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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 136 | Abril 1993
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Nicaragua

La estrategia de la AID

En tres años la AID ha llevado a cabo en Nicaragua una auténtica y casi completa contrarreforma, no sólo en lo económico. Sobre este tema, Envío entrevistó al experto en el tema Angel Saldomando, economista y politólogo.

Angel Saldomando

Informaciones -y también especulaciones- dan cuenta de los cambios que experimentará la AID norteamericana con la llegada de Clinton y los demócratas al gobierno de Estados Unidos. Una despolitización de la cooperación que Estados Unidos entrega a los gobiernos de América Latina y un mayor enfoque de esa cooperación en el desarrollo económico sostenible son algunos de estos posibles cambios.

En un seminario celebrado el mes de febrero en Managua sobre el papel de la AID en Centroamérica hubo consenso en la necesidad de cambios. Los participantes señalaron que los interlocutores que en cada país tiene AID no son los adecuados, que la ayuda norteamericana genera procesos de corrupción y que si se quiere lograr estabilidad y desarrollo los nacionales deben participar más, discutiendo con los norteamericanos el enfoque de la ayuda.

Durante los tres años de gobierno chamorrista, la AID de siempre, sin sombra de estos cambios de los que ahora se habla, ha jugado en Nicaragua un papel protagónico en lo económico y en lo político.

Ante este aún incierto "cambio de timón" en la AID, intentamos una evaluación del rol de la cooperación norteamericana, entrevistando a Angel Saldomando, especialista en el tema. (Los recuadros que acompañan el artículo están tomados de su libro "El retorno de la AID: el caso de Nicaragua", de Ediciones CRIES, 1992).

El inesperado triunfo de la UNO no ha permitido a la AID
elaborar un plan maestro para Nicaragua

ENVIO - ¿Cómo llega la AID a Nicaragua tras el triunfo de la UNO?

SALDOMANDO - La AID retorna en un momento muy particular. Sorpresivamente, se le abrían a la cooperación norteamericana espacios políticos que ellos, como otros muchos, consideraban poco probables. La AID no estaba preparada para el cambio de gobierno en Nicaragua y tuvo que reclutar aceleradamente a los funcionarios que vendrían aquí a montar sus programas. La mayoría era gente con experiencia en otros países centroamericanos y algunos, funcionarios norteamericanos que ya habían estado en Nicaragua en tiempos de Somoza. Todos, unos 50 en total, llegaban muy marcados por la política antisandinista de Estados Unidos en los años 80.

Lo inesperado de la situación hace que, en la práctica, AID no tenga elaborado un plan maestro para Nicaragua hasta casi un año después del triunfo de la UNO. Fueron muy prudentes al principio, pero sí tuvieron claro desde el comienzo que su reinserción en Nicaragua les daba una posibilidad única para empujar un proceso que yo califico de contrarreforma. En ningún otro país habían tenido un chance igual. Porque lo que había ocurrido en Nicaragua no era un cambio de gobierno dentro de un sistema político estable, en el que AID debía apoyar ciertas cosas ya en marcha o modificar gradualmente otras ya instaladas. Aquí, la situación era totalmente otra, de completa excepcionalidad. Las expectativas de contrarreforma que tuvo AID al comienzo eran tan grandes y sus primeros informes al Comité de Asuntos Exteriores del Congreso tan optimistas, que pensaron que con todo el dinero que traían - 300 millones de dólares en ayuda excepcional y más de 200 en programas y proyectos -podrían consolidar rápidamente a la UNO y colocar a los sandinistas en un retroceso definitivo.

Por eso, el perfil de AID en Nicaragua está desde el comienzo muy ideologizado, es muy político y resultó muy controversial. Porque ellos no llegan a Nicaragua para construir consensos ni para reforzar políticas consensuales. Llegan para apoyar decididamente una estrategia de contrarreforma, lo que necesariamente los pone ya de entrada en una posición de gran involucramiento político frente a los acontecimientos nicaragüenses.

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Resumen de los principios de la estrategia de la AIDen Centroamérica en los 90


1. La AID ayudará a los centroamericanos a eliminar los impedimentos para el comercio liderado por el sector privado, la inversión y la generación de empleo. Lo anterior requerirá baja inflación, estabilización macroeconómica y la posterior liberalización del comercio internacional.

