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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 97 | Septiembre 1989
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Nicaragua

Los candidatos: rayado el cuadro electoral

Violeta Barrios, la viuda del periodista Pedro Joaquín Chamorro, y el liberal Virgilio Godoy seán los candidatos que disputarán el poder al sandinismo desde la coalición de derecha UNO. La elección de Violeta y Virgilio provocó grandes polémicas en la derecha. Pero, tras 48 horas el gobierno de Estados Unidos impuso la calma y la "unidad" de la UNO quedó consagrada en torno a la fórmula Violeta-Virgilio

Equipo Envío

Las elección de los candidatos a presidente y vicepresidente de la República por los partidos opositores al sandinismo ha dejado casi rayado el cuadro para las elecciones de febrero de 1990. El 2 de septiembre se anunciaba que Violeta Barrios viuda de Chamorro y Virgilio Godoy serían los candidatos que disputarían el poder al sandinismo desde la coalición de extrema derecha llamada UNO, en la que se agrupan hoy 14 partidos: PNC, APC, PLI, PLC, PALI, PPSC, PDCN, PAN PSD, PSN, PCdeN, MDN, PIAC Y ANC.

Una selección polémica

La elección de Violeta y Virgilio provocó grandes polémicas: el PNC, y el PLIC, el PDCN y el PAN criticaron abiertamente la elección del docatror Godoy, dirigente del PLI. Coordinados pro el COSEP, tenían tres falcos de lucha: por un lado, con el PSN, el PPSC y el PCdeN; por el otro con el PLI; y por le otro con el PIAC y el ANC. La polémica fue encendida. Tras estas 48 horas que conmovieron a la derecha nicaragüense, el gobierno norteamericano impuso la calma y la "unidad" y la fórmula Virgilio-Violeta quedó consagrada.

Mientras, otros partidos, el PSC el PLIUN y el PCD empezaban a ocupar sus espacios televisivos con el discurso abiertamente opuesto al a revolución de sus candidatos recién designados; el MUR, el MAP-ML y el PRT ratificaban desde sus posiciones de ultra-izquierda su crítica al programa económico de la revolución y el FSLN lanzaba su consigna para las elecciones: "Ganamos..... ¡y adelante!".

Para la mayoría de los lectores será casi imposible entender los más recientes altibajos de la política nicaragüense, expresados con esta ristra de letras. Para comprender mejor l actual dinámica político-electoral es necesario desvelar los intereses que se esconden tras estas más de 20 siglas y las perspectivas que tiene cada grupo político en las próximas elecciones. A este único tema dedicamos el análisis de coyuntura de este mes.

Managua y Tela afectan la estrategia de Bush

Entre el 19 de julio y el 7 de agosto, se produjeron tres importantes acontecimientos políticos que han venido a influir decisivamente en esta etapa del conflicto histórico entre Estados Unidos y Nicaragua.

La celebración multitudinaria del décimo aniversario de la revolución sandinista, a pesar de la crisis económica que tanto afecta a los sectores populares, fue el primero de estos acontecimientos. Sorprendió a muchos sectores opositores al gobierno de Nicaragua y al gobierno de Estados Unidos.

Los acuerdos firmados entre el gobierno, de Nicaragua y los 21 partidos políticos del país, que sellaron un consenso nacional sobre los mecanismos de la ley electoral para garantizar con ellos la pureza del proceso de aquí a las elecciones, legitimando así ese proceso, fueron el segundo de estos acontecimientos. Los acuerdos de Managua mostraron la política errática de los sectores ultraderechistas que los suscribieron y sorprendieron al gobierno de Estados Unidos, hasta ese momento públicamente empeñado en la deslegitimación de las elecciones nicaragüenses.

Los acuerdos firmados en Tela (Honduras) por los cinco presidentes centroamericanos, que establecen la detalle los mecanismos para la desmovilización de la contrarrevolución armada en 90 días, fueron el tercero de estos acontecimientos. Los resultados de la quinta reunión del proceso de paz de Esquipulas desconcertaron a los sectores ultraderechistas de Nicaragua, que habían dado a los contrarrevolucionarios el papel de "garantes de la democracia" desde sus bases en Honduras. Y sorprendieron especialmente al gobierno norteamericano, que al rayar su cuadro quería a la contrarrevolución como reserva y por eso decidió ayudarla "humanitariamente" hasta después de celebradas las elecciones, para decidir entonces sobre la continuación o no de lo que ellos llaman la guerra de baja intensidad.

Estos tres acontecimientos sumados han venido a dificultar significativamente la estrategia que para esta etapa de su confrontación con Nicaragua tenía diseñada el gobierno de Estados Unidos. Le es más difícil ahora deslegitimar el proceso electoral, que han avalado hasta los mismos partidos que le son serviles en Nicaragua. Le es más difícil ahora la continuación de la guerra, cuando el consenso internacional es ya el total desarme de los contras. Le es más difícil su estrategia cuando son observadores de la ONU y de la OEA y fuerzas de la ONU las que están trabajando en la verificación de la pureza electoral y en la desmovilización de los contras.

A estas inesperadas dificultades, que obedecieron a una dinámica que escapó del control de Estados Unidos, Washington ha tenido que sumar las serias contradicciones que vio surgir este mes en la alianza de partidos que representan desde hace 10 años sus intereses en Nicaragua y que, por la fuerza de estos últimos acontecimientos, dificultado enormemente la opción abstencionista, viéndose forzados a participar en las elecciones del 90.

El "partido" de Estados Unidos

Para comprender mejor los términos en que se dará la confrontación Estados Unidos -Nicaragua el 25 de febrero de 1990, día de las elecciones, hay que recordar cómo se ha conformado la alianza de partidos que representará a Estados Unidos en las urnas.

Durante estos primeros diez años de revolución, la posición norteamericana de enemistad hacia el sandinismo se expresó principalmente por medios militares. La contrarrevolución armada fue el "partido" que financiaron y publicitaron los Estados Unidos como alternativa al FSLN.

Hoy, en la medida en que la oposición militar se les desgasta -derrotada en una guerra en la que el ejército de Nicaragua resultó vencedor- los Estados Unidos buscan en la opción política el medio para continuar su confrontación con la revolución. Aunque ambas opciones, la militar y la política, han estado estrechamente relacionadas durante estos años, y aunque aún no podamos hablar de que la opción militar ha sido totalmente descartada por Estados Unidos, es evidente que el gobierno Bush ha priorizado hoy la opción política para derrocar a la revolución.

