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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 22 | Abril 1983
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Nicaragua

Una misma política: la que fracasa en El Salvador, la que ataca a Nicaragua

El incremento de la agresión militar y la distorsión informativa en el extranjero han respondido a una estrategia única que busca mostrar ante el mundo una Nicaragua desestabilizada, desgarrada por una guerra civil.

Equipo Envío

El aumento operativo de unidades somocistas dentro del país determinó que la defensa haya sido eje primordial de la acción del Gobierno. Paralelamente, las informaciones de una parte de la prensa internacional (aumentando hasta la deformación, la tensión de Nicaragua) también intranquilizó al os que adentro vivíamos "dos realidades": la real y la que sabíamos que se estaba proyectando interesadamente en el extranjero. Parecía, por momentos, que los dos aspectos (incremento militar somocista y distorsión informativa) respondían a una estrategia única que buscaba mostrar ante el mundo una Nicaragua desestabilizada, desgarrada por una guerra civil.

Hechos militares: síntesis cronológica

8 marzo:

Nicaragua envía dos notas de protesta a George Schultz denunciado las acciones somocistas de enero y febrero de 1983. Afirma dicha nota que los grupos somocistas que operan desde Honduras cuentan con el apoyo de la administración Reagan. El saldo de estas acciones fue de 56 nicaragüense muertos, entre ellos 17 jóvenes y 3 niños.

10 marzo:

Campesinos son degollados en la zona de San Dionisio. Muy cerca de allí en una emboscada mueren tres miembros del Ejército Popular Sandinista (EPS)

20 marzo:

Ataque desde lado hondureño al puesto de observación fronterizo de Vado Ancho, Departamento de Chinandega.

22 marzo:

Gran despliegue de efectivos del ejército hondureño en la zona fronteriza de Palo Grande. Es considerado como una provocación por las autoridades nicaragüenses.

23 marzo:

Son asesinados 3 técnicos (civiles) del Ministerio de Construcción entre Ducualí y Quilalí

23 marzo:

El Ministerio de Defensa anuncia el asesinato de 3 técnicos de MIDINRA, y el secuestro de una técnica de Educación de Adultos en la zona limítrofe de los departamentos de Boaco y Matagalpa. El 5 de abril se encuentra el cadáver de la maestra.

24 marzo:

Soldados hondureños incursionan unos metros en territorio nicaragüense en el Valle de Las Papayas a 3 km. del puesto de El Espino en el Departamento de Madriz.

26 marzo:

Un grupo somocista ataca el poblado de Rancho Grande (Dpto. de Matagalpa). En este ataque muere el médico - cooperante francés Pierre Grosjean, quien se encontraba durmiendo en una bodega donde se hospeda. Son heridos numerosos campesino, entre ellos 7 niños.

28 marzo:

Ataque, en la región de Quilalí, a una ambulancia que transportaba un enfermo civil. Muere el conductor y es herida la enfermera.

29 marzo:

Se informa la destrucción de una pista de aterrizaje (construida por el Gobierno y luego abandonada) utilizada por los somocistas para el reabastecimiento logístico, entre los ríos Coco y Bocay.

4 abril:

Se informa que en las últimas 72 horas en tres combates diferentes murieron 22 somocistas en El Cacao de Matiguás), El Limón a 8 km. de la frontera con Honduras y en la ribera del Río Coco.

5 abril:

Se informa de la muerte de 23 miembros de una Fuerza de Tarea que entrando desde Honduras y en la ribera de Bonanza.

Dirigentes nicaragüense han denunciado en reiteradas oportunidades en los últimos días (se han realizado varias conferencias de prensa y comparecencias para informar sobre la situación militar) sobre movimientos de tropas hondureñas en regiones fronterizas. De los hechos descritos se observa una operatividad militar doble y coordinada que conforma esta ofensiva acelerada contra Nicaragua. Una, promovida por unidades somocistas, constituidas en "fuerzas de tareas" que han penetrado al país a partir del mes de febrero. Su número oscila, según las declaraciones oficiales, entre 1200 y 2000 hombres fuertemente armados, que impulsan una política de terror sobre la población campesina. La otra efectivizada por somocistas y soldados hondureños en la zona fronteriza. Tácticamente, esta segunda tiene su importancia como atracción de fuerzas y recursos militares sandinistas y por su influencia psicológica sobre las poblaciones civiles nicaragüenses que deben vivir en un estado de alerta permanente.

