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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 29 | Noviembre 1983
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Nicaragua

Los contrarrevolucionarios: ¿paladines de la libertad?

La vida superó a la muerte en Bocana de Paiwas. "Después de lo que pasó, la gente se siente más gente, nos sentimos dueños de nuestro futuro. Ninguna fuerza de tarea tendrá fuerza para quitarnos el espíritu nuevo que ahora tenemos", dice una campesina víctima de la contrarrevolución.

Equipo Envío

Desde finales de 1982 una de las tácticas militares más empleadas por las fuerzas contrarrevolucionarias, especialmente, por la FDN (Fuerza Democrática Nicaragüense, "grupo apoyado por los Estados Unidos en su emisión del 11-X-83), es la introducción en territorio nicaragüense de las llamadas "fuerzas de tarea" (task forces), que en grupos que oscilan entre 50-400 hombres tienen como misión hostigar "guerrilleramente" al ejército y a las milicias sandinistas, atacar objetivos económicos (quema de siembras, destrucción de infraestructuras...) a la vez que atemorizar a la población civil (amenazas, torturas y asesinatos de líderes de las organizaciones populares, secuestro de mujeres y niños, etc.).

Desde el punto de vista militar, las "fuerzas de tarea" han sido desarticuladas y aniquiladas una vez tras otra por las fuerzas del ejército nicaragüense. Se trata, pues, de una fórmula militar fracasada, pero persistentemente utilizada dadas las cantidades ilimitadas de mercenarios y de armamento con las que cuentan. Los costos sociales y en vidas humanas de las acciones de estas bandas sí son significativos, pues empobrecen y desangran al país. En estas acciones se muestra mejor que en cualquier discurso ideológico qué es la contrarrevolución y cuál puede ser su proyecto de futuro.

Muchas son las localidades nicaragüenses afectadas por las fuerzas de tarea, por las "bandas". Hemos elegido el caso de Bocana de Paiwas para describir el antes y el después del paso de uno de estos grupos armados, a quienes el presidente Reagan califica como "paladines de la libertad".

¿Qué revolución llegó a Bocana de Paiwas?

El municipio de Paiwas (La Bocana de Paiwas, como se le llama habitualmente) se encuentra en el Departamento de Zelaya, en el mismo centro de Nicaragua, allí donde el caudalosos río Tuma se une al Río Grande de Matagalpa para acompañarlo en su desembocadura en el Mar Caribe. Los Departamentos de Boaco, Matagalpa y Zelaya se juntan en la Bocana del Río Paiwas, en donde está el casco urbano del municipio de 43.143 habitantes repartidos en 33 comarcas. El municipio es parte de la frontera agrícola de la zona oriental de Nicaragua en donde los campesinos van penetrando a golpe de machete la tupida montaña en busca de tierra para cultivos y pastos. El Banco Nacional de Desarrollo, sucursal de Paiwas -que atiende sólo una zona del municipio-, opera con una cartera de 82 millones 386 mil 755 córdobas. Es una cantidad considerable, superior a la de otros municipios cercanos. Con este dinero se financia el desarrollo agropecuario.

La Bocana produce diariamente unos 16.000 litros de leche. En las haciendas más inaccesibles la leche se transforma y se transporta en forma de grandes quesos de 50 libras. Otro producto importante de la montaña paiweña es la madera para construcción, que emplean los aserraderos de Managua. Los campesinos pobres que cultivan maíz y frijoles, granos básicos que en esta zona apenas producen rendimiento. Para el autoconsumo, siembran yuca, guineo, café, arroz, caña de azúcar, frutas y crían cerdos y aves. Paiwas ha sido tradicionalmente una zona marginada del desarrollo económico del país, a causa de los pocos caminos de penetración. El periódico sólo llega al casco urbano del municipio -950 personas-. Una gran mayoría de los campesinos no saben leer ni tiene radio en su casa.

Durante el régimen de Somoza esta marginación y aislamiento eran mucho mayores, porque la gran mayoría de las inversiones nacionales en servicios o infraestructuras vial del régimen somocista respondía a los intereses de los grandes algodoneros, cafetaleros y ganaderos del Pacífico. Los escasos servicios que había en las comarcas de Paiwas llegaron de la mano de líderes de salud y maestros rurales que la Iglesia católica formó en sus estructuras parroquiales. Esta marginación geográfica y humana ha lastrado el nivel de conciencia de los campesinos paiweños. Las únicas contradicciones que conocieron frente a la dictadura las vivieron con los jueces de mesta -jueces comarcales, miembros del Partido Liberal somocista-. Apenas sintieron los efectos de la represión contrainsurgente de la Guardia Nacional ni se identificaron personalmente con el triunfo sandinista de 1979.

