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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 13 | Julio 1982
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Nicaragua

Tres años de revolución: los dilemas

Datos cuantitativos y cualitativos reflejan aspectos de la dinámica de la realidad nicaragüense. Para esta tarea hemos encontrado muchas limitaciones.

Equipo Envío

Por falta de espacio no podremos tener en cuenta todos los sectores que creemos importantes. Podríamos hablar por ejemplo de los 9,195 Comités e Defensa Sandinista y de los casi 400,000 cedesistas que existen en el país o de la enorme participación de las mujeres y la juventud en las tareas del Proceso. Pero pensamos que es mejor dejar todo lo referente a las organizaciones de masas (indicativo de la mayor o menor participación popular en este proceso) para otra oportunidad. Esta misma falta de espacio nos obliga también a quedarnos en "la superficie" de cada uno de los sectores tratados.

Falta de datos sistematizados que permitieran comparaciones con tiempos anteriores y que tuvieran un total sentido sin explicaciones amplias.

Presentamos algunos sectores sin muchos comentarios. De otros sectores hablaremos solamente de logros aunque somos conscientes que ha habido también fallas y retrocesos. Pero debemos repetir el objetivo de este artículo: ser sobre todo un material documental, con una cierta sistematización, que será utilizado como fuente de consulta o base para otros artículos que se pudieran elaborar posteriormente. Eso explica por qué incluimos algunos datos de presentación general sobre Nicaragua.

La lista de puntos abordados versa sobre: 1) datos geográficos y demográficos de Nicaragua; 2) economía, datos sociolaborales y Reforma Agraria; 3) sector infraestructura; 4) medio ambiente; 5) Educación; 6) Salud; 7) Bienestar Social; 8) Cultura y 9) Derechos Humanos.

Para los datos de segunda mano citamos las fuentes respectivas. Los de primera mano fueron extraídos de entrevistas o material específico entregado por: Alejandro Bendaña, Ministerio de Relaciones Exteriores; Julio César Avilés, Comisión Nacional para la promoción y Protección de los Derechos Humanos; Cecilia Labranc, Ministerio de Cultura y un informante de IRENA.

Al mismo tiempo, la administración Reagan pareciera estar usando una táctica de presión que obliga a la revolución sandinista a inclinarse hacia el bloque socialista como tabla de salvación y de esta forma intentar aislar a la revolución de América Latina y de Europa.

Con estos tres grandes dilemas: el interno, el regional y el internacional se pretende sintetizar los grandes problemas estructurales que tiene que enfrentar la Revolución Sandinista y evitar análisis demasiados simplistas o legalistas. Se reconocen, pues os errores cometidos, no todo ha sido ni podía haber sido perfecto, pero se intenta presentar toda la complejidad de este panorama actual. Por otra parte, estos dilemas, en ningún momento pretenden sugerir que se tiene la solución. La solución es estar dentro del mismo proceso. Se intuyen algunas salidas, pero las soluciones van a surgir del mismo pueblo organizado en el proceso y de la misma marcha de construcción de la Nueva Sociedad y el Hombre Nuevo. Cuanto más participación popular, más autocrítica y más solidaridad internacional existan, más fácil será evitar los errores y encontrar la salidas más eficientes para resolver los problemas de nuestro pueblo a la vez que se busca una salida a la crisis centroamericana. Esta es la gran tarea del Tercer Aniversario de la revolución popular sandinista.

Los dilemas que enfrenta hoy la Revolución Sandinista

Entrevistamos al P. Xabier Gorostiaga, sj. Para que ampliara y profundizara en este texto los conceptos vertidos en su disertación del 30 de mayo en el Seminario de la Asociación Nicaragüense de Científicos Sociales sobre "Las relaciones de Estados Unidos con Nicaragua". Gorostiaga se desempeña como Director del Instituto Nicaragüense de Investigaciones Económicas y Sociales (INIES) con sede en Managua.

Lo que se pretendía en la reunión de Científicos Sociales al analizar las relaciones entre Estados Unidos y Nicaragua, era vital el caer en un legalismo interpretativo que fue un poco la tendencia dominante en varias exposiciones de los compañeros norteamericanos. Pretendía señalar algunos temas estructurales con toda la problemática que estos temas encierran. Algunas de las soluciones que allí se dieron no tendrían mucho sentido si no se enfoca la problemática de Nicaragua y la región dentro de los grandes dilemas estructurales. Este acercamiento pretende dar una especie de marco para ubicar los problemas de Nicaragua y de la región.

