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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 94 | Junio 1989
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Nicaragua

Nicaragua o Estados Unidos: el dilema electoral

El giro táctico hacia la vía política dado por el gobierno Bush busca desgastar al gobierno sandinista en esta etapa pre-electoral para ir creando las condiciones que le permitan si no ganar las elecciones, sí denunciarlas como ilegítimas antes o como fraudulentas después y hallar entonces los argumentos necesarios para la reanudación de la guerra.

Equipo Envío

Desde que el gobierno de Nicaragua se comprometió el 15 de febrero en El Salvador a adelantar las elecciones para el 25 de febrero de 1990, se abrió una nueva etapa de la coyuntura nacional y un nuevo capítulo de la confrontación Estados Unidos -Nicaragua.

Un mes y medio después, con el Acuerdo bipartidista que firmaron republicanos y demócratas el 24 de marzo, el gobierno de Estados Unidos definía su política hacia Nicaragua en esta coyuntura: la opción militar se "congelaba" (cese de ayuda militar a los contras y continuación de ayuda "humanitaria" para mantenerlos como reserva) y se decidía participar en la lucha política por la "democratización de Nicaragua.

Para el gobierno sandinista, el reto de dar respuesta a esta nueva táctica incluye ganar unas elecciones que hayan logrado la mayor legitimidad interna e internacional y conseguirlo desarrollando acciones que estabilicen y mejoren la situación económica y consoliden la hegemonía política. Actuando así impediría la reactivación de la guerra contrarrevolucionaria.

Durante varios meses, hasta llegar a la fecha de las elecciones, las coordenadas de la coyuntura pasarán por los avances y retrocesos en la tácticas de los dos contrincantes, enfrentados a un trascendental capítulo de su confrontación histórica. Este mes ha registrado ya importantes movimientos tácticos en uno y otro sentido. Ambos caminos conducen a la fecha electoral, en la que es claro que tocará a los nicaragüenses votar por Nicaragua o por Estados Unidos, perfilándose también, cada vez con mayor claridad, que en el voto por Nicaragua tendrán que elegir entre dos alternativas políticas: la sandinista, revolucionaria y popular, y la centrista reformista.

Estados Unidos: profundizar la crisis económica y deslegitimar el proceso electoral

Para moverse al interior de Nicaragua, el gobierno de Estados Unidos cuenta principalmente con dos instrumentos: el COSEP, organismo gremial de la gran empresa privada, y la Coordinadora Democrática Nicaragüense, a la que pertenece el COSEP, y donde se aglutinan partidos que han sido coherente fieles a la política norteamericana.

Este mes, le COSEP dio una prueba evidente de que, aunque sea un organismo gremial, sus intereses son más políticos que económicos.

A la I Conferencia Internacional sobre la situación económica de Nicaragua, celebrada en Estocolmo con participación de los países de la Comunidad Económica Europea y de organismos internacionales, el gobierno de Nicaragua invitó a todos los productores privados del país. De hecho, la ayuda que allí se consiguiera beneficiaría a la economía de Nicaragua en u conjunto y por tanto, también a su conjunto y por tanto, también a la producción privada, que controla amplios sectores de esa economía.

La presencia de los productores privados sería ala vez una expresión del modelo de economía mixta que garantiza la revolución nicaragüense y que defiende el reciente plan de ajustes, objeto de discusión y análisis en la Conferencia.

Después de la invitación del gobierno, el COSEP anunció que ninguno de sus miembros participaría en esa reunión. Sin embargo, unos días después, un grupo de grandes empresarios privados independientes y Juan Diego López, directivo de FONDILAC, organización de empresarios del sector lácteo vinculados al COSEP, tomaron la decisión de ir a Europa. Según López, se trataba de garantizar un mejoría en la economía de su patria.

La reacción de los directivos del COSEP fue drástica: argumentando un fallo en la disciplina gremial, anunciaron que López sería declarado "non grato" en la agrupación. A su regreso de Estocolmo, y durante varios días la disputa FONDILAC-COSEP fue noticia permanente en los medios de comunicación. Aunque el final, FONDILAC y su dirigente permanecieron dentro del COSEP, las razones aireadas durante el pleito evidenciaron que este organismo gremial tiene objetivos fundamentalmente político.

