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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 29 | Noviembre 1983
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Nicaragua

A las puertas de la invasión

Las tensiones en Centroamérica y el Caribe han multiplicado con vertiginosa rapidez. Los ataques por tierra, mar y aire contra Nicaragua, el sostenimiento de la ofensiva guerrillera salvadoreña, la división interna del partido gobernante en Grenada y la gravísima intervención norteamericana en dicha isla, son tan solo algunos de los hechos criticos.

Equipo Envío

Todos estos hechos, inmersos en el contexto pre-electoral estadounidense y las dificultades del Grupo de Contadora en su proceso negociador, presagian grandes probabilidades del estallido de un conflicto militar regional a corto plazo.

La lucha militar en Nicaragua

Si atendemos primeramente a los acontecimientos en Nicaragua, hemos de recordar que las acciones de la Administración Reagan contra el proceso sandinista pasan a través de tres círculos:

- Las acciones de la contrarrevolución nicaragüense
- El accionar de Honduras y otros países centroamericanos
- El apoyo logístico, con la posibilidad de una eventual intervención directa estadounidense.

Las acciones contrarrevolucionarias

Las acciones de infantería que los contrarrevolucionarios del FDN han desarrollado durante el pasado mes, abarcan los departamentos de Madriz, Nueva Segovia, Jinotega y Zelaya norte, todos fronterizos con Honduras. La acción de mayor envergadura se produjo en la zona de Puerto Cabezas donde 1.500 contrarrevolucionarios, tras tomarse una serie de puntos relativamente cercanos, intentaron controlar el Puerto. Poco antes, comandos terroristas llegaron por mar hasta el cercano de Puerto Zeledón y dinamitaron dos tanques de combustibles dejando desabastecidos a Bluefields, Puerto Cabezas, Tasba Pri y otros poblados. Además las fuerzas somocistas, que habían penetrado en meses anteriores en la profundidad del territorio, realizaron una serie de acciones en Jinotega y Matagalpa. El mayor golpe que consiguieron en esa región fue en Pantasma, población sin objetivo militar, cuando entre 250 y 300 guardias somocistas, asesinaron a cuarenta civiles y siete milicianos, quemando las instalaciones del Aserrío, la bodega de Encafé, la cooperativa "Juan Castil Blanco", tres puestos de ENABAS, el Banco Nacional de Desarrollo, etc. El golpe pretendió incidir en los cortes de café próximos a comenzar. En el sur se han producido ataques de menor envergadura, por parte de las fuerzas de ARDE, en los departamentos de Río San Juan y Rivas fronterizos con Costa Rica. El conjunto de los combates en todo el país ha producido no menos de 126 bajas en las fuerzas revolucionarias contando civiles y militares, muertos (88) y heridos (38) en el mes.

Además, en octubre se han producido no menos de ocho ataques aéreos contrarrevolucionarios, dos de ellos destinados a sabotear - sin éxito -, las instalaciones del importante proyecto geotérmico Momotombo. Por mar, lanchas rápidas del tipo Sea Rider atacaron infructuosamente los depósitos de combustible de Puerto Cabezas, tras el logro ya señalado en Puerto Zeledón. En Corinto, principal puerto de Nicaragua, las lanchas Sea Rider impactaron sobre tanques de combustible destruyendo ocho de ellos de forma total o parcial, provocando un gigantesco incendio que obligó a evacuar temporalmente a los 25.000 habitantes del lugar. Fue también afectada parte de la infraestructura del Puerto, cuarenta toneladas de medicinas, 660 de alimentos y café exportación. Además, con medios altamente sofisticados, fueron dañados parcialmente, por segunda vez, los tubos donde se descarga el petróleo en Puerto Sandino. Adolfo Calero, jefe del FDN amenazó con atacar los barcos con petróleo para Nicaragua. Posteriormente se conoció que la transnacional ESSO se había negado a seguir transportando el petróleo pese a que, por sí solas, las fuerzas del FDN no tendrían capacidad de atacar ese tipo de barcos. Personal 1que participó en acciones aéreas del FDN y que logró se capturado, declaró que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) había entregado los aviones a los contrarrevolucionarios y había tomado el mando directo de las operaciones de sabotaje, tras los anteriores fracasos de los somocistas.

