1869 a 1888 el gobierno Conservador de Fernando Guzmán cierra la Universidad y le confisca todos sus bienes como castigo pro haber publicado un manifiesto considerado revolucionario.

Más tarde con el gobierno de Joaquín Zavala se impulsa su reapertura y establece además de la Universidad de León, otra en Granada más que por sus ideas liberales -era militante del Partido Conservador y connotado reaccionario- urgido por el desarrollo social. Durante el gobierno revolucionario liberal e Santos Zelaya se consolidan los avances universitarios hasta que derrocado Zelaya con la influencia y el beneplácito de los EU cierran e nuevo la Universidad en 1913 seguidos del destierro e incluso asesinatos de profesores y personas ligadas al mundo de la cultura. Más tarde, por Decreto no.446 del 27 de marzo de 1947 la Universidad de León se transforma en Universidad Nacional.

El 5 de mayo de 1966 se declara oficialmente por decreto 105 de la Constitución Política de la República de Nicaragua, "Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua". Desde su fundación la sede de la UNAN ha sido la ciudad de León con dependencias universitarias en Managua, Carazo y Estelí. En 1982 se decreta la separación de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) con asiento en León en dos núcleos, uno en León y otro en Managua con rectores independientes.

Ya desde el derrocamiento de Zelaya la Universidad está marcada por la estrecha ligazón con el gobierno. Los gobiernos que se suceden en Nicaragua pasando por la dinastía de los Somoza desde el año 37 hasta el 19 de julio de 1979, usan la universidad para sus fines sometiéndola a un control permanente. Se puede afirmar que el Sistema de Educación Superior en Nicaragua estaba pues determinado por los intereses de los grupos que detentan el poder en cada período histórico.

Cuando en 1937 el primer Somoza, Anastasio Somoza García toma el poder, la matrícula de la Universidad escasamente alcanzaba los 300 alumnos, distribuidos en las carreras que podríamos llamar de prestigios social: Derecho, Medicina, Farmacia. La Universidad y todo el sistema educativo del país funcionaba al margen e las necesidades fundamentales de la población y al margen también del sistema económico caracterizado por una economía agrícola. Ni durante el cultivo del café como principal producto de exportación ni cuando se da el auge algodonero de los años 50-55, se considera necesaria la cualificación de la mano de obra. Para el cultivo de ambos productos el trabajador no necesitaba ni siquiera saber leer ni escribir. Mientras el régimen productivo fue esencialmente agrario no era necesario formar cuadros técnicos.

Las tareas habituales de un trabajador agrario (cortador de café o algodón, chapeador, etc.) eran aprendidas dentro de la familia habitualmente conocedora de estos trabajos o en contacto con otros trabajadores. Emplear recursos en promocionar a las masas campesinas que se fueron formando como producto de la estructura económica de entonces, era algo inútil e incluso perjudicial para los intereses del gobierno y de los terratenientes.

La Universidad era útil para el gobierno en dos sentidos: equipararse a los otros países de Centroamérica en el ámbito educativo dando la imagen del país culto, y en segundo lugar mantener una instancia en la que ciertos grupos sociales se prestigiaban con el acceso a ella. La Universidad tenía pues en las primeras décadas del siglo una función eminentemente social. Sus contenidos humanísticos estaban destinados a ennoblecer a la económicamente ya privilegiada minoría.

"En el año 1950 la población estudiantil total era de 490 alumnos; en 1952 alcanzó a 950 y en 1957 volvía a bajar a 919 (...) Las cifras anteriores son decepcionantes si tomamos en cuenta que en el año 1950 había en Nicaragua 160,658 jóvenes en edad de estudios universitarios (18 a 25 años de edad) y que en 1955 este número fue de 174.487, lo que demuestra que solo un 0.0004% de ellos alcanzaron las aulas universitarias" (...) (Sergio Ramírez: Mariano Fiallos (Biografía,) Editorial Universitaria (UNAN) León 1971).

La distribución de los profesionales son también reveladores. Entre 1951 y 1962 se graduaron en la Universidad Nacional de Nicaragua, 759 profesionales. De ellos 323 lo hacen en Derecho, 283 en Medicina, 94 en Farmacia, 16 en Odontología, 15 en Obstetricia y sólo 28 en Ingeniería Civil (Consejo Nacional de Economía: Estudios de la Educación en Nicaragua, Managua mayo 1966).

Para 1960 se observa un cambio en el panorama universitario. El país ha entrado en una nueva fase de desarrollo económico que requiere cierta cualificación en algunos niveles. Los empresarios de la nueva empresa que va surgiendo alrededor del café y el algodón, no están en capacidad de atender todos los servicios que por su naturaleza requiere la comercialización de esos productos. El Censo Nacional de 1963, en los inicios del período de industrialización dependiente arrojó la cifra de 991,943 personas con 10 años y más en el país; de esta cifra solamente el 5% (50,000 personas) había aprobado la primaria y solamente 6,259 habían logrado una educación superior al nivel medio. La demanda de profesionales en el país estaba cubierta en un 19.6%. La Universidad se convierte entonces en una instancia reproductora de conocimientos y técnicas requeridos por los empresarios de la naciente "industrialización" del país. Esto da pie a que se inicie un período de proliferación de carreras y centros de estudio de carácter superior. Entre 1960 y 1969 la Universidad pasa de ofrecer 9 carreras a 20, y en 1978 el número de carreras era de 36.

Desde 1960 hasta 1978 la red de Centros de Educación Superior (CES) llegan a 11: La Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN); la Universidad Centroamericana, (UCA); Universidad Politécnica (UPOLI); Universidad Privada Autónoma - Centro de Estudios superiores (UPACES), la Escuela Nacional de Agricultura y Ganadería (UNAG), el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), la Escuela Nacional de Enfermería (ENE), el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores (ITESNIC), la Escuela de Contadores Públicos de Nicaragua (ECPN), y el Centro de Ciencia Comerciales (CCC) y el Centro Nacional de Educación y Ciencias (CENEC).

Las carreras que se ofrecían en estos centros estaban en la línea de servicios no a la población sino a los empresarios. Las tres cuartas partes del alumnado estaba ubicado en la carrera de Economía y similares. Al mismo tiempo las carreras se repetían en la mayoría de los CES.