Los conflictos que hoy vivimos en Nicaragua se pueden reducir a tres grandes dilemas: primero, los dilemas internos, segundo, los dilemas provocados por al crisis regional, y el tercer tipo de dilema, son los provocados por la inserción de la revolución sandinista en la coyuntura internacional.

1. Los dilemas internos de la revolución sandinista

El dilema económico

El dilema económico ¿Cómo satisfacer las necesidades básicas de la gran mayoría de la población, al mismo tiempo que se mantiene una economía mixta que principalmente está en manos "privadas"? ¿Cómo hacer que esta economía mixta, mayoritariamente en manos privadas, responda a la lógica de la mayorías más que a la lógica de rendimientos para el capital?

Este es un tema y un dilema esencial en la revolución sandinista. Cuando la empresa privada se queja de la "falta de clima", lo hace únicamente desde las perspectivas de los beneficios del capital. El pueblo se queja, por su parte, de "falta de clima" en relación con la empresa privada, porque percibe que la empresa privada no satisface las necesidades básicas de las grandes mayorías. Entonces este dilema encierra el dilema de dos lógicas distintas: una lógica de las mayorías, una lógica de una economía social, de satisfacción de las necesidades básicas de la población y una lógica al servicio de los intereses de los propietarios del capital.

¿Cómo satisfacer estas dos necesidades que entre sí parecen contradictorias? Es un grave problema para la revolución, que no tiene fácil solución. El hecho de que la revolución sandinista haya mantenido por tres años la economía mayoritariamente en manos privadas es un ejemplo del esfuerzo enorme que la revolución realiza por mantener este pluralismo económico. La Revolución Sandinista ha dejado bien claro que la lógica de las mayorías es la lógica dominante en esta economía mixta, que no es una economía yuxtapuesta, sino que es una economía organizada al servicio del pueblo que obtuvo la victoria contra el sistema somocista, y contra el sistema económico-político opresor que dominó históricamente.

Por economía yuxtapuesta se quiere señalar aquellas otras experiencias de economía mixta, donde se da el sector privado por un lado y el sector público por otro, guardando ambos sectores dinámicas distintas, en las que el sector público no hace sino subsidiar socialmente los intereses del sector privado. En el caso del modelo sandinista se tiende a crear una economía mixta planificada (economía mixta programada en el momento actual por una incapacidad informática, técnica e institucional de planificación). Esta economía mixta programada, es una economía mixta bajo la lógica de las mayorías, donde el sector privado tiene sentido, tiene finalidad, puede ser una solución estratégica a largo plazo, en cuanto el sector privado acepte la lógica de las mayorías y esté al servicio de las necesidades fundamentales del pueblo.

Los economistas hablan del efecto "cascada" (trickle down effect), efecto por el que se producen los bienes y el crecimiento y éstos, después, chorrean hacia los sectores bajos. La revolución sandinista busca una dinámica contraria, sería un "trickle up effect' de abajo para arriba, satisfaciendo primero las necesidades básicas, para subir luego hacia los sectores medios los beneficios de la economía, y llegar finalmente al consumo no necesario y la acumulación privada, una vez que las necesidades básicas y necesarias de las grandes mayorías hayan sido satisfechas. Son dos concepciones que responden a dos lógicas diferentes: la lógica de la acumulación privada y la lógica de la satisfacción de las necesidades de las mayorías, para iniciar después la acumulación social y el desarrollo. La tarea hoy en Nicaragua es la superación de los dos sectores económicos yuxtapuestos, para crear una economía programada, integrada, planificada bajo la lógica de las mayorías. Obviamente este modelo crea tensiones, pero ¿existe otra forma mejor de superar el dilema?

El dilema político

¿Cómo mantener un pluralismo político al mismo tiempo que se responde a una expectativa creada por la insurrección popular masiva de la población contra la dictadura y contra el sistema de opresión económico-político, que, obviamente, levantó expectativas de poder popular y exigencias de un cambio de estructuras y del poder político tradicional en el país?

