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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 25 | Julio 1983
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Nicaragua

Escuela Hermanos Martínez: Escuela de Reforma Agraria

En el cuarto aniversario de la revolución, ¿cuál ha sido hasta ahora el logro más significativo de la revolución? La respuesta es evidente: la Reforma Agraria. La cooperativa "Hermanos Martínez" en Somoto es un ejemplo esperanzador de la Reforma Agraria.

Equipo Envío

En la carretera Panamericana, Somoto es la última parada en Nicaragua antes de llegar a Honduras. Como capital del Departamento de Madriz, Somoto fue durante años una especie de apeadero de los grandes finqueros y ganaderos del lugar. Todavía se ven los vestigios del pasado en esta ciudad, donde carros, caballos, mulas y bueyes compiten por el mismo camino.

Como sucede con la mayoría de las ciudades de Nicaragua, Somoto vive de la producción agrícola. Y como en todo el país, también en Somoto el campesinado fue el gran olvidado. Hoy, cuatro años después de la revolución, son sobre todo los campesinos los que empiezan a ocupar el lugar que les corresponde en la sociedad, siendo como son, junto con los obreros, los protagonistas de la Revolución. En el cuarto aniversario de la Revolución Popular Sandinista muchos preguntan: ¿Cuál ha sido hasta ahora el logro más significativo de la revolución?. La respuesta es evidente: la Reforma Agraria. La cooperativa "Hermanos Martínez" en Somoto es un ejemplo esperanzador de la Reforma Agraria.

Esta tierra es nuestra: todos son soñadores

Siete kilómetros al este de Somoto está el fértil y hermoso Valle de San Luis. Cobijado por los cerros de Madriz, hay en el valle 2.000 manzanas de tierra de primera calidad. Ayer, estos campos estaban sin cultivar y vacas sin dueño vagaban por ellos en busca de pastos. Hoy todo el escenario ha cambiado.

Desde el cerro, antes de descender, ya el valle parece una colmena en plena actividad. Se están construyendo casas y caminos y se están limpiando los campos. A la entrada del valle un letrero da a los visitantes la bienvenida a la Cooperativa "Hermanos Martínez". Uno de estos hermanos nos saluda en la puerta con Fernando Sánchez Román, secretario general de la cooperativa. Con él, el secretario de producción Brígido García Montalbán, nos acompaña a recorrerla.

Las casas de madera, bien hechas, adornan las calles recién construidas. Un centro infantil rural están ya casi levantado, el comedor para niños a punto de estrenarse. Mientras se construye la escuela, los niños reciben clases bajo una carpa. La mitad de una cuadra está destinada a parque y unos arbolitos que apenas despuntan, protegidos por un círculo de estacas, anuncian sombra y pájaros para dentro de unos meses. Sólo un visionario, un soñador como nuestro guía, puede ver allí un parque. Pero estos campesinos ya lo ven: "Este es nuestro parque", dicen con orgullo.

Y no es sólo él. Todos los hombres y mujeres que conocimos en el Valle de San Luis son visionarios. Y con razón: han visto levantarse un nuevo pueblo en seis meses. Es natural que después de esto crean que casi todos los sueños son posibles. "Cuando llegamos nosotros aquí, en diciembre de 1982 no había nada -cuenta Fernando-. Sólo era un gran pedazo de terreno. Las tareas con que nos enfrentábamos eran enormes. Pero, sobre todo, lo que nos empujaba era saber que esta tierra era nuestra". El 4 de junio de 1983 el Ministro del MIDINRA (Ministerio de Desarrollo Agropecuario y Reforma Agraria), Comandante Jaime Wheelock, entregó a los 143 socios de la Cooperativa "Hermanos Martínez" el título de la Reforma Agraria para sus 889 manzanas de tierra.

Todos son trabajadores

Nos detenemos a hablar con las brigadas de construcción. Hay cuatro equipos trabajando: unos hacen los cimientos, otros levantan las paredes, otros terminan ya los techos. Hace seis meses ninguno de ellos sabía nada de este oficio. Al principio, algunos técnicos acompañaban a las brigadas de construcción, enseñándoles, hasta el momento en que ellos supieron trabajar solos.

