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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 108 | Octubre 1990
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Nicaragua

Alternativas populares: Reto al plan de ajuste

Entrevistamos a Arturo Grigsby, economista nicaragüense, sub-director de Nitlapán, Instituto de Investigaciones, Educación Popular y Desarrollo Alternativo de la Universidad Centroamericana (UCA) para hacer una evaluación económica de los 100 primeros días de gobierno.

Equipo Envío

El 20 de septiembre se inició oficialmente el proceso público de concertación nacional, que se propone llega a acuerdos sobre el Programa de Estabilización y Ajuste Estructural del gobierno de la UNO. El 21 de septiembre, el Ministro de Economía, y Silvio De Franco, dio a conocer el diagnóstico del que parte el Programa y sus objetivos, tanto para el corto como para le mediano y largo plazo. Sobre el Programa y posibles alternativas entrevistamos a Arturo Grigsby, economista nicaragüense es actualmente sub-director de Nitlapán. El equipo de Nitlapán realizó la evaluación económica de los 100 primeros días de gobierno publicada en envío hace dos meses, así como el balance anual de Nicaragua que se publicó en el número especial sobre Centroamérica.

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- ¿Una valoración global del plan presentado por el Ministro De Franco?

GRIGSBY

- En primer lugar, se observa en este plan la clara intención de distanciarse del discurso económico que mantuvo el gobierno en sus 100 primeros días. El discurso inicial del gobierno era triunfalista y de una optimismo exagerado. Este exceso de confianza se basaba en una sobrevaloración del respaldo popular obtenido en las elecciones y en la seguridad de que la ayuda externa norteamericana iba a ser suficiente como para superar los desequilibrios económicos.

Ahora el discurso es otro, se dice que nunca Nicaragua ha tenido una situación tan grave, que si no hacemos algo en los próximos tres meses la economía colapsa, que se requieren ajustes dramáticos y un esfuerzo interno para salir de la crisis y que no estemos confiando en la ayuda externa, porque cada vez será menor y no es esa ayuda sino el esfuerzo nacional el que sacará al país adelante. Destaca, pues, un tono apocalíptico y parcializado, que contratas con el anterior, que era triunfalista.

En segundo lugar, yo diría que el plan presentado por el gobierno a las organizaciones participantes en la Concertación Económica y Social es menos que un plan económico y es más que un simple listado de medidas económicas. Hay un esfuerzo por superar el enfoque estrictamente monetario que predominó inicialmente y se esbozan programas para aliviar los costos sociales del ajuste. Asimismo, se anuncia la elaboración de un plan de reconversión industrial y un plan de reconversión industrial y un plan de ajuste del sector agropecuario. Sin embargo, el grado de concreción, tanto en lo social como en lo productivo, es muy débil. Yo creo que esto se debe a la falta de conocimiento de la realidad del país que tiene el equipo económico del gobierno. En la lectura del texto a veces da la impresión de que las medidas planteadas son las mismas que pudiera recomendar el Banco Mundial para Honduras, sin que haya una adaptación creativa a la realidad de Nicaragua.

"Un ajuste de schock genera más inestabilidad"

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- Varios contrastes y diferencias en el tono general del discurso... ¿Hay cambios de fondo también en las recetas que propone el programa?

GRIGSBY

- No, en términos de la sustancia yo creo que los cambios son muy pocos. En este sentido, tanto en su fase inicial como en esta segunda fase el programa de la UNO conserva elementos de continuidad con respecto al plan de ajuste sandinista. Estos elementos son la contradicción del gasto público, el encarecimiento y restricción del crédito, la liberación de precios y el establecimiento de una política cambiaría que beneficia al sector exportador. Las diferencias en relación al plan sandinista se dan en cuanto al grado de privatización necesario para hacer eficiente el sector productivo y de servicios estatales.

En realidad, lo novedoso del plan es la forma y plazos en que se proponen hace operativa la estrategia anti-inflacionaria y los mecanismos propuestos para conseguir una estructura de precios que incentive las exportaciones. La propuesta es abatir antes e fin de año la inflación mediante la reducción el déficit fiscal y del crédito bancario a un nivel financiable sin tener que recurrir a la emisión monetaria. Esto quiere decir que en diciembre el gobierno central deberá financiar la totalidad de sus gastos con sus propios ingresos y con la ayuda externa que consiga. Adicionalmente, se establece por primera vez que las empresas estatales transferirán sus excedentes para financiar el gasto público. La imposibilidad de recurrir a la emisión significará que el sistema financiero nacional va a depender de los recursos que obtenga de la captación de dépositos - que actualmente son raquíticos - y de la disponibilidad de recursos externo con que cuenta el Banco Central.

