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  Número 456 | Marzo 2020
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Honduras

La muerte de la MACCIH y el futuro en riesgo del CC-4

La Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras fue impuesta por el mismo pacto de impunidad, que cuatro años después la mató. Después de matarla, Juan Orlando Hernández, quien ha tejido el más sólido pacto de impunidad que ha conocido la historia hondureña, tiene hoy en riesgo su futuro y su vida, por ser Co-Conspirador 4 en operaciones de narcotráfico.

Ismael Moreno, SJ

La MACCIH ya no va para ninguna parte, se ha convertido en parte del problema, porque existe un pacto de impunidad entre el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, y el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández”. Ésas fueron las tajantes palabras con las que en febrero de 2018, el diplomático Juan Jiménez Mayor abandonó el país y la dirección de la MACCIH. Dos años después, la MACCIH, perdida la garra inicial que logró durante dos años, fue obligada a dejar Honduras.

NACIÓ DE LA PRESIÓN SOCIAL


Los “indignados” hondureños que a mediados del año 2015, en decenas de miles y durante varias semanas se movilizaron enarbolando antorchas demandando se investigara y se juzgara al Presidente Juan Orlando Hernández por su implicación en el saqueo del Instituto Hondureño del Seguro Social, están en el origen de la MACCIH. Tras las evidencias de que JOH era responsable, ni uno solo de aquellos miles de manifestantes creía que las instancias de justicia nacionales podrían proceder contra él porque en Honduras los funcionarios públicos han gozado siempre de impunidad por sus fechorías. Un maestro en impunidad y cinismo como JOH jamás sería tocado.

Los indignados hondureños miraron hacia Guatemala. Allí, desde 2002 y con el respaldo de la Organización de Naciones Unidas, venía funcionando con eficacia la CICIG (Comisión contra la Impunidad en Guatemala). En la “primavera chapina” de aquel 2015, las protestas populares y la CICIG habían conseguido la renuncia del Presidente Otto Pérez Molina y de la Vicepresidenta Roxana Baldetti, después capturados, enjuiciados y condenados. También la CICIG había investigado muy sonados casos de corrupción. ¿Por qué no tener en Honduras algo así, una CICIH? A la presión porque Juan Orlando Hernández fuera investigado, los indignados unieron con la misma fuerza la demanda por la instalación en Honduras de una instancia similar a la CICIG bajo el auspicio de la ONU.

Aquel año la presión en las calles de las principales ciudades del país fue mayúscula. Por diversas fuentes con acceso al oficialismo, se supo que JOH estaba también presionado por el gobierno de Estados Unidos, entonces bajo la presidencia de Barack Obama. El gobierno Obama no sólo había apoyado financiera y políticamente a la CICIG. El propio embajador de Estados Unidos en Guatemala, Todd Robinson, salió a las calles fundiéndose con los indignados exigiendo juicio y castigo contra los corruptos impunes.

Muchos son del parecer que los indignados de Honduras también contaron con el respaldo del gobierno de Estados Unidos, deseoso de estremecer por fin la impunidad de la clase política hondureña.

LLEGÓ AL PAÍS COMO “UN HIJO NO DESEADO”


Ante el interés del gobierno de Estados Unidos en que se investigaran casos de corrupción vinculados con instituciones públicas, Juan Orlando Hernández entró en relación directa con Luis Almagro, Secretario General de la OEA, para que le ayudara a armar algo que satisficiera las presiones de los gringos y bajara la presión de los indignados. Almagro y JOH negociaron la construcción de la MACCIH (Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras).

El documento de constitución de esa instancia se firmó a inicios de 2016. El gobierno de Estados Unidos se comprometió a darle abundante financiamiento. Recién instalada, la MACCIH recibió 5 millones 200 mil dólares para poder “trabajar sin contratiempos”. También logró Washington que Canadá, Alemania y Suiza comprometieran fondos para su funcionamiento.

