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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 105 | Julio 1990
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Nicaragua

Qué hacer: hacia el congreso FSLN

El 17 y 18 de junio 300 militantes y dirigentes sandinistas de distintos niveles se reunieron en El Crucero (Managua) para analizar la nueva coyuntura nacional y las tareas que en ella debe asumir el FSLN como partido de oposición.

Equipo Envío

De esta reunión surgió una Proclama y unas Resoluciones, que publicamos íntegramente. La mayor importancia de este documento es que está sirviendo de base apara el proceso de discusiones al que el FSLN ha convocado al pueblo y a sus estructuras partidarias con el fin de preparar, con la mayor cantidad y calidad de aporte, el I Congreso del FSLN, que se celebrará del 21 al 24 de febrero de 1991.

Texto de la Proclama y Resoluciones del FSLN

I.- INTRODUCCION

Nuestra Revolución convocó, desde el 19 de julio, a todos los nicaragüenses a la tarea histórica de liquidar el somocismo, luchar contra el atraso y la miseria heredados, realizar cambios profundos en beneficio de las mayorías, establecer las bases para el ejercicio de una democracia real, y afirmar la plena soberanía y la independencia nacional.

El Frente Sandinista de Liberación Nacional se propuso, desde el mismo 19 de julio de 1979, cuando accedió al poder tras derrocar a la dictadura somocista, preservar la integridad del país y la soberanía nacional.

Con ese propósito, organizó unas fuerzas armadas. Al mismo tiempo inició, en el interior, un amplio programa de transformaciones políticas, económicas y sociales y en el exterior implementó relaciones internacionales signadas por el no alineamiento y estableció relaciones, por primera vez, con el campo socialista.

Desde su primeros años de existencia la Revolución Popular Sandinista se enfrentó a condicionantes externos que conspiran contra el desenvolvimiento del proyecto revolucionario:

a) A principios de los años 80, la nueva derecha norteamericana planteó, a nivel mundial, un enfrentamiento global con las causas populares y revolucionarias, para recuperar lo que consideraron era un deterioro de su hegemonía. En este contexto triunfó Reagan, el cual se propuso, con esta filosofía y consecuente con el Documento de Santa Fe y como primera tarea, la destrucción de la Revolución Popular Sandinista.

b) Además, los círculos más influyentes y a su vez más agresivos de los Estados Unidos, creyeron que la Revolución representaba un peligro real para sus intereses en el área. Ya en 1981 se había creado un amplio consenso entre el Ejecutivo y el Congreso para ejecutar un vasto plano de agresión política, militar y económica contra nuestro país.

c)Los gobiernos centroamericanos, aferrados a las estructuras de explotación y dominación tradicional, reaccionaron contra el ejemplo revolucionario y la solidaridad de la nueva Nicaragua con las causas justas de la región, y asumieron en general una posición confrontativa, siendo instrumento de la agresión norteamericana. Esto se tradujo en su respaldo total a la contrarrevolución y en el sistemático aislamiento de nuestro gobierno.

A estos factores externos se sumaba factores internos y algunos deficiencias en la conducción y materialización de nuestro proyecto histórico que debemos asumir. La implementación del proyecto - con justa vocación anticapitalista - generó contradicciones sociales. En efecto:

a) Las transformaciones sociales necesarias y justas acometidas por nuestro gobierno no siempre tomaron en cuenta los rasgos tradicionales de la sociedad nicaragüense.

b) La formación al interior del país de un bloque de inconformidad creciente con posibilidades reales de desestabilización de nuestra gestión gubernamental. En él se agruparon somocistas, empresarios antisandinistas, terratenientes y campesinos ricos, comunidades indígenas de la Costa Caribe manipuladas por la CIA, sectores influyentes de la Iglesia Católica, partió y gremios de la derecha tradicional, así como capas atrasadas - en términos políticos - tanto del campo como de la ciudad.

c) En muchos casos - aunque fue correcto plantearse cambios profundos que, en última instancia, respondían a sentidas demandas históricas- que nos condujeron a estilos de partido único para la dirección política de la sociedad, y aun excesivo énfasis en el centro y la centralización de la gestión pública.

d) la implementación de estas políticas se realizó a menudo de manera coercitiva y burocrática. El modelo que comenzamos, a ejecutar, de orientación socialista, escogido como bandera, se contradijo, en la práctica, con el programa de reconstrucción y unidad nacional.

A partir de diciembre de 1981 se desencadenó un vasto plan de agresión militar, económica, política y diplomática contra nuestra Revolución, que sería ejecutado sin transición hasta las elecciones de febrero.

La política de agresión, practicada por los sucesivos gobiernos norteamericanos contra Nicaragua, es el factor principal de erosión y de desgaste de nuestro proyecto revolucionario.

Por otra parte, los países socialistas entraron en una profunda crisis económica, técnica y social, que devino en crisis política con serias consecuencias a nivel mundial. Esta circunstancia disminuyó nuestra posibilidad de contrarrestar los efectos de la guerra .

Las iniciativas de Contadora, la Comunidad Económica Europea, Internacional Socialista, los No alineados y la Organización de Naciones Unidas, la OEA, y la solidaridad de los pueblos a través de Organismos No Gubernamentales, intelectuales y religiosos, entre otros, contribuyeron a que los gobiernos centroamericanos suscribieran el Acuerdo de Esquipulas, lo mismo que contrarrestar la política norteamericana, incluyendo el peligro de intervención directa las tropas norteamericanas en Nicaragua.

Las fuerzas revolucionarias en América Latina se vieron limitadas en su desarrollo, con excepción del movimiento revolucionario salvadoreño.

A pesar de estos factores adversos el balance es positivo. El gobierno revolucionario logró las más amplias y profundas conquistadas sociales, políticas y económicas de nuestra historia.