Paralelamente, el gobierno se propone sustituir totalmente el córdoba "chanchero" por el córdoba oro antes de fin de año, cuando ya no haya necesidad de emisiones del Banco Central para financiar el déficit fiscal y el crédito bancario. De esta manera se piensa conseguir el tan cacareado anclaje del córdoba oro a la par con el dólar, que pretende mantenerse a lo largo de 1991.

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- ¿Cuál sería el significado y la viabilidad real de esta estrategia anti-inflacionaria?

GRIGSBY

- Para responder podemos usar de referencia la exposición del Dr. Mayorga en el foro de la concertación, cuando afirmó que en septiembre el gobierno central demandó 4 millones de córdobas oro y el sistema financiero nacional 31 millones de córdobas oro para un total de 36 millones. ¿Cómo hizo el Banco Central para satisfacer estas necesidades? Bueno, utilizó 20 millones de córdobas oro financiados por la AID e hizo una emisión de 16 millones de córdobas oro. Hay que señalar que 10 de los 20 millones de la AID fueron utilizados para pagar la factura petrolera.

¿Qué pasaría entonces si el Banco Central no puede emitir? Según el gobierno, su disponibilidad de recursos externos es de 25 millones de dólares mensuales, de los cuales ahora hay que pagar 15 millones de dólares por el petróleo. EL alza en el costo del petróleo está causando un impacto tremendo en las finanzas del gobierno: antes de la crisis del golfo Pérsico se pagaba el petróleo a 19 dólares el barril y últimamente se paga a 38 dólares el barril O sea, que en diciembre en la práctica, el Banco Central va a tener los mismos 10 millones de dólares de septiembre y como no va a poder emitir, tendrá que reducir drásticamente el financiamiento al déficit fiscal y al crédito bancario. Y esto tendrá que darse justamente en diciembre, cuando los actos del gobierno se incrementan por el pago del treceavo mes a los empleados públicos y cuando la demanda de crédito aumenta por la recolección de las cosechas de exportación que son vitales para el país.

Por otra parte, el mismos gobierno reconoció que las exportaciones tienen problemas de rentabilidad debido a que la tasa oficial de cambio del córdoba está sobrevaluada. Esta quiere decir que para poder liquidar en diciembre el café, el algodón, el azúcar y demás productos de exportación, tendrá que devaluarse fuertemente la moneda nacional antes de fin de año.

Personalmente, pienso que ésta es la clave del tono dramático del documento. Se enfatiza la gravedad de la situación para preparar al pueblo para un ajuste de schock, aún más fuerte que los que hemos conocido desde 1988. Yo creo que obviamente hay una escasez real de recursos externos para poder financiar el programa de ajuste, pero que el gobierno tiene algunas cartas bajo la manga que no aparecen en su propuesta. Por ejemplo, el Viceministro Kruger anunció que las empresas estatales agrupadas en CORNAP han conseguido ya financiamiento externo de bancos extranjeros privados, lo que puede significar una reducción significativa de la demanda de créditos del Sistema Financiero Nacional. Hay que señalar que estas empresas producen un tercio del total de la producción de bienes y servicios del país y han sido tradicionalmente el sector que demanda más crédito en los últimos años.

Sin embargo, estos recursos externos extra no bastan para financiar la brecha fiscal y financiera. Evidentemente, el gobierno está pidiendo mayores sacrificios al pueblo y a los sectores productivos para poder implementar su programa. Yo creo que esto no es viable ni responsable para el nivel de deterioro social y económico del país. Si el gobierno no consigue aún más financiamiento externo, tendrá que resignarse a convivir con la inflación por un período más largo del que ellos piensan. De lo contrario, se arriesgan a provocar la profundización de la inestabilidad social que ha caracterizado al país durante estos meses y eso puede tener consecuencias imprevisibles.

Más desempleo y más migración hacia Estados Unidos

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- ¿Qué costos sociales son previsibles ante este programa de ajuste?

GRIGSBY

- El programa de la UNO, tal como está planteado, a lo que conduce es a niveles de desempleo cada vez mayores. El Ministro De Franco habló de la compactación de 10 mil puestos de trabajo en el ejército y 15 mil en el gobierno central. Esto es grave, sobre todo teniendo en cuenta que se calcula que ya el 40% de la población económicamente activa del país está sin empleo o con empleos eventuales nada consistentes.

