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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 153 | Octubre 1994
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México

3 tareas tras los votos, 3 retos ante un cadáver

Se repiten los grandes crímenes impunes. Aparecen las bandas de sicarios. Se siguen enriqueciendo los ya supermillonarios. Crece el poder del narcotráfico. Urge separar el matrimonio PRI-Estado. ¿Cómo responderá a estos desafíos la sociedad mexicana?

Raúl H. Mora Lomelí

¿Cómo no sentir y hacer propio el grito de protesta y dolor de la poeta mexicana Rosario Castellanos? Lo que ella denunció antes de su muerte, hace ya más de 20 años, parece escrito ayer:

En primera plana
viene, como a embestir, este retrato,
y luego, a ocho columnas, la noticia:
asesinado misteriosamente.

Es tan fácil morir, basta tan poco,
un golpe a media noche por la espalda
y aquí está el cadáver
puesto ante las mandíbulas
de un público antropófago.

Mastica lentamente el nombre, las señales,
los secretos guardados por años de silencio,
la lepra oculta, el vicio nunca harto.

Del asesino nadie sabe nada:
cara con antifaz, mano con guantes.

Pero este cuerpo abierto en canal,
esta entraña derramada en el suelo
hacen subir la fiebre de cada Abel
que mira su alrededor, temblando.

"Nota roja" llamó a su poema. Denuncia contra el crimen de la calle. Temblor de enojo y de zozobra porque los Caínes andan sueltos. Clamor de importancia porque el asesino, hasta ayer desconocido, se supo y se sabe protegido por la impunidad que nos gobierna, contra la justicia. Protesta contra los que comercian con la imagen de la sangre. Asco e indignación por los que contemplan el espectáculo y con un canibalismo redivivo se regodean en mirar y remirar.

La televisión se dio prisa el miércoles 28 de septiembre en difundir la toma y la mantuvo fija, una y otra vez, a falta de noticias: el Secretario del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, con la corbata empapada en sangre, dentro de su auto y fuera, en la camilla. Al día siguiente todos los diarios reprodujeron esa foto. Foto del absurdo, porque absurdo fue el crimen y absurda su presentación. Como si la muerte fuera, como todo, mercancía de libre de comercio.

Tres tareas en la agenda

Tras las elecciones del 21 de agosto, la coyuntura mexicana estuvo marcada por la búsqueda de una explicación satisfactoria a lo acontecido - el triunfo anunciado del PRI - y por la protesta por los fraudes comprobados. A lo largo de las siguientes semanas, tres temas focalizaron la atención y el debate: el paso de la impugnación electoral al diálogo político, la denuncia de fraudes económicos y de enriquecimientos inexplicables y el desafío de Chiapas.

Iniciar un diálogo

65 años en el poder omnímodo y omnipotente han hecho del PRI el acusado o el triunfador de cuanto acontece en el país. El "dedazo" que unge cada tres o cada seis años a todo candidato gubernamental. El publicitado crecimiento macroeconómico y su inequitativa distribución. La desaparición del federalismo y de la autonomía de cada uno de los Estados y Municipios. La subordinación de Diputados y Senadores al único poder existente, el Ejecutivo Presidencial. La conformación de la Suprema Corte de Justicia. La incapacidad de actuar con libertad que sufre el Instituto Federal Electoral. La falta de seguridad pública. El enriquecimiento de los compadres del gobierno: gran empresa industrial y monopolios televisivo, telefónico y carretero. Hasta con los nombramientos episcopales o sus remociones tiene que ver el PRI.

Impugnar todo esto fue parte de plataformas políticas y económicas de los partidos de oposición en las elecciones de agosto. Tras ellas, se acrecentó la denuncia por los fraudes comprobables y tomó fuerza la convocatoria del candidato del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, para formar a lo largo de todo el país Comisiones de la Verdad, que recogieran toda la información posible sobre los abusos cometidos en los comicios. Con fuertes impugnaciones también - particularmente en los Estados de Nuevo León y Jalisco -, el PAN asumió más serenamente el resultado de los votos. Sin dejar esa batalla y animados por el reconocimiento de algunos triunfos inicialmente negados, los dirigentes del PRD y del PAN demandaron enseguida un diálogo político abierto, planteando enfrentar - desde la legislación y desde la igualdad - una reforma a fondo de todo el sistema.