En la Bocana, como en otras zonas aisladas de este país, la revolución se materializó pronto para miles de campesinos en mejoras en el nivel de vida -limitadas pero totalmente nuevas-. Mejoras, a partir de las cuales los habitantes de estas zonas empezaron no sólo a vivir mejor sino a tomar conciencia de su identidad dentro de Nicaragua y del mismo proceso histórico del país. Después del triunfo, dos carreteras atravesaron la parte norte del municipio y la luz eléctriaca llegó por primera vez al casco urbano. Se construyeron dos centros de salud y equipos médicos y enfermeras ofrecieron consultas en las comarcas más aisladas. El "dulce" casero hecho con la caña de azúcar fue sustituido por el azúcar blanca y una red de distribución de este producto -que alcanzó la cantidad de 1.800 quintales al mes- cubrió todo el municipio. Los campesinos pobres comenzaron a formar colectivos de alfabetización y cooperativas financiadas por el banco y asesoradas pro la UNAG (Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos). Por primera vez el juez local y los administradores municipales fueron campesinos del mismo municipio.

La mujer paiweña -muy marginada como todas las mujeres de Nicaragua- comenzó a participar, después del triunfo revolucionario, en todas las organizaciones populares (CDS, AMNLAE, Milicias, Jornadas Populares de Salud...) y llegó a asumir un importante papel en la gestión de la Cooperativa Multisectorial "Héroes y Mártires de Enero y Abril", que combina servicios de transporte fluvial y venta de consumo popular con el trabajo de producción agrícola. También las mujeres de Paiwas organizaron su propia cooperativa de corte y confección en la que elaboran ropa de calidad con precios al alcance de los campesinos pobres de las comarcas más lejanas. Todos estos pequeños grandes progresos,. con los que hombres, mujeres y niños vieron cambiar en algo sus vidas son la "revolución" que llegó a Paiwas en estos años.

Las bandas contrarrevolucionarias

A Paiwas, por ser zona aislada e inextricable, llegó también la contrarrevolución. El ritmo de los avances sociales de la revolución fue interrumpido por primera vez en agosto de 1981, cuando una banda entró en el municipio y asesinó a cuatro campesinos de la comarca Santa Rosa. Razón: se habían integrado en las Milicias. El hecho sembró miedo en todos los miembros de los CDS (Comités de Defensa Sandinistas), en los socios de las cooperativas, en los brigadistas de salud y en los maestros populares. Todos entendieron el "mensaje" de aquel crimen y se sintieron sentenciados a muerte si seguían colaborando con los proyectos de la revolución. A fines de 1981 el miedo estaba superado y los proyectos siguieron su ritmo habitual contando con el apoyo de campesinos voluntarios. Pero el 3 de marzo del 82, una banda de contrarrevolucionarios asesinó al mejor delegado de la Palabra de la parroquia, Emiliano Pérez Obando, padre de 10 hijos, delegado durante 12 años, juez local y líder nato de la comunidad. La muerte de este hombre ejemplar sacudió a la parroquia y desde entonces fue más difícil reclutar alumnos para la educación de adultos y voluntarios para las brigadas de salud. El asesinato de Emiliano -lo dijeron los mismos asesinos a un grupo de cristianos que encañonaron en la capilla de Copalar- era un aviso y una amenaza para que nadie participara en las organizaciones populares.

Fue difícil la tarea de la reorganización, pero no imposible. Heroicamente, 45 campesinos continuaron colaborando en la educación de adultos y otros 32 siguieron llevando las vacunas hasta sus ermitas rurales para prevenir a los niños de las enfermedades. Y otros 200 socios de las cooperativas continuaron levantando las cosechas a pesar de las amenazas.

En el mes de abril de 1983 las bandas mejor asesoradas y equipadas técnicamente por la CIA, se habían transformado ya en las famosas "fuerzas de tarea". Una de ellas se acerco a la zona de Paiwas con el fin de tomarse militarmente el casco urbano del municipio. Pero para entonces, la defensa estaba más organizada y el ejército sandinista logró desbandar a los 150 contrarrevolucionarios antes de que llegaran a dañar a la población y a lograr su objetivo militar.