Causas que aceleraron la ofensiva militar contra Nicaragua

Sin pretender enumerar todos los elementos que aceleraron este incremento militar (y también informativo contra Nicaragua) trataremos de entender aquéllos más importantes. Es evidente que el instrumento de esta ofensiva, los ex-guardias somocistas, estaban en la frontera hondureña desde julio de 1979, lo que significó casi tres años y medio de espera para actuar abiertamente.

Esto explica que la decisión de que entren en acción está fundamentada en "causas de peso" para aquellos que dirigen estratégicamente la política desestabilizara contra Nicaragua. La situación regional y fundamentalmente el estado de desarrollo de la guerra en El Salvador adquiere a nuestro entender una importancia determinante para el inicio de esta aventura militar contra Nicaragua. Sin duda, el conflicto salvadoreño tiene hoy un significado regional decisivo que llega aún al mismo escenario político norteamericano donde es debatido casi "como un problema interno". Por su parte la Administración Reagan aumenta su preocupación por no encontrar la forma de revertir la situación del área a un costo política- internacional "sensato".

El Salvador: ¿La Administración Reagan en retroceso?

Nos parece fundamental analizar la nueva ofensiva contra Nicaragua a la luz de la situación salvadoreña. Para analizarla, acudiremos a dos medios: la opinión y "estado de ánimo" de la Administración Reagan y a elementos que surgen del movimiento popular salvadoreño.

Marzo se caracterizó por haber estado plagado de declaraciones, manifestaciones y comparecencias de los máximos funcionarios norteamericanos en torno al problema de El Salvador. Un antecedente importante es la evaluación de Jeanne Kirpatrik su regreso del viaje que realizó por América latina en febrero. Analizó su regreso del viaje que realizó por América Latina en febrero. Analizó con bastante "objetividad" la situación salvadoreña afirmando que si las cosas continuaban en la misma tendencia negativa como venían, el ejército pro-gubernamental sería derrotado, caracterizando además la debilidad real del Gobierno de Magaña y el efecto pernicioso que tienen en el desarrollo de la guerra las contradicciones políticas internas.

El 10 de marzo el Presidente Reagan continuaba el análisis sobre El Salvador en un discurso ante la Asociación Nacional de Manufactureros. Veamos algunos párrafos:

- "A pesar del éxito que tuvimos en eliminar gran parte de la influencia política en las zonas pobladas y a pesar de ciertas mejoras en el armamento militar y movilidad, el pueblo de El Salvador continúa sufriendo la fuerte presión de los guerrilleros.

- "Deseo resaltar la capacidad militar de los guerrilleros porque no se trata de campesinos inexpertos, sino fuerzas militares bien entrenadas que han detenido el progreso político....

- "Cuán desfavorable es la situación militar. No es buena. Los soldados salvadoreños han demostrado que cuando están bien entrenados, dirigidos y abastecidos pueden proteger al pueblo de los guerrilleros pero hasta ahora los expertos norteamericano solamente han podido entrenar a un soldado de cada diez, existe escasez de oficiales experimentados, los abastecimientos son inseguro. Los guerrilleros han aprovechado estas deficiencias; hasta ahora por lo menos han tomado las iniciativas táctica"

- Estoy proponiendo que 60 millones de dólares que ya han sido asignados para nuestro programa de asistencia militar internacional se reafirmen para El Salvador... Estoy recomendando una solicitud complementaria actualmente ante el Congreso para reasignar otros 50 millones de dólares para El Salvador... También pediré otros 20 millones en ayuda militar regional. Estos fondos se determinarán.

