Envío Digital
 

Revista Envío
Edificio Nitlapán,
2do. piso
Universidad Centroamericana
UCA

Apartado A-194
Managua, Nicaragua

Teléfono:
(505) 22782557

Fax:
(505) 22781402

Email:
info@envio.org.ni

Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 124 | Marzo 1992
Inicio Escribanos Archivo Suscribase

Anuncio

Panamá

Un Estado desmantelado por el ajuste

A poco más de dos años de la invasión -llamada por los invasores, Operación "Justa Causa"- el gobierno del Presidente Guillermo Endara se ha convertido en un régimen subyugado, tutelado, desgastado, desprestigiado y aislado internacionalmente.

Equipo Envío

La casi total dependencia económica y política de Washington del gobierno Endara se ratificó durante 1991 y la ocupación se institucionalizó hasta el punto de que los panameños corren el riesgo de perder su país.

Las consecuencias políticas de la invasión: un gobierno débil

La invasión del 20 de diciembre de 1989 tuvo como objetivo eliminar a Noriega y destruir a las Fuerzas de Defensa, para así garantizar la hegemonía de Estados Unidos y su control sobre el Canal después del año 2000. Fue visible la determinación norteamericana de controlar indefinidamente el destino económico y político de Panamá. Eso implicaba un cierto retorno a la democracia burguesa previa a 1968.

En los primeros días de marzo, la falta de liderazgo y personalidad de Endara llegó a extremos tragicómicos: el Secretario de Defensa se reunió con Endara por menos de 15 minutos; otra invasión de Panamá se plantea dentro de los siete escenarios mundiales ideados por el Pentágono para justificar su presupuesto; por enésima vez, el gobierno denuncia un "golpe de Estado", denominado esta vez "Maten al Gordito"; las encuestas dicen que el pueblo considera que cualquiera es mejor que "el gordito"; el Comando Sur decide llevar a cabo obras sociales que no quiere realizar el gobierno y el Vicepresidente Ford paga 685,7 millones de dólares al Banco Mundial, BID, FMI y al Club de París para que le otorguen nuevos créditos por la cantidad de 700 millones de dólares para los años 1992-93.

El TALM: un tratado que hipoteca la nación panameña

Una re-lectura de los documentos de Santa Fe revela que el Departamento de Estado y la AID están dispuestos a aplicar en sentido estricto las recomendaciones de dichos documentos sobre Panamá para reformar su Constitución y su sistema de Justicia. Esto ya se ha logrado, en parte, con la firma y ratificación del Tratado de Asistencia Legal Mutua entre Estados Unidos y Panamá, presentado como un requisito de la política exterior norteamericana. Desde que se iniciaron las negociaciones sobre el TALM en 1990, los funcionarios estadounidenses, dirigidos por Michael Kozak - principal asistente del Subsecretario de Estado para América Latina, Bernard Aronson y próximo embajador en El Salvador - condicionaron cualquier futura ayuda económica a la firma del Tratado.

Es factible que el gobierno de Endara no se haya percatado que estaba hipotecado el futuro de la nación, pero también es probable que se haya inducido a Endara a cooperar, recordándole sus vínculos con el ex-jefe de la DINA chilena, General Manuel Contreras o los rumores de que su fortuna estimada en 17 millones de dólares provenga en gran parte de los supuestos vínculos que con la mafia y el narcotráfico tendría la firma de abogados a la que él pertenece.

Con presiones o no, la realidad es que Estados Unidos es una fuerza de ocupación y por esto puede imponer su voluntad, teniendo desde la invasión funcionarios en todos los ministerios e instituciones del gobierno panameño.

¿Otro "Estado Libre Asociado"?

Aunque parezca exagerado decir que el TALM convierte a Panamá en otro "Estado Libre Asociado", la triste realidad es que formaliza su estatus de neocolonia, de "estado secuestrado". Convierte el sistema judicial del país en un apéndice del Ministerio de Justicia de Estados Unidos y otorga apariencia semi-legal a la presencia norteamericana.