¿Qué fuerza contrarrevolucionaria llegó a Bocana de Paiwas?

El 31 de agosto de 1983 una fuerza de tarea compuesta por 350 hombres bien equipados que venían acompañados por 150 civiles cargados de mochila -la mayoría, campesinos secuestrados en otras zonas- penetró en la montaña de Paiwas. Cuando se alejó, después de su ataque sorpresivo, dejó un saldo de 20 civiles muertos, 3 mujeres heridas, 3 mujeres violadas, 18 casas completamente quemadas y 144 personas refugiadas en el casco urbano del municipio.

El sacerdote norteamericano James Feltz, párroco de Paiwas, relata así lo ocurrido: "¡ Señor presidente, no me mate!" Esta era la frase que me golpeaba la mente durante todo el largo camino que recorría en mula entre la comarca de El Guayabo y la de Las Minitas. Por todos lados veía las huellas de la destrucción que dejó la fuerza de tarea de la FDN. Acababa de hablar con Cristina, una niña flaca, frágil, de 10 años, hija de Isabel Borge, catequista de bautismo de la capilla católica de El Guayabo. Me contó lo que pasó el 2 de septiemre: estaba visitando a su tío Lino cuando llego "la contra". Ahí nomás mataron a Lino y a Cándido, sus tíos, y a una vecina, Rosa María Pérez. Los tres civiles desarmados. Uno de los miembros de la banda decidió practicar tiro al blanco sobre el cuerpo de Cristina. En el suelo, rodeada de otros hombres que se acercaron a ver el juego, Cristina gritaba: "¡No me maten, no me maten !". Pero el hombre no tuvo compasión y disparó sobre ella cuatro balazos. Milagrosamente, sobrevivió con una herida superficial en la coronilla y en la cadera izquierda y con otras dos más profundas que le atravesaron el pecho y la muñeca derecha. El mismo día que hablé con Cristina, el Comité de Inteligencia del Senado Norteamericano había aprobado un nuevo presupuesto de 19 millones de dólares para apoyar las acciones encubiertas de la CIA en Nicaragua. Recordaba el relato de Cristina y su llanto desconsolado cuando repetía ante mí aquel alarido con el que quiso detener al muerte: "¡No me maten!", que me golpeaba una y otra vez la conciencia al ritmo de los pasos de la mula. Tenía vergüenza de ser norteamericano. Me cegaban la rabia y la impotencia al pensar en la política del gobierno de mi país que tantas vidas y tanta destrucción está costando a este pequeño país, mi nueva patria".

Cristina no fue la única víctima de los contrarrevolucionarios. El padre James Feltz hizo un cuidadoso inventario de los crímenes y destrozos de la fuerza de tarea en todas las comarcas de su parroquia. Es una secuencia de escenas de terror, que ejemplifica el actuar de estos grupos en otras zonas.

"En la comarca de Anito mataron a seis, robaron 50 mil córdobas, quemaron un motor fuera borda que usaban en la cooperativa de transporte fluvial y ocho casas, volaron con un morterazo contra el pueblo reunido en el entierro de una de las víctimas.

En Ocaguás mataran a dos campesinos. A uno, le sacaron antes los ojos y lo apuñalaron. Al otro lo colgaron de una viga de su propia casa. Ese mismo día, primero de septiembre, quemaron en Las Minitas 6 casas y toda la ropa que la cooperativa de corte y confección tenía para vender. Cuando se iban, ejecutaron con un tiro en la cabeza a la esposa del responsable de las Milicias. Un campesino de El Guayabo que estaba allí de camino fue asesinado porque llevaba con él su tarjeta de socio de la UNAG (Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos).

Al día siguiente, la fuerza de tarea llegó a El Guayabo. Allí mataron a 9 personas. Entre ellas, una muchacha de 14 años que fue antes violada por varios hombres y luego degollada. Su cuerpo fue tirado al arroyo y su cabeza colocada en el camino de entrada a la comarca. Lo mismo hicieron con la cabeza de otro campesino. A tres mujeres las obligaron a revolcarse en el lodo como cerdos para divertirse. Las encañonaron, forzándolas a estar boca abajo en el lodo durante mucho tiempo y después les dispararon. Una murió, otra quedó herida y otra resultó ilesa. Después, violaron a otra mujer y entraron en una casa en donde asesinaron al padre y a la madre de tres niños, delante de ellos. Quemaron cuatro casas sin dar tiempo a nadie para sacar su ropa o sus herramientas. Así pasó con las casas quemadas en los demás lugares.

