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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 28 | Octubre 1983
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Nicaragua

La intervención norteamericana en el Líbano: ¿un mensaje cifrado?

Las repercusiones del derribamiento del avión surcoreano y el recrudecimiento del conflicto en el Líbano -en momentos en que se va venciendo el plazo de las discusiones en Ginebra sobre la instalación de los misiles en Europa- definen el contexto internacional donde se ubica hoy Nicaragua.

Equipo Envío

En un marco internacional de extrema tensión ¿qué significa el conflicto en el Medio Oriente y la intervención directa de los marines norteamericanos para la región centroamericana? Así como el conflicto de Las Malvinas y del Líbano, el año pasado, fueron puntos de referencia para Nicaragua hoy, nuevamente, el posible comportamiento de la Administración norteamericana en nuestra región puede analizarse a la luz de lo actuado en el Líbano. A pesar de la distancia geográfica, pueden encontrarse proyectos e intenciones semejantes.

La Asamblea General de las Naciones Unidas viene a funcionar, en las actuales circunstancias, como un termómetro de la tensión internacional y por qué no decirlo, del conflicto centroamericano. Los problemas de la región siguen en aumento con el correr del los días y las posiciones contrapuestas se marcan con mayor nitidez. Los avances tibios de Contadora no parecen ser suficientes como para impedir que Honduras y Costa Rica intenten plantear la problemática regional en la OEA. Al mismo tiempo, Nicaragua insiste en que esta discusión se realice una vez más en la ONU. Paralelamente, la resurrección oficializada del CONDECA a partir de la reunión del 1 de octubre en Guatemala ensombrece aún más las posibilidades de soluciones negociadas. la complicidad descarada de una parte de los dirigentes de Costa Rica en la acción militar de RDE contra el puerto aduanero de Peñas Blancas el 28 de septiembre, aparece como un importante dato ratificatorio del papel que se le asignó a Costa Rica en la desestabilización del proceso nicaragüense. El bloqueo terrestre contra Nicaragua se estrechó aún más acelerando el estrangulamiento político-diplomático contra la revolución sandinista.

Este estrangulamiento regional es parte de una estrategia mucho más global de desestabilización de Nicaragua. La operatividad militar desde ambas fronteras y el avance en técnicas, métodos e instrumentos sofisticados utilizados por los grupos anti-sandinistas, complementan junto con el boicot económico, esta costosa estrategia global, cuyas consecuencias son cada día mayores para el pueblo nicaragüense.

A pesar de estos costos -que significarán por ejemplo que 145,000 quintales de café no puedan ser cosechados por encontrarse en zonas de guerra- una serie de esfuerzos, de todo tipo, se concretaron en el país para amortiguar los efectos de este plan desestabilizador. El trabajo político con las familias y con campesinos y mískitos reclutados por la contrarrevolución determinó que más de 200 "sublevados" se reincorporaran a las tareas normales de la reconstrucción, golpeando duramente a la base social de la contrarrevolución. La intensificación del contacto económico con sectores empresariales hondureños así como las múltiples misiones diplomáticas nicaragüenses al exterior también se inscribieron en esta línea. El mismo avance en la institucionalización del proceso comisión electoral, ley de Servicio Militar Patriótico, la consolidación del financiamiento a sectores privados, la continuidad del trabajo de los partidos políticos de oposición, también disminuyen los efectos de la agresión contra Nicaragua.

La batalla de la cosecha del café -el "grano de oro" emerge como un símbolo de esta nación, complejamente problematizada y amenazada, pero repleta de esperanza y dinamizada por la participación popular.

