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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 154 | Noviembre 1994
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Guatemala

¿Dónde está la tumba del guerrillero?

El caso de un comandante guerrillero "desaparecido" en 1992, Efraín Bámaca, y el de su esposa norteamericana, que lo reclama, Jennifer Harbury en huelga de hambre ante el Palacio Nacional, ha conmovido a la opinión pública, y ha puesto en la picota al Presidente. Hasta la CIA ha tenido que ver en el asunto.

Trish O' Kane

A fines de octubre, los guatemaltecos esperaban ya a la misión verificadora de la ONU en Guatemala, Minugua, que había anunciado su arribo para mediados de noviembre. La presencia de 220 observadores internacionales en algunos de los rincones más conflictivos del país ha dado a muchos la esperanza de que la situación de derechos humanos mejorará.

MINUGUA en la mira de todos

"Hasta ahora, la comisión es el único avance real en el proceso de paz y representa una amenaza a los intereses de los violadores de los derechos humanos. El gobierno pensó que podría enredar a MINUGUA, pero las dos comisiones preliminares que ya vinieron han mantenido su independencia y el gobierno no ha podido ponerles reglas", afirma Juan León, de la Defensoría Maya, organización de derechos humanos que trabaja en zonas del campo.

Según León, el ejército ya está tratando de socavarle el terreno a MINUGUA, presionando a la gente de áreas aisladas para que no haga denuncias a los representantes de la ONU. Otra estrategia para obstaculizar el trabajo de la misión - según León - es preparar gente que haga denuncias falsas y así desprestigiar a MINUGUA. Mientras, las numerosas organizaciones de derechos humanos del país también se están preparando, pero para apoyar a MINUGUA y contrarrestar la campaña del ejército. El mayor problema estará en el campo, donde la gente tiene mucho más miedo a hablar y donde en muchos lugares existe todavía el control de las patrullas civiles. "MINUGUA - opina León - es una esperanza en el campo, aunque existe cierta desconfianza en la gente. Dicen que como MINUGUA está respaldada por gobiernos extranjeros puede ser afín al gobierno guatemalteco. Para ser efectiva, la misión tendrá que mantener su independencia".

Se reanudan las pláticas

501 años después de la conquista, los mayas de Guatemala luchan por el reconocimiento pleno de sus derechos, tratando de participar en las pláticas de paz entre la URNG y el gobierno. Después de tres días de negociación (20-23 de octubre), sobre el tema de la identidad y derechos de los pueblos indígenas, la URNG y el gobierno no llegaron a ningún acuerdo. Según el asesor presidencial Héctor Rosada, el debate fue "muy confrontativo". Esta fue la primera reunión entre la URNG y el gobierno desde junio, cuando las negociaciones quedaron estancadas.

Del 4 al 9 de noviembre ambas partes volvieron de nuevo a la mesa a seguir discutiendo el mismo tema, que está resultando el más difícil de todos en lo que va del año. Según el calendario acordado en marzo por las dos partes, antes de un cese al fuego y de la firma de un acuerdo de paz definitivo - supuestamente en diciembre - habría que firmar otros acuerdos sobre varios temas. El calendario original contemplaba la firma de un acuerdo por mes, pero ha habido retrasos. En marzo se firmó el primer acuerdo sobre derechos humanos. En junio un acuerdo sobre poblaciones desarraigadas y otro sobre una comisión "de esclarecimiento histórico" (Comisión de la Verdad).

Los temas que faltan por acordar son: identidad y derechos del pueblo indígena, la situación socio-económica y de la tenencia de la tierra y el papel del ejército en una sociedad democrática. Después de llegar a algún acuerdo sobre estos temas - todos espinosos y complejos - se negociaría un cese al fuego y la desmovilización de la URNG, que de llegar a realizarse, está calculada para mediados de 1995.

El acuerdo firmado en junio sobre la llamada "comisión de esclarecimiento histórico" decepcionó profundamente a buena parte de las bases de la URNG y a otras organizaciones afines. Según los simpatizantes de la URNG, el acuerdo exacerbó las divisiones entre la Comandancia y sus bases y ésta es la razón de que la Comandancia haya tardado tanto en volver a la mesa de negociaciones y haya tomado la determinación de no ser tan flexible en el tema indígena. No quieren herir más a sus bases.

La propuesta maya

La Coordinadora de Organizaciones de Pueblos Mayas de Guatemala (COPMAGUA) manifestó su descontento con las negociaciones porque no hay ningún maya en la mesa, ni del lado de la guerrilla ni del lado del gobierno. COPMAGUA aglutina a unas 300 organizaciones mayas de diversas corrientes y es la primera coordinadora de este movimiento, hasta ahora muy dividido.