Si la Resistencia Nicaragüense último nombre con que el gobierno Reagan bautizó a la contrarrevolución armada- ha sido la expresión de los intereses de Estados Unidos en el terreno económico ha sido y es el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), máximo organismos de la élite empresarial de la burguesía nicaragüense. Desde antes del triunfo revolucionario, el COSEP representó los intereses del gobierno norteamericano, tratando de neutralizar un movimiento popular que iba aceleradamente en ascenso. Después del triunfo, el COSEP mantuvo consistentemente su frontal oposición a los cambios revolucionarios, no aceptando jamás su desplazamiento del control del poder económico y político. Desde finales de 1981 el instrumento político del COSEP fue la Coordinadora Democrática Nicaragüense (CDN), una alianza de pequeños partidos ultraderechistas, con directivas y bases de la misma élite empresarial, unidos a centrales sindicales afines a ellos, que tuvieron en "La Prensa" su diarios vocero y que fabricaron en la figura del Cardenal Obando su mejor símbolo de oposición al sandinismo.

El COSEP-CDN ha sido la fiel representación de los intereses norteamericanos en Nicaragua, defendidos desde 1981 hasta ahora principalmente por la contrarrevolución armada. En este sentido, el COSEP-CDN, al igual que el gobierno Bush, no está satisfecho con la desmovilización de la contrarrevolución, pues sigue la lógica norteamericana de que la desmovilización debe seguir a la democratización, entendiendo por democratización el que los sandinistas entreguen el poder.

El programa político deseado por el COSEP-CDN para la actual etapa de lucha política es el llamado "Plan Azul y Blanco", del que hablamos en un número anterior de envío, y que puede sintetizarse en dos objetivos. Uno: devolver a su "legítimos dueños" las propiedades que la revolución confiscó al somocismo y reprivatizar al máximo toda la economía. Y el otro, desmantelar el ejército creado por la revolución y sustituirlo por el ejército contrarrevolucionario para poder enfrentar con él la resistencia popular que provocaría el retorno al pasado que de hecho se propone en este "programa de gobierno" .

La CDN, que en las elecciones de 1984 se abstuvo de participar en los comicios -la opción militar prevalecía entonces sobre cualquier opción política-, necesitaba crecer en la actual coyuntura, en la que la opción política es la que prevalece. Es así como entre 1988 y 1989 fue naciendo la Unión Nacional Opositora (UNO).

A partir de Esquipulas II -que significa el triunfo de la vía política sobre la vía militar-, en distintos momentos y por muy diversas razones (necesidades de financiamiento, ansia de prebendas personales, aspiración a cuotas de poder económico o político, etc), otros partidos fueron haciendo alianza con los partidos ultraderechistas de la CDN, que por su trayectoria, estilo y poder económico conservaría siempre la hegemonía sobre todos ellos. La UNO permitiría al COSEP-CDN aumentar su caudal de votos si decidía ir a las elecciones y, a la vez, daría nacional e internacional la imagen de una sola y gran unidad opositora contra el sandinismo. Estados Unidos garantizaba a la UNO financiamiento y publicidad para sus posiciones políticas, así como en el 84 publicitó el abstencionismo de la CDN.

Doce partidos legalizados y dos sin legalizar integran actualmente la UNO. Es la máxima unidad conseguida por Estados Unidos con los políticos nicaragüenses opuestos al sandinismo. A juicio de los más ideologizados en la alianza, la UNO puede derrocar a los sandinistas en las urnas. Para los más pragmáticos, lo que puede es lograr más cuotas de poder en el legislativo.

La alianza de partidos que desembocó finalmente en la UNO es muy heterogénea. El COSEP-CDN ponía aprueba su habilidad política para manejar la alianza manteniendo su hegemonía y conservando en un papel subalterno y los partidos que se le habían ido sumando.

Es esta habilidad la que hizo crisis en este mes, perdiendo el COSEP-CDN importantes puntos políticos a la hora en que la UNO rayaba el cuadro para designar a sus candidatos.

La UNO no es la única oposición al sandinismo

Pero, por mas que ése era el sueño de Washington y ésa es la imagen que sigue dando, Los 14 partidos de la UNO no son la única oposición al sandinismo. En una posición de centro reformista encontramos a otros 4 partidos que no entraron en la alianza incluso, uno, el PSC, que se salió de ella- y que tampoco han conformado entre ellos un bloque unitario, como se pensó en algún momento. Uno de estos 4 partidos es el Partido Conservador Democráta, que se constituyó en la segunda fuerza política del país en las elecciones de 1984. Más a la izquierda del FSLN están otros 3 partidos, que tampoco han hecho alianza entre sí.

Frente a este crisis de más de 20 colores surge la pregunta sobre el por qué de tantos partidos políticos sin mayor peso por sí solos. En otros países centroamericanos y latinoamericanos hay también una proliferación de partidos, pero a la hora final son generalmente dos o tres partidos los que realmente pesan y se disputan el poder. En Nicaragua no es así. No fue así en 1984 y no lo será tampoco en 1990. La fragmentación caracteriza el panorama político de Nicaragua desde hace mucho tiempo. La causa de esto no está en la revolución sandinista. La revolución sandinista trajo, el pluralismo político, lo legalizó, lo consagró como un principio constitucional, pero la fragmentación hay que buscarla más atrás, en los efectos que produjo más modelo político que Estados Unidos impuso a Nicaragua por casi medio siglo,. la dictadura somocistas.

El somocismo: causa de la fragmentación política

Contra lo que habitualmente se cree, la proliferación de partidos políticos no es una realidad de partidos políticos no es una realidad postrevolucionaria. Más bien, esa realidad aparece como un producto del somocismo.

En 1989 hay 21 partidos políticos legalizados en Nicaragua, en 1979, el último año de la dictadura, existía en el país 17 partidos o fuerzas políticas, aunque la mayoría de ellos no hubiesen sido legalizados por el somocismo.

Hoy algunos de aquellos 17 partidos han cambiado de nombre o se han subdividido más, pero la realidad de la fragmentación es la misma. La matriz de esta realidad huy que buscarla en el modelo a través del cual Washington impuso sus intereses en Nicaragua: la dictadura militar somocista, prolongación de las sucesivas intervenciones militares de Estados Unidos en el país. Esta fragmentación que hoy puede obstaculizar los objetivos contrarrevolucionarios de Washington fue provocada por el mismo Washington a lo largo de la prolongada dictadura.