Marco internacional del último mes

El plazo para la discusión sobre el problema de los euromisiles se va agotando. Las pláticas en Ginebra no parecen arrojar saldos positivos y los aliados norteamericanos en Europa ratifican su decisión de instalar los Pershing y Cruceros. La cumbre realizada entre Kohl y el primer ministro italiano Craxi en Bonn es significativa -al ratificar la decisión de seguir adelante con el plan previsto- y en cierta forma ejemplificadora de la consolidación de la línea armamentista. La tensión que ella crea en Europa, desde tiempo amenazada por las teorías de "guerras nucleares limitadas", va aumentado cotidianamente el agotarse los plazos y calendarios previstos. En este marco de la carrera contra el tiempo, que tanta preocupación ha suscitado en los movimientos por la paz de Europa y Estados Unidos, el derribamiento del avión sur-coreano ha motivado algunos cambios, en el ultimo mes, en el espectro internacional.

No pretendemos aquí analizar la circunstancias y hechos que acompañaron al derribamiento del avión ni hacer juicios de valor sobre los mismos -si fue una provocación, un detonante, un error, etc.-. Solamente repasar rápidamente algunos aspectos de la utilización periodística del incidente y del aprovechamiento que la Administración norteamericana ha hecho del mismo y que le ha permitido salir fortalecida en el espacio ideológico-internacional. Algunos de estos elementos son:

* La administración desvía el centro de atención mundial, ubicándolo en el campo soviético que pasa a ser rápidamente cuestionado y criticado.

* En su calidad de aliado próximo a Corea del Sur, el gobierno norteamericano se ubica como principal agredido. Más allá de la nacionalidad del avión, esta actitud le permite convertirse rápidamente en la vanguardia de la respuesta internacional contra la URSS y en el "máximo defensor" de los derechos internacionales "pisoteados".

* En términos políticos, la Administración Reagan justifica la validez de la teoría de la confrontación Este-Oeste para analizar toda la realidad internacional y la concepción de que todos los hechos que se producen en el mundo y que afecten a sus aliados son amenazas claras contra su propia seguridad nacional. En el terreno ideológico, el hecho del avión genera un anticomunismo primario virulento que también es de utilidad para la política norteamericana. Por ejemplo, en el Diario costarricense "La Prensa Libre" del 22 de septiembre aparece un artículo intentando probar la relación de distintas organizaciones internacionales "lideradas" por Moscú. Se adjunta un gráfico con una estrella de cinco puntas y con las siglas "URSS" en el centro. De cada punta sale el nombre de las organizaciones: IRA (Gran Bretaña); ETA-M (España); OLP (Palestina); Brigadas Rojas y Primera Línea (Italia) y AD (Francia). Entre AD y los grupos italianos según el gráfico se encuentran los "Verdes, Ecologistas y Antinucleares".

* Todo lo anterior le permite a la Administración norteamericana aumentar su "sutil" política de presión, no sólo hacia los demócratas al interior del país, sino también con sus aliados, especialmente los europeos. Más que nunca cualquier cuestionamiento a la Administración Reagan será presentado como un ataque a la nación norteamericana o a la OTAN.


Desde la perspectiva centroamericana hay otro elemento que es el fundamental. La problemática promovida en torno al avión surcoreano le permitió a la Administración desviar la atención mundial y acallar -coyunturalmente- el enjuiciamiento crítico que buena parte de la comunidad internacional le estaba haciendo en torno a su política hacia Centroamérica -maniobras Pino Grande y Readex, consolidación de Honduras como bastión militar, desestabilización de Nicaragua, etc. De agresor a agredido el Presidente Reagan recupera, aunque parcialmente, una imagen que hasta agosto estaba bastante deteriorada. Esto le da un mayor espacio político internacional para continuar su plan de intromisión en América Central -y también en Medio Oriente- con costos políticos menores y sin necesidad de cambiar los elementos más estratégicos de su visión interventora.

La visita de Caspar Weinberger a América Central; la aprobación de otros 19 millones de dólares para los grupos antisandinistas; la consolidación del CONDECA (Consejo de Defensa Centroamericano) quedan en un segundo plano en la prensa -y por ende para una gran parte de la opinión pública internacional - relatándose intencionadamente las noticias sobre la próxima visita de la "pacificadora" Comisión Kissinger a Centroamérica. También se intenta sepultar las informaciones sobre la continuidad de las maniobras militares norteamericanas en el área y la desarticulación de la ofensiva antisandinista que, lanzada desde las fronteras norte y sur, pretendía concluir con el control de los departamentos centrales del país (ver envío número 27 - septiembre de 1983).

