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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 99 | Noviembre 1989
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Nicaragua

Los indecisos: ¿quién los ganará?

Más de la mitad de la población en edad de votar no define todavía su preferencia para las próximas elecciones. ¿Quién ganará a estos indecisos? La campaña electoral, que inicia el 4 de diciembre, será en gran medida, una lucha para captar esos votos.

Equipo Envío

La campaña electoral "hacia afuera" y el conflicto con los Estados Unidos siguen polarizando la campaña electoral "hacia adentro", la política interna nicaragüense. A este fenómeno de la polarización FSLN-UNO, hay que añadir otro: más de la mitad de la población en edad de votar no define todavía su preferencia para las próximas elecciones. ¿Quiénes son los indecisos? ¿Por qué otras "decisiones" se les podría caracterizar?

La campaña está polarizada entre el FSLN y la UNO FSLN VS. UNO

Durante octubre, el principal acontecimiento político ha sido la polarización de la campaña entre el FSLN y la UNO y el eclipse de los demás partidos.

Tanto los partidos opositores de centro - conservadores, liberales y socialcristianos- que proponen una reforma del proceso revolucionario, como los partidos de ultraizquierda (MAP-ML, PRT y MUR), que plantean la radicalización de la revolución, han experimentado ese eclipse, reflejando en las encuesta de opinión.

El cuadro 1 muestra la drástica caída de estos partidos de oposición entre julio y octubre de 1989. Mientras que a lo largo del año las encuestas reflejaban entre un 11 y un 13% de apoyo para estas opciones políticas, en octubre la cifra bajó a sólo un 2%.

Cuadro 1


El eclipse de los partidos opositores que no son la alianza ultraderechista UNO se debe fundamentalmente a la debilidad de sus estructuras partidarias, que les impide una transmisión eficaz de sus posiciones políticas internacionales que planteen una verdadera salida realista para Nicaragua.

Para la población que tiene definida su opción electoral, la elección fundamental no tiene que ver con la reforma de la revolución propuesta por el centro o con la radicalización que proclama la ultraizquierda. Tiene que ver, sobre todo, con una opción entre Nicaragua y los Estados Unidos, es una especie de referéndum donde se elegirá entre la continuación del proceso de liberación nacional o la vuelta al pasado, especialmente en el volver a ser una nación bajo el poderoso tutelaje de los Estados Unidos.

La suerte final que tenga UNO y el FSLN en febrero de 1990 y las posibilidades de que el centro y la izquierda recuperen espacios perdidos depende bastante de las características y motivaciones de los indecisos. Depende también de la dialéctica con que vaya evolucionando el conflicto Estados Unidos-Nicaragua, de la evolución de la crisis económica y del sentir de las mayorías pobres al calor de la contienda política. La reciente exacerbación de las tensiones con los Estados Unidos favorece claramente al FSLN, pero el centro podría beneficiarse de un eventual estancamiento del proceso de paz centroamericano y de la renovación de la guerra, presentándose como única alternativa de reconciliación nacional.

UNO: "¡Que se vayan!"

Como eje ideológico central de la contienda entre el FSLN y la UNO está la lucha sobre quién quedará enarbolando las banderas de la paz y la estabilidad social. Para el pueblo nicaragüense, que ha sufrido más de una década de inestabilidad social, crisis económica y guerra, el asunto de la paz es el más sentido, el prioritario.

La propaganda de la UNO se ha montado hasta el momento sobre lo que ellos llaman "la guerra inútil" de los sandinistas y su "inutilidad para administrar la economía", razones por las que han sumido al país en la miseria. En sus programas de televisión la UNO usa imágenes de niños panzones, basureros de Managua, mujeres delgadas y descalzas. Al regresar a Nicaragua, después de dejar su cargo en el Directorio contrarrevolucionario, Pedro Joaquín, el hijo mayor de Violeta Barrios de Chamorro lanzó esta consigna para la UNO: "Seis años más sandinismo son seis años de lo mismo". La bandera principal de la UNO es la abolición del servicio militar, símbolo del fin de los sacrificios del pueblo en la guerra y, en último término y como ya lo dijo doña Violeta en Miami, la disolución del actual ejército.