A comienzos del siglo XX, sólo asistían en Nicaragua dos partidos, que hundían sus raíces en el siglo XIX. El Partido Liberal y el Partido Conservador eran las "paralelas históricas" por las que se movía toda la política del país. En estos dos partidos se expresaban los intereses de los dos fracciones de la burguesía nicaragüense.

Aunque al interior de ambos partidos había tendencias y tensiones, como sucede en cualquier agrupación política, la unidad partidaria fundamental se mantenía. En algunos momentos del primer tercio del siglo XX, existieron otros pequeños partidos, generalmente de vida efímera, que nunca pudieron competir en popularidad histórica con las "paralelas". En su época, el General Sandino, Tras derrotar y expulsar de Nicaragua a los marines yankis, intentó formar un tercer partido, que representara los intereses populares, pero mientras trabajaban en ese objetivo, fue asesinado, inaugurándose con su desaparición física la dictadura militar somocista.

Anastacio Somoza García, Somoza I recibió el país con dos grandes partidos vigentes y con arraigo histórico. Somoza mantuvo las paralelas, "secuestrando" para sí el liberalismo como fachada cívica de su dictadura militar. Esto le facilitaba la celebración periódica de elecciones, lo que daba aire de democracia a su régimen.

Con el correr del tiempo, el Partido Liberal Nacionalista (PLN), el partido de Somoza, se dividió por la posición de un sector liberal opuesto al continuismo de Somoza, tanto al frente del gobierno como el frente del PLN. Esta escisión comenzó a expresarse desde la década de los 30, naciendo finalmente en 1944 Partido Liberal Independiente (PLI). Mucho más tarde, en 1967, se produjo una nueva escisión, de la que surgió el Movimiento Liberal Constitucionalista -más tarde llamado Partido, el PLC-.

Al derrocamiento de la dictadura, en 1979, existían 3 partidos liberales. Después del triunfo revolucionario, el PLN desapareció. (Miembros de segunda categoría de este partido se han reagrupado en el actual Partido Neo-liberal (PALI). Permanecieron y permanecen hoy el PLI y el PLC. En sus orígenes, el PLI tuvo un carácter progresista y antisomocista. Por el contrario, el PLC se separó del somocismo por razones más personalistas, aunque también relacionadas con el continuismo militaristas de los Somoza, pero después de haberse beneficiado por 30 años del somocismo. Aunque usan el membrete de "liberal", los 3 partido liberales que existe en 1979 tienen ideologías bien diferentes entre sí. Entre el "liberalismo" de Somoza, el del PLI y el del PLC había abismos ideológicos, aunque una misma etiqueta liberal los cubriera a los tres. Este es un fenómeno muy característico de la vida política de Nicaragua: la falta de equivalencia entre las etiquetas y las ideologías que éstas suelen representar en la política de otros países.

En cualquier caso, fue el carácter dinámico de la dictadura, el continuismo de los Somoza, el que dividió al Partido Liberal histórico en 3 diferentes partidos liberales. Hoy, después de 10 años de revolución, el PLI se ha subdividido, dando origen al PLIUN, se mantiene el PLC, y con los restos del liberalismo somocista se ha conformado al PALI.

Entre los conservadores, el somocismo también provocó divisiones. El Partido Conservador tuvo siempre un papel subordinado dentro del modelo somocista. Esa subordinación expresaba que la fracción de la burguesía que representaban los conservadores estaban subordinada a la que representaban los liberales de Somoza, cuyo poder controló éste de manera hegemónica durante cuatro décadas.

Pese a que la dictadura garantizaba a ambas fracciones burguesas el dominio de clase, cuando surgían situaciones económicas críticas, generalmente surgían las correspondientes tensiones entre la dos fracciones burguesas, que se expresaban en pugnas entre liberales y conservadores.

Estas situación crítica se fueron incrementando durante la dictadura, en la medida en que Somoza iban ocupando el aparato estatal como un medio privilegiado para acelerar su acumulación de capital y beneficiar a su camarilla. Esto colocaba en permanente desventaja a la fracción burguesa conservadora.

Para resolver las crisis, Somoza recurrió siempre al mecanismo de los pactos políticos. Hubo 3 grandes pacatos entre los 2 partidos. Uno, en 1948, entre Somoza García y Cuadra Pasos. Otro, en 1950, entre el mismo Somoza García y Emiliano Chamorro, que se llamó el "Pacto de los Generales". Y el tercero entre Somoza Debayle y Fernando Agüero, el llamado "Kupia-Kumi", que se firmó sobre la sangre derramada por la guardia somocistas contra el pueblo que había visto en Agüero una bandera y que, traicionado por éste, fue masacrado el 22 de enero de 1967 en una gigantesca manifestación opositora.

Con el sistema de pactos la dictadura somocista se sostenía hábilmente en el control del poder político y económico. Fue este sistema de pactos, necesario para garantizar el carácter dinástico de la dictadura, el que fragmentó a los conservadores. Las divisiones se daban por oposición a los pactos. Tras el pacto con Agüero, surge una escisión, que encabeza el director de "La Prensa", Pedro Joaquín Chamorro, que en toda su vida política fue rectilíneamente anti-somocista y anti-pactista, siendo así que el pactismo caracterizó al grueso de los conservadores durante toda la dictadura.

Posteriormente, en 1972, y a raíz de la crisis causada por el terremoto de Managua, el mismo Agüero entró en contradicción con Somoza, lo que provocó que el dictador desplazara a Agüero de la cuota de poder que le había otorgado en el triunvirato nacido del "Kupia-Kumi". Agüero se puso al frente de una nueva escisión del partido. Nuevas divisiones en el partido oficial hicieron que a comienzos de 1979 existieron 4 partidos conservadores: el de Pedro J. Chamorro, el de Adolfo Calero, el de Fernando Agüero y el oficialista (en permanente contubernio con Somoza).

Aunque las diferencias ideológicas entre el partido conservador de Pedro J. Chamorro y los otros tres eran grandes y las que habían entre estos 3 eran menores que las que, de fondo, había entre los 3 liberales, el antagonismo en las filas conservadoras era virulento. (Hoy existen 4 partidos conservadores, 3 en la UNO y otro, heredero del de Pedro J. Chamorro en el centro. Generalmente, se les diferencia pro el nombre de su dirigente más conocido.