La intervención norteamericana en el Líbano o "la verdad" de una política agresora

Más allá del inestable alto al fuego al que se llegó casi a fin de septiembre los sucesos acaecidos durante todo el mes, además de su propia gravedad, son ejemplificadores de una política global injerencista. En la tercera semana de septiembre, los barcos de la Sexta Flota norteamericana bombardearon las posiciones de los musulmanes que intentaban ocupar la población de Suk Algarb. Un telex de la UPI del 20 de septiembre decía: "Los cañoneros que bombardean posiciones antigubernamentales durante las mayores operaciones navales norteamericanas desde el conflicto de Vietnam son parte de una creciente fuerza de combate asignada al Líbano que incluye 15 barcos de guerra y 16,238 soldados y marinos norteamericanos".

La participación abierta de tropas norteamericanas -en el marco de las "fuerzas de paz"- se acrecentó..." después del repliegue israelí del Chuf, el 4 de septiembre último..." (La Prensa 20-9-83). Con el propósito de hacer un rápido cuadro de la situación podemos plantear los siguientes elementos:

* La resistencia de libaneses y palestinos en sus respectivos territorios ocupados por Israel cuestionó el poder hegemónico israelí a partir del retiro de la OLP de la zona conflictiva (1982).

* El deterioro de la propuesta norteamericano-israelí para el Líbano se ejemplifica, entre otros elementos, por la caída de tres personajes implicados directamente en la política agresiva hacia los palestinos: Haig, Sharon y Beguin.

* Ante el descontrol en las zonas ocupadas, la Administración Reagan, con la cobertura que le dan las "fuerzas de paz", decide en septiembre una intervención militar más directa. La Comisión de Relaciones Exteriores del Senado aprobó el 23 de septiembre un compromiso que le permite al presidente mantener los marines en el Líbano hasta por 18 meses más. Esta Comisión del Senado, le liberó las manos a la Administración para que ejecute una política de relativa independencia del parlamento en la conflictiva región del Medio Oriente.

* La Administración Reagan utilizó, también en el Líbano, su ya largamente conocido fundamento de "la seguridad nacional amenazada". En una conferencia de prensa efectuada el 24-9 un dirigente palestino declaró: "...últimamente los portavoces de la Administración Norteamericana ampliaron la misión de sus fuerzas estacionadas en el Líbano a la protección de la seguridad nacional de Estados Unidos. Es más, los mismos portavoces precisaron que el poblado de Sub-Algarb, en caso de caer bajo el dominio de las fuerzas patrióticas libaneses, significaría una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos". Es importante aclarar que Suk-Algarb es un pequeño poblado de 10,000 habitantes a más de 10,000 kilómetros de Washington.

¿Qué significa la Seguridad Nacional para la Administración Reagan?¿Es acaso la "seguridad nacional" lo mismo que la hegemonía económica sobre importantes regiones del planeta? De ser así todo problema en gran parte de América, Asia y Africa afectaría la "seguridad nacional" de los Estados Unidos por su control económico sobre esas regiones... Si el Medio Oriente, a gran distancia geográfica de Estados Unidos, significa un riesgo para la seguridad nacional norteamericana, comprenderemos mucho mejor la preocupación que significa para la Administración la revolución sandinista y el movimiento popular salvadoreño que se encuentran en su "traspatio", dentro mismo de su "cuarta frontera". Tres elementos fundamentales -asociados a la realidad centroamericana- surgen del análisis del problema del Líbano.

* Israel desarrolla en Medio Oriente una política de "gendarme" de la estrategia global norteamericana. ¿Acaso en Centroamérica, la militarización de Honduras no tiende a convertir a este país en un administrador regional de la política norteamericana?