La UNO busca convertir las elecciones en un referéndum sobre la viabilidad del modelo revolucionario sandinista. Pero el mensaje de fondo que atraviesa toda su propaganda es que Nicaragua no le conviene enfrentarse con los Estados Unidos, porque como pequeño país sólo tiene que perder en el enfrentamiento con el gigante de norte.

La consigna ¡"Que se vayan"! resume también su ecuación: si se van, habrá paz, felicidad y todos los problemas se solucionarán de manera mágica. Casi no hablan de programa, de contenidos programático, de cuáles serán sus políticas si ganan las elecciones. Sobre este eje negativo, expresado de cara a la conciencia más ingenua del pueblo, la UNO intenta proyectarse como centrista para ganar el voto de los indecisos. Su primer programa, el Plan Azul y Blanco, ha sido muy modificado y en la propaganda, prácticamente sepultado. Con él quedó definitivamente enterrada la candidatura de Enrique Bolaños, y la línea política del COSEP, que pretende hacer retroceder la revolución en todos sus aspectos económicos.

Es claro que la UNO evita los detalles de su programa porque esto sólo haría vislumbrar un horizonte de tensiones entre ricos y pobres y una renovada inestabilidad social. La actual forma escrita del Plan Azul y Blanco parece muy similar, en muchos de los aspectos que no tienen que ver con la problemática guerra-paz, el programa del FLSN. Alfredo César, el candidato a diputado número 1 por Managua, se proclama "sandinista" y admirador de Sandino, insistiendo en "la traición" del FSLN y la revolución y oponiendo Sandinismo a Frentismo. Los principales dirigentes de la UNO se identifican con la lucha antisomocista, aunque esto se contradice con bastante de sus candidatos a diputados que fueron parte del aparato somocista e incluso miembros de la Guardia Nacional. El "himno" de campaña de la UNO transmite la promesa de la unidad nacional y de la paz: "Uno somos todos, todos somos uno... Estamos contentos de encontrar la libertad".

En las imágenes de su campaña proyectan a la UNO como vanguardia del pueblo más pobre: mercaderas, lustradores, mendigos, vendedores callejeros, lúmpenes... Los más pobres de los sectores urbanos más pobres aparecen respaldando esta opción. Utilizan también permanentemente la imagen del Cardenal Obando: abrazando a doña Violeta, bendiciéndola, fragmentos de sus homilías, etc. El tema religioso se emplea constantemente, aunque de forma sutil. Casi todo un spot televisivo de 10 minutos lo montaron con imágenes de miseria sobre el canto de una especie de salmo: "Sálvanos, Señor, contigo triunfaremos..." "Para Dios la gloria y para Violeta la victoria", decía una pancarta en una de las movilizaciones de la UNO.

FSLN: "Ganamos ¡y adelante!"

En octubre, el FSLN aceptó el reto de la UNO de convertir la campaña en un referéndum sobre la legitimidad del proceso de liberación nacional vanguardizado por los sandinistas. Las consignas electorales del FSLN "-Ganamos ¡y adelante!" y "Todo será mejor"- proyectan el gran logro de estos 10 años: la derrota estratégica de la contra, paz conquistada por la valentía del pueblo, cuya última etapa está ya a la vuelta de la esquina. Pero en su campaña, los sandinistas apenas proyectan victorias militares. Ese es el "pasado", a punto de ser superado definitivamente. El énfasis se hace en los logros económicos y sociales de otros años y en el futuro, un futuro de paz.

Profesionales, estudiantes, mujeres, pobladores, trabajadores, sindicalistas, médicos, hablan sobre los avances conseguidos con la revolución. Si se habla del "pasado" es para hablar de los logros que se alcanzaron, a pesar de todas las limitaciones. En el programa sandinista se plantean importantes metas de crecimiento económico y desarrollo social. "El FSLN quiere que le den la oportunidad de demostrar lo que puede hace en un país en paz", dijo el actual Vicecanciller y candidato a diputado José León Talavera, resumiendo así uno de los ejes que atraviesa toda la campaña sandinista.