Se podría decir que el carácter un tanto negativo de algunos de estos párrafos des parte de la táctica de la Administración para recibir efectivamente los fondos del Congreso. Pero no sería muy lógico pensar que un "presidente fuerte" como Reagan en el tercer año de su administración juegue con una imagen de derrota que podría poner en cuestión buena parte de su política mundial. Por esto pensamos que hay también una cierta "objetividad" al analizar el estado real de la situación. El mismo hecho de impulsar la teoría de la "Cuarta frontera" (América Central como cuarta frontera norteamericana) y la preocupación por defenderla, vehemente explicitada, expresan una preocupación profunda por lo que está aconteciendo.

El 13 marzo Caspar Weinberger hablando públicamente por primera vez sobre El Salvador dijo: "no hay en absoluta crisis, aunque la situación militar no es particularmente buena" luego de caracterizar a ese conflicto (como lo hace toda la Administración) como parte de la disputa Este-Oeste.

Un día después, el Subsecretario Norteamericano de Defensa, Fred Ikle, analizó también la situación salvadoreña; en este caso caracterizando como muy desfavorable la reacción europea a la política de EEUU hacia ese país.

Ronda con más insistencia en parte del espacio político norteamericano un cierto "fantasma tipo Vietnam". Aumenta en algunos sectores el miedo a una nueva derrota a pesar de los recursos ilimitados invertidos en esta nueva guerra. Mucho más cuando ciertos indicios de la política futura que propone la Administración Reagan para El Salvador tienen coincidencias con métodos empleados en el lejano país asiático, sin efectos positivos para Estados Unidos. Nos referimos por ejemplo al nuevo programa de "OPERACIONES CIVILES Y DESARROLLO RURAL DE APOYO" recientemente propuesto por funcionarios norteamericanos. Este programa constaría de una ofensiva militar sin precedentes en regiones claves por su importancia económica; continuada por un programa de "desarrollo" con apoyo de la AID y finalizado con el establecimiento de puestos fijos del ejército en cada población rural donde hayan logrado desalojar las fuerzas populares. Sería, en cierta forma, un método del tipo de "aldeas estratégicas" semejante al que se ha impulsado en Guatemala. Las realidades geográficas y el nivel mucho más agudo de la guerra en El Salvador hacen casi imposible la implementación de esta propuesta de forma general en el país con resultados positivos.

En el marco político interno, el anuncio del adelantado de las elecciones para Navidad del 83, realizado el 6 de marzo al llegar el Papa Juan Pablo Segundo a El Salvador y promovido directamente por la Administración Reagan, es otro elemento que puede medir la preocupación norteamericana. El tiempo político tiene sus límites y en este caso, impuestos por las fuerzas populares, que desde octubre del 82 continúan su avance. El proceso electoral adelantado significa caracterizar las urnas como la única forma de negociación sin considerar la propuesta de negociación y solución política del FMLN-FDR legitimada intencionalmente por importantes gobiernos latinoamericanos y europeos. La Administración teme que una negociación tal como la propone el FMLN-FDR pueda significar la derrota de su política (como lo expresara Reagan en su discurso del 10 de marzo).,

Pero es sin duda el avance de las fuerzas populares el elemento principal que preocupa a la Administración (no el único). Desde octubre del 82 hasta la actualidad se han desarrollado las ofensivas de octubre, enero y marzo. El saldo de éstas en los últimos tres meses. Y muchas de ellas de las Brigadas "élites" Ramón Belloso y Atlacatl.

Es en el marco de esta ofensiva popular que las organizaciones salvadoreñas caracterizan a las elecciones adelantadas como una "pantalla" de Magaña y la Administración Reagan para continuar con la implementación de su política estratégica de aniquilamiento contra el pueblo organizado.

El pedido de ayuda para reforzar militarmente al ejército salvadoreño que está solicitando (con algo de desesperación) la Administración es aparentemente contradictoria si tenemos en cuenta la propuesta de elecciones anticipadas. ¿Cómo se podría comprender el refuerzo del proyecto militar en El Salvador si realmente se confiara en resolver en elecciones libres y pluralistas el futuro del país?