En esta etapa de concertación económica y de esfuerzo por la reactivación, el COSEP antepondrá al interés de sus propios gremios el obstaculizar al máximo cualquier mejoría, con el fin de profundizar más la crisis por la que atraviesa el país y hacer así más inestable la posición del FSLN de cara a las elecciones. Si los dólares de Estocolmo podían representar un respiro para todos, para ellos y para el gobierno, el COSEP debía impedir la llegada de ese oxígeno, aunque sus empresarios se vieran perjudicados. No se trata de una posición nueva en el COSEP, aunque, sí resulta más llamativa en el "momento económico" que vive el país.

Si en esta coyuntura, la "tarea económica" del COSEP es hace más critica la crisis, la "tarea política" de los partidos de la Coordinadora es deslegitimar el proceso de electoral. Aunque la actual fase en que éste se encuentra es aún de pre-campaña y la tarea es estructurar la ley y los organismos de electorales e ir creando las condiciones para la contienda electoral y, por tanto, hablar de "fraude" es aun prematuro, La Coordinadora ya lo hace ya menudo, aún a riesgo de desgastar la palabra, adelantando así la escena final de una película que parecen estar preparando en todos sus detalle.

Posición de los partidos de la Coordinadora

Este mes, los partidos de la Coordinadora:

- Mantuvieron su posición de que si el gobierno no admite nuevas y sustanciales reformas a la ya reformada ley electoral, no aceptará como válido un proceso que califican de "ilegítimo". Como medio de presión, estos partidos siguen demandando un "Diálogo Nacional" para discutir esas reformas. (En el anterior número de envío hicimos un amplio análisis del fondo de este problema).

- Se resistieron hasta el último momento a dar el siguiente paso en su participación en el proceso electoral, que era el envío de propuestas de ternas al Ejecutivo para que el Presidente eligiera de entre ellas a los dos miembros de la oposición que deben integrar el Consejo Supremo Electoral. Finalmente lo hicieron, fundidos los partidos Coordinadora a otros del "Grupo de los 14" y en medio de fuertes polémicas internas, que expresan la contradicción en la que la ultraderecha pro-norteamericana se ve envuelta en esta coyuntura: abstenerse deslegitimando o participar legitimando.

-Denunciaron como "fraudulento" el proceso electoral por la momentánea negativa de personería jurídica que el Consejo Nacional de Partidos políticos hizo a dos fracciones del Partido Social Cristiano, a una del Conservador y a otra de Liberal, que solicitaron inscribirse como nuevos partidos sin cumplir para ello todos los requisitos formales exigidos por la ley. Y que fueron impugnados no por los sandinistas sino por los partidos demócratas- cristianos, conservadores y liberales rivales de estas fracciones y ya legalizados. A la denuncia de los partidos se unió desde Miami Adolfo Calero, en representación de la contrarrevolución armada y asta el mismo Departamento de Estados norteamericano, que hizo una declaración alertando sobre le fraude y la a falta de pluralismo políticos que significaba el hecho de esta negativa.. Tres semanas después, y cumplidos los requisitos, los cuatro partidos reclamantes obtuvieron su personería jurídica, con lo que hoy suman 21 los partidos opositores legalizados.

Dificultando al máximo una economía en crisis y buscando cualquier posible razón para deslegitimar el proceso electoral, el COSEP y los partidos de la Coordinadora, con su portavoz, "La Prensa", son protagonista dentro de Nicaragua de las actividades que requiere el giro táctico que hacia la vía política ha dado el gobierno Bush. Los movimientos que van haciendo en ese camino indican que el objetivo de su involucramiento en la vía cívica y política no es más que una variante de la guerra, es la desestabilización del país, antes o del gobierno y la chilenización de la país, antes o después de la fecha electoral.