Para neutralizar la desconfianza ciudadana en el auspicio de la inútil OEA, que exigía una instancia auspiciada por la ONU, el gobierno hondureño logró el respaldo de sectores de la sociedad civil que se entienden a sí mismos como puente entre la institucionalidad pública y la sociedad hondureña. Liderados por la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) éstos se convirtieron muy pronto en los apologistas de la MACCIH.

A la vez, JOH llamó a un “diálogo nacional” en el que logró sentar a diversos grupos. Una vez instalada la MACCIH y la mesa del diálogo, no sólo neutralizó el malestar ciudadano, sino que en esta nueva coyuntura comenzó a sentar las bases para su estrategia reeleccionista, que culminaría en el fraude de noviembre de 2017.

En este contexto nació la MACCIH. Como nace un niño no deseado o al que se acepta porque “no queda de otra”. Muy poca gente decente en el país aceptó su paternidad. Muchos la consideraron un engendro fruto de la mancuerna de dos oscuros personajes especialistas en trampear: Juan Orlando Hernández y Luis Almagro.

LA CRIATURA INSPIRA CONFIANZA


Al frente de la MACCIH la OEA puso al diplomático peruano Juan Jiménez Mayor, quien contrató al también peruano Julio Arbizú y al chileno Daniel Urrutia. Los tres formaron un equipo sólido y dinámico. En su primer trimestre de vida la MACCIH sentó sus bases institucionales y el equipo se dedicó a escuchar, cercana y atentamente, a representantes de diversos sectores de la sociedad, desde personas del más alto nivel del gobierno hasta luchadores por los derechos humanos, ambientalistas, defensores de las etnias, empresarios privados, profesionales, académicos y religiosos.

Fuentes creíbles dan fe de que Jiménez Mayor no tomó ninguna de las decisiones más importantes sin haberlas consultado previamente, no sólo con su equipo más cercano, sino después de haber escuchado las voces de la sociedad hondureña.

A pesar de su deslucido nacimiento en enero de 2016, entre abril de ese año y febrero de 2018 la MACCIH se reivindicó. La reivindicó su equipo. Pronto muchos olvidaron el adefesio que fue su origen, y hasta creyeron que, a pesar de estar bajo la égida de la OEA y de haber sido constituida como “misión de apoyo” y, por consiguiente, careciendo de facultades propias para la investigación, menos para acusar por corrupción, la MACCIH era la anhelada CICIH.

Para finales de 2016 la MACCIH se había ganado la confianza de quienes desconfiaron de la Misión y había provocado ya plena desconfianza entre quienes la habían recibido jubilosos. En poco tiempo Juan Jiménez Mayor había logrado crear una institucionalidad comprometida con una auténtica lucha contra la corrupción y la impunidad.

UN FISCAL COMO DIOS MANDA


El equipo de la MACCIH inició su trabajo solicitando al Congreso la aprobación de la Ley de Colaboración Eficaz. “Necesitamos contar con ese instrumento si de verdad queremos que caigan los auténticos peces gordos”, comentó en privado Jiménez Mayor.

Simultáneamente, demandó al Congreso la derogación de la Ley de Secretos de Estado, que protege a todos los corruptos en las instituciones públicas, ordenando no revelar sus actos ilícitos al menos durante 25 años después de haberlos cometido.

Sin esperar conseguir esto del Congreso, el equipo de la MACCIH continuó sentando las bases para cumplir su misión y creó la Unidad Fiscal Especial Contra la Impunidad y la Corrupción (UFECIC) nombrando para que la presidiera al abogado hondureño Luis Javier Santos, de intachable trayectoria en el Ministerio Público.