En 7 partidos (4 conservadores y 3 liberales) se habían convertido las dos paralelas históricas cuando se aproximaba el fin de la dictadura.

Durante esa dictadura, surgió en 1957, no ya como expresión de los intereses de la burguesía, sino como expresión de los intereses de los sectores medios, el Partido Social Cristiano, que llegó a tener una considerable base social en los años 60. En la década de los 60, los sectores medios aumentan en cantidad y en peso cualitativo dentro de la sociedad nicaragüense. Esto se debió a los efectos del "boom" algodonero de los años 50, al auge del cultivo de caña de azúcar -tras el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, principal productor en América Latina- y a la dinámica que trajo consigo el Mercado Común Centroamericano.

Las necesidades de la lucha contra Somoza obligaron a los socialcristianos hacer alianza con los conservadores y en ese proceso, sufrieron, de una o de otra manera, en carne propia, el impacto de las tensiones que afectaban a lo conservadores. Esto trajo como resultado la división: en 1975 hay partidos socialcristiana se reflejaban también los grandes avances que experimentó la doctrina social de la Iglesia- guía d la democracia cristiana en todo el mundo- en los años 60, los años del Concilio Vaticano II. A finales de la dictadura, el socialcristianismo nicaragüense se expresaba en 2 partidos. (Hoy son 4 las fracciones socialcristianas, 3 en la UNO y una en el centro).

El carácter dinástico de la dictadura es lo que fragmenta a los liberales que se oponen a ese continuismo y lo que también fragmenta a los conservadores que se oponen al pragmatismo, es el mecanismo que garantiza el continuismo de la dinastía.

Hay que señalar que es en torno al año 70 cuando el fraccionamiento político se acentúa en todo el espectro político del país. Es en torno a este año que el modelo económico inaugurado con el algodón y el Mercado Común Centroamericano comienza a estancarse, haciendo surgir cada vez más posiciones opositoras al somocismo, controlador casi absoluto de los beneficios económicos ese modelo.

Aunque en las distintas fases por las que atravesó el somocismo, los liberales somocistas coincidían con los conservadores pactistas -que, de hecho, eran parte integrante del aparato dictatorial- y aunque los liberales anti-somocistas coincidían en parte con los conservadores anti-somocistas, nunca desembocó esta coincidencia en la creación de un nuevo y más amplio partido opositor de una misma clase burguesa, crecientemente afectada pro la voracidad de Somoza. Pesó siempre más raíz histórica de los orígenes que la similitud de intereses con que los desafiaba el presente.

Entre las fuerzas de izquierda también hubo divisiones. El movimiento comunista surge en Nicaragua entre los sectores artesanales y en los años 40, con el nombre de Partido Socialista. Siguiendo la tradición de la mayoría de los partidos comunistas latinoamericanos, su opción para la toma del poder fue la vía cívica, haciendo para ello alianzas con los sectores más progresistas de la pequeña o gran burguesía. El Partido Socialista fue siempre minoritario.

Con el correr de los años, su ineficacia para desarrollar acciones sociales que tuvieran un peso real contra la dictadura, aunada a las crisis que padeció el socialismo internacional tras el conflicto URSS-China, fragmentaron al comunismo nicaragüense en los años 70, de tal manera que al final de la dictadura había en el país 4 corrientes de la izquierda marxista. (Hoy existe 2 partidos de origen marxista aliados a la UNO y otros 3 grupos de inspiración marxista son independientes).

En 1961 nace el FSLN, del calor revolucionario generado por el triunfo del pueblo cubano sobre la dictadura de Batista y del calor nunca extinguido en Nicaragua por el pensamiento original y la victoriosa lucha sobre el imperialismo de Agusto C. Sandino. En contraposición a todos los demás partidos existentes entonces, el FSLN propone la vía armada, la modalidad guerrillera rural y urbana, para derrocar a la dictadura y tomar el poder. La tremenda represión a la que es sometido el FSLN en los años 70, lo obligará a replantear su estrategia, siempre dentro de la oposición armada, fragmentándolo en 1975 en 3 tendencias, que no se unirán hasta marzo de 1979.

La prolongación de la dictadura, su carácter dinástico, basado en una cruel y permanente represión, influyen así en la división de las izquierdas.

En abril de 1978, ya en el mismo final de la dictadura, una fracción de la burguesía, que considera que ninguna de las fracciones liberales o conservadoras representa sus intereses con una visión empresarial moderna, funda un nuevo partido, el movimiento Democrático Nicaragüense (MDN), encabezado por Alfonso Robelo. El MDN es expresión de la mediana burguesía que intentaba superar las fragmentaciones y los pleitos históricos entre la burguesía liberal y la conservadora. Meses después, por razones similares, un sector de conservadores fundó en ese tiempo el Partido Conservador Demócrata (PCD). Los frentes políticos de la década del 70, que agruparon diversos sectores de los partidos existentes (UDEL, FAO y FPN) fueron activos, pero de vida efímera.

El comienzo de 1979, último año de la dictadura, encuentra en Nicaragua a 17 grupos políticos: 4 conservadores, 3 liberales, 2 socialcristianos, 4 marxista, 3 sandinistas y el MDN. La casi totalidad de estos partidos no eran legales y eran hostigados o duramente reprimidos según el grado de radicalidad de su anti-somocismo. Pero todos existían y eran realidades políticas. El carácter dinástico de una dictadura tan porlongada, con sus reelecciones continua, sus pactos obligados y su represión creciente fue la matriz de la fragmentación y la división.

Esta dictadura militar dinámica fue convertida por Estados Unidos en modelo ideal para todo aquel "patio trasero", que hasta 1979 fue Centroamérica. Fue el gobierno norteamericano el que impuso este modelo y el que luchó hasta las vísperas del triunfo revolucionario porque no fuera sustituido por un modelo popular y democrático.

El espectro político post-revolucionario

El FSLN, que vanguardizó el derrocamiento de la dictadura somocista -como lo reconoció la Conferencia Episcopal de Nicaragua en noviembre/79- encontró al tomar el poder un abanico de fuerzas políticas que en distintas medida fueron opuestas al somocismo y eran opuestas al sandinismo. A la vez, estas fuerzas tenían muchos años de desentrenamiento político.