Como puede verse, las acciones de sabotaje -exitosas o no- han buscado puntos clave que es necesario golpear, no sólo en una guerra de desgaste y desestabilización, sino con anterioridad a una guerra generalizada. Ha sido atacado el principal aeropuerto del país (finales de septiembre), importantes puestos fronterizos hacia el norte y el sur (finales de septiembre y octubre), algunos de los principales puertos del país (octubre) y la capacidad energética de la nación -combustible, geotermia, embarques petroleros- (octubre). Al mismo tiempo, es llamativa la acción terrestre y marítima contra Puerto Cabezas, punto que según fuentes norteamericanas calificadas ha sido escogido por el Pentágono para instalar un "gobierno provisional", aprovechando su lejanía y falta de carreteras con Managua, su cercanía con Honduras, el problema mískito de la región -que sería reavivado internacionalmente por denuncias sobre presuntas violaciones a los derechos humanos en foros de importancia- y las cañoneras norteamericanas de la maniobra Pino Grande II.

Como contrapartida, es necesario señalar que los operativos terrestres de la contrarrevolución, apoyados por países vecinos y Estados Unidos, siguen mostrándose incapaces de obtener victorias estratégicas contra la Revolución Nicaragüense. En efecto, en los operativos realizados en los departamentos señalados no han logrado tomarse ninguna población importante. Sus "éxitos" se realizan siempre en pequeñas comunidades donde, por lo demás, no logran consolidarse. El hecho es que no existe ninguna "zona liberada" establemente pro parte del FDN o ARDE. En septiembre-octubre fue desarticulado un plan que tenía como objetivo tomar comunidades vecinas a la cabecera del departamento de Jinotega causándoles no menos de 60 muertos. Recientemente, 73 contrarrevolucionarios fueron aniquilados en el cerro Kilambé y sus alrededor de (Jinotega) y 60 en el cerro Cumbo (Jinotega). Esto, y otros combates de menor envergadura, hace que las "fuerzas de tarea" internadas en la profundidad del territorio estén sumamente golpeada. Los grupos de "Mike Lima" y "Tigrillo" al centro y norte de Jinotega respectivamente, y el de "Toño" al norte de Matagalpa, luchan por sobrevivir aunque conservan capacidad de golpear puntos pequeños. Este es un revés importante pues en caso de desatarse una guerra generalizada a corto plazo, las fuerzas interventoras no tendrán un respaldo sólido desde regiones centrales del país. Paralalemente, la ofensiva de 1.500 hombres contra la presunta sede de un "nuevo gobierno", Puerto Cabezas fracasó con un saldo de la menos 180 contrarrevolucionarios muertos. Como resultado de los combates, el FDN y ARDE han perdido no menos de 463 hombres en el mes de octubre, lo cual habría reducido sus fuerzas de 10 mil efectivos en 1982 aproximadadmente a ocho mil en al actualidad.

En relación a los ataques por aire y mar, a pesar de sus indudables éxitos, han sufrido golpes al derribárseles aviones con fuego anti-aéreo en Managua, Chinandega, Matagalpay6 Río San Juan, y repelidos, fracasando en sus objetivos, en la Geotérmica Momotombo y Rivas. Por otra parte, ante ciertos cables desinformadores, es necesario saber que el aeropuerto, las fronteras norte y sur, y el Puerto de Corinto están funcionando. Los daños en Puerto Sandino para la recepción de petróleo están siendo reparados y se hacen gestiones para el traslado de petróleo mexicano tras el retiro de la ESSO. Paralelamente el Gobierno de Nicaragua ha tomado medidas para el ahorro de combustible y gestiona ante países amigos mejores antiaéreos y aviones para la defensa.

A lo anterior hemos de añadir las divisiones y falta de un liderazgo sólido al interior del FDN que, aunado a las derrotas militares, ha obligado a la CIA a asumir el control de las operaciones contra Nicaragua. Muestra de la división interna del FDN es la purga por mandos somocistas de "El Suicida", jefe de la importantísima fuerza de tarea que ha operado en la zona de Jalapa; el desplazamiento como "jefe supremo de las fuerza de tarea" del ex-coronel Enrique Bermúdez pro Adolfo Calero -exgerente de la Coca Cola y miembro de la CIA desde 1961-; el anulamiento del "Negro" Chamorro en la coordinación general del FDN, etc. Las causas de estas divisiones están en las pugnas por el poder y la ambición personal de cada jefe somocista por quedarse con la mayor cantidad de dólares destinados por la Administración Reagan a las "operaciones encubiertas". Ciertamente no pueden sobrestimarse estas divisiones dado el poder cohesionador de la CIA, pero tampoco pueden pasarse por alto. En este sentido no deja de ser significativo que a los 200 hombres que desertaron del FDN entregándose al Ejército Sandinista antes de octubre, se sumaran 47 más en el último mes. Mientras tanto, las fuerzas de ARDE enfrentan también una crisis interna. Edén Pastora acusó al grupo de Alfonso Robelo de "traición" por haber enviado hombres a entrenarse en academias militares de Honduras y Argentina, lo que implicaría el intento de montar aun Estado Mayor paralelo. Aunque Robelo ha negado el hecho, dejando las puertas abiertas a una rectificación de pastora, el conflicto de fondo parece estar en la mayor afinidad que Roblelo ha mostrado en relación a Washington y el FDN. El cuadro se complementaría en caso de comprobarse persistentes rumores en el sentido que el FDN, desconfiando de Pastora, intenta abrir un frente de guerra en la zona de limítrofe entre
costa Rica y Nicaragua.