Aprovechar la crisis económica para ganar bases populares

El desgaste económico vivido por Nicaragua en estos años de guerra contrarrevolucionaria ($13 mil millones en pérdidas materiales) ha deteriorado a niveles extremos la economía de un país ya empobrecido históricamente. El severo plan de ajuste impuesto por el gobierno a partir de enero/89 con el objetivo de detener el deterioro y reordenar las variables económicas, ha tenido éxitos, especialmente ven la contención de los índices de hiperinflación (La inflación fue de sólo 15.5% en mayo/89). Pero estos éxitos se han conseguido a un costos social muy elevado, que se refleja en el descenso del nivel de vida de la mayoría y en una sensible y creciente pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

Hay, pues descontento justificado en amplios sectores populares y hay justos reclamos por reivindicaciones económicas inmediatas. Este mes fue el sector magisterial de la Región II (León y Chinandega) el que comenzó a demandar aumentos salariales, utilizando para ello el instrumento de la huelga. En Nicaragua existen 35 mil maestros estatales, provenientes en su mayoría de sectores medios y populares. El salario mínimo que tiene uno de estos maestros es de 140 mil pesos mensuales. En los días de la huelga, un libra de arroz costaba 1.800 pesos y una de frijoles, 2.100 pesos.

Pronto los reclamos de los maestros de Occidente hallaron eco en todo el magisterio nacional. La reivindicación central era un aumento sustancial del salario. Desarrollando una legítima campaña proselitista, dos partidos de la Coordinadora en Occidente impulsaron una huelga que a ponía el gobierno en una situación muy difícil, pues en el actual programa de ajustes es imposible aumentar significativamente los salarios de los empleados estatales sin disparar de nuevo la inflación y desequilibrar peligrosamente el déficit fiscal.

Siendo legítima la actuación de los partidos opositores, orientada aprovecharse de la crisis económica y de los justos reclamos populares para engrosar las filas de sus simpatizantes o futuros votantes, no fueron legítimos los mecanismos empleados. Porque estos partidos actuaron en abierta compañía de dos diplomáticos de Estados Unidos, un país con el que Nicaragua libra una guerra no declarada, que ofrecieron asesoría , apoyo moral y sobre todo dólares a los huelguistas. Pocas horas después de que aparecieran pruebas fotográficas de la participación de los funcionarios de estadounidenses en una asamblea de maestros en Chinandega, la Cancillería nicaragüense comunicaba a ambos que debían abandonar el país. Es violatorio de las leyes internacionales el que los diplomáticos se involucren en asuntos internos del país donde prestan sus servicios.

Se trata de Joel Cassman, agregado económico de la Embajada de Estados Unidos en Managua -que desde julio/88 permanece sin embajador, después de la expulsión de Richard Melton-, que fue declarado "non grato", y de Kathleen Barmon encargada de asuntos laborales en la Embajada de Honduras a quien se le canceló la visa.

El propio presidente Daniel Ortega informó que del 1 de enero al 29 de mayor se habían producido 881 ataques, sabotajes y emboscadas contrarrevolucionarios, que habían dejado 225 víctimas civiles entre muertos (casi 50), heridos y secuestrados. Respondiendo a las actividades contrarrevolucionarias , el ejército de Nicaragua causó y tuvo a su vez 334 bajas, lo que daría un promedio de 8 nicaragüenses afectado directa y diariamente por el conflicto militar. El presidente indicó también que aunque el grueso de los contrarrevolucionarios de Honduras, entre 1.500 y 2 mil operan actualmente en el interior de Nicaragua.

Estos números muestran que la opción norteamericana por el desgaste económico y político y por la participación en la vía cívica y electoral no ha dejado de lado la opción de la guerra, con combates diarios.

Los grupos armados que hoy se mueven dentro del país buscan hacer sentir su presencia en zonas campesinas en las que anteriormente influyeron. En sus actuales discursos recuerdan al campesinado que aún cuentan con dólares del gobierno de Estados Unidos y que contarán con más. Les dicen también que las elecciones "no son la solución". Se presentan así como una "alternativa de futuro". Y a la par, han seguido secuestrando campesinos para llevarlos a entrenar a Honduras y tenerlo listos para cuando llegue ese futuro...

