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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 126 | Mayo 1992
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El Salvador

FMLN: "Arriesgarse para triunfar"

Desde la puesta en marcha de los Acuerdos de Paz, la tónica del proceso ha sido la acumulación de incumplimiento y los retrasos en el calendario. En abril ha continuado esa tendencia arriesgando fechas claves del proceso de desmilitarización.

Equipo Envío

De hecho, este mes podría tipificarse como un breve lapso de transición desde la puesta en marcha de los acuerdos hacia la primera gran prueba del proceso que tendrá lugar en los primeros días de mayo (día D+90), fecha en que está provista la reincorporación de no menos del 20% de la fuerza militar del FMLN a la vida política y civil, y otro tanto para fines de mayo (día D+120).

Para el FMLN, la necesidad de poder contar con ciertas garantías para la reconversión segura y efectiva de sus combatientes. Estas garantías tienen que ver por un lado con el proceso de constitución de la nueva fuerza de seguridad pública y por otro con la adjudicación de tierra para sus combatientes.

El problema de la tenencia de la tierra en las zonas conflictivas parece ser llevado ahora de manera más confidencial. Avanza lento, pero seguro. Cuando menos, la comisión especial encargada para ello prosigue su trabajo; ANEP parece haber desistido de su campaña; y los fondos para el Plan Nacional de Reconstrucción, parte de los cuales han de ser utilizados para la compra de las tierras en las zonas conflictivas.

Sin embargo, el proceso de constitución de la Policía Nacional Civil no parece ir por buen camino. O, cuando menos, se procura que vaya lo más lento posible. El gobierno de Cristiani, ARENA y el vocero de la derecha, el Diario de Hoy, se siguen quejando y lamentando por el aumento de la delincuencia y por los incumplimientos a los acuerdos por parte del FMLN. Sin embargo, poco se ha hecho por mejorar la eficacia de la transitoria Policía Nacional o por avanzar en la creación de la Policía Nacional Civil (PNC). De hecho, ya deberían haberse dado los primeros pasos en la constitución de la nueva Academia de Seguridad Pública y en el proceso de admisión a la nueva Policía.

A todo esto hay que agregar el todavía pendiente problema de los oficialmente "disueltos" cuerpos de seguridad, transformados ahora en cuerpos del ejército. En muchas zonas rurales de donde habían desaparecido los puestos de la Guardia, han aparecido recientemente agentes de la actual policía nacional o, si se prefiere, guardias vestidos de policías. La administración Cristiani no ha ocultado su deseo de reforzar la actual policía con miembros de los extintos cuerpos de seguridad. Como respuesta a este avance lento y retardado del proceso el FMLN ha adoptado dos medidas: por un lado, la visita de una delegación de alto nivel formada por Schafik Handal, Guadalupe Martínez y Salvador Samayoa, a la sede de las Naciones Unidas; y, por otro, la Asamblea de los jefes militares del FMLN evaluando la marcha del proceso.

El FMLN en Estados Unidos: un viaje necesario

En principio, con la visita a Nueva York, el FMLN buscaría dos objetivos: el primero, múltiple, trataría de lograr un mayor involucramiento de la ONU y los países amigos en el proceso de implementación de los acuerdos; y que la labor de verificación por parte de ONUSAL se combine con ciertos mecanismos de control y presión sobre las partes de modo que el cese del enfrentamiento armado sea "un proceso irreversible, corto, dinámico y de duración determinada" al más corto plazo posible.

El segundo objetivo de esta visita puede entenderse como la búsqueda de una renegociación del calendario de ejecución de los acuerdos. La mayoría de las instancias políticas incluida ONUSAL, reconocen que el calendario es ambicioso. Claro que una cosa es reconocer que el calendario es apretado y ambicioso y que esta circunstancia puede provocar una acumulación de proyectos y retardo en la ejecución de algunos acuerdos, pero no se puede abrir la traba deliberada provocada por los sectores que se oponen a los acuerdos.

El gobierno y la Fuerza Armada estarían tratando de propiciar el desarme del FMLN en unas condiciones que no garantizan su plena participación política. Estas condiciones incluyen garantías plenas por parte de la seguridad pública -prevista para inicios de mayo, según los acuerdos-, además de la separación militar de las fuerzas, y la promulgación de un decreto legislativo, que legaliza al FMLN como partido político. Sin embargo, este decreto ha sufrido firme oposición por parte de los sectores adversos a los acuerdos.