La campaña del FSLN durante el período de inscripciones tampoco favoreció el que se pensara en la posibilidad de más inestabilidad social. Se proyecta la continuación de la política de concertación económica con el sector empresarial y en el "todo será mejor" no se incorpora de momento, crítica a los errores del pasado ni señalamientos de las muchas tareas que la revolución tiene aún pendientes: las injusticias y miserias sociales que están sin resolver.

La lógica de fondo es que la revolución ha sido buena y con la paz va a ser mejor. Al igual que la UNO culpa a los sandinistas de la crisis económica, el FSLN culpa de la guerra a los principales dirigentes de la UNO. Reuniones de doña Violeta con el coronel Bermúdez en Managua, donaciones de Julio Somoza para el financiamiento de la UNO Miami, imágenes de Alfredo César "Pedrín" Chamorro, Azucena Ferrey, Roberto Urroz y otros candidatos de la UNO en los cercanos tiempos en que dirigían el Directorio contrarrevolucionario. A pesar de estas imágenes, el FSLN pide el voto con otra consigna: "SI a la Paz, NO a la contra".

El FSLN proyecta un futuro de paz, de estabilidad y de crecimiento económico, dejando que el pueblo concluya que la UNO representa la vuelta a un pasado sin justicia y en guerra. Aunque el FSLN ha intentado dirigir su campaña también hacia los indecisos - y esto, por el tipo de candidatos municipales seleccionados las dos campañas, en sus líneas gruesas, han estado dirigidas, al menos hasta octubre, a los más convencidos y no a los indecisos. Como en todas las contiendas bipartidistas, se evitan en ambas campañas los temas que podrían asustar a los indecisos, los aspectos más polémicos y los ataques directos al enemigo, que podrían producir un efecto boomerang.

Con ocasión del fin del cese al fuego, el FSLN ha empezado a atacar mucho más frontalmente a la UNO por su vinculación con somocistas y con "zancudos: (pactistas con el somocismo). Claudia Chamorro, una de las dos hijas de doña Violeta - la otra Cristiana, dirige "La Prensa" - hizo pública una carta lamentando que postulan a su madre se encuentren los antiguos enemigos de su padre, Pedro Joaquín Chamorro, asesinado por Somoza.

Aparte de estas dos grandes opciones electorales, la ultra-derechista de la UNO - liquidar la revolución - y la del FSLN - consolidar la revolución -, existen otras dos grandes opciones electorales: la que representan los partidos de centro, entre ellos el PSC - reformar la revolución - y la de los 3 partidos de ultra-izquierda - radicalizar la revolución -. Hacemos un breve resumen de algunos de los principales puntos del programa de estas 4 grandes opciones representadas en la alianza UNO y en los partidos FSLN, PSC y MAP-ML.

El futuro de la campaña es la lucha por los indecisos

A pesar de que hasta ahora el FSLN y la UNO privilegian a los convencidos de un lado y otro, la realidad es que la mitad de la población no se encuentra en las filas de esos convencidos. Desde julio, todos los sondeos muestran que casi la mitad o más de la mitad de la población no responde a la pregunta de por quién votará, dice que no sabe o dice que ese abstendrá en las elecciones. En los meses de campaña propiamente dicha - se inicia a comienzos de diciembre- la contienda dará probablemente un giro, intensificándose la lucha para captar el voto indeciso.

¿Quienes son los indecisos? ¿Por qué no están decididos? ¿Cuales son los motivos de su indefinición? Responder adecuadamente a estas preguntas ocupará prioritariamente la atención de los partidos en sus campañas hasta llegar al 25 de febrero.

¿Quiénes son los indecisos?

