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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 142 | Octubre 1993
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El Salvador

La reveladora huelga de la salud

Mientras el gobierno lanzaba una campaña con el lema "Seguiremos mejorando" la huelga de los trabajadores de la Salud, denunciando cómo empeoraba el sistema de salud pública acaparó la atención de todos durante todo el mes.

Omar Serrano

"El Salvador será un lindo y (sin exagerar) serio país...
El problema es que hoy El Salvador tiene como mil puyas
y cien mil desniveles quinimil callos y algunas postemillas cánceres, cáscaras, caspas, shuquedades..." (Roque Dalton)

Mientras el gobierno de Alfredo Cristiani lanzaba una gigantesca campaña publicitaria con el lema "Seguiremos mejorando", para subrayar los logros alcanzados por su gobierno de cara a la campaña electoral, la huelga realizada por los trabajadores del Ministerio de Salud, denunciando la precariedad de las condiciones de los hospitales públicos y los bajos salarios de sus empleados, acaparó la atención de todos los sectores sociales y políticos del país durante todo un mes.

Salud: los peores salarios

Desde hace mucho tiempo se conoce que en El Salvador los salarios del Ministerio de Salud son de los más bajos entre los de los funcionarios públicos. El conflicto armado agudizó esta situación: gran parte del presupuesto nacional se dedicó durante la pasada década al Ministerio de Defensa, en menoscabo especialmente de la salud y la educación.

La huelga que el 30 de agosto iniciaron los trabajadores del Ministerio de Salud puso al descubierto el abandono y descuido en que se han mantenido los hospitales estatales y los salarios de hambre que cobran los trabajadores de este ministerio.

La huelga se inició con un paro en los principales centros hospitalarios de San Salvador. Gradualmente, los hospitales del interior del país se fueron sumando a la huelga, apoyando las demandas de los trabajadores.

Las organizaciones sindicales, que aglutinan a la mayoría de los trabajadores, exigían la mejora de los equipos médico-quirúrgicos, el abastecimiento de medicinas fundamentales, la gratuidad de los servicios para la población y un aumento de los salarios en un monto de 500 colones.

Con la solidaridad de todos

A medida que los días transcurrían y que el gobierno hacía caso omiso de las demandas, lo que comenzó como un paro de labores se convirtió en una auténtica huelga a escala nacional, con el apoyo de la mayoría de los trabajadores de la salud.

No sólo fueron ellos. Muchas organizaciones sindicales de otros ministerios estatales, partidos políticos, la misma Iglesia Católica, organizaciones estudiantiles y otros grupos se manifestaron públicamente - con paros de labores y manifestaciones en las calles - en apoyo a las exigencias de los trabajadores de la salud. En encuestas realizadas en las calles por algunos medios de comunicación radiales y televisivos, la mayoría de la población opinaba que las demandas de los trabajadores eran justas. También influyó en esta solidaridad el que, a diferencia de lo ocurrido en otras ocasiones, los trabajadores de la salud no sólo reclamaban por sus propios derechos sino que pusieron, como la primera de sus demandas, el derecho de la población pobre a ser atendida gratuitamente y con medios de calidad.

Gran impacto causaron entre la población las imágenes que la televisión captó en el Hospital Rosales - el principal a nivel nacional entre todos los centros hospitalarios -, donde se mostraban las increíbles condiciones en que son atendidos allí los enfermos. Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar de San Salvador, sostuvo que lo que la huelga de los trabajadores de la salud demostraba era una cruda realidad y que el gobierno había desatendido hasta el extremo a los más pobres del país.

El principal partido de izquierda, el FMLN, se hizo presente al Hospital Rosales para manifestar su apoyo a los trabajadores por la justeza de todas sus demandas. Lo mismo hicieron los trabajadores del Ministerio de Obras Públicas, los de Telecomunicaciones, los de la energía eléctrica, los maestros, los estudiantes y otros gremios.

Huelga "ilegal"

La primera reacción del gobierno salvadoreño a través del Presidente Cristiani y del Ministro de Salud fue la de siempre: la huelga de los trabajadores era ilegal porque la Constitución política la prohibe. En lo que El Salvador lleva de historia republicana sólo tres huelgas han sido declaradas legales. Los trabajadores nunca tienen la razón porque, por principio, violan con sus huelgas la Carta Magna del país.

A medida que transcurrían los días y la huelga afectaba a otras instituciones del Estado, al mismo gobierno y a ARENA, el partido en el poder declaró que las demandas de los trabajadores no eran sino "un plan orquestado y dirigido por el FMLN para desestabilizar al país con motivo de las próximas elecciones". Como en tiempos ya obsoletos, la derecha salvadoreña se empeña en desviar la atención de la verdadera problemática de miseria y de injusticia que viven las mayorías, responsabilizando de todo conflicto a "la izquierda comunista".