Como balance, a pesar del éxito de algunos ataques del FDN y ARDE -especialmente los que han afectado la reserva de combustible del país-, ambos grupos han confirmado plenamente su incapacidad estratégica en una ofensiva global victoriosa contra el proceso revolucionario. Ahora bien, es evidente que sí conservan la capacidad de dar apoyo a fuerzas interventoras con el consiguiente aprovechamiento propagandístico del imperialismo y cierta capacidad de ir desgastando lentamente la economía nacional.

La contrarrevolución hondureña y centroamericana.

El segundo círculo agresivo, compuesto por Honduras y otros países centroamericanos, ha logrando avances significativos. En lo referente a Honduras la operación conjunta con Estados Unidos (pino Grande II) le ha permitido renovar y aumentar su armamento, ir mejorando paulatinamente su capacidad técnica-militar y perfeccionar la infraestructura de guerra. Ya ha concluido, pro ejemplo, el mejoramiento de tres pistas aéreas que, según la prensa, son de doce mil pies. Cabe recordar que la Administración Reagan considero el único aeropuerto de la isla de Grenada, previsto en nueve mil ochocientos pies por el Gobierno de Bishop, como "adecuado para aviones de tecnología avanzada, tales como aviones para el transporte de tropas y aviones de tipo caza". Además, se ha terminado la construcción de hospitales militares teniendo al menos uno de ellos, según periodistas, capacidad para cinco mil heridos. Paralelamente el Presidente Suazo entregó un documento a la Comisión Kissinger en que plantea la necesidad de "una solución político-militar a corto plazo" para que "Nicaragua se revierta a un estatus democrático" proponiendo un "tratado bilateral especial de defensa mutua" similar al de Corea o, "la relación podría ser en forma de un Estado libre asociado como en el caso de Puerto Rico",. En cualquier caso des claro el avance en la relación militar de Honduras con Estados Unidos y la posibilidad que dicha relación se consolide plenamente si la Administración Reagan acepta suscribir el tratado de "defensa mutua".

Las posibilidades agresivas de Honduras contra Nicaragua han avanzado también a través de la reactivación del Consejo de Defensa Centroamericano (CONDECA) que, bajo la égida del Jefe del Comando Sur de EE.UU., Gral. Paul Gorman, se ha reunido en Guatemala y Honduras en el mes de octubre. Asistieron los jefes militares de El Salvador, Guatemala y Honduras. Panamá se hizo presente en calidad de observador y Costa Rica no asistió. Paz Barnica declaró que tras una pronta reunión de Presidentes centroamericanos, sin Nicaragua, podrían echarse a andar numerosos programas militares. En Managua, el Coordinador de la Junta de Gobierno declaró que la reunión en Tegucigalpa tuvo como objetivo "acordar planes concretos de agresión: que incluían ataques terroristas de contrarrevolucionarios contra objetivos económicos en Honduras y Costa Rica, para con ese pretexto desencadenar la agresión contra el proceso nicaragüense. El paralelismo con al posición de la Organización de Estados del Caribe Oriental respecto a Grenada, res evidente. El panorama se completaría si recordamos que Costa Rica ha señalado que en situaciones bélicas pediría -fuerzas de la OEA para resguardar sus fronteras. Reagan por su parte ha hablado de bloqueos navales a Cuba en idénticas circunstancias.

Como contrapartida, es necesario señalar que las posibilidades de movilización regional del ejército salvadoreño son nulas. En las últimas semanas el FMLN ocupó 64 poblaciones causando aproximadamente mil bajas al ejército y tomando 207 prisioneros. Según las radios clandestinas la guerrilla recuperó 349 fusiles, 79 mil municiones y afectó 6 puentes, 2 centrales eléctricas y 3 beneficios cafetaleros.