El somocismo celebró las últimos elecciones presidenciales en 1974. En aquellas elecciones participaron únicamente el PLN de Somoza y los conservadores oficialistas, con los que siempre el dictador hacia su juego en las urnas. Todos los demás partidos se unieron aquel año bajo la consigna "No hay por quién votar" y eligieron la abstención. Antes de aquellas, había habido otras elecciones presidenciales en 1967. Algunos de los partidos vivos en el 79 habían participados en estas lejanas elecciones, cuando aún no se habían dividido, pero aún así, en 1979 eran ya 12 años de falta de entrenamiento y fogueo electoral que pesaban sobre sus estructuras partidarias, debilitadas y divididas con la dictadura.

Los partidos nicaragüenses que con el triunfo d la revolución salían a la luz de la legalidad, habían quedado reducidos a partidos de cúpula, de directiva, que decían representar la tradición liberal, la conservadora o la socialcristiana, pero que prácticamente no habían puesto a prueba la verdadera realidad de esa representación que proclamaban. Desde principios de los años 70, la actividad de muchos de estos partidos se habían limitado al cabildeo político. Ni en las urnas ni en la creación de movimientos sociales significativos, ninguno de estos grupos habían podido mostrar su fuerza y su peso socia.

Ante este panorama, el FSLN hubiera podido legitimarse fácilmente en elecciones realizadas inmediatamente después el derrocamiento de la dictadura. Fiel a su programa histórico, que planteaba "sentar las bases de un genuino desarrollo democrático sustentado en un amplia participación popular", priorizó la cración de sindicatos, cooperativas, organización juvenil, femenina, etc. Anunció elecciones para 1985 y fue dándole forma un proyecto político popular que en su programa histórico aparecía definido en sus objetivos, pero indefinido en los mecanismos e instituciones que lo irían haciendo realidad.

En esta decisión, unida al temprano comienzo de la cruel guerra contrarrevolucionaria que Reagan impuso a la nación desde 1981 hizo que la contradicción de la vida política nacional se desplazara muy pronto del terreno político al militar y que el factor militar absorbiera las mayores y mejores energías del país, distorsionado así toda la realidad política. La omnipresencia de una guerra tan desigual que duró más de ocho años -los oscuros años de la era Reagan- y que aún no ha terminado, tendría también una incidencia determinante en el desarrollo, ya en la legalidad, de todos los partidos políticos del país.


La guerra llenó de altibajos el proceso de institucionalización política. En las elecciones de noviembre de 1984 -adelantadas-,ante el FSLN se alineaban 3 grupos de partidos opositores. Uno, el de izquierda, compuesto por 3 partidos, los tres descendientes de los fraccionamientos de la izquierda marxista que apareció en Nicaragua en los años 40: El Partido Comunista de Nicaragua (PCdeN), el Partido socialista de Nicaragua (PSN) y el Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML), el único que ha sido consecuente y rectilíneo en su posición revolucionaria desde su nacimiento en 1975 y el único que apoyó la opción en 1978 de las MILPAS (Milicias Populares Antisomocistas).

Otro grupo opositor se ubicaba en un centro reformista. Lo integraban las fracciones conservadoras, liberales y socialcristianas más progresista de esas tres corriente políticas históricas. Eran el Partido Conservador Demócrata (PCD), el Partido Liberal Independiente (PLI) y el Partido Popular Socialcristiano (PPSC).

El tercer grupo lo formaban las fracciones más reaccionarias de estas 3 corrientes políticas. Estaban aliadas en la Coordinadora Democrática Nicaragüense (CDN), dominada por el COSEP. Este dominio se explica también por la gran debilidad de los partidos políticos. El COSEP, representando a la élite de la burguesía nicaragüense y en defensa de sus intereses económicos inmediatos, afectados pro la revolución, se dirigió con mayor rapidez que los partidos de derecha en la más férrea fuerza opositora al sandinismo.

De hecho, de 1980 al 1984, el COSEP -sin ser u partido, sino un conjunto de gremios empresariales-, asumió el liderazgo político de la extrema derecha. En 1984, su presidente Ramiro Gurdián afirmaba categóricamente: "Somos una organización política". Hace un mes el mismo Gurdián, habla de los contrarrevolucionarios como de "jóvenes idealistas"...

El COSEP-CDN se abstuvo de participar de en las en las elecciones de 1984, fiel a los objetivos del gobierno norteamericana, que privilegiaba la vía militar y luchaban con todos sus medios para deslegitimar la vía cívica y electoral. En aquella coyuntura, la decisión de abstenerse sirvió a los intereses norteamericanos, pero perjudicó a los partidos, que prolongaron por varios años más su falta de entrenamiento y su debilidad organizativa. En aquel tiempo no se preocupaban por crecer el interior de Nicaragua sino que vivían pendiente de cómo crecía la contrarrevolución con el apoyo de Reagan. Eran partidos "fuertes", porque tras ellos estaba la fuerza del imperio, pero en Nicaragua su fuerza era debilidad en cuanto a estructuras, organización, bases internas trabajadas, redes sociales y entretenimiento en la vida política.

El impacto de la guerra tampoco permitió un desarrollo normal a los partidos del grupo de centro y a los de la izquierda. Sin embargo, su participación en las elecciones del 84- 7 partidos concurrieron, incluido el FSLN, les sirvió para medir sus fuerzas, para poner a prueba su base real y para entrenarse. Tampoco en aquella ocasión superaron divisiones y ni lograron presentarse en una sola alianza anti-sandinista. El resultado de su participación fue un segundo lugar para los conservadores (PCD:14%), un tercero para los liberales independientes (PLI:9%) y un cuarto para los socialcristianos (PPSC: 5%). Ninguno de los 3 partidos opositores de inspiración marxista alcanzó un 2%, confirmándose así el escaso arraigo que habían alcanzado en los sectores populares.

La oposición que participó en los comicios tuvo en conjunto el respaldo de un tercio de los votantes y, a la vez, contribuyó a legitimar un proceso de institucionalización política que les favorecían a ellos mismos. La posición abstencionistas propuesta por el COSEP-CDN fue derrotada.

La UNO: crisis de su unidad

Las elecciones de febrero de 1990 encuentran a las fuerzas opositoras al sandinismo en un posición diferente a la que tenían en las elecciones del 84. En la extrema derecha hay cambio fundamental: el COSEP-CDN, con el consejo y apoyo norteamericano, buscó alianzas con otros partidos para fortalecer su hegemonía conformando la Unión Nacional Opositora (UNO).

Dentro de la alianza de partidos que componen la UNO podemos distinguir claramente tres grupos:

- Los principales partidos de la CDN.

