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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 26 | Agosto 1983
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Nicaragua

Las cañoneras norteamericanas apuntan contra la paz de Centroamérica

El cuarto aniversario encuentra al a revolución sandinista en uno de los momentos más tensos de las últimos cuatro años. La reivindicación más importante en su celebración fue la lucha por la paz, que es casi decir, la lucha por la supervivencia.

Equipo Envío

La "resurrección de Contadora" en Cancún, se debilita sin embargo en la última reunión de fines de julio en Panamá. Los otros países centroamericanos participantes en el cónclave, obedientes a la política exterior norteamericana, no demuestran la misma voluntad pacificada planteada por Contadora y Nicaragua.

Honduras y Estados Unidos, la contraparte de Nicaragua en lo que tendría que ser la negociación, asume actitudes complementarias. El Gobierno hondureño desvaloriza el esfuerzo de Contadora y rechaza la propuesta del FSLN. Estados Unidos apoya retóricamente Contadora y combate la propuesta del FSLN, tratando de desacreditarla aduciendo "compromisos no cumplidos" de Nicaragua en la OEA. Pero la lógica global va mucho más lejos. Se forma la Comisión Kissinger que busca el consenso nacional para la solución militare n la región. Al mismo tiempo se promueve los primeros pasos de intervención militar directa con el inicio de las nuevas maniobras en Honduras y aguas de Centroamérica. La aprobación del proyecto de ley presentado por Boland y Zablocki y la voz discordante y anti-bélica de un sector demócrata liderado por Kennedy, Hart y Markey, no alcanzan sin embargo par modificar en lo esencial, la decisión guerrerista de la Administración.

Desarmando los pretextos norteamericanos para su política agresiva, también Cuba en el último mes, aceptó públicamente las propuestas de Contadora expresando su disposición a negociar aun la presencia de asesores en le área para preservar la paz regional. Las maniobras militares norteamericano-hondureñas, son una especie de toma de posiciones, primer momento de la guerra que está en marcha. ¿Puede acaso un tirador pegar en le blanco sin haber ocupado antes su correcta posición?

¿Cómo repercute esta guerra en gestación al interior de Nicaragua? ¿Cómo reaccionarán los diferentes sectores sociales del país? ¿Cómo se complementan los esfuerzos por la paz con la preparación y avance combativo del pueblo?... En definitiva, ¿consolida o debilita la Unidad Nacional la guerra en gestación?. De la búsqueda del Consenso Nacional de la Comisión Kissinger a la Unidad Nacional nicaragüense, hay una considerable diferencia en una coyuntura de ritmos veloces y cambiantes y de una tensión ilimitada. La preocupación del pueblo norteamericano porque no se repita Vietnam es una esperanza. Pero Las Malvinas y el Líbano son parte de una historia demasiado reciente como para no tenerla en cuenta al analizar este mes nuestra región "sentenciada a muerte".


Un 19 de julio diferente

El cuarto aniversario del triunfo popular encontró al proceso en uno de los momentos más difíciles desde su origen. No se dio la euforia casi ingenua del primer aniversario. Tampoco se anunciaron las medidas jurídico - organizativas y de transformación social como en 1981 cuando el Gobierno decidió la Ley de Reforma Agraria, la Ley contra la Descapitalización, etc. Tampoco se anunció este año una nueva estructura reorganizadora como en el 82 cuando se presentó al pueblo la Regionalización Administrativa del país. Regionalización que debía significar programación, ahora anti-burocratismo y dinamización de las estructuras de Gobierno.

Este 19 de julio fue fundamentalmente diferente. Fue la base de lanzamiento de una agónica. pero no por ello menos madura, propuesta de paz para la región. La guerra es inminente, se viene diciendo desde hace varios meses. La guerra ya está, se dice en los últimos días... A cuatro años del triunfo sobre Somoza, la preocupación principal del gobierno y pueblo nicaragüense es la de evitar la guerra, mantener la paz.

