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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 147 | Abril 1994
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El Salvador

Elecciones: el día después

ARENA ha necesitado una segunda vuelta para disputarle el Ejecutivo a la izquierda. Esto deja clara la necesidad de un gobierno que construya consensos. Calderón Sol no podrá gobernar ya el país como si fuera su finca.

Roberto Cañas

Hacer una previsión clara de lo que van a significar para El Salvador los resultados de las elecciones del 20 de marzo es como tratar de descifrar los claroscuros de una bola de cristal. Los triunfos de ARENA en el Ejecutivo, en el Legislativo - con 39 de los 84 diputados que componen la Asamblea - y el control casi absoluto que tendrá en el poder municipal - con 211 alcaldías de los 262 municipios del país - sumados a la posibilidad de crear alianzas para asegurarse la nueva Corte Suprema de Justicia configuran un escenario inquietante y retador para los próximos cinco años. Todos estos triunfos están empañados por una serie de irregularidades en el proceso electoral - que constituyen un fraude técnico -, lo que le resta legitimidad al nuevo gobierno.

ARENA: un historial preocupante

Por lo que hemos visto en la gestión gubernamental de ARENA durante la administración Cristiani, y por "las credenciales democráticas" del futuro Presidente de la República, Armando Calderón Sol - señalado como escuadronero en la información desclasificada por el Departamento de Estado en Washington - se puede tener ya alguna idea de lo que le espera a los salvadoreños.

La conducta política del partido ARENA y del futuro Presidente se ha caracterizado por la permanente violación de pactos y acuerdos. Desde los definidos en la Interpartidaria de 1990, hasta los incumplimientos de los Acuerdos de Paz de Chapultepec, pasando por el no cumplimiento de los acuerdos concertados en la Asamblea Legislativa y en COPAZ.

La lista es larga: violación al "pacto de caballeros" para la limitación de gastos en la propaganda electoral de los partidos, violación al acuerdo legislativo del 25 de julio de 1993 sobre el "compromiso interpartidario para la paz" - en el que se establece que la Asamblea, por la vía de los partidos políticos, apoyaría los acuerdos que surgieran de COPAZ-. Entre éstos, un acuerdo en el que se estipulaba la no aprobación de ninguna ley de amnistía hasta 6 meses después de conocerse el Informe de la Comisión de la Verdad, para así poder cumplir con sus recomendaciones. La amnistía se aprobó casi inmediatamente después de conocerse el Informe, el 20 de marzo de 1993. Entre otros más, ARENA violó también el acuerdo del 16 de octubre del 93 sobre la representación proporcional en los Concejos Municipales.

Sobre los Acuerdos de Paz, hay que recordar que la solución negociada a la guerra y la fórmula política que resultó de los acuerdos, no expresó la voluntad política del gobierno Cristiani ni la de los poderosos sectores económicos que apoyan a ARENA. Más bien fue una salida impuesta por la realidad nacional -modificada, entre otros acontecimientos, por la ofensiva militar del FMLN en 1989 - y por la presión internacional, que reclamaba una solución negociada al conflicto.

El permanente comportamiento político del gobierno de ARENA ha sido cumplir con la letra pero no con el espíritu de los acuerdos: cumplir a medias, regatear y tratar de renegociarlo todo. Viendo los resultados electorales, es fácil deducir que ARENA reforzará esta tendencia a cumplir lo menos posible con lo que todavía falta de los acuerdos de paz, a pesar de que son fundamentales para la estabilidad del país: transferencia de tierras, programas de inserción de los ex-combatientes de ambos bandos, desplegar a nivel nacional a la Policía Nacional Civil, completar la disolución de la Policía Nacional y cumplimiento de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad.



Más de lo mismo

En las elecciones de 1988, Cristiani derrotó a la Democracia Cristiana con la bandera de la anti-corrupción. Sin embargo, la administración de ARENA se ha caracterizado por un permanente robo a las arcas del Estado, aunque con un estilo más refinado. En una entrevista televisiva sobre el tema, el Presidente señaló que "el problema de la corrupción es que cuando se hace tan bien, no deja evidencias".