Para algunos analistas panameños, el TALM "garantiza a Estados Unidos el derecho a imponer su propia legislación sobre la de Panamá en cualquier punto de su territorio."

"La Constitución panameña-dice textualmente uno de los documentos de Santa Fe-deberá ser modificada para permitir la extradición de ciudadanos panameños culpables de delitos" -cometidos éstos en Estados Unidos o panameños que hayan violado las leyes norteamericanas-.

Esto es exactamente lo que formaliza la interpretación más estricta del TALM. Pero Estados Unidos impuso también otros cinco tratados como prioridades de su política exterior, que de una u otra manera tienen que ver con su política anti-drogas. Incluyen el control de sustancias químicas usadas en el procesamiento de la cocaína, la intercepción de barcos panameños en alta mar para revisar su carga y confirmar que no transportan drogas, el patrullaje de las costas del país -el costo debe ser pagado por los panameños, lo que viola la Constitución- y el retorno a Panamá de los Cuerpos de Paz.

La decisión norteamericana de permanecer en Panamá hasta el año 2000 o por tiempo indefinido se revela también en el hecho de que todos los puertos de entrada y salida del país -incluyendo el aeropuerto internacional- están vigilados por agentes de la DEA.

Funcionarios norteamericanos han tomado además control del centro bancario del país y a través de un convenio, la Secretaría del Tesoro de Estados Unidos recibe toda la información económica del Ministerio de Hacienda y del Tesoro de Panamá.

"Panamá es el Canal y el Canal es Panamá"

Según un asesor de la Cancillería panameña que participó en las "negociaciones" que culminaron en esta situación, el verdadero interés de Estados Unidos es destruir ciertos centros bancarios del país, que son competidores de centros bancarios que tiene Estados Unidos y, por lo tanto, asestar un golpe mortal al centro bancario panameño y a la economía de servicios que ha florecido en el país. El TALM y todos los otros acuerdos y tratados que hemos mencionado sientan las bases del desmantelamiento del Estado panameño.

Se dice que "Panamá es el Canal y el Canal es Panamá." El futuro de ambos es ahora incierto. Durante la visita de Cheney en febrero/92 se firmó un acuerdo protocolario reafirmando que Estados Unidos retiraría todas las bases militares de la zona del Canal, pero el embajador estadounidense, Deane Hinton, afirmó ya categóricamente que se van a quedar con dos instalaciones militares. Estas -tal como lo sugiere uno de los documentos de Santa Fe- mantendrán actividades de inteligencia y proyectarán la fuerza militar de Estados Unidos en la región. Con el control asegurado sobre el Estado panameño, no era necesario que Cheney hablara mas de 15 minutos con Endara.

La mayoría de las bases norteamericanas serán desmanteladas, como parte de las reducciones presupuestarias programadas por el Pentágono, pero el comportamiento del gobierno de Endara y de la administración Bush evidencian que se está preparando el terreno para prologar el Control de Estados Unidos sobre el Canal y que Panamá está sirviendo como "conejillo de indias" para un proyecto más ambicioso: la "legalización" del control político, económico, social y cultural de Estados Unidos en los países de Centroamérica.

Las actividades de acción cívica del operativo "Fuertes Caminos 92", que desde la invasión realiza anualmente el Comando Sur, se diferencian sustancialmente de la construcción de carreteras de penetración que se llevó a cabo en años pasados.

Ahora se están construyendo escuelas, hospitales, viviendas y caminos de acceso y se da atención médica a las comunidades de la provincia de Veraguas cercanas al Canal y que fueron más afectadas por la invasión. Este intento por ganarse los corazones de los panameños tiene la intención de demostrar la ineficiencia e incapacidad del gobierno endarista, en la vísperas de una discusión sobre si Panamá tendrá un ejército propio o si se prohíbe la presencia de cualquier ejército en el país.