Estos cambios revolucionarios no hubieran sido posibles sin el heroísmo de nuestro pueblo, sin la unidad en las bases y en la Dirección Nacional del FSLN.


II. LA DERROTA ELECTORAL

El resultado electoral del 25 de febrero y sus consecuencia históricas, no pueden entenderse a plenitud sino es mediante un análisis a fondo de los actos de la Revolución. Esta evaluación la haremos en el marco de los trabajados de nuestro Primer Congreso.

Sin embargo, son evidentes las razones inmediatas por las que la mayor parte de nuestra población, en la que abundaba la simpatía por el sandinismo, votó en contra del FSLN.

a) El Servicio Militar Patriótico
b) La expectativa de que un gobierno amigo de los Estados Unidos podría mejorar la situación económica.

Según encuesta y estudios realizados por entidades nacionales y extranjeras, al menos un 50% de los que votaron contra el FSLN lo hicieron por una u otra de estas razones.

1.- El rechazo al SMP no era más que la expresión del desgaste social y político acumulado después de largos años de contienda. Nuestra juventud había sido diezmada por la guerra, miles de adolescentes abandonaron el país para eludir el cumplimiento de su obligaciones militares. La sociedad había alcanzado el límite de su resistencia y la guerra no parecía tener un final previsible.

La mayor parte de la población entendía que la prolongación de la guerra estaba vinculada a la hostilidad del gobierno norteamericano y a su contradicción esencial con la Revolución Popular Sandinista. Para muchos no era posible entender cómo un triunfo electoral del FSLN podría, con efectividad acelerar el logro de la paz. Por el contrario, parecía existir la posibilidad de que un triunfo de la UNO podría fin a la guerra, dada su alianza explícita con los gobernantes yanques.

Sin embargo, la eliminación del SMP antes del 25 de febrero no era una opción factible para el FSLN. Mientras la Contra permaneciera como una amenaza sobre el pueblo y su Gobierno Revolucionario, debilitar nuestro sistema defensivo habría sido una irresponsabilidad. El SMP fue un factor fundamental para el fracaso del proyecto imperialista de liquidar al sandinismo por medio de una victoria militar.

2.- Es indispensable señalar que hubo a lo largo de estos años políticas y situaciones objetivas que tendieron a alejar a algunos sectores sociales de la Revolución Sandinista. Sin agotar el tema, mencionaremos los siguiente.

a) La política estatizante alrededor del APP, que en la primera fase llevó a la afectación indiscriminada de productores privados grandes, medianos, e incluso algunos pequeños, aunque se fue corrigiendo ya había provocado efectos negativos.

b) La compra forzosa de granos básicos a precios oficiales y su implementación por medio de tranques para quitarle sus productos a los campesinos, con lo que pretendíamos mejorar el abastecimiento urbano.

c) La lucha contra especulación, que se expresó en hostilidad general, contra los comerciantes, quienes reaccionaron en términos políticos de manera negativa.

d) La venta de productos racionados con tarjeta, que se introdujo para defender el salario real de los trabajadores, y que resultó irritante y desfavorable para el sector informal de la economía.

e) El enfrentamiento con la jerarquía católica y algunas Iglesias protestantes, que llevaban campañas antisandinistas en zonas alejadas del campo y en sectores marginales de la ciudad afectó la imagen del FSLN, a pesar de la participación de cristianos, católicos y protestantes, a favor de la revolución.

f) Abusos y atropellos por parte de soldados y oficiales del EPS y el MINT, así como por funcionarios de gobierno y dirigentes del FSLN, que dividieron al campesinado. En este sentido, las sanciones y otras medidas correctivas fueron tardías y no pudieron prevenir sus consecuencias negativas.

g) El desconocimiento de las realidades de los pueblos indígenas de la Costa Atlántica y los errores se derivaron, lo que dio lugar a una aguda crisis política en esa Región. La solución que implementamos para estos problemas no modificó, en lo fundamental, la actitud de los indígenas hacia nuestro Gobierno, como quedó demostrado en las pasadas elecciones.

3.- Cometimos el grave error de no haber previsto la derrota electoral y, por lo tanto, no nos preparamos para semejante eventualidad. Además, durante la campaña incurrimos en un triunfalismo excesivo; nos negamos a analizar y discutir con atención la información disponible sobre el deterioro de nuestra base electoral.

4.- La guerra y la agresión económica demandaron del Partido y del Gobierno una estructura y disciplina casi militar, es decir, verticalista. A esto se sumaron las propias características del FSLN, que se había desarrollado como una organización clandestina, altamente centralizada, para librar con eficacia la lucha armada contra la dictadura somocista. El FSLN se organizó y dispuso sus fuerzas para la movilización popular, en función de las grandes tareas de transformación social y para la defensa del poder revolucionarios. Nuestro objetivo fue durante años - mientras combatíamos o neutralizábamos a nuestros enemigos -, más que la búsqueda del consenso, la consolidación de la base social de la Revolución.

El FSLN actuaba como parte y extensión del Estado revolucionario, para defenderlo y apoyar sus accione. El reclutamiento para el SMP, la movilización de brigadistas a tareas productivas, la organización de jornadas populares de salud, la campaña de alfabetización, la organización de las Milicias y BIR, la implementación del sistema de distribución por tarjeta, entre otras, fueron tareas centrales del poder revolucionario ejecutadas por nuestras militancia, sin las cuales no habría siendo posible la supervivencia y el avance de la Revolución. Estas acciones, no obstante, contribuyeron al desgaste político del FSLN.

Al momento de iniciarse el proceso electoral, el país continuaba sumido en una grave crisis económica que había provocado un profundo deterioro en las condiciones de vida de la población. Los desequilibrios estructurales de nuestra economía y los efectos de la crisis económica internacional fueron agudizados en extremo por la política de agresión norteamericana. Los yanques nos bloquearon, sabotearon nuestra gestión económica, chantajearon a quienes nos dieron su amistad, y nos impusieron una guerra que consumió de Europa del Este.