Ejército regala medicinas

La mayor parte de los hospitales del país se limitaron a atender las emergencias. Los servicios de consulta externa - a los que recurren miles de salvadoreños - fueron suspendidos. En algunos cuarteles, el ejército se dedicó a brindar ese servicio de consultas, regalando también medicinas en parques y plazas públicas, como ocurrió en Chalatenango y El Paraíso. Mientras la actual Constitución Política limita las funciones del ejército a velar por la soberanía del país y por la integridad del territorio nacional, la Fuerza Armada sigue empeñada en buscar alguna función que le dé sentido a su existencia y que le permita mantener contacto con la población civil. Ya antes de la huelga, algunos batallones del ejército se habían desplegado por todo el territorio nacional llevando adelante campañas de consultas médicas y odontológicas, en las que suministran medicinas gratuitamente.

Lo paradójico es que mientras en los hospitales públicos se carece de las medicinas y equipos elementales y se cobra cierta cantidad de dinero a todos los pacientes por pobres que sean - las autoridades del Ministerio de Salud aducen la falta de un presupuesto suficiente -, el ejército salvadoreño regala consultas y derrocha medicinas.

Todos los salvadoreños se preguntan: ¿Por qué no pasan todos los recursos sanitarios de que disponen los militares al área de la salud pública, que es la indicada y la que mejor uso les daría?

Victoria del gobierno

A pesar de la fuerza que progresivamente fue alcanzando la huelga de la salud, las acciones del gobierno, también progresivas, lograron debilitarla poco a poco. En primer lugar, el gobierno despidió a 87 trabajadores, a los que calificó como "cabecillas o agitadores" de la huelga. Y descontó al resto los días no trabajados. Aunque estas medidas intimidaron a muchos trabajadores - sobre todo a los de los hospitales del interior del país -, la huelga se mantuvo y captó la solidaridad de otros trabajadores estatales.

La huelga terminó colapsando en las negociaciones con las autoridades del Ministerio de Salud. El 26 de agosto, los "dirigentes" de algunas organizaciones sindicales firmaron un acuerdo con el gobierno, en el que decidían suspender la huelga con el fin de evitar los despidos, los descuentos y las posibles futuras represalias contra los que participaban en ella. Es decir, firmaron sin lograr ninguna de las demandas originales.

En ese momento la huelga se desmoronó. Inmediatamente, algunos trabajadores manifestaron su desacuerdo con los dirigentes por no haber consultado a las bases de los sindicatos y por ser sólo dos las organizaciones firmantes del acuerdo. La mayoría de los hospitales del interior del país suspendieron la huelga y reiniciaron las labores. No así los trabajadores del Hospital Rosales, que quedaron aislados, manteniendo las demandas iniciales. Pero el gobierno había logrado ya desarticular la unidad de los trabajadores.

La falta de unidad y de coordinación ha sido el talón de Aquiles del movimiento laboral salvadoreño desde la firma de los Acuerdos de Paz. Esto quedó más que evidenciado en el Foro de Concertación Económica y Social, donde la falta de planteamientos unitarios y de posiciones firmes permitió a la empresa privada y al gobierno no ceder en temas tan cruciales como la libertad de asociación sindical, el derecho a la huelga y a la contratación colectiva. Muchas de estas divisiones y desacuerdos son producto, en parte, de las diferentes tendencias que existen en el FMLN y que tienen su reflejo en los diversos sindicatos de los trabajadores, sin que los intereses populares logren anteponerse aún a la defensa de ideologías partidarias.

Con fondos estatales

El panorama salvadoreño está saturado de la propaganda que hacen el gobierno y la Alcaldía de San Salvador para reforzar la campaña electoral de ARENA. En los rotativos nacionales y en los canales de televisión la propaganda de los diversos ministerios del Estado se orienta a resaltar los "grandes logros" del Presidente Cristiani en los cuatro años de su gobierno. Cada comercial termina con la frase "Y seguiremos mejorando..." La consigna triunfalista contrastó esta vez fuertemente con las deprimentes y realistas imágenes de la situación de los hospitales del país, que pasaban las mismas televisoras.

La Alcaldía Municipal de San Salvador también desarrolla su campaña propagandística y en ninguno de sus comerciales falta la imagen de Armando Calderón Sol, candidato a Presidente por ARENA, aunque desde hace un mes no es ya el alcalde capitalino. A muchos salvadoreños les resulta indignante que el partido en el poder utilice los recursos del Estado - provenientes en gran medida del mismo pueblo - para financiar su campaña. Aunque esto es lo que han hecho tradicionalmente todos los partidos en el gobierno, en el caso de ARENA resulta más grave, conociéndose los casi inagotables recursos económicos de los que dispone el partido de la oligarquía, en comparación con los del resto de partidos políticos.