En la cocina, una brigada de mujeres prepara el almuerzo para los niños. No es fácil la tarea de satisfacer el hambre de 314 niños, pero las mujeres tienen todo bajo control. Hay en la cooperativa 9 niños en estado de malnutrición y se les está dando una dieta especial. Planificar la alimentación de tantos niños es un desafío. Por eso, una representante del Ministerio de Bienestar Social ayuda a las mujeres, no sólo para que hagan bien los cálculos de los ingredientes sino para que sepan balancear las dietas y ofrecer comidas nutritivas.

Lo más interesante fue visitar los campos sembrados. Antes de llegar a ellos, pasamos por las orillas del Río Coco, cerca del pozo que proporciona a la comunidad agua potable. El acceso al agua es todavía el problema, porque el pozo está situado a unos 100 metros del pueblo. Según PRONORTE -agencia interministerial responsable del proyecto cooperativo- facilitar el agua es una prioridad. Más allá estaban los campos sembrados. Este año la cooperativa ha sembrado 60 manzanas: 40 con maíz y 20 con frijol. Tres brigadas hacían limpieza de los campos. Con las lluvias la maleza estaba ganando terreno rápidamente. Otra brigada fumigaba. Mientras estábamos allí, la comunidad decidió plantear en la asamblea general que todos los miembros de la cooperativa -incluso los niños- dedicaran dos días enteros de trabajo colectivo a la limpieza para que no se perdiera la cosecha.

En agosto el maíz y el frijol estarán a punto. Esta cosecha servirá para el autoconsumo. Para no dejar las tierras baldías, se sembrarán después en ellas tomates, rábanos, apio y repollo, que serán consumidos también por la comunidad. El próximo año, cuando estén terminadas las casas, muchos más campesinos podrán dedicarse a la siembra. Esto permitirá superar el autoconsumo y vender el sobrante en el mercado nacional.

De cuatro comunidades dispersas a una cooperativa: en malas tierras
y perseguidos por "la contra".

Hace tan sólo 6 meses, los campesinos que hoy viven en San Luis y trabajan estas 889 manzanas de tierra, vivían en cuatro pequeñas comunidades (El Roble, El Terrero, El Gavilán y El Naranjo), a sólo 7 kms. de distancias de la frontera con Honduras. Como casi todos los campesinos, eran muy pobres, habían trabajado toda la vida para un terrateniente o eran dueño de parcelitas de tierra poco fértiles que apenas les daban para sobrevivir.

Después de la revolución, cada comunidad se organizó en cooperativas, pero la tierra seguía siendo tan mala como siempre. Además, los contrarrevolucionarios ubicados en los campamentos de Honduras no les dejaban vivir en paz. "Nos venimos porque las comunidades en donde estábamos vivíamos bastante amenazados por "la contra" -dice Sánchez Román-. Sólo en nuestro municipio nos degollaron y mataron a 18 compañeros. Entre ellos, a un Delegado de la Palabra, a niños, mujeres, coordinadores de educación de adultos y milicianos. Esos crímenes fueron entre 1980 y 1981". Brígido García, otro miembro de la cooperativa, añade: "Allí la vida era difícil, diariamente nos hostigaban. No podíamos descuidarnos en ningún momento. Por la noche teníamos que estar esperándolos y por el día trabajando. Hubo veces en que amanecíamos bien rendidos de sueño y no trabajábamos por el hecho de tener siempre que hacer vigilancia. Entonces en el trabajo estuvimos fallando cada día más".

