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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 16 | Octubre 1982
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Nicaragua

El cerco a la revolución desde Costa Rica y desde Honduras

La Reunión de Cancilleres que en San José, Costa Rica, congregó además de varios representantes de gobiernos centroamericanos y caribeños, al Secretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos de EEUU, Thomas Enders es un hecho de significativa importancia y con consecuencias.

Equipo Envío

A este hecho le asignamos una importancia considerable ya que la situación nicaragüense sigue estando, en gran medida, determinada y condicionada por la realidad política centroamericana y aún más, por las actitudes y determinaciones de la Administración Reagan para el área. En ese contexto, la reunión de San José (con la participación para Nicaragua. Por otra pare, esta reunión, constituye en cierta forma, una síntesis diplomática-política de una serie de movimientos y tendencias que se manifiestan en el último mes en la región. Tendencias que no siempre son originales y nuevas sino que globalmente repiten dinámicas ya señaladas en meses anteriores.

La Reunión de Cancilleres comenzó el 4 de octubre y contó con la participación de representantes de EEUU, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Belice, Jamaica y Colombia. Por la República Dominicana participó el Embajador de dicho país en Costa Rica y por Panamá, en calidad de observador, un dirigente del Partido Revolucionario Democrático. Guatemala no participó y NICARAGUA no fue invitada al cónclave. Uno de los objetivos principales del encuentro era el de crear un Foro por la paz y la democracia que contribuya a "restablecer la paz en Centroamérica y a evitar conflictos futuros. También se encargaría de estudiar iniciativas concretas de paz, poner alto al armamentismo, condenar la injerencia foránea de la subversión en países vecinos etc.". En síntesis buscar la consolidación de la democracia y la paz en Centroamérica.

¿Qué sentido tiene un Foro para la consolidación de la Paz en la región centroamericana sin la presencia de Nicaragua que ha bregado insistentemente por la pacificación y la resolución pacífica, política y negociada de los problemas de la subregión?

La no-invitación a Nicaragua no fue por olvido de los organizadores ni por una casualidad, sino que está enmarcada en un objetivo político que analizaremos más adelante. Un rápido análisis de las ponencias principales en el cónclave nos permitirá elaborar elementos de juicio más exactos:

Voces internacionales

Thomas Enders, representante norteamericano, reiteró calladamente todos los puntos anteriormente presentados en el conocido discurso "Construyendo la Paz en América Central" del 20 de agosto de este año pronunciado en el Commonwealth Club de San Francisco (Ver envío 15). Puntos que expresan una crítica demoledora contra Nicaragua a quien responsabilidad de ser el origen de la mayoría de los problemas centroamericanos.

Paz Barnica, Canciller de Honduras, acusó a Nicaragua de incitar acciones desestabilizadoras contra el sistema democrático de su país al mismo tiempo añadió: "Nicaragua se ha convertido en un factor de controversia y en un problema en el área centroamericana que puede solucionarse si el gobierno de ese país retoma su camino original o sea el de la democracia representativa y pluralista".

Fidel Chávez Mena, Canciller de El Salvador, expresó: "Nicaragua ha mantenido una actitud totalmente agresiva contra los procesos internos de Centroamérica y muy particularmente actitudes de injerencia en asuntos internos de El Salvador...".

Luis Monge, Presidente de Costa Rica, dijo en su discurso inaugural, entre otras cosas: "Costa Rica no participará en ningún conflicto bélico que perturbe aún más el área centroamericana ni se involucrará en actividades contrarias a la estabilidad política de otras naciones; pero no podemos dejar de ser solidarios con quien fuera y dentro de los gobiernos se empeñan con determinación y coraje en constituir sociedades democráticas, aún en medio de las más duras adversidades" (!!!)

Algunas reflexiones

Es difícil creer que una reunión con este tipo de planteos pueda ser positiva. Más aún si la gran acusada y criticada por ser un (o "el") elemento desestabilizador del área no tiene derecho a defensa, explicación, y réplica. Esta exclusión nos mueve a pesar que en la convocatoria de la Reunión de San José, primó, la concepción política que tiene Estados Unidos para el área más que un planteo serio de búsqueda de la paz. Es decir, prevaleció la reiterada concepción de Washington que está más interesado en acuerdos bilaterales con naciones amigas que en aceptar un diálogo multilateral que debería incluir, indudablemente, a Nicaragua.