Mostrarse indeciso ante un encuestador no significa en Nicaragua lo que en otros países de la región: miedo a la represión oficial. Esto se demuestra observando que en otras preguntas de índole claramente política la gente se expresa y los que "no saben" o "no responden" son mucho menos: entre un 15% o 20%. Según la más reciente encuesta de INOP-ITZTANI, sólo un 15% del total de los indecisos y abstencionistas mostraron falta de confianza o temor durante la entrevista (Los temerosos fueron un 10% en el total de los encuestados).

Las encuestas de ECO, S.A. e INOP-ITZTANI realizadas en octubre analizaron por primera vez la cuestión de la indecisión y abstención. ECO registró que un 78% de la población en edad de votar piensa hacerlo. Para INOP son el 83%. En la encuesta de ECO los indecisos (el 55% que no opta por ningún candidato) se dividen en dos grupos:

1) los abstencionistas, que no muestran intención de votar (22% de la población)
2) los indecisos, que dicen que van a votar, pero no dicen por quién (33% de la población).

Según la encuesta, las mujeres tienden a ser levemente más indecisas que los hombres y los viejos levemente más indecisos que los jóvenes. En cuanto a su ocupación, los grupos que tienen niveles de indecisión superiores a un 33% son los estudiantes, obreros urbanos, comerciantes, amas de casas, agricultores y desempleados, mientras que los profesionales, técnicos, maestros, artesanos, cooperativistas, obreros agrícolas y militares muestran grados menores de indecisión. Por otro análisis hecho por ITZTANI en 1988 sobre el apoliticismo, sabemos que los grupos de menor definición política son el sector informal urbano, las amas de casa, los desempleados, las capas medias del sector privado y la clase obrera del mismo sector. La encuesta de INOP-ITZTANI de octubre/89 indica que no hay diferencias significativas entre los indecisos y los convencidos en cuanto a sus ingresos, educación o preferencia religiosa.

¿Por qué son indecisos?

La encuesta de ECO, S.A. fracasó en su intento de sondear los motivos y actitudes de los indecisos. Un 32% respondió que todavía es prematuro para decidir. Un 23% indicó que no quería responder, porque el voto es secreto. Y casi un 40% no respondió nada a la pregunta: "Si no sabe por quién votar, ¿cuál es la causa?".

Los que se declaran abstencionistas fueron más abiertos sobre sus motivos. Casi un 60% dice que no va a votar "porque ningún partido sirve", "porque con votar no se resuelve nada" o "porque la política no me interesa".

A la pregunta de INOP-ITZTANI, "¿Cuánto le interesa a usted la política?", un 49% de los indecisos y abstencionistas respondieron "Nada" y un 41% "Poco". Es una realidad que en Nicaragua existe cansancio ante la política partidaria.

Según estos datos, el país se divide en dos grandes grupos: dos tercios que están cansados de la retórica política, no creen en la política y quieren evitar los compromisos partidarios, frente a un tercio de los nicaragüenses que viven de la discusión política partidaria y tienen claros compromisos políticos.

De mucha importancia es el juicio de los indecisos sobre la gestión del gobierno revolucionario:

Cuadro 2


Ventajas y desventajas de la UNO ante los indecisos

Según el Cuadro 2, parecería que la UNO tiene una leve ventaja entre los indecisos, porque un 47% de ellos califica al gobierno de Daniel Ortega como malo o pésimo. En esto radica la gran esperanza de la UNO y del gobierno de los Estados Unidos: en que la crisis económica y la debilidad del gobierno para solucionarla les den la victoria.

Cuadro 3



Cuadro 4



Cuadro 5



Cuadro 6


Sin duda, la crisis económica es una ventaja de la UNO, pero el problema de la UNO no es el FSLN, el gobierno de Nicaragua o Daniel Ortega, sino el mismo pueblo de Nicaragua. La desventaja principal de la UNO es el perfil progresista y antimperialista de los indecisos, que chocan con el claro alineamiento de la UNO y de sus principales dirigentes con el gobierno de los Estados Unidos.

Según la más reciente encuesta de INOP-ITZTANI, sólo un 19% de los indecisos cree que la causa de la crisis económica es la administración sandinista. A pesar de eso, la UNO hace el mayor énfasis de su campaña en esta afirmación. UN 60% de los indecisos cree que la agresión norteamericana es la causa de principal (30%) o parcial (30%) de la crisis económica.

