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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 105 | Julio 1990
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Nicaragua

Los contras de Franklin: ¿cuál será su futuro?

"¿Ha visto la calle principal del pueblo? Parece sacada de una novela de García Marquez", decía de El Almendro, la principal "zona de seguridad" de los contras, un miembro de los varios organismos internacionales que trabajan en estos lugares. Pero al realismo mágico de la calle se superponen otras escenas surrealistas: largas filas de contras desarmados esperan recibir ropas de civil, consulta médica, raciones de comida para un mes y un "raid" que les lleve de nuevo a sus lejanos hogares...

Equipo Envío

En mayo, miles de contras llegaron a El Almendro, un pequeño pueblo del sur, para iniciar el proceso de desmovilización. Casi todas las familias del pueblo tienen por lo menos a uno o dos contras descansando en hamacas frente a sus casas o en una tienda de campaña plástica instalada en el lodoso patio. Los antiguos barracones militares de la plaza se transformaron en oficinas de las Naciones Unidas a las que los contras acuden para entregar sus fusile, con lo que se inicia su proceso de desmovilización.

Los contras se han convertido en comerciantes e intentan vender a cualquiera las botas de hule que les ha dado la CIAV o compases militares o algunas pistolas no declaradas, mientras las mujeres del pueblo venden cerveza y gaseosa calientes en las calles. Los precios son absurdos: el reloj roto de un contra vale 45 dólares y la cerveza caliente 75 centavos.

En El Almendro, como en todo el campo nicaragüense, la guerra ha terminado. Para los campesinos, que vieron su vida sacudida por combates, desplazamientos y muertos diarias, la simple ausencia de las armas es señal de un cambio fundamental. Lo duradero y profundo de este cambio es aún un interrogante. De todos modos, junio de 1990 marca un hito en la larga historia de las guerras contrarrevolucionarias. Porque la total desmovilización de los contras es ya una realidad. La paz se ha logrado en el terreno militar. No es poca cosa. La paz social y política, la despolarización de una sociedad tan polarizada durante años, es una meta ambiciosa y aún lejana.

Los pasos finales hacia la desmovilización de los contras

A partir de la derrota electoral del FSLN, las negociaciones del gobierno de Nicaragua con la contrarrevolución armada-iniciadas en Sapoá en marzo/88-cambiaron sustancialmente. Tanto las bases contras como sus dirigentes en Honduras sintieron que el triunfo de la UNO era también suyo. La realidad mostraba, sin embargo, que el ejército "victorioso" no tenía en su haber ni una sola victoria militar significa. Por esto, las nuevas negociaciones tenía como objetivo principal la desmovilización de las fuerzas contras, partiendo de que aunque no eran un ejército victorioso tampoco eran una fuerza social desintegrada ni que pudiera ser desconocida.

Después del resultado electoral, cuanto fueron los acuerdos firmados entre los contras y el nuevo gobierno nicaragüense. En cada uno de ellos, los contras consiguieron mayores beneficios y más espacio dentro de la sociedad. El primero de los acuerdos se firmó el 23 de marzo en el aeropuerto de Toncontín en Honduras, entre dirigentes contrarrevolucionarios y una delegación del electo gobierno de la UNO. Los contras se comprometían al cese al fuego, a que sus tropas en Honduras se desarmaran antes del 20 de abril y a reconcentrar a los contras que estuvieran en Nicaragua en zonas de seguridad. El nuevo gobierno se comprometió a proporcionar a los contras programas de ayuda para su rehabilitación y reinserción en la sociedad civil.

Cuando este acuerdo fue firmado, los organismos internacionales implicados en la observación electoral y en el proceso de desarme de los contras estimaban que el número de contras en Honduras oscilaban entré 8 y 12 mil hombres/arma.

Después del acuerdo de Toncontín, la táctica de los contras se reveló de inmediato: a excepción de los heridos e incapacitados para desplazarse, todos los contras se infiltraron en Nicaragua- Como el acuerdo de Toncontín no fijaba fecha para la desmovilización de los que estuvieron en Nicaragua, esto colocaba a los contrarrevolucionarios en una mejor posición para seguir negociando nuevas concesiones.

El 18 de abril, en una ceremonia que fue calificada internacionalmente como "simbólica" y como "show", algo más de 200 contras - mayoritariamente heridos y lisiados - entregaron a los cascos azules de la ONU armas prácticamente inservibles en los campos hondureños. A la par, la dirigencia contrarrevolucionaria negociaba en Managua con el gobierno de la UNO y con el General Humberto Ortega las condiciones para la desmovilización de los miles de contras que ya estaban en Nicaragua.

Como resultado del segundo acuerdo, el del 18 de abril, quedaron establecidas las zonas de seguridad en las que debían reconcentrarse las tropas contrarrevolucionarias y el calendario para su total desmovilización. Cinco zonas de seguridad quedaron delimitadas, más otras dos para combatientes mískitos del grupo Yatama, en la Costa Atlántica. Las zonas de seguridad quedaron bajo la custodia de las fuerzas de la ONU (ONUCA) y en un perímetro de 20 kms. en torno a cada zona se prohibió la presencia del ejército de Nicaragua y de cualquier civil armado. A la CIAV (Comisión Internacional de Apoyo y Verificación), compuesta por personal no armado de la ONU y la OEA, se le encomendó la logística de estas zonas -alimento, vestido y atención médica para los contras-. Los contras se comprometían a desplazarse hacia estas zonas y reconcentrarse en ellas para iniciar su desmovilización el 25 de abril y concluirla el 10 de junio.

EL 25 de abril, en su discurso de toma de posesión como Presidenta de Nicaragua, Violeta de Chamorro anunció que mantendría al General Humberto Ortega al frente del ejército hasta que no se completara la desmovilización de los contras y se implementara la reducción de los efectivos del ejército sandinista. Como rechazo a la presencia de Ortega, los contras se negaron a iniciar su desmovilización en la fecha acordada. EL máximo jefe contrarrevolucionaria, Israel Galeano ("Franklin"), habló a sus tropas ese día 25 para decirles que se desmovilizara el que quisiera pero que no habría ninguna seguridad para ellos mientras el ejército estuviera en manos sandinistas. Ningún contra se desmovilizó. (Después de las otras dos negociaciones, en las que también estuvo presente Ortega, Franklin admitió a envío en una entrevista, refiriéndose a Ortega: "Como persona, nadie nos preocupa").

A los 10 días, los contras habían llevado nuevamente al gobierno de la UNO a la mesa de negociaciones. Para entonces, los campamentos contras de Honduras estaban ya clausurados y muchos de los contras concentrados ya en clausurados y muchos de los contras concentrados ya en las zonas de seguridad, aunque otros se desplazaban libremente por otros lugares, robando ganado y amenazando a los campesinos. Estando ya en una buena posición para hacer nuevas demandas, eso hicieron.

Una desmovilización "a paso de tortuga"

En el nuevo acuerdo algunos aspectos del primer acuerdo fueron reiterados: que la desmovilización concluiría el 10 de junio y que las armas en manos de civiles - cooperativas, simpatizantes sandinistas, etc.- debían ser recogidas y destruidas. Y se añadieron nuevos e importantes elementos; los planes para la reducción del Ejército Popular Sandinistas debían ser anunciados para el 10 de junio, los contras tendrían estatus legal para constituirse en una organización política y para el 31 de mayo debían ser determinadas las áreas que se transformarían en "polos de desarrollo" para los contras.

A pesar de estas concesiones, la desmovilización marchaba a paso de tortuga. El primer día oficial de desmovilización, el 18 de mayo, sólo 78 contras entregaron sus armas. Después de esto, el promedio diario fue de unos 100 desmovilizados, lo que demostró que sería imposible que todo el proceso estuviera concluido para el 10 de junio. Una vez más, Franklin presionó al gobierno por no estar cumpliendo con lo acordado.

El último acuerdo entre el gobierno de Chamorro y la contra fue firmado el 30 de mayo. La discusión giró especialmente en torno al tema de los polos de desarrollo. A cambio de una nueva promesa de los contras de que estarían desmovilizados el 10 de junio, el gobierno elaboró una lista con 23 puntos geográficos que delimitaban el área en donde se instalarían los polos de desarrollo de los contras. Esta área - no los polos en sí abarca casi todo el sureste del país y una zona del centro, al este de Río Blanco, unos 20 kilómetros cuadrados.