Los 600 ciudadanos nicaragüenses muertos en lo que va del año en la frontera norte y sur a causa del aumento de las agresiones contra el país significan ya un costo inmenso. ¿Cómo no calcular y tener en cuenta el significado de una guerra contra Honduras y/o una resistencia prolongada contra una intervención militar por la supervivencia. A diferencia de los aniversarios anteriores donde siempre marcaban el eje principal de los festejos las reivindicaciones sociales más cercanas, hoy lo que prima, impera y determina es una reivindicación más global, profunda y estratégica: evitar la guerra, defender la paz. En síntesis, la reivindicaciones de sobrevivir y luchar por la supervivencia. Los seis puntos presentados por el FSLN el 19 de julio fueron también una respuesta responsable al llamado que dos días antes lanzaron a la comunidad internacional México, Colombia, Panamá y Venezuela, reunidos en México.

La "resurrección" de Contadora

Las últimas semanas era visible el decaimiento de la actividad desplegada pro el Grupo de Contadora. Aún más, las declaraciones anti-nicaragüenses del Gral. Paredes de Panamá, sumado a presiones en aumento que soportaban los países que la integran, hacían prever que Contadora tenía sus días contados. A mediados de julio, al regresar de un viaje a España, República Dominicana y Panamá, el Canciller nicaragüense Padre Miguel D'Escoto apeló a Contadora a agilizar sus actividades ante el riesgo inminente de que el conflicto regional desbordara su rol negociador y pacificador.

Casi sorpresivamente, el presidente de México, país líder en América Latina en su solidaridad hacia Nicaragua, citó a una reunión del Grupo que se efectivizó en Cancún el 16 y 17 de julio. Las conclusiones a las cuales llegaron los presidentes de los países miembros significaron no sólo una "resurrección momentánea" de Contadora sino también un desafío explícito a la comunidad internacional, especialmente a los países centroamericanos directamente involucrados en la explosivisidad de la región. Al terminar la reunión, quedó planteada una disyuntiva contundente:"... apoyar y fortalecer decididamente la vía del entendimiento político, aportando soluciones constructivas o aceptar pasivamente que se acentúen los factores que podrían conducir a confrontaciones armadas de mayor peligrosidad" (es decir, la guerra).

El Documento final de la reunión de Cancún también convoca a:
- Cumplir con los principios que rigen las relaciones internacionales.
- Celebrar acuerdos que controlen la carrera armamentista en Centroamérica.
- Eliminar los asesores extranjeros.
- Crear zonas desmilitarizadas.
- Proscribir el uso del territorio de unos estados para desarrollar actividades políticas o militares de desestabilización de otros estados.
- Erradicar el tráfico de armas.
- Prohibir otras formas de agresión o injerencia en asuntos internos de los países del área.


Para lograr todo esto, Contadora propone la realización de acuerdos y compromisos de 10 tipos de diferentes.

Las propuestas de paz de Nicaragua en respuesta a Contadora

Retomando el llamado efectuado dos días antes en Cancún y entablando un diálogo diplomático poco común, el 19 de julio el FSLN incorpora como parte medular del discurso del aniversario una propuesta un tanto sorprendente. Además de aceptar la negociación multilateral como medio de resolución a la crisis regional-modificando su postura anterior de negociación bilateral-, el FSLN explicita 6 puntos claves para efectivizar positivamente los compromisos propuestos por Contadoras.

PROPUESTA DEL FSLN
1.- La firma inmediata de un acuerdo de no-agresión con Honduras.
2.- El cese absoluto de todo suministro de armas por parte de cualquier país a las fuerzas en conflicto en El Salvador, para que el pueblo pueda resolver sus problemas sin injerencia extranjera.
3.- El cese de apoyo militar a las fuerzas adversas a cualquiera de los gobiernos centroamericanos.
4.- El respeto absoluto a la autodeterminación de los pueblos centroamericanos y a la no interferencia en los asuntos internos de cada país.
5.- El cese a las agresiones y a la discriminación económica hacia cualquier país de Centroamérica.
6.- La no instalación de bases militares extranjeras en el territorio de Centroamérica así como la suspensión de ejercicios militares en el área con la participación de ejércitos extranjeros.