Los sectores privados perciben que este poder político afecta a sus antiguos privilegios políticos y consideran que este poder popular no es democrático, sino totalitario. Sin embargo, la proporción de representación política que tienen los sectores privados es superior a lo que les correspondería en términos estadísticos. La participación que, por ejemplo, tiene la empresa privada y los representantes de los sectores privados y de la oposición dentro del Consejo de estado, no correspondería al número real de gente con la que ellos cuentan en el país.

Dentro de los 51 miembros que componen el Consejo de estado, el número de representantes de la oposición es de 11 -empresarios y partidos políticos- que representa el 21,6%. Las organizaciones políticas y sindicales de izquierda reúnen 7 representantes que significa el 13,7% Las organizaciones independientes representantes de las iglesias, organizaciones sindicales y de profesionales independientes tienen 8 representantes que significa un 15,8%. Por último os representantes del FSLN y las organizaciones de masas identificadas con éste reúne 25 representantes que significa el 49%.

Mi tesis es que la oposición en este país (la oposición militante contra la revolución) no llega al 21,6% y que por lo tanto estos sectores están excesivamente representados en relación a una proporción estadística de posibles votantes que estos sectores tendrían.

Conviene, por otra parte, distinguir entre oposición y descontentos. Existen descontentos y desilusionados con la Revolución por no haber llenado ésta todas las expectativas creadas por la misma revolución. Pero estos sectores jamás votarían por una oposición de derecha, sino por una radicalización del proceso que satisfaga más rápido sus aspiraciones. No todos los descontentos, ni mucho menos, son de derecha en la Nicaragua de hoy.

El dilema político se mantiene dentro de una notable estabilidad política, en una Centroamérica convulsionada, gracias a una creciente hegemonía del poder popular vanguardizado por el FSLN, que en medio de naturales tensiones respeta la proporción de poder político real que tienen los sectores de la empresa privada y los grupos de la oposición.

La tensión política interna, sin embargo, se ha agudizado desde marzo, al tenerse que declarar el Estado de Emergencia Nacional y abocarse el país a la defensa e la revolución popular sandinista ante las amenazas y agresiones reales padecidas (véase envío núm.11) en estos últimos meses. El Estado de Emergencia lo ha padecido especialmente el sector opositor, que es el que más ha sufrido la suspensión temporal de algunas garantías del estatuto fundamental y del Estatuto de Derechos, garantías de los nicaragüenses. El estado de Emergencia no es un producto original de la Revolución, sino una medida defensiva que se terminará en cuanto se inicien las negociaciones con los EE.UU. Y se eliminen las causas de la amenaza externa.

Este dilema político puede, sin embargo, permanecer e inclusive agudizarse, dependiendo de las fuerzas contrarrevolucionarias internas y externas (en Honduras y Costa Rica principalmente), y sobre todo, de la posición que siga manteniendo la administración Reagan sobre Nicaragua.

¿Cómo mantener y acrecentar la participación popular a todos los niveles, a la vez que se mantiene un pluralismo político que no impida las transformaciones sociales y culturales exigidas por una sociedad donde los pobres han adquirido derechos y poder cívico por primera vez en la historia política del país? ¿Cómo realizar todo esto sin grandes tensiones sociales y políticas?

El dilema nacional

¿Cómo hacer en Nicaragua un país independiente y soberano que sea respetado por los EE.UU. Estado situado en un área estratégica y vital para los intereses norteamericanos?

Es indudable que después de tantos años de lucha, el Pueblo nicaragüense no solamente ha conquistado el derecho a una justicia social, sino que ha conquistado el derecho a una dignidad nacional. Nicaragua ha dejado de ser para siempre una "República Banana" y ha comenzado a ser un estado libre y soberano. La contradicción en el dilema está entre la soberanía nueva, recién adquirida, y los intereses estratégicos que los Estados Unidos tienen en esta área, que consideran como una área de hegemonía no compartida. El hecho de mantener un país con soberanía e independencia resulta una quiebra de esta hegemonía absoluta que EU intenta mantener en el área. Resulta además, un ejemplo peligroso. Por oro lado, con la crisis del Vietnam, los fracasos de la política exterior norteamericana en diversas partes del mundo, la crisis económica internacional, etc. la presente Administración Reagan está intentando demostrar en Centroamérica y especialmente en el caso de Nicaragua, que todavía EU es la potencia hegemónica mundial. Es aquí donde tenemos el choque, el dilema y las tensiones provocadas por esta contradicción entre soberanía nacional de Nicaragua e intereses estratégicos norteamericanos en el área.