En 2008 Luis Javier Santos salió vivo de milagro tras un intento de asesinato. Aquel año, como Fiscal Especial de Lucha contra la Corrupción en el Ministerio Público, extendió requerimientos contra funcionarios de la costa norte hondureña comprometidos en actos de corrupción. Al ver que el Fiscal General boicoteaba éstos y todos los procesos fiscales que implicaban a altos funcionarios del Estado y a miembros de la gran empresa privada, Santos y otros tres fiscales iniciaron en abril de 2008 una huelga de hambre que duró 38 días. https://www.envio.org.ni/articulo/3831

En septiembre de 2008, tras el intento de asesinato, Santos tuvo que exilarse en España en donde residió cuatro años. Cuando regresó al país mantuvo un muy bajo perfil en la Fiscalía del Consumidor, hasta que Juan Jiménez Mayor lo descubrió y le propuso liderar la UFECIC.

En poco tiempo, la UFECIC bajo su conducción comenzó a extender requerimientos fiscales a diputados y a funcionarios públicos. Las oficinas y los lugares de parranda de los más altos funcionarios se estremecieron. Entendieron que la MACCIH funcionaba, que la tripleta de profesionales que la encabezaban estaban en Honduras decididos a tocarle las barbas no sólo a los tigrillos, sino a los tigres rayados de la política hondureña, hasta ese momento intocables.

“SI ESTO SIGUE...”


Ya desde 2017 comenzaron a chocar en el país dos dinámicas simultáneas y contradictorias. Por una parte, simpatía y apoyo a los primeros resultados del proceso puesto en marcha por el equipo de la MACCIH. Por otra, una campaña de desprestigio del equipo y de boicot al proceso de requerimientos fiscales, porque ponía en peligro el pacto JOH-Almagro que había dado a luz a la MACCIH.

La campaña se convirtió en una estrategia orientada a sustituir al equipo que conducía la MACCIH cuando Juan Jiménez Mayor hizo público el compromiso de contribuir a las investigaciones que condujeran al esclarecimiento del asesinato de Berta Cáceres (4 marzo 2016) y al enjuiciamiento de los responsables de financiar, organizar y ejecutar el crimen.

La campaña de descrédito de la MACCIH fue surtiendo sus efectos. Las presiones de los funcionarios públicos y políticos implicados en actos sonados de corrupción investigados por la MACCIH tenían siempre de fondo advertencias y amenazas de que “si esto sigue”, la MACCIH sería cancelada.

SIN MÁS CAMINO QUE LA RENUNCIA


La ilegal reelección de Juan Orlando Hernández en el fraude electoral de noviembre de 2017, seguida de una intensa represión, significó un trágico cambio de escenario que preparó el momento propicio para que el equipo que conducía la MACCIH se viera forzado a renunciar. En febrero de 2018 Almagro le retiró su apoyo al equipo que conducía la MACCIH y Jiménez Mayor, Arbizú y Urrutia no tuvieron más camino que la renuncia.

La renuncia-despido de Jiménez Mayor tuvo su causa inmediata en las denuncias que él hizo públicas sobre la corrupción tras las contrataciones que la OEA hacía para el personal de la MACCIH. Además, Jiménez Mayor había comenzado a abrir archivos de casos de corrupción que vinculaban a la esposa de JOH. Por eso, las contundentes palabras con que Jiménez Mayor se despidió de Honduras y de su cargo: denunciando “un pacto de impunidad entre el Secretario General de la OEA y el presidente hondureño”.

EL PACTO ALMAGRO - JOH


A Jiménez Mayor lo sustituyó el brasileño Luiz Antonio Guimaraes. ¿Por qué, a pesar del cambio de timonel, siguieron las presiones contra la MACCIH?

Porque los países financiadores exigían que los casos sonados de corrupción ya investigados llegaran a término. También por la presión ciudadana en la misma dirección. Guimaraes, el nuevo conductor de la instancia no tuvo más remedio que responder a algunos casos: el de la esposa del exPresidente Porfirio Lobo Sosa y el caso de los saqueos en la Secretaría de Agricultura y Ganadería. Rosa Elena Bonilla, la esposa de Lobo, fue enjuiciada y sentenciada a más de 60 años de cárcel. En el otro caso, conocidocomo “la caja de Pandora”, cuando los requerimientos fiscales se convirtieron en órdenes de captura los más altos personajes acusados lograron el sobreseimiento o no se llevaron a cabo las capturas.