Por su parte, el ejército guatemalteco tendría dificultades para movilizaciones regionales de gran envergadura. En dicho ejército no hay señales de fortalecimiento en su unidad tras los dos últimos golpes de Estado y, por el contrario, en las últimas semanas varios militares de otra graduación fueron removidos de sus cargos, siendo el más significativo el del Gral. Héctor López, jefe del Estado Mayor. Los ministros de Economía y de trabajo fueron también removidos el pasado 27 de octubre, mientras el Subsecretario de Relaciones Públicas del Estado admitió que se debió a fricciones en el gabinete. A su vez, el dirigente del ultraconservador MLN, Mario Sandoval Alarcón, tras reconocer su inicial respaldo al régimen -donde miembros de su partido ocupan altos cargos-, comenzó una serie de críticas por tratar de perpetuarse en el poder. Según fuentes gubernamentales más de diez mil soldados realizan operaciones contra la guerrilla en Huehuetenango y un número no determinado tiende un cerco militar a indígenas kekchíes en Alta Verapaz; mientras tanto observadores políticos comentaron que, pese a los golpes infringidos en la guerrilla, resultaría peligroso un desplazamiento fuerte de efectivos militares a otros países centroamericanos. En esta situación es difícil prever la actuación militar del gobierno guatemalteco.

La situación de Honduras y resto del CONDECA se complican si tenemos en cuenta el crecimiento de la autodefensa armada de Nicaragua. En efecto, a las tropas regulares del Ejército Popular Sandinista y los batallones de Reserva -fogueados en la guerra contra Somoza y los contrarrevolucionarios de FDN y ARDE-, se han sumado, y avanzado a pasos agigantados en octubre, las milicias territoriales . A esos combatientes, ubicados en su lugar de trabajo o vivienda, se sumaron las fuerzas juveniles que en gran número se han inscrito en el Servicio Militar Patriótico. Tales fuerzas militares recibirán el apoyo de la defensa civil que impulsarán las organizaciones de masas para la construcción de refugios, limpieza de escombros, primeros auxilios, etc.

En consecuencia, si calculamos que Honduras pudiera destinar 20 mil soldados y Guatemala otros 20 mil, sumandos a la contrarrevolución nicaragüense, llegarían a 48 mil. Esta hipótesis es bastante irreal en favor del CONDECA pues el ejército hondureño no parece superar los 25 mil hombres en total, es poco probable que Guatemala pueda liberar tal número de efectivos por su situación interna y además no toma en cuenta la ayuda que pudiera necesitar El Salvador -en el marco del CONDECA- ante incrementos considerables de los combates guerrilleros al ser atacada Nicaragua. Ahora bien, aún esa hipótesis, no se ve cómo esas fuerzas puedan derrotar a los 130 mil hombres en armas que tendría Nicaragua (según recientes informes del Pentágono a congresistas estadounidenses) y que contaría con la ventaja de pelear en su territorio. Ciertamente los daños por bombardeos y el apoyo logístico que indudablemente prestarían los norteamericanos dejarían destruida la economía de Nicaragua -además de un gran número de víctimas. Pero las bombas, aunque destruyen y atemorizan, no ganan las guerras. Las batallas decisivas en este caso serían las de infantería. Ahora bien, como contrapartida a los daños que sufriría Nicaragua, el fracaso del CONDECA en derrocar al Gobierno nicaragüense provocaría situaciones altamente conflictivas al interior de Honduras y Guatemala, por no hablar de la situación salvadoreña. Quedaría también abierta la pregunta de lo que ocurriría al Partido Republicano en las elecciones de Estados Unidos.

Como balance, las fuerzas de honduras en el supuesto de ser apoyadas militarmente (y no sólo política o simbólicamente) pro el resto del CONDECA y pese a la ayuda logística norteamericana, tienen posibilidad de destruir gran parte de la economía y gran número de vidas nicaragüenses, pero no de triunfar sobre el pueblo en armas, revirtiéndose en el proceso efectos negativos al interior de los países del "triángulo del norte" a lo que habría que añadir una situación difícil para la Administración republicana de Estados Unidos.

La contrarrevolución imperialista

El tercer círculo agresivo está conformado por fuerzas estadounidenses. Estas además de prestar asesoramiento, apoyo material y jugar papeles de dirección sobre los contrarrevolucionarios nicaragüenses y centroamericanos, mantienen constantes vuelos espías -incrementados en octubre- en conjunción con maniobras navales que, reforzadas recientemente por tropas especiales de desembarco naval conocidas como "abejas de mar", entrarán en su fase más activa en noviembre y diciembre. Todo ello se realiza en el contexto de la operación Pino Grande II que, en los próximos dos meses realizarán las maniobras terrestres más cercanas a la frontera nicaragüense y con el mayor número de tropas norteamericanas y hondureñas previstas en las maniobras.