Sectores de la derecha desean convertir este debate en un referéndum sobre una reforma constitucional acerca de la permanencia de las bases norteamericanas y la capacidad de los panameños en administrar el Canal.



#Tabla1#

Golpe de Estado: ¿por qué y para qué?

El descrédito e incapacidad del gobierno de Endara se agudiza con el paso del tiempo. Su falta de personalidad, su total incapacidad para gobernar, su indiferencia absoluta a los problemas sociales del país, su carencia de visión sobre cómo conducir al país en un momento crucial de su historia, su despreocupación por la construcción de una auténtica transición democrática, han llevado al país a una crisis de gobernabilidad que simboliza de forma patética el tipo de gobierno necesario para impulsar los planes de ajuste neo-liberales. Una coalición o triunvirato Endara-Arias-Ford, que ganó las elecciones en 1989 con un 72% de los votos se deslegitimó, no sólo por haber llegado al poder gracias a una intervención militar, sino también porque no logró reconstruir el sistema político desprestigiado que le heredó Noriega, ni construyó un nuevo concepto de nación y democracia, sino que cayó en un completo servilismo, que permitió la reinstalación del neocolonialismo en el país.

En dos años, el gobierno de Endara pasó de un 95% de aceptación (enero/90) a un 17.4% (fines de diciembre/91). En las elecciones de enero de 1991 sólo votó el 50% del registro electoral (en 1989 votó el 72%) y el ganador fue el opositor PRD, sin que el Partido Arnulfista de Endara lograra ningún escaño de los 9 que estaban en disputa.

¿Por qué sacó más votos el PRD, si era el partido más desacreditado por su involucramiento con Noriega? En gran parte, esto se debe a la torpeza administrativa de Endara y a la característica misma de la coalición gobernante, que se centró más en la defensa de los espacios adquiridos cuando llegó al poder que en la resolución de los problemas nacionales. En los acuerdos que se hicieron antes del 89, la vieja derecha quedaba con el control de los ministerios económicos y desde esa posición bloqueó las actividades de otros ministerios, reduciéndoles su presupuesto. Por su lado, Endara y los otros partidos quedaron prácticamente reducidos a la Presidencia. Dándose cuenta de esta limitación, empezaron a romper con los acuerdos y a bloquear las actividades de otros sectores a través de la Contraloría de la República.

Estas pugnas de poder, que llegaron a su culminación en abril/91, cuando Endara retiró del gabinete a la democracia cristiana y esta pasó a la oposición, tuvieron como resultado el que su líder Ricardo Arias Calderón, despojado completamente de sus funciones, se haya encargado de divulgar internacionalmente la corrupción gubernamental.

Desde ese entonces, Endara ha recurrido, cada vez con más frecuencia, a inventar "golpes de Estado". Se pueden contar entre 5 y 12 denuncias gubernamentales de "golpe de Estado",que se producen usualmente en momentos especialmente críticos. El último "golpe" -bajo la consigna "Matar al Gordito"-se dio dos días después del intento de golpe de Estado en Venezuela y después de una ola de atentados con explosivos que ocurrió en enero, lo que fue aprovechado por el gobierno para anunciar la creación de una nueva "fuerza policial antiterror", denominada Unidad Elite de Armas Tácticas (UEAT), equipada con sub-ametralladoras con silenciadores fabricadas en Brasil. Los "golpes de Estado" han servido también de justificación para el aumento del presupuesto militar durante 1992, a pesar de los recortes que impone todo plan neo-liberal.

Ante la situación de país intervenido, cabe la pregunta: ¿golpes de Estado, por qué y para qué? Cada una de las agencias de inteligencia y seguridad de Estados Unidos está trabajando con recién creadas entidades homólogas panameñas. La Central de Inteligencia Americana (CIA) asesora al Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, entidad dependiente del Ejecutivo y creada clandestinamente en febrero/91. El Buró Federal de Investigaciones (FBI) trabaja con la Policía. Y la DEA coordina estrechamente sus actividades con las agencias anti-drogas panameñas.