FMLN: arriesgar para ganar

En cuanto a la asamblea de los jefes militares del Ejército Nacional para la Democracia de prensa celebrada en la zona sur del cerro de Guazapa, el END anunció el día 23, la concentración de todos sus combatientes a los 15 lugares establecidos en el acuerdo del cese del enfrentamiento armado, acción que hubiera debido realizarse completamente entre los días D+6 y D+30, al mismo tiempo que las reconcentraciones del ejército y la supresión de los cuerpos de seguridad.

Con esto, el FMLN se arriesga a cualquier eventualidad en su contra, al tener todos sus efectivos concentrados en las 15 zonas, en un contexto en que las incursiones de aviones de combate denunciadas en febrero se han visto continuadas por otros más durante la última semana de abril; en que se han dado movilizaciones del ejército en zonas circundantes a las 15 posiciones del END, que fueron notificadas por los jefes militares a lo que hay que añadir que el ejército no ha cumplido completamente con su responsabilidad de reconcentrar a sus efectivos incluyendo a los efectivos de la ex-Guardia Nacional y la ex-Policía de Hacienda, así como de los incumplimientos de parte del ejército en las concentraciones asignadas, que incluye los efectivos de la ex-Guardia Nacional y ex-Policía de Hacienda.

De ahí que en este contexto de cese de fuego y separación de fuerzas, resulte extraña, absurda y sospechosa la petición presentada a la Asamblea legislativa, por parte de el Ministerio de Defensa el día 23, para que se permita el ingreso de naves y efectivos norteamericanos con el fin de realizar ejercicios navales entre el 2 y el 18 de mayo, en la zona que va desde la bahía de Jiquilisco hasta el Golfo de Fonseca. Hoy por hoy, la petición ha pasado a manos de una subcomisión de la Asamblea para su estudio.

Pero a la vez que el FMLN se arriesga, obliga al Ejército y al Gobierno al cumplimiento de los acuerdos, en especial a los que se refieren a la separación de fuerzas y la creación de la PNC. Con este movimiento, el FMLN estaría cumpliendo, aunque tardíamente, los acuerdos sobre concentraciones de fuerzas y sería su contraparte la que quedaría incumpliendo el calendario. Si la presión popular para el cumplimiento de los acuerdos llega a ser efectiva, se una con una presión internacional sobre la parte gubernamental, - por parte de la ONU y los Países amigos, entre otros -, resultaría de gran beneficio para el entrampado proceso. Probablemente sea ésta la intención de la inesperada visita en los últimos días de abril de Joe Sullivan, asistente del subsecretario norteamericano para Asuntos Latinoamericanos, Bernard Aronson.

La irrupción del FMLN en el espacio político obliga a redefiniciones

La irrupción del FMLN en el espacio político legal ha tenido como consecuencia algunas redefiniciones en las alianzas y estrategias de los partidos. Por otra parte los partidos políticos juegan, hoy por hoy, un papel preponderante en la marcha de los acuerdos por su participación en COPAZ, su principal instancia gestora. En realidad, todos se preparan para las trascendentales elecciones del 94.

Las primeras redefiniciones se están dando en torno a la Convergencia Democrática, una coalición de partidos formada por el MNR, cuyo principal líder había sido Guillermo Ungo; el MPSC, liderado por Rubén Zamora; y el PSD. A lo largo del conflicto los dos primeros mantuvieron alianza con el FMLN por medio del FDR. Desde el ingreso de la Convergencia a la Asamblea, esta coalición había mantenido un trabajo político de propaganda bastante unitario.

Pero a partir del nuevo contexto político, el MNR ha comenzado a trabajar de forma autónoma respecto de la Convergencia y, en especial, del MPSC. Víctor Manuel Valle, actual líder del MNR, ha llegado incluso a declarar que el papel de la Convergencia, como coalición de izquierda en el seno de la Asamblea, ha llegado a su término. Con todo, el MNR tiene presente que sólo una aglutinación de fuerzas opositoras lo más amplia posible, incluyendo al FMLN y al PDC, puede ser una alternativa políticamente viable para el país. La desventaja del discurso es que la derecha e incluso el PDC, centra sus críticas en torno a la crisis alrededor de Rubén Zamora, por el evidente liderazgo que ejerce en la Asamblea.