2. Mayor énfasis para apoyar el desarrollo de instituciones democráticas y particularmente para profundizar y ampliar la participación en el proceso democrático.

3. Para consolidar el proceso democrático, la AID enfatizará programas para fortalecer el sistema judicial, legislativo y electoral a través de un mayor profesionalismo, una mejor contabilidad y supervisión civil.

4. Se expandirán programas para promover la participación cívica informada en los asuntos de políticas públicas como un estímulo para un gobierno abierto y que responde.

5. Los centroamericanos, con asistencia de la AID, fortalecerán los gobiernos locales electos democráticamente a través de la descentralización de los recursos y de la autoridad real.

6. Gran énfasis se brindará para animar a los centroamericanos a adoptar políticas económicas, incentivos, entornos regulatorios y prácticas administrativas que promueven la protección y uso sostenible de la base de recursos naturales.

7. Para ayudar a asegurar que una mayoría de centroamericanos compartan los beneficios del crecimiento económico, la AID animará a los gobiernos a adoptar políticas y entornos regulatorios que facilitarán una mayor participación en la economía para los que tienen desventaja.

8. La AID ayudará a los gobierno centroamericanos y al sector privado a mejorar la efectividad, la eficiencia, el financiamiento y el control local de los servicios locales básicos, así como a incrementar el acceso a ellos y asegurar su sostenibilidad.

9. Dentro del marco de la Iniciativa para las Américas y la Sociedad para la Democracia y el Desarrollo, la AID colaborará más cercanamente con otras agencias del gobierno de Estados Unidos, instituciones multilaterales de desarrollo y donantes bilaterales.

10. Para reforzar los beneficios de una incrementada cooperación entre los centroamericanos, la AID apoyará iniciativas regionales a través de esfuerzos bilaterales y regionales para animar al diálogo regional y el trabajo colectivo, incluyendo la posible emergencia de un Parlamento centroamericano.

Fuente: "Estrategias de asistencia económica para Centroamérica, 1991-2000", Agencia para el Desarrollo Internacional, Washington, D.C.



ENVÍO - ¿Y la realidad que aquí encuentra AID le facilita o no su estrategia?

SALDOMANDO - Su estrategia de contrarreforma les obliga a encontrar interlocutores que viabilicen un proyecto tan amplio y tan profundo. En aquel primer momento el gobierno no era muy coherente. Era una mezcla de expectativas - también de contrarreforma - y de intereses políticos muy adheridos a personalidades. Hasta hoy queda mucho de aquella mezcla inicial. La manera en la que la contrarreforma podía ser viable políticamente, sus ritmos, por dónde empezar, qué problemas se iban a presentar... todo eso era muy incierto y habían inconsistencia política en el gobierno sobre la táctica a seguir. Hasta septiembre del 90 - cuando se da la primera fase de la concertación - cada quien en el gobierno tiraba en su dirección para tratar de imponer su ritmo y sus objetivos. El lanzamiento del plan de ajuste de marzo/91 es la señal de que al menos tácticamente algunas cosas sobre por dónde empezar, con qué velocidad, qué implicaciones políticas tiene el plan y en torno a qué hacer las consistencias, habían sido por fin resueltas. La consistencia se logró en torno al programa de estabilización económica. Empezó entonces, ya más coherentemente, la contrarreforma.

La contrarreforma de la AID va más allá de lo económico

ENVIO - ¿Contrarreforma quiere decir contrarrevolución económica?