- "Los 4 del 84", principales partidos con los que lograron hacer esa alianza, todos ellos participantes en las elecciones de 1984: el Partido Liberal Independiente (PLI), el Popular Socialcristiano (PPSC), el Partido Comunista de Nicaragua (PCdeN) y el Partido Socialista de Nicaragua (PSN). Existen distintas razones para explicar la presencia de cada uno de ellos en esta alianza, pero todos buscan en definitiva mayores cuotas de poder que si participaran solos.

- Un grupo de micropartidos flotantes y derechistas cuyo denominador común es que sólo pueden ser "algo" dentro de la UNO. Dos de ellos, el Partido Integracionista de América Central (PIAC), fracción del ya pequeño partido PUCA, y Acción Nacional Conservadora (ANC), micro-fracción del Partido Conservador Demócrata secunda fuerza política de Nicaragua, no tuvieron siquiera tiempo de legalizarse, dando lo reciente de sus escisión. Los otros tres partidos son: el MDN, que se desintegró como partido político en marzo de 1992 para integrarse a la contrarrevolución armada y cuyos dirigentes van volviendo del exilio; el PAL, escisión liberal, que cuenta entre sus miembros a afiliados de segunda categoría del PLN de Somoza; y el Partido Social Demócrata (PSD) nacido de familias ligadas a círculos de los partidos conservadores después del triunfo revolucionario. Su fundador fue Pedro J. Chamorro Jr., hijo de doña Violeta y ex-miembro del directorio de la contrarrevolución armada. Sus dirigentes están regresando también del exilio contrarrevolucionario.

Ante esta heterogeneidad, bajo el control del COSEP-CDN, lo que podía esperarse es que al rayar su cuadro, la UNO eligiera a su candidato para presidente de entre el grupo de los del COSEP-CDN y que el vicepresidente surgiera de entre "los 4 del 84". Los otros micropartidos quedarían al margen de esta decisión, reservándose algunos escaños de la Asamblea.

El candidato para la presidencia de la mayoría de la CDN era el ingeniero Enrique Bolaños. El de la mayoría de "los 4 del 84" era el doctor Virgilio Godoy.

Bolaños no pertenece a ningún partido. Pertenece al COSEP y es su presidente honorario. Exitoso empresario algodonero, con formación y vínculos en los Estados Unidos, aunque siempre presente en Nicaragua durante estos años difíciles, consistente en su beligerante opción anti-sandinista. Muy hábil en el discurso económico y con capacidad de comunicación con los sectores populares, Bolaños era el hombre ideal para aspirar a la presidencia por los partidos del COSE.

Godoy, máximo dirigente del PLI, ha sido un político de tiempo completo desde muy joven, representó cabalmente los intereses de los sectores medios. Godoy representa hoy al partido más derechista de "los 4 del 84". La prueba de esta afirmación está en su actuación en las elecciones del 84, cuando la opción norteamericana era la abstención. Estados Unidos quiso arrastrar al abstencionismo no sólo a los partidos de la CDN, sino a todos los partidos, especialmente a las dos corrientes históricas: conservadores y liberales.

Utilizó para ello todo tipo de halagos, incluidos los dólares. Clemente Guido, entonces candidatos a la presidencia por el PCD, ha declarado en varias ocasiones que la embajada norteamericana intentó "comprar" su abstención en aquellos días. Otros miembros del PCD también fueron atraídos por esta tentación y un sector del PCD quiso arrastrar a todo el partido Conservador, pero Guido y la mayoría del PCD logran superar esta crisis, participando en las elecciones y quedando en segundo lugar. Igual situación de presiones se dio entre los liberales del PLI, según han confirmado muy variadas fuentes.

Aquí los norteamericanos tuvieron más éxito: días antes de las elecciones, Virgilio Godoy, candidato a la presidencia por el PLI, anunció que su partido se retiraba de los comicios, aduciendo falta de garantías. La decisión fue tan de última hora que el Consejo Supremo Electoral la desestimó jurídicamente. Constantino Pereira, candidato a vicepresidente por el PLI, reafirmó la participación de su partido, enfrenándose a la posición de Godoy. Al final, el PLI participó, ganó el 9% de los votos y Godoy llegó a ser diputado de la Asamblea Nacional. Desde este incidente, los liberales progresistas consideraron a Godoy un traidor a los intereses nacionales por sumarse al abstencionismo que patrocinaban los Estados Unidos.

En aquellas elecciones del 84, en plena guerra de agresión, por encima del dilema sandinismo -antisandinismo estaba un dilema mayor: patriotismo- antipatriotismo, que expresaba en: participación -abstención. En 1984 "la candidata de los gringos fue la Abstención y Godoy, aunque hasta entonces hubiera mantenido posiciones progresistas, representó los intereses norteamericanos. Muchos explican este giro por un cúmulo de problemas personales con el sandinismo surgidos en los 4 años en que fue ministro del trabajo del gobierno revolucionario (1979-1984). En la crisis que Godoy desató en el PLI en 1984 se gestó la formación del actual PLIUN.

En 1989, la fórmula previsible de la UNO -sin negar tensiones internas- era la de Bolaños-Godoy. Pero el gobierno de Estados Unidos tenía desde hacía meses otra candidata: Violeta Barrios viuda de Chamorro. Heredera del historial político del director de la "La Prensa", Pedro Joaquín Chamorro, un conservador que jamás pactó con la dictadura, doña Violeta es todo un símbolo, también para los norteamericanos. Para muchos en Nicaragua la herencia de Pedro Joaquín ha sido dilapidada por su viuda, pues el diario "La Prensa", del que doña Violeta es hoy directora, representa fielmente los intereses norteamericanos y por eso, ha pactado con los actuales representantes de la dictadura, los coroneles y guardias somocistas que han dirigido durante años la guerra contrarrevolucionaria. Aunque es claro que Pedro Joaquín nunca hubiera sido sandinista, es igualmente claro que nunca hubiera pactado con el somocismo, como lo ha hecho su viuda. Al hacerlo, ha representado la unidad de las dos fracciones históricas de la burguesía nicaragüense.

Doña Violeta perteneció a la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional desde julio/79 hasta abril/80, cuando se retiró alegando "razones estrictamente de salud", aunque era obvio que se trataba de crecientes divergencias ideológicas que motivaba la percepción de la clase social a la que pertenecía.