* La decisión de la Comisión del Senado norteamericano que permite a los marines quedarse 18 meses en el Líbano es una concesión o "política de compromiso" hacia la Administración Reagan. ¿No está ligada esta posición senatorial a la decisión de renovar la ayuda económica de 19 millones de dólares a los grupos antisandinistas que operan contra Nicaragua? Posiciones similares fundamentalmente por dejar las manos libres a una política esencialmente guerrerista e intervencionista.

* La intervención norteamericana directa en el Líbano se profundiza junto con el fracaso de la política israelí hacia los territorios ocupados. ¿No se vislumbra también en Centroamérica un cierto fracaso de la política norteamericana llevada a cabo hasta ahora a través de métodos indirectos de intervención? Los tres años de guerra irresuelta en El Salvador con un impresionante apoyo militar y económico de Estados Unidos al gobierno de ese país y las fallidas ofensivas antisandinistas contra Nicaragua ¿no tienen signos de una política equivocada del gobierno norteamericano?

Centroamérica y Medio Oriente, a pesar de los miles de kilómetros de distancia y de culturas y experiencias distintas, son similares en la concepción estratégica de la Administración estadounidense. Queda entonces preguntarnos si la intervención directa de USA en el Líbano puede o no convertirse en un precedente significativo para nuestra región. ¿Acelera una posible intervención militar en Centroamérica o por el contrario, el hecho de haber intervenido en el Líbano le resta espacio internacional para repetirlo en la región centroamericana? ¿Qué significa concretamente el fracaso de la política mediatizada por Israel en el Líbano y el fracaso de su política implementada en nuestra región?

El 27 de septiembre en su alocución en la Asamblea General de Naciones Unidas, el Coordinador de la Junta de Gobierno de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega, decía: "¿Dónde están los éxitos de la política norteamericana en Centroamérica? ¿Dónde están sus victorias en El Salvador? ¿Dónde están los paladines de la libertad de los Estados Unidos en Nicaragua? La política de ataques y agresiones militares de la Administración Reagan en la región ya está fracasada y no le queda más alternativa que un involucramiento mayor y cada vez más directo".

Intensos movimientos en una región cada vez mas conflictiva

Aunque es bien difícil pensar en el fracaso de la política Reagan en Centroamérica cuando observamos los ataques cotidianos contra Nicaragua, el aumento del accionar represivo en El Salvador, el armamentismo creciente -acompañado de represión interna- en Honduras o el servilismo a sus planes estratégicos de la nueva conducción militar guatemalteca, sin embargo, es necesario analizar tendencial e históricamente el desarrollo de la región centroamericana. Más allá de cada golpe que reciben los procesos populares, no podemos olvidar que los profundos cuestionamientos que impulsan estos movimientos populares, acrecentados en los últimos años, debilitan sensiblemente el poder hegemónico norteamericano en una región que ha sido siempre "fácil" y "suya". Por ello, todo debilitamiento del control geopolítico total es ya pérdida para los que han detentado el poder desde hace dos siglos.

En este marco, la etapa que incluye los últimos tres o cuatro años significa, tendencialmente, un avance rápido -casi desenfrenado- de la pérdida de la hegemonía sobre la región. Y es sin duda esta visión la que prima, cuando se analiza la falta de éxitos concretos de la Administración norteamericana en el área y por ende, -como en el Líbano- se contemplan las posibilidades cada vez mayores de una intervención violenta y directa para "resolver" esta problemática. En el último mes, sin embargo, se ha dado en el área una serie de movimientos político -diplomático que se corresponden, todavía, con una etapa de intervención indirecta de parte de la Administración norteamericana.

Nicaragua por dos veces utilizó el foro internacional más importante -las Naciones Unidas- para presentar las agresiones en aumento que soporta: El llamado de urgencia del Consejo de Seguridad (13-9-83) y el discurso del Comandante Daniel. Ortega en la Asamblea General. Por su parte, Honduras y Costa Rica trataron nuevamente de introducir el problema centroamericano dentro del organismo regional -la OEA- donde el control político norteamericano es mayor.