Un 57% de los indecisos cree que la contra debe desarmarse, frente a un 24% que opina que debe mantenerse armada. Entre todos los partidos, sólo el FSLN insiste en la desmovilización ay el desarme de los contras, mientras que Estados Unidos los siguen financiando y la UNO y los partidos de centro guardan silencio o son ambiguos frente a las actividades contrarrevolucionarias, aun cuando incluyen el asesinato de civiles.

Un 71% de los indecisos cree que los Estados Unidos debe retirar toda presencia militar de Centroamérica, un 52% opina que los Estados Unidos no está contribuyendo a la paz en Nicaragua y un 77% opina que los Estados Unidos debe levantar su bloqueo económico a Nicaragua. Sin embargo, la Uno depende de ese bloqueó- y de la crisis que ese bloqueo acentúa para tener algún chance de victoria en febrero.

Según la misma encuesta de INOP-ITZTANI, un 59% de los indecisos cree que la política de los Estados Unidos hacia Nicaragua es mala o pésima mientras que un 60% opina que la política de la URSS hacia Nicaragua es excelente o buena.

Un 58% cree que la política de Cuba es excelente o buena y un 66% cree que la Comunidad Económica Europea tiene una política exterior excelente o buena.

Aunque la UNO hace campaña acusando al gobierno de violación de los derechos humanos, sólo un 285 de los indecisos cree que estos derechos se violan en Nicaragua, mientras que un 72% opina que se respetan.

La encuesta de INOP-ITZTANI demuestra claramente que la mayoría de la población cree que la calidad de la vida es hoy mejor en Nicaragua que durante el somocismo. Un 76% de la población en edad de votar opina que los ciudadanos tienen ahora más participación en la vida del país, un 73% y un 68% opina que el gobierno revolucionario se preocupa más por los derechos de la mujer y de los niños respectivamente, un 52% cree que la educación es mejor y un 60% que los servicios de salud son hoy mejores que antes, a pesar del grave deterioro que han sufrido desde 1983 cuando la guerra empezó a desarticular.

Con tan claro rechazo al pasado somocista, las fotos de Violeta Chamorro al lado de somocistas o el financiamiento que ha recibido la UNO de los somocistas exiliados en los Estados Unidos no benefician la campaña de la ultra-derecha.

La UNO utiliza claramente la imagen del Cardenal Obando en su campaña, pero un 51% de los indecisos opina que la Iglesia no debe participar en la vida política del país, cifra que es levemente más alta que la de los ya definidos y que opinan que sí debe participar.

Frente a la pregunta de INOP-ITZTANI, "¿Quien cree Ud. que va a ganar las elecciones de febrero de 1990?", un 32% opinó que Daniel Ortega y un 13% que Violeta Chamorro, lo que representa un margen de 2 a 1 favor del Presidente. Frente a la misma pregunta, un 41% de los indecisos opinó que ganaría Daniel Ortega frente a un 21% que opinó que Violeta chamorro sería la triunfadora, lo que significa un margen de 2 a 1 a favor del Presidente. Se sabe que la convicción sobre quién va a ganar tiene mucha influencia para decidir el voto de los indecisos.

Ventajas y desventajas del FSLN ante los indecisos

La gran ventaja del FSLN sobre la UNO, y sobre cualquier otro partido, es su extensa y sólida organización. Todas las encuestas demuestran que Violeta Chamorro es más popular que su "partido" -una alianza de partidos, tan heterogénea que el Presidente Ortega hizo esta comparación: "Es como que agarremos un nacatamal y lo revolvamos con un mondongo"-. Las encuestas revelan también que el FSLN como partido tiene más apoyo que su candidato.

El FSLN, con sus centenares de Comités de Acción Electoral (CAE), tiene capacidad de llegar a todos los rincones del país, a excepción de las zonas en donde la contra distribuye propaganda a favor de la UNO e intimida a la población que piensa votar por los sandinistas.