Alcanzados los acuerdos con el concurso del Grupo de Contadora, una vez aprobados por los diferentes países, éstos deberán ser vigilados por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por ser el máximo organismo mundial que debe velar por la paz.


La concesiones nicaragüenses

Desde hace varios meses, Nicaragua condicionaba toda posibilidad de negociación al carácter bilateral de las mismas (Nicaragua-Honduras y Nicaragua-Estados Unidos. No renunció nunca, sin embargo, como lo demuestra su participación en diversos foros internacionales, a dialogar con todos para encontrar la propuesta pacificadora para la región. En todo caso, la decisión de aceptar negociaciones multilaterales en marco de Contadora significa un cambio importante para la posición anterior de Nicaragua.

Otro aspecto a mencionar es el relativo al cese absoluto de todo apoyo militar a las fuerzas en conflicto en El Salvador. La acusación permanente (aunque nunca probada) de la Administración Reagan de que Nicaragua apoya militarmente al movimiento guerrillero salvadoreño, pendía siempre como "una pesada Espada de Damocles" sobre la paz regional. Si bien Nicaragua negó reiteradamente tal asistencia militar, esta postura explícita del FSLN puede ser evaluada como una "concesión" que tiende a tranquilizar el explosivo ambiente regional.

"Nosotros hemos planteado la paz; eso quiere decir discutir todo lo que sea necesario para recuperar la paz", afirmó en un discurso público el 24 de julio el Comandante Tomás Borge, quien agregó:" La Dirección Nacional discutió una semana completa las medidas leídas por el Comandante Daniel Ortega el 19 de julio hasta llegar a la conclusión sensata que era preciso avanzar con audacia en el terreno de las negociaciones. De ahí la propuesta de lo multilateral y lo referente al supuesto envío de armas a El Salvador... Nunca se presentaron pruebas de que el Gobierno de Nicaragua enviara armas a los revolucionarios de El Salvador. No vamos a insistir que presenten las pruebas. Lo incluimos sencillamente como punto en la negociación ya que supuestamente esto era lo que más irritaba la sensibilidad del gobierno norteamericano. Que nadie crea que estamos condenando al aislamiento a los revolucionarios salvadoreños. Ellos no necesitan ni necesitarán armas provenientes de Nicaragua. Las revoluciones, como ya lo saben hasta los alumnos de primaria e en este país. no se exportan... Nosotros somos y seremos inclaudicablemente solidarios con los esfuerzos por la victoria y la paz del pueblo salvadoreño".

El por qué de la nueva postura nicaragüense

Forzando el análisis, podría considerarse la nueva propuesta nicaragüense como producto de una cierta "debilidad" del proceso revolucionario. El solo hecho de haberse ratificado estos puntos ante 150.000 personas, en un país altamente organizado y movilizado, por ende preparado para las peores agresiones, invalidan sin embargo, esa hipótesis. Lo que impera en tal decisión es el convencimiento serio de que éste hipótesis. Lo que impera en tal decisión es el convencimiento serio de que éste puede ser el último intento para evitar la guerra en la región.

Y además, la decisión de eliminar toda excusa o justificativo que pueda ser utilizado como pretexto para que se lance el conflicto o la intervención. La situación es demasiado tensa como para que de producirse la guerra se acuse a Nicaragua de ser responsable de ella por no aceptar las negociaciones multilaterales o porque "envíe armas a El Salvador". Y es por esto que la dirigencia acoge y responde positivamente al llamado de Contadora. No puede aceptar el hecho de quedar ante el mundo como responsable de una guerra que no sólo no propicia sino que no desea. La gravedad de la situación es lo que impulsa al Gobierno nicaragüense a hace todo por evitar lo que sería la peor guerra regional y que podría convertirse incluso en detonante de una nueva conflagración mundial.