Los efectos aculados de la crisis económica, el bloqueo y la guerra afectaron con severidad a los trabajadores, pequeños comerciantes, artesanos y campesinos. Estas consecuencias fueron más obvias a partir del Programa de Ajuste Económico, que se aplicó como una necesidad para contener la hiperinflación.

Todo ello fue capitalizado por la UNO y los yanques, quienes ofrecieron al pueblo la terminación de la guerra, la suspensión del bloqueo comercial y abundantes recursos externos para producir una mejoría económica a corto plazo. Las promesas de la UNO en este sentido eran evidentes para la población, no así nuestro planteamiento de que "Todo será mejor".

5.- La derrota electoral ha permitido que salgan a la luz, mediante un amplio proceso crítico, fallas y errores que han debilitado nuestra imagen y nuestro trabajo político. Aunque estos problemas no hayan sido determinantes en el resultado electoral, es indispensable para la salud y la unidad del FSLN despojarse de lastres y debilidades, y tomar las correspondientes medidas de corrección.

Con independencia de que algunos de nuestros problemas internos tienen raíces objetivas, debemos someternos a la crítica como condición necesaria para erradicarlos y, además, porque en muchos casos fueron agudizados por actitudes y estilos personales o colectivos. La Dirección Nacional, como máximo organismo de conducción del FSLN, asume la responsabilidad principal de no haber corregido adecuadamente estas prácticas y, en algunos casos, de haberlas reforzado.

Nuestra práctica partidista debe desprenderse de los estilos impositivos que tienden a reducir o anular la iniciativa y la creatividad de las bases. Los fenómenos negativos que se desprenden son, entre otros:

a) El autoritarismo
b) La falta de sensibilidad ante los planteamientos e inquietudes de las bases.

c) El amordazamiento de la crítica.

d) Los estilos burocráticos de dirección y la imposición de dirigentes y esquemas organizativos.


Por ejemplo, las organizaciones sindicales tuvieron un espacio muy reducido para desarrollarse .

6.- Nuestra capacidad de comunicación con sectores importantes de nuestra población se debilitó con los años, a pesar de que muchos dirigentes sandinistas mantuvieron un intenso contacto con amplias capas populares. Con independencia de las causas estructurales, este problema se agudizó por:

a) Conductas políticas sectarias en los distintos niveles de acción del FSLN y en la mayoría de las organizaciones de masas.

b) Falta de nexos políticos con sectores no organizados de la población.

c) A menudo la dirección en los territorios se le asignó por demasiado tiempo a compañeros que no eran originario de los mismos y que, por tanto, no tenían vínculos naturales con la población.

d) Excesiva profesionalización de las estructuras partidarias.

e) Más exigencias para otorgar la militancia del partido en la base que a los compañeros con responsabilidad administrativa.

f) Desatención política a sectores del sandinismo como los combatientes y colaboradores históricos.

Entre los fenómenos y comportamientos individuales que afectaron la autoridad moral yh la ejemplaridad de cuadros y militantes sandinistas, podrían mencionarse los siguientes:

a) Algunos compañeros llevaron estilos de vida que contrastaban con las condiciones difíciles que enfrentaba la mayoría de nuestra población.

b) Hubo casos de personas carentes de prestigio o acusadas de corrupción que, por distintas razones, fueron mantenidas en su cargos a transferidas a posiciones equivalentes o, incluso superiores .

c) Conductas prepotentes y abusos de poder de sandinistas con responsabilidad civiles y militares, o simples militantes de base.

7.- Ya se inició la corrección de muchos estos problemas. Se ha avanzado en el proceso de democratización interno; comenzaron, a nivel nacional, las elecciones de dirigentes intermedios y de bases; una franca crítica se desarrolla en distintos foros partidarios; y en todos los organismos del FSLN se debaten problemas políticos y diversas tareas.

La Asamblea del Crucero ratifica la necesidad de profundizar este proceso y el Primer Congreso del FSLN será momento culminante en la definición de nuestro programa, de nuestra estrategia y de la naturaleza de nuestro partido. De esta forma se refleja la voluntad unánime de las bases y dirigentes del FSLN de superar nuestros errores y debilidades, y fortalecer la unidad política y orgánica de nuestro partido.

Advertimos, sin embargo, que este proceso constructivo, debemos salirle al paso, con energía, a todos aquellos que por ambición o resentimiento lanzan acusaciones sin fundamentos, adoptando posiciones destructivas, o haciendo críticas sin bases y generalizantes. La democracia interna no debe de caer en liberalismo disolvente, donde cada quien se sienta con derecho a actuar según su propio criterio, sin respeto a la objetividad o al sentimiento mayoritario de los sandinistas. La diversidad de criterios dentro del FSLN y la confrontación de los mismos, dentro de los marcos orgánicos, es enriquecedora. Pero, en la acción, los sandinistas debemos ser como un solo cuerpo frente al enemigo.

8.- La gestión gubernamental del FSLN ha sido la más honesta y respetuosa del pueblo en toda la historia de Nicaragua. Los inevitables fenómenos de corrupción o abusos que se presentan en una estructura tan grande y compleja como es la del Estado - y donde la mayoría de los funcionarios no eran sandinistas - no empañan esta realidad.

La casi totalidad de los dirigentes principales e intermedios salieron del Gobierno igual o más pobres que cuando entraron. La donación o ventas simbólicas de vehículos y la legalización de algunas propiedades a compañeros que las habían entregado al Estado al triunfo de la Revolución, se hizo como parte de una política institucional que no consideró la militancia partidista de los funcionarios, sino sus abnegados años de servicio. Tuvo en cuenta, por otra parte, la real posibilidad de que fueran objetos de represalias por las nuevas autoridades.