Por último es importante también señalar como otro elemento de desgaste para el proyecto norteamericana en El Salvador, las múltiples contradicciones que tienen entre sí con los asesores norteamericanos los militares salvadoreños. Sobre todo, cuando intentan definir el método de guerra a implementar. Desde la sublevación de Ochoa hasta la actualidad son públicas y casi cotidianas las informaciones sobre la renuncia del General García. Algunos asesores norteamericanos habrían manifestado públicamente que se están implementando "tácticas equivocadas" a loa que se suma una moral que baja permanentemente en la tropa.

Repercusión de la situación regional en la ofensiva contra Nicaragua

Según ciertos analistas la ofensiva militar tendría como objetivo desviar la opinión pública internacional hacia Nicaragua quitando del centro de la pantalla informativa a El Salvador. El "boom informativo" que significó en un primer momento la cobertura de las acciones de los somocistas hacia mediados de marzo probaría esta hipótesis. También, el desgaste que está acarreando al interior de los Estados Unidos, su injerencia y responsabilidad en El Salvador. Así y todo no pensamos que desviar "artificialmente" la opinión pública internacional pueda aportar resultados positivos a la Administración. Y mucho más si pensamos en el costo interno que ya hoy representa para la Administración que una parte de los medios de prensa la vinculen al igual que a la CIA a esta maniobra contra Nicaragua.

Pensamos que lo que motivó la ofensiva de los ex-guardias somocistas contra Nicaragua responde a una estrategia más profunda y delicada. Justo en el momento en que la situación salvadoreña parece significar un "fracaso" para la Administración Reagan, esta estrategia busca fundamentalmente dar la imagen de Nicaragua como un país dividido (ruptura de la unidad nacional); convulsionado por una guerra civil (contradicciones agudizadas en forma irreversible); descontrolado (el Gobierno y el FSLN están debilitados) y desorientados (sin alternativas, desestabilizado). De lograrse lo anterior ¿no habría entonces similitudes muy profundas entre la "imagen" de Nicaragua y la realidad de El Salvador?

Nicaragua y El Salvador y la América Central por extensión (¡"la cuarta frontera de los Estados Unidos"!) aparecerían como realidades convulsionadas por problemas de fondo "similares". Proyectos y modelos tan diferentes como El Salvador de Magaña y la Nicaragua sandinista quedarían unificados, reducidos a "un mismo conflicto".

Siguiendo una lógica lineal donde a problemas iguales le corresponden soluciones iguales, Nicaragua y El Salvador entrarían a formar parte de un mismo "paquete regional" que reduciría el costo político de una única intervención norteamericana. ¿Qué queremos decir con esto? No sería lo mismo para los Estados Unidos intervenir primero en El Salvador y mucho tiempo después en Nicaragua, que de una misma vez, tocar los dos objetivos. En este segundo caso el costo será mucho menor que la sumatoria de los costos anteriores independientemente considerados. Pero aún sin contar con la hipótesis de la intervención que sería el objetivo más estratégico y a largo plazo el "unificar las dos problemáticas" le permitiría a la Administración implementar a largo y/o mediano plazo una política unívoca en pro de lograr "la paz regional". Eso podría significar para Nicaragua.

- Que se le exija realizar elecciones adelantadas al estilo El Salvador para darle aire político a una muy debilitada oposición interna.

- Que se le imponga negociaciones regionales utilizando como medio la OEA o la comunidad democrática centroamericana, elemento sumamente negativo por la característica de estas instancias. Este tipo de negociaciones podría también valer para El Salvador, debilitando la propuesta FMLN-FDR.

- Eventualmente que se le imponga negociaciones con EEUU. Pero en ese caso serían condicionadas y en una relación de fuerza sumamente desfavorable para Nicaragua.

- Que se le imponga diálogo con la "oposición". En la práctica sería con los somocistas.