Otra redifinición, mas anunciada, giró en torno al FMLN, específicamente lo que respecta a las relaciones entre el PCS y la UDN. Los acuerdos prevén la promulgación de un decreto legislativo que legalice al FMLN como partido político a primeros de mayo. En principio, cada una de las cinco organizaciones que lo conforman, ha desarrollado un serio trabajo de consulta con sus acuerdos y sus bases. Incluso se han desarrollado asambleas departamentales y nacionales.

En sus declaraciones públicas, cada una de las organizaciones reconoce al FMLN como su expresión política nacional y la plataforma adecuada para lograr sus objetivos políticos. Al mismo tiempo estas organizaciones se van definiendo hacia el socialismo democrático como expresión de su pensamiento político. Ninguna ha optado, por el momento, por cambio de su nombre que, en principios haría referencia a una expresión más política-militar. Ni siquiera el Partido Comunista ha optado por ello, a pesar que ha sido casi la norma después de la caída bloque socialista.

Si bien la decisión de asumir el FMLN como la expresión política de las cinco organizaciones ya había sido tomada durante el proceso de negociación, en México se realizó la primera gran asamblea de acuerdos del FMLN, quedaba aún pendiente las relaciones entre el PCS y la UDN.

La UDN había funcionado prácticamente desde su fundación, a principios de la década de los setenta, como la expresión legal del PCS. A partir de la incorporación del FMLN y, con ello, las cinco organizaciones que lo conforman, se planteaba el problema de la dualidad de representación política, tanto del PCS como del FMLN. El anuncio público hecho por el PCS y la UDN del fin de sus relaciones orgánicas, si bien fue en detrimento de la UDN, significa la consolidación del FMLN como expresión política asumida por las cinco organizaciones, ninguna de las cuales tendría, de este modo en su representación política. Lo que todavía no esta tan claro es si el FMLN será un Frente-Partido aglutinador de 5 partidos políticos, una coalición, o un partido único con su propia pluralidad de tendencias.

Disparidades y unidad

En estos momentos pondrían reconocerse dos niveles de tendencias. Un plano que va de los mandos-dirigentes hasta la base: los mandos-dirigentes, con un pensamiento más político y más preocupado por la adecuación del FMLN a las nuevas condiciones de lucha en las que en principio, el recurso de la vía armada estaría excluida la base, aunque tiene clara la conciencia del nuevo proceso, sin embargo ve en las armas la garantía más fiable para el logro de la paz, la democracia y la desmilitarización; una garantía que consideran necesaria, no por pura tradición después de 10 años de lucha armada, sino por una justificada desconfianza de que los sectores opuestos a los acuerdos y el nuevo proceso tenía realmente alguna mínima intención de cumplir.

En el otro plano, más a nivel horizontal, se pueden distinguir mínimamente dos tendencias: una más pragmática, dispuesta a hablar y negociar con todos los sectores, a lograr una transición lo más pacífica posible, lo cual no significa negociar los principios; y otra que ve, junto a la necesidad real de una pragmática política, la necesidad de la confrontación y la presión política para lograr los objetivos de la transición.

La extrema derecha, tras la pérdida de su líder, Roberto D'Aubuison, parece encontrarse en una lucha por el liderazgo del partido ARENA. El sector "más civilizado" y pragmático, aglutinado alrededor de Cristiani, podría verse en problemas, si el sector más recalcitrante de derecha llega a hacerse con la estructura del partido y de su dirección. El mismo Cristiani admitió el 30 de marzo en declaraciones a un periódico alemán, que la extrema derecha continúa siendo un peligro para la democratización de El Salvador.

Expresiones de ello son las acciones de los Escuadrones de la muerte, en el caso del asesinato del vigilante de FEASIES, los desplegados en los periódicos contra ONUSAL y los acuerdos, por parte de entidades fantasmas derechistas como la Cruzada Pro-Paz y Trabajo, con los propios diputados de ARENA, en el caso del Dr. Matarollo, y en la Fuerza Armada con su renuencia al cumplimiento de los acuerdos o con las facilidades que tienen los militares acusados de secuestros para escaparse de su confinamiento. El proceso dependería mucho de qué sector llegue a hacerse del control del partido por lo menos mientras la presidencia de la República esté en manos de ARENA.

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