Pero sí hay evidencias y muchas. Basta revisar el sistema de abastecimiento de medicinas del Hospital del Seguro Social para darse cuenta de que la mayoría de las licitaciones han sido ganadas por la Droguería Santa Lucía, propiedad de Alfredo Cristiani. O basta echar una mirada a los negocios de un funcionario del Ministerio de Obras Públicas, que ha incrementado el capital de su empresa en casi 30 millones de colones, a partir de las licitaciones de ese Ministerio que él ha ganado. Ejemplos sobran y queda poco espacio para dudar que Calderón Sol cambiará esta tendencia.

ARENA se vanagloria de haber logrado un crecimiento económico del 5% y de haber controlado la inflación en un 12%. Pero la creación de riqueza no basta, si las condiciones de su distribución no cambian. Sabemos que las medidas económicas que impulsará el nuevo gobierno serán "más de lo mismo" del modelo neoliberal: el Estado no intervendrá en la regulación de la economía, promoverá las privatizaciones y desarrollará planes de compensación social a través del Fondo de Inversión Social (FIS). Seguirá el diseño de la fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico Social (FUSADES), la ONG más grande del país que, respaldada por la AID y los sectores económicos más poderosos, elaboran las estrategias económicas de ARENA. Entre los funcionarios que las ejecutan está la actual Ministra de Planificación, Mirna Liévano de Márquez.

Problemas pendientes

Calderón Sol continuará desarrollando un injusto modelo económico que excluye a la mayoría de los salvadoreños de la economía formal, de la seguridad social y de los servicios básicos de educación, salud, agua potable y drenajes.

La candidatura de Calderón Sol fue apoyada vehementemente por los sectores económicos que en el gobierno Cristiani han resultado perdedores con las medidas de ajuste neoliberal: los medianos productores agropecuarios. También lo apoyaron los sectores más ligados a la estructura partidaria de ARENA. Por esto, no se descarta que alrededor de cómo orientar la economía se den contradicciones y disputas entre los distintos sectores del capital. Sin embargo, las presiones e influencia de la AID y del Banco Mundial las lograrán superar. Está por verse como promoverá el gobierno la reconversión industrial. El sector manufacturero tendrá que volverse competitivo para adaptarse a la competencia internacional, en el marco de la apertura de la economía.

Durante su gobierno, Cristiani resolvió una demanda central de los sectores económicos que lo apoyan y a los que pertenece: que se les devolviera el control del sistema bancario, a través de su reprivatización. En este proceso, la hacienda pública se hizo cargo del saneamiento de las deudas de todo el sistema, pero se negó a sanear las deudas de los sectores cooperativos de la agricultura.

Calderón Sol continuará desmontando lo que todavía queda de la reforma agraria y favoreciendo a los sectores económicos a los que representa. No está claro cuál será el comportamiento del nuevo gobierno ante la integración económica centroamericana y en general, ante los tratados de libre comercio.

¿Volverá el pasado?

El hecho de que Armando Calderón Sol haya necesitado de una segunda vuelta para ganar el Ejecutivo, deja clara la necesidad de un gobierno que construya consensos con la participación de todas las fuerzas políticas del país.

En este segundo período de gobierno - en 1999 se cumplirán 10 años de administración de la derecha -, ARENA se enfrenta a una trascendental disyuntiva: o trabaja por la gobernabilidad o sucumbe a la tentación autoritaria de regresar al pasado. En períodos de transición ?como el que vive el país ?no pueden descartarse retornos al autoritarismo ni movimientos erráticos ni involuciones, lo que planteará a la izquierda grandes desafíos.

La prueba suprema para ARENA estará en la administración pública de todos los días. Es allí donde se medirá su compromiso real con el proceso democrático que tanto predica. Tendrá que terminar con la impunidad, tendrá que respetar los derechos humanos: la libertad de expresión, la de asociación y otras muchas. Tendrá que cambiar.