Por lo que vemos, esta estrategia desestabilizadora contra el país, en el caso hipotético de lograr debilitar a Nicaragua (aún sin contemplar un triunfo militar definitivo) impondría condiciones sumamente duras y exigentes. Veamos por ejemplo que todo el tipo de negociación iría abiertamente en contra del planteo sustentado desde hace más de un año por Nicaragua de negociaciones bilaterales con EEUU y con Honduras (como lo está realizando con Costa Rica. Ejemplo de ello la última reunión del 4 de abril entre el Comandante Borge y el Canciller Volio). También reduciría al ámbito de la OEA todo el esfuerzo diplomático que hoy principalmente Nicaragua desarrolla en la ONU.

Por otra parte si Nicaragua rechazara las negociaciones con la "oposición" argumentando la falta de representatividad política de ésta, es muy probable que ciertos sectores liberales de los Estados Unidos y de la Internacional Socialista (que apoyan hoy la negociación en El Salvador) quedarían desubicados y retirarían su apoyo a Nicaragua responsabilizándola de una "diálogo truncado".

Otro intento que conlleva la invasión acelerada y que podría ser utilizado como táctica intermedia previa a una intervención norteamericana abiertas, es la de preparar el terreno y las justificaciones para una guerra entre Nicaragua y Honduras. Si los somocistas que están dentro del territorio son abastecidos (fundamentalmente por aire) desde Honduras, las posibilidades de choque serán aún mayor y la ya hoy caliente situación puede convertirse en explosiva. Este riesgo fue denunciado por varios dirigentes sandinistas en los últimos días. Una confrontación Honduras-Nicaragua (de la misma manera que Honduras está ayudando ya al Gobierno salvadoreño contra el FMLN) puede ser otro punto de partida para la regionalización de un conflicto cuyas consecuencias son difíciles a prever.

Si bien ya mencionamos anteriormente que el costo político para los Estados Unidos (a nivel e internacional) por su participación directa en esta estrategia contra Nicaragua, puede ser muy caro, mucho más simples son los costos humanos. El instrumento de esta ofensiva son los antiguos guardias somocistas. De fracasar el ensayo, la muerte de éstos no perjudicaría a nadie: han sido ya condenados por la humanidad como "genocidas". En cambio, de triunfar, sería muy simple implementar una táctica de "recambio" utilizando una figura como Robelo o el mismo Pastora, quedando los ex-guardias en un segundo plano.

Situación en Nicaragua ante la ofensiva interna

Un elemento esencial para medir la fortaleza interna de Nicaragua sería analizar el estado actual de la Unidad Nacional. Unidad Nacional que se manifiesta fundamental a dos niveles: el económicos (la marcha de la propuesta de economía mixta) y el político. La Unidad Nacional la consideramos como una piedra angular importante que puede permitir que la respuesta a una coyuntura como la que se vive sea más o menos contundente; más o menos efectiva.

A nivel económico. Hay una serie de indicativos del último mes. El 10 de marzo se anunció oficialmente el financiamiento del Sistema Financiero Nacional para la agricultura que permitirá aumentar considerablemente (en 113.000 manzanas) el área sembrada en 1983. Se financiarán 3.919 millones de córdobas en lugar de los 3.294 del año pasado. Y es significativo decir que en principio se mantendrán los porcentajes de financiamiento productivo al sector privado que el año pasado fue del 65% (restándole el 35% a las Empresas Area Propiedad del Pueblo).

No debemos perder de vista que la actividad agropecuaria es la más importante en la estructura económica de Nicaragua. Los datos aparecidos en el mes de marzo al concluirse la cosecha del algodón (producto que será el más financiado en el 83 con 151.000 manzanas), son indicativos de resultados óptimos. Remontado los problemas del año pasado de las inundaciones y la seguía se obtuvo 4.824.252 quintales de este producto, superando la estimación previa que era de 4.384.000 quintales. Se considera que el algodón este año es "una victoria" (Edgardo García, Asamblea Emulativa de la Asociación de Trabajadores del Campo) ya que se dio un sobre por la participación voluntaria del pueblo organizado. De la producción del algodón sólo un 31% perteneció a APP, el resto a cooperativas y sector privado. Contemplando lo producido en el café y el algodón se estima que el total de todas las exportaciones significarán este año 500 millones de dólares (10 millones más que en 1982).