El nombre mismo de la cooperativa, "Hermanos Martínez", es expresivo de la historia de estos campesinos. "Los Hermanos Martínez nacieron en Honduras, pero vinieron jóvenes a vivir aquí. Trabajaron con nosotros en una de las cuatro comunidades y se entregaron de lleno al trabajo. Pero un día martes, el 23 de julio de 1980, fueron masacrados por "la contra". Uno de ellos era Delegado de la Palabra. Entonces, por esta conciencia de ellos, por esta lucha de ellos, el asentamiento lleva su nombre. Eran dos hermanos y un hijo de uno de ellos de pocos meses, los que mataron". Así cuenta la historia el vicesecretario de la cooperativa, Sabas López Vázquez.

Nace la idea del traslado

La cercanía de la frontera impedía garantizar la seguridad de los campesinos. Su aislamiento, la calidad de las tierras que trabajaban, mostraban que nunca iba a mejorar su nivel de vida en esas condiciones. Había que tomar una decisión.

"Vimos que la cosa andaba mala -cuenta Leonicio López-. Leímos en unos folletos de la UNAG (Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos), que la Reforma Agraria iba a dar la tierra al campesinado para que la trabajara, las mejores tierras. Entonces nos pusimos en contacto con toda la comunidad. Solicitamos tierra a la Reforma Agraria y veníamos a verla. Y cuando regresábamos les platicábamos a los que se quedaba allá. Les decíamos que las tierras eran buenas, que eran planizas, que había un río, que esa era la tierra prometida... Pero fue una lucha para que todos viniéramos. No fue una cosa de que solamente expusimos y nos vinimos, sino que empezamos a motivar a la gente. Poco a poco la gente tomó conciencia y empezaron a venir a pasear. Uno por uno se convenció y vino. Y comenzamos a limpiar el terreno y a improvisar una cocinita. Organizamos brigadas para preparar terreno. Bienstar Social nos dio maíz, frijoles, aceite para cocinar y trastes de cocina. La Cruz Roja nos puso tiendas de campaña porque veníamos con nada más que una cobija, ni maíz traíamos. Para el traslado mismo, INRA y las tropas guardafronteras nos prestaron los vehículos. Así fue como empezó todo".

La Reforma Agraria: eje de la transformación social

La ley de Reforma Agraria tiene dos objetivos principales:

* La transformación de la estructura de la tenencia de la tierra.

* La consolidación del movimiento cooperativista.

Antes del triunfo de la revolución, el 49% de la tierra cultivada estaba en manos del 1% de la población, mientras que el 71% de la población tenía apenas el 2%. Siendo campesina el 70% de la población nicaragüense y proviniendo el 75% de las divisas que entran al país de la agroexportación, era lógico que la mayoría de los recursos materiales y personales se destinaron a la transformación de la agricultura y a satisfacer las reivindicaciones de los campesinos. Aunque este proceso transformador es lento, se han hecho avances notables. En su mensaje a la Nación del 4 de mayo de 1983, el Comandante Daniel Ortega informaba: "Hasta ahora se han emitido títulos para cooperativas y productores individuales en una extensión de 150.000 manzanas, que benefician a más de 8.000 familias campesinas".

La consolidación del movimiento cooperativo. Hasta hoy existen 3.057 grupos asociados que aglutinan a 60.044 campesinos. Esto significa que el 50% de los pequeños y medianos productores del país están incorporados al movimiento cooperativo.

Existen cuatro tipos de cooperativas:

- Cooperativas de Producción: Cooperativa Agrícolas Sandinistas (CAS). Son aquellas que producen y distribuyen colectivamente sus excedentes y que se constituyen a partir de pequeños y medianos productores que ponen en común sus medios de producción, su fuerza de trabajo y/o aquellos medios cedidos por el Estado.

- Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS). Son aquellas que se forman por la asociación de pequeños y medianos productores que se unen para generar, gestionar, canalizar y utilizar en forma organizada y eficiente los servicios relacionados con la explotación agropecuaria, manteniendo la propiedad, usufructo o asignación individual de sus tierras u otros medios de producción.

- Cooperativas de Surco Muerto (CSM). Se constituyen en tierras asignadas por el Estado o aportadas por sus miembros en las que la tierra son y en general los principales medios de producción son colectivos, sin haber diferenciación de cercos u obstáculos que limiten la implementación de una tecnología adecuada para el cultivo de las parcelas.