También se les concedía a los contras el formar ellos mismos una policía rural en estas zonas, el tener una representación en determinados misterios - Trabajo, Reforma Agraria y Repatriación entre otros -, la participación en el gobierno local y asistencia económica a cada desmovilizado.

Se acelera el proceso

Después de este acuerdo, la desmovilización se aceleró, y más de 200 contras entregaban sus armas diariamente. Sin embargo, el número era insuficiente para garantizar la total desmovilización para el 10 de junio. El día 9, la presidenta Violeta de Chamorro, acompañada de miembros de su Gabinete y del Cardenal Miguel Obando y Bravo, fueron a la principal zona de seguridad, El Almendro, para una misa con la que se daba por concluido el proceso de desmovilización. Sin embargo, sólo 5.500 contras habían entregado para entonces sus armas. 2 mil más se desmovilizaron durante este celebración, lo que permitió a la Presidenta afirmar que había llegado a la paz a Nicaragua y que comenzaba la reconstrucción del país. Los miles de contras que rodeaban El Almendro con sus rifles al hombro daban aires de incertidumbre a la celebración que "ponía fin" a la guerra.

En los días que siguieron al acto del 9 de junio se desmovilizaron otros 2 mil contras, con lo que pareció que por fin la desmovilización total sería una realidad. En El Almendro, donde se concentraba el grueso de los contras, las fuerzas de ONUCA recibían y destruían las armas y daban a los contras desmovilizados un vale para regresar cinco días después a recoger ropa y comi9da de la CIAV, la que alcanzaba solamente para 200 contras diarios.

La CIAV adquirió camiones de transporte de ganado y traslada a los contras de 50 en 50 hasta sus hogares en otras zonas del país, mientras camiones llenos de rifles automáticos AK-47 iban hacia Matagalpa para destruir y fundir las armas entregadas. Poco a poco fueron siendo más los contras desmovilizados que los armados. El Almendro comenzó a adquirir a otro aspecto: lo habitan ya más ex-contras que civiles. Con el desarme, los disparos esporádicos y algunos incidentes de violencia desaparecieron casi del todo.

El 27 de junio, una segunda celebración para poner fin a la guerra tuvo lugar en San Pedro de Lóvago, Chontales. Nuevamente, se hicieron presentes la Presidenta, su Gabinete y el Cardenal Obando. En esta ocasión, Franklin y todos los miembros del Estado Mayor de la contrarrevolución entregaron sus armas. Franklin y todos los miembros del Estado Mayor de la contrarevolución entregaron sus armas. Franklin puso en manos de doña Violeta su fusil y sudado sombrero. La Presidenta se lo puso, agradeció a "los muchachos" su gesto y afirmó que guardaría estos objetos en un museo. El jefe contra Oscar Sovalbarro ("Ruben") agradeció especialmente al Cardenal Obando su apoyo" en los momentos más oscuros ". "En Sapoá en República Dominicana, en Guatemala, en Toncontín y en Managua nos alentó siempre a continuar nuestra lucha", dijo.

Con Franklin se desmovilizaron otros 150 jefes contras, haciendo para ese momento un total de 18.994 hombres desarmados. (De ellos, 15828 de la FDN, 1.612 del grupo Mískito y Yatama y 1.554 del llamado frente sur. ¿De dónde salieron tantos hombres armados? ¿Eran todos combatientes? Durante años, el ejército sandinista calculó públicamente en 6 mil -máximo 8 mil hombres- las fuerzas en armas de la contrarrevolución.

Incluso la dirigencia contra habló sólo de 12 mil combatientes al iniciarse el proceso de desmovilización. Hoy se calcula que de los que se desmovilizaron, sólo unos 9 mil eran propiamente hombres-arma y el resto estaba integrado por familiares de los mismos, correos, colaboradores o simpatizantes en diversos grados -que estaban en Honduras a que les unieron en Nicaragua-, que entraron en el proceso de desmovilización para beneficiarse de ayuda material. En la zona de seguridad No.3.70 personas no armadas dijeron a las fuerzas de ONUCA que querían acogerse al proceso para recibir ropa nueva, comida para 3 meses, atención médica y la oportunidad de poder integrarse a los polos de desarrollo. En El Almendro Envío pudo ver a una muchacha de 16 años vestida de civil, que iba a entregar un AK-47, que a simple vista había estado en desuso durante años.

La clausura de la zona de seguridad de El Almendro se selló en el 29 de junio con la destrucción de 69 misiles tierra-aire que los contras entregaron ese día. Según los contras, ellos recibieron del gobierno de Estados Unidos algo más del doble de ese cantidad y todos los misiles que recibieron los entregaron o los gastaron en la guerra. Algunos analistas nicaragüenses cuestionan esta cifra, afirmando que fueron bastante más lo cohetes tierra-aire que tuvieron los contras.

Aunque la fuerzas de ONUCA abandonaron ya sus bases en todas las zonas de seguridad, han confirmado que grupos de contras armados permanecen en las montañas de Nueva Segovia, Jinotega, Matagalpa y Chontales, negándose a la desmovilización. La mayoría de estos contras no están bajo el control de sus antiguos jefes y no hay comunicación con ellos. Según voluntarios del grupo "Witness for Peace" son entre 100 150 de cada uno de las zonas señaladas. Aunque la misión de ONUCA en Nicaragua concluyó el 29 de junio, decidió mantener unidades móviles en cada una de estas zonas con el fin de encontrar a estos hombres y ofrecerles una oportunidad para que se desarmen.

Otros Contras: Frente Sur y Yatama

Mientras tanto se firmaba el definitivo plan de desmovilización de los contras con el mayor de los grupos contrarrevolucionarios, la Fuerza Democrática Nicaragüense (FND), dirigida desde los últimos meses de 1989 por Israel Galeano ("Franklin"), el mucho más pequeño grupo, llamado "Frente Sur" - desgajado de la FDN en 1988- continuaba presionando para realizar negociaciones separadas con el gobierno. El 13 de junio se les concedieron por fin estas negociaciones y el grupo recibió el reconocimiento de fuerza armada diferente. Como tal, este grupo recibió similares garantías a las que se habían dado a la FDN: su propia zona de seguridad para desmovilizarse, su propia policía rural y su propio polo de desarrollo, situado al este de Nueva Guinea.A diferencia de la FDN, el Frente Sur instalará su polo de desarrollo en el área en donde combatieron sus hombres. Muchos de ellos alternaron el trabajo de campo con la lucha armada y mantuvieron durante la guerra relaciones estrechas con su familias. El grueso de las tropas del Frente Sur está compuesto por lo que integraron ARDE, el grupo dirigido por Edén Pastora. Cuando Pastora abandonó ARDE en 1986, el Frente Sur se unió al a FDN, pero en 1988, "Ganso" - jefe del Frente Sur - abandonó la FDN en protesta porque Enrique Bermúdez continuaba teniendo la máxima autoridad militar.Aunque el Frente Sur dice tener 2.500 hombres, ese numero está seguramente incrementado con muchos colaboradores civiles que sólo combatieron numero esporádicamente. Dada su naturaleza de fuerza militar integrada en la comunidad, es lógico que haya confusión al dar cifras exactas. Según ONUCA, 1.604 miembros del Frente Sur se desmovilizaron. Un grupo bastante numeroso aún permanece armado en zonas fronterizas con Costa Rica y se niega a desmovilizarse.Yatama, nombre de los distintos grupos mískitos alzados en armas desde que se unieron coalición en 1987, también hizo negociaciones por separado con el gobierno de la UNO. En abril, los combatientes de Yatama se concentraron en dos zonas de seguridad en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), pero al igual que los otros grupos armados retrasaron sus desmovilización hasta que concluyeran las negociaciones que les garantizaban la formación de sus propios los de desarrollo.Los tres polos que Yatama recibió en la RAAN estarán en Slilmalila - al norte de Puerto Cabezas - en Wisconsin - área situada al este de Slilmalila - y en una zona del norte en la que el Río Waspuk se separa del Río Coco. El dirigente de Yatama, Osorno Coleman, espera que cada polo se iniciará con la integración de unos 500 ex-combatiente y sus familiares, muchos de cuyos miembros forman parte de los miles de refugiados que están regresando ahora de Honduras, en donde han pasado los últimos nueve años. Al igual que los otros grupos, Yatama recibe la atención del Instituto de Repatriación, del Ministerio de Reforma Agraria y de una comisión interministerial y entre los planes para los polos se incluyen la construcción de viviendas, instalaciones de salud y educación y el mejoramiento de los caminos.Slilmalia es el centro de un complejo forestal incendiado y destruido en 1983 por el grupo armado Misura, uno de los antecedentes de Yatama; Wisconsin es parte de un resentimiento de cinco comunidades desarrollado por Somoza a comienzos de los años 60, después de que cambiaran los límites de la frontera con Honduras. No es diferente de la colonización que se dio en Nueva Guinea en ese mismo período. Estos dos polos dejan como en sándwich la única carretera que conduce hacia el Río Coco. El tercer polo está situado en una remota área mískita del Río Coco arriba, al que durante estos diez años sólo tuvieron acceso los combatientes de Yatama y sus seguidores. El río Waspuk ha sido un tradicional zona de indígenas sumus.