Bandera de la lucha: acabar con el matrimonio PRI-Estado. El gobierno debe ser de todos y para todos. No sólo - como ha sido - para los priístas y sus ahijados. Esta había sido también una promesa del Presidente electo, Ernesto Zedillo. El deseo de una democracia que sea realidad diaria y en todo, como anhelo de una sociedad civil emergente, asoma por todas partes de México. Pero este anhelo se ve continuamente empantanado en tiempos, agendas, temas, formas y participaciones.

Los nuevos ricos

En las semanas posteriores a las elecciones se enjuició a algunos "grandes". Dos casos fueron los más sonados. El primero, el de Carlos Cabal Peniche. Enriquecido de pronto, compró la Banca Cremi y la Unión y luego - con dinero que se autoprestó en esos bancos -, se hizo dueño de empresas comercializadoras de frutas y enlatadoras de Del Monte. Declarados estos negocios a punto de quiebra en Estados Unidos, Cabal Peniche gastó en su compra casi 2 mil millones de dólares en menos de dos años. La Fiscalía de Nueva York fue la primera en señalar "algo extraño" en la operación. El personaje era, además, socio o dueño de otras 13 empresas en México y Estados Unidos: transporte, hoteles, electrovisión.

El 5 de septiembre, la Secretaría de Hacienda decretó la intervención gerencial de Cremi-Unión. Pedro Aspe Armella, titular de la Secretaría, había sido - junto al Presidente Salinas - uno de los que más alabaron y apoyaron el despliegue financiero de Cabal Peniche.

El segundo caso - no menos notable - fue el de Guillermo González Calderón, ex-Director de la Intercepción Aérea, Terrestre y Marítima de la Procuraduría General de la República. Detenido en McAllen, Texas, ha sido encarcelado por delitos de abuso de autoridad, tortura, contrabando y enriquecimiento ilícito. La mayor acusación contra él: ser protector de narcotraficantes.

Acabar con la corrupción

Como consecuencia del caso González Calderón, las sospechas cayeron sobre el ex-Subprocurador de Investigación y Lucha contra el Narcotráfico, Javier Coello Trejo. Entre 1989 y 1990 - dijo un testigo -, éste permitió que la cocaína colombiana usara a México como puente hacia Estados Unidos, a cambio de millones de dólares. En medio aparecía el capo Juan García Abrego, jefe del poderoso Cártel del Golfo, uno de los supuestos implicados en el asesinato de Luis Donaldo Colosio.

Estos casos han abierto la posibilidad de ventilar todo, aún entre los intocables. El deseo de luchar contra la corrupción y la impunidad toma aliento en el país. Con dos datos complementarios. En ambos casos, las sospechas y acusaciones nacieron no en México, sino en Estados Unidos. Y en ambos, es generalizado el rumor de que tras los señalados hay otros "de más arriba".

Responder a Chiapas

El clima post-electoral fue más caliente en Chiapas, donde se califica como fraude el triunfo del PRI, imponiendo como Gobernador del Estado a su candidato, Eduardo Robledo, sobre el candidato del PRD, Amado Avendaño.

Indígenas y campesinos conformaron la Procuraduría Electoral del Pueblo Chiapaneco, para hacer averiguaciones y castigar a quien resulte responsable del fraude. Para fortalecer su demanda, tomaron tierras y radiodifusoras y bloquearon carreteras y caminos. Esto provocó una reacción "anónima". El 6 de septiembre fue asesinado el maestro Roberto Hernández Paniagua, Presidente del Comité Municipal del PRD. Días después, cayeron también Lauro Domínguez y Ernesto Cruz Torres. La explicación difundida: "problemas personales". "El supremo gobierno no quiere que haya democracia, sino fingir que la hay", declararon ante los hechos los miembros del ejército indígena.

Era grande la expectativa sobre la reacción del EZLN y del Subcomandante Marcos ante los resultados electorales y ante estos crímenes en territorio chiapaneco. Las declaraciones llegaron. Los zapatistas se mantienen abiertos a la negociación, sobre la base de las demandas planteadas desde el primero de enero. Sostienen la búsqueda de soluciones por la vía del diálogo, sin que de nuevo se disparen las armas. Expresan, con todo, el temor de que el Ejército Nacional se esté preparando para un ataque sorpresivo. Opinión desmentida oficialmente por el gobierno y los altos oficiales militares.