Esta proliferación de Centros de Estudio Superior tenía -además de responder a la demanda del empresariado nicaragüense- otro objetivo: restarle alumnos a la UNAN. Durante la época de Somoza la universidad se vuelve un terreno peligroso para los intereses de carácter hegemónico y vitalicio que pretendía el régimen somocista. El estudiantado tomaba conciencia de la situación nacional y progresivamente se politizaba. Las demandas eran cada vez más crecientes y la población respondía a los llamados de los estudiantes. En este contexto la dispersión del estudiantado en diversos centros era una táctica inteligente. Por otra parte, la UNAN era concebida por el gobierno como el "nido del comunismo". La creación de otros centros "apolíticos" era una necesidad para contrarrestar la supuesta marxistización del estudiantado muy peligroso para un régimen como el somocista.

Dentro de esta situación global nace la UCA de carácter privado dirigida por los Padres Jesuitas. Su creación responde a un doble objetivo: crear una institución de Educación superior alternativa a la UNAN que contrarreste la orientación marxista que supuestamente está dominando la Universidad Nacional y que es la causante de los males de la nación y del descontento de la población. Una universidad dirigida por religiosos como la UCA garantizaba la defensa de los principios cristianos tradicionales que bendecían la propiedad privada y la autoridad constituida, velaría por la disciplina y el orden en el estudiantado y se constituiría en vanguardia de la lucha anticomunista. En segundo lugar llenaría un vacío que experimentaba el sector privado. Este insistentemente demandaba la creación de una Universidad privada adecuada para la formación de sus hijos. Los padres de los estudiantes del Colegio Centroamérica y otros similares se veían obligados a enviar a sus hijos al exterior a cursar estudios universitarios. Era entonces necesario crear un sistema universitario que respondiera a estos intereses y al mismo tiempo garantizar la formación de profesionales serios y sólidos que la empresa privada requería. Así nace la UCA repitiendo algunas e la carreras de la UNAN. Se argumentaba lo del comunismo, el mejorar la calidad académica, el crear carreras modernas, de hecho resultó una universidad privada al servicio del sector privado.

A partir de la década del 60, el número de estudiantes aumenta progresivamente. Para 1979 la universidad había alcanzado la cifra de 26,473 alumnos, provenientes de las clases medias y alta del país. El acceso a la universidad estaba limitado a los hijos de familias del sector económicamente más fuerte: en la ciudad de Managua -ciudad que aporta el mayor número de estudiantes- provienen del sector comercial y empresarial privado. En otros departamentos se reduce al sector comercial y al terrateniente ganadero, cafetalero y algodonero que pueden costear la estancia de sus hijos en la ciudad.

La universidad: arena política

Tradicionalmente la universidad nicaragüense aun dentro de un ambiente elitista y represivo ha sido germen de disconformidad y cuestionamiento del sistema político cuando éste basado en intereses de escasas minorías asumía a la población mayoritaria en la miseria y la explotación. No solamente en Nicaragua, la influencia de la universidad en los procesos revolucionarios de América latina es innegable al mantener cierto margen de legalidad y libertad que permitía el trabajo concientizador en el espacio de libertad que existía. En nuestro país en muchos momentos era el único espacio de crítica, el único espacio en el que la represión era cuestionada en conjunto por autoridades y alumnos.

En mayo de 1957 Somoza nombra Rector de la Universidad de León al Dr. Mariano Fiallos Gil de trayectoria progresista y opositor al régimen. Era una jugada inteligente del dictador que ante la intención de perpetuarse en el poder necesitaba suavizar su imagen ante la opinión pública. El estudiantado era un enemigo no despreciable y en ese momento era necesario aparentar apertura. El Dr. Fiallos al asumir la rectoría pone como condición la concesión de la autonomía y el 27 de marzo de 1959 mediante el decreto 37 se concede autonomía docente, administrativa y económica a la universidad.

La autonomía había sido un viejo sueño de estudiantes y profesores por muchos años no sólo en Nicaragua sino también en toda América Latina, sobre todo desde el movimiento de Córdoba en 1918. En Nicaragua merecen destacarse los lideres estudiantiles de las jornadas de 1944-47 quienes, ante las violentas intervenciones del ejército en la universidad repetidas veces, urgieron la necesidad de separar de la estructura estatal, la dirección y administración de la universidad. En ese momento el lema era: "Luchemos por la Universidad Central Unida, Autónoma y Popular". Este objetivo estuvo siempre presente en las demandas estudiantiles y fue solicitada también por autoridades universitarias e incluso parlamentarios.

La autonomía, la actitud abierta del nuevo Rector frente al estudiantado y el trabajo de algunos dirigentes estudiantiles, entre ellos Carlos Fonseca Amador, permiten un salto cualitativo en el movimiento estudiantil. El 23 de julio de 1959 se produce una de las masacres estudiantiles más violentas e inhumanas. La guardia somocista dispara contra una manifestación pacífica que los estudiantes habían organizado en repudio a los acontecimientos del Chaparral en Honduras. En esa masacre hay 4 muertos y 41 heridos. Este hecho marcó definitivamente el nacimiento de un movimiento estudiantil nuevo y agudizó los enfrentamientos entre el gobierno de Somoza y la Universidad.

No obstante, la autonomía sale fortalecida y se afianza el trabajo más coordinado entre el estudiantado y las autoridades universitarias. La actitud del Rector Fiallos en favor del estudiantado frente al régimen represivo de Somoza no dejaba duda de que se generaba un espacio de libertad y organización al interior de la universidad que se irá ampliando y consolidando posteriormente. El estudiantado se va polinizando progresivamente y va cambiando de óptica en su papel frente a la realidad del país. La situación económica de Nicaragua fruto del papel de país agroexportador dependiente, provoca grandes problemas sociales. Se acentúan los índices de desempleo, se deterioran las condiciones de vida y se elevan los índices del desempleo y subempleo. El descontento se generaliza y la única forma que el gobierno tiene de frenar el descontento es la represión. Esta situación es percibida por los elementos más progresistas como insostenible y el impacto alcanza también a la universidad.

El estudiantado pasa de una etapa de lucha por reivindicaciones estudiantiles particulares a la lucha por reivindicaciones del pueblo trabajador y explotado. Hacen suyas las luchas, los anhelos de la masas desposeídas, oprimidas y de mil formas explotadas. En este contexto y como expresión del descontento se da el ajusticiamiento de Anastasio Somoza García, efectuando pro el estudiante universitario Rigoberto López Pérez en 1956.