Para evitar el aumento del desempleo el gobierno propuso la creación de un programa de conversación ocupacional, que daría tres opciones de trabajo a los desempleados del sector público. La primera opción es convertirse en microempresario, ya sea como pequeño industrial o como dueño de una microempresa del sector servicios. La persona que elija esta opción tendría derecho a 4 meses de sueldo y a recibir crédito durante 8 meses. La segunda opción es que el desempleado pase a trabajar como asalariado al sector privado empresarial. En este caso, el gobierno le daría al empresario que lo acoja un crédito fiscal equivalente al 50% de un salario durante un año. La tercera opción es que no acepte ser desempleado y se quede trabajando en el gobierno, pero aceptando una reducción del 10% de su salario. Existe una cuarta opción, en la que por medio de un sorteo se define si tiene opción a quedarse trabajando en el gobierno con el 100% de su salario o tendrá que irse al sector empresarial con la segunda opción.

El problema de fondo en las opciones para salir del sector público y trabajar en el sector privado es que por las mismas características del programa de estabilización y ajuste, el mercado interno está deprimido y tanto el sector empresarial ya existente como las microempresas industriales y de servicios que hay en este momento se encuentran en una aguda crisis. ¿Quién garantiza entonces que los nuevos microempresarios tendrán éxito? ¿Cuáles van a ser los empresarios que van a abrir oportunidades nuevas de empleo? ¿O será que ofrecerán puesto de trabajo para aprovechar el crédito fiscal y luego despedir a los nuevos empleados? Aunque haya un Fondo para el Desempleo, con subsidio por 3 ó 4 meses para los que queden sin trabajo por los ajustes, ¿quién garantiza que después de ese tiempo encontrarán un empleo? Es claro que el país no va a crecer a la velocidad del rayo...Y aunque haya otro Fondo Social de Emergencia, para empleos frágiles, temporales y con un salario mínimo.

En este tipo de programas con ajuste drásticos, existe un gran desfase entre la contracción del empleado en áreas que se consideran ineficientes e improductivas y la generación de nuevos empleos, Se habla de una reconversión toma años y, en cambio el despido de los obreros toma un día. Igual sucede en la agricultura, donde este año han sido despedidos alrededor de 8 mil obreros agrícolas, sin que encuentren reenganche laboral.

Lo que va a venir, en consecuencia, es un incremento en los niveles de deterioro de la vida del pueblo, de sus ingresos y un aumento en la migración a Estados Unidos. Este año ha crecido bastan la migración con la aplicación de este programa de ajuste va a aumentar aún más. Es la lógica de la crisis: la exportación de mano de obra. Del 87 para acá se ha producido el grueso de la migración nicaragüenses a Estados Unidos.

Acabamos de hacer un trabajo para la CEPAL sobre las remesas familiares, donde se muestra claramente eso, y tenemos que hablar ya de remesas del orden de los 70 millones de dólares anuales, que han pasado a constituir el segundo "producto de exportación" del país sólo superado por el café. Ese es el camino que estructuralmente están tomando las economías centroamericanas, sometidas a planes neoliberales y anti-populares muy similares al que se va a imponer aquí , Es previsible que también haya mucha más gente engrosando el sector del comercio informal y el de los servicios, disputándose todos un mismo mercado, una demanda ya limitada. De hecho, todo eso ya está sucediendo, En el campo habrá más migración a la ciudad y mayor nivel de asalarización de los campesinos pobres. Los comerciantes experimentan ya una fuerte construcción en sus ventas, aunque han sido beneficiados con la disminución de la cadena de diplotiendas estatales.

Para el sector burgués la cosa no es color de rosa. Hay sectores burgueses muy afectados con la crisis. Es el caso de los arroceros y el de los algodoneros, que tampoco están muy felices. Ganaderos y cafetaleros sí tiene buenos beneficios, porque trabajan con productos de exportación que tienen un bajo componente importado y una alta rentabilidad económica. A la burguesía industrial, la reducción de la protección a la industria nacional le está representando fuertes pérdidas. No han durante invertido durante una década y por eso no son competitivos a nivel centroamericano. El gobierno les ha puesto de plazo dos años para "ponerse al día" y esto les exige inversiones y correr riesgos.

Hay que tener en cuenta que el sector burgués está actualmente bastante preocupado, a pesar de que tiene esperanzas de repartirse como botín la propiedad estatal, el APP. Sabe que no va a tener, en general, las ganancias que obtuvo con la economía subsidiada del sandinismo. El fuerte subsidio del gobierno sandinista permitió a los empresarios que corrieron el riesgo de trabajar dentro del esquema de economía mixta de la revolución acumular grandes ganancias. Uno entrevista a cualquier productor privado y no está contento con las medidas actuales. De Franco señala en su discurso que nadie quebró en Nicaragua durante la revolución. Porque el Estado los financiaba, los subsidiaba. Ellos sólo ordeñaban la vaca y no invertían nada.