SALDOMANDO - Es algo más amplio. Hablar de contrarrevolución tiene otras connotaciones. Además, parte de la política económica de contrarreforma que ha hecho este gobierno comenzó en 1988 con el ajuste que iniciaron los sandinistas. Lo de ahora es una contrarreforma no sólo económica, es total. El plan maestro de la AID cubre prácticamente todas las áreas: institucionalidad, reforma estatal, reforma legal, reformas a la Constitución, reformas a la policía, reforma económica, recomposición de la hegemonía del empresariado, restauración acelerada del mercado, etc. En la lógica de AID, un plan tan abarcador iba a conducir obviamente a una reestructuración del país y naturalmente, a un cambio en la correlación de fuerzas. Ellos pensaban que si cosechaban éxitos económicos, iban a hundir al sandinismo en una crisis política irreversible, en un retroceso definitivo y sobre esa base iban a avanzar. Un esquema muy mecánico, muy automático. Después, cuando ya se dieron cuenta de que la cosa no era tan simple, cambiaron su discurso y en sus informes decían: nosotros pensábamos que con la cantidad de dinero que llevábamos era suficiente para cambiar a Nicaragua del todo y acabar con la influencia de los sandinistas y no nos imaginábamos cuánto quedaba por hacer todavía.

ENVIO - ¿El programa AID para Nicaragua era similar al que habían aplicado en otros países de Centroamérica?

SALDOMANDO - En cierta forma es similar al paquete estándar de contrarreforma que han estado aplicando en la región, siguiendo líneas maestras básicas: liberalización de la economía, apoyo a sectores del empresariado que puedan insertarse rápidamente en el mercado externo, reforma financiera, desregulación de la economía, apoyo a exportaciones no tradicionales y buscar cómo estas economías puedan insertarse en el mercado norteamericano y en la Iniciativa para la Cuenca del Caribe. En Nicaragua, a este paquete estándar de corte económico, le añaden muchos más aspectos políticos.

Ante la situación tan excepcional de Nicaragua - una revolución, una guerra de esa magnitud -, AID no fue flexible. En Nicaragua se reveló claramente que el problema fundamental de la AID es que no es una institución para el desarrollo que se conecta con procesos nacionales y se nutre de ellos para formular sus proyectos. En su enfoque, en sus métodos, en sus estilos de trabajo, los norteamericanos no se adaptan a las situaciones nacionales ni trabajan en función de prioridades nacionales.

AID no vino a nutrirse de la realidad nicaragüense para mejorarla. Vinieron a aplicar su política estándar, diseñada según los intereses de la política exterior de Estados Unidos. Y además, con una gran condicionalidad. En Nicaragua, la condicionalidad de la AID ha estado amarrada a dos ejes. Uno, que el gobierno cumpliera con los proyectos que diseñaba la AID. Dos, la condicionalidad "cruzada" con el Fondo Monetario Internacional y con el Banco Mundial: si el gobierno no cumplía, no recibiría créditos de estas instituciones multilaterales. Hay que recordar que por ley del Congreso de Estados Unidos, la AID no puede poner condiciones a su cooperación con ningún país, pero nunca han cumplido esa ley y ellos lo reconocen sin pudor.

En El Salvador o en Costa Rica la AID tuvo un manejo más fino con la condicionalidad de su ayuda. En Nicaragua vinieron ¡a matar al enfermo! Fueron muy burdos. Naturalmente, esto pudo suceder porque el gobierno Chamorro-Lacayo tenía y tiene una coincidencia total con las condiciones de la AID. Y aunque en otros países centroamericanos también existe la coincidencia gobierno-AID, el interés de la contrarreforma no era tan fuerte ni tan específico como aquí. El PLN de Costa Rica sabe perfectamente, por ejemplo, que su supervivencia le exige no sacrificar el nivel de conquistas sociales conseguidas en el país y esto le da más consistencia para negociar espacios con la AID.

Estados Unidos vio en el gobierno Chamorro un instrumento para unir a la derecha

ENVIO - ¿Cómo fueron las relaciones de AID con el nuevo gobierno?