Significado de estos tres dilemas

Estos tres dilemas internos, extraordinariamente difíciles de manejar, la Revolución popular sandinista los ha enfocado de una forma pragmática con gran realismo y flexibilidad. ¿Existe alguna solución mágica a estas tensiones? Ha presentado la oposición una sola propuesta para resolverlos?

La originalidad del sandinismo es más significativa cuando brota, después de cuarenta y cinco años de una férrea dictadura y una cruenta guerra de liberación. Es indudable que la revolución popular sandinista ganó una legitimidad y respeto internacional que la presente administración Reagan considera altamente peligroso por haberse convertido en un punto de referencia para los pueblos de la región y otros muchos del Tercer Mundo.

Es esta legitimidad y la presentación de un nuevo modelo, lo que la Administración norteamericana está tratando de destruir en Nicaragua. Nicaragua es un ejemplo peligros y difícil de ser manejado por una Administración con una visión tan simplista de la realidad internacional.

Es indudable que ha habido deficiencias y errores, falta de capacidad técnica y de recursos humanos para resolver dilemas tan complejos. Sería ingenuo y deshonesto no reconocerlos y aprender de los mismos con una sana crítica. Sin embargo, cuando se analizan las críticas de la oposición interna y externa a la revolución popular sandinista, que no reconocen ninguno de los logros y sólo resalta los errores, queda patente un gran vacío de propuestas concretas. Son críticas diletantes que no presentan alternativas ni se enfrentan constructivamente a estos dilemas que están insoslayablemente en la base de la problemática actual de Nicaragua.

2. Los dilemas provocados por la crisis regional

La revolución popular sandinista y la crisis centroamericana

¿Cómo realizar una transformación social y política, una transformación nacional en Nicaragua, dentro de una región en una profunda crisis económica y política? La revolución popular sandinista no se hace en un vacío regional, no se construye en una isla, sino que se hace en una región profundamente integrada políticamente y económicamente. En este momento la región centroamericana vive la mayor crisis económica y política de su Historia. En estas circunstancias, ¿cómo realizar, cómo solventar este dilema de hacer pacíficamente, al menor costo social posible, la transformación revolucionaria en Nicaragua dentro de esta coyuntura de crisis económica-política de Centroamérica, especialmente en un momento en que esta área ha sido elegida como campo de batalla por la Administración Reagan? Todo esto, además, en el marco de tensiones internacionales de considerable magnitud: la tensión Este-Oeste, la tensión entre la Internacional Socialista y la Democracia Cristiana que están dirimiendo problemas tanto europeos como latinoamericanos a nivel de Centroamérica, el conflicto también entre las subpotencias latinoamericanas como son México, Venezuela, Brasil, que están interviniendo por diversos intereses en la región.

Dentro de toda esta conflictividad concretada en la región centroamericana se da el fenómeno de la Revolución Popular Sandinista, la primera revolución en el Continente en los últimos 20 años. Indudablemente que esto crea dificultades y dilemas de tipo regional.

La Revolución sandinista se siente hermanada con la lucha de los pueblos de El Salvador y Guatemala por más de cien años de conflictos semejantes contra la dominación norteamericana y oligárquica. ¿Cómo no manifestar esta hermandad y al mismo tiempo mantener una posición de no intervención en los asuntos internos de otros países?