Los Polos de Desarrollo: el botín de los contras

¿Qué le ha quedado en concreto a los contras después de sus varias negociaciones con el gobierno? Su principal ganancia es, sin duda, el derecho a formar polos de desarrollo. Después de combatir durante más de 8 años a los sandinistas sin poder tomar un territorio de forma estable, los contras consiguieron por fin su territorio "específicamente". Allí tendrán mas acceso a financiamiento especial, a proyectos de desarrollo y a beneficios económicos. También tienen ahora sus representantes en al menos tres ministerios del gobierno y actúan ya como policías rurales en los territorios en donde estarán los polos. Aunque no ganaron la guerra, la llegada al poder de la UNO les aseguró una porción de poder político y también económico.

Un polo de desarrollo - sea cual sea el origen de esta estructura- está formado por una comunidad autónoma económicamente que puede irse extendiendo a su alrededor según sea el desarrollo que vaya logrando. En los polos de los contras se cultivarán granos básico y productos de exportación no-tradicionales. En el acuerdo del 30 de mayo el gobierno accedió a que el establecimiento de los polos de desarrollo incluyera la construcción de caminos de acceso, escuelas, hospitales, instalaciones de agua potable, viviendas, tierras en propiedad parcelada y un área comunal.. Si fuera así, estos polos podrían alcanzar un desarrollo y una actividad económica mucho mayores que los de las comunidades cercanas.

Las primeras prioridades serán las viviendas, la siembra y la atención a las necesidades inmediatas de alimentos y medicinas. Una comisión formada por los ministros de Reforma Agraria (Gustavo Tablada), Recursos Naturales (Jaime Incer) y Repatriación (Roberto Ferrey) está a cargo de todos estos detalles.

La CIAV planea estar en Nicaragua y participar en el establecimiento de los polos, en lo que ellos llaman la segunda fase de sus operaciones. La primera fase terminó con la desmovilización. Mientras la CIAV administra los 30 millones de ayuda que Estados Unidos ha dado para este objetivo, enfatiza que sus papel es más el de observar que el de participar. Entre proyectos inmediatos está garantizar los derechos civiles de los desmovilizados, repatriar a las 25 mil personas que se estiman son familiares de éstos y se encuentran todavía en Honduras y ayudar con proyectos inicial de vivienda y abastecimiento de alimentos. La tercera fase del trabajo de la CIAV se centra en el desarrollo económico de los polos.

Uno de los mayores problemas respecto a los polos de desarrollo es que nadie ha delineado aún con claridad en qué consistirán ni siquiera las personas que se reunirán en ellos. En el sureste de Nicaragua, y según el acuerdo del 30 de mayo, 23 puntos geográficos forman la frontera del área en que se instalarán unos o más polos. Franklin espera comenzar a fines de julio 2 de los 5 polos que ha imaginado, uno ene l área de El Almendro y otro al este de Río Blanco, en Matagalpa. Pero hasta el momento no ha sido delimitada el área de ninguno de ellos y las mismas ideas de Franklin no son suficientemente concretas. Al menos en El Almendro, él imagina una comunidad autónoma en la que incluso espera poder instalar un instituto Politécnico para capacitar a los ex-contras en oficios técnicos.

Será difícil concretar la ubicación exacta de los polos si no se resuelven antes los problemas de la propiedad de la tierra en estas zonas. Mientras los contras y el gobierno acordaron el establecimiento de los polos en un área considerada como frontera agrícola y sin dueño - en torno a Nueva Guinea y al este de Río Blanco -, un oficial del ejército declaró a envío que la realidad es que cada vez que los contras y el gobierno se sientan en algunas tierras de esta área llega alguien que tiene el título de propiedad de las mismas imposibilitando que esas tierras pasen a ser de los contras. La única solución para este problema será que los contras se desplacen mucho más al este de donde ahora están, a la verdadera frontera agrícola, con lo que podrían atentar contra la frágil ecología de la zona. Inexplicablemente, el Ministro de Reforma Agraria, Gustavo Tablada, ha negado que exista un problema de propiedad de tierras en estas zonas, señalando que sus ministerio dispones de gran cantidad de tierras disponibles para los contras en el área de El Almendro y que la localización exacta de estas tierras se harían pública a comienzos de julio.

En cualquier caso, todos estos retrasos significan que los polos se iniciarán con un obstáculo en su contra. El ciclo agrícola comienza en Nicaragua en mayo y la siembra de primera ya se realizó. No está claro que los polos estarán listos para la segunda siembra, lo que significará la entrega de mucha mayor cantidad de alimentos de lo que estaba planificado para abastecer a estas nacientes comunidades, de modo que puedan sostenerse hasta que obtengan su primera cosecha.

En los Polos ¿un "boom maderero o un desastre ecológico?

Una amplia extensión de la zona designada para la ubicación de los polos de desarrollo incluye áreas de bosque que fueron directamente afectadas por la furia del huracán "Juana" en octubre 88/. Aunque mucha de la madera destruida por el huracán está ya podrida, bastante eran maderas preciosas y muy duras que aún están en buen estado y puedan comercializadas. Uno de los planes económicos de Franklin es explotar esta madera derribada en las desoladas extensiones del Atlántico.

De hecho, dice haber hablado con una firma norteamericana -aun no hay nada concreto - ofreciendo a los excontras como fuerza de trabajo para sacar esa madera, tarea para la que necesitaría el uso de helicópteros.

Varias compañías madereras habían hecho ya contacto con el gobierno sandinista y con el actual gobierno interesados en esta madera pero nunca se hizo ningún contrato. Según Luis Fiallos, al frente de la Corporación Forestal del Pueblo, una firma norteamericana que no tiene relación con los contras estarían llegando ya a negociaciones finales con el gobierno para un negocio conjunto, en el que se extraería con helicópteros esta madera. Según Fiallos, el área geográfica afectada por el huracán "Juana" es tan extensa que varios compañías podrían extraer madera de la misma.

Toda el área destinada al emplazamiento de los polos de desarrollo es vulnerable desde el punto de vista ambiental. En 1960 se levantó la población de Nueva Guinea talando bosques tropicales. La producción de esta zona fue lata en los primeros años, pero la deforestación cobró su precio y hoy las áreas que originalmente se dedicaron a granos básicos se usan para pasto de ganado, con lo que se ha aumentado el daño ecológico.

La extracción de madera tiene muchos ventajas para Franklin. En primer lugar, es potencialmente un gran negocio, pues la madera es de alta calidad. En segundo lugar, le ofrece la oportunidad de organizar y controlar a los ex-contras en torno a este trabajo. Sin embargo, no es fácil que este proyecto se concrete pronto porque se están haciendo los estudios ecológicos y es necesaria la aprobación gubernamental para iniciar, los trabajos. La conciencia ecológica es creciente en Nicaragua y los grupos ambientalistas están muy atentos a cada paso que se dé y a cada decisión que se tome.