SALDOMANDO - Fue una relación marcada desde el principio por el enfoque de la contrarreforma. Al gobierno lo apoyaron porque obviamente era el único que tenía la legitimidad política para encabezar esa contrarreforma. Por otro lado, veían en el nuevo gobierno un instrumento que podía unir a la derecha. De sobra sabe la AID que la derecha nicaragüense carece de organicidad social y política. Así, las vías para impulsar la contrarreforma pasaban por apoyar al gobierno de Violeta Chamorro y Antonio Lacayo. En otros países centroamericanos lo que AID hizo fue apoyar a un sector del empresariado, para que fuera éste quien empujara las reformas. En Nicaragua, AID tenía razones para actuar de forma diferente. Desconfiaban del COSEP y de su capacidad administrativa. Temían que se fuera a perder el dinero por este camino y además, no le veían mucha consistencia como institución, con capacidad de proposición y de elaborar políticas. También tuvieron una consideración de táctica política muy importante: se dieron cuenta que si le daban muchos recursos al COSEP, le iban a dar un poder de presión tan fuerte sobre el gobierno que podría desestabilizarse el juego político y AID iba a tener en el gobierno un interlocutor débil.

ENVIO - Pero la cooperación norteamericana nunca excluyó ni al COSEP ni a otros sectores o figuras de la ultraderecha...

SALDOMANDO - No, nunca. Desde un inicio, AID se reservó interlocutores fuera del gobierno para presionarlo cuando fuera necesario. Pruebas de ello abundan. El apoyo al movimiento de alcaldes, la relación con Alfredo César, la misma relación con el COSEP y con UPANIC, la insistencia en el tema de los confiscados, la sustancial ayuda al Alcalde de Managua. Todas han sido fichas que la AID y el gobierno de Estados Unidos ha utilizado en momentos en los que era posible presionar sobre el gobierno en algunos temas, por ejemplo en el de la privatización. El gobierno consideraba que AID tenía un doble juego, un doble lenguaje y que ejercía presiones por fuera de los canales de relación oficial y aunque estaba molesto con esta situación, nunca tampoco hizo nada por remediarlo.

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OBJETIVOS DE LA AID



1. Incremento de la inversión (nacional y extranjera)
Prioridades políticas
a. Estabilización económica.

b. Reforma del sistema financiero.

c. Entorno político que apoye la inversión.

d. Promoción y apoyo a la inversión.


Condiciones


* Objetivos fiscales: en especial la reducción del gasto público.

* Objetivos monetarios: eliminación continua de las emisiones.

* Objetivos cambiarios: seleccionar un nivel que provea divisas para transacciones corrientes y de capital sin control cambiario.

* Proveer recursos financieros a través del sector privado.

* Política de reforma en el ámbito económico y financiero.

* Implementación de la nueva ley de inversión.

* Resolución de los derechos de propiedad en el contexto apropiado de la política de diálogo de USAID.

* Apoyo para estimular al sector privado ante un mejor entorno político para la inversión.


Indicadores


* Niveles de inversión privada iguales a los de 1977 para el año 1996.

* Incremento en el número de negocios con licencia.

* Incremento en el número de solicitudes de inversión extranjera aprobadas.

* Incremento en los niveles de la inversión extranjera directa en la balanza de pagos.

* Aparición en Managua del mercado de la cadena de comida rápida de Estados Unidos.

* Inflación reducida a menos del 50% por año, comenzando en 1993 y sostenida a ese nivel o debajo del mismo hasta 1996.

* Tasa de cambio estabilizada a tasas competitivas para 1993.

* Funcionamiento de la Superintendencia de bancos para 1992.

* Diez instituciones financieras privadas operando para 1996.

* Depósitos básicos de las instituciones financieras incrementados al 30% del PIB para 1996.

* Tasas reales de interés positivas establecidas.

* Aplicaciones de inversión eficientemente procesadas y rutinariamente aprobadas.

* Operación de solamente una oficina para el procesamiento de inversiones.

* Un sistema efectivo para la resolución adecuada de las disputas sobre la propiedad.

* Organización (es) del sector privado que efectivamente analice (n) y sea(n) vocero(s) para la política de su interés.

* Una campaña informativa estará en función para mediados de 1992.

* Oficina para la promoción de inversiones que brinde asistencia a todas las empresas que están investigando oportunidades para la inversión.