Durante el tiempo de pre-campaña correspondiente al período de inscripciones, los CAE del FSLN estuvieron realizando únicamente tareas cívicas para asegurar una inscripción masiva, pues ésta era una tarea primordial para la legitimación de la campaña "hacia afuera". Terminada la inscripción en octubre, la campaña "hacia adentro" será priorizada. Ninguno de los otros partidos tiene la capacidad que tiene el FSLN de hacer campaña casas por casa. Según las estimaciones de INOP-ITZTANI, el FSLN cuenta con 180 mil nicaragüense que simpatizan con el FSLN y se identifican con el partido, aunque no son sus miembros. No dos, pero un número significativo de ellos -uno 20 mil según cálculos del FSLN- estarían dispuesto de inmediato a participar en todas las actividades electorales de los CAE.

Entonces, ¿todo juega a favor del Frente? La verdad es que si tiene ventajas en las actividades anti-imperialistas del pueblo nicaragüense y en su organización partidaria, como partido se enfrenta con tres desventajas fundamentales:

1) el incremento de las acciones de la contrarrevolución y el temor que al servicio militar tienen los indecisos;
2) la crisis económica y la posibilidad de que la inflación se dispare de nuevo dando a la población una imagen de que los sandinistas no son capaces de controlar la economía;
3) el verticalismo y otros hábitos que van adquiriendo cualquier partido que está en el poder y que lo desgastan y hacen menos atractiva su imagen.

Respecto al primer problema, un 53% de los indecisos cree que la cantidad de soldados del Ejército Popular Sandinista debe ser disminuida, sólo un 7% cree que debe ser aumentada y un 21% opina que debe mantenerse en su número actual. Con la reciente infiltración de 2 mil contrarrevolucionarios dentro del país y la no prórroga del ceses al fuego, la preocupación por la guerra y el servicio militar está de nuevo a flor de piel y puede crear dificultades electorales al FSLN.

En ese clima, la UNO podría cosechar votos de muchos de los indecisos con la bandera de la abolición del servicio militar. Aunque el cansancio por la guerra, y la crisis económica y un cierto desencanto o desilusión con el FSLN no significan un traslado de la conciencia de los indecisos al campo enemigo - como lo demuestran las actitudes progresistas de los indecisos -para un pueblo tan sediento de paz y estabilidad, el espectro de la guerra puede alimentarla convicción de que "seis años más de sandinismo sean seis años de lo mismo", como proclama la UNO.

Frente a la pregunta de INOP-ITZTANI, "Si usted fuera presidente de nuestro país, ¿qué problema trataría de resolver en primer lugar?", un 61% de los indecisos respondió que eran los problemas de la economía, los de los servicios sociales y el desempleo y bajos salarios. Es más que obvio que el gobierno no puede solucionar estos problemas antes de las elecciones. Si trata de utilizar el aparato estatal para redistribuir recursos al pueblo, tendría que hacerlo con emisión inorgánica de dinero y esto sólo provocaría una nueva espiral inflacionaria, acertando la desconfianza en la capacidad del gobierno para administrar la economía. La única salida posible del FSLN frente a al crisis económica es volver a "pegarse" más al pueblo rompiendo el verticalismo que ha caracterizado su manejo de la economía.

Según INOP-ITZTANI, un 57% de los indecisos identifica la propiedad privada como el derecho humano más importante. La mayoría de estos indecisos no son capitalistas temerosos de ser expropiados y sólo se puede comprender su actitud como una reacción a una tendencia excesivamente estatista y verticalista que ha tenido el FSLN en el manejo de la economía. La población menos politizada está cansada de la retórica de sacrificio y de movilizaciones dirigidas desde arriba y por el bien del país, sin disponer a la par de suficientes espacios para luchar por sus propios intereses y por la satisfacción de sus necesidades inmediatas en el ámbito local.