A todo esto, la actividad de Contadora como potencial instrumento de solución pacífica, volvió a ser relativa. La reunión del 7-8 y 9 de septiembre en Panamá aportó una serie de acuerdos, luego ratificados por los gobiernos centroamericanos, cuyos cancilleres habían estado presentes. Sin embargo, los puntos surgidos en dicha reunión no sobresalen en lo esencial de las líneas del acuerdo de Cancún. Al margen de ser un esfuerzo válido, el problema sigue siendo ¿cómo implementar la aplicación efectiva de los acuerdos de Contadora cuando día a día se agudiza más el conflicto militar en la región? Por ejemplo, el mismo día que se realizaba la reunión de Panamá se producía el terrible atentado contra el aeropuerto civil de Managua y contra el colegio de la misma ciudad. En cierta forma se sienten dos dinámicas diferentes: la búsqueda de arreglos diplomáticos de Contadora y la agresión militar en aumento contra Nicaragua, que supera y desborda el ritmo del esfuerzo negociador.

En las Naciones Unidas, el Comandante Ortega propuso que la problemática centroamericana fuera discutida por la Asamblea General de ese organismo. Tal proposición que el martes 4 de octubre fue aceptada por el plenario de la ONU, sin embargo creó una cierta molestia en alguno de los países que componen Contadora. En una declaración a la prensa el canciller de Panamá -aparentemente como vocero del grupo- manifestó su preocupación por el pedido unilateral de Nicaragua en la ONU. Esta situación puede significar el inicio de una cierta -y muy coyuntural- tensión entre Contadora y Nicaragua, si bien Nicaragua no cuestiona en nada la validez de los esfuerzos negociadores de Contadora -incluso luego del ataque desde Costa Rica pidió a Contadora el envío de observadores a esa frontera-.

El 1 de octubre se realizó una reunión en Guatemala, donde además del Presidente de ese país y los jefes militares de Honduras, El Salvador y Panamá, estuvo presente el Jefe del Comando Sur, Paul Gorman. El objetivo principal de la misma era oficialmente resucitar el CONDECA. A nadie le quedaron dudas, y así se comprobó en las distintas manifestaciones posteriores a la reunión que la decisión de resucitar el CONDECA está íntimamente ligada a una posición ideológica y política de combatir a Nicaragua y los movimientos populares de la región.

En cierta medida, el comportamiento de Nicaragua de utilizar todos os foros posibles -incluyendo Naciones Unidas- para discutir el problema centroamericano tiene su propia explicación en el agravamiento cada vez mayor de la situación regional y al observar no sólo la intensificación de la ofensiva desestabilizadora contra su territorio sino también la consolidación de los mecanismos - como el CONDECA- que estarán llamados a enfrentar unitariamente a toda Centroamérica contra Nicaragua.

Sin duda alguna, una visión equitativa de parte de Contadora, significaría no sólo molestarse por la posición unilateral de Nicaragua de solicitar la discusión del problema regional en la Asamblea sino también la de señalar como violatorio de los esfuerzos pacificadores la resurrección del CONDECA y la intensificación de la guerra contra Nicaragua.

La región nos muestra un tiempo político estrecho y limitado. El sentimiento real de Nicaragua como país amenazado y acosado explica la búsqueda de todas las posibilidades de frenar el conflicto. Y es en esta forma que parece entenderlo la comunidad internacional que aceptó el pedido de Nicaragua en la ONU. Para Nicaragua la discusión en la ONU del problema regional no significa cuestionar Contadora, sino internacionalizar sus esfuerzos para crear más conciencia mundial sobre los riesgos de una confrontación militar en la región.

En el marco regional, la actitud de Costa Rica, avalando en su territorio -no sin contradicciones internas-, a los grupos de ARDE y su operatividad militar abierta es tal vez el elemento más preocupante. La esquizofrenia de Costa Rica que ya hemos mencionado alguna vez consiste por ejemplo en sostener la comisión mixta con Nicaragua -una de cuyas reuniones se realizó a comienzos de septiembre- y al mismo tiempo brindar la infraestructura y el territorio a los grupos que conspiran contra Nicaragua.