El enfoque de contrarreforma marcó la relación AID-gobierno y el afán de avanzar más rápido en la contrarreforma marcó la relación AID-ultraderecha. Pero hay que decir que el nivel de coincidencia entre las expectativas de contrarreforma que tenía el gobierno y las que tenía la AID era tal que eso le quitaba visibilidad política a la AID. Un Mayorga y un Silvio de Franco y un Pereira y el mismo Lacayo tenían y tienen la misma visión que AID, con la que nunca tuvieron contradicciones mayores. Hubo algún punto de vista diferente en cuanto a los ritmos de la contrarreforma y en cuanto a cómo obtener más viabilidad política para llevarla a cabo. Y eso, solamente porque el gobierno conoce mejor la realidad nicaragüense. Y porque el gobierno necesitaba gobernar y para hacerlo necesitaba viabilidad política y tenerla en medida suficiente pasaba por negociaciones y concesiones con el sandinismo. AID no hubiera querido nada de eso y la realidad es que sólo contempló un cierto margen de maniobra para el gobierno en un cierto momento en el asunto de la privatización.











El proyecto de contrarreforma está muy avanzado en Nicaragua

ENVIO - ¿Y cuánto se ha avanzado ya en el proyecto de contrarreforma?

SALDOMANDO - A mi juicio se ha avanzado muchísimo. En tres años es increíble lo que se ha hecho aquí. O lo que se ha deshecho... Según desde dónde se mire, naturalmente. Se han hecho cosas nuevas, aunque muchas en terrenos que ya habían creado los sandinistas. Se han desmontado cosas y se han abierto nuevos espacios con nuevas reglas de juego y nuevas instituciones que las normen. Yo diría que el proyecto de contrarreforma de AID ha tenido gran éxito hasta este momento.

AID hace en Nicaragua un balance positivo. La mayoría de las contrarreformas que incluyó en su plan maestro ya están instaladas. Y el gobierno así se lo ha ido informando. Todas las condiciones han sido cumplidas y las que faltan se van a cumplir. ¿Entreguismo del gobierno? Sí, en la medida en que los sectores capitalistas que gobiernan quieren internacionalizar el país a fondo y en esa opción no hay espacio para productores nacionales ni para pequeños y medianos productores ni para economía campesina ni para nada de eso. El gobierno se sube a todo el tren de acuerdos y compromisos internacionales que le dan a nivel externo la correlación de fuerzas que no tiene a nivel nacional. La realidad es que este gobierno ha utilizado la condicionalidad de la AID, del FMI y del Banco Mundial como un chantaje permanente ante el pueblo: si no hacemos esto, no nos van a llegar recursos del exterior, no tendremos dinero, no hay de otra que cumplir...

ENVIO - ¿Puede entonces considerarse que Nicaragua es un país intervenido económicamente, que ha perdido su soberanía nacional por la vía económica?

SALDOMANDO - Lo es. Ha habido un creciente proceso de pérdida de soberanía en el sentido en que los actores nacionales tienen cada vez menos espacio para hacer políticas nacionales en función de prioridades nacionales.

ENVIO - Eso es exactamente el neoliberalismo en los países pobres...

SALDOMANDO - Eso es. Y en el caso nuestro, más grave aún, porque no ha habido ningún respeto por la situación de debilidad del país después de una guerra.

ENVIO - Entonces, todo logrado, todo cumplido... ¿Ningún problema pendiente?

SALDOMANDO - Al contrario. El problema para AID es gravísimo. Porque no por todo lo que ha conseguido, este país está más estable políticamente ni es más democrático ni cuenta hasta el momento con nada ni con nadie que garantice que esas contrarreformas sean sostenibles en el tiempo. Porque en Nicaragua existe una gran paradoja: pese al éxito de la contrarreforma, no existen sectores sociales que puedan articularse con ella y sustentarla durante un período histórico suficiente, de tal manera que se pueda decir: Nicaragua se rentabiliza sobre la base de esta contrarreforma y sobre la base de este nuevo sujeto social.

