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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 70 | Abril 1987
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Nicaragua

Empresa privada nicaragüense: postura política ante la economía mixta

En Nicaragua no ha desaparecido ni la empresa privada ni la lucha del capitalismo por defender sus principios y ampliar su participación económica.

Equipo Envío

Sólo una intensa propaganda exterior en contra de la revolución sandinista puede negar la presencia y la lucha de la empresa privada en Nicaragua. Dar cuenta del aporte económico del sector privado en el momento actual puede ser tema para un estudio ulterior. El presente análisis fija su atención en un punto: La postura que los diversos grupos empresariales y capitalistas han asumido ante uno de los principios sancionados por la Constitución, la economía mixta.

Calificamos de entrada dicha postura como política, porque militando o no en alguno de los Partidos Políticos existentes - presentes o ausentes respecto a la Asamblea Nacional -, por la forma en que entienden la economía mixta, por su aceptación o su rechazo, por sus propios declaraciones y comportamientos se van viendo abocados a sólo tres posibles alternativas que ponen en juego el presente y el futuro de Nicaragua: Está así en juego la vida del pueblo que forma esta "polis".

Economía mixta: un modelo controvertido

La coexistencia de diversas formas de propiedad, a partir del triunfo de la revolución, se ha convertido en objeto de encontrados sentimientos en la sociedad nicaragüense. Este fenómeno se debe, especialmente, al hecho de que la revolución creó expectativas, tanto en la burguesía como entre los trabajadores, sobre el tránsito rápido a una revolución socialista. De ahí que se esperaba (y muchos aún lo esperan) un proceso más o menos acelerado de nacionalización de los propietarios capitalistas, y no un proceso de convivencia institucionalizado de la empresa privada con la estatal y la cooperativa.

Diferentes opiniones que circularon en el sandinismo, generaron desconfianza, especialmente entre los grandes propietarios, que se sintieron amenazados por lo que consideraron un peligro a su estatus de empresarios capitalistas.

Reflejo del sentimiento de muchos empresarios privados es la opinión del presidente del COSEP, Ingeniero Enrique Bolaños Geyer:

"Consideramos que esa economía mixta que hemos practicado durante siete años tiene dos características: una característica... es que se trata de una táctica coyuntural en estos momentos, o sea, que el uso del termino economía mixta es más bien una piedra angular de propaganda del gobierno".

La práctica demostró que existió un equilibrio popular que se correspondía a la formación social del país y que era determinante en las opciones políticas de la dirigencia revolucionaria con las que se conformó la concepción estratégica de la economía mixta en el seno del FSLN, independiente que en algunos momentos como en cualquier sociedad democrática se puede escuchar opiniones contradictorias que cuestionan el planteamiento.

La afirmación de que la economía mixta es una concepción estratégica en la revolución sandinista, se basa sobre todo en dos hechos:

a) La economía mixta queda plasmada como principio fundamental en la constitución política de la república, votada en Enero de 1987.

b) Independiente de la votación en la Asamblea Nacional, o de la voluntad política de FSLN, la economía mixta es una realidad en la economía nacional que se impone por encima de las diferencias conceptuales o de las opiniones a favor o en contra de ella.

El paso de ayer a hoy

De hecho cuatro son las formas específicas de propiedad que coexisten después de 1979. La propiedad individual, la cooperativa, la propiedad del Estado y la mixta (Estado y particulares).

Durante la dictadura somocista, no se podía habla de un modelo de economía mixta propiamente dicho. La gran propiedad capitalista era hegemónica sobre cualquier otra forma de propiedad.

En manos exclusivas de los capitalistas se encontraban los bancos, el control del comercio externo, la industria, el comercio mayoristas y más del 50% de la tierra cultivable del país.

El Estado tenía una participación en la producción material muy pequeña, inferior a la que poseían muchos países latinoamericanos, incluidos algunos centroamericanos. Apenas el 11% del PIB era producido por el Estado, el sector empresarial capitalista producía el 67% mientras la pequeña producción campesina y artesanal el 22%. (Cuadro1).

Como propietario, el Estado tenía en sus manos sólo aquellas actividades productivas que los empresarios privados no querían asumir por los riesgos económicos que significaban, y que eran indispensables a la sociedad (por ejemplo las comunicaciones, la energía eléctrica, el agua potable, el ferrocarril, etc.).