¿Volver a casa o construir una nueva comunidad?

Los polos de desarrollo son realidades fundamentalmente políticas porque estarán formados por quienes hasta hace poco formaban una fuerza militar. En las tardes, se podía ver en El Almendro a las unidades contras e información militar en el campo de baloncesto, aún cuando ya no llevaban armas por haberlas entregado. ¿Mantendrán la disciplina a la que están acostumbrados en las tareas económicas, sociales y políticas que se vayan desarrollando en los polos?

Según Franklin, los contras ya tienen formadas comisiones responsables de cada pueblo - por pequeño que sea - a donde los contras han retornado con sus familiares. Cuando los polos de desarrollo estén listos para iniciarse, estas comisiones viajarán a cada comunidad en donde haya ex-contras para convocarlos a regresar y a integrar el polo.

Uno de los desafíos que enfrenta hoy Franklin es ese retorno de los contras. Muchos observadores del proceso desmovilizador creen que no será fácil que después de pasar un mes o más con sus familiares el ex-contra decida abandonarla de nuevo a la convenza para que le acompañen al polo. Una mujer del norte de Nicaragua, perturbada por la guerra, describía la alegría que tuvo al tener noticias de su hijo contra, a la vez que la preocupación que siente ahora porque él le pide que lo acompañe de regreso a El Almendro para empezar una nueva vida. La mujer, que es miembro de una cooperativa, no quiere abandonar su casa, pero sabe que asía perderá de nuevo a su hijo. Su dilema es el de muchas otras familias y una señal más de las heridas sociales que en el campo dejará la guerra.

Otros observadores señalan que muchos campesinos se unieron a la contra - voluntaria o forzadamente cuando tenían sólo 12 ó 14 años y han pasado la mayor parte de su corta vida luchando, disparando, saqueando o matando más que haciendo producir la tierra. Aunque sean totalmente campesinos, se sentirán marginados viviendo como tales en zonas aisladas de las montañas y desearán ser llamados por las estructuras militares que ya conocen a reunirse de nuevo en los polos de desarrollo. Un sandinista que ha trabajado 12 años con campesinos señala : "No podemos olvidar que algunos han pasado en la guerra 5,6, 8 o hasta 9 años y no tienen idea de lo que significa producir". Los dirigentes contras son conscientes de estos problemas y han tenido francas discusiones sobre ellos con la UNAG (Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos).

Las decisiones individuales serán las que tengan más peso. Entre los contras que regresen a familiares que tienen tierra y relativa estabilidad, la tendencia será a quedarse con ellas. Para los que vuelvan a filias sin tierra o para los que hayan perdido contacto con sus familias durante todos estos años, integrarse a los polos será la mejor opción.

Franklin declara que tiene mil contras listos para integrar el polo de desarrollo que se ubicará a leste de Río Blanco, pero fuentes independientes afirman que sólo son 2000 y que muchos de ellos quieren irse con sus familias. Inicialmente, Franklin dijo que la mayoría de los ex-contras conformarían los polos, pero después redujo la cifra: sólo era un 50% de ellos. Sobre esto no existen cifras comprobables, pero abundan los indicios que hacen pensar que muchos menos de los previstos serán los que finalmente integren los polos y que los cinco polos de los que hablan Franklin no son más que una fantasía suya.

Según datos de la CIAV, la mayoría de los contras son originarios del norte, especialmente de Jinotega y Nueva Segovia . Para muchos de los que han ido a visitar a sus familias después de la desmovilización, esto ha significado un largo viaje a través del país, costeado por la CIAV. Durante el proceso de desmovilización, cerca de 2 mil contras armados fueron llevados en vehículos del ejército sandinistas desde una zona de seguridad del norte hacia la de El Almendro, en el sur. Hay muchas versiones sobre el por qué de este movimiento. Algunos dicen que los dirigentes contras que estaban en el norte se negaban a desmovilizarse y Franklin les ordenó ir la sur para cumplir con lo acordado. Otros creen que Franklin deseaba contar con un mayor número de contras en el sur para reforzar su seguridad o su ego. Cuando por fin estos contras se desmovilizaron, optaron por volver al norte. Para ello utilizaron los vehículos de la CIAV, y esta vez desarmados regresaron a sus tierras. Cuando Franklin los llame para integrar los polos de desarrollo tendrán que volver a tomar una decisión, aunque esta tercera vez el transporte ya no será gratis.

Las atierras del sur: seguridad y leyenda

Las áreas del norte de Jinotega y Matagalpa fueron los teatros principales de la guerra desde que ésta comenzó y en ellas tuvo la contra una amplia base social. ¿Por qué escogió Franklin el sur para establecer los polos de desarrollo? ¿Por qué alentar una emigración masiva de ex-contras y sus familias hacia el área de Nueva Guinea.

La respuesta a esta pregunta está en los métodos con los que la contra fue construyendo su base social a lo largo de estos años. Hace mucho tiempo que los sandinistas conocen y han reconocido que los errores de política económica y otros que cometieron en los comienzos de la revolución en las que después serían zonas de guerra abrieron espacios a los contrarrevolucionarios. A su vez, los contras comprometieron a familias campesinas enteras convenciendo enteras convenciendo a los muchachos jóvenes de estas familias a que se les unieran. También los contras secuestraron, amenazaron y mataron a los que eran sospechosos de simpatizar con los sandinistas sembrando así el terror en zonas tradicionalmente revolucionarios. Con terror y presiones de los contras y con errores de los sandinistas se fue creando y sosteniendo la base social de la contrarrevolución.

A la vez que ahora se presentan a sí mismo como los grandes héroes del campesinado, los contras temen la venganza de muchos de los campesinos del norte. Un raso de la contra en El Almendro dijo a envío que mientras estuvo visitando a su familia en el norte, no se sentía seguro. "Allí matamos a montones de gente dice. Para hombres como él, un lejano polo de desarrollo es la única alternativa.

Aunque el tema de la seguridad es con mucho el más decisivo, los observadores del proceso de desmovilización mencionaron también a envío la fascinación que en los contras parecen ejercer viejas leyendas sobre la riqueza de las tierras de Nueva Guinea. Desde 1960, cuando Zomoza entregó tierras de esta área a pequeños productores a los que había expulsado de sus tierras de Occidente para dedicarlas a la siembra de algodón, Nueva Guinea se fue rodeando de una aureola mítica que la convirtió en la mente de muchos campesinos en la tierra más rica de toda Nicaragua. Esta fama, sólo en parte merecida, ha dejado a también de ser una realidad. Aun cuando el suelo del bosque tropical que fue talado en aquellos años es muy bueno para la producción las hojas de los árboles caídos contribuyeron a una rápida erosión de las capas más altas del suelo y los niveles de alta producción de la tierra son efímeros menos que los proyectos agrícolas sean cuidadosamente diseñados.

Una tercera razón para elegir el área que circunda Nueva Guinea es su accesibilidad a la frontera con Costa Rica. Si la frontera con Honduras sirvió a la contrarrevolución durante todos estos años de guerra, los contras están claros ya de que ese país no servirá más de refugio a sus tropas. En ese sentido, la cercanía a otro país "amigo" podría estimular la imaginación de los contras que aún cuentan y hasta sueñan con una reanudación de la guerra. Cuando se delimitaron las áreas en donde se instalarían los polos de desarrollo, a muchos contras les pareció una garantía de seguridad el estar instalados en una zona en la que podrían llegar a tener un efectivo control del centro del país con base propias en el norte y en el sur de esa área central.

Con uno de los polos en el sureste y otro al este de Río Blanco, los contras podían atravesar fácilmente de una zona de seguridad a otra estableciendo así eventualmente una ruta de abastecimiento a lo largo de zona central del país e incluso pudiendo cortar la estratégica vía a El Rama, aislando así al sur del Pacífico, objetivo que buscaron permanentemente y sin éxito durante los años de guerra. Para algunos, estos peligros militares son reales. Para otros, la estrategia de los contras se ha desplazado ya al terreno político.