La conducción de la actividad militar contrarrevolucionaria al interior de Nicaragua es perfectamente coherente con el giro táctico de Bush hacia la vía cívica, pero no sólo porque así mantiene en forma a los "paladines de la libertad" para cuando eventualmente les reactive la ayuda militar sino porque esta actividad militar es un importante factor de desestabilización política en las zonas campesinas en donde actúan estos contras y sobre todo, desestabilización económica para toda la nación.

A pesar de que en el plan de ajustes estaba decidida una signicativa reducción en el presupuesto de defensa para dedicar parte de este monto a la recuperación económica y, por tanto, mejorar el nivel de vida del pueblo, esta reducción no ha podido producirse por la permanente presencia contrarrevolucionaria en parte de la geografía nacional y por la determinación del gobierno norteamericano de impedir que los contras se desmovilicen y entreguen su armas. El presupuesto militar sigue siendo superior al 50% del total del presupuesto estatal. Este porcentaje mantenido durante varios años y pesando hoy sobre un presupuesto ya muy recortado, representa un permanente golpe a la economía. Por eso la agresión militar contrarrevolucionaria tienen hoy una dimensión muy específica y muy coherente con la lógica norteamericana para esta etapa: es una agresión directa a una economía en crisis que lucha por recuperarse. Es por lo tanto una pieza importante en el proyecto de desestabilización.

Bloquear Esquipulas y mantener a la Contra como reserva

El otro factor que completa el diseño d la actual táctica norteamericana es el bloqueo del proceso de paz centroamericano.

Los acuerdos de los presidentes centroamericanos en El Salvador (Esquipulas IV) fueron acuerdos casi exclusivamente referidos a Nicaragua. El gobierno nicaragüense ofrecía dar nuevos pasos en la apertura pluralista y democrática, el adelanto de las elecciones y el indulto a los guardias somocistas y los presidentes centroamericanos se comprometían, a cambio, a elaborar un plan conjunto para la desmovilización de los contras.

Este plan debía haber estado confeccionado y aprobado por los cinco presidentes el 15 de mayo, en la reunión cumbre de Esquipulas V, inicialmente señalada para esa fecha y para celebrarse en Tela (Honduras)). A pesar de que el 5 de mayo los Vicecancilleres centroamericanos se reunieron y firmaron ya conjuntamente el plan, la reunión presidencial ha comenzado a postergarse, con varios retrasos, y por tanto el proceso ha entrado en fase de estancamiento.

La contradicción que el Acuerdo bipartidista, que en su esencia decide mantener viva a la contrarrevolución con ayuda "humanitaria", ha creado a los presidentes que habían decidido poner fin a esa contrarrevolución, no parece fácil de resolver para el gobierno de Honduras y de Costa Rica, cada vez más pendientes de la ayuda norteamericana para resolver sus crisis económicas, en el marco de proceso electorales en sus respectivos países, y para el debilitado gobierno de Cerezo en Guatemala, amenazado constantemente por golpes de Estado.

El caso del gobierno de El Salvador en más notorio. El nuevo presidente ultraderechista, Alfredo Cristiani, ha hecho una re-interpretación del acuerdo centroamericano que firmo su antecesor Duarte: la contrarrevolución debe, efectivamente, ser desmovilizada, pero a la par que el FMLN, ya que se trata de insurgencias simétricas. Cristiani propuso, más concretamente aún, que la contrarrevolución entregara sus armas en El Salvador y que los revolucionarios del FMLN hicieran lo mismo en Nicaragua. Según Cristiani, este tema de la "simetría" debe ser el centro de la agenda en Esquipulas V, que tiene aún fechas tentativas para el mes de julio.

Por unas u otras vías y razones, la paz que acercaban los acuerdos de Esquipulas IV se hace más lejana por el estancamiento en que ha caído todo el proceso que se había previsto para después del encuentro de El Salvador. Ese "estancamiento" fue señalado no sin cierto dramatismo por el propio Secretario General de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, al inaugurar la Conferencia internacional sobre refugiados centroamericanos que se celebró este mes en Guatemala.

Acentuar la crisis económica, aprovecharla en beneficio de las fuerzas opositoras más ultraderechistas, deslegitimar el proceso electoral desde ahora, mantener activa a la contrarrevolución como presencia viva y como freno a posibles recortes en el presupuesto de defensa, bloquear el proceso regional de paz: estos son los ingredientes de la receta preelectoral que aplica ya y que continuará aplicando el gobierno Bush en Nicaragua.