El obispo de San Cristóbal de Las Casas, Don Samuel Ruiz -dispuesto a seguir prestando su servicio de mediador - recibió a través de los periódicos la noticia de que su caso se vuelve a abrir en el Vaticano, planteándose nuevamente su renuncia o su remoción. Noticia no confirmada. Confirmado, en cambio, su nombre como uno de los candidatos al Premio Nobel de la Paz 1994. Miembros del Episcopado Mexicano apoyan la propuesta.

Tres retos ante un crimen

El asesinato , el 28 de septiembre, de José Francisco Ruiz Massieu, no pasó a un segundo plano estos tres procesos claves para la nación. Los volvió, por el contrario, más críticos.

La transición hacia el primero de diciembre - fecha en que Carlos Salinas de Gortari entregará el cargo al ungido y elegido Ernesto Zedillo Ponce de León - no será ya ni tan serena ni tan triunfal como ambos y el eterno PRI lo soñaron. El asesinato de Ruiz Massieu, siendo en sí un crimen que suscita en todos la indignación y la protesta, revive la historia inmediata y plantea en la actual coyuntura una gravísima amenaza y un triple reto.

Memoria del pasado

Los miércoles se han vuelto días trágicos. Un miércoles, el 23 de abril de 1994, fue asesinado el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, con el mismo exhibicionismo del rostro herido. Seis meses de investigación inconclusa. Preguntas pendientes y al aire: ¿Mario Aburto ? el confeso asesino, "por accidente", según dice él mismo - actuó solo - ¿Quiénes son los autores intelectuales? Porque los hay, nadie lo duda. ¿A quién benefició esa muerte, no menos absurda? ¿Por qué los silencios y dilaciones de la Procuraduría General de la República, temida - no respetada - por todos los ciudadanos comunes y corrientes? ¿Mero alarde de venganza y poderío "a la mexicana" de la gran industria internacional del narcotráfico? ¿Se esconden así las rencillas palaciegas que no pueden salir a la luz pública porque todo el sistema se derrumbaría?

Ni el cómo de este asesinato ha quedado claro. ¿Hubo sólo uno o sólo dos disparos? ¿Ambos salieron de la misma arma? "¿Por qué le cambiaron las orejas al Aburto de aquel día, que no parece el de la última fotografía de esta semana?", preguntan algunos testigos de memoria tenaz. Estas mismas preguntas se repetían ya en México desde el martes 25 y el miércoles 26 de abril de 1993: el 24 había sido acribillado - y exhibido así, bañado en sangre - el Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, Arzobispo de Guadalajara. "En 72 horas todo quedará aclarado", prometió entonces el Presidente Salinas de Gortari, al salir de la Catedral tapatía en la noche.

En otra ocasión, los habitantes de Guadalajara y el país entero ya habían escuchado tan solemne promesa. El 22 de abril de 1992, ocho kilómetros y medio de calles explotaron por los gases y combustibles acumulados en las cañerías y drenajes. Cientos de muertos. 72 horas y se castigará "a quien resulte responsable".

¿Quiénes son?

¿Quiénes fueron, quiénes son tales responsables? Los mismos que siguen amenazando nuestras calles y nuestros hogares. En la Colonia Moderna se descubrió que el subsuelo de una sola manzana guarda un millón de litros de diesel y gasolina. "Grave índice de explosividad", alertan los periódicos.

Pero vendemos por el mundo la imagen de que los mexicanos somos ya miembros superactivos y prósperos del Primer Mundo. Que lo digan, si no, nuestros supermillonarios, que están en la lista de los grandes de la sociedad internacional.

Elecciones tranquilas, transparentes, con algunas fallas "humanas" que no invalidan el proceso democrático. Está ya en entredicho el regodeo del triunfo "aplastante" del PRI: menos del 48% para el PRI, más del 52% en contra él, aunque con una oposición dividida. Después de las elecciones, un respiro. Y en seguida, el crimen contra el Secretario General del PRI, que es para este Partido, para el Presidente Salinas y para su elegido Zedillo, para la nación entera, una vergüenza. "Es tan fácil morir, basta tan poco". La memoria de la historia reciente se reaviva y se vuelve grito. Porque "del asesino nadie sabe nada".

La hora de los sicarios

Ya no hace falta el antifaz de hace 20 años ni se espera la media noche. En pleno día. Como escondite aparente, un mero cambio de nombre, como para crear más confusión: Héctor, Joel, Daniel. Lo mismo da.