El Foro tiende a constituir una estructura más amplia que la antigua "Comunidad Democrática Centroamericana" (creada en enero de 1982) cuya eficacia práctica está profundamente externa americana. No debemos perder de perspectiva que este Foro ha sido un esfuerzo diplomático de la Administración tendiente a que Estados Unidos llegue a la próxima reunión de la Organización de los Estados Americanos con una relación de fuerza internacional favorable, luego de su desgaste continental a raíz del conflicto de las Malvinas.

El marco ideológico que convoca al Foro "por la Democracia y la Paz" no deja de ser inteligente de acuerdo a la visión política de la Administración. Tratar de revertir su imagen guerrerista y tratar también de que sus aliados centroamericanos "roben" las banderas y los esfuerzos reales de diálogo y pacificación de la región, impulsados, desde hace tiempo, por Nicaragua, México y Venezuela. Estos dos últimos han sido también los grandes "ausentes" del Foro (por su propia decisión), ya que por los reiterados esfuerzos y propuestas que han impulsado para el mejoramiento de las relaciones en la región, sin duda, son piezas claves de cualquier discusión colectiva de pacificación.

La gran importancia para nuestro análisis que adquiere la reunión de San José es en relación a otros elementos explicativos y complementarios que se han producido en el último mes. El 2 e octubre el "Diario El Nacional" de Venezuela publicó una denuncia referente a la preparación de una invasión contra Nicaragua.

"La operación se está preparando en un sitio ubicado a 35 kilómetros de Tegucigalpa" dice el denunciante que es el Presidente de la filial venezolana del Tribunal antiimperialista de Nuestra América quien agrega: "esa reunión aglutina a 4 asesores de defensa de la CIA de los EEUU, el Embajador de EEUU en Honduras, 6 funcionarios del Departamento de estado más 29 coroneles del ejército hondureño" completa su declaración diciendo que se está preparando una nueva "Bahía cochinos", haciendo referencia a la invasión a Cuba de 1962. La denuncia de esta reunión fue presentada por otros organismos y personalidades quienes señalaron también la participación del Subsecretario de Defensa para América Latina, Néstor Sánchez quien se desempeñó durante 30 años como agente de la CIA en América Latina.

El Foro de Costa Rica y la reunión de Tegucigalpa (Honduras) son, en cierta forma, dos facetas de una misma política global impulsada por la Administración Reagan con el fin de aislar a Nicaragua para facilitar eventualmente, su agresión e intervención. El Foro de San José se construyó en una tribuna importante para los EEUU para atacar a Nicaragua, cuestionar su modelo y esfuerzo como elemento pacificador y para intentar aislarla más en el plano internacional. La reunión de Tegucigalpa, en cambio, busca la consolidación de estructuras operativas que estén preparadas para instrumentalizar una intervención que tendría por objetivo destruir el proceso nicaragüense.

Comparando la coyuntura de agosto, esta última nos muestra que la política general norteamericana contra Nicaragua ha ganado en implementación práctica. El mes pasado señalábamos entre otros elementos agresivos, el Discurso de Enders en el Commonwealth y la Enmienda Symms. Dos hechos importantes pero que se daban, todavía, en el plano de la retórica o del debate parlamentario, y siempre en terreno norteamericano. Este mes, en cambio, esta misma concepción se desplaza al "escenario de los hechos", Centroamérica, y alcanza realidad y concreción. Lo que el mes pasado era un discurso amenazante de Enders hoy se manifiesta en la coyuntura como una línea diplomática-política que aglutina y vanguardiza una serie de posiciones netamente anti-nicaragüenses manifiestas en San José.

El objetivo de Reagan: destruir el modelo nicaragüense

Teniendo en cuenta los elementos volcados en la Introducción, vemos que la búsqueda de la destrucción del modelo que se construye en Nicaragua, tiene vigencia coyuntural y se mantiene también como objetivo estratégico de la Administración Reagan en la región Centroamericana.

El esquema de destrucción del proyecto sandinista no es algo absoluto ni lineal, pro presenta algunos componentes tácticos:

- Ataque a largo plazo, utilizando para ello una política integral de desestabilización económica que tiene como principal objetivo el aumento de la pauperización de los sectores populares, tratando de restarle base social al proceso.