Nicaragua: legitimar el proceso electoral y el plan económico
La gira europea del Presidente Daniel Ortega

El viaje que desde fines de abril y durante 22 días realizó el Presidente Daniel Ortega por 11 países de Europa Occidental fue una importante ofensiva diplomática del gobierno sandinista. El viaje tenía un doble objetivo: político y económico. Desde el punto de vista político se trataba de:

-Asegurar la presencia de observadores europeos a lo largo de todo el proceso electoral para contrarrestar así y desde ahora la actual campaña deslegitimación de las elecciones que ha puesto ya en marcha el gobierno de Estado Unidos.

-Asegurar el impulso de los gobiernos europeos al proceso de paz centroamericano, por la vía de una cooperación económica destinada al desarrollo regional combinada con presiones políticas sobre los gobiernos del área para que todos cumplan con Esquipulas. Esto ampliaría el margen de autonomía de Centroamérica frente a los Estados Unidos.

A la vez, generar presión sobre la política centroamericana de Bush a través de sus más estrechos aliados, los miembros de la OTAN.

Desde el punto de vista económico, el objetivo era conseguir apoyo para el programa de ajustes iniciado en enero/89, que precisa de divisas líquidas y de varios tipos de cooperación concreta par evitar un colapso económico y para aliviar los efectos más duros de la crisis sobre los sectores populares. El presidente de Nicaragua declaró que solicitaría $250 millones en ayuda inmediata de emergencia. Política y económicamente, el objetivo del viaje era acelerar la hora de la paz.

La positiva respuesta europea

La respuesta europea fue positiva. La credibilidad política brindada a Nicaragua se expresó, de entrada en la buena acogida que el mas alto nivel y en todos los países 15 jefes de Estado y de gobierno hicieron al presidente de Nicaragua, que visitaba por primera vez Gran Bretaña y la República Federal Alemana. Esta acogida tiene en cuenta la campaña antisandinista de corte reaganiano desplegada por el gobierno Bush en esos días, presionando por varios medios y con insistencia a todos los gobiernos europeos para que Ortega no fuera recibido o fuera recibido a bajo nivel y en encuentros de confrontación y para que se le negara cualquier respaldo económico.

Lo sucedido en la gira europea hubiera sido impensable en 1987. La ausencia en el panorama internacional de un personaje como Ronald Reagan con su patológica obsesión anti-sandinista y la presencia en él de Gorbachov y de sus continuas iniciativas de paz, que han puesto en crisis las premisas de la "guerra fría" , base de la OTAN, han propiciado un nuevo acercamiento de los europeos a Nicaragua, a cuyo gobierno se le reconocía, además, un alto grado de cumplimiento de los compromisos de Esquipulas. Todos estos factores han creado un nuevo espacio de relaciones, en donde parece disminuida la capacidad de Estados Unidos para imponer a los aliados europeos su política más agresiva y en le que se podrán ampliar las vías de colaboración que ya existían y abrirse nuevas donde antes parecían muy difíciles.

Los gobiernos y partidos de Europa -de derecha, centro e izquierda-expresaron gran interés en las próximas elecciones de Nicaragua, aceptaron invitaciones a observarlas (Parlamento Europeo, Internacional Demócrata Cristiana, Internacional Socialista, parlamentarios irlandeses, belgas, etc.) y en la práctica legitimaron lo hecho hasta la fecha (reformas a la ley electoral, ley de medios, calendarios preparativos) El juicio positivo expresado por Europa durante la gira presidencial coincidió prácticamente con los resultados del informe que sobre la ley electoral nicaragüense elaboró la prestigiada Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, que concluyó que la ley ofrece condiciones para elecciones libres y es más amplia que la de otros países centroamericanos y de América Latina.