El ataque del 28 de septiembre a la aduana de Peñas Blancas desde la aduana costarricense es un elemento que preocupa. Este ataque viene a oficializar un bloqueo terrestre casi total contra Nicaragua. La zona de la carretera panamericana fronteriza entre Costa Rica y Nicaragua era sin duda, hasta ahora, el único sector de frontera terrestre que gozaba de "cierta tranquilidad". El ataque y más aún, las versiones distorsionadas que se manejaron en Costa Rica -culpando a Nicaragua de iniciar el ataque- demuestran una voluntad política de ciertos sectores "ticos" de agudizar las contradicciones contra Nicaragua. Sectores que amenazan, incluso, con convocar al TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), para que actúe contra Nicaragua.

Esto es, sin duda, parte de una estrategia planificada por los personeros norteamericanos en el área. El lunes 3 de octubre, periódicos locales informaron que el embajador norteamericano en Costa Rica, Curtin Winsor, amenazó a Nicaragua con una intervención militar norteamericana por haber agredido a Costa Rica en Peñas Blancas.

Costa Rica, país de trayectoria pacífica y de tradición democrática, puede jugar en el plano internacional, con cierto éxito, el papel de "víctima y agredido" de Nicaragua. Ese rol, de ninguna manera podría desempeñarlo Honduras por su militarización creciente. El año pasado, cuando se intentó impulsar a partir de Costa Rica la Comunidad Democrática Centroamericana y luego el Foro Pro-Paz y Democracia, se le asignó a este país un papel de vocero diplomático de un plan de aislamiento contra el proceso nicaragüense. Habiendo fracaso esas maniobras -especialmente al surgir en enero de este año el grupo de Contadora- no es difícil pensar que se le readucúe a Costa Rica su papel en el concierto regional de desestabilización a Nicaragua, sin por ello olvidar las múltiples contradicciones internas que pueden limitar su efectividad.

La ofensiva contra Nicaragua: avances cualitativos con recursos sofisticados

Junto con el papel de Costa Rica como base operacional antinicaragüense hay otros elementos que aparecen como característicos del presente mes en lo que hace a la ofensiva de desgaste contra Nicaragua: los ataques aéreos con explosivos y la utilización de métodos operativos sofisticados. La actividad militar aumentó, comparativamente hablando, con respecto al mes anterior. Sin embargo, señalaremos sólo los aspectos diferenciadores -avances cualitativos- en la guerra que se libra contra el país. Estos avances, no significan un crecimiento de los grupos antisandinsitas por desarrollo de su base social y por ende, por un mejoramiento de su infraestructura y logística en territorio nicaragüense. Señala, sí, un mejor equipamiento -mayor aparato- producto del apoyo cada día más marcado de la Administración norteamericana a los grupos atacantes. La utilización de explosivos plásticos, los bombardeos aéreos o los ataques a objetivos marinos, prueban este enunciado.

Principales ataques aéreos

8 septiembre: Dos avionetas atacan con rockets el aeropuerto A.C. Sandino y otros objetivos civiles.

9 septiembre: Dos aviones de combate atacan con rockets la población civil del puerto de Corinto. Ese mismo día hay ataques aéreos en Cibalsa.

23 septiembre: Un avión ataca la planta eléctrica Nicarao y la fábrica INDUQUINISA.

28 septiembre: Dos aviones atacan posiciones del Ejército en El Naranjo.

3 octubre: Un avión DC-3 es derribado en Los Cedros cuando intentaba abastecer a grupos contrarrevolucionarios internados en el país.

Ataques con recursos sofisticados

8 septiembre: Sabotaje a la terminal de carga de petróleo en Puerto Sandino.

13 septiembre: Voladura de una Cooperativa de pescadores en Chinandega con explosivos altamente sofisticados.

2 octubre: Voladura de dos tanques de combustible de 380,000 galones en Puerto Benjamín Zeledón, Costa Atlántica.