Rumores y realidades: una información distorsionada

Muchos pobladores de zonas campesinas de Nicaragua no entendieron bien el acuerdo de mayo y creyeron no entendieron bien el acuerdo de mayo y creyeron que todos y cada uno de los poblados mencionados en el acuerdo como puntos de referencia del área geográfica en donde estarían los polos, se convertirían en polos de desarrollo para los contras. En algunos lugares esta perspectiva fue bienvenida, en otros fue vista como una seria amenaza. Un propietarios de un restaurante, en Santo Tomás, Chontales, decía que la economía iba a mejorar cuando allí, estableciera uno de esos polos.

A Bocana de Paiwas - no mencionada en el acuerdo y tradicional bastión sandinista - llegaron noticias de que un polo se establecería allí, y que todos los habitantes tendrían que abandonar el lugar. No son más que rumores. Los polos de desarrollo están previstos a establecerse en zonas rurales y no en poblados y toda la infraestructura que tengan arrancará de cero. Los soldados contras que estaban en El Almendro no tenía más claridad que estos civiles a la hora de imaginar lo que sería los polos de desarrollo. La mayoría de ellos repetían incluso las mismas ideas, lo que hacía sospechar que habían recibido orientaciones de sus superiores.

Cuando algunos periodistas entrevistaron a estos contras en mayo, antes de que comenzara la desmovilización, casi todos ellos decían que los sandinistas tendrían que irse de Nicaragua antes que ellos entregaran sus armas y que si no, continuarían la lucha por la democracia. Un mes después, con los sandinistas aún en Nicaragua, los mismos soldados afirmaban que ya la paz había llegado y que ellos sólo querían trabajar y abrirse un camino en la vida. Cuánto de este cambio radical en sus palabras refleja cambios en su propias actitudes y no nuevas orientaciones que les han llegado a sus jefes es algo que está por verse.

En El Almendro los jefes contras impiden que sus hombres estén bien informados de los que ocurre. Esto hace que muchos de los que son del norte y que encontraron una calurosa acogida de la población pro-contra de El Almendro, esperen ser recibidos también como héroes al regresar a sus casas. Algunos también han terminado por creer que como ellos se están desmovilizando, así también todo el ejército sandinista se desmovilizará. Un civil de El Almendro hablaba con cólera de cómo había aún soldado de Nicaragua armados en Somoto, lugar al que había viajado recientemente. Como los contras no reciben otra información que la que le dan sus jefes, tienen una visión distorsionada de lo que sucede en el resto del país lo que los confundirá - o tendrá aún peor efecto - cuando regresen a sus comodidades.

Un clásico ejemplo de información distorsionada se dio durante las negociaciones de mayo, cuando los dirigentes de la contra denunciaron que soldados sandinistas habían emboscado cerca de Waslala a un camión que llevaba a contras desmovilizados, matando a 14 ellos y a 5 civiles más. Los detalles del hecho, incluyendo fecha y ubicación, fueron contradictorios desde el primer momento. El gobierno de la UNO desde el primer momento investigó la denuncia y concluyó que era totalmente falsa y obviamente una maniobra para presionar en las negociaciones, en las que los contras insistían en su falta de seguridad. Pues bien, dos semanas después de probada la falsedad de la supuesta emboscada, los contras que estaban en las zonas de seguridad continuaban afirmando que el hecho era cierto y contaban otras historias sobre otros actos de hostigamiento de los sandinistas a los desmovilizados.

Mientras los dirigentes sandinistas y los de la UNO hablan de reconciliación, la gran influencia que tienen los rumores sobre estos miles de personas - que han vivido tantos años en una casi completa desinformación puede explicar mejor la profundidad de los malentendidos que podrían surgir en los próximos meses.

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Amenazas a las cooperativas y una nueva situación

Los campesinos de las zonas más aisladas del interior del país fueron los más afectados por la guerra. Esposos, hermanos e hijos fueron reclutados por el ejército o enrolados de diversas formas - también secuestrados - por los contras para engrosar sus filas; se vieron forzados a alimentar a la tropa de ambos bandos y sus ciclos productivos estuvieron continuamente interrumpidos por los combates. Para esta población más importante de todo es que la guerra ha terminado.

Los campesinos organizados en cooperativas, felices también por el fin de la guerra, mantienen sin embargo sus temores. Muchas cooperativas de las zonas de guerra se formaron como milicias de autodefensa a causa de los constantes ataques de los contras. Cuando los contras comenzaron a desplazarse hacia las zonas de seguridad, las cooperativas situadas en estas zonas y en el perímetro desmilitarizado que se estableció en torno a ellas fueron totalmente desarmadas. El acuerdo gobierno-contras estipulaba incluso que la policía presente en estas áreas debía permanecer desarmada.

Al comienzo del proceso de desmovilización las tensiones en estas cooperativas fueron muchas. En una de ellas, cercana a Nueva Segovia, ubicada justo en las afueras de la zona No. 1, los contras llegaron y dijeron a los campesinos organizados que les daban cuatro días para irse de esas tierras porque ellos los querían. ONUCA intervino con éxito y los contras dejaron de hostigar a la cooperativa, pero incidentes de este tipo se dieron también en la zona de Río Blanco. En un incidente del que informaron los miembros de "Witness for Peace" en mayo, los contras intentaron secuestrar a dos muchachos de una cooperativa de las afueras de Río Blanco. Los campesinos sacaron sus fusiles, que habían guardado en un edificio, y obligaron a los contras a huir. Estos incidentes iniciales fueron frenándose poco a poco y han ido desapareciendo.

Muchas cooperativas están ubicadas en propiedades que fueron confiscados por el gobierno revolucionario a hacendados somocistas y existe serio temor de que sus antiguos propietario0s volverán y reclamarán esas tierras. Algunos de estos propietarios han amenazado ya a los campesinos capitalizando la ignorancia que éstos tienen sobre sus propios derechos. En algunos casos los títulos de propiedad no son suficientemente claros y los conflictos pueden estallar en cualquier momento. Existe también un fundado temor de que los antiguos propietarios de estas tierras usan a los contras para recuperar por la fuerza sus propiedades.

También creó algunos problemas el que el ejército sandinista abandonaran sus bases militares en todas las zonas de seguridad. Los campesinos de El Ayote, en la zona No. 4, al norte de Santo Domingo, Chontales, formaron un resentimiento cuando, huyendo de los contras, se fueron concentrando en estos últimos años alrededor de la base militar sandinista. Al irse el ejército, 30 familias campesinas lo siguieron temiendo por su seguridad. Dentro de un panorama aún confuso, se observan, sin embargo, signos de esperanza cuando campesinos no organizados y campesinos organizados en cooperativas empiezan a encontrar puntos de convergencia comunes, tareas e intereses comunes, ahora que podrán hacer producir la tierra sin miedo a los combates y hacer planes a más largo plazo.

El respiro es todavía relativo. Muchos problemas y una potencial violencia continúan latentes en muchas zonas y sobre todo en la mente de la gente. Los dirigentes locales temen que al calor de los tragos pueda reavivarse en muchos encuentros cotidianos la polarización militar de estos años.

La Policía rural: ¿se vuelven a armar los contras?

Uno de los últimos puntos que fue incluido en los acuerdos con la contrarrevolución es el de la policía rural que será responsable de la seguridad de los polos de desarrollo. En el acuerdo del 30 de mayo el gobierno y los contras decidieron formar una fuerza policial para resguardar el orden interno en los polos y garantizar la vida y la seguridad física de sus pobladores. La fuerza sería integrada con ex-contras.

El acuerdo establece también la eventualidad de que esta policía rural dependa del Ministerio de Gobernación -responsable también de la Policía Sandinista - y pueda ser entrenada por las Naciones Unidas o por un gobierno amigo.

Una semana antes de que la policía rural fuera legalizada en este acuerdo, el Ministro de Reforma Agraria, Gustavo Tablada, había asegurado al diario "Barricada" que el tema de una fuerza policial propia de los ex-contras no eran tema de negociación. Por esto, cuando el acuerdo fue firmado, los sandinistas se preocuparon comprensiblemente. Edificar una fuerza armada legal con excontras que hace sólo unos meses atacaban y asesinaban a civiles y tenían en su mira a los sandinistas, era un preocupante presagio de la aparición de los temibles escuadrones de la muerte. Para integrar esta policía sería seleccionados seguramente los contras que no quieren volver a sus comunidades a causa de sus fechorías o los de línea más guerreristas. La presencia armada de estos hombres en zonas rurales es un potencial armada de estos hombres en zonas rurales es un potencial factor de desestabilización.