El costo de la propuesta

El carácter multilateral de la negociación puede traer costos negativos para Nicaragua. El hecho de que se unifique como un problemática similar al guerra de liberación de El Salvador con las agresiones contrarrevolucionarias contra Nicaragua; establezca como marco referencial regional elecciones no representativas como las que se intentan impulsar en El Salvador, cuando Nicaragua vienen trabajando desde fines del 81 en elecciones representativas para 1985, puede ser muy grave para Nicaragua. Y lo que puede ser aún peor: que se unifique de tal manera la realidad centroamericana que en caso que toda negociación fracase se puede justificar ante esa "realidad regional única" una misma intervención militar norteamericana.

La respuesta de Estados Unidos

La velocidad de los acontecimientos del mes llevaron a que rápidamente la decisión política pasara de uno a otro polo de la contradicción. Si hasta mediados de julio la ofensiva diplomática se encontraba en la Administración Reagan, la propuesta de Cancún y la del FSLN lanzan nuevamente "la pelota al otro bando". Y es así que los Estados Unidos y sus aliados en la región se ven confrontados a las necesidades de recompensar sus esquemas ante una situación nueva que frenaba y tendía a desviar la línea tendencial agresiva y belicistas.

Inmediatamente después de la propuesta del FSLN, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras se reúnen. De este encuentro no sale nada nuevo, sino declaraciones individuales de algunos de los representantes de esos países, en un tono duro y despectivo hacia las propuestas de Cancún y del FSLN. Dio la impresión que se trataba de acuerpar más homogéneamente este bloque anti-nicaragüenses, previendo ciertas dudas o vacilaciones que pudieran sufrir algunos de sus componentes ante la nueva propuesta pacificadora. Esta homogeneización tiene sus primeras manifestaciones objetivas en la posición que los cancilleres de dichos países asumen en la nueva reunión de Contadora de fines de julio en Panamá.

Ningún proceso significativo, especialmente por la cerrazón profunda de estos cuatro países para avanzar en planteamientos concretos o discusiones más profundas. Es evidente, tal como lo manifestara al regreso de esa reunión el Canciller nicaragüense, que la actitud del bloque de los cuatro, representa, fielmente una política de sumisión y obediencia a las decisiones de política exterior de la Administración Norteamericana. Y en éste, tal vez, el elemento clave para analizar con cierto pesimismo las perspectivas reales de pacificación. Si Honduras y su aliados regionales no quieren (por decisión específica de la Administración) negociar la paz con Nicaragua, la guerra se aproxima y las posibilidades de diálogo y negociación pasan a ser parte de un hipótesis alejada.

Honduras "obediente"

La posición de Honduras (analizada en una de sus facetas más en detalle en el segundo artículo de este envío es de un alto grado de homogeneidad e identificación con la política norteamericana. Además de prestarse como "nueva base militar" estadounidense para Centro América (¿el futuro Panamá?), sus actitudes reflejan ese nivel de dependencia que planteábamos anteriormente.

Honduras rechazó los planteos elaborados por el FSLN luego de la reunión de Contadora en Cancún. Al mismo tiempo, envió una comisión de funcionarios de alto nivel en una gira por el Cono Sur buscando apoyo político en las dictaduras de esa región. En Chile, un miembro de la comitiva hondureña incluyó la posibilidad de convocar al TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) para resolver la situación en Centroamérica.

El 26 de julio, llegó a Tegucigalpa el Jefe del Estado Mayor Conjunto norteamericano, John Vessey, quien fue condecorado por el Gobierno hondureño. En esa oportunidad, el presidente de Honduras, Suazo Córdoba, afirmó: "En los momentos de crisis que conmueven a Centro América"... esta colaboración entre los ejércitos de Honduras y Estados Unidos es "necesaria y urgente en aras de la paz, la democracia, la seguridad y el progreso económico y social".

Pocos días antes, el representante hondureño en la OEA, Martínez Ordóñez, había planteado en el seno de ese organismo una dura denuncia contra Nicaragua, proponiendo que el problema regional sea nuevamente discutido en este organismo.

La administración Reagan agresiva

Lo que marcó la política norteamericana hacia Nicaragua y la región es un aumento cualitativo y cuantitativo de agresividad tanto ten sus posturas diplomáticas como en las militares.