Las posibilidades de involucramiento directo de soldados norteamericano en una invasión a Nicaragua ha aumentado. En el presente mes se han confirmado los métodos para hacerlo. El FDN ha pedido públicamente al CONDECA su apoyo en la guerra contra la revolución sandinista. Honduras, miembro del CONDECA, ha hecho solicitud oficial a Estados Unidos pra realizar un pacto de "defensa mutua". El CONDECA, como conjunto, ha señalado la "conveniencia" de ser ayudado por Estados Unidos en la defensa de la "democracia" den la región. El Coronel Arnold Schlossberg, oficial del Comando de Desplazamiento Rápido y uno de los jefes de la operación Pino Grande II, ha declarado que el principal objetivo de la maniobra es entrenar al ejército norteamericano "para una rápida movilización a cualquier país que solicite su intervención". La similitud con el caso de Grenada es clara.

Como contrapartida es necesario señalar que la lógica más elemental indica que en caso de una intervención estadounidense, tras una fuerte resistencia en guerra de posiciones, se pasaría a hacerse necesaria una fase de guerra de movimientos y guerrillas por parte del Frente Sandinista. Asesores militares norteamericanos en El Salvador han declarado que para poder contar con una victoria sobre la guerrilla de Farabundo Martí, al cabo de varios meses, es necesario tener una correlación favorable de 8 soldados pro cada guerrillero. En ese sentido uno de los problemas que actualmente impide un triunfo reaccionario es que la relación es de 4 a 1. Pues bien, si tal análisis es correcto, ¿cuántas personas es razonable calcular que participarían en Nicaragua en la guerra irregular contra la intervención en campos y ciudades? ¿qué cantidad de hombres debería emplear entonces y por cuánto tiempo para poder lograr su objetivo? NO olvidemos que el propio Pentágono calcula en 130 mil los hombres en armas en Nicaragua, y que aún en la hipótesis que la mitad -por morir en la guerra o por cualquier otra causa- no pudiera hacer es e tipo de combate, el problema que queda es sumamente grave. Ciertamente la Administración Reagan podría destruir rápidamente la economía y ciudades de Nicaragua, pero eso no significa ganar la guerra.

La situación se complica más si se tiene en cuenta que Nicaragua libraría una guerra contra fuerzas extranjeras que, como lo demuestra la historia, provoca siempre fuertes reacciones adversas en la población invadida; realidad que vendría a potenciar el actual consenso sandinista en los sectores populares favoreciendo el accionar guerrillero. Producto de las intervenciones en el pasado y de la postura actual del Gobierno Republicano, el propio embajador estadounidense en Nicaragua, ha reconocido, en pláticas privadas, existencia de un fuete sentimiento anti-norteamericano en el país. Esto no implica que no se haga una clara distinción entre los norteamericanos intervencionistas y los anti-intervencionistas. La geografía nicaragüense es otro factor adverso que ha de enfrentar el Pentágono; esta, atravesada por montañas que cubren gran parte del territorio nacional (ver mapa) ha demostrado históricamente su aptitud para la lucha guerrillera. Los marines aún pueden recordar que no pudieron vencer militarmente a Sandino durante seis años de intervención.

Paralalelamente, la Administración Reagan tendría que afrontar fuertes críticas internacionales e incluso nacionales, máxime cuando se fuera delineando con claridad la imposibilidad de obtener victorias rápidas. La actual Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, reubicada en ese momento entre las montañas, podría además sostener el reconocimiento de gran cantidad de países. Todo ello sin tomar en cuenta situaciones difíciles en /El Salvador, tensiones imprevisibles con Cuba, y la oposición de la Unión Soviética ante problemas de Estados Unidos con Cuba. Y éstos en la coyuntura electoral norteamericana.

Como balance, el tipo de objetivos militares buscados por la contrarrevolución nicaragüenses, el fortalecimietno y unión de las fuerzas reaccioanarias centroamericanas y los movimientos de las tropas norteamericanas, confrontan un cuadro muy coherente que ratifica el camino hacia la guerra, independientemente de que ataquen todas la fuerzas o parte de ellas. Ahora bien, dichos ataques, aunque suponen costos para Nicaragua -fuertes en algunas de las alternativas-, también implica serios costos para los agresores en la medida que no es probable ue logren sus objetivos.

Cabe entonces la pregunta: si las fuerzas agresores pagarían tales costos ¿por qué los Estados Unidos insisten en la vía militar?. Dos razones parecen entregarnos la clave. La primera cosnistiría en la percepción de altos mandos en Washington de que la población nicaragüense no apoyaría al Gobierno Revolucionario o incluso se levantaría en armas en su contra, en caso de ser atacado por algunas de las fuerzas militares señaladas. La segunda estaría ligada a la excesiva percepción ideológica de los problemas que muchos miembros de la Administración Reagan tiene y que en pocas ocasiones se ha impuesto el pragmatismo de otros sectores igualmente conservadores. La interrelación de ambos factores harían prever triunfos rápidos que, obviamente, les serían sumamente favorables.

