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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 98 | Octubre 1989
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Internacional

La URSS ante el conflicto USA-Nicaragua

Texto de la declaración del Canciller soviético Eduard Shevardnadze en Managua "Compañeros, señoras y señores: Tengo el agrado de entrevistarme con representante de la prensa en la ciudad...

Equipo Envío

Texto de la declaración del Canciller soviético Eduard Shevardnadze en Managua

"Compañeros, señoras y señores:
Tengo el agrado de entrevistarme con representante de la prensa en la ciudad de Managua, en ocasión de la primera visita del Ministro de Relaciones Exteriores soviético.

Ya desde hace mucho tiempo me proponía visitar su legendario país y me complace el hecho de que pueda hacerlo el año del décimo aniversario de la Revolución Sandinista y en vísperas de la etapa nueva en la historia de Nicaragua que representa la realización de las elecciones, sumamente importantes tanto para el pueblo nicaragüense como para el futuro del país.

La Unión Soviética y Nicaragua son Estados amigos y próximos uno a otro.

Hemos establecido un diálogo político de carácter beneficio y constructivo, que ha revelado la comunidad de enfoques frente a la mayoría de los problemas mundiales. A este proceso contribuyen los contactos regulares entre Mijail S. Gorbachov y Daniel Ortega, y las consultas permanentes entre nuestras cancillerías.

Mantenemos contactos estrechos por la vía interparlamentaria, entre nuestras organizaciones sociales, asociaciones científicas y culturales. Desarrollamos un intercambio humanitario que abre posibilidades para el conocimiento mutuo de la historia, tradiciones y culturas de nuestros pueblos.

Nos complace que en un momento difícil para Nicaragua, hayamos logrado ayudarles a solucionar varios problemas sociales de carácter primordial, a superar las consecuencias de desastres naturales. Por nuestra parte, estamos agradecidos a los nicaragüenses, quienes hicieron eco al dolor de la Armenia soviética que sufrió un terremoto devastador.

Nosotros contamos con una experiencia positiva de cooperación, así como con las buenas tradiciones que se han formado en las relaciones entre ambos países. En los últimos años la URSS ha suministrado a Nicaragua mercancías de carácter civil por el valor de un mil 400 millones de rublos. Se han realizado más de 40 proyectos conjuntos. La ayuda gratuita llegó hasta 300 millones de rublos.

Pero la vida plantea tareas nuevas. Actualmente, Nicaragua sale de la guerra que se le ha impuesto, marcha hacia las elecciones. Estamos seguros de que la paz llegará por fin a la tierra nicaragüense.

Por supuesto, se requerirá adecuar debidamente nuestros intercambios económicos, reorientarnos fundamentalmente a los fines del desarrollo económico-social.

Como es del conocimiento de ustedes, la Unión Soviética, según lo coordinado con la Dirección de Nicaragua ha suspendido temporalmente el suministro de armas al Gobierno nicaragüense. Ahora éste enfrenta otros problemas, tiene otras necesidades, y es por eso que hemos dedicado una gran parte de nuestras negociaciones a la cuestión de cómo podría la Unión Soviética responder a nuevos requerimientos de Nicaragua.

Hemos llegado a un entendimiento mutuo y total en esta materia.

Nos impresionó mucho el programa de estabilización de la situación económica, elaborado por el Gobierno de Nicaragua. Es un programa de carácter realista. El mismo hecho de que se haya levado a cabo tal plan evidencia las aspiraciones pacíficas de Nicaragua. Un Estado con miras a la lucha y a la confrontación nunca plantearía conceptos de ese género.

Creo que toda la comunidad internacional debe ayudar a Nicaragua en la solución de tareas orientadas a mejorar el bienestar de su pueblo.

Antes de mi viaje a los Estados Unidos para sostener negociaciones con el Presidente de Estado James Baker, tuvimos consultas con nuestros amigos nicaragüenses sobre los problemas relacionados con el desarrollo de la situación en Centroamérica. Ya en los Estados Unidos llevamos a cabo las negociaciones, tomando en cuenta la opinión de nuestros amigos nicaragüenses. Por nuestra parte, hemos informado a la Dirección de Nicaragua sobre el carácter y el contenido de nuestras pláticas en Washigton y Wyoming.

Puedo decirles que las discusiones en los Estados Unidos, en general, han sido útiles. Tuve la impresión de que la política consecuente, flexible y constructiva de Nicaragua en las cuestiones del arreglo político, constituye un argumento fuerte.

Nuestro intercambio de opiniones con la Dirección Sandinista, también ha demostrado que el Gobierno de Nicaragua está dispuesto a llevar la iniciativa en la búsqueda de los caminos que permitan avanzar en las cuestiones del arreglo político.

Durante las pláticas con nosotros, la parte nicaragüense subrayó la importancia de que las reuniones de los cinco presidentes centroamericanos tengan un carácter regular. Nosotros también consideramos importante tal práctica, que puede servir del ejemplo para otras regiones.

Estamos de acuerdo con los amigos nicaragüenses en que los cinco países de Centroamérica tienen que sostener negociaciones en torno a los asuntos pendientes de cooperación en la región y sobre las cuestiones de seguridad, verificación y control, según el Acuerdo de Guatemala. Compartimos la opinión de la necesidad e crear un permanente mecanismo negociador para considerar los problemas referentes a niveles de fuerzas armadas y de armamentos en los países de la región, la liquidación de bases militares foráneas y el retiro de consejeros militares extranjeros, así como para elaborar medidas, rigurosas y comprensivas, para garantizar la confianza y el control sobre los compromisos de las partes sobre estos temas.