La decisión de afectar únicamente a funcionarios corruptos de la administración de Lobo dejaba entrever el pacto Almagro-JOH, basado en el interés de Almagro en proteger el trabajo de gente que contrató para la MACCIH y cercana a él. A cambio, la “nueva” MACCIH no tocaría los casos de corrupción directamente vinculados a JOH y Almagro no cuestionaría más la legitimidad de los comicios en los que JOH se reeligió, los que en el primer momento había cuestionado frontalmente proponiendo que las elecciones se repitieran porque “no había certeza sobre sus resultados”.

FEBRERO 2020: MUERE LA CRIATURA


Descabezada la MACCIH de su primer equipo, seguía existiendo la UFECIC liderada por el Fiscal Luis Javier Santos, a quien nadie había podido doblegar con amenazas ni comprar. Como dependencia del Ministerio Público y del Fiscal General, sospechoso de estar amarrado a la voluntad del Ejecutivo, Santos había logrado crear un espacio de trabajo independiente.

Por eso, después de salir de Jiménez Mayor y de hacer de la MACCIH una institución sin mordiente, los corruptos hondureños y Almagro enfilaron sus tiros contra la MACCIH y después contra la UFECIC. Así acabarían con todo el sistema contra la corrupción que apenas había funcionado dos años. En noviembre de 2019 los diputados votaron en el Congreso su desacuerdo con la presencia en Honduras de la MACCIH y Hernández no renovó el contrato con la OEA, que era válido por cuatro años. El 19 de febrero de 2020 la MACCIH murió, pero no de muerte natural. El pacto de impunidad y los intereses de los poderosos la mataron.

LA ANUNCIADA MUERTE DE LA UFECIC


Como era de esperar, una vez que se anunció que el contrato con la MACCIH no se renovaba, el paso siguiente fue eliminar la UFECIC. Ambas muertes se quisieron camuflar.

Tras informar JOH que el contrato con la Misión quedaba cancelado, se dedicó a anunciar, con ostentoso triunfalismo, que se había puesto en marcha un sistema de lucha contra la corrupción que sería pionero y ejemplar en toda América Latina. En voz más baja se supo que la UFECIC sería sustituida por la UFERCO (Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción), un adefesio sin funciones.

Para tranquilizar al cuerpo diplomático y a la comunidad internacional, el Fiscal Luis Javier Santos quedó como titular de la nueva entidad.

Poco después se nombró Fiscal Especial Adjunto de Santos al abogado que meses antes había acusado a personas que participaron en las protestas contra la reelección de JOH y contra el fraude en las elecciones de 2017. Tan afín a las decisiones oficiales ha sido este personaje que es conocido como el “fiscal militar” por su firme defensa de las Fuerzas Armadas y por cebarse contra cualquier persona opositora del actual régimen.

EL ANILLO DE IMPUNIDAD QUE PROTEGE A JOH


Tras la salida de la MACCIH y el desmantelamiento de la UFECIC volvió a imponerse el pacto de impunidad nacional, el que protege en Honduras a Juan Orlando Hernández, compuesto por los miembros más radicales del llamado “cachurequismo”, primer anillo de leales al proyecto continuista de JOH, que aspira a reelegirse en 2021.

En este anillo participan el Fiscal General, los miembros de la Corte Suprema de Justicia, el Comisionado Nacional de Derechos Humanos, los altos oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, dirigentes de la empresa privada, especialmente quienes tienen su sede en Tegucigalpa, 60 diputados del Partido Nacional, unos cuantos diputados del Partido Liberal de la oscura línea del exPresidente Carlos Flores Facussé, unos cuantos diputados de los partidos “chingastes”, y los propietarios de los principales medios de comunicación, con listas de periodistas que están en la nómina de Casa Presidencial como asalariados.