No dudamos de que en la aplicación precipitada de esta política se hayan cometido injusticia o se haya incurrido en abusos que el FSLN no aprueba ni respalda. La campaña indiscriminada y calumniosa del Gobierno y los medios de difusión masivo de la derecha para cuestionar la moral y la honradez del FSLN en su conjunto, tiene fines políticos definidos. Pretenden destruir el prestigio y la autoridad moral de nuestro partido ante el pueblo para neutralizarlo a políticamente, para limitar nuestra capacidad y decisión de encabezar la lucha del pueblo contra las medidas antipopulares del Gobierno.

Ni el gobierno ni los capitalistas que llevaron este país a la ruina, ni sus medios de difusión masiva, tienen autoridad moral para darle lecciones de honradez a los sandinistas.

III LA SITUACION ACTUAL

1.- Los resultados electorales del 25 de febrero resultaron desfavorables para el FSLN. Ahora bien, la totalidad de ese 55% de electorales que votaron a favor de la UNO no tiene una filiación ideológica antisandinista, ni un compromiso de lealtad política para con el actual Gobierno o la misma coalición.

Sólo una minoría puede identificarse como fuerza claramente derechista y, por tanto, ser susceptible de ser movilizada por los sectores extremistas. Dentro de ese 55% hay trabajadores, campesinos, mujeres, jóvenes, empresarios y profesionales que votaron contra el FSLN por temor a la guerra y con la esperanza de una mejoría económica. Ellos no respaldan y ni siquiera conocen el proyecto reaccionario de la coalición.

En este último grupo están comprendidos la mayoría de los votantes de la UNO, dentro de los cuales se encuentran un porcentaje que le dio su voto al FSLN en las elecciones de 1984.

Estos votantes pueden se aglutinados a mediano plazo alrededor del planteamiento patriótico, popular y nacionalista sandinismo.

El 41 por ciento de los electores, que se inclinaron a favor del FSLN, constituyen un sector diferente en términos de calidad política. El voto sandinista fue, en su mayor parte y a pesar de del elevadísimo costo humano y material que el imperialismo impuso a los nicaragüenses, un voto consciente por el proceso revolucionario. Hay, sin duda, una parte de nuestros votantes que no puede ser considerada sólidamente sandinistas y a la que debemos consolidar a nuestro lado.

Sin embargo, los resultados de los pasadas elecciones constituyen un éxito de la política imperialista, que logró la división de nuestro pueblo.

Debemos superar esta división, evitando en nuestro discurso y práctica los calificativos de simpatizante de la UNO versus sandinistas, y luchando en todo momento por la unidad del pueblo aglutinar los diferentes sectores alrededor de sus intereses capitales.

2.- La derrota electoral del FSLN ha estimulado el reagrupamiento de fuerzas contrarrevolucionarias, que aspiran a revertir las transformaciones fundamentales de la Revolución y a restablecer el régimen anterior. El somocismo se caracterizaba por el predomino social de un reducido grupo de capitalistas, por la marginación en todos los órdenes de las mayorías, por la subordinación nacional a los intereses imperialistas y por la violencia política institucionalizada.

Alrededor de este proyecto contrarrevolucionario se movilizan ahora distintas fuerzas que no están aún organizadas, pero que se encuentran eufóricas con la victoria electoral y controlan importantes mecanismos económicos, tienen acceso al poder político y el apoyo de la jerarquía eclesiástica.

Entre ellas se destacan capitalistas y somocistas conocidos como el Grupo de Miami, quienes de su propia cuenta o aprovechando las leyes y actuaciones del actual Gobierno, tratan de recuperar propiedades e influencia en la vida política nacional. Junto a ellos se ubican la cúpula del COSEP y otros oligarcas; ellos intentan destruir el movimiento sindical, desalojar a los campesinos de sus tierras y tomar por la fuerza empresas y bienes.

Una parte importante de los dirigentes de la UNO - sobre todo el grupo de ocho partidos que, por distintas razones, se han colocado en posiciones antisandinistas recalcitrantes - se ubica en el campo de la contrarrevolución. Los dirigentes de las organizaciones sindicales y de otro tipo, afines a estos partidos, sirven como instrumento destinados a destruir las organizaciones populares que no son afines.

La punta de lanza más visible de estas fuerzas a nivel interno lo constituyen elementos somocistas o neosomocistas que parapetados en ministerios, alcaldías, consejos municipales y otras instancias, tratan de reprimir a los sandinistas y de organizar bases políticas de respaldo a su proyecto contrarrevolucionario.

3.- La estrategia seguida por el FSLN desde antes del 25 de febrero impidió al imperialismo articular un plan que significara el aplastamiento de la Revolución y con posterioridad al 25 de febrero, las acciones adoptadas evitaron que se profundizara el golpe de la derrota electoral.

Acuerdos como el del 27 de marzo para la transición pacífica y ordenada del mundo y el del 19 de abril para el desarme de la Contra, constituyen una victoria política del sandinismo y de todas las fuerzas democráticas de Nicaragua, pues desestimularon el ímpetu agresivo de la contrarrevolución y el gobierno norteamericano.

El gobierno norteamericano no ha sido ni será un espectador pasivo de los acontecimientos políticos en Nicaragua. Los sectores extremistas yanques harán uso de sus grandes recursos y de las posibilidades que les brinda el actual gobierno, para promover el proyecto contrarrevolucinario e intentar la liquidación del sandinismo.

Las donaciones y créditos que los Estados Unidos ofrecen por lo general están condicionados al desmantelamiento de las transformaciones revolucionarias. Ya inciden en la esfera ideológica y lo continuarán haciendo de manera sistemática, mediante la penetración en el sistema educativo y los medios de difusión masiva. Promueven el surgimiento de organizaciones sindicales proimperialista, que tienen el propósito de dividir al movimiento obrero y destruir los sindicatos revolucionarios. Y tratan de descomponer y desorganizar a las principales instituciones revolucionarias, en particular a las fuerzas armadas y al propio FSLN.