Las maniobras. En la tercer semana de julio, luego de las propuestas de Contadora y de Nicaragua, se comienzan a denunciar movimientos de tropas navales norteamericanas que se aproximan a la zona . Algunos días después la administración norteamericana debe confirmar, en conferencia de prensa del mismo Presidente Reagan, la realización de maniobras militares. Se esfuerzan los funcionarios por indicar que son "rutinarias" y "que no significan intervenir en Centroamérica".

Más de 20.000 soldados norteamericanos y de 17 poderosos navíos (incluyendo portaaviones con 70 aviones) se concentrarán en aguas hondureñas entre agosto y enero (marzo). Las maniobras conjuntas con Honduras suponen una serie de ejercicios navales y terrestres algunos de los cuales se realizarán a escasos 20 kilómetros de Nicaragua. Esta tropa que en parte ya se encuentran en la región, suscita una discusión sutil en medios informativos en el sentido de si significará bloqueo, cuarentena o intervención.

Distintas hipótesis se pueden plantear en torno a estas descomunales maniobras en momento tan tenso:
- Que constituyen el primer paso de la intervención en gestación. Es decir, el momento en que se toman las posiciones para luego desencadenar la intervención (El Salvador, Nicaragua...);
- Que son sólo una muestra de poder para atemorizar a Nicaragua y el movimiento popular salvadoreño.
- Que son un medio efectivo de presión para imponer condiciones sobre las cuales negociaría al Administración.
- Que son un termómetro para medir la "reactivación" o repulsa internacional y por ende, calcular el posible costo de una posterior y más abierta intervención.
- Que son el medio para probar el supuesto eje Moscú-La-Habana-Managua-Guerrilla salvadoreña.


Todas y cada una de estas hipótesis pueden ser evaluadas individualmente o en combinación, como en un juego rompecabezas. Sin embargo, todas tienen un indicador, común: confirmar la tendencia de la Administración Reagan de intervenir en Centroamérica más abiertamente de lo que ya lo está haciendo... Al margen de la forma, niveles y medios, la decisión guerrerista es lo que prima en esta coyuntura. Otras hipótesis que podríamos incluir no cuestionaría la afirmación de base. La administración no puede aceptar de ninguna manera cuestionamiento o retroceso en el control de esta región tan importante para su poder geopolítico. "Si no podemos manejar América Central será imposible convencer a naciones amenazadas del Golfo Pérsico y de otros sitios que sabemos manejar el equilibrio global" afirmaba recientemente Hery Kissinger a "Public Opinión".

La postura diplomática

A pesar de la tendencia ya mencionada, los riesgos y los posibles costos negativos, tanto en lo interno como en lo externo, que acarrearía el movimiento de tropas, exige a la Administración encontrar respuestas diplomáticas que acompañen y suavicen las consecuencias de su decisión guerrerista.

Estados Unidos, al mismo tiempo que afirmaba su "apoyo" a los resultados de la reunión de Contadora de Cancún, y que enviaba a Richard Stone como "mensajero de paz" por Centroamérica, rechazaba la posibilidad de establecer la paz en Centroamérica mientras exista el gobierno sandinista en Nicaragua. Consultado acerca de si la estabilidad regional podría alcanzarse mientras los sandinistas gobernaran Nicaragua, el Presidente Reagan respondió: "Creo que será extremadamente difícil porque pienso que están siendo influencia o dirigidos por fuerzas extranjeras" (New York Times 22-7-83). Este mismo enunciado desnuda la retórica frágil de los gobernantes norteamericanos. Contadora parte del supuesto de la pacificación del área en la convivencia de estados y gobiernos. Estados Unidos incluye como condición para la paz, el descabezamiento del gobierno sandinista... Ya en esencia la postura norteamericana aparece de una extrema debilidad.