Todos los personajes de este anillo no están dispuestos a permitir que, como pretendió la MACCIH en sus dos primeros años de brillo, se los cuestione o se pongan en peligro sus intereses.

ONDAS EXPANSIVAS DEL JUICIO CONTRA TONY HERNÁNDEZ


Luego de haberse sacudido del peligro que representó para él la MACCIH, Juan Orlando Hernández ha estado urgido de consolidar aún más su poderío y de protegerse de cualquier acechanza. ¿Por qué? Por las ondas expansivas del juicio en Nueva York contra su hermano Tony, condenado por narcotraficante. Esas ondas lo han colocado a él en el mayor riesgo físico, legal y político de su vida poniendo en grave peligro sus 25 años de éxitos en la política hondureña.

La necesidad que va teniendo Juan Orlando Hernández de contar con protección física ha colocado a los militares en la posición de mayor influencia en el anillo de su círculo cercano. Les ha dado tanto poder que es justo hablar de que existe hoy en Honduras una dictadura militar camuflada con los rasgos formales de un Estado de Derecho.

Cuentan los cercanos a Casa Presidencial que el juicio contra su hermano llevó a JOH a pensar en serio en una ruta de escape del país y a sondear al gobierno de Israel y al de Colombia para salir del país. A la vez, y tras la sentencia de la Corte que declaró culpable a Tony, Juan Orlando comenzó a recomponer fuerzas y piezas para consolidar su proyecto político y financiero.

JOH SE REACOMODA: VENGANZAS Y LIMPIEZA


El Estado de Honduras no tiene un gobierno que esté influenciado por el narcotráfico. Está gobernado por un cartel del narcotráfico que, después de varios años, ha logrado controlar distintos grupos dedicados al negocio de la droga y actúa con esa identidad y con esa función.

El juicio contra Tony Hernández, que culminó el 18 de octubre de 2019 en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, que condenó a este sujeto por cuatro delitos: conspiración para introducir droga en Estados Unidos, posesión de armas y dispositivos destructivos, conspiración para introducir armas en territorio estadounidense y falso testimonio.

Después de dictada la sentencia condenatoria comenzaron en Honduras hechos y movimientos que nos obligan a interpretarlos como un reacomodo de fuerzas para tomar venganza y limpiar de testigos o de amenazas la ruta que conduce a incriminar también al hermano de Tony y Presidente de la República de Honduras, Juan Orlando Hernández.

EL HOMBRE DE LAS “NARCOLIBRETAS”


Veamos algunos de estos hechos y movimientos. Una semana después de que Tony fuera condenado, el 26 de octubre, un tal Magdaleno Gómez, cuyo verdadero nombre era Nery Orlando Sanabria, de 35 años, fue asesinado por seis hombres en los pasillos de El Pozo, el recinto carcelario de más seguridad del país.

Nery Orlando tomó el nombre de Magdaleno Gómez después que en 2015 “organizó” su propia muerte, haciendo circular una fotografía que mostraba su cuerpo dentro de un ataúd, con la boca rellena de algodón. Una vez que el Registro Nacional de las Personas inscribió la defunción de Nery Orlando Sanabria López, este narcotraficante se trasladó a Colombia. Allí pasó por un minucioso cambio de aspecto físico y regresó a Honduras convertido en Magdaleno Gómez Fúnez, nombre que inscribió en el Registro Nacional de las Personas.

Después de todo esto, en junio de 2018 Magdaleno fue capturado junto a su pareja en posesión de armas, droga y abundante dinero. Tras una minuciosa investigación se comprobó su verdadera identidad y su relación con el clan familiar Valle Valle, el más importante grupo de narcotraficantes del Occidente de Honduras. El operativo que condujo a su captura fue dirigido por la DEA, y entre las muchas cosas que se le decomisaron había varias libretas con nombres, fechas y cantidades de dinero y droga entregadas a distintas personas. Los datos evidenciaban su estrecha relación con Tony Hernández.