Curiosamente, en Nicaragua, someter al sector privado a las reglas del mercado significa pedirles sacrificios. Y esto, por el alto nivel de ineficiencia del sector privado nicaragüense, que ahora se ve forzado a competir con las mismas reglas del jugo que tienen sus homólogos en otros países y sin contar con la represión con que cuentan los otros. Porque la "eficiencia" en otros países subdesarrollado se basa en el bajísimo costo de la mano de obra y en la capacidad de sacrificar a la clase obrera sin ninguna contemplación. Yo creo que entre la presión sindical y las reglas del mercado, la burguesía está en una situación muy difícil. Y es por eso que se están quejando tanto. Eso no quita que en torno a la comercialización de las exportaciones, un grupo muy pequeño de la burguesía - altos funcionarios estatales y sus allegados - estén acumulando y a toda velocidad enormes fortunas. esta pequeño círculo sí está muy feliz. Es un fenómeno que va a florecer con este gobierno.

"Una alternativa es continuar con la Reforma Agraria"

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- Y más allá del tema de la reducción de la inflación, ¿tienen los sandinistas un programa alternativo al de la UNO, un plan más de fondo para salir de la crisis y reactivar la economía sin tanto costo social para el pueblo?

GRIGSBY

- Yo creo que el FSLN no tiene aún un plan alternativo y lo que hasta ahora ha estado cuestionando del programa de la UNO ha sido la privatización del APP y el alto a costo social del ajuste y es en esto último en lo que han encontró últimamente mayores coincidencias con el Ministro Antonio Lacayo. El FSLN ha peleado por un plan antiinflacionario con una mayor gradualidad en los ajustes basada en conseguir más recursos de los Estados Unidos y de la comunidad internacional. EL significado concretado de esta gradualidad será un "congelamiento" de los ajustes en los próximos seis meses, tal y como lo solicitó el FNT en el foro de la concertación. Esto implicaría mantener el nivel de financiamiento para los sectores productivos y el mismo nivel de empleo en el sector público. Son planteamientos de tipo coyuntural que no creo que desemboquen en un plan alternativo de mediano plazo.

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- ¿Y realmente hay alternativas?

GRIGSBY

- Pienso que sí las hay. El eje de cualquier modelo alternativo de desarrollo a mediano plazo tiene que ser la profundización de la Reforma Agraria. Este es un país que depende del agro y es ahí donde hay oportunidades amplias de expansión económica y de empleo. Actualmente, hay miles de manzanas ociosas o deficientemente explotadas en poder principalmente de los grandes propietarios privados y del APP, aunque también de algunas cooperativas. Se estime que hay más de un millón de manzanas ociosas y esto significa, por lo menos, 100 mil nuevos empleos productivos. Un programa masiva de reparto de tierras no demandaría inversiones de capital fuertes y aliviaría grandemente la inestabilidad social y el desempleo en el campo, dando respuesta a las demandas de los ex-contras y campesinos sin tierra. Además, este tipo de programas puede conseguir financiamiento de la comunidad internacional con relativa facilidad.

La Reforma Agraria también generaría empleos por la vía de estimular a la pequeña industria rural de bienes de producción sencillos, como arados y carretas, así como a la pequeña industria de bienes de consumo básico, como la ropa y el calzado que se producen en las ciudades del interior del país. Así mismo, se podría iniciar un proceso de industrialización rural, pues el campesinado que ya está organizado podría acceder a unidades de procesamiento agroindustrial de pequeña escala y altamente eficientes que hoy día existen en el mercado internacional.

Recién se ha formado una Comisión Nacional de Reforma Agraria, pero no ha sido producto de la presión sandinista sino de la presión de los ex-contra y los campesinos sin tierra de la UNO que han invadido las tierras de las cooperativas y del APP. La UNAG se ha pronunciado a favor de resolver el problema de 70 mil campesinos sin tierra y ex-contras. La ATC también, aunque sostiene que el reparto se debe hace con las tierras de la frontera agrícola y con las de algunos latifundios privados, ya que según ellos el APP es eficiente y no están dispuestos a que se desarticulen. La ATC sostiene que, en caso de privatizarse el APP, debe hacerse primeramente en favor de los propios obreros agrícolas.