4.- La Contra se encuentre en una etapa avanzada en el proceso de desarme y desmovilización; están cerradas sus posibilidades de reconstituirse como ejército. Este resultado favorable para la paz y para los intereses de todos los nicaragüenses es, en última instancia, una victoria sandinista.

La tenaz resistencia de nuestro pueblo a lo largo de diez años hizo fracasar al imperialismo en su intento de destruir a la Revolución por la vía armada. Las elecciones realizadas por el gobierno sandinista aislaron a la Contra aún de sus patrocinados norteamericanos y le imposibilitaron continuar su política guerrerista. Estos factores fueron determinantes para el desarme y la desmovilización de las fuerzas mercenarias, y están siendo tergiversados por el actual gobierno en su intento de capitalizar a su favor la conquista de la paz.

El desarme y desmovilización de la Contra deja a las fuerzas de extrema derecha y al gobierno norteamericano sin ese instrumento de presión y de chantaje sobre el sandinismo y, por el contrario, abre la posibilidad de una pacificación rápida de nuestros campos. Finalizado este proceso, con seguridad subsistirán grupos armados dedicados al pillaje y a acciones de revancha - es decir, que el pueblo y los órganos de policía deberá combatir por medio de las armas.

Una vez desarmada y desmovilizada, la contra desaparecerá como fenómeno político-militar de relevancia y sólo quedarán sus bases y antiguos miembros - en su mayoría, campesinos desconfiados del sandinismo - que compartirán con otros campesinos los impactos negativos de la política económica del actual Gobierno. Esto permitirá el surgimiento en nuestros campos de nuevas agrupaciones de fuerzas, ya no alrededor del sandinismo ni del antisandinmsmo sino en función de la defensa de sus intereses concretos.

5.- La tradicional desconfianza de los dirigentes eclesiásticos hacia los procesos revolucionarios, así como errores políticos del Gobierno y el FSLN para con la Iglesia, derivaron en una estridente confrontación que condujo, en particular a la jerarquía católica, a la oposición activa contra nuestro Gobierno.

No tuvimos capacidad de eliminar esa desconfianza mutua, y, por el contrario, llegamos a situaciones en que unos sacerdotes se involucraron en conspiraciones armadas y nosotros adoptamos medias coercitivas contra algunos líderes eclesiásticos, hasta el punto de expulsar del país a un obispo. Sin juzgar en este momento la legitimidad de estas acciones, en la práctica distanciaron a la Iglesia de la Revolución.

En las pasadas elecciones, sacerdotes, pastores y dirigentes laicos de diferentes iglesias colaboraron con la UNO. Durante los últimos años líderes religiosos, sobre todo en el campo, trabajaron en la movilización de las bases campesinas como apoyo a la contrarrevolución.

En la actualidad, la Iglesia Católica respalda al Gobierno. Sobre él ejercer una influencia decisiva, especialmente en el área de la educación. Esta tendencia de la Iglesia a participar de forma directa en la vida política puede llevarla a debilitar su rol espiritual, involucrándola en contradicciones propias de los partidos.

Mientras tanto, sectores importantes de la Iglesia Católica y denominaciones evangélicas defienden beligerantemente el cristianismo en la revolución.

6.- El gobierno goza, en estos momentos, de credibilidad internacional y, a nivel interno, la mayoría de la población aún está dispuesta a concederle tiempo para que demuestre si es o no capaz de cumplir sus promesas. A pesar de esta situación, favorable en términos generales, no cuenta todavía con una base política consolidada, la cual podría constituirse con el apoyo del imperialismo, el respaldo de la Iglesia y las ventajas que representa estar en el poder.

El denominado Grupo de Las Palmas - que representa a un sector del capital reformista, y que influyó en consecución de los acuerdos para la transición - controla el Ejecutivo pero no cuenta con un partido políticos propio y mantiene una precaria alianza en la Asamblea Nacional con la parte más reaccionaria de los dirigentes de la UNO. Los extremistas de la derecha también están representados en el Ejecutivo y ocupan otras posiciones gubernamentales relevantes.

Desde la perspectiva clasista, enfrentamos un Gobierno burgués pronorteamericano, cuyos instintos y programas favorecen el desmontaje de la Revolución. Esta esencia de clase quedó evidenciada desde sus primeras actuaciones y decretos, que apuntan a revertir las transformaciones revolucionarias y a gobernar de facto, sin tomar en cuenta las leyes ni los intereses populares.

Las fuerzas de extrema derecha y el Gobierno norteamericano hacen esfuerzos por inducir a la radicalización contrarrevolucionaria, a la liquidación total del sandinismo. Sin embargo, hasta la fecha prevalecen dentro del Ejecutivo grupos influyentes que, desde el punto de vista político, tratan de evitar una confrontación precipitada con el FSLN.

la profundización del programa contrarrevolucionario dependerá, en última instancia, de la correlación entre las fuerzas en pugna: de una parte de las democráticas y revolucionarias; de otra, aquellas que pretenden del retorno al pasado somocista.

7.- Las elecciones del 25 de febrero desplazaron al FSLN del poder político, pero de ninguna manera significaron el fin de la obra revolucionaria, o la desaparición de las organizaciones e instituciones sandinistas.

El FSLN es partido político más grande de Nicaragua, el más sólido a pesar de la derrota electoral, y mantiene vínculos orgánicos con amplios sectores de la población. El protocolo para la transición posibilita el desarrollo de un proceso democrático y apunta a la conservación y la integridad de las instituciones armadas que fueron creadas por el sandinismo. Estas no deben tener un carácter partidista, y están obligadas a subordinarse al Gobierno dentro del marco legal, pero su propia formación patriótica y popular constituye, en estos momentos, la mejor garantía de que no podrán ser usadas como instrumentos de represión antipopular.