AID tiene en Nicaragua un problema que no tiene en el resto de la región. No tienen aquí un empresariado suficientemente vigoroso que pueda afianzar las reformas, como lo hay en Costa Rica, en El Salvador, en Guatemala o en Honduras. En otros países, AID ha hecho retroceder a las organizaciones populares obreras y campesinas que se oponían a la política de ajuste y ha logrado, apoyando a ciertas capas de empresarios, consolidar el ajuste. En Nicaragua, donde hubo una revolución que cambió la correlación de fuerzas del país en muchos sentidos, no lo ha logrado. Y la tiene difícil. El gobierno, como punta de lanza, le ha abierto espacios al empresariado, pero éste es aún muy débil y aún está convaleciente por la revolución y no ha podido ocupar esos espacios con la misma velocidad con la que se han hecho las reformas. Creo que a estas alturas, la AID ya sabe que esto le va a llevar mucho más tiempo y que ése es el lado oscuro de la luna. A tres años del cambio de gobierno AID puede decir: se hizo la contrarreforma. Pero no puede decir: 1) hay una hegemonía de derecha empresarial consolidada en el país, 2) la economía de mercado está dando resultados, 3) el país está estable políticamente, al menos al estilo de las otras "democracias" regionales y 4) Nicaragua ya no es un problema de seguridad para Estados Unidos. Todavía no pueden decir eso.

El problema de la ultraderecha con el gobierno Chamorro es político, no económico

ENVIO - ¿Tiene contradicciones la ultraderecha con el programa de contrarreforma de la AID y del gobierno?

SALDOMANDO - Ninguna. El problema de la ultraderecha con el gobierno es político: quién administra la contrarreforma, quién se beneficia más de ella, quién la lidera desde las oportunidades que brinda el control del Estado. A partir de septiembre del 90, con la concertación, el gobierno logró el liderazgo con el apoyo del sandinismo. Con el apoyo del FSLN, Lacayo ha ido resolviendo tanto el problema de la viabilidad política para la contrarreforma como el problema de quién la lidera. Necesitaba ese apoyo. Además, el ejército y los sandinistas le pusieron muy alta la vara y le dijeron desde un principio que si por casualidad el liderazgo de la contrarreforma pasaba a manos de la ultraderecha harían ingobernable este país. El gobierno sabe que el FSLN tiene esa capacidad y sabe que se juega su propia cabeza si deja de liderar.

El problema de la ultraderecha es su falta de coherencia política. Pero ellos no pueden pretextar ante nadie tener un enfoque diferente sobre la contrarreforma. Ellos no tienen otra política económica. Ni César ni Alemán ni Godoy la tienen. Nadie la tiene. Los únicos que podían tenerla son los sandinistas, pero tampoco la tienen.

Hoy en Nicaragua no sólo se está jugando el hasta dónde la contrarreforma, sino que se juega también algo que durante el sandinismo quedó un poco escondido: si se va a conformar o no un sector social - que no es el sector popular, pero que tampoco es la vieja oligarquía - que pueda establecer un cierto equilibrio político y económico en este país. Si va a surgir o no un sector empresarial, algo nacionalista aunque no extremadamente progresista, que esté decidido a fundar una vía nacional desarrollista, lo que la burguesía nicaragüense nunca tuvo oportunidad o voluntad de hacer. La contradicción entre el gobierno y la ultraderecha es la contradicción entre un sector del empresariado que quiere tener una visión política más moderna, con la que administrar económicamente el país y generar un período de desarrollo económico que los refuerce a ellos como clase social, y la vieja oligarquía somocista, con todos sus rezagos de anticomunismo añejo. A mi juicio, resolver esta contradicción entre dos sectores de la burguesía pasa inevitablemente por cooptar a un sector del sandinismo.

ENVIO - ¿Se puede prever qué solución va a tener esta contradicción?

SALDOMANDO - Desde el punto de vista económico no es fácil, porque la bolsa nacional es muy pequeña. Prácticamente, este país no tiene acumulación. Entonces los recursos que llegan del extranjero más los pocos que se producen aquí, tienen que estar al servicio de uno o de otro proyecto. O se utilizan para construir este nuevo sector o los utiliza la vieja oligarquía somocista para recomponer su modelo agroexportador o los utilizan los sectores populares para ir creando una estrategia económica más participativa, con mecanismos de redistribución más equitativos, con inversión social, con inversión en capital humano. Pero no alcanza para todos y no se ve por dónde estirarlos. Este país necesitaría de 10 a 20 años de acumulación intensísima para poder decir: hay para todos, compitan a ver quién gana. Ahora no, ahora sólo se pueden establecer prioridades, y ése es el problema. La pugna de fondo entre la ultraderecha y el gobierno pasa por ahí, aunque todavía esto no es visible completamente, porque el proceso es muy embrionario. Por el momento, lo que aparece más es un conflicto de intereses personales, una pugna política.