Para descalificar los 6 puntos presentados por Nicaragua el 19 de julio, la Administración, larga una de las campañas más "nuevas y creativas" de ataque al gobierno sandinista. ¿"Cómo podemos confiar en la propuesta nicaragüense sin Nicaragua luego de cuatro años no cumplió con los compromisos contraidos en la reunión de junio de 1979 en la OEA"? afirmaba a la Voz de los Estados Unidos de América Néstor Sánchez, funcionario para asuntos latinoamericanos. Acusación que se repitió en varias oportunidades en la misma semana (del 20 al 27 de julio). El "No cumplimiento" de compromisos pasados invalidaría la propuesta pacificadora de hoy, según una lógica lineal y simplista. Los compromisos a los que se hace referencia fueron los resultados de la 17 reunión de Consulta del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos del 23 de julio de 1979. La resolución pedía la inmediata y definitiva sustitución del régimen somocista y la instalación de un gobierno representativo de todos los nicaragüenses, la búsqueda de un clima de respeto de los derechos humanos y la celebración de elecciones tan pronto como fuera posible. El representante de Nicaragua, un funcionario somocista, votó en contra.

El nuevo Gobierno de Reconstrucción Nacional. no firmó ese compromiso, ya que todavía no se había derrotado a Somoza. Dan Cento, funcionario de prensa en la OEA, desmintió las acusaciones del Presidente Reagan y otros miembros del gobierno, siendo despedido de su cargo. Pero no sólo llama la atención la falta de fundamentación de la acusación norteamericana sino también la oportunista utilización de la Administración de los organismos internacionales. Hace un poco más de un año, durante la guerra de las Malvinas, Estados Unidos se opuso frontalmente al papel mediador de la OEA, desvaneciendo todo apoyo de este organismo a Argentina. La actitud norteamericana en aquel momento originó la crisis más profunda del sistema interamericano en los últimos veinte años. Por este razón, es muy significativo que ahora la Administración acuda a presuntos "compromisos contraidos en ese organismo" para acusar a Nicaragua.

También llama la atención que en esta coyuntura Estados Unidos pretenda convertir a Contadora en una apéndice de la OEA, cuando el consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en su reunión de mayo de 1983 ya había reconocido que el tratamiento de la crisis centroamericana puede estar en el marco de Naciones Unidas. En aquella oportunidad la representante norteamericana votó positivamente dicha resolución aceptada por unanimidad.

Kissinger: una "nueva cara para una misma política

La designación de Henry Kinssinger, durante criticado por Reagan en la campaña presidencial, como responsable de una Comisión Bipartidista para planificar una política a largo plazo para América Central, es otra novedad de este último mes. Largamente conocido por su actuación en política internacional, donde su papel en Vietnam aparece como antecedente más cercano, estará acompañado por un equipo variado de demócratas y republicanos. Uno de sus asesores principales, Harry Schlaudeman, ex-funcionario de los EEUU en la época de Allende en Chile y ex-embajador en Argentina durante el conflicto de las Malvinas, tuvo responsabilidad directa en la resolución de este conflicto, siendo la mano derecha de Haig.

Pero más allá de nombres y antecedentes es fundamental tratar de interpretar el objetivo de la Comisión Kissinger. Aparentemente el principal es el de promover y conseguir el consenso bipartidista para la implementación de la política Reagan en la región centroamericana. Y cuál es esa política sino la guerrerista. si realmente, como se ha afirmado, se estuvieron buscando una mejor comprensión del problema centroamericano, la Comisión sería previa a las maniobras militares...La realización es totalmente diferente. El consenso buscado aparece como la homogeneización al interior de los Estados Unidos de la opción militar.

"No veo por qué debemos permanecer quietos y observar a un país tornarse comunista debido a al irresponsabilidad de su propio pueblo" expresó Kissinger en 1970, refiriéndose a Chile, en la Comisión de Seguridad Nacional. El pensamiento de Kissinger y la decisión de la Administración de asignarle tamaña responsabilidad, expresan una posición de fondo que está lejos de ser esperanzadora para los pueblos centroamericanos. La actividad de Kissinger será a largo plazo y teóricamente hasta febrero de 1984 (fin de la comisión), no interferirá en la política coyuntural de la Administración para la región. Su función será, según comentaristas, elaborar una especie de Plan Marshall para América Central como el que se implementó en Europa después de la guerra.