- Una invasión militar a mediano plazo, integrando a esta propuesta la política de desgaste militar permanente efectuada por las unidades especiales contrarrevolucionarias desde la frontera norte apoyadas logística y militarmente por Honduras. La invasión militar directa le significaría un gran costo político a Reagan.

Ambos medios buscan, coincidentemente, demostrar que el modelo sandinista no tiene viabilidad. Tratar de hacer fracasar el proyecto de pluralismo político, economía mixta, no alineamiento internacional, participación de los cristianos en el proceso, etc. Destruir lo que se construye en Nicaragua y borrarlo como alternativa válida para otros pueblos latinoamericanos.

Teniendo en cuenta ese contexto, nos proponemos analizar algunos de los últimos elementos internacionales, regionales e internos que nos pueden aportar en la mejor comprensión del momento presente.

Durante el mes último han sido significativas las declaraciones del Subsecretario de estado Adjunto para Asuntos Inteamericanos, Stephen Bosworth quien declaró ante una comisión de la Cámara de representantes que Nicaragua no da muestras de "adoptar medidas concretas de paz y que lo responsabiliza junto con el gobierno de Cuba y los guerrilleros del Salvador de los ataques terroristas de Honduras' (haciendo referencia a la acción efectuada por los Cinchoneros en la Cámara de Comercio de San Pedro Sula).

Por otra parte el 23 de septiembre los periódicos locales reprodujeron declaraciones del Teniente Coronel retirado John Buchanan del ejército americano quien aseguró que "la administración Reagan exageró deliberadamente la capacidad militar sandinista como cortina de humo para ocultar los preparativos de guerra contra Nicaragua". Y agregó que según fuentes de toda confianza esa guerra comenzará en diciembre...

A nivel militar se ha continuado una serie de provocaciones y agresiones desde la frontera hondureña: el asesinato de dos técnicos del INRA en el norte del país (otros quedaron heridos); las provocaciones en aguas territoriales nicaragüenses a la embarcación "El danto", el intento de agresión en el puesto fronterizo de San Pedro del Potrero Grande; ataques a otros puestos fronterizos, etc. Esa actividad militar permanente en la frontera norte obliga a destinar una serie inmensa de recursos humanos económicos para garantizar la defensa.

A nivel más general, la concepción económica anti-tercer mundo del gobierno de los Estados Unidos ha quedado ora vez manifiesta en la reunión de comienzos de septiembre en Toronto, Canadá del Fondo Monetario Internacional, donde los EEUU se opusieron abiertamente a liberalizar un poco las estructuras de dicha organización financiera.

Sintetizando, encontramos una serie diversificada de hechos conducentes a un mismo objetivo. Las declaraciones de Bosworth son manifestaciones de un "estado de ánimo de EEUU con respecto a Nicaragua" que tiende a juzgarla, criticarla y aparecer ellos mismos como los mejores intérpretes de la búsqueda de la paz en centroamérica.

La reunión de San José y la de Tegucigalpa completan e iluminan nuestro cuadro analítico y ratifican el planteo de base, es decir, lo que se está planteando es la destrucción del modelo nicaragüense.

Otros acontecimientos

Sin duda el reacomodamiento sufrido en la política interna alemana en los últimos días con el desplazamiento de los socialdemócratas y su reemplazo por los demócratacristianos, puede significar (hipótesis a confirmar en los próximos meses) para Nicaragua la neutralización y en el peor de los casos la pérdida de la revolución sandinista.

La victoria de Olof Palme en Suecia, por contra a Alemania, perfila un fortalecimiento de relaciones. Palme es un viejo amigo de Nicaragua y su papel será, a nuestro entender, positivo para el proceso.

Por otra parte, las contradicciones secundarias surgidas entre USA y Europa por la construcción del gasoducto, constituyen un polo irritativo para la política norteamericana (ya que se unificó en ciertos planteos desde la Tatcher conservadora hasta Mitterrand socialista), que indirectamente favorece, sobre todo en el terreno diplomático, a la revolución nicaragüense.