El grado de descontento que prevean en el pueblo de Nicaragua les daría la clave para decidir si es necesario usar los tres círculos en su totalidad o no es necesario. Se buscaría lograr así el máximo provecho al menor costo posible. Vista Nicaragua desde el corazón del proceso los datos contradicen la percepción norteamericana (movimientos masivos en campañas de salud y educación, efecto de la reforma agraria sobre miles de campesinos, gigantesca incorporación a la defensa militar, facilidad de convocatoria a movilizaciones, imposibilidad de la contrarrevolución de provocar insurrecciones locales, etc. En octubre, por ejemplo, se han montado en menos de 24 horas, dos manifestaciones con más de 100.000 personas en las calles de la capital (que tiene medio millón de habitantes). Pero quizás sólo la propia guerra pueda convencer a los imperialistas de lo errado de su posición. No sería la primera vez que los informes de inteligencia se equivocarían al medir la subjetividad de los pueblos., La inesperada resistencia en Grenada, en la medida de su tamaño y pese a la división interna, da el más reciente ejemplo. Y Vietnam no ha sido olvidado.

En todo caso, la guerra, sumamente costosa para las partes en conflicto, no es aún inevitable. La misma Cámara de Representantes norteamericana, en un golpe político votó, pro segunda vez en menos de tres meses, a favor de retirar medios financieros de la CIA contra Nicaragua. Aunque es posible que el Senado vote distinto, la solución de compr9omiso a la que se deberá llegar representa un nuevo llamado de atención para Reagan. Pro otra parte, las negociaciones de paz que impulsa el grupo Contadora tienen un respaldo internacional pocas veces visto. Sin embargo, la salida pacífica ciertamente presenta graves dificultades.

Las gestiones de paz

Las naciones que componen el Grupo de Contadora buscan mediar en el conflicto regional buscando una alternativa política. Nacido pro consenso este grupo no tiene facultades para imponer a ningún país "decisiones últimas', debiendo tomar todas sus resoluciones pro unanimidad. Esto, que es un dato fundamental pero frecuentemente olvidado, explica en parte la necesaria lentitud de su gestión aunque también las dificultades de cualquiera de las partes en retroceder sobre lo aprobado. Tras varios meses de gestión, cuyo principal y nada desdeñable logro h sido contener la guerra la mantener vigentes la posibilidades de negociación, Contadora ha logrado recientemente la firma de todo los países centroamericanos de un "documento de objetivos" consistente en 21 puntos o artículos. El 6 de octubre le Secretario General de las Naciones Unidad fue informado oficialmente de dicho logro.

El análisis de esos 21 puntos, nos permite advertir la presencia de cinco grandes proposiciones : 1) abstenerse de realizar acciones que obstaculicen la paz (2 artículos); 2) Fomentar procesos democráticos representativos y pluralistas (3 artículos); 3) garantizar la seguridad nacional de los países centroamericanos evitando conflictos directos entre los Estados (4 artículos); 4) garantizar la seguridad nacional de los países de la región evitando el apoyo a grupos que buscan desestabilizar otros Estados (5 artículos); 5) desarrollar gestiones dirigidas a mejorar la economía de los países (5 artículos). Existe también un artículo destinado a ayudar humanitariamente a refugiados centroamericanos.

Sin embargo, llefados a ese punto, un análisis exhaustivo de las declaraciones de los Cancilleres de Contadora, permite establecer diferentes énfasis en el peso que las cinco grandes proposiciones encuentran en los cancilleres. Significativamente no aparece en el documento referido anteriormente, ninguna jerarquización sobre aquellos puntos que requieren una acción inmediata. La diferencia parecería estar en que Venezuela enfatiza la democracia para lograr la seguridad y México enfatiza la seguridad para lograr la democracia. Lo anterior no implica, ni mucho menos, que esos dos países, descuiden o menosprecien el punto que enfatizan menos, pero las diferencias serían importantes. Colombia y Panamá parecían fluctuar entre ambos posturas.