Para la dinastía Somoza la universidad fue un problema inmanejable. Los estudiantes encontraban en sus recintos el caldo de cultivo que necesitaban para su trabajo. Desde allí apoyaban las huelgas y las manifestaciones que a nivel de organizaciones externas a la universidad, se lanzaban contra Somoza. Desde allí se trataba también de concientizar a la población de tal manera que las masas populares fueron durante las épocas más feroces de represión la instancia más solidaria de los estudiantes.

Su actitud de lucha contra la tiranía despertó la simpatía popular y el pueblo se convirtió también en los encubridores de muchas de sus acciones. Somoza luchó de mil formas contra esta institución que tantos problemas le acarreaba, pero cuando se percató del peligro que realmente representaba para su permanencia en el poder, ya era demasiado tarde. En varias ocasiones lanzó contra ella a la guardia, quien destruía y quemaba instalaciones y material; de cada toma, de cada intervención, la universidad como instancia de lucha ideológica contra la dictadura, salía más fortalecida.

La UCA, manteniendo su carácter de Universidad privada, no quedó al margen de este proceso de cambio. La presencia de hombres como Fernando Cardenal en el puesto de Vice-rector la abrieron a la realidad de Nicaragua y a la urgencia de participar en esta lucha.

En este ambiente surgieron dirigentes revolucionarios que hoy ocupan altos puesto en la dirigencia del país.

El día 5 de junio de 1979 las universidades se suman a la huelga general propuesta por el Frente Sandinista en la etapa final de la insurrección. Fue la última actitud de la institución en la etapa somocista.

A partir del 19 de julio de 1979

Convertir la educación en un factor de transformación del país y revertir la situación heredada en el campo educativo era una de las tareas sin duda alguna prioritarias del nuevo gobierno. Las deformaciones del sistema educativo global eran manifiestas. A simple vista se evidenciaba la necesidad de transformaciones profundas y radicales. El reto de reconstrucción el país y del aporte a la construcción de un hombre nuevo alcanzaba la universidad, pero se carecía e organismos adecuados de planificación para reordenar todo el sistema de Educación Superior.

La proliferación de carreras y centros creados con fines lucrativos o simplemente de prestigio social había sido abusivo y era necesario en ese momento, pensar en una instancia que implemente la redefinición de principios y objetivos que sirviera de base a la reorientación del sistema universitario. El 29 de febrero e 1980 el gobierno de reconstrucción nacional, crea el consejo nacional de educación superior (CNES) como organismo rector de la Educación superior encargado de implementar las transformaciones pertinentes. Este organismo estaba integrado por el Dr. Sergio Ramírez M. Presidente del organismo, (hoy vicepresidente de la República) y los rectores de las universidades (UNAN y UCA para esa fecha).

El reordenamiento de los centros y la transformación curricular

En el año 1979 había en el país 11 centros de Educación Superior, 10 en Managua y 1 en León, -la Universidad Nacional- con núcleos en Managua, Carazo, Blufields, Puerto Cabezas, que ofrecían carreras similares en cada uno de los centros. Era necesario urgentemente buscar una salida racional a este caos. Reordenar los centros existentes y transformar los currículos de las carreras para un país que necesitaba forman aceleradamente cuadros técnico y profesionales capaces de poner a andar todas sus instituciones, fue la primera tarea del CNES. Los criterios que se siguieron para la reestructuración fueron evitar duplicidad de carreras innecesarias, reagrupar centros buscando racionalizar los escasos recursos del país y estructurar los contenidos e los planes de estudios, de los programas y asignaturas, de acuerdo a la nueva realidad político-social-económica que vivían el país y de acuerdo a la tecnología con la que se podía contar.

Así, las carreras impartidas por la Universidad Privada Autónoma de Estudios Superiores (UPACES), son absorbidas por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAN. Los Centros ECPN, el CCC y el CENEC, también quedaron desactivados y sus alumnos fueron ubicados en la Facultad de ciencias Económicas y Ciencias e la Educación de la UNAN respectivamente. Dejan de funcionar también los núcleos de Carazo, Puerto Cabezas de la UNAN-Managua y el de Bluefields que dependía de León. la Escuela de Enfermería (ENE), pasó a ser atendida por el Ministerio de Salud y la Escuela Nacional de Agricultura y Ganadería (ENAG) pasa a la UNAN y se transforma en la Facultad de Ciencias Agropecuarias. Ahora se transforma en Instituto de Ciencias Agropecuarias.

En el año 1982 los Centros Técnicos Medios, como la Escuela Internacional de Agricultora y Ganadería (ALAG-Rivas) y la de Estelí, el Instituto Técnico "La Salle" (ITLS-León), dirigido pro los Hermanos de la Escuela Cristiana, y el Instituto Tecnológico de Nicaragua (INTECNA-Granada) que dependían todos ellos del Ministerio de Educación, pasa a ser Instituto de Educación Técnica Superior (CETS) y a ser recogidos por el CNES. La Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI), también en la misma fecha se transforma en Centro de Educación Técnica Superior.

El 28 de abril de 1982 se decreta la separación de la Universidad Nacional Autónoma, que estaba ubicada en León en dos núcleos o universidades, uno en León y otro en Managua con independencia en rectoría y demás aspectos administrativos y académicos. En 1983 se crea la Universidad Nacional de Ingeniería "Simón Bolívar", (UNISB). Esta Universidad absorbe todas las carreras de Ingeniería que se impartían en la UNAN y en la UCA.

La UCA a su vez recibe las carreras humanísticas que funcionaban en la UNAN. Actualmente la Educación Superior es uno de los cinco subsistemas de la nueva estructura de Sistema Educativo Nacional, concebido como una unidad de niveles de formación progresiva y organizados con criterios y contenidos de programas acordes con los principios y fines de la Educación en Nicaragua promulagos el 1 de marzo de 1983.



A la reestructuración de centros siguió la reestructuración de carreras. En 1979 había 83 carreras, 56 a nivel universitario y 25 a nivel técnico. En 1984 el número de carreras aumenta a 110, 72 a nivel universitario y 38 a nivel técnico. Actualmente se ofrecen también 17 especialidades de Postgrado en el país. De las carreras que había en el 79 se han cerrado hasta el momento 15 a nivel universitario, consideradas innecesarias o al menos no prioritarias que no tenían en perfil ocupacional adecuado (Educación Comercial, Administración Turística, Didáctica, Ingeniería Civil Administrativa, etc.) y 8 a nivel técnico superior (Decoración, Comercio Internacional, Tecnología Médica, etc.).