La Revolución Popular sandinista y la agresividad yanqui

¿Cómo realizar esta revolución en la región centroamericana con la presente administración Reagan? Es importante analizar, como lo han hecho algunos congresistas norteamericanos, por ejemplo, el congresista Tom Harkin, y tratar de visualizar lo que hoy podría ser Centroamérica sin Reagan. Posiblemente la Revolución Popular Sandinista mantendría unas relaciones suficientemente cordiales tanto económicas como políticas con los EU. Si se hubiese aceptado la negociación con EU propuesta por Nicaragua para resolver algunos de estos dilemas. Posiblemente sin la Administración Reagan, en El Salvador hubiera habido negociaciones internas entre las fuerzas populares y el antiguo gobierno de Duarte, sin haber llegado a unas elecciones que han endurecido aún mas el dilema salvadoreño. Posiblemente sin la Administración Reagan, hoy habría negociaciones establecidas con Honduras, con una vigilancia conjunta en la frontera hondureña y un control de los miles de ex-guardias somocistas entrenados y financiados por la Adminstración Reagan. Posiblemente sin la Administración Reagan hoy, en vez de darse el fenómeno divisor de Centroamérica con la llamada Comunidad Democrática Centroamericana, que divide en contra de todos los principios centroamericanos a la región, política y económicamente, posiblemente se hubiesen dado algunos pasos para encontrar una salida conjunta regional.

Sin embargo, estas hipótesis no son objetivas. Tenemos la administración norteamericana más simplista y más dura, más militarista, con indudables rasgos fascistas, que impide el visualizar una solución negociada y pacífica a la región.

Toda la retórica y la propaganda internacional de Estados Unidos intenta presentar a Nicaragua como el promotor del conflicto y de la tensión regional, usando la región para aumentar la crisis Este-Oeste, cuando más bien esa tensión proviene del centro del imperio hacia la región y no viceversa.

El hecho de que actualmente Nicaragua esté padeciendo un Estado de Emergencia no es producto de una radicalización y una rigidez de la Revolución Popular Sandinista, sino que es el producto de una amenaza y una agresión externas. Al comienzo de este año, la Revolución Popular Sandinista tenía programado un proyecto para reforzar la unidad nacional a base de leyes de incentivos económicos, de promover una ley de inversión extranjera, etc. Todo esto se vino abajo con la aprobación el 1 de diciembre de 1981 por el Presidente Reagan de las operaciones encubiertas, que se han materializado en los primeros meses de 1982 con repetidas amenazas y ataques que han costado unos 200 muertos y grandes pérdidas económicas para Nicaragua.

Parece contradictorio, pero estas operaciones encubiertas son en estos momentos públicas, porque han sido aprobadas públicamente y reconocidas por los principales dirigentes del gobierno y de la administración Reagan. A diferencia de las operaciones encubiertas contra Allende en Chile, que siempre fueron negadas por la Administración norteamericana, estas son públicamente reconocidas.

El dilema regional es entonces ¿cómo realizar al menor costo social para nuestro pueblo y para la región,la revolución exigida por las condiciones históricas de Nicaragua, y al mismo tiempo enfrentar a la Administración más simplista, militante, que ha tenido el gobierno de Norteamérica posiblemente en este siglo?

Alternativas de Reagan para la región

¿Qué salidas se prevén a este dilema regional? En síntesis, se podrían visualizar tres escenarios:

- La posibilidad de intervención directa de los Estados Unidos alternativa, que se vio muy factible en el mes de marzo, actualmente ha decrecido por la oposición interna dentro del pueblo de los EU (el 87% se opone a esta intervención como lo ha señalado la encuesta de NEWS WEEK en mayo de 1982). Por otra parte, la oposición internacional y latinoamericana, a esta intervención ha sido acrecentada con la guerra de Las Malvinas y la hace menos posible. Pero, sobre todo, debido a la capacidad defensiva creada por el mismo pueblo nicaragüense. Sin embargo, no se puede eliminar la posibilidad de esta intervención militar, porque la lógica y el análisis, ha sido repetidas veces sobrepasado por la irracionalidad de muchas políticas que ha usado el imperio a través de la historia.

- Se ve como más probable una intervención, utilizando grupos de mercenarios y tropas latinoamericanas. También, sin embargo, parece que esta posibilidad ha decretado por la crisis de Las Malinas que ha provocado, según informes provenientes de Gran Bretaña, que unos 250 asesores argentinos hayan sido removidos de la región. Por oro lado, el apoyo de EU a Gran Bretaña en las islas Malvinas ha debilitado la posibilidad de que EU convoque al TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) para atacar Nicaragua. En este sentido las posibilidades de una intervención militar a nivel latinoamericano están debilitadas.