Las organizaciones sindicales y populares de filiación sandinista son las más grandes y sólidas de todo el país. Las presencia legítima del FSLN dentro de los distintos poderes del Estado y de las diferentes instituciones y empresas gubernamentales, resulta un factor de equilibrio frente a las embestidas de la extrema derecha.

Sin embargo, la derrota electoral ha significado un rudo golpe político y moral para el sandinismo, con consecuencias materiales y organizativas concretas. Hemos perdidos espacio en los medios de difusión masiva, la desprofesionalización acelerada de las estructuras ha debilitado nuestra capacidad movilizativa y organizativa. El enemigo ha logrado algunos avances en su propósito de dividir el movimiento sindical, tenemos dificultades en la comunicación con las bases y hay desconcierto en nuestras filas.

La fuerza del FSLN es importante, pero no debemos subestimar la del enemigo, sino trabajar con urgencia para consolidarnos en lo político e ideológico. Es decir, superar las dificultades internas, ajustarnos a las nuevas condiciones, reagrupar las fuerzas y lanzarnos a la lucha.

El FSLN, dirigente y catalizador de las luchas populares, es la única fuerza capaz de organizar la defensa de las conquistas revolucionarias y los derechos democráticos del pueblo. Preservar su unidad y fortalecer su cohesión es un imperativo para los sandinistas.

IV.- OBJETIVOS Y TAREAS

Los objetivos y tareas actuales deben definirse tomando en cuenta, en primer lugar, nuestros intereses estratégicos trazados antes de la derrota electoral, y que en lo fundamental se proponía liquidar la guerra de agresión. También debemos tomar en cuenta la situación política compleja que se ha creado dentro de nuestras propias filas, como consecuencia de la derrota electoral y las contradicciones generadas después de la toma de posesión del actual Gobierno.

1.- A principios de 1989, considerando la continuidad de la opción guerrerista, los daños humanos y materiales provocados por la guerra, el agotamiento de la cantera del SMP y la agravación de la crisis económica, nos propusimos culminar la derrota total de las fuerzas mercenarias, acortar el fin de la guerra e impedir, en última instancia, que la administración Bush retornara al proyecto mercenario concebido por Reagan.

Desde 1989 determinamos trabajar en el cese inmediato y efectivo de la guerra, condición indispensable para preservar la Revolución y sus logros estratégicos, enfrentar con prioridad el grave deterioro económico y social conteniendo sus efectos desestabilizadores, y disminuir la pérdida de vidas y las secuelas de la guerra. Par este fin nos propusimos.

a) Sustituir el marco de negociaciones de Sapoá por el de la contienda electoral, que se adelantó para febrero de 1990.

b) Proponer una concertación nacional en la producción, entre el Estado, trabajadores y empresarios.

c) Organizar una concertación con los partidos políticos a fin de aislar a la contra y resaltar frente a la opción armada la opción electoral.

d) Definir el paquete de medidas y acciones unilaterales para acelerar el proceso de desmontaje de la contra en el marco de las reuniones de presidentes centroamericanos.

e) Iniciar un proceso de distensión con la administración Bush. En una situación tan tensa como la que atravesaba la revolución en 1989, terminar con la opción guerreristas del gobierno de los Estados Unidos era imprescindible, aunque esto no implicara el fin de las contradicciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Nicaragua.

En síntesis, conseguir la paz mediante el desarme y la desmovilización de la contra se convirtió en el objetivo central de la defensa de la revolución. Mediante las elecciones, con independencia de su resultados, nos propusimos desactivar la agresión imperialista. Una victoria sandinista hubiera significado la consolidación, perfeccionamiento y estabilidad de la revolución.

2.- Después de la contienda electoral, según los objetivos de la estrategia trazada en 1989, el balance preliminar es el siguiente:

a) La guerra mercenaria, en general, está concluida. Se han desmovilizados hasta la fecha 14,200 contrarrevolucionarios incluidos sus mandos. Más de 12.000 fusiles y armas de apoyo de todo tipo han sido desactivadas.

b) Se ha culminado la derrota total de las fuerzas mercenarias, sin transferencia de cuotas esenciales de poder a la contra.

c) Se ha impedido que la administración Bush continúe con su opción guerrerista contra Nicaragua.

d) Se ha frenado el desgaste social y material que representaba la guerra para la familia nicaragüense y la economía nacional.

e) La transparencia y la limpieza del proceso acelerar el fin de la guerra, los resultados de la contienda electoral significan, para el FSLN, la pérdida del gobierno, es decir, uno de los principales ejes en la defensa de la revolución.

Desde la perspectiva de la derrota electoral, los objetivos de 1989 - recuperación económica, consolidación y perfeccionamiento de las conquistas revolucionarias, fortalecimiento del FSLN - fueron modificados y deben ser asumidos y revisados desde la situación de oposición.

3.- De la estrategia trazada en 1989, siguen siendo válidos como objetivos de la Revolución Popular Sandinista para 1990:

a) Contribuir al máximo al desarme y la desmovilización total de los grupos contras: exigir el enfrentamiento a los grupos dedicados al bandolerismo y, lo que es más importante aún, la reactivación de la contra, en particular de los que quedan en los Polos de Desarrollo .

b) Obstaculizar los esfuerzos de los círculos reaccionarios de la Administración Bush para debilitar a la revolución y al FSLN.

c) Luchar por la solución de los graves problemas económicos y sociales que sufren los trabajadores de la ciudad y el campo, como consecuencia de la crisis económica y la agresión. La recuperación productiva debemos sujetarla inequívocamente a este propósito. Debe priorizarse:

- La población afectada directamente por la guerra.

- Los desmovilizados, discapacitados y familiares de caídos.

- Compactados y desempleados como consecuencia de la crisis económicas y la agresión.

- Los trabajadores en general y, sobre todo, aquellos que laboran en unidades de producción individuales, asociativas y estatales que se han puesto en manos del pueblo, y están sujetos por su naturaleza a ser víctimas de represalia.