Las zonas de seguridad fueron controladas por las fuerzas militares de ONUCA. Si se producía un incidente en una zona de seguridad en la que estaba involucrado un contra movilizado en la que estaba involucrado un contra movilizado o desmovilizado, la ONUCA intervenían en lugar de la policía sandinista, que estaba en la zona, pero desarmados. A comienzos de mayo, cuando la desmovilización apenas se iniciaba, un grupo de contras armados entró en un pueblo de Nueva Segovia. Cuando empezaron a beber, la comunidad se sintió amenazada. La policía sandinista prefirió no intervenir, pero llamó a las fuerzas de ONUCA, que lograron convencer a los contras para que salieran del lugar. La misión de ONUCA, sin embargo, ha sido de carácter temporal y los policías sandinistas tendrán eventualmente que coincidir en algunas zonas con la policía rural formada por los ex-contras.

En un momento, Franklin dijo que él mantendría a 500 de sus hombres armados para garantizar su propia seguridad y que éstos serían a la vez la policía rural, afirmación de la que después se retractó. Según Tablada, la policía rural estará compuesta por 150 hombres, entra ex-contras y otros ciudadanos nicaragüenses, es tanto bajo el control del Ministerio de Gobernación y después de recibir un entrenamiento especial.

En junio, el Ministro de Gobernación, Carlos Hurtado, anunció que la policía nacional incrementaría sus efectivos de 5 mil o 10 mil hombres para tener mayor eficacia en el combate contra los delitos propios de una situación de post-guerra. Hurtado viajó a España para solicitar colaboración en el entrenamiento de los nuevos policías. El incremento de la policía nacional podría ser una puerta para que individuos pro-UNO que entraran a formar parte de este cuerpo armado introdujeran en él métodos de represión contra el pueblo hasta ahora no usados.

Como comunidades autónomas, los miembros agrupados en los polos de desarrollo podrán escoger a sus dirigente. Esto significa que serán los excontras los que controlarán estas áreas y que los delegados locales del gobierno de la UNO intervendrán sólo si en es necesario. Los contras que dirijan los polos de desarrollo y los consejos municipales locales -aún cuando estén dominados por la UNO - podrían atener choque por diferentes prioridades y esto pondría a prueba la autonomía de los polos. Un funcionario de ONUCA hacia notar que aunque la estructura de un polo de desarrollo no es nada nuevo, sí es el que los polos estén bajo el control de una fuerza política recientemente desmilitarizada.

¿Dónde están los que fueron secuestrados por la Contra?

El fin de la guerra ha traído un gran alivio a todos los campesinos de las zonas de guerra. Sin embargo, para muchas familias campesinas la angustia no ha cesado porque un hijo, un hermano o un esposo fue capturado por la contra hace tres cuatro, seis años y no tienen ninguna noticia de ellos. Los secuestros masivos empleados como método de reclutamiento forzoso por los contras ha sido permanentemente denunciados y documentados a lo largo de estos años de guerra.

La primer ola de información sobre estos secuestros se dio en 1985 cuando 17 jóvenes, mujeres y hombres, de Managua que integraban una brigada voluntaria de maestros en zonas rurales fue secuestrada por los contras. Desde el primer momento sus familiares iniciaron su búsqueda, entonces con el apoyo de la Cruz Roja Internacional. Afirmaba que sus familiares estaban en los campamentos de la contrarrevolución en Honduras, pero las gestiones resultaron infructuosas.

La mayoría de los desmovilizados que entregaron sus armas están entre los 18 y los 22 años y han estado entre 5 y 8 años con la contra. Los muchachos que fueron forzados a ser contras a partir de los 12 ó 13 años se convirtieron poco a poco en un amplio sector de estas tropas y no se consideraba a sí mismo como secuestrados. Algunos han dado a noticias de su paradero a su familias, otros han vuelto a sus casas, pero son muchas las madres que permanecen aún buscando a quienes no aparecen. ¿Murieron en combate al lado de los contras cuyas filas tuvieron que engrosar a la fuerza? ¿Fueron asesinados en los campamentos contras, en calidad de prisioneros de guerra? ¿Huyeron y también fueron muertos? ¿Están vivos en alguna parte?

Las madres de secuestrados, un grupo de mujeres organizadas y beligerante, maneja una lista con información bien precisa de 867 personas secuestradas por los contras y tiene documentación de otros 5 mil casos de personas secuestradas durante estos años. A medida que la desmovilización de los contras progresaba, las Madre, abrazaron la esperanza de que sus hijos aparecería como contras desmovilizados. Al margen de cualquier diferencia políticas, lo que querían es encontrarlos vivos. Peor de los 867, sólo 26 han regresado a sus casas. La mayoría, huyendo de las tropas contras antes de que empezara oficialmente el proceso de desmovilización. Con al desmovilización, las madres insistieron en su campaña pidiendo a los contras una explicación sobre el paradero de su hijos. Un grupo de mujeres viajó a El Almendro en junio en busca de información, pero no consiguieron nada. El padre Alvaro Argüello, que las acompaño, describió así la entrada en el poblado: "Todas iban con los ojos bien abiertos, viendo por todos lados a los contras desmovilizados, queriendo encontrar en alguno de ellos a sus hijos y algunas gritaban: ¡allá está el mío! porque se le parecía Pero se acercaban, y nada..."

La presión de las madres consiguió que los contras se comprometieron a entregarles las listas de sus bajas, pero aún no cumplieron. También tuvieron acceso a la lista de desmovilizados elaborado por la CIAV.

Según Dani Chavarría, coordinador de las Madres de Secuestrados, la búsqueda continuará con todo tipo de gestiones . El grupo recibió recientemente una información aún no comprobada acerca de dos fosas comunes, una en Nueva Segovia y otra al norte de Jinotega. Cuando los contras entraron en Nicaragua en abril, desalojando los campamentos hondureños, habrían matado a 70 de sus prisioneros en el área de Hamaca, en la frontera hondureña, y a otros 90 en Nueva Segovia.

La situación de Dani es la de muchos otros campesinos, Su padre fue secuestrado por los contras en una hacienda privada de Jinotega en el año 84. Nunca más supo de él. Chavarría ha pasado años luchando al lado de otras mujeres que también buscan a sus familiares. En su caso, ella no conoce el nombre del jefe contra que secuestró a su padre. Se trata de "Kalimán", que se desmovilizó con Franklin el 27 de junio y que ahora parece estar integrado en la policía rural de El Almendro. Aunque Dani no ha tenido ninguna noticia concreta de su padre, cree que fue asesinado y loa que demanda es que Kaliman le diga dónde está su cadáver. Ahora que la guerra terminó, muchas otras mujeres aceptan, tal vez con mayor claridad que nunca, que sus familiares murieron, que nunca volverán a saber de ellos.

Una mujer de Managua, miembro activo del grupo de las Madres, dijo a envío que su hijo se fue capturado en 1984 mientras hacía el servicio militar. Aunque ellas sigue buscándolo, sabe también que los contras asesinaban a la mayoría de los soldados sandinistas que capturaban.

Cesa la ayuda oficial de Estados Unidos pero continúa la ayuda privada

Después de ocho años de financiar, armar y asesorar a la contrarrevolución, el gobierno de Estados Unidos ha querido abandonar su suerte al monstruo que creó. De los $300 millones que el gobierno norteamericano ha concedido al gobierno de la UNO, 30 están destinados a apoyar la desmovilización de la contra, pero estos fondos serán administrados por la CIAV y no por los contras, tal como ellos habían reclamado en algún momento. Así, le corresponde ahora nicaragüenses y a organismos internacionales desmantelar la maquinaria de guerra que el gobierno de Estados Unidos construyó durante años con recursos a veces legales y casi siempre ilegales.