Las críticas de la opinión pública internacional se han multiplicado desde la designación de esta comisión. También los medios de prensa. El New York Times del 20 de julio afirmaba: " Si se ha llamado al ex-secretario de Estado Kissinger para que aporte una política global coherente frente a estos dos años de respuestas militares alarmistas, gran parte de la retórica de Reagan y de las conspiraciones de la CIA tendrán que ser hábilmente sepultadas. Pero si lo que se quiere de él principalmente es que "maquille" (embellezca) una política errónea, Kissinger - como en otras ocasiones - suministrará la pantalla verbal que encubra un nuevo aventurerismo norteamericano en política exterior".

Las maniobras militares, el tratamiento retórico a Contadora, el rechazo con fundamentos débiles a la propuesta de Nicaragua y las características de la Comisión Kissinger, consolidan la línea guerrerista que cada día marca con más fuerza en los designios de la Administración para Centro América. La aceptación del proyecto Boland-Zablocki, aparece demostrando una Cámara de Representantes no homogeneizada y por momentos crítica, pero la importancia de la acción se limita por la debilidad de su representatividad pequeña en el esquema de conjunto de poder norteamericana.

La nueva propuesta de un sector demócrata tampoco puede frenar de raíz la tendencia interventora predominante. Representa una posición que no quiere mezclarse en la sangre que derramaría nuestra región en caso de una agresión. Pero su postura es también bastante débil en el conjunto. Demasiados indicios como para pensar que la guerra es la hipótesis lejana. Aún más, podemos afirmar que la guerra en su faz de gestación lo toma de las posiciones) es ya una triste realidad.


Búsqueda de consenso interno en Estados Unidos y consolidación de la Unidad Nacional en Nicaragua

¿Cómo reaccionaría Nicaragua ante una guerra con Honduras? ¿Podrá soportar el peso de una intervención? ¿Cuál es la dinámica del país, en lo interno, en este momento de guerra en gestación? Interrogantes esenciales que tienden a completar el cuadro de situación.

Los últimos meses y en especial julio se caracterizó por una gran actividad de movilizaciones. A nivel rural, como expresión de dos dinámicas diferentes y complementarias: la profundización de la entrega de tierras por la reforma agraria y la demanda de los campesinos para que les sean perdonadas sus deudas con el sistema financiero nacional. Dinámicas sectoriales que permitan el aumento del nivel organizativo y de participación.

A nivel de obreros y trabajadores urbanos, el eje principal se centró en la discusión y avance de propuestas que permitan liquidar la anarquía salarial reinante que perjudicaba especialmente a los sectores productivos (y beneficiaba a los trabajadores de servicio). En este marco, el resurgimiento activo de la Coordinadora Sindical Nicaragüense es un hecho importante por nuclear a las principales organizaciones sindicales del país.

A nivel de barrios y comarcas, el activismo propio de la época cercana al 19 de julio se plasmó en nuevas propuestas organizativas. Los comités de Defensa Sandinista a partir de agosto serán organizados de acuerdo al esquema de regionalización vigente en el aparato estatal. Esto simplificará la actual estructura organizativa y garantizará, según opinión de los dirigentes cedesistas, enfrentar con energía los principales problemas: el desabastecimiento de productos básicos, el control a oficinas públicas etc.

En lo que hace a la estructuración y consolidación militar, la creación de las milicias territoriales, con la formación de los 3 primeros batallones en Managua, significa un salto cualitativo. Este nuevo esquema contempla la organización miliciana de acuerdo al territorio: un trabajador de una fábrica que antes estaba organizado en las milicias de la fábrica, ahora estará integrado en la milicia territorial de su barrio. La fábrica, ahora estará integrado en la milicia de la zona donde ésta esté ubicada. Junto a este reorganización, la propuesta todavía no legalizada jurídicamente del Servicio Militar Patriótico, que será presentada en la Sesión del Consejo de Estado del 9 de agosto también estará dirigida a consolidar la defensa. En este marco la creación de un nuevo Batallón de Lucha Irregular y de una Unidad Especializada de Combate se efectivizaron en el mes. Lo significativo a mencionar es que todas estas reorganizaciones están ubicadas en un plan global defensivo. La decisión de luchar por la paz y prepararse para defenderla es una consigna permanente en la práctica sandinista.