Ahora bien, la propiedad capitalista perdió su hegemonía a partir del triunfo revolucionario. Entre los hechos que llevaron a esta pérdida se encuentran:

a) la nacionalización de la banca y el comercio exterior, la confiscación de las propiedades de la familia Somoza y los colaboradores del somocismo, así como de capitalistas que decidieron abandonar sus propiedades o descapitalizarlas, y de algunas propiedades expropiadas o compradas a sus dueños por causa de necesidad pública.

Cuadro 1


b) El surgimiento, a partir de estas propiedades confiscadas y expropiadas, de un sector de propiedad cooperativizado y de propiedad cooperativizado y de propiedad estatal que sustituyeron el poder hegemónico en lo económico que antes jugaba la burguesía.

Es decir, de una economía de hegemonía de la propiedad capitalista, se pasó a un modelo de economía mixta. El Estado, los pequeños productores y las cooperativas han pasado a jugar un papel destacado en la producción material, manteniéndose sin embargo una importante participación de la economía empresarial capitalista, tal como lo podemos ver en el cuadro anterior.

Antes de seguir, algunos comentarios: el PIB mostró, hasta 1983, una tendencia positiva, alcanzando este último año una t asa de crecimiento del 4.5%. Pero los efectos de la guerra, y sin duda los errores propios de la política económica de la revolución - tal como lo han señalado los empresarios capitalistas, los partidos de oposición, el FSLN y la crítica popular -, han ocasionado una caída drástica del PIB a partir de 1984.

Sin embargo a pesar de que el PIB ha caído, su redistribución entre los diversos sectores sociales muestra la existencia de esfuerzos por una política orientada a la distribución más equilibrada de los recursos, y no exclusivamente a favor de los grandes propietarios, como sucedía en el pasado y es típico en los países donde el capital es hegemónico.

Pero además de esta visión que nos da el PIB, donde el sector privado se redujo en 32% (Cuadro1), dando lugar a la conformación de un modelo más equilibrado de distribución de la propiedad (ya que no solamente crece la participación del Estado de 11 a 43%, sino también los pequeños productores suben del 22 al 31%), el uso de los recursos financieros muestra una readecuación al nuevo modelo de economía mixta.

Entre 1977 y 1985, la masa monetaria puesta en la mano de la producción y los servicios por la banca nacional, creció en más de 500% (de un poco más de 8 mil millones de córdobas a más de 48 mil millones), a la par que se redistribuía con criterios que rechazaban la priorización exclusiva de los grandes propietarios capitalistas.

En cuanto al uso de los recursos de la banca nacional, resulta muy fuerte la participación de la Administración Central y los Gastos Militares , que consumen el 47% del total de los recursos financieros aportados por la banca. De este 47% , más de la mitad es utilizada para gastos militares (construcción, avituallamiento, etc.), que durante 1986 ocuparon el 45% del presupuesto nacional.

El hecho de que sólo el 10% de los recursos financieros se destinan al sector empresarial muestra dos aspectos fundamentales de la economía nacional. Uno de ellos es la importancia de este sector social ya que con el 10% de los recursos produce el 26% del PIB. El otro es el peso de la guerra sobre las empresas ya que los recursos destinados a defensa militar pudieran potenciar su futuro en la economía mixta en condiciones muy ventajosas.


Hasta aquí hemos mostrado cambios macroeconómicos sucedidos en el país desde la caída de la dictadura somocista, y que permiten apreciar el funcionamiento de un modelo de economía mixta. Esta, como señalábamos anteriormente, y como es natural, goza del aprecio de unos y del desprecio de otros, y sometida, además, a la presión de la guerra y las deficiencias de la administración estatal, se encuentra en una severa crisis.

Organización de la empresa privada

Sobre todo lo más grande capitalista están organizados fundamentalmente en el COSEP. Esta cámara patronal la forman la Cámara de Comercio, la Cámara de Industrias (CADIN), la Cámara de la Construcción, la Unión Nacional de Productores Agropecuarios de Nicaragua (UPANIC), el Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE), y la Conferencia de Profesionales de Nicaragua (CONAPRO).

Cuadro 2


Los más grandes capitalistas están organizados fundamentalmente en el COSEP. Esta cámara patronal la forman la Cámara de Comercio, la Cámara de Industrias (CADIN), la Cámara de la Construcción, la Unión Nacional de Productores Agropecuarios de Nicaragua (UPANIC), el Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE), y la Conferencia de Profesionales de Nicaragua (CONAPRO).