Hay que recordar que en los países desarrollados la condición previa para superar el subdesarrollo ha sido una redistribución a fondo de la tierra. En los países europeos esto se hizo ya en los siglos en que Europa salía del feudalismo y aún posteriormente. Y en otros países como Japón Taiwan o Corea del Sur - tan desarrollados hoy . esta distribución masiva de la tierra la hizo el mismo ejército de ocupación norteamericana después de la Segunda Guerra Mundial, para eliminar así a la clase terrateniente, que era el sostén del poder derrotado, del poder enemigo de los Estados Unidos. Aunque existe debate alrededor de estos temas, es perfectamente defendible desde un punto de vista estrictamente económico que una opción de redistribución mayor de la tierra solucionaría el problema de la migración campo-ciudad, el problema de la expansión del mercado interno para poder desarrollar la industria y el problema de una más justa redistribución de los ingresos.

En Nicaragua, el obstáculo es que el FSLN se enredó en una estrategia de desarrollo en donde se reforzó la posición de que la gran propiedad agrícola moderna - en este caso estatal- es la única salida del subdesarrollo. Sólo hay que ver el caso de la agricultura soviética para darse cuenta de cuáles pueden ser los resultados de este tipo de estrategia. Dentro del FSLN esta herencia pesa fuerte, como ha pesado en otros países del Tercer Mundo y en lo que fue el bloque socialista.

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- ¿Y hay posibilidades de que el FSLN se desembarace de ese peso?

GRIGSBY

- La línea sandinista después de la derrota electoral fue de repliegue, de defensa del APP como APP sin ninguna desmembración. Los dirigentes sandinistas plantearon explícitamente entonces que estaban contra la privatización y el reparto de las tierras estatales. Hay que recordar también que el gobierno sandinista desde 1988 congeló la reforma agraria y que desde entonces ésta se dio prácticamente por concluida. A finales de 1989 el Comandante Wheelock declaró que no se podía dar respuesta a los conflictos agrarios que todavía persistían en el país con las entrega de tierras en el Pacífico y en el interior, y que las tierras que podían se repartidas estaban en zonas de frontera agrícola.

El FSLN tiene, pues, un peso a ideológico fuerte de su propia concepción sobre el desarrollo económico. Por eso, no es tan fácil que pueda articular un plan alternativo. Hoy escuchamos a dirigentes sandinistas hablar con frecuencia del sufrimiento de los campesinos. Pero la miseria y el hambre entre el campesinado no empezaron con el cambio de gobierno. El Frente se burocrátizó y ahora que tiene que recobrar el apoyo popular, se encuentra que las necesidades más sentidas de la gente contradicen los postulados que manejó antes. Son contradicciones profundas, lógicas, en esta encrucijada, que es nueva e inesperada para el FSLN.

Muy difícilmente gente que durante años dijo: el APP es la forma superior de la producción, la propiedad estatal garantiza la forma superior de la organización, y que incluso habló con desprecio de la parcela campesina y de la organización campesina en torno a la producción, que la calificó como una forma atrasada, es muy difícil que esta gente pueda cambiar rápidamente su pensamiento y su discurso y mucho más difícil es que pueda elaborar planes que contradigan sus anteriores ideas. Por eso aparece difuso y contradictorio el discurso del FSLN en lo económico. Porque por un lado está el planteamiento económico dominante del sandinismo - especialmente en los dos últimos años - y por otro lado está ese reencuentro con las demandas inmediatas del pueblo, que genera un cuestionamiento de todos esos dogmas.

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- Un reparto masivo de tierras como el que propones, ¿puede compaginarse con una política tan restrictiva de los créditos como la que plantea el programa del gobierno? ¿Qué nivel de créditos serían necesarios para llevar adelante un plan así?

GRIGSBY

- En principio, hay que recordar también lo errada que fue la política económica sandinsita en el aspecto financiero. Aquí se creó una dependencia del crédito en la producción campesina que antes no existía. Y se indujeron formas de producción en el campo altamente dependientes del crédito, que hoy día están causando un problema enorme en el campesinado. La política paternalista del crédito como subsidio fue un error.

Para poner un caso: hace unos días estuve en Tisma en un taller con 13 cooperativas. En la sede del taller está una de las cooperativas "modelo" del sandinismo: con 13 tractores, con equipo de riego de pivote, con un camión de 4 ó 5 toneladas y un asentamiento completo construido. ¿Y qué halla uno? De los 13 tractores sólo funcionan 7, el camión no funciona, el pivote no lo pueden hacer funcionar porque es demasiado caro en gasto de energía. Por supuesto, esta cooperativa, con este sistema de producción, había llegado a un nivel de dependencia del crédito fuertísimos.

¿Qué pasó con ellos durante los dos años de ajuste sandinista? Que la cooperativa quedó con deudas millonarias, pero los dos años se las condonaron todas. Es un problema ya estructural, pues. que fue creado por un proyecto de transformación económica muy concreto, que generaba este tipo de dependencia. Por eso, cuando ahora hablamos de las necesidades de crédito, muchas veces podemos estar pensando en el tipo de desarrollo - y en la política crediticia - que se impulsó antes y que hizo a los campesinos altamente dependientes de grandes créditos. Pero nosotros tenemos experiencias alternativas que hemos venido apoyando en esta misma zona de Tisma, con gente que se ha ido liberando totalmente del crédito y tiene ya capacidad de pago, campesinos que han evolucionado ya a otras formas de producción.