La AID no ha sabido ver este problema porque trabajó con una lógica simplista: contrarreforma liquidación del sandinismo fortalecimiento de un empresariado que comienza a acumular nuevamente y que logra desarrollar el país. AID ha querido estabilizar políticamente para crear condiciones de acumulación y desarrollo y eso es poner la carreta delante de los bueyes. Porque en Nicaragua, una estabilización rápida y a secas lleva a pendientes represivas. O lleva a la descomposición social - un estallido social en cámara lenta -, que es el rostro que está adquiriendo la crisis en Nicaragua. La descomposición y el escepticismo político. La complejidad de la situación no está en el horizonte mental de la AID.

Para la AID, ya es hora de las reformas políticas

ENVIO - ¿Y qué es lo que está ahora en su horizonte?

SALDOMANDO - Como ya han hecho la contrarreforma económica, ven llegada la hora de las reformas políticas. Ese es su escenario. La NED (National Endowment for Democracy), que tanta injerencia política tuvo desde Washington en tiempos sandinistas, acaba de abrir su oficina en Managua y que se sepa, no trae la NED un nuevo perfil. Por cuestiones del calendario electoral nicaragüense, la AID va a poner el énfasis en lo político. Las únicas reformas que quedan pendientes son fundamentalmente en el ejército y en la Constitución. No les queda más por hacer. Les queda, sí, asegurarle una base política a la derecha, crear una derecha viable que gane las elecciones en el 96. ¿Es previsible esto? Creo que no.

ENVIO - ¿Y no será la derecha más moderna aliada al sandinismo más flexible la coalición que pudiera hacer funcionar las cosas a partir del 96?

SALDOMANDO - Es una eventualidad, pero no la única. Con todas las limitaciones que puedan tener las encuestas, todo mundo sabe que es el Alcalde de Managua, Arnoldo Alemán, quien está subiendo y que es su partido el que se está consolidando. La AID lo ha ayudado a subir y a consolidarse. La AID no puede pretextar ignorancia de lo que ha significado apoyar desde el principio y tan abiertamente a Alemán. Los norteamericanos saben exactamente cuál es el papel de Alemán en el movimiento de los alcaldes ultraderechistas. Y lo han apoyado directamente y también por intermedio de CARE, que vehiculiza dinero de AID a la Alcaldía. Nunca hemos podido saber exactamente cómo funciona eso, sabemos que hay en la Alcaldía cuentas confidenciales vía CARE, desconocidas para los concejales, y que Alemán se mueve con una gran discrecionalidad financiera, manejando muchos recursos y utilizándolos en función de su propia imagen e influencias. AID no ignora nada de esto. Y lo ayuda con legitimidad y recursos considerables porque Estados Unidos siempre ha mantenido la política de poner huevos en diferentes canastos.

Hay aún mucha indefinición en el gobierno Clinton

ENVIO - La actual ofensiva de la ultraderecha en su conjunto, ¿puede deberse a lo prolongada que está resultando la etapa de transición Bush-Clinton?

SALDOMANDO - Ciertamente, hay aún mucha indefinición en el nuevo gobierno de Estados Unidos. Puede o no haber un cambio de enfoque en AID, pero lo que ya está claro es que van a recortar sus fondos. Es muy importante a quién nombren al frente de la AID. Si es un personaje muy marcado por la mentalidad de la guerra fría o si es alguien más adaptado a las nuevas tesis sobre el desarrollo y que pueda cambiar algo las erradas prácticas históricas de la AID. El Departamento de Estado anunció que iba a presentar un informe-balance del trabajo de AID, que es una de sus dependencias. Todavía no se ve bien claro qué perfil tendrá ese balance. Si resulta poco crítico, quiere decir que los burócratas de Washington se preparan a oponer resistencia a los cambios que quiera operar Clinton. Si no, quiere decir que están dispuestos a facilitar un cambio. Pero todo es confuso todavía y Clinton no parece tener ideas claras sobre este problema, que tampoco es su prioridad. La economía interna y en política exterior, la situación de la ex-URSS, son sus prioridades.