4.- La derrota electoral nos plantea problemas nuevos y complejos; pro su importancia son objetivos guías para 1990.

a) El primero y más importante es el de cohesionar y consolidar el 41% de simpatizantes que votaron por el FSLN. La derrota electoral afectó la moral de esta fuerza, que ha sido objeto de acciones gubernamentales de sectores reaccionarios y de la política yanqui. Nuestros enemigos pretenden erosionarlas, fraccionarlas y dispersarlas. El FSLN no debe descuidar la exigencia de sumar fuerzas, recuperar las bases populares que se inclinaron por la UNO y disputar de forma activa y beligerante nuestra influencia sobre la mayoría del pueblo. Unirlo y rechazar la polarización y el revanchismo debe ser la conducta del sandinismo.

b) Es indispensable para la defensa de la Revolución en esta etapa preservar la unidad y la cohesión política y orgánica del FSLN. La acumulación de problemas internos no resueltos, agudizados por los efectos objetivos y subjetivos del revés electoral, tiende a debilitar a nuestro partido.

c) Es necesario defender, desde la oposición, las conquistas y avances logrados por el Revolución en estos diez años. La tendencia del Gobierno y de la reacción en su conjunto, considerando sus primeras acciones y decretos, se encamina a revertir o cuando menso lesionar las transformaciones económicas, sociales y políticas alcanzadas.

d) Debemos defender y profundizar los derechos democráticos del pueblo y los espacios políticos que legítimamente, le corresponde al sandinismo.

Tareas para mantener la cohesión y fortalecer de inmediato al FSLN

a) La primera tarea para todo sandinista debe ser velar por la unidad de nuestras filas y fortalecer nuestras cohesión alrededor del máximo órgano de conducción del FSLN, la Dirección Nacional.

b) Destacar la vigencia del proyecto revolucionario, discutir, y esclarecer con amplitud las causas de la derrota electoral y definir las líneas de acción que le den cohesión y beligerancia a nuestro partido.

c) Reagrupar a las fuerzas sandinistas y reestructurar al FSLN mediante un proceso democrático para que nuestras bases contribuyan a la solución de los problemas orgánicos más urgentes, tomando parte activa en el marco de las discusiones, elección de autoridades y toma de decisiones.

d) Convocar par el mes de febrero de 1991 al Primer Congreso de FSLN, donde evaluaremos los primeros diez años de gestión revolucionaria y sus resultados, definiremos nuestra plataforma programática y nuestras estructuras organizativas y autoridades, para la cual se crearán varias comisiones preparatorias.

e) Superar los problemas actuales de comunicación interna y de vinculación directa entre el FLSN y sus miembros, así como entre el partido y los sectores populares. De igual forma, fortalecer la disciplina de nuestra membresía, rechazando los planteamientos destructivos vertidos fuera de las instancias partidistas, y oponiéndonos al amiguismo, al padrinazgo y a todo lo que afecta la conducta ejemplar del militante.

f) Particular atención de debemos prestar al papel que, en la defensa de los intereses y conquistas populares, juegan los sandinistas que pertenecen en las estructuras del Estado.

g) Para enfrentar las campañas de deslegitimación y desprestigio de la derecha, resulta indispensable emprender una jornada de aclaración sobre los éxitos que, pese a la agresión imperialista, cosechó nuestro Gobierno. Esta contabilidad de nuestra herencia y la conducta de propiedad de la gestión global del FSLN, debe contrastarse con la adoptada por el Gobierno de la UNO.

h) Para apuntalar la unidad y cohesión internas, es necesario impulsar la educación y la capacitación política de nuestras fuerzas, alrededor de los objetivos y tareas de l FSLN en esta nueva fase.

i) Facilitar el ingreso al FSLN de las fuerzas sandinistas que se han distinguido en estos años por su fidelidad a la Revolución.

j) Restablecer la autoridad plena y el prestigió histórico del FSLN, sancionando a los que sean encontrados responsables de abusos. Para ello funcionará la comisión de ética.

k) Contribuir a la solución de las necesidades del FSLN, potenciando la capacidad de aporte y gestión de sus militantes. Asegurar la transparencia en el uso de los recursos.

l) Promover y ampliar las relaciones internacionales del FSLN con todas las fuerzas políticas y, en particular, con nuestros amigos y grupos solidarios.

Tareas para fortalecer la paz y la seguridad de la Nación

a) Encabezar la lucha por la paz y la reconciliación nacional, condenando el revanchismo levantado como bandera por la extrema derecha.

b) Exigir y contribuir a la conclusión del desarme y la desmovilización total de la contra.

c) Rechazar la existencia de cualquier fuerza armada ajena a las instituciones de defensa establecidas en la Constitución Política de la República.

d) Denuncia de cualquier intento de organizarse bandas paramilitares, escuadrones de defensa establecidas en la Constitución Política de la República.

d) Denuncia de cualquier intento de organizar bandas paramilitares, escuadrones de la muerte y otros instrumentos represivos de la ultraderecha.

e) Demandar garantías de protección para los sandinistas y, en particular, aquellos ubicados en las zonas de guerra.

f) Orientar hacia la causa patriótica y popular a las bases de la contra desmovilizada. Hacer nuestras las reivindicaciones legítimas que, como campesinos, hagan al gobierno.

g) Luchar, como tarea vital, para que se preserve la integridad de las Fuerzas Armadas lo mismo que de sus mandos, pues constituyen una premisa para la garantía de la paz y la seguridad de todos los nicaragüenses.

h) Reivindicar como nuestra la victoria sobre la contrarrevolución. Sólo el FSLN y a nuestro pueblo heroico y revolucionario corresponden el mérito de haber conquistado la paz.

i) Mantener la cohesión de nuestras Fuerzas Armadas alrededor de valores como el patriotismo, la democracia y la lealtad a los intereses populares.

j) Reclamar beneficios económicos , así como respeto y reconocimiento para los miembros de las Fuerzas Armadas afectados por reducciones administrativas.

k) Respaldar a las madres y familiares de secuestrados por la contrarrevolución, cuyos destinos deben ser esclarecidos.