Se encuentran en proceso de cierre 11 carreras más a nivel universitario y 4 carreras técnicas. Paralelamente se han creado 13 carreras a nivel universitario en los programas priorizados (Nutrición, Ingeniería, Mecánica, Ingeniería Electrónica, Administración Industrial, son algunas de ellas). A nivel técnico se crearon también, Agronomía, Zootecnia, Mecanización Agropecuaria y otras 14 más. La mayor expansión de carreras se dio a nivel Técnico Superior y se dio al mismo tiempo una mayor cobertura nacional. En el 80 se creó el centro universitario regional del norte de Estelí, en el 82 la Escuela de Enfermería de la Trinidad (EET-Estelí) y la Escuela de Enfermería de Puerto Cabezas en Zelaya Norte (EEPC-Zelaya).

También en el año 80 se inicia la transformación curricular de los planes de estudio y programas de todas las carreras del nivel Superior. Hasta 1979 los planes de estudio de las carreras universitarias, menos la facultad de Ciencias Físico-Matemática, se iniciaba con un año de estudios generales. A partir del 82 fue eliminado como año básico inicial y alguna de esa asignaturas (Matemática básica, Biología General, Español e Historia de la Revolución, forman parte de los planes de estudio como asignaturas básicas que sustentan las asignaturas básicas específicas.

Se eliminó el sistema de créditos que alargaba indefinidamente en muchos casos la permanencia del estudiante en la universidad y aumentaba considerablemente el costo de las carreras. Había estudiantes que por este sistema estaba hasta 10 años en la universidad. Se organiza el sistema de bloque que responde a las necesidades del momento en cuanto a costos de la educación y responde mejor a los objetivos que se pretenden. El sistema de semestre agiliza la etapa de estudios al permitir al estudiante llevar solo dos asignaturas pendientes y obligarlo a cursar todas las asignaturas que le corresponden en cada semestre.

A pesar de las ventajas que el sistema de bloques semestrales tiene, ha generado también problemas: cierta rigidez en la programación, imposibilidad de aprovechar más y para todos los aportes que ocasionalmente pueden ofrecer catedráticos visitantes, dificultades para armar proyectos de investigación que agrupen alumnos de los diferentes cursos.

Los planes de estudio se elaboraron teniendo como eje central y dirección general del contenido, la definición del Perfil Ocupacional en cada carrera. En este sentido los programas académicos deberán responder a las demandas de acuerdo a las necesidades del país.

La transformación curricular sigue en proceso de perfeccionamiento. La inexperiencia y la emotividad del momento dio paso a reformas un tanto aceleradas y no fue tomada suficientemente en cuenta la opinión de la comunidad universitaria ni estaban suficientemente definidos los perfiles ocupacionales. Se espera que en el 87 habrá concluido esta etapa iniciada en su primera fase en el 82 y reiniciada en 1985. Este perfeccionamiento además de adecuar los contenidos a las necesidades y perfiles ocupacionales, tiende también a una mayor flexibilidad en la duración de los semestres de acuerdo a la complejidad de las carreras y la introducción de asignaturas facultativas.

Un avance significativo ha sido el esfuerzo de implementar una nueva metodología que permitiera la vinculación del estudiante con el campo de trabajo del ramo de su especialidad. El 18 de noviembre de 1982 la Junta de Gobierno decretó la Ley de fomento y Promoción de las Prácticas de Producción en la Educación Superior que en su artículo uno señala:

"Se declara de interés social y público el fomento y la promoción de las actividades dirigidas a vincular a los profesores y alumnos de la educación superior con los diferentes sectores de la sociedad y la economía nicaragüense, a fin de combinar el estudio con el trabajo, y lograr que adquieran los frutos profesionales, una formación técnica y revolucionaria estrechamente ligada a la realidad nacional".

La vinculación de la teoría con la practica, la participación del estudiante en el quehacer de cada especialidad, la convivencia con los trabajadores del ramo y el acercamiento a sus problemática, son parte de los objetivos propuestos. Se pretende vincular al estudiante con su perfil ocupacional con el fin de que cuando egrese de la universidad no sienta un desfase entre lo que aprendió en el centro de estudios y lo que tiene que hacer en el centro de trabajo. Actualmente las prácticas de producción tiene una duración de 200 horas para todo estudiante universitario. La reforma curricular del 87 contempla la posibilidad de ampliar este tiempo si la carrera así lo exige.

Las 100 primeras horas las realiza el estudiante en los primeros año de la carrera. Es una etapa exploratoria y de familiarización con el campo de trabajo. La segunda etapa tiene más que ver con la especialización y con su perfil ocupacional. En Medicina, Farmacia y Odontología, que funcionan en la Universidad de León, el estudiante inicia su trabajo práctico de lleno desde el primer año de universidad, de tal forma que en la Facultad de Farmacia se producen actualmente 25 medicinas e la lista básica que el país necesita. En definitiva se trata de establecer un balance entre los conocimientos científicos y tecnicos que vinculados a la práctica concreta el estudiante sea más capaz de enfrentar los retos del futuro en su campo.

Otro aspecto importante en esta misma línea son las Jornadas de Desarrollo científico implementadas a partir de 1982. Con estas jornadas se busca desarrollar en estudiantes y docentes el interés por la ciencia, la tecnología y la investigación. Al mismo tiempo se orientan a la presentación de alternativas de solución a los problemas por los que atraviesa el país. El año 85 se presentaron 250 proyectos en distintas áreas (infraestructura, alimentación, ingeniería, salud, etc.).

Otra forma de vincular al estudiante con el campo productivo es la implementación de la participación en corte el café y el algodón en la etapa de vacaciones. Generalmente desde el mes de noviembre hasta últimos de febrero el estudiantado universitario y también de educación media conforman los llamados Batallones Estudiantiles de la Producción (BEP). Más de 20 mil jóvenes participan anualmente en esta actividad.