A excepción de la Cámara de Comercio, fundada hace más de 60 años, las otras asociaciones son de fundación reciente, especialmente UPANIC, que se organiza en 1978.

De todas estas asociaciones las únicas que tienen un número importante de afiliados es UPANIC y la Cámara de Comercio, aunque no necesariamente esto significa una identificación con las posiciones políticas del COSEP.

La Cámara de la Construcción y de Industrias son muy débiles; el INDE es un Instituto den el que están organizados capitalistas de las distintas cámaras, y CONAPRO es la asociación de técnicos que trabajan en la empresa privada.

UPANIC, la más importante de las asociaciones del COSEP, está formada por ocho confederaciones: de algodoneros, ganaderos, cafetaleros, productores de sorgo, y de arroz, productores de leche, de banano y caña,

De todas ellas solamente los arroceros, los ganaderos y cafetaleros, son asociaciones importantes, tanto por su asociados como por el peso que tienen en la producción. El resto son más nombres que asociaciones, que apenas cuentan con unas docenas de afiliados, entre todas ellas.

Además del COSEP, un núcleo de empresarios capitalistas agropecuarios están organizados en la UNAG.

La economía mixta y la burguesía

Habíamos señalado anteriormente que el país vive una de las crisis más fuertes de su historia, la que tiene tres componentes básicos: la agresión externar; los errores del gobierno sandinista; la crisis mundial.

La crisis nacional, así como la economía mixta, es vista desde ópticas diferentes, en los distintos círculos de los empresarios capitalistas. Podemos encontrar por lo menos tres posiciones muy bien diferenciadas con respecto al modelo defendido por la revolución.

a) Una primera posición, no la más importante por el número de empresarios que cobija, pero sí importante desde el punto de vista político, la podemos identificar entre los más grandes empresarios capitalistas, organizados en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP).

Esta posición no cree que la economía mixta, a pesar de todas las declaraciones del FSLN y de la inclusión de ella en la Constitución, tenga carácter estratégico para la revolución; pero además, ideológicamente, rechaza la economía mixta como modelo de desarrollo económico de libre empresa, sin injerencia del Estado en la planificación de la producción y la circulación .

Esta corriente opta, políticamente por no aceptar compromisos con el Estado e intenta movilizar a los empresarios capitalistas a la militancia política contra la revolución sandinista.

b) la segunda posición acepta el modelo de economía mixta. Sus principales representantes son empresarios capitalistas del sector agropecuario, que vinculados políticamente a la revolución, casi siempre desde antes del triunfo, han decidido aceptar el desafío para la conformación de un modelo donde puedan sobrevivir y desarrollarse diversas formas de propiedad. Son generalmente conocidos como Empresarios Patrióticos.

c)La tercera posición es muy común entre medianos capitalistas, afiliados o no al COSEP. Estos reconocen el carácter estratégico que tiene la concepción de economía mixta para la revolución sandinistas, de ahí que reivindique el espacio creado por la Constitución de la República para fortalecer la economía privada. Consideran que la economía mixta prolonga las posibilidades de supervivencia del sector empresarial capitalista. En algunos círculos se les llama los climáticos, por cambiar de opinión, dependiendo hacia donde se inclina la balanza.

Empresarios capitalistas contra la economía mixta

Los empresarios capitalistas que rechazan el modelo de economía mixta, tiene sus representantes más caracterizados en la dirigencia del COSEP.

Antes del triunfo esta dirigencia empresarial hizo parte de la segunda fila de la burguesía, es decir, una burguesía subordinada al estrato de la burguesía que controlaba directamente el poder.

No fueron socios de Bancos, ni pudieron participar en los grandes negocios de los somocistas públicos, ni de otro sector de capitalistas, que sin identificarse públicamente con el somocismo se lucraron de sus relaciones con él.

A estos burgueses de segunda fila, a los que Sergio Ramírez, vicepresidente de la República, llamó con muy fina ironía "los sobrevivientes del naufragio", les concedió el somocismo un espacio para desarrollarse, dándoles acceso al sistema financiero para invertir en la agricultura e incursionar en aventuras industriales; para especular en negocios bursátiles, bienes raíces, viviendas y en el comercio exterior. Sin embargo en el acceso al sistema financiero se les imponían restricciones, para que no pudiera competir en igualdad de condiciones con los empresarios somocistas.

Es decir, se les permitía desarrollarse, siempre y cuando se subordinaran a la primera fila de la burguesía. Semejante trato terminó llevándolos a intentar una discreta oposición al somocismo, cuya expresión más importante fue la solidaridad pasiva con la lucha popular.