Aquí puede encontrarse la explicación de las diferencias que la encuesta de INOP-ITZTANI descubrió en la intencionalidad del voto al comparar las elecciones para alcaldes y las elecciones nacionales para presidentes:

Para los indecisos, tanto el FSLN como la UNO, atraen poco con sus campañas tan dirigidas hacia el problema de la revolución entendida más como proceso de liberación nacional que como solución de problemas prácticos. Por otra parte, los partidos de centro y de ultra-izquierda muestran mayor capacidad de captar votos a nivel local, especialmente entre los indecisos.

El programa del FSLN fue elaborado de una forma tan democrática que es ejemplar para cualquier otro países del hemisferio: consulta con los gremios, las organizaciones populares y con los gobiernos de las regiones sobre las necesidades del pueblo. Pero en esta Nicaragua asediada por los Estados Unidos y empobrecida por la guerra, todavía falta la consulta a nivel de la base no ligada con el partido para hacer reajustes del programa a nivel local.


Cuadro 7


Dados los niveles de escepticismo frente a la retórica política, es crucial que le mismo pueblo empiece a elaborar su propio programa a nivel de calles y comarcas. Hasta ahora, el programa electoral del FSLN ha tenido sobre todo el carácter de un plan de trabajo del gobierno y del partido. Hace falta un plan de lucha, con el que el mismo pueblo gestione la solución de sus expectativas inmediatas, aunque dar este paso aumenta tensiones sociales.

Los indecisos no se distinguen de los más convencidos por su nivel de participación en actividades comunales del barrio o comarca. Un 38% y un 34% de los convencidos y de los indecisos respectivamente dice que participan en actividades comunales. En la medida en que los sandinistas se queden a nivel de retórica en su programa de gobierno y no logren involucrarse con la gente en sus actividades locales no lograrán avanzar entre los indecisos.

Resuelto con éxito el proceso de inscripciones, le FLSN y los miembros de los Comités de Acción Electoral pasaron definir su campaña en Managua. Los sandinistas priorizan el trabajo a nivel horizontal en los territorios que comprende cada junta electoral sobre el trabajo hecho entre los gremios de profesores, sindicatos y otros. El documento da prioridad al trabajo comunal, juvenil y femenino.

El proceso de formación de los activistas de los CAE consiste en desarrollar en sus integrantes la capacidad de decidir iniciativas propias, en enseñarles a leer e interpretar la realidad, en capacitarlos para que puedan improvisar soluciones correctas a los problemas políticos de cualquier tipo. La primera tarea de los CAE es identificar los intereses reales de la población, escuchar para poder después moviliza a la población. "Mientras más movilización popular haya, más votos revolucionarios habrá. De lo contrario, lo votos podrán ser más atraídos por la derecha."

Esta estrategia puede incrementar las tensiones sociales a nivel de las comunidades. Hay demasiados sandinistas de base que no aguantan que los representantes de la UNO y de la burguesía se apoderen tan fácilmente de la bandera de la lucha contra la pobreza. Por esto, la campaña irá desarrollándose probablemente con contenidos locales más concretos y con una atención prioritaria en los intereses de las mayorías pobres.

Ventajas y desventajas del centro y de la ultraizquierda ante los indecisos

Si el FSLN y la UNO siguen dirigiéndose más a los convencidos que a los indecisos y no logran incorporar las demandas cotidianas del pueblo en su campaña, tanto el centro como la ultraizquierda podrían tener ciertas ventajas, particularmente a nivel local, como la demuestra el cuadro 3. La izquierda podría quitar votos al FSLN y el PSC y el PCD a la UNO.

Frente al voto indeciso, el centro tiene más ventajas que la ultraizquierda. Para que ésta ganara el voto de los indecisos con su propuesta revolucionaria necesitarían una organización masiva para contestar al FSLN en las mismas bases. Sólo el contacto y la escucha directa de sus propuestas podría ganarles más votos que los que tienen asegurados de sus propios militantes. Los tres pequeños partidos de ultraizquierda (MAP-ML, PRT y MUR) no tienen capacidad organizativa para poder traducir sus posiciones teóricas en acciones comunales concretas a nivel local.