Pero son las consecuencias del "beirutazo" las que deben centrar más nuestro análisis en Centroamérica. Si bien esa guerra genocida provocó la reacción de una mayoritaria parte de la opinión pública internacional (lo que es favorable porque condiciona la política guerrerista de Reagan y sus aliados), en la práctica demostró que la concepción belicista de Reagan de "guerra parcial no generalizada", tiene vigencia. Recordemos que funcionarios de la Administración habían hablado de la posibilidad en Europa, de una guerra nuclear limitada. Beirut no fue una guerra nuclear pero sí fue limitada y se desarrolló de tal manera que no se produjo la regionalización de ese conflicto en aquel momento. Esta realidad es peligrosa para la situación centroamericana pues fortifica ciertos planteos militares de base y convierte la amenaza intervencionista A UN PAIS en una hipótesis realizable.

Dificultades de Reagan para consolidar su hegemonía

La cercanía de las elecciones futuras en el Congreso de los Estados Unidos (2 de noviembre próximo) puede tener influencia en la escena política centroamericana. Por otra parte en enero del 83 debe ser decidido el presupuesto para el año. entre noviembre y enero cambios importantes en la política Reagan pueden producirse. Y pueden buscar en la política internacional hacia Centroamérica un aval, una ratificación, una recuperación o una sanción punitiva según se desarrolle la política interna. A nivel interno los elementos que repercuten negativamente y condicionan la política de la Administración son, entre otros, la protesta por la pérdida de reivindicaciones sociales (que significa el fortalecimiento de una política de "mano dura" hacia los sectores mas marginales). También el movimiento (en ascenso) anti-nuclear condiciona los intentos belicistas de la Administración. El borrador de la carta de la Conferencia de los Obispos de Norteamérica (que trascendió en los medios de comunicación) es demostrativo de la honda preocupación de un sector numeroso de la sociedad norteamericana con respecto a la cuestión nuclear y la concepción belicista predominante en los medios gubernamental.

En Guatemala, la consolidación de la faceta represiva del gobierno de Ríos Montt adquirió durante el último mes connotaciones dramáticas. El asesinato por fusilamiento de 4 militantes populares, más la continuidad de masacres campesinas e indígenas y la operatividad de un comando de Kaibiles (que incluso se introdujo ilegalmente en México creando un problema serio en las relaciones guatemaltecas-mexicanas) así lo comprueban.

El objetivo norteamericano en Guatemala consiste en legitimar este tipo de "nuevo gobierno democrático", utilizando para ello el elemento carismático-religioso, que le ofrece Ríos Montt para esa política. Esa legitimación le permitiría avanzar más y con menos costo en el aniquilamiento del movimiento popular. En función de ese objetivo legitimista es el montaje del "show" del "Consejo de Estado" (con parlamentarios designados a dedo") y las promesas de "apertura política" a los líderes de la coalición multipartidaria.

Pero esa política, impulsar y represiva (días pasados el Presidente anunció un sistema de "piochas y palas" para dar empleo a los campesinos. No es más que una versión planificada del trabajo forzado) tiene también límites en su propia estructuración económica de base ya que en cierta forma Ríos Montt está golpeando los intereses de una parte de la burguesía tradicional. Para ello beneficia a un nuevo sector de la burguesía, donde tiene mucho que ver el papel de los militares enriquecidos en los últimos años de dictaduras.

Por otra parte, la decisión política del Partido Guatemalteco del trabajo de integrarse a la lucha contrarrevolucionaria asumiendo la lucha guerrerista, viene a fortalecer significativamente el campo popular tanto en lo interno de Guatemala como en la política internacional de solidaridad.

Todo esto limita considerablemente el poder real de Ríos Montt y cuestiona el proyecto norteamericano para Guatemala. Difícilmente Guatemala, con una situación interna como ésta, pueda convertirse en aliado activo en caso de una intervención militar contra Nicaragua.

Una situación parecida en lo que respecta a la conclusión que venimos de plantear se vive en El Salvador. También aquí el objetivo norteamericano es legitimar el gobierno actual y aniquilar al FMLN y al movimiento popular. Pero la situación interna no es propicia en lo que respecta al logro de esos objetivos. Los partidos de derecha a pesar de la firma unitaria del pacto de Apaneca, siguen teniendo divisiones y contradicciones considerables. En los últimos días, 10 de los 14 constituyentes del Partido Conciliación Nacional se separaron de éste formando un grupo autónomo. La situación sigue en un cierto equilibrio balanceado como lo reconocen funcionarios gubernativos. Esto, que ellos lo presentan como un logro, en realidad no es más que un fracaso. Pues si con toda la ayuda militar y económica que el gobierno norteamericano está metiendo en este país, no se puede desnivelar la relación de fuerzas con respecto al campo popular, estructuralmente refleja una fuerte debilidad de los sectores dominantes.