Esfuerzos que obstaculizan la ofensiva

Una serie de elementos que se materializaron durante el mes de septiembre, pueden ser considerados como retardantes de la ofensiva militar ya sea porque limitaron la acción de las fuerzas de tarea o porque ayudaron a impedir el aislamiento contra Nicaragua que lleva implícito el plan global.

* La extensión de la base social de la contrarrevolución entre los menos conscientes y en las zonas donde los logros de la revolución más dificultades ha tenido para llegar, fue un hecho preocupante hace algunos meses. La experiencia personal no favorable de muchos campesinos y mískitos incorporados -por diversos medios y motivos- en tareas conspiradoras y el largo trabajo de esclarecimiento político con ellos y sus familias, motivó que un grupo numeroso de ellos (más de 200) haya depuesto las armas, durante septiembre, para reincorporarse a las tareas habituales.

* La intensificación de relaciones económicas con un importante grupo de empresarios hondureños -por valor de 16 millones de dólares en tregua- permitió comprobar la posibilidad de superar diferencias político-ideológicas para encontrar soluciones a problemas económicos comunes -en gran medida- a todos los países centroamericanos. Este contacto comercial cuestiona, por sí, la separación artificial que se pretende realizar con países históricamente relacionados.

* Los esfuerzos diplomáticos múltiples que realizaron durante todo el mes dirigentes nacionales. Los viajes de Ernesto y Fernando Cardenal a Alemania Federa; de Sergio Ramírez a Corea del Norte, Mongolia, Yuogoslavia, Bulgaria; del Presidente del Banco Central, Figueroa, a Bélgica a una reunión de una Comisión de la Comunidad Económica Europea; del Comdnante Henry Ruiz a la reunión del Sistema Económico Latinoamericano en Caracas, Venezuela; del Comandante Tomás Borge a ocho países diferentes de Europa Occidental; del Comandante Daniel Ortega en la ONU, rompen el aislamiento político al que se intenta condenar a Nicaragua.

A pesar de las zancadillas, Nicaragua sigue caminando

De la misma manera que los campesinos de la zona fronteriza norteña siguen impulsando sus cosechas a pesar de los ataques y agresiones, el país vive su ritmo de reconstrucción. Las agresiones obstaculizan pero no paralizan.

El 13 de septiembre, el Consejo de Estado aprobó finalmente la Ley de Servicio Militar Patriótico, punto de partida para la masificación y nacionalización de la defensa del país. Es la sesión siguiente, el 21 de septiembre, fueron ratificadas las metas electorales para 1985, constituyéndose una Comisión Especial del organismo colegiado que se encargará de elaborar el Anteproyecto de Ley Electoral. Este anteproyecto será discutido con todos los partidos políticos, y una vez aprobado en el Consejo de Estado, durante el transcurso de 1984 se fijará la fecha de las elecciones que será en 1985. En el marco de preparar los mecanismos electorales y completando la actividad de dos comisiones que recientemente visitaron Europa y América Latina, una nueva comisión iba a partir hacia Estados Unidos, contándose con la invitación de varios congresistas. La delegación que estaría encabezada por el comandante Carlos Núñez, no recibió finalmente su visa para entrar a USA. Actitud contradictoria si se tiene en cuenta que Estados Unidos y Nicaragua mantienen relaciones diplomáticas normales.

Por otra parte, teniendo en cuenta el objetivo de esta delegación (conocer de cerca y directamente el modelo electoral norteamericano), la decisión del gobierno norteamericano se contradice con el sentimiento e plena apertura que tiene Nicaragua hacia sus dirigentes, congresistas, líderes religiosos etc., que periódicamente llegan al país para conocer la realidad nicaragüense.

La actividad de las fuerzas políticas continuó avanzando con toda normalidad. El 3 de septiembre el Partido Social Cristiano realizó su asamblea departamental, continuada el 18 de septiembre con la realización del 10 congreso partidario. El mismo día, el Partido Social Demócrata realizó su cuarto congreso. Ejemplos concretos de un funcionamiento pluralista, ya que ambas agrupaciones son activamente opositoras y puntuales de la opositora Coordinadora Democrática Ramiro Sacasa.