Con ser muchos los avances y constatar un gran esfuerzo por brindar al estudiante estas experiencias, sistemáticamente se ha venido enfrentando una dificultad real: las empresas del país no tienen la capacidad de proyectos que puedan absorber los miles de estudiantes que anualmente hacen sus prácticas de producción. En muchos casos tampoco los proyectos están trazados de acuerdo al tiempo que los estudiantes están en esa etapa y se dan casos entonces en que se implementan prácticas e producción que no está al nivel teórico del estudiantado: por ejemplo, se han dado casos de estudiantes de ingeniería sembrando árboles cuando deberían estar investigando y colaborando en la construcción de puentes, por ejemplo se han dado casos de estudiantes de ingeniería sembrando árboles cuando deberían estar investigando y colaborando en la construcción de puentes, por ejemplo. Se han hecho esfuerzos de coordinación con las distintas empresas pero a veces el desmedido afán por la eficiencia productiva deja a un lado la integración de los futuros profesionales en sus planes concretos.

Se amplía la posibilidad de estudios superiores a más cantidad de jóvenes

Una de las preocupaciones del nuevo gobierno y definido como prioritario fue el campo educativo. Ampliar la posibilidad de acceso al estudio al mayor número posible de estudiantes y crear las condiciones adecuadas, fue una meta desde el 79. El país necesitaba la formación de cuadros profesionales y técnicos y se hace un gran esfuerzo para implementar el aumento de la matrícula. En la universidad, del lapso de 1979 a 1984, la matrícula subió de 26,473 estudiantes a 34,100. La ausencia de una política clara antes del triunfo desembocó en la deformación de la estructura de la matrícula y se refleja en los primeros años después del triunfo. Del 53.3% de los estudiantes que se matricularon en 1979-80 el 28.4% lo hizo en carreras no priorizadas. El grupo de Ciencias Económicas tenía una matrícula similar a los grupos de Ciencias Agropecuarias, Ciencias Médicas y Ciencias de la Educación en conjunto.

Incluso en la prematrícula de noviembre de 1985 en los cursos nocturnos se da una demanda exagerada en carreras económicas. Para estas carreras se estableció un cupo límite de 300 alumnos en cada una y la solicitud fue de 700 en Administración, 517 en Economía y 504 en Contabilidad. (ND 2 de nov. 85). Pese a esta deformación que habrá que ir corrigiendo con una adecuada orientación vacacional, actualmente el 70% del estudiantado aproximadamente se inscribe en carreras priorizadas. En Ciencias Agropecuarias la matrícula es 5 veces mayor y en Ciencias Médicas 3 veces mayor. En las carreras técnicas, el 7.9% en el curso 79-80, subió al 17.7%.

Dentro de la política de expansión educativa se crea en 1980 la Facultad Preparatoria adscrita a la UNAN de Managua y León, con el fin de incorporar a los alumnos de bajos recursos y a jóvenes campesinos de zonas alejadas a niveles superiores de ecuación. En esta facultad se imparte educación preuniversitaria en menor tiempo que el requerido por los planes de estudio del sistema regular de educación. La duración es de 3 años finalizados éstos, el estudiante puede optar por las carreras de Ciencias Médicas, Ciencias de la Educación y Ciencias Agropecuarias que son las carreras priorizadas en todo el subsistema de Educación Superior. Actualmente cursan estudios en la facultad preparatoria 1,388 estudiantes. De ellos el 95% goza de beca total (alojamiento, alimentación, etc.) y el 5% tiene becas parciales.

Pese a todos los esfuerzos por lograr la incorporación de jóvenes de zonas rurales y alejadas de los centros educativos a nivel superiores de formación, todavía la matrícula en la universidad está concentrada en Managua en un 82.6%, León con un 14.2% y el 3.2% restante se distribuye en el resto del país. La guerra y la precaria situación económica limita la iniciativa, pero habrá que pensar en incrementar el sistema de becas y buscar otras alternativas para distribuir más equitativamente las posibilidades educativas en el país. En este campo como en otros, la distancia entre lo que se quiere y lo que la realidad permite es muy grande.



La Universidad en emergencia de personal docente

La universidad se encuentra a raíz del triunfo del 19 de julio con serias dificultades de personal docente. La actividad docente en la Educación Superior no había tenido históricamente en el país estímulos sostenidos. Los bajos salarios y las restricciones en recursos educativos y didácticos no motivaba la incorporación a esta actividad. Para el triunfo a estos factores se unen otros de índole diverso.

Por una parte los mejores cuadros universitarios pasan a formar parte de las estructuras de gobierno. La tarea de organizar el nuevo estado se presentaba compleja y requería el esfuerzo de personas preparadas capaces de hacer frente al gran reto. Por otra parte, por razones políticas o de índole personal otro grupo abandonó el país a raíz del triunfo. Era pues necesario buscar alternativas de solución en un momento en que se planteaba la reestructuración y el fortalecimiento de esta instancia educativa.

En este sentido se buscan dos salidas: por una parte gestionar a nivel internacional la cooperación de docentes extranjeros y por otra buscar dentro e la misma universidad la cooperación del estudiantado. No era la solución ideal pero era la solución posible. En el segundo año después del triunfo, la UCA por ejemplo, tenía aproximadamente el 60% de profesores extranjeros, actualmente disminuyó al 25% y ese es el porcentaje aproximado actual en las demás universidades. La experiencia ha sido positiva. En general son profesionales calificados y con un gran deseo de servir a Nicaragua, su aporte ha sido y continua siendo de gran valor y sin duda que han sabido adaptarse a la emergencia y la sobrevivencia que como el resto del país vive la universidad. Resulta interesante constatar el esfuerzo por llevar adelante proyectos de investigación y experimentos con la pobreza de recursos con que cuenta la educación universitaria.

La otra modalidad está siendo la de los Alumnos Ayudantes (AA). El movimiento surgió como señalábamos como una alternativa ante la escasez de profesores. Para este servicio se toma como criterio de selección el rendimiento académico y cierta capacidad docente. Estos alumnos reciben cursillos metodológicos para las asignaturas que imparten. Cuentan también con la tutoría semanal con profesores designados al efecto previa planificación. La experiencia de Alumnos Ayudantes está resultando valiosa sobre todo como un medio de cultivo de vocaciones docentes que a nivel universitario es una necesidad fuerte.

Sin duda que también está siendo un aporte como suplencia de docentes; no obstante, a la larga no se puede hacer descansar sobre el alumno ayudante la calidad científica de la universidad. No se puede exigir a un alumno aunque sea aventajado, la experiencia ni el conocimiento de un profesional y en este sentido, el movimiento que surge como respuesta a una necesidad inmediata, se convierta en una instancia indefinida de suplencia de personal docente. Esto lo han reconocido las mismas autoridades universitarias. La tendencia actual es seguir fomentando el movimiento dándole un giro distinto, convertirlo en una instancia de cultivo de docentes.