"No estamos en la mesa de negociaciones y esto es evidencia de la discriminación. Somos la mayoría en el país y no podemos seguir siendo marginados de las decisiones", afirma Juan León, de la Defensoría Maya, miembro de COPMAGUA. Aunque los mayas no tienen ningún representante en la mesa de negociaciones, COPMAGUA elaboró un documento de propuesta que fue entregado a ambas partes y que resulta histórico por ser la primera vez que tantas y tan diversas organizaciones mayas logran tan importante consenso.

Los cambios que plantean los mayas significarían reformas en la Constitución, a lo que el gobierno se opone. Hay demandas que son trascendentales. Reorganizar el sistema educativo y cambiar el código de trabajo. Promover una profunda descentralización y revisar la regionalización del Estado, tomando en cuenta criterios lingüísticos, culturales, ecológicos y económicos. Respetar los órganos propios del pueblo maya en la administración de la justicia y reconocer el ejercicio del derecho maya. Derecho a la propiedad y tenencia de la tierra en forma comunitaria e individual. Respetar el actual Estado para lograr la unidad nacional, con la participación del pueblo maya. Reconocimiento y respeto pleno a las autoridades propias del pueblo maya a nivel local, municipal, regional y nacional. Reconocer el derecho a utilizar los idiomas mayas en todos los ámbitos de la vida pública y privada del país y cooficializar el uso oral y escrito de los idiomas mayas.

"Nosotros no aceptamos ningún acuerdo que no contemple un cambio a la Constitución. La Constitución actual no reconoce que Guatemala es pluricultural y multilingüe", insiste León. El tema de los derechos del pueblo maya ha levantado una gran polémica entre editorialistas ladinos y políticos, que advierten que la propuesta podría llevar al país a una "balkanización", envolviéndolo en un peligroso conflicto étnico. "Tenemos que ser realistas. Todos somos guatemaltecos. ¿Qué es lo que queremos aquí, una Yugoslavia?", se preguntó el asesor presidencial Héctor Rosada, al pedírsele su opinión sobre algunos de los planteamientos de la propuesta.

Son los más pobres

Lo cierto es que la población indígena sigue sufriendo discriminación y marginación a todos los niveles. Algunas estadísticas publicadas en la prensa local lo demuestran. Sólo el 48% de los indígenas sabe leer y escribir. La expectativa de vida de la mujer indígena es de 47 años - en las ladinas es de 64 -. La tasa de fecundidad de las indígenas es de 7.20 por mujer - en las ladinas, 5.20 -. Sólo el 25% de los alumnos de educación primaria es indígena, en secundaria sólo 1 de cada 10 es indígena, de cada 100 universitarios sólo 5 son indígenas.

A pesar de ser mayoría, los indígenas siguen siendo invisibles para muchos ladinos. Llama la atención que en un país donde muchos niños ladinos conocen y celebran la noche del Halloween, pasa completamente desapercibido el Año Nuevo Maya, una de las fiestas más importantes del año indígena, por cierto muy bella.

El caso de Efraín Bámaca

Un caso que pone en evidencia el incumplimiento del gobierno y del ejército a los acuerdos ya firmados es la "desaparición" del Comandante Everardo, Efraín Bámaca Velázquez. Bámaca es uno de los comandantes indígenas más importantes de la URNG y "desapareció" durante un combate en 1992. El caso adquirió relevancia en octubre a nivel nacional e internacional cuando la esposa de Bámaca, Jennifer Harbury, una escritora y abogada norteamericana de 43 años, decidió iniciar una huelga de hambre frente al Palacio Nacional para que el ejército liberara a su marido.

Harbury acusa al ejército guatemalteco de mantener detenido a su esposo en una cárcel clandestina. En una guerra que dura ya 33 años el ejército ha sido constante en afirmar que no tiene ningún prisionero de guerra, aunque las organizaciones de derechos humanos han denunciado, también constantemente, la práctica del ejército de capturar a combatientes guerrilleros y de torturarlos para arrancarles información. Después, los asesinan y sus cuerpos jamás aparecen.

La URNG afirma también no tener prisioneros de guerra. Harbury asegura que en algunas ocasiones los guerrilleros han capturado a soldados, pero después los liberan, porque sería difícil mantenerlos como prisioneros en movilizaciones constantes y tampoco es conveniente tenerlos presentes porque podrían después dar información al ejército. El ejército insiste en que la URNG ha torturado a algunos de esos soldados capturados y después los ha asesinado.