A nivel de otros sectores de la nación

Es donde encontramos más variante y novedades. En la tercera semana de julio, la opositora Coordinadora Democrática Ramiro Sacasa, (que nuclea a dos centrales sindicales, tres partidos políticos y organizaciones empresariales) luego de un largo período de silencio, se pronunció contra las maniobras militares norteamericanas en Centroamérica. Al mismo tiempo reivindicó las coincidencias de las propuestas de Contadora de Cancún y del FSLN.

Paralelamente, la también opositora Confederación de profesionales (CONAPRO) analizó la potencial guerra que se avecina de la siguiente manera: "No habría ni vencedores ni vencidos. El vencedor estaría triunfando sobre una país totalmente destruido y física y socialmente". Al mismo tiempo, rechaza todo lo que favorezca a esta guerra y asume la propuesta de Cancún.

EL 5 de agosto se conoció un pronunciamiento del Partido Social Demócrata (integrante de la Coordinadora) pidiendo un reestructuración de la Junta de Gobierno y del Consejo de Estado. Paradójicamente fueron otros partidos opositores (entre ellos el Partido Conservador Demócrata) los que salieron al cruce de este pedido, caracterizándolo como un intento de "golpe de estado" y desestimando su validez.

En el plano eclesial, los planteamientos condenatorios de cualquier agresión contra Nicaragua surgidos diferentes comunidades y grupos cristianos - tanto católicos como evangélicos - no encuentran su contrapartida en la jerarquía católica que guarda un absoluto silencio la situación que afronta el país.

En la actividad parlamentaria se ha continuado - a pesar de la tensión regional la discusión de la Ley de partidos (a punto de concluirse) y existen indicios que a corto plazo se comenzará trabajar con la Ley Electoral. Estos son dos de una serie de elementos de peso que han mantenido abierto el diálogo de los diversos sectores de la vida del país.

Conclusión

Mientras al interior de los Estados Unidos la Administración Reagan debe realizar esfuerzos especiales para obtener el consenso nacional para su política en Centroamérica, una realidad totalmente distinta se vive en Nicaragua. Producto de la misma agresividad norteamericana, se observas una dinámica peculiar constituida pro dos fenómenos principales: consolidación paulatina de estructuras organizativas civiles y militares y tendencia de consolidación de la Unidad Nacional.

Mientras en algunos sectores de la vida nacional de los Estado Unidos aumenta la preocupación por la posibilidad de que se repita la experiencia funesta de Vietnam, en Nicaragua, los diferentes sectores, mayoritariamente, confluyen en posturas comunes alrededor de la defensa de la soberanía nacional. La defensa de la soberanía es radicalmente antagónica con las maniobras militares y cualquier propuesta de guerra o intervención extranjera.

Algunos sectores populares menos comprometidos con el proceso y que incluso critican y señalan problemas como el desabastecimiento, ante una posibilidad de intervención se van sumando a las estructuras organizativas revolucionarias. La defensa del país y del "ser nacional" avasallado en este país durante tantos siglos, en momentos de agresión externa se transformen reivindicación principal y aglutinante.

Por su parte la oposición política, sindical y empresarial también se manifiesta contra las amenazas, consolidando casi espontáneamente el frente nacional. Una guerra también los afectará como a cualquier sector nicaragüense. Las balas y bombas agresoras no diferenciarían entre sandinistas y opositores. Los costos, como lo señala CONAPRO, los deberán pagar todos y una nueva reconstrucción sería dificilísima de implementar.

La Unidad Nacional aparece entonces objetivamente fortalecida, producto de la política agresiva que sufre el país. Y aún más,. las misma agresividad que unifica homogéneamente a los sectores populares, también decanta y produce grietas entre los sectores de oposición más reaccionarios que se encuentran en una difícil encrucijada.

La lucha por l paz o la guerra es la contradicción que golpea a Nicaragua. Y con seguridad el 99 por ciento de los nicaragüenses quiere la paz.


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