PRUEBAS CONTRA EL CC-4


Las “narcolibretas” fueron usadas en el juicio como pruebas contra Tony. De acuerdo a un testimonio transmitido por la cadena Univisión, Magdaleno Gómez / Nery Orlando Sanabria, privado ya de libertad en la cárcel de máxima seguridad de Honduras, confesó que había entrado en negociaciones con la DEA y con el Fiscal de Nueva York para aceptar su extradición a Estados Unidos y allí servir de testigo en un eventual juicio contra Juan Orlando Hernández, a quien durante el juicio contra su hermano (2-18 octubre 2019) se le mencionó casi doscientas veces como Co-Conspirador (CC-4) al frente de las actividades delictivas de Tony.

Magdaleno / Nery Orlando era una pieza clave y demoledora contra JOH. Ocho días después de la sentencia condenatoria contra Tony fue asesinado con armas de grueso calibre. Y para dejar constancia del mensaje que matándolo enviaban sus asesinos, le cortaron las manos y los pies e inmediatamente la aterradora imagen fue distribuida por todas las redes sociales. Magdaleno / Nery Orlando había dejado de representar un riesgo.

Dos días después de su asesinato, el cuerpo sin cabeza del guardia de la cárcel que abrió las puertas a los seis asesinos, apareció en un solar baldío del municipio de Choloma, en la costa atlántica hondureña. Había dejado de ser un incómodo testigo.

SIGUE LA “LIMPIEZA”


Antes de terminar 2019, el 8 de diciembre, fue asesinado uno de los abogados de Magdaleno, quien había sido también abogado de los hermanos Valle Valle, extraditados a Estados Unidos, sobre los que pende un juicio por el traslado de droga hacia territorio estadounidense. Un testigo menos.

Cuatro días después, el 12 de diciembre, Pedro Ildefonso Armas, director del centro penal El Pozo fue acribillado a balazos mientras se conducía en su vehículo en una de las carreteras del sur de Honduras, luego de ser suspendido de su cargo mientras se realizaban investigaciones sobre el asesinato de Magdaleno / Nery Orlando.

Fue mientras todo esto ocurría que los diputados del Partido Nacional emprendieron la feroz campaña que culminó con votos exigiéndole a JOH que no renovara el contrato con la MACCIH. Argumentaron que no había respetado la honorabilidad de las personas que señaló como corruptas y que se invertían muchos recursos en salarios de extranjeros que hacían trabajos que le correspondía hacer a profesionales nacionales.

¿EL ÚLTIMO ESLABÓN DEL ENGRANAJE?


Apenas se anunciaba la salida de la MACCIH, cuando el 13 de febrero, en los juzgados de El Progreso, un operativo conformado por veinte efectivos de la Policía Militar del Orden Público se hizo presente en los juzgados. Mientras unos controlaban a todas las personas presentes, otros subieron al segundo piso, en donde comenzaba la audiencia que sentenciaría a Alexander Mendoza, conocido como “El Porky”, líder de la Mara 13 o Mara Salvatrucha.

El operativo permitió la fuga del líder marero y causó, la muerte de tres miembros de los cuerpos armados y la de uno de los que integraban el operativo. Todos los análisis coinciden en que un operativo así es imposible de realizar sin el involucramiento de estructuras del Estado, en este caso de las Fuerzas Armadas, y especialmente la Policía Militar del Orden Público, en contubernio con jueces, fiscales y políticos. Después se supo que “El Porky”, estando preso en el centro penal de Támara, cerca de la capital, habría sido el cabecilla de la Mara Salvatrucha, responsable de organizar, coordinar y dirigir el operativo que condujo al asesinato de Magdaleno / Nery Orlando.

Todos estos sucesos violentos son piezas del engranaje que el CC-4, Juan Orlando Hernández, está organizando para recomponerse tras la sentencia contra su hermano Tony.