15 campesinos fueron secuestrados de todas estas comarcas por la fuerza de tarea. Al igual que los 150 que habían llegado con ellos, destinaron a los secuestrados a acarrear mochilas de pertrechos y municiones con un peso de 80 a 100 libras. Les dan una comida al día y viven presos, siempre amenazados de ser baleados si intentan escapar.

Uno pudo hacerlo. Fue Arcadio Pérez Méndez, delegado de la Palabra en Las Minitas. El me contaba lo que hablaban sus secuestradores delante de él. "Vamos a cortarle la cabeza para poder tomarnos sus sangres", decía uno. Y el otro; "No, mejor lo ahorcamos para que se le salga la lengua como castigo por no decirnos dónde están sus hijos milicianos".

Dos mujeres de la comarca de Anito a quienes les quemaron sus casas, contaban cómo los contrarrevolucionarios les enseñaban billetes. A un campesino le ofrecieron 40 mil córdobas si se unía a ellos. A Valentín Velázquez, delegado de la Palabra en Anito, le robaron la Biblia. "Así la gente de por ahí -decían- verá que somos cristianos". Estos "cristianos paladines de la libertad", esta devastadora fuerza de tarea arrasó mi paroquia, asesinó a mis amigos, destruyó el trabajo de años. Hizo todo esto con la complicidad y el dinero del gobierno de mi país. Me parece una pesadilla tanta crueldad y tanto cinismo.

Primeras reacciones: unión y solidaridad

No puede negarse que las fuerzas de tarea siembran terror y muerte. Pero, en general, el paso de estos grupos armados por distintas poblaciones de Nicaragua produce, a la par que la indignación y consternación nacionales, un mayor grado de organización popular, tanto para continuar produciendo como para la estructuración de un mejor y mayor sistema de autodefensa. En esto se muestra hasta qué punto la política norteamericana no sólo es injusta y criminal, sino también ineficaz en su búsqueda de desestabilizar el proceso. En realidad, lo consolida y lo radicaliza.

Así sucedió en Paiwas. En el primer momento, los CDS del municipio organizaron una colecta para los refugiados, que lo habían perdido todo. Con ellos compartieron la poca ropa, comida y dinero que tenían. Las mujeres organizadas en AMNLAE de Boaco hicieron también colectas para atender las necesidades más urgentes de viudas y huérfanos. Internacionalistas italianos colaboraron eficazmente para reponer los machetes y herramientas perdidas en las quemas de las casas.

Cada capilla de cada comarca en donde los campesinos se reunieron a evaluar lo sucedido y a llorar a sus muertos, se convirtió enseguida en centro de solidaridad. Allí se apuntaron los voluntarios para reconstruir las casas deshechas o para hacer las nuevas. En las capillas se organizaron los campesinos para recoger la cosecha de maíz todos juntos, empezando por las de las huertas de las viudas. Roto el bloqueo sicológico de los primeros días, cada comunidad comarca dirigió sus energías a organizar la autodefensa a través de las milicias territoriales.

También tomaron la decisión de reagrupar los caseríos en vez de seguir viviendo dispersos, cada uno por sus lado, en zonas aisladas. Vieron conscientemente no sólo que la unión hace la fuerza sino que facilita la defensa y mejora la vida de todos, pues se agilizan los servicios de distribución del azúcar, del jabón y otros productos y se hace más eficaz el trabajo de los brigadistas de salud, del coordinador de educación de adultos, del maestro de los niños, del mismo delegado de la Palabra...Después de la agresión, la esperanza más concreta de renovar la vida de Paiwas se materializó en el compromiso de la UNAG, de buscar financiamiento para crear una granja porcina cooperativa en varios caseríos.

Paiwas hoy: un pueblo más consciente y más

En pocos días y de una manera dramática los campesinos de Paiwas conocieron los dos proyectos que están en juego en esta hora histórica de Nicaragua: el de la revolución, con su tenaz empeño en mejorar poco a poco la vida de todos; y el de la contrarrevolución, decidida a terminar en un plazo muy corto de tiempo con ese proyecto, a cualquier precio de sangre y muerte.