Como el mismo Franklin declaró: "Toda la política exterior de los Estados Unidos se rige según los intereses de los Estados Unidos. Siempre recibimos dinero con condiciones. Les fuimos necesarios en algún momento, pero una vez que ya no lo éramos, perdimos sentido para ellos. Con la UNO en el poder no podemos esperar más ayuda".

Mientras el gobierno norteamericano emplea ahora nuevas tácticas para destruir el proyecto sandinistas, los intereses privados de Estados Unidos continúa participando activamente en el proceso de desmovilización y reintegración de los contras. Durante años de ayuda encubierta a los contras, Oliver North y otros funcionarios estadounidense fueron tejiendo una extensa res privada con organizaciones todas ellas ansiosas de participar en la guerra contra los sandinistas. Tom Posey, dirigente del Civilian Military Asistente (CMA), un grupo militar norteamericana, fue unoa de los nudos de esta red. Según un informe del Comité para el Control de Armas y Político Exterior titulado "Quiénes son los contras", publicado en abril/85, el CMA fue creado en 1983 "para emprender una acción directa en contra del comunismo en Centroamérica.

El CMA envió alimentos, medicinas, botas y mochilas a los contras, al igual que engrosó sus filas con mercenarios voluntarios. En 1984 envió asesores para ayudar a la FDN a establecer en el frente sur, con campamentos en Costa Rica, muy cercanos al lugar donde hoy los ex-contras se establecerán. (Este intento de la FDN fracasó por presiones del gobierno costarricense.

A diferencia del gobierno norteamericano, el CMA tiene planes para continuar ayudando directamente a los contras. Según Franklin, es una de las primeras organizaciones privadas que ha ofrecido financiamiento para los polos de desarrollo. los miembros del CMA, incluido Tom Posey, servirán como asesores para la creación de estos polos. Franklin ha dicho que en distintas ocasiones él viajó a Estados Unidos para conocer directamente cómo funcionan proyectos agrícolas similares. Cuando se le preguntó al Ministro Tablada sobre el papel que tendría el CMA y sobre el derecho de los contras a conseguir apoyo para su proyecto, éste comentó: "En principio todo va a estar canalizado por el gobierno, pero no se excluye la posibilidad de que ellos mismos puedan gestionar algún tipo de ayuda".

Franklin dijo a envío que, además de la ayuda del CMA, está buscando apoyo financiero de Corea del Sur y de Taiwan, países que apoyaron militarmente a los contras a través de la famosa red creada en tiempos de Oliver North. No se conoce qué eco tendrán las solicitudes económicas de Franklin. Si el objetivo del CMA es el de combatir el comunismo en Centroamerica, la organización no puede abandonar tan fácilmente su propósito de destruir a los sandinistas, mucho más básico que el de apoyar el desarrollo económico de los contras.

Si, de hecho, lo que busca Franklin es realmente ayuda económica - y ayuda encubierta para objetivos militares - el ex-jefe contra tiene por delante un gran desafío. Porque los $30 millones que administra la CIAV son sólo una pequeña cantidad frente a lo que necesitarán los polos de desarrollo sólo para ponerse en marcha.

¿Y ahora que ha terminado la guerra?

Aunque cada día del proceso de desmovilización más y mejores armas fueron entregadas y destruidas por las fuerzas de ONUCA, la mayoría de los observadores, incluyendo a algunos funcionarios de la misma ONUCA que participaron en este proceso, sostiene que queda en el aire la pregunta sobre cuántas y cuáles armas retienen aun en su poder los contras, manteniéndolas escondidas. Algunos creen que las mejores armas quedaron guardada en Honduras, otros piensan que están embuzonadas en zonas campesinas de Nicaragua.

¿Por qué habrían decidido los contras retener estas armas? Para algunos, son la garantía de su propia seguridad. Para otros, lo que les garantizan es un buen negocio. En El Almendro, el comercio de armas a pequeña escala ya había comenzado. EN la carretera a Managua, la policía detenía los vehículos que venían de El Almendro para comprobar que los ex-contras no sacaban armas para irlas a vender a la capital.

Por otra parte, manteniendo unidas a sus tropas y con armas de reserva, existe siempre la posibilidad de que si Franklin y su gente no se sienten cómodos en su nueva opción civil, puedan convocar a sus hombres para reanudar al guerra. En un incidente aún no esclarecido, un funcionario de la CIAV que viajaba por la zona de seguridad de Río Blanco reconoció en la carretera a un contra desmovilizado que iba vestido con uniforme militar. Cuando le preguntó, éste contestó tartamudeando que vestía así porque quería cuidar su ropa de civil. La facilidad con que este hombre encontró un nuevo uniforme militar plantea la cuestión de cuántos otros implementos militares estarán escondidos en la montaña.

Los dirigentes sandinistas, tanto a nivel local como nacional, han reaccionado sin preocupación, y hasta con optimismo frente a la instalación de polos de desarrollo para los ex-contras. En una entrevista publicada en el diario del FSLN, "Barricada", el 20 de junio, el Comandante Luis Carrion comentaba: "Debemos sumar los campesinos que participaron en la contra a la defensa de los intereses de todos los campesinos y no dividirlos... No podemos ver al campesinado dividido entre contras y sandinistas". En general, los sandinistas consideran que con las elecciones, triunfo de la UNO y la desmovilización de la contra el desafío militar ha sido reemplazado por el desafío político-ideológico, que se agudizará en el terreno económico -social. En este sentido, Carrión admite que la contra "terminó siendo un movimiento campesino" y considera que el FSLN debe trabajar para salvar las divisiones que la guerra creó entre los campesinos.

A nivel local, los dirigentes sandinistas enfrentan cotidianamente los problemas concretos que presenta la reincorporación de los ex-contras a sus comunidades. La post-guerra les plantea nuevas preocupaciones y prioridades. La primera es garantizar la seguridad de los cooperativistas y de los colaboradores sandinistas, a la vez que se reinserta a los ex-contras en el comunidad. A la par, es prioritario también el construir un amplio movimiento campesino que enfrenta las políticas neoliberales de la UNO e incrementa la producción de todos los sectores.

Desde 1987, Nueva Guinea fue una de las muchas áreas del país en las que las comisiones locales de paz mantuvieron una presencia y una actividad eficaz. Como resultado de tres años de diálogo entre dirigentes religiosos, campesinos sandinistas y los mismos contra armados, la población de estas áreas así trabajadas está preparada para la reconciliación.

Recientemente, jefes contras pidieron en esta zona el apoyo de oficiales del EPS para que propiciaran y mediaran en un encuentro entre los contras y los funcionarios locales de la UNO. Según ellos, los miembros del ejército sandinista comprendían a los contras y a los de la UNO mucho mejor que los de la UNO entendían a los contras.

Algunos dirigentes sandinistas han expresado su interés en que se realicen talleres sobre reconciliación organizados por las comisiones de paz y apoyaban a los contras, puede llevar a cabo una tarea crucial en este momento. Por otro lado, los dirigentes de la UNO en Nueva Guinea dicen que los miembros de las comisiones de paz son todos sandinistas, pero que a pesar de ello han trabajado con éxito. La habilidad de las comisiones para ganarse la confianza de ambos bandos significaría que se están dando los primeros pasos hacia la consolidación de la paz. Al menos en Nueva Guinea.

Franklin y Daniel Núñez se encuentran en El Almendro: "Hablamos como los campesinos"

El sábado 21 de julio, una representación de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), presidida por su máximo dirigente Daniel Núñez, tuvo un encuentro en El Almendro con un grupo de contras y líderes, entre ellos Franklin. El hecho fue sorprendente y levantó polémicas. Este es un testimonio de primera mano en el que Daniel Núñez cuenta sus impresiones:

"Desde que la UNAG se fundó en 1981, nosotros sostuvimos que no habían campesinos contrarrevolucionarios sino campesinos confundidos, engañados, resentidos. Ese principio, esa convicción la hemos seguido manteniendo y la mantenemos hoy en día. A pesar de los asesinatos que se cometieron en contra de miles de campesinos, a pesar de que me mataron a mi hermano Alfonso. Siempre denunciamos los casos injustos de detención de productores o de expropiación de tierras.