- Colectivos de Trabajo (CT). Son grupos asociativos formados fundamentalmente por asalariados que producen ciclo a ciclo en tierras generalmente cedidas por el Area Propiedad del Pueblo, mediante convenios o acuerdos.

Cooperativas vanguardias

Ante el crecimiento del movimiento cooperativo y los pocos recursos técnicos, MIDINRA tomó la decisión de elegir entre las 3.000 cooperativas, a las 500 mejor organizadas, ubicadas en las 33 zonas claves del desarrollo agropecuario. A estas 500, que se llaman Cooperativas Vanguardia, se les da más atención en todos los aspectos. La cooperativa "Hermanos Martínez" -del tipo CAS- es una cooperativa vanguardia. Su espíritu de entrega al trabajo en común y su nivel de organización la han hecho, en realidad, una cooperativa modelo para todo el país.

En la situación de emergencia militar que vive Nicaragua existe una nueva denominación: las cooperativas de autodefensa. Como pequeñas comunidades que son, cada cooperativa se hace responsable de su defensa, excepto en el caso de una invasión masiva de contrarrevolucionarios que demande la presencia del ejército para repelerla. En la cooperativa "Hermanos Martínez" 70 de los 143 socios están entrenados para defender a la comunidad de cualquier ataque o sabotaje de los contrarrevolucionarios.

Una gran escuela: la organización de la cooperativa

El trabajo de la cooperativa se basa en la participación activa de todos los miembros. Este espíritu comunitario se refleja en la estructura organizativa de la cooperativa, en la directiva elegida y en el modo de trabajar. La directiva está formada por el secretario general, el vicesecretario y los responsables de producción, finanzas, educación y vigilancia. El trabajo concreto de la cooperativa se organiza en comisiones de trabajo, que se forman para cumplir con las distintas tareas. "En la asamblea se toma el acuerdo de qué hay que hacer y de ahí salen las comisiones. Cada adulto se incorpora a una comisión y así, todos están integrados al trabajo", explica el secretario general. "Lo que uno no sabe hacer, lo sabe otro compañero. Esto es como una escuela grande donde no sólo aprendemos nuevos métodos de trabajo sino donde también aprendemos a trabajar juntos".

En la cooperativa "Hermanos Martínez" existen actualmente 7 comisiones:

* La más grande es la de producción, que se encarga del cultivo de los granos básicos y en el futuro próximo, de las hortalizas y pastos.

* La de construcción de viviendas, que está levantando las casas par las familias del asentamiento y el comedor infantil. Tienen planificado construir un centro para niños, una escuela, una iglesia, oficinas para UNAG y PRONORTE, un Banco, un centro de salud, una casa comunal, una venta popular y una casa para las milicias.

* La de salud cuenta con 7 miembros capacitados para atender problemas sanitarios. También organizan la construcción de las letrinas y coordinan con al comisión de cocina y Bienestar Social la alimentación de los niños.

* La ganadera se encarga de cuidar las casi 200 cabezas de ganado con que cuentan varios miembros de la cooperativa.

* La de cocina prepara el desayuno y el almuerzo para los 314 niños que comen diariamente en el comedor infantil. Este grupo tiene el apoyo de la responsable de Bienestar Social en Somoto, que supervisa y capacita a las mujeres responsables de esta comisión.

* La de autodefensa está compuesta por 70 milicianos, que en sistema rotativo defienden la cooperativa día y noche de posibles agresiones y ataques.

* La de educación de adultos está formada por 18 coordinadores que dan clases en 18 colectivos de educación popular. Cuando llegaron al asentamiento y se inició la cooperativa, los colectivos de educación de adulto empezaron a funcionar. Un 60% de los adultos eran todavía analfabetos. Hoy, antes de que caiga el sol, hay clases de educación de adultos cinco días a la semana.