Por otra parte la continuidad de la operatividad militar y el trabajo político del FMLN-FDR no facilita en anda la implementación lineal de los planes de la Administración Reagan en El Salvador. Por el contrario los entorpece e incluso los obstaculiza fundamentalmente.

Esta situación, nada fácil para la política dictada en Washington, limita también (como en el caso de Guatemala) la idea de contar con los militares salvadoreños como aliados efectivos en el caso de una intervención a Nicaragua. Es cierto que el Ministro de Defensa García días pasados declaró en una conferencia con hombres de negocios salvadoreños que estaría de acuerdo en participar en una lucha contra Nicaragua teniendo en cuenta la "injerencia nicaragüense en los problemas internos del Salvador". Pero no pasa el marco global de la retórica amenazante. Sería muy contraproducente para el gobierno salvadoreño enviar tropas hacia la frontera hondureña-nicaragüense en el caso de una intervención ya que todo el interior salvadoreño quedaría desprotegido y sería beneficioso para las organizaciones populares que avanzarían considerablemente.

No nos extendemos demasiado en el caso de Honduras, pues adjuntamos en este envío un trabajo analítico específico sobre Honduras. En todo caso para nuestro análisis vemos que este país es la base logística más importante para la política interventora americana y tiene como elemento más favorable los miles de ex-guardias somocistas que facilitarían la tarea. De todas formas, problemas internos económicos-sociales no le faltan a Honduras. El aumento de su política represiva será un elemento concientizador. La crisis económica-social y el aumento represivo, desenmascarados por los Cinchoneros son factores objetivos. Si bien la utilización y manipulación que hizo la prensa internacional sobre la operación de San Pedro Sula (culpando a Nicaragua) no favorece a nuestro país.

Costa Rica le sirve fundamentalmente a la administración Reagan como medio de legitimar su política agresiva en el terreno político internacional-diplomático. Utilizando la tradición "democrática costarricense" y la inexistencia histórica del ejército, Costa Rica es una buena plataforma para denunciar y atacar a Nicaragua, como sucedió en la reunión de días pasados. Pero en su interior, no son pocos los problemas producto de la crisis económica-social. Es bastante significativo que Costa Rica se transformaba en el punto de lanza de una política agresiva contra Nicaragua (haciendo flamear banderas de paz y democracia) y al mismo tiempo reprimía violentamente una larga huelga de los trabajadores de las bananeras (8 de las más importantes del Atlántico), se enfrentaba con huelgas de importantes sectores sindicales (trabajadores del ferrocarril por ejemplo) y amenazaba ilegalizar fuerzas políticas tradicionales de izquierda como el partido comunista. Esta situación interna, obstaculiza su rol diplomático-internacional asignado por la Administración.

En general el panorama de la Región Centroamericana, profundamente conflictivo y complejo, no favorece linealmente el objetivo de destrucción del modelo sandinista que busca afanosamente la Administración Reagan.

Debemos sumar a esto otros elementos de la última coyuntura que limitan y ponen nuevas dificultades a la política agresiva de Reagan. A fines de septiembre en las Naciones Unidas el Presidente del Brasil ratificó el derecho de autodeterminación de los pueblos centroamericanos. El 3 de octubre el viceministro del exterior de Italia declaró al llegar a México que su país sostiene las iniciativas de México y Venezuela con respecto a la pacificación de centroamérica (elemento positivo para Nicaragua).

La posibilidad de una victoria electoral de Felipe González en España es una esperanza positiva para las relaciones nicaragüenses, teniendo en cuenta la amistad que une a ese dirigente con la revolución sandinista.

Nicaragua en el último mes

La complejidad de los diferentes datos regionales e internacionales es un elemento importante para tener en cuenta al analizar la realidad de Nicaragua ya que influye directamente en la vida y reconstrucción del país.