El problema del FSLN y de algunos sectores de la UNAG es que están con el discurso atrasado y reivindican las mismas cosas que reivindicaban al gobierno sandinista. ¿Qué planteaban allá en Tisma dirigentes de la UNAG? Que iban a invitar a altos funcionarios del gobierno de la UNO para que llegarán a una especie de Cara al Pueblo, para entonces levantar la mano y decir que qué mal están y para que así les concedieran una nueva condonación. Todo esto está en el fondo. Sin embargo, yo pienso que el volumen de recursos que se necesitan para apoyar un plan de reparto masivo de tierras no está fuera de las capacidades que hoy tenemos para conseguir financiamiento externo. Estoy seguro que un proyecto de este tipo halla convocatoria en la comunidad internacional, porque es un proyecto de generación de empleo productivo directo y un proyecto así generalmente es respaldado por muchos organismos de ayuda internacional.

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- ¿Cómo crees que podría afectarnos la importación de productos básicos que ha decidido el gobierno en su programa, para así bajar internamente los precios de esos productos?

GRIGSBY

- Nos afectará negativamente. Desgraciadamente, en la década pasada, a veces porque la producción nacional era insuficiente y muchas veces simplemente para financiar el gasto del gobierno, el déficit fiscal, se recurría con facilidad a gestionar donaciones de alimentos. El caso más claro es ele arroz que recibimos de la URSS durante los últimos años, 25 mil toneladas anuales. Mientras tanto, no hubo un programa de fomento de la producción de arroz nacional. En resultado es que tenemos hoy un nivel de dependencia en el abastecimiento externo de a arroz mucho mayor que el que tuvimos en la década de los 70.

Lo mismo sucedió en el resto de Centroamérica con el famoso programa norteamericano PL-480, que ofrece donaciones enormes, y los gobiernos felices porque eso les solución un problema fiscal y a la vez les garantiza resolver de forma inmediata la alimentación de la población. El gobierno de la UNO ha decidido seguir la política de los otros gobiernos centroamericanos y en cierto sentido, la de los sandinistas. Está planteado que si la producción nacional no es competitiva a precios internacionales, van a importar alimentos, utilizando para ello las donaciones del PL-480. Ya han recurrido a importaciones de arroz y maíz utilizando ese programa.

Esto es lamentable, especialmente para el campesinado, donde se generará un mayor desempleo y hambre. Es realmente una falacia lo de la competitividad de los precios. Porque Estados Unidos subsidia sus exportaciones de alimentos con los raquíticos fondos que asigna para la ayuda a los países del Tercer Mundo, beneficiando a los agricultores norteamericanos y quebrando a los agricultores del Tercer Mundo. Hay casos muy documentados de lo que pasó en Africa con las hambrunas y hoy día Africa es totalmente dependiente de la caridad internacional en cuanto a los alimentos. Sólo se escaparon algunos como la yuca, que no pueden ser donados en grandes cantidades por los países desarrollados porque no la producen.

Yo creo que es un error gravísimo esta decisión cortoplacista del gobierno, influida por la prioridad de bajar a toda costa la inflación, pero es todavía más grave que no existan programas concretos dirigidos a mejorar la productividad de la producción campesina de alimentos para abaratar la comida en la denuncia de esta decisión del gobierno sino que hay que elaborar programas que realmente hagan posible que la producción campesina nacional pueda producir más alimentos y más baratos. En el caso de frijol y en el del arroz de secano, el campesino tiene capacidad para producir más barato que las donaciones y más barato de lo que esos productos cuestan en el mercado internacional. Tal vez el caso más problemático sea el del maíz. Y en parte, aunque suene repetitivo, esto tiene que ver con la política que se desarrolló durante el gobierno sandinista, una política de "revolución verde", de modernización tecnológica subsidiada, que indujo técnicas de producción altamente costosa. Y hoy cuesta más producir un quintal de maíz de lo que costaba producirlo hace 15 años. Existe, pues, ese problema pendiente de modificación de técnicas muy costosas y existen realidades en lasque los mismos campesinos ya están replanteándose cómo cambiar, pero para lograrlo necesitan apeo concreto del Estado.

"Una alternativa urbana es la industria artesanal"

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- Y para la ciudad, ¿cuál sería una alternativa realmente popular?