Con más o menos definiciones, la ultraderecha nicaragüense sigue en su ofensiva de desgaste del gobierno. Desde su perspectiva, tienen que jugársela toda, están a mediados del calendario electoral y quieren ganar base presentándose como alternativa. Para lograrlo, tienen no sólo que ganar base social, sino resolver el problema de ser una derecha gelatinosa. Y esto lo tiene que resolver tanto la ultraderecha como la derecha que está en el gobierno.

¿Qué significará para el sandinismo el APT?

ENVIO - ¿Se fortalecerá entretanto el sandinismo a partir del poder económico conseguido con el APT?

SALDOMANDO - Es ilusorio acumular poder económico sólo por esa vía. Y es una ilusión que puede costar muy cara. En este mar de pobreza, amarrarse a esos nichos de propiedad es casi apostar por la balsa de un náufrago. Además, el APT no le ofrece perspectivas ni soluciones al resto de la población, que mayoritariamente queda fuera del APT. Creo que es más viable pensar en la unión de esfuerzos de un sector de empresarios sandinistas, de los propietarios de la UNAG y de la misma APT - dependiendo de sus estrategias empresariales -. Ahí tal vez sí podría conformarse un eje económico y político, pero todo esto está aún muy verde. Por las mismas circunstancias de la economía nacional, los espacios son muy estrechos y serían sólo espacios de sobrevivencia y logrados a un alto costo. Porque las estrategias empresariales que van a tener que aplicar muchos sandinistas para sobrevivir no van a tener nada de progresistas. No tanto porque vayan a caer en ser unos "vulgares empresarios neoliberales", sino porque van a tener que emplear estrategias muy competitivas y eso no les dejará mucho margen de maniobra para ser progresistas. La contrarreforma ya hecha es muy amplia y está en vías de consolidación.

Si este marco de contrarreforma se consolida y a él se amarran sectores empresariales que adquieren poder en base a ella, va a ser muy difícil que el FSLN, aún ganando, pueda hacer una política diferente. Y el problema es que para hacer una política diferente, no basta sólo con tener buenas ideas y que éstas sean justas, sino que hay que tener una base social que las sostenga. Si el APT fuera una experiencia exitosa, eso podría dar probablemente bríos al sandinismo. Es una interrogante. Tenemos informaciones contradictorias. Por un lado, se dice que el APT es un proyecto autogestionario, casi una especie de micro-socialismo en un micro-mundo. Por otro lado, se dice que hay todo tipo de maniobras y que prevalece el verticalismo y el despotismo. Hay algunas cosas que no huelen bien y otras que tienen mucha potencialidad. Habría que ir analizando sobre la marcha. El fenómeno sí resulta completamente nuevo y estos tres años que vienen serán claves en su evolución.

ENVIO - En cualquier caso, ¿el APT fue una conquista de los trabajadores y una concesión que el gobierno tuvo que hacer contra la voluntad de AID?

SALDOMANDO - En cualquier caso, la APT prueba que es posible abrir espacios internos, donde los interlocutores nacionales discuten y, aunque sus relaciones no son siempre las más amistosas, al menos se genera un espacio y se puede llegar a un entendimiento y algo se logra.

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Una aclaración después de la publicación de este texto

Las afirmaciones que se hacen sobre la organización CARE-Internacional requieren de precisiones:

-Se trata de CARE Internacional en Nicaragua, que está bajo el liderazgo de CARE Canadá y no de CARE Estados Unidos.

-CARE Internacional es una organización autónoma de AID y trabaja con fondos de diferentes fuentes.

-Es cierto que CARE Internacional en Nicaragua ha ejecutado proyectos en Nicaragua con la Alcaldía de Managua y con fondos de AID. Según los responsables de CARE, esto no ha implicado transferencias en efectivo ni existencia de cuentas confidenciales con la Alcaldía. La información de Envío se originó en la propia Alcaldía.

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