Aunque aún falta mucho por conocer, muy poca gente duda de que entre el juicio contra Tony en Nueva York en octubre de 2018 y estos hechos sangrientos y reubicaciones en la vida institucional del país hay nexos que apuntan a la estrategia de “limpieza de testigos” que podrían aportar pruebas contra Juan Orlando Hernández. La limpieza busca también sentar las bases de la continuidad de JOH en la Presidencia, como principal escudo para protegerlo de la cárcel o de la muerte a manos de antiguos colegas que quieran ajustar cuentas con él.

¿POR QUÉ NO HUBO PROTESTAS?


Más allá de comunicados en las redes sociales no hubo en Honduras movilizaciones sociales para repudiar la salida de la MACCIH del país, a pesar de que fueron decenas de miles quienes se manifestaron en 2015 exigiendo una instancia que luchara contra la corrupción y la impunidad.

Son muchos los factores que explican esta pasividad. La estrategia de “pacificación” basada en la represión, que siguió al fraude de 2017, ha instalado el miedo en la sociedad. Hay muchos miedos. Lo tienen las más de 300 mil familias que reciben remesas del extranjero y que prefieren el estado de cosas antes que cualquier cambio. Lo tienen los otros tantos centenares de familias que son beneficiadas por el programa “Vida Mejor” del gobierno. Tampoco quieren arriesgarse a quedarse sin esa ayuda. También pesa el proceso electoral en marcha, que siempre es fuente de debate, absorbe energías y encandila a la gente.

La cruda realidad es que la población hondureña, temerosa, influida por una religiosidad que fomenta la pasividad y con muchos sectores vinculados a decenas de ONG que la encierran en proyectos que les hacen perder perspectiva nacional, no protestó por la salida de la MACCIH.

“EL INESTABLE CÁRTEL DE LOS HERNÁNDEZ”


El pacto de impunidad se sigue consolidando y está vigente. Todos estos factores sociales contribuyen a que así sea.

¿Hasta cuándo? El pacto se sostiene sobre terreno movedizo. Honduras está inmersa en una inestabilidad sistémica que puede llevar a una explosión social en cualquier momento y por cualquier motivo. La inestabilidad comienza hoy en Casa Presidencial. El Presidente de la República ya es pública y oficialmente reconocido como “Co-Cooperador” de un narcotraficante. Y eso significa no sólo el riesgo de que en cualquier momento pueda ser requerido por la justicia estadounidense, sino que ahora está en la mira de líderes narcos decididos a vengarse por la traición del ahora llamado “cartel de los Hernández”.

La estabilidad presente y futura del CC-4 se basa en la lealtad de los militares y en la de su círculo familiar y político más estrecho. Es una lealtad “mercenaria”, comprada con dinero contante y sonante, que podría quebrarse por donde menos se espera. En ese círculo estrecho, Juan Orlando Hernández tiene “amigos” como el Ministro de Seguridad o el Ministro de Defensa, quienes también tienen que proteger sus propias espaldas. Cuando perciban que esa lealtad pone en riesgo su seguridad, por los múltiples compromisos que tienen con asuntos ilícitos, abandonarán a JOH.

Es por eso que Juan Orlando está constantemente renovando las lealtades de sus cercanos colaboradores y conformando nuevos círculos de lealtades repartiendo beneficios económicos a diestra y siniestra. Su futuro, y hasta su propia vida, dependen de ser capaz de sostener indefinidamente esa política de lealtades “mercenarias”. Dependerán también de quienes en Washington deciden casi todo en Centroamérica: el Comando Sur y la Casa Blanca, y no el Departamento de Estado.

La vida del CC-4 pende de hilos que a veces parecen fuertes y muchas otras veces se demuestran frágiles. En un escenario tan inestable pueden surgir imponderables. Es por eso que en Honduras, un país tan irrelevante en este planeta, se puede esperar todo tipo de sorpresas.

CORRESPONSAL DE ENVÍO
EN HONDURAS.

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