La Universidad trasciende las fronteras

En el año 1980 decenas de estudiantes nicaragüenses salen del país a cursar estudios superiores en universidades de distintos países. Nicaragua está urgida de preparar cuadros técnicos y profesionales en ramas específicas que el país no tiene y que en la difícil situación económica no está en capacidad de implementar. En esa coyuntura surge la iniciativa de solicitar a gobiernos amigos o a universidades de distintos países la posibilite colaborar en este sentido. La respuesta solidaria permite que en 1980 se inicie el programa: 266 jóvenes ingresan en universidades de Europa y América Latina a cursar estudios de pre-grado. Posteriormente, en el 81 se inicia el programa de becas y postgrado. En la Universidad de Guadalajara en México por ejemplo, hay más de 16 profesionales realizando estudios de postgrado.

El programa se va ampliando en la medida en que la solidaridad de gobierno o universidades hermanadas a la Universidad nicaragüense, se va haciendo efectiva. Países como Alemania Federal, Alemania Democrática, Checoslovaquia y otros países de Europa, ofrecieron amplia colaboración. Universidades como la de Barcelona y la Facultad de Ingeniería en España tiene programas y apoyan de diversos modos la Educación Superior en Nicaragua y la mil veces solidaria Cuba puso a disposición del estudiantado nicaragüenses sus centros de estudio. Actualmente son 245 las especialidades con las que cuenta la universidad nicaragüense para enviar a sus estudiantes al exterior. Tecnología, Química de materiales plásticos, Genética animal, Geología, Tecnología del transporte, Perfeccionamiento de terreno, son algunas de ellas.



La implementación del programa de becas en el exterior ha ido perfeccionándose progresivamente. Inicialmente y fruto de la improvisación del momento, fue deficiente la selección de los estudiantes y la selección de las carreras. Actualmente el programa de becas está regionalizado, y la determinación de las carreras o especialidades se decide en conjunto por la Secretaría de Planificación y Presupuesto y el CNES.

A cada región, previo estudio de sus necesidades de acuerdo al área productiva, se le asigna un número de becas en las especialidades requeridas. Sólo los estudiantes de esa región pueden optar a la beca. La idea o el objetivo es por una parte, dar oportunidad de profesionalización al joven rural o semirural y por otra parte garantizar la ubicación del joven egresado en su mismo lugar de origen. La política es que cada estudiante regrese a reforzar las áreas que en su región necesitan atención. Así por ejemplo la Región V (Chontales-Boaco) y la Región II (León-Chinandega) prioriza e sus especialidades las áreas de Geología Minera, Geología, Explotación de Minas, por ser lugares de ricos yacimientos mineros actualmente explotados por el gobierno con la colaboración del gobierno de Suecia. El área de Veterinaria es priorizada en la Región V y VI por sr también productores de ganadería.

Otra política del programa de becas es priorizar a los estudiantes de escasos recursos. Hasta el momento han regresado unos 102 graduados aproximadamente. El mayor número en el área de Tecnología 80, en Ciencias Agropecuarias 15 y los otros en diversas áreas (Ciencias de la Educación, Matemáticas, etc.). Para el año 86 se esperan unos 130 aproximadamente. El CNES es combinación con el Ministerio de Planificación con el Ministerio de Planificación ya los tiene ubicados. Varios de estos profesionales pasan a formar parte de cuadros necesarios en ministerios.

Los nuevos profesionales

"Lo que haremos ahora es ir donde se desarrollen las enfermedades y atender al paciente principalmente a los pobres y devolver al pueblo lo que nos ha dado". Así se expresaba un alumno de la primera promoción de médicos internistas en el acto de graduación en enero del presente año. Actualmente más de 2,000 médicos nicaragüenses prestan sus servicios en el campo atendiendo regiones tradicionalmente marginadas. El 15 de febrero pasado se graduaron también los primeros ingenieros agrónomos formados a partir del triunfo de la revolución (133 en total), quienes se incorporaron a decenas de proyectos de desarrollo agropecuario que se construyen en todo el territorio nacional. Desde julio de 1979 se han formado más de 3,000 técnicos y auxiliares que laboran en áreas rurales. Esta cifra representa el 42% de la cantidad de personal capacitado durante los últimos 50 años.

Sin duda que los profesionales egresados últimamente, beneficiados con la modificación de los programas y planes de estudio, salen con nueva conciencia. El compromiso de responder a las necesidades del país y de prestar su servicio con mística revolucionaria parece ser la tendencia de los jóvenes profesionales egresados. "Cumplir con eficiencia las tareas de nuestra profesión investigando los problemas de nuestra realidad nacional buscando darles respuestas concretas" es también el compromiso de un grupo de sociólogos graduados en la UCA al finalizar el año escolar en diciembre 85. El afán de lucro que motivaba a muchos estudiantes al elegir determinadas carreras va dando paso al afán de servicio. El cambio no es mágico y un cambio de estructuras no implica un cambio de conciencia pero sin duda que hay notorios avances.

No existen datos globales e la distribución de profesionales egresados de los últimos años. Pero dentro de la estructura universitaria y en coordinación con los distintos ministerios está contemplado el llamado servicio social. Durante dos años en muchas de las carreras, los jóvenes profesionales prestan su servicio según su especialidad en los lugares en los que su presencia es necesaria. Por la coyuntura de la guerra de agresión que pasa Nicaragua, las regiones I (Estelí, Madriz, Nueva Segovia) V (Boaco, Chontales, Zelaya Central) y VI (Jinotega, Matagalpa) son zonas de atención priorizadas. En este sentido, en estos dos últimos años los egresados de la Facultad de Medicina están ubicados en esas zonas priorizadas.

Los niveles de participación en la gestión educativa

A partir de la creación de CNES como organismo rector del Subsistema de Educación Superior progresivamente se va incorporando los distintos sectores que conforman la Comunidad Universitaria en la gestión de todo el Subsistema. Actualmente en el CNES además de los cuatro Rectores y del Secretario Ejecutivo participan La Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), la Asociación Nacional de Educadores (ANDEN), La Central sandinista de Trabajadores (CST) y la Juventud Sandinista 19 de Julio (JS, 19 J.). También la UNEN, ATD-ANDEN, JS-19J y CONAPRO, participan en la Comisión Nacional de Becas, instancia en la que se toma la decisión final de los becarios, las carreras y la determinación por regiones. Así mismo la Comisión que analiza las pruebas de Ingreso a la Universidad está formada también por integrantes de ATD, ANDEN, MED.