Tareas de orden nacional

a) Rechazar todos los intentos de revertir las conquistas de la Revolución: la reforma Agraria, la Nacionalización de los Recursos Naturales, la Banca y el Comercio Exterior; el Papel Activo del Estado en la Producción y el Desarrollo; la Participación de los trabajadores en la Gestión Económica; la Educación Patriótica y Popular ; la Constitución Política y la Veneración de los Héroes y Mártires.

b) Luchar por el establecimiento de un Estado de Derecho donde los espacios políticos estén determinados por el respeto y le de las organizaciones gremiales y ciudadanas. La democracia es bandera de lucha del FSLN.

d) Asumir como propios intereses de la Nación, la soberanía la pretensión de socavar y limitar nuestro espacio político y el de las organizaciones gremiales y ciudadanas. La democracia es bandera de lucha del FSLN.

f) Defender en la actual contienda nuestros principios esenciales - pluralismo político, la economía mixta y el no alineamiento - plasmados en la Constitución.

g) Encabezar las luchas de los trabajadores de la ciudad y del campo por el derecho al trabajo, la participación en la gestión, la salud y la educación, la vivienda, afectados por los ajustes monetarios del gobierno.

i) Recuperar nuestra influencia política en sectores como el campesinado, los pequeños artesanos y comerciantes, y la mujer.

j) Deben ser tareas permanentes del FSLN la lucha por la autonomía y la defensa de los derechos de las comunidades de la Costa Atlántica; el respeto a su identidad así como su mejoría económica y social.

k) Respaldar las luchas humanitarias y solidarias de las comunidades religiosas en la defensa de los explotados y oprimidos.


Sobre las formas de lucha

a) El FSLN se plantea reasumir el gobierno por la vía electoral en 1996; incluso, debe estar preparado con diferentes alternativas y opciones, en correspondencia con las coyunturas que se presenten, para hacerlo antes de esa fecha, siempre dentro del marco constitucional. Los decretos y medidas tomadas en contra de las conquistas e intereses populares, contraviniendo el orden jurídico y constitucional, provocan situaciones de enfrentamiento y de inestabilidad social peligrosas. Al FSLN le corresponde en esa coyuntura frenar y aislar las posiciones contrarrevolucionarias y de confrontación, provenientes tanto de dentro como de fuera del gobierno.

b) El FSLN preservará su independencia política y desempeñará una oposición diáfana y firme.

Para ello debe encabezar las luchas populares, fortalecer su compromiso fundamental con los trabajadores del campo y la ciudad. Nuestro partido es el principal garante y defensor de los derechos y conquistas de los nicaragüenses; cada organismo, cuando y militante sandinista debe asumir un lugar de primera línea en las luchas populares.

c) En las primeras semanas de su mandato, el gobierno ha realizado acciones que intentan revertir las conquistas revolucionarias, colocar a la defensiva al movimiento popular y neutralizar al sandinismo. Frente a estos intentos el FSLN debe:

- Apoyar el enfrentamiento, mediante la fuerza organizada de los gremios, a cada acción hostil de la derecha. Sólo las posiciones firmes han logrado neutralizar las pretensiones del gobierno.

- Denunciar, en forma sistemática, los actos de agresión, abusos, corrupción, violación a los Derechos Humanos de parte del gobierno y de la reacción en general.

- Participar en todas las iniciativas que vayan en beneficio del pueblo - campañas de vacunación, obras comunales, entre otras- y reivindicarlas como propias en la medida en que participamos en ellas.

- Hacer uso de los más variados métodos de lucha, garantizados por las leyes, con el fin de cohesionar y multiplicar nuestras fuerzas e influencias políticas.

- Dotar al movimiento gremial de una flexibilidad y autonomía que le permita defender sus intereses con la debida oportunidad y fluidez.

d) En el campo de la lucha cívica, el FSLN debe aprovechar las contradicciones del enemigo y promover iniciativas y acciones convergentes, tendentes a aislar a los sectores más recalcitrantes de la derecha. Para este fin.

- Se alentarán posiciones coincidentes con nuestros intereses políticos, en cada momento y para diferentes propósitos.

- Incidiremos en las pugnas intergrupales para neutralizar a los sectores más extremistas.

- Buscaremos puntos de convergencia táctica con dirigentes de partido y gremios adversarios para enfrentar políticas y acciones lesivas a los intereses nacionales y populares.

- Prepararemos nuestra posición, ante eventuales iniciativas de concertación económica, en función de defender las conquistas revolucionarias y velar por los intereses.

e) Nuestra forma de lucha principal será la acción directa de las masas organizadas y la batalla político-ideológica. Además, basándonos en la Constitución y demás leyes del a República, nos disponemos al enfrentamiento jurídico y parlamentario.

f) Será un principio de oposición ofrecer alternativas a los problemas originados en el enfrentamiento político.

g) No obstante, debemos mantenernos alertas ante eventuales repuntes de violencia promovidos por sectores revanchistas y contrarrevolucionarios opuestos al desarme y la desmovilización y preparar planes de contingencia, siempre dentro del marco legal.

Este es el punto de vista inicial para activar al máximo nuestro trabajo revolucionario. Vamos a emprender estas tareas, hasta el próximo Primer Congreso del FSLN, con optimismo y entusiasmo, convencidos de que frente a nosotros hay un desafío, digno de nuestra probada disposición para el combate revolucionario.

Los hijos de Sandino, los hermanos de Carlos Fonseca, saldremos, una vez más, fortalecidos en el fragor de esta contienda, para conquistar nuevas victorias ¡Patria Libre o Morir!

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