"El caso de Bámaca es la prueba de que el ejército guatemalteco está negociando al cien por ciento con mala fe -declara Harbury -. Están sentados en la mesa de negociaciones diciéndole a la URNG: dejen sus armas, regresen a sus casas, confíen en nosotros. Mientras, tienen a uno de los fundadores de la URNG en una prisión clandestina y le están arrancando las uñas. También están violando el acuerdo de derechos humanos que firmaron en marzo, que estipula que todos los prisioneros de guerra deben ser presentados al Procurador de los Derechos Humanos".

Escudo: su pasaporte

Jennifer Harbury ha dicho que continuará su huelga de hambre hasta que el ejército presente a su marido vivo o muerto. Protegida por el escudo que representa su pasaporte estadounidense, esta mujer ha podido levantar una bandera que miles de guatemaltecos, familiares de combatientes guerrilleros y de civiles desaparecidos, jamás han podido alzar. Es la primera vez en la historia que alguien defiende el derecho de un combatiente de la URNG a tratamiento justo y legal según estipulan los convenios internacionales, a un juicio y a atención médica.

Harbury conoció a Bámaca en 1990, mientras hacía una investigación para un libro testimonial sobre los combatientes de la URNG. Bámaca un indígena de la etnia mam era el comandante de uno de los grupos a donde llegó la norteamericana. Se enamoraron mientras Harbury estaba en su campamento, en las faldas de un volcán, y luego se casaron cuando él salió de Guatemala para una misión.

El 12 de marzo de 1992, Bámaca "desapareció" durante un combate con tropas del ejército en el occidental departamento de San Marcos. Poco después, el ejército informó que en aquellas fechas había recuperado un cadáver que fue enterrado como XX en un cementerio local. Harbury asumió que su marido estaba muerto, hasta que meses después, en diciembre de 1992, un combatiente de la URNG se escapó de la base militar donde permanecía detenido en una cárcel clandestina y afirmó haber visto a Bámaca dentro de la base, encadenado a una mesa de metal y horriblemente hinchado. El ejército - dijo - estaba torturándolo para conseguir información.

El combatiente, llamado Carlos, que había sobrevivido casi dos años en cautiverio, testimonió ante la ONU en Ginebra y reconoció a otros 35 prisioneros de la URNG que estaban en cárceles clandestinas. "Para mí fue un choque - cuenta Harbury -. Nunca se me había ocurrido que mi esposo estuviera todavía vivo y sufriendo". En agosto de 1993, Harbury viajó a Guatemala para exhumar el supuesto cadáver de Bámaca, que fue enterrado como XX. Pero aquel cuerpo pertenecía a un hombre mucho más joven que Bámaca y con una dentadura muy diferente a la suya.

"Everardo, te amo"

Jennifer cree que la captura de Bámaca es parte de un proyecto de la G-2: mantener vivos a prisioneros importantes en vez de matarlos, para luego convertirlos en sus informantes. Según ella, el sacerdote Luis Pellecer - capturado a principios de los 80 por el ejército - fue la primera pieza de este macabro proyecto. Hasta hoy, Pellecer ha seguido trabajando para el ejército.

Después de comprobar que el cadáver no pertenecía a Bámaca, Harbury empezó su lucha para encontrarlo. En septiembre de 1993, realizó una huelga de hambre de una semana frente a una academia militar en la capital, pero no tuvo mayores resultados. A pesar de repetidos viajes a Guatemala en 1993 y 1994 y de varias reuniones con oficiales militares, Bámaca seguía sin aparecer, como otros miles de guatemaltecos desaparecidos.

"El ejército ha decidido que puede matar a cualquiera - dice Harbury -. Están en el proceso de negociaciones y saben que la comunidad internacional no se va a atrever a cortarles ahora el financiamiento porque sería estorbar el proceso de paz. Por eso, han incrementado las violaciones a los derechos humanos desde que se firmó el primer acuerdo en marzo. Creo que sólo me queda tiempo hasta Navidad para salvarle la vida a mi marido, porque cuando firmen un acuerdo definitivo ya se terminó todo. Eso me decidió a esta acción drástica".

El 5 de noviembre, Jennifer Harbury seguía acampada frente al Palacio Nacional, después de 26 días de huelga de hambre. Duerme en un saco de dormir y dentro de una gigantesca bolsa de basura para protegerse de las fuertes lluvias. Se sienta día y noche en una silla donada por un hotel, rodeada de velas y de flores, enarbolando una bandera que dice: "Everardo, te amo, tu vida es mi vida. Espero aquí hasta el fin".