Un testimonio

"Me llamo Rosa Emilia López. Tengo 5 niños y ando en 39 años. Vivía en la comunidad de Las Caobas, que quedaba inmediatamente con la frontera con Honduras. Allí pues, fue donde fracasó el compañero mío. Era miliciano él. En un lugar cerca de la casa le tenían tendida una emboscada, combatió dos horas y después lo apretaron. Lo hallaron muerto ya y desnudo. Le habían quitado la ropa. Me avisaron y me alistaba con mis niños y fuimos a buscarlo. Dicho y cierto, se había fracasado y era él. Era toda una persona humilde, era un campesino trabajador, muy bueno era. Aquí ahora estamos tranquilos, por lo que no tenemos que pensar como allá, donde ya a cierta hora del día ya no estuvimos tranquilos. De las 6 de la tarde en adelante tuvimos que ir a dormir en el monte. Tenía miedo yo. Ya no confiaba de estar dentro de la casa. Toditos fuimos a dormir en el monte. Y aquí, pues, nos echamos un sueño tranquilo. Y eso me alegra, pues que vine a tomar un descanso después de tanto tiempo de desvelo, tanto tiempo de sufrimiento. Sobre todo, los niños sufrieron. Doy gracias al Señor que salimos de estos rincones, para que mis niños estén tranquilos y aprendan. Estoy bastante alegre porque hasta yo ahora estoy con esta lucha de sacar palabras, de aprender letras y sílabas. Alegre, pues. Estoy en el primer nivel de la educación de adultos. Primera vez en mi vida que aprendo esto."

El problema principal

La cosa más difícil que tuvieron que aprender los miembros de la cooperativa fue cómo construir una escuela ni cómo manejar un tractor. Fue aprender a vivir y a trabajar juntos. Luis Leonicio López recuerda a algunos que al principio querían levantar su casa apartada y trabajar su pedazo de tierra individualmente: "Hemos sido personas que han sido pegadas bastante al individualismo. Y eso es uno de los problemas que está afectándonos todavía. Pero es importante que tomemos conciencia. Cuando hay un compañero que quiere un pedazo individual, entonces se reúne toda la directiva y reunimos a todos en la asamblea general y le pedimos la palabra a toda la gente. Y preguntamos qué dicen, que si se puede dar terreno a un individual, que si podríamos trabajar individualmente. Entonces la mayoría dice que no, que es en colectivo. Entonces es la asamblea la que resuelve este problema".

Fernando Sánchez añade algo: "pero es importante no desanimar a esos compañeros, que todos tomemos conciencia. Le hacemos ver al que quiere caminar individualmente que si él se enferma, trabajando unidos nosotros todos vemos por su maíz, pero si es por sí solo se echa a perder el maíz. Si se enferman tres o cuatro compañeros, nosotros seguimos siempre limpiando, llevando lo que sea necesario. Ahora ya se está llegando a comprender eso. Es un buen comienzo".

La tierra es como la mamá: hay que cuidarla y defenderla

La entrega del título de tierra de la Reforma Agraria hace sentir a los campesinos que son personas y que son personas importantes para el desarrollo del país. La "patria" empieza a ser para ellos en ese momento esa parcela de tierra. Todos los campesinos son conscientes de los nuevos derechos y deberes que les da esa tierra que se les entrega.

"Para nosotros tener la tierra significa un avance bastante grande y bastante fuerte. La tierra significa que de ella sacamos el zapato, la ropa, el camión y hasta el caballo. Todo sale de la producción de la tierra. Entonces hoy, nosotros, que no teníamos nada, nos sentimos bastantes orgullosos y bastantes fuertes, pues. Aquí no decimos "yo trabajo". Aquí decimos "trabajamos todos, hombres y mujeres".

Sabas López añadió: "Es mentira que vamos a dejar esta tierra. Nosotros, desde el momento que arrancamos de la frontera y empezamos una nueva vida aquí, hemos hecho una sola cadena y siempre hemos tenido una sola palabra: que primero la muerte. Pero, ¿que la vamos a dejar? ¡Mentira! ¡Jamás! La tierra para uno es como la mamá: hay que cuidarla y defenderla.

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