A pesar de los problemas de la crisis global que repercute sobre todo en Nicaragua en la caída de los precios internacionales de sus productos de exportación, el programa económico con la participación privada ha significado un avance. Los elementos que a nivel popular más problema han acarreado, han sido el desabastecimiento de ciertos productos básicos, que tuvo connotación marcadas en el mes de marzo. Principalmente el aceite y el jabón. Este problema que originó críticas aún en sectores populares, fue rápidamente atendido por las instancias oficiales que tratan de mejorar los canales de distribución de aceite se comenzó a implementar. De la misma manera se creó un Viceministerio de Abastecimiento Médico para garantizar la correcta distribución de los medicamentos (que por momentos es otro problema crucial).

Más difícil resulta medir en el último mes la situación de Unidad Nacional en el plano político. Una actividad política débil de los partidos de oposición no es indicativa ni parámetro. A nivel de los partidos que sostienen el proceso resulta significativo una reunión de los partidos del Frente Patriótico de la Revolución con la Asamblea Sandinista el 19 de marzo. Ese mismo día se reunió la Asamblea Sandinista con el Gobierno. Esta Reunión fue de carácter extraordinario por la situación militar del país.

Un comunicado conjunto de la Central Sandinista de los Trabajadores y la Central de Trabajadores (independientes) es un indicio de avance unitario de las dos centrales más importantes del país. Próximas reuniones de sindicatos por rama de producción (prevista parea el 9 y 10 de abril) para analizar la situación se suma a una serie de movilizaciones de los niveles más activos de la población. Los organismos de masas y las milicias y batallones de reserva han respondido categóricamente y con disposición completa a repeler esta agresión. Una gran movilización miliciana se vivió en todo el mes como parte de una consolidación de las estructuras de defensa.

EL problema más importante que observamos a nivel-político- ideológico es la polémica abierta a partir de la visita del Papa Juan Pablo II. Luego de este hecho se siente una agudización de la confrontación ideológica manifestada a través de formas religiosas. Ciertos sectores de la población (aún en barrios humildes) están inmerso en una especie de confusión y desubicación. Incluso gente simpatizante con el proceso que al mismo tiempo es ferviente católico no llega diferencias en muchas ocasiones ciertas posturas religiosas que son anti-proceso, (anti-sandinista).

Esta realidad involucra sobre todo a los sectores de menor nivel de conciencia político-cultural. En esos sectores la polémica posterior a la visita de Juan Pablo Segundo ha promovida un "yoquiepierdismo" (no compromiso) a veces posturas hipercríticas a todo lo que es organizativo o a favor del proceso.

Es justamente en este terreno religioso donde la lucha ideológica de Nicaragua seguirá desarrollándose con más fuerza. Muchos de los símbolos y palabras e incluso más aún por los grupos contrarrevolucionarios en el extranjero . Esta manipulación tiene sus ejemplos. En el mes de marzo se realizó una gran misa en Miami que congregó a numerosos exiliados nicaragüenses y que contó con la presencia de Fernando Chamorro (El negro Chamorro) jefe de las UDN-FARN que es uno de los grupos militares que están atacando a Nicaragua. Esta misa, para "desagraviar al Papa por lo que había sufrido en Nicaragua y para pedirle perdón por las ofensas que había recibido" fue convertida en un verdadero hecho político. Oficio la misa el ex-Obispo de León Monseñor Salazar y estaban presentes, entre otros, el Padre León Pallais, que debió abandonar Nicaragua al momento de triunfo por su probado compromiso con el régimen somocista. El "Negro" Chamorro fue quien entregó el cáliz en la ceremonia.

Esta realidad compleja en el terreno ideológico - religioso (con una clara manipulación de los símbolos y sentimientos cristianos con fines políticos contra Nicaragua) es sin duda el elemento más difícil que debe afrontar Nicaragua en esta coyuntura, el mismo tiempo que es agredida militarmente en un nuevo y más fuerte ofensiva desestabilizadora.

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