En las universidades ATD y UNEN participan en el Consejo Universitario. En la Comisión de Becas internas participan los estudiantes a través de UNEN y en otras instancias como comisiones disciplinares.

Se da también vinculación efectiva con organismos del sector productivo para determinadas actividades. Con el MINSA se coordina y se pide asesoría para planes y proyectos del área de salud; las prácticas de producción del sector agropecuario se coordinan con el MIDINRA. Actualmente se están buscando mecanismos para un trabajo más coordinado entre el MED y el CNES. Diera la impresión de que no siempre se han superado divergencias en la concepción del profesional que necesita el país. Esto ha hecho que en los planes de estudio existan baches por falta de continuidad. Las mismas autoridades son conscientes y se están buscando anales de integración. Tal vez en el futuro habría que pensar en una sola instancia educativa que asumiera la orientación de todos los subsistemas.

En un país como Nicaragua pareciera que ex excesiva la multiplicación de organismos. Inicialmente era tal vez la única forma de reestructurar el país a diversos niveles. Pero pasada la emergencia inicial la multiplicación de organismos tiende a crear un aparato burocrático que dificulta, en lugar de agilizar, las gestiones y la fluidez en la comunicación.

Los estudiantes universitarios hoy

En este contexto de la gestión educativa vale la pena señalar el papel del estudiantado y la autonomía universitaria.

Los estudiantes fueron como ya dijimos muy activos sobre todo en los últimos años de la dictadura. No parecía fácil integrar al estudiantado que venía de cumplir y asumir tareas agresivas frente al gobierno de Somoza, en un proceso de reconstrucción del país. Pero el triunfo del Frente era el triunfo del estudiantado, el triunfo de las organizaciones, el triunfo del pueblo en general. La expectativa y el deseo de contribuir a la construcción de un nuevo modelo de sociedad y a la reconstrucción del país en todos los campos alcanzó también a los estudiantes. Todo quehacer universitario cobra una nueva visión a la luz de esa tarea que compete a todos.

La discusión se orienta más de consolidar el proceso revolucionario nacional que a conseguir pequeñas reivindicaciones estudiantiles. Al mismo tiempo figuras del nuevo gobierno habían sido estudiantes y líderes universitarios. Por la liberación de muchos de ellos cuando sufrían prisión bajo Somoza se lanzaron más de una vez los estudiantes a la calle. El clima era propicio para iniciar un cambio. Los estudiantes pasaron de ser feroces opositores a ardientes colaboradores.

La autonomía hay que enmarcarla también en este contexto. Legalmente nada ha cambiado en relación a la autonomía decretada en 1959 y consignada en la Constitución de la República el 7 de mayo de 1966. Hay libertad de cátedra y cada Rector es autónomo en el nombramiento del personal y elaboración de planes de estudio y programas -dentro de las líneas generales de transformación curricular-. La autonomía se concibe más como una oportunidad de integración al servicio de un proyecto nacional que como un espacio para antagonizar con el poder que rige el país y esto porque se cambie el proyecto revolucionario como un proyecto sociopolítico planteado desde la lógica de las mayorías populares. A este proyecto concebido así y mientras mantenga esa línea es al que tiene que responder la universidad con sus profesionales y con sus críticas.

Sin duda que en estos cinco años han habido errores y dogmatismos. No faltaron profesores que sintiéndose defensores de la ortodoxia, no admitían la crítica que estudiantes u otros profesores hacían a la gestión universitaria y nacional. Tampoco faltaron los "manualistas" para los que la única interpretación válida de las corrientes marxistas son las de un autor determinado. También hubo estudiantes para los que las sanas críticas de los compañeros eran vistas negativamente, tachándolos de contrarrevolucionarios. Afortunadamente no es esa la tendencia actual y los espacios de crítica y de apertura a las distintas corrientes del pensamiento son cada vez más amplias.

Repercusiones de la guerra en la Universidad

La guerra es una realidad que está presente en todas las esferas de la vida política, económica y social del país y por ello la educación no escapa a los efectos directos o indirectos que esta situación provoca en todos los órdenes.

La crisis económica que sufre el país ha tenido un gran impacto en la dotación de materiales necesarios para un desarrollo normal. Uno de los problemas más fuertes es la falta de textos requeridos para cada una de las asignaturas y la falta de textos de apoyo.

Los textos de consulta disponibles en toda la red de educación superior en el año 83 escasamente pasaba de los 150,000. De estos textos muchos corresponden a programas superados. En este sentido la transformación curricular no fue debidamente acompañada -por razones entendibles en el contexto de la guerra- por la necesaria bibliografía actualizada y acorde con el nuevo giro de las asignaturas.

Todavía hay asignaturas que no tienen bibliografía de apoyo, otras o cuentan con un texto básico. Hay profesores que se ven obligados a "dictar" sus clases para que los alumnos tengan algunas referencias. Otros, multicopian capítulos de sus textos de uso personal para distribuirlos entre los alumnos pero también el papel y los otros medios técnicos para la reproducción e material son escasos en Nicaragua.

El 1982 el CNES asumió la centralización de los recursos disponibles para la adquisición y distribución de textos según las necesidades de cada Centro de Estudios. E 1983 se congeló totalmente la compra de libros. Los CES recibieron como donación alrededor de unos 13 mil libros en ese año. Esta situación persiste con algunas variantes durante el año 84 y 85. Para el año 86 el CNES tiene programado la compra de 600,000 textos que serán distribuidos en los centros de estudio y en las librerías para venta al público. Esto es posible debido a la colaboración que ofreció el gobierno cubano de imprimirlos a un costo mínimo. Los textos de autores de la más variada nacionalidad abarcará fundamentalmente las carreras priorizadas, aunque no exclusivamente.

Esta problemática tiene profundos efectos en la calidad de la enseñanza pues limita la capacidad de investigación e incluso frena la profundización de transformaciones futuras. El caso es similar en el área experimental y de investigación. La enseñanza Técnica Superior se ve afectada por el funcionamiento parcial de los laboratorios, faltan piezas de repuesto y materia prima. A nivel de investigaciones más sistemáticas, éstas se han orientado hacia investigaciones modestas y de aplicación fundamentalmente en el área se servicios. Por ejemplo, han sido un logro importante en este campo los estudios hechos sobre el picudo del algodón que contribuyó a disminuir sustancialmente el uso de pesticidas químicos en las cosechas y ha supuesto un ahorro en divisas.