Por eso es que fui a la Guinea, a El Almendro. En la Guinea me entrevisté con ocho ex-comandantes que dirigían tropas, y en El Almendro con "Franklin" y "Ruben Sovalbarro", para hablar como campesinos.

Yo creo que tenemos que ser honrados como revolucionarios que somos. No siempre se entendió y comprendió que la contrarrevolución había creado su base social en el campo, en las montañas. Algunos fueron arrastrados, confundidos, especialmente en las zonas donde la revolución no tuvo presencia directa, pero otros se fueron convencidos, y en muchos casos se fueron resentidos por las arbitrariedades o abusos de autoridades cometidos por algunos elementos. Los acusaban de burgueses porque tenían una finquita, cuando en realidad no eran más que trabajadores. A esto súmale las limitaciones del embargo, de la guerra... Como los campesinos no supieron interpretar lo que estaba pasando, la desesperación los condujo a la contra. Y no siempre la revolución estuvo presente en esas comarcas para aclarar y desenmascarar a los verdaderos instigadores. Hoy el conflicto se terminó y ellos prácticamente se quedaron sin Beatriz y sin retrato, se quedaron muchas veces sin familia, sin la tierra, sin una respuesta concreta.

Lo que tuvimos en El Almendro fue un encuentro, un reencuentro entre campesinos. Allí me encontré productores que habían sido amigo míos y de mi hermano Alfonso en los años 60, hombres como Chuño Ray, un señor bastante edad que se desmovilizó en Matagalpa. Me encontré con otros productores, con campesinos asalariados, con campesinos que conocíamos de Cerro Verde, de Río Blanco, de Waslala, de Matagalpa, del barrio La Chispa... Dialogamos, hablamos de la paz, de la reconciliación y de la reconstrucción del país y tuvimos una gran coincidencia, porque realmente los campesinos, las cooperativas, los productores que están en la zona de conflicto, tanto los que hoy se han descalzados como los que se quedaron defendiendo a la tierra y a la patria de la agresión, tienen los mismos problemas.

Yo le dije a Franklin: "Los problemas de la producción debemos discutirlos entre los productores, independientemente de su ideología política, y los problemas políticos debemos discutirlos cada uno en nuestros respectivos partidos o estructuras. Mira hermano, yo soy sandinista y fu guerrillero, vos combatiste en las filas de la Resistencia. Los dos hemos vivido y conocemos los problemas que están afectando la vida del campesinado. Porque los que te achucharon a vos y los que le prendieron el fuego a la hoguera en este país, unos se quedaron en Miami, otros vinieron desde Costa Rica o ocupar Ministerios sin haberse mojado los caites se verguearon estos años montañas. Ustedes, que realmente se verguearon estos años y que fueron tan víctimas de la guerra como lo fue el resto del pueblo trabajador, ustedes puede ver que a la hora de las piedras pómez, son otros los que se llevan la tajada del león, mientras los campesinos siguen si respuestas concreta a sus problemas".

El problema es que los desalzados no tienen dinero, no tienen ropa, no tiene zapatos, hacen sólo un tiempo de comida. Ante esta situación desesperante muchos se ha regresado a sus lugares de origen, a pesar de que una gran parte tiene temor de hacerlo. Otros viven en champas, o simplemente de allegados en casas de conocidos o familiares. Después de dos meses de estar en las zonas de los polos, nada se les concreta.

Sienten que el tiempo va pasando, y nada. Sólo el número de huérfanos de guerra de ellos sobrepasa los 4 mil niños. Claro que en el campo sólo la Resistencia tiene problemas. No debe olvidarse que el movimiento cooperativo tiene 6.500 cooperativistas muertos que eran nuestros afiliados y una enorme cantidad de huérfanos y viuda. Y eso sin contar a los secuestrados.

Hasta la fecha han sido los propios cooperativistas, los campesinos, muchos de ellos víctimas directas de la guerra, los que han estado compartiendo con los descalzados los poco que tienen. A la hora de la verdad lo único que ha existido es la solidaridad de clase. Porque esta es una cuestión de clase: el que no ha vivido en pobreza le importan muy poco los problemas de los demás. Aunque parezca paradoja, son los mismos cooperativistas, los que fueron blanco de los ataques contras, los que los están apoyando. Los grandes ganaderos no ha hecho nada por los descalzados.

Es una cuestión de clase. Y por eso pudimos sentarnos ahí en una tuca, frente a frente, yo Daniel Núñez, sandinista y ellos. Ellos nos decían: "Cuando necesitaban entregarnos armas nos entregaron las armas. cuando necesitaron entregarnos las mochilas, las entregaron. Pero ahora que se trata de entregarnos lo que necesitamos para trabajar la tierra no lo han hecho". Y yo les dije: "Desde nuestros abuelos, los liberales y conservadores se aprovecharon para echarnos a pelear como perros y gatos". Hablábamos con Franklin que un campesino sin tierra no es hombre. Porque el campesino que no tiene tierra, sobre todo cuando nació en el campo, cuando ha vivido en el campo, se siente huérfanos.

Esa fue la impresión que me dieron a mí los campesinos desalzados: se sentían completamente huérfanos porque no tenían en sus manos ni un machete ni una lima para trabajar, Yo les comuniqué y les aseguré que nosotros, como organización campesina, hemos orientado a nuestras bases para que apoyen solidariamente el resentimiento del campesino que se ha desalzado. A mí me preocupa que estemos atajando a las hormigas y dejando pasar a los elefantes, creyendo que los problemas están sólo en Managua, León, Chinandega, y que ni mencionemos en su profundidad los agudos problemas que se están viviendo hoy en los lugares que fueron escenarios de la guerra. Por eso hablamos de hacer una alianza para resolver los problemas del campesinado y hasta yo le planteé a Franklin: "Viajamos vos y yo a Europa con un proyecto común para que realmente todo el campesinado se beneficie".

Le dije también a Franklin que nosotros como UNAG íbamos a hacer un planteamiento, también a nombre de ellos, para que Nueva Guinea se convierta en la cabecera departamental de una nueva región, que aglutine a los municipios de El Rama, Muelle de los Bueyes, El Coral, El Almendro, Santos... Porque ya en Nueva Guinea hay una riqueza para que los campesinos puedan tener allí los servicios que necesitan para mejorar las relaciones de intercambio y mejorar el nivel de vida sin depender de Juigalpa. Ahora es la hora. Si nosotros los campesinos no unimos fuerza para luchar por nuestros intereses, y a unir nuestras voces para hacer planteamientos concretos que nos beneficien, nos seguirán usando como nos usaron en el pasado. En eso coincidimos todos en este encuentro. Somos un pueblo de campesinos, y el campesino tiene la mística que te da el monte. Hablamos de todo eso, de que si realmente nosotros no hacemos una propuesta juntos, independientemente de nuestra ideología, nos van a dividir y nos van a comer.

No temo que me acusen de traidor por hablar con ellos y pensar así. Considero este encuentro como un gran aporte a la paz, una forma de salirle a los oportunistas, a los guerreristas y a los cabezas calientes. Cuando uno de ellos criticó de manera muy dura el sandinismo, yo le dije: "Mirá, hermano, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Aquí todos cometimos errores y de lo que se trata, aunque nos resulte doloroso y difícil porque mucha sangre de hermanos y ha corrido, es hacer borrón y cuenta nueva, para poder enfrentar juntos los problemas que todos sufrimos, en especial los sectores más castigados, los más pobres".

¿Qué si uno puede confiar en la sinceridad de estos mandos? Prefiero ser optimista. La mayoría de esos campesinos que se desarmaron lo que quieren es reunificarse con su familia y tener y tener un pedacito de tierra para rehacer su vida. Por eso van a luchar. Y por eso lucharemos también nosotros. Seguiremos luchando, porque el beneficio social llegue a los que producimos las riquezas de este país. Y si este gobierno no define políticas que favorezcan a todos el campesinado, a todos, desalzados o no, combatiremos al gobierno con la fuerza que nos da el ser productores, el ser chapiollos, el ser nicaragüense apegados a nuestra tierra, a nuestra patria".

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