Después del mito de una Costa Rica sin ejército, la "desmilitarización" de la región ha comenzado con el desmantelamiento del ejército panameño. En ambos modelos (Panamá y Costa Rica) se plantea la conversión de estos ejércitos en policías, excepto con una diferencia: la nueva policía panameña -como es también el caso en Nicaragua- tiene un presupuesto reducido, salarios miserables y no está lo suficientemente armada para combatir a los delincuentes. Se calcula que en 1991 hubo en Panamá 18 mil delitos, 335 homicidios y se incautaron 4 mil kilos de cocaína por valor de 200 millones de dólares. Los delincuentes panameños están mejor armados que la policía y ya pueden competir con sus colegas de las calles de Washington, New York, Los Angeles o Chicago.

Un plan de ajuste antinacional y antipopular

Con todo esto surge otra pregunta: ¿Las fuerzas armadas recién creadas por Endara y bajo su dirección tienen como objetivo imponer el autoritarismo del Presidente o "controlar" el creciente descontento de la población? El plan de ajustes es antinacional e impopular y ha creado en estos dos años una ola de constantes manifestaciones de protesta en contra de la política económica y en pro de la soberanía e identidad nacional. De una forma o de otra, todos los sectores de la sociedad civil se han manifestando en contra de las medidas del gobierno y han alcanzado algunas victorias, como las reformas a la ley de la Caja de Seguro Social en diciembre/91 y cambios en la edad de jubilación.

Sin embargo, el movimiento popular carece todavía de una conducción clara y muchos espacios políticos todavía no se aprovechan, en parte porque aún se carga con la crisis provocada por el régimen de Noriega. Por un lado, algunos sindicatos y líderes son descalificados por haber estado involucrados con el norieguismo y son tachados de antidemocráticos. Por otro, están los sectores vinculados a la Cruzada Civilista, que apoyaron a la derecha y a las fuerzas invasoras. Lo positivo en todo lo que esta ocurriendo es la participación de sectores marginados de la población que antes no se movilizaban y que ahora emprenden acciones más beligerantes y que rechazan la retórica de los partidos y líderes tradicionales. Especialmente, pobladores de barrio muy pobre, amenazados de desalojo.

¿Es Rubén Blades una alternativa?

Una alternativa comienza a perfilarse. Y para el pueblo panameño cualquiera es mejor que "el gordito". ¿Será esa alternativa el movimiento "Papa Egoró" (Madre Patria en guaymí), inscrito como partido político por el cantante de salsa, Rubén Blades?.

Está por verse si Blades logra el apoyo de por lo menos el 50% por ciento de la población que vive en la miseria y no se beneficia en ningún sentido del proyecto neo-liberal. También está por verse si Estados Unidos está dispuesto a aceptar un gobierno que no sea tan dócil y entreguista como Endara. El reto que tienen los panameños que se resisten a ser una colonia de Estados Unidos es consolidar un movimiento social que vincule la lucha económica y nacionalista con la lucha por la democracia.

Imprimir texto   

Enviar texto

Arriba
 
 
<< Nro. anterior   Nro. siguiente >>

En este mismo numero:

Nicaragua
Claves para iniciar un debate necesario

Nicaragua
El éxito al renegociar la deuda: ¿cadena para el sandinismo?

El Salvador
Primeros pasos en el nuevo país

Costa Rica
Se empieza a romper el silencio

Panamá
Un Estado desmantelado por el ajuste

Centroamérica
¿Se puede administrar progresistamente el modelo neoliberal?

Estados Unidos
AID: por los intereses nacionales

América Latina
¿Réquiem para la teología de la liberación?

Nicaragua
Noticias del mes
Envío Revista mensual de análisis de Nicaragua y Centroamérica
GüeGüe: Hospedaje y Desarrollo Web