- Sin embargo, quedan abiertas las posibilidades de un ataque de los Guardias somocistas y del grupo de países del Triángulo norte: Guatemala, El Salvador y Honduras. Esta posibilidad sigue vigente pues podría ser usada como una "salida" a las crisis salvadoreña y Nicaragua podría ser usado como un "chivo expiatorio". No es posible en este momento separar lo que ha sido la lucha histórica del pueblo salvadoreño con la del pueblo nicaragüense. Y a pesar de la actitud de Nicaragua de no apoyar en forma directa a El Salvador, se sigue acusando a Nicaragua e tal ayuda, si bien los Estados Unidos nunca han podido presentar prueba alguna.

La Revolución Sandinista si no se diese en el marco de las revoluciones que impulsan los países hermanos de Centroamérica, hubiese podido actuar con más rapidez y profundidad y posiblemente con más radicalismo. Pero la revolución sandinista prueba de nuevo su pragmatismo y originalidad al ubicar su propio proceso dentro de toda la crisis regional de manera de no perjudicar a pueblos hermanos y provocar a una Administración tan militarista.

Ante todo esto la Revolución Sandinista ha ofrecido negociaciones tanto con los Estados Unidos con los países vecinos. Se plantearon propuestas concretas de paz en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que se recibió por respuesta el veto e los EE.UU. Desde la perspectiva nicaragüense parece irónico, por no decir cínico, que se acuse de amenazante a la Revolución Sandinista, cuando la revolución en todos los fueros internacionales está ofreciendo negociaciones de paz y son los que acusan de "peligrosa" a la revolución sandinista los que vetan esas negociaciones de paz.

Estos son los grandes dilemas regionales que crean una dificultad enorme al proceso nicaragüense, por ello, cuando se escuchan "salidas simplistas" que se le proponen a la Revolución se percibe la falta de un análisis en profundidad de cuáles son los problemas estructurales que debe enfrentar esta joven revolución, o una falta de respeto a un pueblo que sacrificó a miles de sus hijos para ganar una identidad y dignidad nacional.

Nueva táctica: la desestabilización económica

Después de analizar las posibilidades de intervención debemos ubicar cómo la Administración Reagan está intentando una desestabilización económica considerable de la Revolución Sandinista que provoque una caída fuerte en la tasa de crecimiento del Proyecto Interno Bruto en 1982 (comparado al 80 un 10% y al 81 un 6%). Esta caída se vería agravada aún más por el desastre producido por las inundaciones de fines de mayo y comienzos de junio (más de 300 millones de dólares en pérdidas según CEPAL). Todos estos factores producirían una escasez que iría en aumento hasta llegar a finales de 1982 obligando a una marcada austeridad que afectaría el nivel de vida e las grandes mayorías. A pesar del espíritu nicaragüense, esta situación económica podría provocar descontento popular que podría ser utilizado por la oposición para fomentar la desestabilización política.

3. Los dilemas provocados por la revolución sandinista
en la actual coyuntura internacional

Nicaragua es un país pequeño, pobre, subdesarrollado en recursos productivos y también en recursos humanos. También es un país extraordinariamente dependiente y abierto al mercado internacional. Nicaragua no puede aislarse, debe seguir ligada al mercado internacional. El problema es ¿cómo hacerlo?

La política económica del gobierno de Nicaragua se ha basado en el principio de diversificar la dependencia con Estados Unidos, aumentar la interrelación con los países de Europa, América Latina y los No Alineados, e iniciar una nueva relación económica-diplomática-política con los países socialistas. En los años 50 la dependencia de las relaciones económicas de Nicaragua hacia los EE.UU. Era inmensa. Cerca del 60 ó 70% de esas relaciones se realizaban con el país del norte. Actualmente se intenta diversificar esas relaciones para lograr flexibilidad y una cierta armonía. Se necesita caminar sobre "cuatro patas": una cuarta parte del total de las relaciones económicas con Estados Unidos, una cuarta parte con los países de Europa, una cuarta parte con los países de América Latina y los No Alineados y se está iniciando un proceso tendiente a establecer la última cuarta parte con los países socialistas. Este es un proceso lento. Hasta este momento las relaciones con los países socialistas son muy pequeñas y están en el orden de un 5 a un 7% de todas nuestras relaciones internacionales, Nicaragua ha sido acusada de ser parte del bloque soviético. La última visita del Comandante Daniel Ortega fue presentada por la prensa norteamericana como el "alineamiento definitivo" de Nicaragua con la URSS. Sin embargo, el hecho de que otro miembro de la Junta, Sergio Ramírez haya visitado España, Austria, Holanda, Suecia, Irlanda, Grecia, etc. fue disminuido en la prensa internacional. Aún mucho menos se habló del viaje del compañero Rafael Córdova Rivas, tercer miembro de la Junta, a Venezuela y Costa Rica. La Revolución Sandinista mantiene su proyecto de soberanía e independencia a partir del cual establece relaciones a todo nivel y con todos los países. Esto es una exigencia producto de la dependencia, pequeñez y subdesarrollo de nuestro país.