A todo esto hay que agregar la pregunta sobre cuál será el comportamiento de las fuerzas armadas. No es descabellado pensar que los sectores del ejército con más fuertes resistencias al cambio, verán reforzadas sus posiciones ahora que cuentan con un gobierno de ARENA hasta casi el año 2000. Entre los uniformados las tentaciones serán fuertísimas para sacudirse de encima el predominio de la sociedad civil. Lo más posible es que el ejército continuará resistiéndose y regateando para no cumplir con la amplia e integral reforma militar que establecieron los acuerdos de paz. Y buscará que ésta no sea realizada a cabalidad. La cúpula militar reforzará sus pactos y alianzas con el nuevo gobierno.

Esto es en extremo delicado, porque en el cambio de la Fuerza Armada está el corazón y el alma de la democratización de El Salvador. Y no habrá realmente un desmontaje total de la dictadura militar sin realizar a fondo la reforma militar que se acordó en Chapultepec.

La política norteamericana hacia El Salvador será - como dicen los gringos - "business as usual": continuidad en lo básico. Reconocerán la legitimidad del nuevo gobierno como producto de elecciones libres continuarán entregando el dinero de los contribuyentes estadounidenses - aunque en menores cantidades - a programas e instituciones de la derecha, como los de FUSADES, FEPADE, FUNDASALVA, FUSATE, FIS y Municipalidades en Acción, los que a final de cuentas favorecen a AENA.

El mundo no se acabó

Pero hoy, a diferencia del pasado, el arenero Calderón Sol no podrá gobernar al país como si fuera su finca. La mucha sangre de tantos años ha ganado los espacios para que en este nuevo escenario, la ciudadanía juegue un papel protagónico. Y es en esta realidad en donde se alimenta la esperanza. Aun en la situación de polarización política partidaria que el país está viviendo, es necesario y es viable el desarrollo de nuevos movimientos sociales.

Además de la lucha por sus reivindicaciones particulares, estos movimientos tendrán que integrar su acción al cuestionamiento de la política del gobierno. Y no sólo eso. Deberán tener también una capacidad propositiva que permita visualizar en términos concretos la superación de la situación actual. Deberán formular propuestas que generen, que provoquen, comportamientos de participación, de esperanza y de vitalidad. Deberán hacer protestas y plantear propuestas. Tendrán que renovar el entusiasmo y espantar la frustración y la sensación de pérdida que puede haber dejado el resultado electoral. Al fin y al cabo, el mundo ni empieza ni se termina con las elecciones de 1994.

Votar pensando en el futuro

Dos semanas antes de las elecciones, el Arzobispo de San Salvador, Arturo Rivera y Damas, hizo en su homilía dominical este llamado, que causó gran disgusto a ARENA, por la alusión a su fundador Roberto D'Aubuisson, responsable del asesinato de Monseñor Romero:

"El voto debe emitirse responsablemente. Un voto responsable tiene que mirar hacia el futuro. No se puede construir el futuro que deseamos si se ponen bases frágiles o si éstas no se asientan sobre la roca firme de los valores que garantizan la sana convivencia ciudadana. ¿Cómo se puede votar pensando en el futuro si se pasa por alto quiénes son los asesinos de Monseñor Romero y quién organizó el complot contra su vida y dio la orden de matarlo? A la luz de la fe no cabe ninguna duda de que el obispo es el principal representante de Cristo en una diócesis. Y por eso el asesinato de un Obispo es un crimen tan nefasto e infame.Lo quieran o no, la sombra de este crimen sacrílego persigue a quienes, aún después de catorce años, siguen impenitentes idolatrando al hombre que quiso resolver los problemas de El Salvador a sangre y fuego. Nosotros ya hemos perdonado. Pero no podemos callar lo que la Comisión de la Verdad comprobó y presentó a los ojos del mundo. Lo decimos una vez más: el futuro de El Salvador no se puede construir en la mentira, la prepotencia, la corrupción, la represión, el odio y la injusticia".