GRIGSBY

- Hay dos sectores populares urbanos que han ocupado el debate durante los últimos meses: los empleados públicos y los obreros industriales. Estos dos sectores han sido fuertemente afectados por los ajustes iniciados en 1988. En 1989 hubo aproximadamente 20 mil despedidos en el sector público y la producción industrial fue la más baja de toda la década. La tendencia es que ambos sectores sean todavía más golpeados. Por un lado, el programa de la UNO prevé una fuerte reducción del Estado y por otro está el plan de privatización y reconversión del APP industrial.

¿Cuál sería una alternativa de desarrollo popular que beneficiara a este dos sectores? Es realmente difícil hallarla. Lo que podría tener más alternativa son los obreros industriales si lograran conseguir una privatización de las empresas a su favor y lograran captar recursos para efectuar la reconversión industrial de lo que sería el APT, Area Propiedad de los Trabajadores. Sin embargo, la reconversión no es fácil y es muy costosa. La brecha tecnológica y empresarial entre nuestras industria y la del resto de Centroamérica es muy grande y si la comparamos con la del resto del mundo no encontramos ni la palabra para calificarla.

Por eso creo que para la ciudad el eje alternativo más importante seria la reconversión de la pequeña industria, de la que tan poco se habla. Solo se habla del sector industrial empresarial y hay muchos preocupados de que entreguen El Caracol o Camas Luna a la burguesía, y mientras tanto en estos meses han cerrado 500, 600 talleres, que le daban empleo a 3 ó 4 mil personas. Nosotros tenemos estadísticas oficiales que indican que en el año 1984 había en Nicaragua 9 mil y pico de talleres registrados y que en el año 89 sólo quedaban 4 mil y pico. ¿Qué se hicieron los otros miles? Desaparecieron. ¿Por qué ? Durante el gobierno sandinista las divisas iban priorizadas a la industria grande, los materiales iban priorizados a la industria grande. No existió un programa real de apoyo a la pequeña industria, que era vista con los mismos lentes con los que se miraba al campesinado: como una rémora, como un atraso, como algo sin futuro...

¿Que es lo que pasa ahora que viene un programa de ajustes aún más drásticos que el del gobierno sandinista? Que las posibilidades de estos pequeños industriales artesanos son todavía más reducidas. Básicamente, los problemas que enfrenta este sector tienen que ver con la necesidad de mejorar lo niveles de calidad de sus productos. Esta mejoría no requiere de inversiones muy fuertes de capital, pero sí de una capacitación en serio. Es el caso, por ejemplo, de la pequeña industria del calzados. Nuestros zapateros no conocen los diseños con los que pueden competir en el mercado externo, las condiciones de calidad del calzado que se exigen para poder competir, y no disponen muchas veces de los materiales para hacerlo. Pero si hubiese una política específica dirigida a la pequeña industria, ésta podría generar empleo a corto plazo en la ciudad. Incluso, la pequeña industria puede exportar. De hecho, ya lo hacía antes del triunfo de la revolución. El zapato nicaragüense hecho a mano era ampliamente conocido en los mercados centroamericanos e incluso de Estados Unidos, pero tal como van las cosas, este sector está en vías de extinción.

En el programa económico del gobierno se habla de un fondo para microempresas, que incluye a la pequeña industria, pero una cosa es que exista un fondo - que de hecho ya está operando - y otra es que el pequeño industrial se decida a sacar plata que de hecho no la están sacando - por las condiciones tanta duras en las que actualmente se otorga el crédito. Sin un programa que les permita reconvertirse y respirar, el fondo se va a quedar entero. Nadie quiere enjaranarse con créditos mientras conoce sus propias limitaciones y mientras ve un mercado interno, una demanda que se va cerrando.

En realidad, la propuesta de la UNO está mucho más desarrollada para la ciudad que para el campo, porque además de este fondo para la pequeña industria, hablan también de un programa de construcción de vivienda, de calles, de infraestructura urbana, que absorbería mucho mano de obra, considerando que en la ciudad lo que más puede generar empleo en el corto plazo es la construcción.

Creo que si se lograra reactivar un poquito la demanda interna - y esto podría conseguirse con el empleo que generaran los proyectos de infraestructura y más a mediano plazo con el estímulo de la demanda campesina producto de la continuación de la Reforma Agraria -, cabría entrar a reactivar la pequeña industria que produce alimentos con un programa concreto de apoyo técnico y crediticio y con las medidas de protección del caso, a la vez que se podría pasar a la reactivación de otro sector de la pequeña industria - que tal vez no va responder tan rápidamente con la demanda urbana local -, que es el sector de calzado, muebles y confección, también necesitado de medidas de protección temporal., Si se le logra un poquito de subida en la demanda hay un espacio para toda esta gente, que es mucha gente.