Sin embargo, este dilema estructural en nuestras relaciones internacionales se complica porque los países amigos del bloque capitalista no metropolitano, tanto de Europa como de América Latina, los países llamados social-demócratas o de capitalismo social, han proveído una ayuda que en valores absolutos parece grande pero que en términos relativos es pequeña.

Se adjunta un cuadro con el orden de magnitud de la destrucción y descapitalización que ha tenido que enfrentar la Revolución Popular Sandinista en estos tres primeros años. Todas las cifras son en millones de dólares.

* Destrucción de infraestructura física durante la guerra de liberación (481)

* Descapitalización y robo en 1978-79 (518)

* Pérdidas por inactividad económica 1978-79 (1.246)

* Deuda externa heredada (1.650)

* Servicios de la deuda externa 1978-79 (249)

* Total de daños materiales, descapitalización y deuda heredada del somocismo (4.144)

Fuente: CEPAL y Banco Central de Nicaragua.


Nada semejante a esos 4,144 millones de dólares se ha recibido ni se ha generado en el país en estos tres años. Por tanto el país está sufriendo una crisis de descapitalización a pesar de que la empresa privada dice que se han recibido enormes cantidades de ayuda y financiamiento que sin embargo, no alcanzan ni a la mitad de este monto.

El nuevo dilema es que los países capitalistas no metropolitanos que han ayudado a Nicaragua no han cubierto ni la mitad de las necesidades dejadas por la tragedia de la destrucción y la guerra y ni siquiera han permitido con su ayuda y financiamiento iniciar el proceso de desarrollo hacia la nueva economía que el país necesita. Es llamativo por ejemplo que de todos los préstamos y donaciones recibidas por Nicaragua, el 49% viene de países No Alineados, del Tercer Mundo y sólo el 32% viene de los países capitalistas desarrollados, mientras que el 18% restante viene de los países socialistas incluyendo Cuba. Es decir, que para aquellos que dicen que la solución al dilema internacional de la Revolución sandinista son los países capitalistas no metropolitanos, como los socialdemócratas, vemos que la Revolución Sandinista se encuentra con que esos países han tenido buenas palabras, buen apoyo, pro no se han comprometido con esta revolución en los términos en que se necesita.

Por otro lado, están los países socialistas entre los cuales sobresale la extraordinaria generosidad y compromiso de la Revolución Cubana a pesar de sus limitados recursos. Sabemos que la Revolución Cubana al mantener esa solidaridad está compartiendo su austeridad quitándose "el plan de la boca" y esto no puede ser un proceso permanente. Por otra parte, los países socialistas han iniciado un proceso de acercamiento y solidaridad con la Revolución Sandinista en forma creciente, pero todavía insuficiente. Esta insuficiencia de la ayuda tiene explicaciones estructurales como son la enorme distancia geográfica y económica que separa a Nicaragua de los países socialistas europeos y por otra parte las dificultades económicas en que se encuentran estos países, especialmente debido al compromiso que tienen en ayudar a Polonia a solventar su crisis económica, financiera y política. Por oro lado el apoyo de los países socialistas está limitado por una problemática de tipo tecnológico dado que Nicaragua al haber estado dentro de la zona de influencia norteamericana tiene una tecnología fundamentalmente norteamericana y la tecnología de los países socialistas no se adecúa con facilidad. Por otro lado, el nivel pequeño de nuestro mercado y el grande de nuestro subdesarrollo tecnológico, impide una transferencia rápida de la tecnología actual a la nueva tecnología socialista.