Hoy el pueblo paiweño empieza una nueva etapa de su historia. La idea de agrupar caserío ha sido bien entendida y asumida conscientemente por todos. Y se construyen nuevos ranchitos en distintos sectores de Ocaguás, El Guayabo y Anito. También los que se refugiaron en el casco urbano de Paiwas están regresando a sus comarcas, confiados en la estructuración de las milicias territoriales. La integración a éstas ha sido notable. En sólo ocho comarcas -con un población de 7.432 personas- se formó un batallón con 600 milicianos voluntarios entre hombres y mujeres. A tan sólo 3 semanas de dispersada la fuerza de tarea, esto representa un incremento en la organización muy notable. Hoy la participación en las Milicias se ha cuadruplicado. Los campesinos empiezan a confiar en su propia capacidad para defender su tierra y su comunidad. Y sienten como nunca hasta ahora la responsabilidad de hacerlo. Cada uno de los milicianos recibió un fusil AK y está siendo entrenado por oficiales del ejército sandinista.

Al estar garantizada la autodefensa, la población dirige todas sus energías al levantamiento de las cosechas y al nuevo proyecto de las granjas porcinas. Son seis con 75 cerdos cada una, están organizadas en forma cooperativa, en 6 caseríos. Además de beneficiar a las familias socias (4.320 personas), aumentando considerablemente sus ingresos, contribuirán a solucionar varios problemas específicos de la zona. Ya no se perderá el maíz que antes no se podía sacar de la zona por la escasez de caminos, ya podrá ser mejorada la calidad genética de los cerdos de crianza familiar al haber una racionalización mayor y podrá lograrse una mejora en la nutrición poblacional con una comercialización más efectiva de la carne de cerdo en todo el municipio. El proyecto de granjas porcinas va a ser la clave unificadora para la producción colectiva, dimensión nueva en la comarca, que naturalmente repercutirá en otros niveles de la organización (salud, educación, defensa, etc.).

Otra de las consecuencias de la agresión contrarrevolucionaria ha sido la decisión de la delegación regional de la Junta de Gobierno de sanear para el mes de diciembre de 1983 la deuda agraria de los campesinos: 8 millones 45 mil córdobas que tienen pendientes con el Banco Nacional de Desarrollo. Esto estimulará a la población en el inicio de esta nueva etapa de vida.

Los nuevos caseríos formarán también parte de un gran anillo de auto-defensa que rodeará el proyecto hidroeléctrico Copalar en la comarca de Anito. Este proyecto de la revolución, de gran importancia para el futuro de independencia energética de todo el país -producción y consumo de fluido eléctrico- se contempla ahora como algo que toda la comunidad tiene que defender y va a defender. Cuando esté en funcionamiento dará empleo a mil campesinos del municipio. La milicia, pues, no sólo defiende el presente amenazado sino también el futuro.

Así, reconstruyendo lo destruido, y continuando, a pesar de todo, los proyectos de desarrollo de una zona que nunca conoció más que marginación y aislamiento, Bocana de Paiwas sigue viviendo. La vida ha superado a la muerte. Virgilio Barrera, un campesino de 55 años de Ocaguás lo expresa así: "Nos golpearon duro sí, pero si querían que nos fuéramos, se engañan. Ahora estamos más decididos que jamás estuvimos. Empezamos por poner techos a los ranchos y después seguiremos con lo que siga. La "contra" no va a ganar y nuestros nietos van a saber, por fin, lo que es vivir como cristianos y en paz".

Carmen Mendieta, responsable en Paiwas de AMNLAE (Asociación de Mujeres Nicaragüenses Luisa Amanda Espinoza) cree que "está en juego el futuro de nuestros hijos. Por eso, las mujeres también tenemos que combatir. Como sea. Conseguiremos otro motor para el transporte en el río, vamos a producir más ropa en la cooperativa, vamos a hacer una cooperativa nueva para producir pan. Haremos de todo, no nos doblarán, no".

Susana Castro, la viuda de Emiliano Pérez Obando -que como su marido es delegado de la Palabra- es bien consciente de que las semillas de honestidad y compromiso que él sembró entre sus paisanos han dado sus frutos en este empuje de organización que hoy vive Paiwas, a pesar del terror. "La sangre de mi marido -dice- y la de tantos otros campesinos no se derramó en vano. Abona la tierra y la nueva vida con que nosotros los pobres seguimos adelante. La gente se siente más gente ahora. Yo diría que después de lo que pasó nos sentimos como dueños de nuestro futuro. Ninguna fuerza de tarea tendrá fuerza para quitarnos ete espíritu nuevo que ahora tenemos. Ninguna fuerza de tarea es más fuerte que el Dios de los pobres que acompaña a Nicaragua".