Rodeada de gente

Mientras las autoridades guatemaltecas tratan de ignorar su presencia, la reacción del pueblo ha sido de un sorprendente y masivo apoyo. Día y noche, Jennifer está rodeada por un círculo de personas que quiere platicar con ella. Le llevan flores, velas y poesías. Le piden su firma y comparten con la gringa sus historias de familiares desaparecidos.

"Era el 20 de noviembre de 1982. Mi padre se fue a comprar y nunca volvió. Seguimos esperándole. ¡Qué bonita Navidad le dan a uno aquí!", le cuenta un hombre de 30 años que se le acercó en una mañana de lluvia y le habló protegido por su paraguas. Te vi en la televisión y di varias vueltas porque no quería que me vieran aquí. Tenemos miedo, pero te damos las gracias. Un día tu nombre formará una constelación en el cielo. Como yo, hay muchos que no se atreven a saludarte, a felicitarte, a decirte: adelante, compañera. Pero yo sé que están contigo muchos, muchos", le dice otra mujer que pide su firma antes de perderse entre la multitud.

No todos han respondido de esta manera. El rechazo a la terca presencia de Harbury en la plaza central de la capital del país ha tenido rasgos a veces cómicos y a veces siniestros. "Tu marido era un hombre malo y está muerto. ¡Regresa a tu país y búscate un marido bueno!", le gritó una mujer un día. El nutrido grupo de guatemaltecos que rodeaba a Harbury la abuchearon para que se fuera.. "¡Está loca, los militares le están pagando!" comentaba un guatemalteco que se lanzó a defender a Harbury.

El 16 de octubre, Jennifer Harbury fue entrevistada en los noticieros de la televisión guatemalteca. Horas después, en la noche, mientras dormía resguardada por su bolsa plástica, un carro se paró enfrente y un hombre le apuntó con una escopeta. Después, el carro se perdió en la oscuridad. "El ejército quería hacerme saber que no les gustó mi entrevista en la tele. La comunicación entre nosotros es buena: yo les di duro en la tele y ellos me hicieron saber su enojo", contaba Jennifer después, riéndose.

Nadie sabe cuál será el desenlace del caso del comandante desaparecido, pero la presencia de Jennifer Harbury frente al Palacio Nacional está causando grandes dolores de cabeza al gobierno de Ramiro de León Carpio y a los militares guatemaltecos. También ha provocado tensiones entre la embajada estadounidense y el ejército, porque la embajadora, Marilyn McAfee, presiona al ejército para que "aparezca" a Bámaca. La posición de la embajadora es delicada: si no hace gestos en defensa de Harbury, una ciudadana estadounidense, la opinión pública de los Estados Unidos puede arremeter contra ella.

¿El Presidente sabe?

El caso ha puesto al Presidente de la República en la picota. Cuando la Comandancia de la URNG supo de la desaparición de Bámaca en 1992, sospechando que el ejército le estaba sometiendo a torturas contactaron al entonces, Procurador de Derechos Humanos, Ramiro de León Carpio, solicitándole su ayuda. De León contestó a los guerrilleros en una carta en la que daba datos del cadáver enterrado como XX, que el ejército insistía era el de Bámaca. En su carta, De León daba también una descripción detallada y exacta de Efraín Bámaca.

Harbury exhumó aquel cadáver en 1993, comprobando que no era el de su marido. ¿De dónde consiguió De León la descripción exacta, que conocía, un año antes, tanto del cadáver como de Bámaca? La respuesta a esta pregunta podría costarle al Presidente el único apoyo que le queda dentro del ejército. Bámaca, uno de los fundadores de la Organización del Pueblo en Armas (ORPA) - una de las cuatro organizaciones que constituyen la URNG - era el indígena de más alto nivel dentro de la guerrilla. Como comandante con 17 años de experiencia en combate era una fuente de información valiosísima y su captura, un durísimo golpe, moral y táctico, a la Comandancia de la URNG.

Tratándose de un prisionero de tan alto nivel, los militares de la línea institucional que rodean al Presidente tienen necesariamente que estar implicados en el caso del comandante "desaparecido". El aliado militar más importante de De León, el jefe del Estado Mayor Presidencial, Coronel Otto Pérez Molina, trabajaba en la inteligencia militar cuando Bámaca desapareció. También estaba en esa misma dependencia el actual Viceministro de Gobernación, Coronel Mario Mérida. ¿Dirán ellos lo que saben? La CIA sí sabe y ya dijo algo. El estelar programa de la TV estadounidense Sixty Minutes informó el 6 de noviembre que la CIA tiene noticias exactas sobre lo que pasó con Bámaca.

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