Doña Violeta: un símbolo muy valorado por Estados Unidos

La percepción norteamericana tan favorable al símbolo Violeta no era compartida por el COSEP-CDN ni por "los 4 del 84", los dos grupos de más peso en la UNO. Con una percepción forjada en la realidad de Nicaragua, ambos grupos veían las grandes lagunas políticas que tiene doña Violeta, que no participó jamás en las actividades de su marido sino que se limitó a ser una buena esposa, madre y ama de casa. Los políticos de ambos grupos saben que, como miembro de la Junta de Gobierno, doña Violeta nunca tomó decisiones importantes, sino que simplemente estuvo como un símbolo que vivía de las rentas históricas del apellido Chamorro. En aquellos meses la élite de la burguesía nicaragüense la llamaba despectivamente "el florero" de la Junta.

De palabra confusa y llena de simplezas, con escasa capacidad para el debate, doña Violeta no podría recuperar en sólo unos meses 60 años de inexperiencia política. La viuda de Pedro Joaquín no podía ser atractiva para hombres con la experiencia política de u Bolaños o un Godoy. Pero en la balanza de los norteamericanos pesaban más los pros que todos estos contras. La posibilidad de una estrategia de imagen "a lo Cory Aquino" y basada en el renovado y manoseado estereotipo de la "revolución traicionada" entusiasma al gobierno de Bush.

Para hacerla triunfar por encima de estos dos grupos de la UNO, Estados Unidos necesitaba del voto del otro grupo, el de los 5 micropartidos. Según declaraciones de diferentes políticos de la misma UNO, los dólares corrieron esos días en manos de los escasos miembros de esos micropartidos.

Sean o no verdad estas denuncias, el hecho fue que en la primera ronda de votaciones que hicieron los 14 partidos de la UNO para elegir a sus candidatos a la presidencia doña Violeta consiguió 5 votos (eran necesarios 10 para resultar elegido). De estos 5 votos, 4 eran de esos micropartidos: PIAC, ANC, MDN y PSD.

A ellos se sumó el Partido Socialista, PSN. En la segunda ronda fueron 5 los votos . El quinto micropartido, el PALI, se alineó con doña Violeta. (El voto del PALI provocó una seria crisis en el partido, pues su delegados tenían orden de apoyar la candidatura de Bolaños al calor de esta disputa se volvió a hablar de dólares que cambiaron el rumbo de los acontecimientos....) El hecho era que el grupo de partidos de menor peso en la UNO era la que estaba teniendo más peso en la elección .

Al terminar la cuarta ronda, doña Violeta contaba con 6 votos firmes, Godoy con 4 y Bolaños con 4. Los 4 votos de Bolaños eran básicamente los de la CDN y los de Godoy eran, básicamente, los de "los 4 del 84".

Ninguno tenía los 10 votos necesarios, pero doña Violeta tenía más que los otros dos candidatos. Con los 4 votos que tenía Bolaños o Godoy podía alcanzar los 10 requeridos, poniendo después su 6 votos en favor de la vicepresidencia de aquel que la apoyara. Por su parte, Bolaños y Godoy sólo podían sumar 8 votos. Después de muchos cabildeos y confirmando que estaba "perdida" la presidencia, el COSEP-CDN y "los 4 del 84" se concentran en competir por la vicepresidencia. Ambos grupos querían a Bolaños o a Godoy donde había quedado doña Violeta, pero consumados los hechos, aceptaron y "aplaudieron" a la viuda de Pedro Joaquín como a su candidata y entraron a competir con dos fórmulas: Violeta-Virgilio o Violeta -Bolaños.

Para "los 4 del 84" la vicepresidencia en manos de Bolaños ponía en crisis la imagen unitaria de la UNO y ponía en peligro la misma alianza, porque esa fórmula no expresaría más que q la ultraderecha: la directora de un diario que parece editado en Miami y no en Managua y el más ultraderechista de los empresarios del COSEP podían forzarlos a abandonar la alianza.

Estados Unidos también lo percibió así. Godoy les daba mejor imagen: podía presentarse como víctima más de "la revolución traicionada"; por liberal, y unida a la viuda de un conservador, reforzaba la viuda de un conservador, reforzaba la imagen de "todos contra el sandinismo"; y era también un político "su yo", como lo había demostrado en 1984... Después de mucho, tenso y difícil cabildeo -en el que se expresaba la heterogeneidad de una alianza oportunista y que "La Prensa" interpretó como un ejercicio de democracia "jamás visto en la historia de Nicaragua"-, triunfo la fórmula Violeta-Virgilio. Los sandinistas unieron las dos V y construyeron la W hablando de "la fórmula de Washington". Los de la UNO hicieron la V de la Victoria. En los dos rounds de la elección, hegemónico COSEP-CDN había tenido que recordar que era el amo imparcial quien verdaderamente decidía.

La reacción de los 4 principales partidos cosepistas de la CDN y de los principales medios radiales controlados por el COSEP, que habían hecho abierta campaña durante semanas en favor de Bolaños, fue inmediata. Iniciaron una virulenta campaña contra Godoy, sin tocar al "símbolo" Violeta. Durante 48 horas sacaron todos los "trapos sucios" al sol: "los 4 del 84" eran marxistas y sandinista infiltrados y los otros micro-partidos eran meros cascarones que no representaban a nadie. Virgilio Godoy era un político poco confiable y un ser humano que todos caía mal...

Las profundas heridas que se abrieron en la UNO durante los dos Días siguientes a la elección de la fórmula presidencial, expresaban el rechazo del COSEP-CDN a ceder cuotas de poder en la alianza, a la vez que expresaban su misma heterogeneidad. En varios momentos pareció que la UNO fuera a quebrarse, bien por el lado de los partidos de la CDN, bien por el de los nuevos aliados "del 84".

Siendo el supremo interés de los Estados Unidos el conservar la más amplia unidad contra el sandinismo, la UNO no se quebró. La cirugía norteamericana supo "cerrar" a toda velocidad las profundas heridas abiertas en la disputa. Aunque hubo abrazos de reconciliación, declaraciones formales y celebraciones un político de la UNO habló de "heridas de diabético", de ésas que siguen sangrando y a veces terminan en gangrena y ampupleito por los candidatos al Ejecutivo, empezó a abrirse , con apasionamiento, otro pleito no menos importante: el que deber decidir cómo serán confeccionadas las listas para diputados a la Asamblea o para miembros de alcaldía o consejos municipales.