Es obvio que tras el asesino, tras los asesinos previos de Ruiz Massieu se ocultan los verdaderos autores. Los llamados "intelectuales". Por sus propios intereses económicos o políticos. Por su dañada intención de crear una cultura de violencia y de educarnos en ella. Con máscaras sonrientes y, por supuesto, "mano con guantes". Se señala como implicado y responsable al Diputado del PRI Manuel Muñoz Rocha. ¿Ta vez ya muerto él también?

Siendo esto ya de por sí indicador de una fuerte descomposición política, hay que reconocer algo más grave: mecanismos de violencia que tanto han destruido a Colombia van siendo ya en México una alternativa de sobrevivencia personal: las bandas de sicarios. Equipo dispuesto a matar a quien usted quiera, sea cual sea su puesto en la escala social. "A según eso", el precio. Si en el atentado, fallido o exitoso, el autor material cae preso o queda ahí, muerto, no importa. "No nacimos pa'semilla", confesó en Medellín uno de los jóvenes de tantas de esas bandas.

"¿Por qué te metiste en esto?", le preguntaron a un joven sicario. Y respondió, sereno y ufano: "Porque no quiero que mi madre siga de prostituta. Porque no quiero que mis hermanitos caigan en esto como yo". Por 50 mil nuevos pesos Daniel Aguilar Treviño o Héctor o Joel Reséndiz Gutiérrez - como inicialmente dijo llamarse el asesino material - probó estar dispuesto a todo. "El vicio nunca harta": miseria económica de las mayorías.

Tirar el antifaz y asesinar así, a cara descubierta, es quitarnos el disfraz de nuestro primermundismo prepotente. Imagen que vendemos fuera para atraer inversiones extranjeras y enriquecer a unos pocos. La modernización económica, exitosa en los grandes indicadores de nuestra macroeconomía sexenal, apostó por los grandes, no por los millones de los sin nada. Cultivo de sicarios. Para que mi madre no se siga prostituyendo. "La lepra oculta".

Reto: Ser honestos en la planeación de nuestra economía. La justicia en juego.

¿Abortará el diálogo?

Junto con las impugnaciones de los resultados electorales, con la creación de las comisiones de la verdad y con las eventuales correcciones de los datos iniciales - como la que dio un décimo diputado al PAN en el Estado de Jalisco -, venía creciendo el clamor por acabar con el maridaje Partido-Estado.

Propuesta del Grupo San Angel, de los ex-candidatos de la oposición, de los movimientos cívicos para la democracia, del mismo Zedillo. En este proceso - apenas planteado y tan inoperativamente promovido - Ruiz Massieu parecía decidido a la reforma necesaria. Sea o no verdad que Abraham Rubio Canales fue quien contrató a los sicarios, por "venganza personal" o por despecho,sea cual sea el resultado de las investigaciones, el retrato de primera plana de José Francisco Ruiz Massieu, Secretario General del PRI, muerto, ensangrentado, "viene como a embestir" este anhelo que, una vez más, puede quedar diferida para tiempos más tranquilos. Esto sí que convertiría el asesinato en "un golpe por la espalda" a la urgente y cabal modernización democrática. Reto: Superación de la demagogia. Democracia cívica.

Como enfermo de sida

Que México es puente y promotor de la industria internacional del narcotráfico no es ya rumor. Se asume como dato cierto. A sus capos y asalariados se les atribuye desde el 24 de mayo de 1993 - fecha del asesinato del Cardenal Posadas - la autoría de los magnicidios. Y una otra vez se dice que ya agarraron a algunos. Pero, en la medida en que eso se logra, la mugre aparece mejor establecida y más pagada de sí misma. Corrupción en los servidores públicos, en los encargados de velar por la seguridad y el orden. Hasta en los más altos Ministerios.

El lector de los diarios, el televidente cautivo "mastica lentamente el nombre, las señales". Pero nadie cree, por más que espere, que se llegue a fondo. Se caería el sistema.

Sistema de corrupción e impunidad prometida. Quien proteste ya no verá su imagen en el espejo matutino. "Un público antropófago" masticará el cadáver. No basta la modernización económica. La modernización política no puede ser palabrería hueca. La sociedad que somos, como un enfermo de sida, requiere de algo más que de transfusiones. Necesitamos una vida nueva, porque "este cuerpo abierto en canal, esta entraña derramada en el suelo hacen subir la fiebre de cada Abel". Reto: La vida.

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