Desafíos de la izquierda

La coalición de izquierda con el FMLN en su primera participación electoral - se ha consolidado como la segunda fuerza política del país. Enfrenta el reto de extender su atracción más allá del círculo de los convencidos. Su participación en la segunda vuelta - a pesar de que no todo se pudo corregir en las dos semanas hábiles que quedaron entre la primera y la segunda vuelta - sirvió para denunciar las deficiencias estructurales del sistema electoral y para superar algunas de las muchas y múltiples irregularidades que hicieron perder credibilidad a las llamadas elecciones del siglo.

Con 21 diputados en la Asamblea Legislativa, la izquierda puede contribuir a la construcción de un acuerdo nacional en la transición a la democracia que vive el país. Y puede trabajar por fortalecer la institucionalidad democrática surgida de los acuerdos de paz, abriendo posibilidades reales para la expresión del pluralismo político.

La construcción de un estado democrático, donde exista el pleno ejercicio de las libertades cívicas, donde se cree permanentemente conciencia y acción de ciudadanía para que todos los salvadoreños conozcamos y gocemos de nuestros derechos y también cumplamos con nuestros deberes, es un aspecto importante de los retos y desafíos a los que hoy se enfrenta la izquierda y todo el país. Hay que ver más allá de las elecciones y construir democracia más allá de los votos.

Fuera de todo pronóstico, la coalición de izquierda no logró los resultados electorales que esperaba a nivel municipal. Muchos factores contribuyeron a ello. Decenas de municipios se perdieron por menos de 20 votos, debido al fraccionamiento de la izquierda y a la confusión de la gente a la hora de marcar la papeleta. Ha sido una pérdida clave: la construcción del poder local es básica para que la izquierda llegue a la Presidencia dentro de 5 años.

A pesar de todas las irregularidades que hubo - el abanico es amplio y de todos los colores - sería un error tener una visión unidimensional y leer los resultados electorales únicamente desde la perspectiva del fraude técnico.

Fraude y debilidades

Ciertamente no se respetaron totalmente las reglas del juego y esto influyó en los resultados que cosechó la izquierda. Y uno de los retos para 1999 será modificar radicalmente el actual sistema electoral. Pero la problemática no se reduce a eso. Hay que desarrollar más capacidad política y organizativa para impedir el fraude y defender los votos.

Y sobre todo, es necesario dejar atrás de una vez por todas el lastre de una izquierda vertical y autoritaria y ser una izquierda amplia, participativa y renovada. Una izquierda con una visión más en consonancia con el mundo de hoy, capaz de ampliar sus bases, sobre todo, en la población de las zonas urbanas. Poco podrá lograrse, electoral o políticamente, si dentro de la izquierda no se superan las ambiciones hegemónicas y las interminables discusiones que entorpecen la elaboración de posiciones unificadas vendibles, políticamente viables y plenamente desarrolladas.

La viabilidad de El Salvador como nación pasa por ir construyendo un amplio consenso para que el país entero, todos los salvadoreños, tengan una visión más de acuerdo con el mundo que los rodea. Todos los sectores deben comprender que esto no significa solamente insertarse en el mundo globalizado en las mejores condiciones, sino, y sobre todo, trabajar juntos por un desarrollo humano sustentable y buscar ponerle fin a la pobreza.

La polarización política entre ARENA y el FMLN y la decadencia de las tradicionales opciones de centro, que quedó clara con la escasa votación que obtuvieron los centristas - la Democracia Cristiana pasó a un tercer lugar y fue irrelevante la presencia de los nuevos partidos evangélicos (Movimiento Unidad y de Solidaridad Nacional) - dejan un gran espacio abierto para construir en los próximos años una nueva formación política de centro?izquierda, inteligente y sensible.

El desafío es construir una opción política y social real, con una base electoral masiva y principalmente urbana, con un programa coherente y comprometido con profundas reformas políticas y sociales para la fundación de un estado democrático. Una opción con una visión que comprenda una estrategia política y económica basada en las aspiraciones del pasado y en las limitaciones del futuro. Una opción que dé respuestas a los principales temas y debates del mundo actual, envuelto en una crisis de tantas dimensiones.

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