Los resultados económicos fueron también positivos. En la I conferencia Internacional sobre la situación económica de Nicaragua celebrada en Estocolmo participaron 71 delegados de 17 países (los de la CEE, Japón y México) y organismos internacionales, entre ellos el Fondo Monetario Banco Mundial. La RFA envió un observador. Se trataba de una Conferencia atípica por dos razones: fue convocada por el gobierno de Suecia (las suelen convocar los organismos multilaterales de ayuda) y era para apoyar un programa económico autónomo y ya en marcha (se suelen convocar para diseñar y dar inicio a un plan de ajustes ordenado por el FMI). Atípica también porque no era ni consultiva ni "de donantes".

Aunque la convocatoria de la Conferencia tuvo por todo esto un carácter político, le contenido de sus debates fue técnico. En ella fue presentado a consideración de los participantes un informe económico elaborado por el Equipo técnico sueco que coordina el especialista Lance Taylor, sobre el actual plan de ajustes en marcha en Nicaragua. Este fue calificado por la Ministra de Cooperación sueca en le discurso de apertura como "factible y coherente" y después evaluado positivamente por todos los participantes , entre los que hubo consenso en apoyar económicamente a corto plazo. Este resultado fue también un gran paso de avance un paso nuevo- en la credibilidad económica de Nicaragua. Como fruto inmediato de la Conferencia, Nicaragua consiguió $49.7 millones, que servirán par asegurar la importación de insumos y repuestos básicos para que la agricultura y la industria continúen funcionando este año. De esta cantidad. Italia dio $25 millones, España 10 y el resto, los países nórdicos.

La decisión de celebrar una II Conferencia en el último trimestre del año y promesas y compromisos de todos los países en relación a reestructuración de créditos, condonación de deudas, donaciones, etc., fueron también frutos exitosos d la reunión. "No fuimos a pedir caridad sino corresponsabilidad internacional", declaró a su regreso el Ministro de Planificación, Alejandro Martínez Cuenca, cerebro del actual plan de ajustes nicaragüenses.

Recuperar la economía y manejar el descontento popular

Aunque las severas medidas de ajuste (recortes presupuestario y de inversiones, incremento de impuestos, fuerte devaluación de la moneda) están muy marcadas por recambios monetaristas e las reglas del juego económico y muy poco aún por una mayor participación de las clases populares en decisiones sobre la producción y la administración, han logrado ya resultados positivos en los dos objetivos centrales con los que arrancó el plan: reducir drásticamente la hiperinflación y recuperar la producción de agroexportación para garantizar una mayor entrada de divisas. (Las exportaciones del pasado ciclo no llegarán a $300 millones). Excepto en le algodón, hay tendencias positivas en otros importantes rubros exportadores tradicionales o no: café, carne, bananos, tabaco, sorgo, ajonjolí, cacao ... En otros, como madera y pesca, se resienten aún los efectos del huracán "Juana" , de octubre/89.

En la producción de granos básicos para la supervivencia popular se ha logrado también una reactivación, y haber un buen invierno este año, estarán garantizados los alimentos básicos de la población. Una mayor racionalidad en el uso de los recursos y la tecnología y la preocupación pro el ahorro y el mejoramiento de la calidad de la producción son otros frutos positivos del plan.

El plan, sin embargo, tiene altos costos sociales: crecientes diferenciación salarial, miles de desempleados, "compactados" tanto del sector presupuestado como de las empresas productivas y muchas contrapartidas preocupantes: recesión industrial, contracción en producciones básicas de consumo interno (industria avícola, porcina y lechera),porque no hay suficiente demanda a causa de los bajos salarios, quiebra generalizada de la pequeña industria (calzado, textil etc.).

La lucha económica de Nicaragua con este nuevo instrumento que ese el plan de ajustes supone un gran esfuerzo nacional para detener el deterioro y estabilizar la crisis sentando las bases para una recuperación que en algunos rubros podría sentirse aún a corto plazo.

En el camino de esta lucha, un caso como el de la huelga de los maestros es un test difícil para el gobierno. Porque no se podían aumentar los salarios- ni eso hubiera resuelta el problema de fondo-, pero tampoco se podía dejar alguna respuestas. El mecanismos usado por el gobierne estuvo basado no en la represión ni en la sordera sino en un acelerado empleo de la hegemonía sandinista y en el diálogo: explicaciones políticas amplias sobre los límites que a las reivindicaciones impone la crisis, acompañadas de soluciones mínimas y parciales: subsidio al transporte de los maestros de Managua, becas para los hijos de maestros, creación de un fondo social par los maestros con excedentes de las empresas estatales y privadas que quieran participar, etc.