A nivel de movilización de los organismos de masas, resaltaron dos actos importantes: el quinto aniversario de los Comités de Defensa Sandinista realizado en Estelí y el sexto aniversario de AMNLAE plasmado en una imponente movilización de masas por la paz realizada el 29 de septiembre.

La cosecha del café: batalla esperanzadora de la reconstrucción

El 1ro. de octubre se abrió, oficialmente, el período de cosecha del café. En esta estructura de país agroexportadora, buena parte de los medicamentos, insumos, materias primas, petróleo, etc. son financiadas con divisas que vienen de la venta del café. Es por ello que se lo considera el "grano de oro", factor decisivo para la reconstrucción y supervivencia del país.

La importancia de este producto determina que se esté organizando un programa de renovación cafetalera que afectará a 13,500 manzanas y que durará 5 años. Para 1988 esta renovación permitirá aumentar la producción en unos 300,000 quintales anuales. Este proyecto gigantesco, significará un aumento de 10,700 puestos de trabajo en el auge productivo y permitirá recibir divisas adicionales que significarán 33 millones de dólares. El costo del plan significará 416 millones de córdobas que correrán por cuenta del estado y que serán entregados tanto a productores privados como estatales.

El café, que es vendido a 23 países distintos -entre ellos los principales: EEUU, Alemania Federal, Argelia, Holanda, Francia, Bélgica, URSS etc.- es producido por 25,000 productores de los cuales el 70% pertenecen al sector privado. La cosecha calculada para este año, será de 1.2 millones de quintales contra 1.4 millones de quintales de la pasada.

Este descenso está determinado por:

- la prolongada sequía que afectó a la planta.

- la plaga de la roya.

- la acción descapitalizadora de algunos empresarios que no dieron buen mantenimiento a sus cafetales.

- la acción militar de la contrarrevolución. Parte de la producción se situa en zonas cercanas a la frontera hondureña, donde será imposible recolectar la cosecha. Se calcula que por este efecto se perderán alrededor de 145,000 quintales de café.

Para recolectar la actual cosecha se necesitarán unos 70,000 cortadores, 50,000 cortadores -trabajadores agrícolas tradicionalmente dedicados a esta tarea- ya están asegurados. El resto -20,000 casi el 30% del total- se conformará con el aporte voluntario de hombres, mujeres y jóvenes coordinados por las organizaciones de masas AMNLAE, Juventud Sandinista, etc. De esos 20,000 ya hay 8,500 seguros que empezarán pronto el trabajo. La formación de Batallones de la Producción -así como la aprobación de una nueva ley laboral con estímulos y mejoras a nivel de alimentación y vivienda de los trabajadores- están entre las medidas de emergencia tomadas por el gobierno para levantar la cosecha.

Al margen del café que se pierde por estar ya en zona de guerra, otra buena cantidad -montañas de Jinotega y Matagalpa- se cosechará en zonas infectadas por los grupos antinicaragüenses. Es sabido que ya hay directrices de estos grupos de boicotear y obstaculizar lo más posible la cosecha, intentando con eso desestabilizar la entrada de divisas y agudizar, por ende, la crisis económica del país.

Ante estos desafíos, la cosecha del café, como todas las tareas de reconstrucción en Nicaragua, se considera una batalla abierta: un reto cotidiano que ha comenzado el 1ro. de octubre y que terminará con el último grano de oro que se cosechará en diciembre. Momento en que posiblemente, otra batalla no menos importante, la del algodón, exigirá nuevos esfuerzos de este pueblo, que sin resignarse por el acoso, por el bloqueo, por el aislamiento, por las agresiones sofisticadas e incluso por las posibilidades de intervención más directa de parte de Estados Unidos -como en el Líbano- sigue construyendo día a día, mes a mes, su presente de sudor y esperanza.

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