Otro factor en el que incide la guerra es la movilidad del alumnado. La implementación del SMP en el 83 debido a la guerra de agresión por parte de los EU ha incidido también en la universidad. Muchos estudiantes comprendidos en la edad de prestar el SMP, han tenido que cumplir por dos años con este deber patriótico abandonando temporalmente sus estudios. No hay datos estadísticos que indiquen el número de estudiantes universitarios movilizados en el SMP pero de hecho, la matrícula ha descendido de 36,151 en el 83 -el año de matrícula más alta- a 29,141 en el 85. (CNES datos no revisados).

En noviembre del 85 ha sido desmovilizado el primer contingente de jóvenes que cumplieron los dos años del SMP. Muchos de ellos universitarios que fueron llamados antes de terminar sus carreras. Ha sido preocupación de las autoridades educativas buscar alternativas para recuperar de algún modo el tiempo que los jóvenes estuvieron alejados de las aulas. Se estudiaron diversas formas e incluso se habló de montar cursos especiales acelerados para suplir en unos meses los semestres perdidos. Pero implementar este sistema en la práctica resultaba inviable. Los estudiantes desmovilizados cursan diversas carreras e incluso está ubicados en semestres diversos.

Dar respuesta a cada caso equivaldría a dar paso a un sistema sobe el sistema que ya existe duplicando los recursos económicos y humanos impensable en la situación actual del país. Las autoridades optaron por la medida posible: habilitar cursos de refrescamiento para estos estudiantes buscando actualizarlos en las asignaturas más homogéneas. Estos cursos se imparten en todas las universidades a partir del mes de enero y cuando en marzo se inicie el año escolar se integrarán en el semestre en que estaban inscritos cuando fueron movilizados.

Los retos y los errores fundamentales

El reto primordial que enfrenta la Universidad en Nicaragua hoy es la consolidación de su transformación: superar cuando puede quedarle como herencia del pasado elitista y ser cada vez más una trinchera en que se está gestando el futuro para beneficio del pueblo.

Ante tal tarea, cuatro parecen ser las fallas más importantes que frenan la consolidación:

1 - El bajo rendimiento académico.

Realidad ésta señalada por especialistas de la educación universitaria, profesores y alumnos; tema en 1985 de debate abierto. La situación de guerra con las consecuencias señaladas, la falta de material para la investigación, la escasez de material didáctico y bibliográfico, la múltiple demanda de colaboración en estos años de emergencia, parecen ser las causas inmediatas de esta deficiencia. Pero más particularmente debe buscarse el motivo en la baja preparación a nivel de la enseñanza media y la acentuada carencia de hábito para el estudio y la investigación conque alumnos y no pocos profesores asumen el trabajo universitario.

Indicadores de este rendimiento son hechos como éstos: en 1983, en Ciencias Agropecuarias sólo el 48.4% de sus 4,751 alumnos a nivel universitario y técnico fue promovido. Ese mismo año, en el área de tecnología, sólo alcanzó la promoción el 35.5% de 6,386 alumnos (Datos del CNES, no revisados). En 1984 en la UNAN de Managua, de 2,540 que se presentaron al examen de ubicación, sólo 30 alumnos pasaron la prueba de matemáticas (ND 13/1/84). Al final del semestre, en julio 85, el 70% de los universitarios tuvo que hacer exámenes de rescate (reparación) Barricada, 4/7/85.

2 - El burocratismo y la falta de coordinación.

No es exclusivo de la Universidad este defecto; en todos los Ministerios ha sido denunciado y en todos se hace un esfuerzo de superación. Pero en el campo universitario el problema puede resultar a la larga de mayores consecuencias, no sólo por el tiempo que ya ahora se pierde en trámites y registros de o que día a día se hace en cada curso y materia, sino sobre todo porque subyace el peligro de convertir todo el proceso educativo en un formalismo que se contenta con actas y registros bien formulados.

Se percibe, por otra parte, que es deficiente la integración de los diferentes subsistemas educativos, desde el nivel pre-escolar hasta la educación superior: sólo con una coordinación armónica y unitaria podrá mejorarse el rendimiento académico, a condición de no convertir la coordinación en nueva fuente de burocratismo.

3 - La indisciplina laboral

. El trabajo primordial de universitario -para profesores y alumnos- sobre el estudio y la investigación a la luz de la situación presente de Nicaragua y con miras a hacer posible la consolidación de todo su proceso y su proyecto revolucionario. No son pocos los que señalan como una de las mayores fallas actuales el ausentismo, la impuntualidad o el abandono progresivo de esta actividad, tanto entre alumnos como entre profesores. Las ocasiones para suprimir el trabajo universitario son múltiples: celebraciones, elecciones estudiantiles, convocatorias a reuniones administrativas, tareas impostergables en el barrio, el campo, la ciudad. A medida que estas ocasiones se multiplican, se esperaría que se acrecentara también la mística y la entrega al trabajo universitario en una comunidad ya tan mermada por la necesaria movilización para la defensa contra la agresión.

4 - Los resabios de una mentalidad elitista.

No acaba de desaparecer del todo la visión tradicional que miraba el acceso a la educación superior como la mejor salida para alcanzar un reconocimiento social. La Universidad en Nicaragua, no puede concebirse como un trampolín para un mayor prestigio personal y mayores ingresos económicos. El punto de referencia definitiva en la universidad ha de ser un pueblo en todos sus niveles que trabaja prioritariamente por las mayoría más tradicionalmente empobrecidas.

Los avances realizados ya en la transformación de la universidad desde esta perspectiva enfrentan así el reto e demostrar que la inversión humana y económica en la universidad y la educación superior toda, revierte en beneficio de todo este pueblo.

Imprimir texto   

Enviar texto

Arriba
 
 
<< Nro. anterior   Nro. siguiente >>

En este mismo numero:

Nicaragua
Contadora y crisis económica: Nicaragua va abriendo nuevos espacios y maniobras

Nicaragua
La Universidad en Nicaragua: una transformación en marcha

Nicaragua
Los Indígenas Sumus de la Costa Atlántica
Envío Revista mensual de análisis de Nicaragua y Centroamérica
GüeGüe: Hospedaje y Desarrollo Web