Aunque se trata de parches y no de un vestido nuevo que resuelva la desnudez e fondo, permitieron manejar de momento la crisis e impedir que fuera más ampliamente canalizada por la ultraderecha. El problema, sin embargo, sigue latente. Los próximos meses pueden enfrentar al gobierno a problemática muy parecidas, difíciles de manejar, casi irresoluble económicamente y con potencial desestabilizador en un ambiente político pre-electoral.

Impulsar la paz y enfrentar la guerra

A pesar de las muchas dificultades que encuentra, el gobierno de Nicaragua no renuncia a seguir trabajando porque el proceso de paz iniciado hace ya casi dos años en la reunión de Esquipulas II tenga continuidad.

En este proceso regional, al regional, al igual que en el proceso latinoamericano de Contadora, se repite periódicamente el mismo ciclo: los gobiernos del área se sienten mínimamente autónomos como para firmar en un determinado momento un compromiso de importancia, pero suficientemente independientes como para cumplir después con lo que firman. Por eso, a cada firma o iniciativa autónoma sigue un período de retroceso, vacilaciones o estancamiento. En este momento, estamos en esa fase de reflujo, provocada esta vez por el impacto que sobre los cuatro presidentes centroamericanos firmantes de Esquipulas IV y aliados de Estados Unidos produjo el Acuerdo bipartidista del Congreso norteamericano.

Actualmente, para resolver la contradicción entre lo acordado por los presidentes centroamericanos y lo acordado por los congresistas estadounidenses, el gobierno nicaragüense trata de hacer énfasis en un aspecto del Acuerdo bipartidista que indica que los fondos aprobados para una "ayuda humanitaria" que mantenga con vida a los contras "también deberán estar disponibles para apoyar la reintegración voluntaria o la reubicación regional voluntaria".

En esta frase, que refleja parte de las concesiones que los ultraderechistas tuvieron que hacer a los neoliberales para conseguir el Acuerdo, estaría la puerta abierta para que los centroamericanos encuentren una salida que desbloquee el actual proceso de paz y firmen el plan de descenso de paz y firmen el plan desmovilización de los contras sin que tengan que enfrentarse abiertamente con la voluntad de guerra del gobierno Bush.

Pero a la par que lucha por mantener en pie la mesa de las negociaciones regionales, tampoco renuncia su hegemonía en el terreno militar. Porque los contras siguen ahí y actuando con saña, tanto contra la población civil como contra el ejército. El sentido de los actuales enfrentamientos entre el ejército de Nicaragua y estos grupos aún activos en el interior del país es, naturalmente, el ejercicio del derecho a la legítima defensa y es también la lucha por impedir que las contra re-gane base política en zonas campesinas. No hay indicios de que la estén regañando: los secuestros semi-forzado de campesinos de hace unos años son ya totalmente forzados y eso hace muy frágil la calificación de los combatientes que reclutan hoy los contras.

Además, en zonas en donde antes el campesinado dio apoyo a la contra, existe actualmente un resentimiento y un malestar generalizado frente a ellos. Los campesinos no quieren la guerra, no creen en ella, quieren producir, ven incentivos en la nueva política de concertación. La presencia activa del ejército sandinistas en zonas por donde deambulan lo contrarrevolucionarios es hoy un elemento clave para consolidar esta actividad de rechazo, en momentos delicados de la coyuntura nacional, donde evitar por todos los medios un recrudecimiento de la guerra es elemento estratégico.

Lograr la más amplia legitimación internacional para las próximas elecciones -especialmente el respaldo europeo-, conseguir una cierta recuperación económica, manejar con habilidad los conflictos casi irresolubles que plantean las justas reivindicaciones de los asalariados y otros sectores populares, continuar luchando porque prosiga el proceso de Esquipulas mantener a raya a la contrarrevolución armada que sigue haciendo la guerra: estos son integrantes básicos de la receta sandinista para la actual y difícil coyuntura pre-electoral.