ERP: socialdemócrata

Una de las cinco organizaciones que conforman el FMLN, el ERP
-hasta hace poco Ejército Revolucionario del Pueblo y hoy Expresión Renovadora del Pueblo-, se definió de manera oficial el 28 de septiembre como partido de ideología socialdemócrata.

Según el máximo dirigente de El ERP, Joaquín Villalobos, este cambio se debe a dos razones fundamentales. Obedece a una actualización de la doctrina del partido para estar acorde con los cambios producidos a nivel internacional y con la nueva realidad que vive El Salvador. Y a que la socialdemocracia tiene un gran respaldo internacional, especialmente en países europeos con los que, durante el tiempo de la guerra y de la negociación para conseguir la paz, se entablaron estrechas relaciones. Esto proporcionaría al ERP el respaldo internacional que necesita en los actuales momentos. En su discurso explicando el cambio, Villalobos sostuvo que su partido cree en la economía de mercado, en los sectores empresariales progresistas del país y en los militares honestos que quieren cambiar la historia de El Salvador.

El giro ideológico en el ERP ha provocado reacciones de los más diversos tipos. La extrema derecha sostiene que no es más que una táctica de los izquierdistas para recuperar la confianza perdida y acceder al poder por la vía democrática. Algunos más moderados dentro de ARENA, como el Presidente de la Asamblea Legislativa, sostienen que por fin este sector del FMLN ha comprendido lo errático de la doctrina marxista-leninista, añadiendo que si en verdad han cambiado de visión, los del ERP deben dejar de formar parte del FMLN.

Para la Convergencia Democrática -en coalición con el FMLN para las próximas elecciones- el cambio significa que la izquierda más radical se está adaptando a las demandas que exige la nueva situación. En este mismo sentido se manifestó el Partido Demócrata Cristiano. Lo que más inquieta del giro del ERP son las consecuencias que podría acarrear al interior mismo del FMLN. Las discrepancias de El ERP con otras tres organizaciones del Frente
-FPL, PC y PRTC- son de pleno conocimiento público.

Las diferencias han estribado precisamente en las encontradas visiones que tienen estas agrupaciones sobre el camino a seguir ante la nueva situación nacional. Desde el inicio de la paz, el ERP manifestó su convicción de que es necesario irse al centro del escenario político para desde ahí ganar a todos los sectores de la población. En esta posición lo ha apoyado firmemente la Resistencia Nacional, organización también integrante del FMLN. Las otras tres organizaciones sostienen que la izquierda debe ocupar su propio lugar y desde la defensa de los intereses de las mayorías concertar con otras fuerzas políticas progresistas. Es la visión que ha predominado en el FMLN como conjunto, tanto en la fórmula presidencial como en el programa de gobierno con el que acude a las elecciones.

Ninguna de las cuatro organizaciones restantes del FMLN reaccionaron públicamente ante la decisión de El ERP. A todos parece lo más lógico y conveniente que el FMLN siga unido como partido hasta las elecciones de marzo del 94, pero de esta fecha en adelante muchos creen que el futuro del FMLN ya se está escribiendo: su desintegración.

Otros buzones de armas

Después de la explosión del buzón de armas en el barrio Santa Rosa de Managua a finales de mayo, fueron desmantelados otros arsenales del FMLN, tanto en El Salvador como en Nicaragua y Honduras. Al presentar su último inventario de armas a ONUSAL el 4 de agosto, el FMLN declaró que no tenía más armas escondidas y que no se hacía responsable de posibles futuros arsenales que pudieran encontrarse después del 18 de ese mes, fecha en que se destruyeron o almacenaron todas las armas incautadas.

Según informaciones proporcionadas por la nueva Policía Nacional Civil, el 2 de octubre fueron encontrados decenas de fusiles y centenares de granadas en dos arsenales depositados en Santa Elena y Jucuarán, poblados situados en el oriental departamento de Usulután, escenario donde fue grande la presencia guerrillera - especialmente del ERP - durante la pasada guerra.

¿Armas para ARENA?

En un conflicto con las dimensiones que tuvo el que vivió El Salvador es razonable que se encuentren armas desperdigadas, producto del olvido o del desconocimiento de los lugares donde estuvieron escondidas. Lo que no es tan normal es que las armas perdidas aparezcan después en cantidades tan considerables. El gobierno -aunque no oficialmente- acusó al FMLN de haber engañado por enésima vez a ONUSAL y a todo el pueblo salvadoreño. Si en realidad las armas son propiedad del FMLN, la organización ex-guerrillera estaría sirviendo en bandeja de plata más "armas" al partido en el poder para que las utilice en su favor y en contra del FMLN en las futuras elecciones.

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