La situación económica sigue siendo crítica. Tal como lo explicara el Ministro de Planificación Comandante Henry Ruiz en la prensa local el 23 de septiembre esta situación esta ejemplificada en el déficit de la balanza de pagos que asciende a 300 millones de dólares. Agravada por la caída de los precios internacionales de los productos de exportación que determinan pérdidas en el orden de los 100 millones de dólares. A pesar de esto, Nicaragua ha pagado en lo que va del año 200 millones de dólares de deudas internacionales y trata de cumplir con precisión sus compromisos internacionales. Con esta actitud Nicaragua se trasforma casi en una excepción en América Latina, donde aún países más sólidos económicamente hablando, no pueden afrontar sus deudas externas.

Esta difícil situación, se ha visto agravada por las consecuencias de las sequías que castigó el país en los meses de julio-agosto. En relación a esto, debemos decir que el gobierno nacional decidió hacerse cargo y asumir las deudas del crédito integral de las zonas afectadas por la sequía. Al tomar tan gran responsabilidad, favorece enormemente a los pequeños y medianos productores (e incluso algunos grandes) que vieron perder prácticamente todos (o una gran parte) de sus cultivos. Esta decisión en la práctica, ha significado, una consolidación de la política de Unidad Nacional, uno de los objetivos principales del gobierno nicaragüenses y del FSLN.

Paralelamente, los adelantos de ciertos funcionarios gubernativos y dirigentes de organismos de masa, hacen prever en el corto tiempo el cierre de numerosas fábricas no-prioritarias de baja o escasa rentabilidad. El fantasma del desempleo aumenta, aunque previendo esta situación se ha lanzado una serie de programas de huertos familiares, escolares, sindicales, etc. que tiende a dar respuesta inmediata alimenticia al fenómeno que se avecina. Al mismo tiempo hay indicios del estudio de una nueva política industrial que está siendo analizada detalladamente en el Ministerio de Industria y que se comenta que "revolucionará" los modelos industriales clásicos.

Como consecuencia práctica de la sequía ( y de las inundaciones) este mes hemos observado algunos problemas en la distribución de los alimentos básicos en lo que compete a la red de distribución de ENABAS (con precios subsidiados por el estado).

En el plano político, desde hace más de tres semanas el FSLN comenzó (recomenzó) un diálogo político con las fuerzas de la opositora "Coordinadora Democrática Ramiro Sacasa" A este diálogo se le sumó posteriormente el Frente Patriótico de la Revolución (aliado al FSLN). Aunque no se ha conocido el resultado concreto de este diálogo, según trascendidos se sabe que se está discutiendo sobre todo lo que hace a la vida y el futuro político de Nicaragua, incluyendo ley de partidos, elecciones, medios de comunicación, emergencia, etc.

Este diálogo, que ya provocó las primeras reacciones positivas como la denuncia pública del opositor Partido Social Cristiano contra la intervención, tiene un significado muy importante. es, en cierta forma, una sólido respuesta en hechos políticos concretos, a las amenazas interventoras. Las acusaciones de Nicaragua "totalitaria", se debilitan a la luz de este diálogo. Por otra parte ha beneficiado a reducir el enfrentamiento a nivel ideológico que caracterizó al mes pasado. este diálogo con la oposición, la reubicó como interlocutora válida para el FSLN y restó fuerza a la política del nucleamiento de la oposición tras líderes y banderas religiosas que caracterizó la coyuntura pasada (ver envío 15 sobre los hechos de Masaya). En lo militar, la tensión permanente ha continuado. Las amenazas y agresiones en la frontera norte se mantienen lo que implica una movilización (no especial sino regular) de fuerzas milicianas y fuerzas armadas. En gran medida, desde hace casi tres años, la cantidad de recursos utilizados para la defensa ante las amenazas y agresiones, ha jugado en algunos sectores del pueblo (por el momento los más activos) como elemento concientizador. Se visualiza cada vez con más claridad (y cada vez en sectores más amplios de la población) que buena parte de las consecuencias de la crisis económica que vive hoy Nicaragua está motivada en el boicot económico internacional y en la operatividad militar que desde Honduras agrede el proceso popular. Paradójicamente, un elemento de consecuencias tan duras como es la crisis económica (en la cual la amenaza militar tiene tanto que ver) se transforma en un instrumento de conscientización cuando el pueblo nicaragüense (por el momento los sectores más participativos) entienden las causas de esa crisis y la responsabilidad de la Administración Reagan en la misma (ver artículo adjunto en este envío sobre los Comités de Defensa sandinista, que trata en parte sobre esta problemática).