Principales agresiones de fuerzas de tarea contrarrevolucionarias entre julio y octubre

15 julio - 60 contrarrevolucionarios destruyen con granadas de mano la casa de la familia campesina Montenegro en Caño de la Cruz (30 kms. de la frontera con Honduras), matando el matrimonio y sus 3 niños.

18 julio - Unos 150 contrarrevolucionarios secuestran a 34 campesinos de Samuria, cerca de Bonanza (Zelaya Norte) teniéndolos como prisioneros en un campamento que fue desmantelado posteriormente. 3 de los campesinos fueron llevados a Honduras. El resto logro escapar.

20 julio - Unos 100 contrarrevolucionarios secuestran a 152 campesinos en Mozonte (Nueva Segovia). Entre los secuestrados hay 77 niños, 10 ancianos y varias mujeres embarazadas. Se supone que fueron llevados a Honduras.

25 julio - Grupo contrarrevolucionario ataca la cooperativa agrícola "El Carmen" (San Juan del Río Coco) incendiando los galerones de almacenamiento. Se les opuso resistencia y 1 miliciano resultó muerto.

30 julio - 300 contrarrevolucionarios rodean la cooperativa agrícola "Germán Pomares" (Yalí) d 28 familias, pero los milicianos detienen el ataque.

2 agosto - Grupo contrarrevolucionario emboscan un jeep con técnicos a 8 kms. de Telpaneca (Madriz). Asesinan a un asesor del MIDINRA y hieren a sus 3 acompañantes.

7 agosto - Grupo contrarrevolucionario secuestra a 3 maestros de educación de Adultos en San Juan de Limay (Estelí) (En los meses anteriores de 1983, 52 maestros de adultos fueron secuestrados y otros 38 asesinados).

10 agosto - 150 contrarrevolucionarios emboscan un bus de transporte colectivo en el Valle de los Cedros (Jinotega). 12 pasajeros murieron en el ataque.

15 agosto - Ataque contrarrevolucionario a San Rafael del Norte (Jinotega). La defensa civil lo hace fracasar con dos bajas (el telegrafista y un miliciano).

16 agosto - Grupo contrarrevolucionario ataca la Cooperativa Agrícola "Bernardino Díaz Ochoa" en La Concordia (Estelí). Los milicianos enfrentan el ataque y no hay daños.

24 agosto - Más de 200 contrarrevolucionarios atacan Ciudad Sandino (Nueva Segovia). Los milicianos detienen la agresión con 2 bajas.

29 agosto - Grupo contrarrevolucioanrio ataca Ulú en Río Blanco (Matagalpa), destruyendo un depósito de agua, 5 tractores, una grúa, 16 barriles de diesel y 2 de gasolina y los galerones en donde se alojaban los trabajadores de la construcción. Secuestran a 1 trabajador.

30 agosto - Grupo contrarrevolucionario morterea el pueblo fronterizo de San Pedro de Potrero Grande (Chinandega). Dos campesinos murieron y 3 fueron heridos. (Es el sexto ataque de este tipo al pueblo).

3 septiembre - Grupo contrarrevolucionario degüella a 18 campesinos en La Waya, cerca de Río Blanco (Matagalpa).

19 septiembre - Grupo contrarrevolucionario asesina a 33 campesinos y secuestra a 40 en diversas comunidades de Boaco y Chontales.

26 septiembre - Grupo contrarrevolucionario ataca Santa María (Nueva Segovia). Los milicianos rechazaron el ataque sin mayores daños.

27 septiembre - Grupo contrarrevolucionario ataca Ciudad Antigua (Nueva Segovia). Los milicianos rechazaron el ataque.

18 octubre - Unos 300 contrarrevolucionarios atacan Pantasma (Jinotega) quemando el aserradero, la bodega de Encafé, las instalaciones de la cooperativa, un camión, la casa de la Junta Municipal, un edificio del Ministerio de la Construcción, 3 puestos de ENABAS, la Casa de las Milicias, el Banco Nacional de Desarrollo y la casa del Zonal del FSLN. 40 civiles y 7 milicianos fueron asesinados.

19 octubre - Grupo contrarrevolucionario secuestra 4 campesinos cerca de Cárdenas (Río San Juan) llevándolos a Costa Rica. Otra banda emboscó cerca de La Azucena (Río San Juan) a un vehículo con civiles matando a un niño e hiriendo a los otros ocupantes.

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