Los pequeños talleres de servicios y el pequeño comercio urbano también serían beneficiados por esta reactivación de la demanda interna, aunque tienen encima la amenaza del resurgimiento del comercio empresarial. La descapitalización que han sufrido desde 1988 bajo el programa de ajustes y el ingreso de miles de nuevos pequeños comerciantes han propiciado un empobrecimiento acelerado de este sector. Nuevamente están a merced de los usureros, que les arrebatan gran parte del excedente. Por otra parte, el gobierno se está esforzando por hacer que se "formalicen", que paguen impuestos. Actualmente, creo que hay condiciones objetivas para desarrollar un trabajo de organización que agrupe al pequeño comerciante informal alrededor del crédito y en forma cooperativa.

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- Para mover los proyectos de infraestructura a nivel municipal se cuenta con fondos ya entregados por la AID, pero la realidad es que los alcaldía, excepto la de Managua, están totalmente desfinanciadas y con unos problemas políticos enormes... ¿Qué viabilidad puede tener en plan así en estas circunstancias?

GRIGSBY

- Ciertamente, la AID se está quejando ya de que no se están ejecutando los fondos entregados. Y actual gobierno desconfía totalmente de todo el aparato creado en el gobierno anterior. Tienen por esto uno capacidad de implementación mínima. En el caso concreto de los municipios, éstos tienen hoy una administración totalmente descentralizadas, con una total autonomía, pero están llenos de inexperiencias y de rivalidades políticas locales. Y a la hora que la AID nos da 10 millones de dólares para proyectos municipales no existe la capacidad de canalizarlos. Ese es el drama actual, existe a todos los niveles. Hay una real incapacidad en este gobierno para formular proyectos y para ejecutarlos. Y en parte, esto tiene mucho que ver con una marcada actitud de revanchismo político en todos los niveles del gobierno.

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- ¿Y es compatible un programa así de mayor apoyo a los más pequeños del campo y de la ciudad con la competitividad y con la reinserción en el mercado internacional que proclama el programa del gobierno?

GRIGSBY

- Sí, porque en este país lo más competitivo internacionalmente es precisamente lo que producen los pequeños. Si pones a un gran algodonero frente a un pequeño ajonjolicero, el ajonjolicero es mucho más competitivo internacionalmente que el algodonero, que necesita de grandes subsidios para poder sobrevivir. El pequeño no, y le produce excedentes al país. ¿Por qué sucede esto? ¿Dónde reside realmente la competitividad que nuestro país puede alcanzar? Reside en una manos de obra que es mucho más barata que la de los países desarrollados. ¿Y quién hace un uso más intensivo de la mano de obra? ¿El gran capitalista o el pequeño productor? Indudablemente que la pequeña producción aprovecha mejor la mano de obra que la gran producción. Si queremos ser competitivos internacionalmente, es mucho más ventajosa la pequeña producción que la grande.

Lo mismo pasa en la industria. La Cecalsa o la Rolter difícilmente van a competir internacionalmente con sus zapatos. Tendrían que hacer inversiones cuantiosas en equipo y ponerse a tono en materia de diseño y calidad del producto para poder competir a nivel centroamericano con fábricas como la ADOC salvadoreña. Y ni soñar con llegar al mercado gringo. ¿En qué puede competir Nicaragua? En un zapato artesanal de calidad. En ese mercado si podemos entrar y competir y ganar, tal y como lo hacíamos antes. Paradójicamente, lo que tenemos en la mente como lo que sí puede ser competitivo es lo que no lo puede ser. Y eso pasa porque cuando se habla de ser competitivo en el mercado internacional existe la confusión de pensar que sólo compite lo que sale de una gran empresa.

ENVIO

- ¿Se puede esperar que el sandinismo llegue a plantear y a concretar un plan alternativo o se conformará sólo con hacer ajuste al actual programa de ajuste?

GRIGSBY

- Hay un sector sandinista que lo único que le crítica al gobierno es la mala gerencia del programa de ajuste. Es un sector vinculado a loa que fue la burocracia estatal sandinista. Hay otro sector que está en una posición totalmente contraria. Plantea que hay que resistir y hay que oponerse a toda. Y hay sectores que tienen iniciativas y buscan soluciones alternativas más de fondo. En el sandinismo existe todo este abanico de posiciones, además de otras que son intermedias, y no existe aún claridad suficiente como para aglutinar y cohesionar a toda la masa sandinista alrededor de un proyecto económico concreto, que de verdad sea revolucionario y popular. En esta hora ése es el gran desafío.

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