Siendo 14 los partidos existentes y siendo los primeros en las listas los que llegan a alcanzar escaños, no será tarea fácil la confección de estas listas. Será un tercer round. En los dos primeros, los Estados Unidos se enfrentaron a su hijo y aliado histórico, el COSEP-CDN, y le doblegaron el brazo. Pero no dejaban de sorprenderse seguramente ante la irredenta división de la derecha nicaragüense.

Carente de memoria histórica, los gobernantes norteamericanos de hoy no se daban cuenta tal vez de que cosechaban los frutos del árbol somocista que sus antecesores habían sembrado hacía mucho tiempo. Sembraron una dictadura y cosechan una división que perjudica sus intereses y que la UNO no logra encubrir.

Perspectivas electorales del centro y de la izquierda

Aunque los dos grandes polos de la contradicción histórica Nicaragua Estados Unidos se expresarán en las urnas en la contradicción FSLN-UNO (Daniel -Sergio vs. Violeta-Virgilio), hay también otras contradicciones que se expresan en los partidos de centro y en los de izquierda.

En el centro hay 3 partidos: los Conservadores del PCD (Eduardo Molina), los liberales del PLIUN (Rodolfo Robelo-Lombardo Martínez) y los demócratas-cristianos del PSC (Erick Ramírez -Rina Taboada). Se puede considerar también en el "centro al pequeño Partido Unionista Centroamericano (UCA), que lleva como candidatos a Blanca Rojas y Daniel Urcuyo.

Durante un tiempo se especuló sobre la unión de estos 3 partidos en un solo bloque, que representaría una opción centristas, nacionalista y reformista. No fue así. Ante la decisión de cada uno de ir por su cuenta, percepción y las expectativas con las que estos 3 partidos acuden a las elecciones.

Más allá de la retórica propia de una campaña electoral, estos tres partidos tienen puesta su mira en las elecciones para la Asamblea Legislativa. A su juicio, aún en la hipótesis de que el FSLN gane el Ejecutivo, le será mas difícil conseguir la mayoría absoluta en la Asamblea. Con un 45% de los votos, el sandinismo podría en desventaja en la Asamblea ante el conjunto de partidos de la oposición. En ese caso, con una buena campaña, los partidos de centro podrían alcanzar cuotas significativas de poder con las que podrían negociar con el sandinismo el modelo político que se viene construyendo desde el triunfo revolucionario. Si lo desearan, podrían también negociar con la UNO en contra de sandinismo. También en las elecciones municipales podrían obtener espacios significativos de poder.

Entre los partidos de centro el de mayor peso es el partido Conservador Demócrata, segunda fuerza política del país en las elecciones de 84, con el 14% de los votos.

Clemente Guido, líder del PCD, uno de los más hábiles políticos del país, expresó la gran posibilidad que tiene sí su partidos de centro con esta parábola que contó en una asamblea: "El cazador inteligente no pretende cazar al tigre acompañado de un solo perro, aunque éste sea grande y fiero. El tigre emboscaría al perro, lo liquidaría y el cazador perdería la presa. Prefiere, que hacerse acompañar de muchos perritos que acosen el tigre. La fiera puede matar a uno, a dos o a varios perritos, pero al fina el tigre termina cansado. Es entonces cuando el cazador inteligente acaba cazándolo."

En la parábola, es obvio, el cazador inteligente PCD, el tigre es el FSLN y los perritos son los partidos de la UNO. En la lucha de desgaste que se va a dar entre la UNO y el FSLN, el tigre matará a varios perritos, pero no se quitará al cazador de encima, que terminará capturando a la fiera...

Otro partido de centro, el Socialcristiano (PSD), abstencionista den el 84, intentaría atraerse a ese 5% que votó en las elecciones pasadas por el socialcristinismo de centro a votar por el Popular Socialcristiano (PPSC), hoy en la UNO. En el agrupa los militantes liberales progresistas-, está por verse si pesará más la tradición liberal o la misma figura de Godoy, que encabeza a nombre del liberalismo al fórmula norteamericana.

Además de esta coyuntura inmediata que se presenta ante los partidos en el legislativo que le permitan "cazar" al tigre, y con ellas ser los grandes decidores de la coyuntura post-electoral-, hay en ellos otra intención de más largo plazo. Si logran constituirse en una fuera clave dentro del proceso político nicaragüense, se consolidarían, aumentarían sus bases, extenderían su influjo y, al margen de la influencia norteamericana y por la misma dinámica política nacional, estarían convirtiéndoos en verdaderos partidos nacionalistas, de carácter reformista. Estos partidos buscarían imprimir el sello característico de los sectores medios en la dinámica de una revolución que se ha definido y se ha mantenido como una revolución popular.

Quedan otros 3 partidos a la izquierda del FSLN: el Movimiento de Acción Popular Marxista -Leninista (MAP-ML), que ganó en las elecciones del 84 un 1.03% de los votos y que durante los duros años de la guerra mantuvo siempre una posición consecuentemente ultraizquierdista. Otros dos nuevos partidos son el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT: Bonifacio Miranda - Juan Carlos Leyton) y el Movimiento de Unidad Revolucionaria (MUR) Moisés Hassan - Francisco Samper). En su propuesta, convocan a una revolución auténtica y señalan los errores del FSLN, especialmente en la conducción económica que mantienen la desigualdad social y perjudica a los asalariados. Desde del punto de vista electoral, las posibilidades de estos 33 partidos son sumamente político, buscan ir creando bases más radicalizadas entre los sectores más conscientes de la población para luchar por una revolución que tienda a profundizarse y no mediatizarse.

Este es el panorama de las fuerzas de oposición. Aunque los Estados Unidos, el COSEP y la contrarrevolución armada no han desistido de la opción de boicot al proceso electoral por diversos medios, los "golpes " de Managua y Tela han ido cerrando notablemente el espacio para esa posibilidad. La reciente y pública división en la UNO también les dificulta posibilidades para maniobrar unitariamente y con rapidez en el ya veloz zigzagueo en el que ha entrado el proceso político.

Faltan aun por despejar interrogantes, pero el panorama se ha aclarado mucho y el cuadro está casi rayado en septiembre, cuando todos los partidos, unánimemente y con énfasis, llaman al pueblo a inscribirse en octubre para poder votar en el último domingo del próximo febrero, un mes que siempre es caliente en Nicaragua.



Partidos de la Oposición Nicaragüense


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