Tales posiciones, al parecer conciliables entre los cancilleres de Contadora, se encuentran agudizadas en los países sobre los que pretenden mediar. Nicaragua insistiría en la seguridad y los demás en la democracia. El Gobierno Sandinista, sin menoscabo de su potestad en asuntos de política interna, ha ratificado su disposición a celebrar elecciones en 1985 y fuentes del Consejo de Estado han declarado públicamente que la ley electoral estaría preparada el 21 de febrero del 84. Sólo una agresión podría incidir sobre tales proyectos pues sería absurdo que empeorándose la situación militar se dejara tribuna abierta a algunas fuerzas políticas que buscan el derrocamiento armado de la revolución. De ahí que Nicaragua insista en que la seguridad es el mejor camino para el desarrollo de la democracia. Por otra parte, no nació de un golpe de Estado; de El Salvador cuyo régimen, además de romper el diálogo con su principal fuerza opositora (FMLN), está atrasando las fechas de elecciones; y de Honduras cuya democracia no resiste un análisis profundo sobre el verdadero sector que detenta internamente el poder. A lo anterior, más allá de una base común, se suman diferencias sobre cuáles son las medidas que verdaderamente afirman la seguridad nacional de los países centroamericanos.

Sin embargo, el obstáculo fundamental, presente pro lo demás a través de las anteriores formulaciones, reside en la falta de voluntad de la Administración Reagan para encontrare una salida política. Todo el desenvolvimiento militar antes analizado así lo indica, basado en que mediante esa vía lograría una victoria total. El mismo Kissinger, que por la comisión que preside debía al menos tener un lenguaje prudente, ah afirmado que la solución militar es parte fundamental de la política norteamericana en la región. De ahí quem según cables internacionales que citan "fuentes confiables", la visita de la Comisión Kissinger a Nicaragua, único país centroamericano en que se reunió con opositores al gobierno, fuera sumamente tensa. Según dichas agencias el momento culmen había sido cuando Kissinger dijo al Coordinador de la Junta de Gobierno, Comandante Daniel Ortega, "que no le gustaba su retórica" cuando éste criticaba la "guerra que Estados Unidos desarrollaba contra Nicaragua". La respuesta fue: "A nosotros no nos gustan las bombas que Estados Unidos nos manda'. Las postura de los Estados Unidos parece haber dado pie a que el Grupo Contadora, además de a los países centroamericanos, llamara a "otros Estados, con intereses y vínculos en la región, a abstenerse de realizar acciones que obstaculicen los esfuerzos de paz". El Canciller D'Escoto había declarado días antes que Contadora eventualmente debería dirigirse al Gobierno de Reagan, "principal perturbador de la pz" y que "llegará el momento en que las propuestas de paz para la región tengan que incluir a la Administración Reagan.

Buscando cómo superar el impasse, Nicaragua "dentro del marco de Contadora" presentó el 15 de octubre cuatro proyectos de acuerdo al Grupo Contadora (y a Estados Unidos) que "sin pretender agotar todos los posibles acuerdos", forman "un todo indivisible". El primero de ellos es un tratado entre Nicaragua y Estados Unidos. En su parte medular "Estados Unidos de América reconocen el derecho inalienable de la República de Nicaragua a su independencia y autodeterminación, en su condición de Estado soberano. Reconocen asimismo, que la República de Nicaragua no constituye reserva estratégica o aérea de influencia de ninguna potencia extranjera, por ser estos conceptos, u otros similares, atentatorios e incompatibles con la soberanía e independencia de Nicaragua" mientras "La República de Nicaragua declara que el ejercicio de su derechos soberanos no constituyen amenaza alguna a la seguridad de los Estados Unidos y que no permitirá que el territorio de Nicaragua pueda ser utilizado par afectar o amenazar la seguridad de los Estados Unidos ni para agredir a ningún otro Estado, asegurando, además, el tránsito de los buques mercantes y aeronaves comerciales con bandera de Estados Unidos en sus aguas territoriales y espacios aéreos de conformidad con las leyes internacionales y el derecho interno de Nicaragua".

El segundo de los acuerdos es entre Nicaragua y Honduras, por el que ambas repúblicas se comprometen a no recurrir a la fuerza ni aprestar apoyo a grupos que busquen desestabilizar o derrocar al otro gobierno. El tercer proyecto de acuerdo, sobre El Salvador, establece la necesidad de una solución negociada y el compromiso de los Estados que quieran firmarlo a "no brindar y en su caso suspender la asistencia y el entrenamiento militar y el suministro y tráfico de armas y pertrechos bélicos que pudieran prestar directamente a las fuerzas en lucha o a través de terceros Estados". El cuarto proyecto es entre las Repúblicas centroamericanas, en el que se dan garantías mutuas de no atacarse ni apoyar a quienes ataquen a cualquier gobierno del área. Los países de Contadora serían garantes de tales proyectos o en casos extremos las Naciones Unidas.