Estamos de nuevo metidos en un grave dilema y una extraña paradoja. Una situación sorprendente en la cual la Administración Reagan pareciera que está empujando a Nicaragua hacia el bloque socialista. Esto se manifiesta tanto a nivel de la ayuda militar como de la económica. Las autoridades norteamericanas encarcelaron a los pilotos nicaragüenses que fueron a comprar helicópteros civiles y se han negado repetidamente a vender armas a Nicaragua. Por otra parte, Estados Unidos protesta ante Francia por la venta de un escaso equipo militar a Nicaragua. ¿Qué se pretende? Mantener a la Revolución Popular Sandinista sin fuerza aérea, sin fuerza naval, mientras Estados Unidos arma, en una forma desproporcionada a Honduras y El Salvador.

Por otra parte, Estados Unidos corta toda la ayuda económica, crea presiones fuertes a las ayudas multilaterales del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo, crea presiones fuertes a países amigos para que no otorguen apoyo económico a Nicaragua (en el caso de Canadá, presionó para que Canadá no eligiera a Nicaragua sino a Honduras como país de concentración de ayuda económica en la región). Crea presiones contra Venezuela y con otros países europeos para que no sigan ayudando a la Revolución Sandinista.

Además, la Administración Reagan presiona sobre la Banca privada internacional para que no otorgue financiamiento a Nicaragua a pesar de que nuestro país está cumpliendo todos los compromisos financieros internacionales, incluso los de la deuda externa contraída por Somoza.

Es indudable, que la Revolución Sandinista no va a permitir este boicot militar y económico y buscará recursos allí donde los pueda encontrar. La misma presión y amenaza norteamericana fuerza a Nicaragua a buscar la supervivencia en los países socialistas. Entonces la gran pregunta, la paradoja que presenta este dilema es: ¿será que la Administración Reagan está buscando que la revolución nicaragüense se alinee cada vez más con el bloque socialista, con el fin de deslegitimar su originalidad con el fin de evitar que este modelo de economía mixta y pluralismo político no resulte. Con el fin de evitar el éxito económico de la revolución nicaragüense intentando demostrar que es imposible mantener una economía popular eficiente? ¿Será posible que la Administración Reagan que no ha demostrado gran capacidad de manejo de la coyuntura intencional haya sido tan astuta y sutil como para provocar una estrategia de empujar a la Revolución Sandinista hacia el bloque soviético, de obligarla a usar sistemas políticos y económicos más rígidos, menos flexibles, menos originales, con el fin de deslegitimarla y aislarla de aquellos países amigos que la han apoyado?

En síntesis, tenemos aquí el gran dilema a nivel internacional. La Revolución nicaragüense necesita estructuralmente mantenerse abierta al área capitalista no metropolitana, sin embargo, estos países no se han comprometido en la forma que a Revolución lo requiere. Los países socialistas, por otro lado, no están en un momento económico como para comprometer según los requerimientos de la Revolución Sandinista. Por otro lado, el pequeño tamaño y la distancia que nos separa geográficamente de los países socialistas tampoco premie una trabazón económica muy fuerte con ellos.

Al mismo tiempo, la administración Reagan pareciera estar usando una táctica de presión que obliga a la Revolución Sandinista a inclinarse hacia el bloque socialista como tabla de salvación y de esta forma intentar aislar a la Revolución de América Latina y de Europa.

Con estos tres grandes dilemas: el interno, el regional y el internacional se pretende sintetizar los grandes problemas estructurales que tiene que enfrentar la Revolución Sandinista y evitar análisis demasiados simplistas o legalistas. Se reconocen, pues los errores cometidos, no todo ha sido ni podía haber sido perfecto, pero se intenta presentar toda la complejidad de ese panorama actual. Por otra parte, estos dilemas, en ningún momento pretenden sugerir que se tiene la solución. La solución es estar dentro del mismo proceso. Se intuyen algunas salidas, pero las soluciones van a surgir del mismo pueblo organizado en el proceso y de la misma marcha de construcción de la Nueva Sociedad y el Hombre Nuevo. Cuanto más participación popular, más autocrítica y más solidaridad internacional existan, más fácil será evitar los errores y encontrar las salidas más eficientes para resolver los problemas de nuestro pueblo a la vez que se busca una salida a la crisis centroamericana. Esta es la gran tarea del Tercer Aniversario de la Revolución Popular Sandinista.

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