El mensaje de reforma el proceso revolucionario que plantea el centro podría tener atractivos para el voto indeciso. A diferencia de la ultraizquierda, el centro no está pidiendo a la población indecisa y más pasiva políticamente que sean más activos. Su mensaje, particularmente el del PCD, da el voto indeciso una fácil salida. En medio de la disputa entre el FSLN y la UNO sobre la guerra y las contradicciones con Estados Unidos, el centro dice: Un voto por nosotros es un voto por la moderación, por una evolución más tranquila de la sociedad nicaragüense y no por una revolución mal concebida como la del FSLN o una vuelta revolucionaria al pasado como propone la UNO.

La paz y la estabilidad, tan deseadas por la población de menor politización, por lo menos "heroicos", provocan a la vez una tentación y una frustración. Con realismo, los indecisos saben que continuar con el FSLN y continuar el proceso de liberación nacional frente a la hostilidad de Estados Unidos significará nuevos costos para esa paz tan anhelada. Pero con el mismo realismo, saben que una victoria de la UNO convertiría a Nicaragua en un país ingobernable y mucho menos estable que el que ha edificado el FSLN.

"Los sandinistas son más fuertes. ¿Qué haría Violeta Chamorro de presidente si los sandinistas tienen el ejército y la policía? "Los indecisos conocen bien el radicalismo de los convencidos y escuchan de los sandinistas de base que el gobierno tienen sus manos atadas por la diplomacia y que es por eso la postergación de más reforma agraria y la concertación económica. "Si la UNO gana, los sandinistas harían huelgas en todo el país, y ¿quién podría controlarlos? Son capaces de volver a la montaña... ¿Qué paz ganaremos con la UNO?" Así piensan muchos indecisos. Y ese pensamiento puede inclinarlos a votar por el FSLN.

Entre una vuelta a un conocido pasado en el que los ricos gobernaron bajo la hegemonía de los Estados Unidos y los sacrificios de seguir adelante con el proceso de liberación nacional, el centro presenta una salida menos traumática: reformar y moderar al FSLN a través de debates en la Asamblea legislativa. El discurso de Clemente Guido a la población más pasiva en las elecciones de 1984 representa una salida fácil para una opción difícil: "Tú debes tener un momento de dignidad: ¡vota verde!". A esa "dignidad" que cuesta sólo segundos se esfuerzo apelan también ahora los conservadores. EL gran problema del PCD es cómo comunicar al pueblo un mensaje tan simple y tan complejo basándose y sólo en su tradición histórica y con tan poca capacidad organizativa.

Con la incorporación de Eden Pastora a las filas del PSC, es posible que su protagonismo, su agresividad contra el sandinismo y su retórica populista sólo sirvan para quitarle votos de convencidos a la UNO. Aunque el programa escrito del PSC se diferencia del de la UNO, su propaganda real no es tan distintiva. Tampoco juega el centro socialcristiano al voto pasivo o cobarde en la forma en que tiende a hacerlo el PCD.

Lo más probable es que la falta de organización y la tendencia a votar por quien se espera sea el ganador descalifique finalmente al centro y a la ultraizquierda. La estrategia del centro, esencialmente post-electoral, esperando jugar un papel clave al interior de la Asamblea Nacional en el caso de que ni el FSLN ni la UNO logren allí una mayoría absoluta, sigue en pie. Y si la UNO y el FSLN no consiguen transformar sus campañas, el centro podría ganar espacios que le permitan jugar ese papel de reformador de la revolución por la vía legislativa.

En esta encrucijada, la campaña "hacia afuera", la que se hace contra el boicot electoral de los Estados Unidos, no ha terminado e incluso podría tener más relieve desde que, con la ruptura del cese al fuego, el conflicto entre Nicaragua y los Estados Unidos volvió a ser noticia mundial. Sin embargo, el voto indeciso de un 50% de la población nicaragüense y la lucha entre los partidos por ese voto significa que la campaña "hacia adentro" irá cada vez más en serio sin que nadie pueda cantar todavía victoria.

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