Quisiera mencionar especialmente el siguiente aspecto del futuro arreglo, que tiene mucha importancia. La estabilidad en la región requiere mantener tal equilibrio de fuerzas que cada país de Centroamérica tenga las fuerzas armadas suficientes para los fines de defensa y no más.

Naturalmente, esto va a exigir discusiones serias, concordancias de criterios y niveles de tropas y armamentos.

Me parece que en esta cuestión la URSS y los Estados Unidos podrían prestar ayuda a los países de la región, también en la definición de los posibles acuerdos que se logren. También es posible una variante si las dos potencias actuaran como garantes del acuerdo regional del equilibrio de las fuerzas.

El Gobierno de Nicaragua declaró su disposición de suspender hasta las elecciones la adquisición de armas, si los contras cesan totalmente las acciones bélicas.

Ante el hecho de que la situación obliga a adquirir cierto tipo de armas ligeras y municiones en el período anterior a las elecciones, el Gobierno de Nicaragua podría anunciar cada adquisición e importación de tales armamentos y municiones.

Consideramos que esto constituye un paso audaz que evidencia la transparencia y honradez de la posición del Gobierno de Nicaragua.

La Unión Soviética apoya completamente las iniciativas de la Dirección nicaragüense. Vamos a contribuir a su implementación. En ese contexto, estamos dispuestos a mantener contactos con todas las partes involucradas en la situación de conflicto de Centroamérica, entre ellas con los mismos Estados de la región, inclusive con aquellos con los que no tenemos relaciones diplomáticas. Esto se refiere, por supuesto, tanto al Gobierno de El Salvador como al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.

A este propósito, consideramos que han madurado las condiciones para el establecimiento de relaciones diplomáticas con cada país centroamericano y estamos listos a hacerlo con cada país que así lo desee.

Las iniciativas del Gobierno de Nicaragua, encaminadas a consolidar el orden jurídico internacional, a elevar el papel de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, así como a garantizar los derechos humanos tienen mucha resonancia. Ya visitan el país los miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, numerosas delegaciones extranjeras, entre ellas grupos de congresistas de los Estados Unidos, a quienes se les da la oportunidad de visitar cárceles y conversar libremente con los prisioneros. Es decir, de cerciorarse personalmente de cómo está el problema de los derechos humanos en Nicaragua. Hemos sido testigos de que el Gobierno nicaragüense crea todas las condiciones necesarias para que los ex-miembros de la oposición armada regresen a la Patria. Fue decretada y efectuada una amplia amnistía y fue concertado el Acuerdo con 20 partidos opositores, que definió las condiciones para que se celebraran elecciones libres y limpias.

Merece también todo apoyo la postura del Gobierno de Nicaragua a favor de establecer una cooperación de los países de la región en la esfera de la lucha contra el tráfico ilícito de drogas. Nicaragua se ha adherido a la Convención de Viena de lucha contra el narcotráfico.

Las pláticas en Managua nos han vuelto a convencer de que el Gobierno de Nicaragua anhela la paz y desea sinceramente que el pueblo nicaragüense viva en condiciones de libertad y democracia.

Hemos llegado al entendimiento común de que es útil y necesario continuar un diálogo serio con los Estados Unidos de Norteamérica sobre los problemas de Centroamérica.

Hemos sido testigos de la campaña preelectoral, iniciada en Nicaragua, con la participación de todas las fuerzas políticas y con la presencia de observadores internacionales. Ayer conversé con los Jefes de las Misiones de la ONU y de la OEA que observan cómo se preparan y van a celebrarse las elecciones. Ellos me comunicaron que el Gobierno de Nicaragua creó todas las condiciones necesarias para que su misión sea cumplida exitosamente. Debo destacar que no hay muchos Gobiernos que consentirían en invitar a su país con tales propósitos a observadores extranjeros, ya que se trata de problemas netamente internos. Esto evidencia la sinceridad y la honestidad del Gobierno nicaragüense y su confianza en el apoyo de parte del pueblo.

Con plena razón, la parte nicaragüense manifiesta su esperanza de que otros Estados centroamericanos, que han asumido compromisos similares, los cumplan también. Nosotros apoyamos tal postura.

La Unión Soviética parte de que los resultados de las elecciones libres y democráticas en Nicaragua sean respetados por todos los Estados, ante todo por los Estados Unidos, y lleven a la normalización de sus relaciones con Nicaragua.

Nosotros hemos discutido la situación de Panamá y nos hemos pronunciado decididamente contra la intromisión de cualquier forma en sus asuntos internos, de donde sea que provenga.

En general, estamos satisfechos con los resultados de las negociaciones en Managua. Nos llenaron de esperanza en que triunfen por fin la paz y la tranquilidad en Centroamérica.

A pesar de la brevedad de la visita, hemos tenido la oportunidad de hablar con los nicaragüenses en las calles de la ciudad. Nos han impresionado gratamente su optimismo, su fe en un porvenir mejor del país, su decisión de defender el derecho a la libertad de elección y su actitud positiva respecto a los pasos que emprende el Gobierno.

Quisiera agradecer al Presidente de la República, a los miembros de la Dirección Nacional del FSLN y a todos los colegas que han participado en las negociaciones. Nos llevamos vivas impresiones de la hospitalidad y de la benevolencia del pueblo heroico de Nicaragua. Quisiéramos expresarle nuestra gratitud y desearles felicidad y bienestar.

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