Estas propuestas, que seguramente encontrarán una contrapartida por parte de los otros países centroamericanos (Estados Unidos los ha considerado "insuficientes") en un marco de tensiones militares y presiones políticas (búsquedas de apoyo de los gobierno conservadores en la OEA y de Nicaragua en la ONU), pasarán a ser discutidas en noviembre.

En este contexto los conocidos sucesos de Grenada, condenables por la forma en que se resolvió el conflicto interno y por la injustificable intervención norteamericana vinieron a caldear más la situación y a hacer ver a los incrédulos que la intervención imperialista no es retórica nicaragüense. Con todo, tras sólo ocho días después de la intervención y persistiendo un fuerte conflicto con Cuba, es difícil aún evaluar si las reacciones internacionales y las posturas internas en Estados Unidos pueden alterar los designios bélicos de Washington en Centroamérica al menso en sus posibilidades extremas.


Conclusiones

De todo lo anterior se desprenden tres alternativas en el desarrollo de la actual coyuntura. La primera de ellas, la menos grave, consiste en que la contrarrevolución nicaragüense soltara de un solo golpe sus fuerzas combinándolas con nuevos ataques aéreos y sabotajes a la energía, productos de agroexportación y centros militares. Al mismo tiempo se mantendría uan situación tensa de Estados Unidos y el CONDECA contra Nicaragua. De lo anterior se desprenderían dos posibilidades:

- Reagan buscaría el desgaste económico de Nicaragua, buscaría en otros temas la propaganda para su candidatura -presumiendo de paso en tener en jaque al Gobierno sandinista-, y desataría la "ofensiva final" tras su presunta reelección; b) forzado nacional e internacionalmente, y tratando de aprovechar los efectos de la ofensiva del FDN-ARDE, tomar en serio la gestión de Contadora. Creemos que la segunda de estas posibilidades es muy remota (máxime si, como es previsible, el sandinismo sigue golpeando fuerte a los somocistas), siendo más viable la primera. A su vez la primera alternativa global de la coyuntura, es decir, la ofensiva total de sólo el primer círculo agresor sería de hecho una variación de la lógica militar y diplomática que Reagan ha venido impulsando y sólo podría entenderse si los sucesos de Grenada -relacionados con la postura norteamericana en el Líbano- lo golpeara muy fuerte nacional e internacionalmente.

- La segunda de las alternativas consistiría en que, a los ataques de la contrarrevolución nicaragüense se sumara la guerra de Honduras y el CONDECA, con apoyo logístico norteamericano, contra Nicaragua. Esto supondría que el análisis reaganiano de la subjetividad de la población nicaragüense le haría pensar que los ejércitos reaccionarios del área tendrían posibilidades de triunfo. El resultado sería la derrota de Honduras y el CONDECA que se verían obligados a replegarse a sus territorios pagando ambas partes sus respectivos costos humanos, económicos y sociopolíticos. Reagan y los republicanos, sufrirían las consecuencias en Estados Unidos. Esta alternativa supone que Reagan se vería imposibilitado de intervenir directamente, pero los efectos de una derrota hacen ver la gran posibilidad de que premeditadamente o no, la Administración Reagan se lance a la intervención directa.

Por ello, la tercera de las alternativas implica la agresión del FDN-ARDE, el CONDECA y el imperialismo. En esta opción, teniendo en cuenta el período pre-electoral estadounidense, Reagan estaría presuponiendo una victoria relativamente rápida. El resultado de esta alternativa sería el empantanamiento de la intervención y los consiguientes conflictos que se sucederían.

Ahora bien, aunque las alternativas son tres, la tarea que está realizándose es una sola: seguir la consigna vietnamita de "prepararse para lo peor". En consecuencia, Nicaragua está tensando sus fuerzas militares y diplomáticas -actualmente el país se encuentra en estado de alerta que es el caso previo a cualquier tipo de guerra- y los amigos de Nicaragua deberán comenzar una fuerte campaña anti-intervencionista que busque evitar la guerra o ponga en situación difícil a los agresores cuando la invasión necesariamente se prolongue.

Más allá de las previsiones políticas, las palabras de Sandino cobran vigencia nuevamente: "Nuestro triunfo no admite dudas, pues Dios no solamente ha favorecido nuestra causa, sino que se ha convertido en parte interesada. Todas las riquezas que ostentan los piratas no deben deslumbrarlos, por que las grandezas de Dios son las protectoras nuestras. Los piratas se irán de nuestro territorio y ni ellos mismos podrán dar después una explicación de lo que les obligó a derrotarse... todo lo tienen pero les falta Dios".

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