En lo internacional, Nicaragua sigue impulsando la paz en la región centroamericana. Ha tomado la iniciativa con respecto a los mandatarios hondureños y costarricenses para concretar reuniones donde se analicen los problemas regionales. Casi nunca ha obtenido respuestas positivas. En los últimos días, la carta conjunta méxico-venezolana a los Presidentes Reagan, Suazo Córdova (Honduras) y al Comandante Ortega (Nicaragua) proponiendo un diálogo franco para resolver las tensiones en el área, ha venido a fortalecer iniciativas nicaragüenses anteriores al respecto. Los diarios locales informaron, por su parte, que el 6 de octubre llegó al país un grupo de diplomáticos venezolanos y mexicanos para concretar la reunión Suazo Córdova - Comandante Ortega. La respuesta nicaragüense fue de aceptación inmediata. Extraoficialmente se supo que dicho grupo venía de Honduras y que el Presidente Suazo Córdova no había tenido la misma actitud y que había tratado a toda costa demorar la concresión de la reunión.

Algunas conclusiones

México y Venezuela que han sido baluartes en la búsqueda de propuestas pacificadoras de la región centroamericana desde hace mucho tiempo, continúan hoy en esa actitud. Más precisamente, el último esfuerzo por promover la reunión Honduras-Nicaragua adquiere una significación especial. Entre el envío de la carta conjunta y esta propuesta más concreta e incisiva de ambos países se ha realizado la reunión de San José. En la práctica México y Venezuela han continuado con su alternativa de mediación en un diálogo bilateral hondureño-nicaragüense sin tener en cuenta la realización de la Reunión de San José.

En cierta medida esa actitud política de México y Venezuela viene a confirmar nuestra hipótesis sobre la caracterización del Foro de Costa Rica. Más que una instancia que verdaderamente pudiera aportar a la pacificación del área, era un instrumento de la política norteamericana para avanzar en el cerco contra Nicaragua.

Pensamos también que a ese foro llegaron una serie de países (todos integrados a la Iniciativa de la cuenca del Caribe) con problemáticas especiales y con intenciones políticas distintas pero todos unificados en una necesidad imperiosa de aceptar condiciones de la política dictada en Washington para resolver algún problema específico (Colombia visualizando sacar provecho por problemas territoriales con algunas islas disputas con Nicaragua; Belice para reafirmar su existencia en tanto que Nación ante las disputas con Guatemala; Costa Rica para tratar de seguir recibiendo mayor sostén económico-financiero de Estados Unidos para resolver transitoriamente su ya crítica situación económica; El Salvador y Honduras para ratificar lazos de amistad con la Administración demostrando su fidelidad, etc.).

Por contrapartida, a la Administración Reagan y a la nueva concepción de Schultz (menos agresivo en su retórica que Haig, pero tan agresivo en la práctica como aquel) la posibilidad de tener una tribuna de ataques contra Nicaragua utilizando a otros países como "intermediarios" le era sumamente conveniente y provechoso.

En estos últimos días la campaña de funcionarios norteamericanos en Naciones Unidas contra la candidatura de Nicaragua para ocupar un puesto en el Consejo de Seguridad (candidatura ya apoyada por el Movimiento de Países No-Alineados, los países árabes y muy probablemente los países socialistas) nos puede también ayudar a explicar también el Foro de San José. Las acusaciones contra Nicaragua en el Foro pueden ser "antecedentes diplomáticos" para derrotar a Nicaragua en su candidatura.

En este marco de caracterizaciones, la continuidad de esfuerzos de México y Venezuela adquieren una dimensión más importante todavía. No aceptar discusiones de pacificación para Centroamérica donde no esté representada Nicaragua es una decisión madura en términos políticos y respetables en cuanto concepción diplomática que aportan más a la paz en la región que un Foro unilateral vaciado de representatividad.

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El cerco a la revolución desde Costa Rica y desde Honduras

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Honduras: pieza clave en el rompecabezas norteamericano
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