La opción electoral de los votantes el 25 de febrero de 1990

¿Qué va a estar en juego en las elecciones del 25 de febrero del próximo año? Todo indica ya que serán, fundamentalmente, unas elecciones entre Nicaragua y los Estados Unidos. Que este proceso electoral es una nueva forma, una forma tal vez definitoria, de la confrontación Estados Unidos-Nicaragua.

Los votantes nicaragüenses están convocados a una decisión importante: votar por Nicaragua o votar por los Estados Unidos. Esta será la gran opción que tendrán que hacer. Al interior de Nicaragua, votar por los Estado Unidos significa votar por la Coordinadora Democrática Nicaragüense. Es decir. votar por el somocismo. Para entender esto no como retórica. Para entender esto no como retórica sino como un hecho social, hay que tener en cuenta que por somocismo se pueden entender dos realidades. Por un lado, se entiende por somocismo el gobierno de una fracción de la burguesía nicaragüense: la burguesía liberal. En ese sentido, somocismo es el gobierno de la familia Somoza, de la guardia nacional y de la burguesía liberal, que ejercieron el poder enfrentados a otra fracción de la burguesía. Este es el uso más frecuente que se da al término somocismo la interior de Nicaragua.

Pero hay otro sentido del término: somocismo en el sistema de dominación vigente por 40 años en Nicaragua tras el asesinato de Sandino. Es el sistema de dominación de la burguesía en su conjunto sobre los sectores populares. En ese sentido, más profundo y más estructural, aunque se fuera miembro del partido conservador, que era opuesto a Somoza, aunque no se fuera guardia, se le hacía el juego de Somoza, porque se era parte del sistema. Las contradicciones de la fracción burguesía estrictamente somocista y dominante se agudizaron sólo en los últimos años, pero durante muchos años hubo una convivencia feliz, por más que hubiera contradicciones. Eso, ya se sabe, sucede en cualquier matrimonio.

La opción de la Coordinadora, la del COSEP, la de la contrarrevolución armada, no es más que el intento de restaurar esta dominación de clase en Nicaragua con el apoyo de Estados Unidos apoyo que siempre tuvo el somocismo en su conjunto, como sistema. Porque Estados Unidos no sólo apoyaba a Somoza y a la guardia sino a las dos fracciones de la clase burguesía: a la que dominaba el escenario y a la que era su subalterna.

En esta etapa, las dos fracciones de la burguesía se han dividido el trabajo, como lo hicieron durante los 40 años de dictadura: La fracción estrictamente somociana y "guardiera", encabezada por Bermúdez, se mantiene como reserva, detrás del escenario, y la otra fracción hace el trabajo cívico, las tareas políticas.

Pero dejando atrás la gran polarización de estos años de guerra, y con partidos de tradición en Nicaragua, ha ido emergiendo una corriente centrista, opuesta al sandinismo y al imperialismo, que se está configurando como tercera alternativa electoral. EL desgajamiento del "Grupo de los 14" del Partido Social Cristiano de Erick Ramírez y el Partido Liberal de Unidad Nacional y otras muchas tensiones que se vienen dando al interior de esta frágil coalición opositora, son expresiones concretas de la emergencia de la alternativa centrista, en la que juega un papel muy importante el Partido Conservadora Demócrata, segunda fuerza política del país.

En el intento de resucitar lo viejo, el somocismo, resalta más la novedad política de esta coyuntura: porque en la Nicaragua de hoy hay dos propuestas nacionales: la popular, la del FSLN, la que quiere un cambio revolucionario y propone la transición hacia el socialismo, y la de los sectores medios - apoyaba por algunos estratos empresariales progresistas- representada por los partidos de centro, que no coinciden con el FSLN porque representa los intereses de una clase que rechaza al somocismo que pretende imponer el imperialismo norteamericano.

Los próximos meses irán mostrando el perfil de este nuevo grupo de centro y podrán el rojo vivo las tensiones entre las tres grandes opciones electorales. Queda aún mucho camino por recorrer hasta llegar a la hora del dilema final.

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