Este sector de la burguesía se hizo muchas ilusiones con respecto a la inexperiencia de la dirigencia sandinista, pensando que una vez derrotado el somocismo, serían ellos mismos candidatos para que el Estado les vendiera los negocios nacionalizados, o les permitiera por lo menos ocupar el espacio económico del somocismo.

Una declaración de principios de 1981 recordaba que "La nacionalización del sistema financiero ...no debe considerarse que cierra las posibilidades de la banca privada en el futuro. Es importante garantizar al sector privado su participación en las juntas directivas de los bancos nacionalizados..."

Sin embargo, muy pronto tuvieron que darse cuenta que no existía esa posibilidad. A medida que el Estado nacionalizó la banca, el comercio exterior e inicio la Reforma Agraria, dando así los primeros pasos para construir el modelo de economía mixta, la desilusión fue cobrando fuerza entre ellos.

Esta fue una contradicción de inicio muy fuerte, ya que las tres medidas anteriores redistribuyeron propiedades y formas de control de la riqueza que antes estaban en manos de empresarios capitalistas, afectándolos en sus principios. Se puso en evidencia que la defensa de la propiedad privada de parte de este sector de la burguesía estaba encima de cualquier consideración, aun cuando las propiedades hubieran sido construidas en el modelo de acumulación bandidesco que caracterizó al somocismo.

Sin embargo no se puede decir que haya abandonado la pelea. Más bien se ha concretado una especies de división del trabajo político entre los que se fueron y los que se quedaron.

Los más decepcionados, que tenían recursos en el exterior, optaron por el exilio y la militancia contrarrevolucionaria.

Los que se quedaron, se convirtieron en activistas políticos de primera línea, a un nivel que nunca llegaron ni a ensayar durante el somocismo.

Esta militancia política se da el margen de los partidos, e intenta convertir el gremio empresarial en instrumento político de los empresarios. Desde ahí se cuestiona a la revolución, y se propugna por un gobierno que les permita recuperar la perspectiva que tenían durante el somocismo.

En sus intervenciones públicas el COSEP alega siempre el fracaso del proyecto sandinista. Así lo manifestó la presidencia del COSEP en el reciente de "Cara al Pueblo", realizado en enero de 1987, entre el Presidente de la República y los sectores productivos del país.

"En una palabra, señor Presidente, lo que no dijimos ayer, se lo queremos decir hoy...: Esto es un fracaso total. Una tragedia Nacional. Ha fracasado su gobierno. Ha fracasado su gobierno. Ha fracasado el esquema político-económico del FSLN".

Más audaz aún es la solicitud hecha por el propio presidente del COSEP, en una intervención sobre la economía mixta. En ella reclama a la Asamblea Nacional para que destituya al Presidente de la República por incapaz. Utilizando el lenguaje empresarial, el dirigente del COSEP imagina al Presidente de la República como uno de los gerentes que contrata en sus empresas, y lo increpa como tal por no estar satisfecho con su actuación.

"Señor Gerente: usted no sirve. Mire, si usted voluntariamente no se quiere ir por incompetente, convoquemos a una Asamblea General de accionistas... pues la tragedia del pueblo nicaragüense exige que la Asamblea Nacional convoque de inmediato a un plebiscito donde se pregunte: ¿Se quedan, o se van?".

Esta caracterización del curso de la revolución ha llevado a estos sectores de la burguesía a defender la política exterior del Presidente Reagan y a demandar, como tal, el diálogo con las fuerzas contrarrevolucionarias.

Pero a pesar de este radicalismo en su política, los esfuerzos de este sector de la burguesía para atraerse a la mayor parte de su misma clase, parecen ser más bien débiles, incluso con los empresarios que se encuentran afiliados a algunas de las asociaciones del COSEP.

Hasta hoy los resultados que han obtenido en esta dirección se puede calificar de modestos, y más bien han perdido influencia. Durante el año pasado la prensa informó de diversas asociaciones que no pudieron realizar sus asambleas por falta de quórum; otras han pasado a la UNAG, como sucedió en Chinandega con los algodoneros, y como ha ocurrido con un buen número de ganaderos en el interior del país.

En una publicación del COSEP, que circuló en el mes de noviembre de 1986, se confiesa esta debilidad, intentando achacarle la responsabilidad a los empresarios que no comparten los criterios de la dirigencia empresarial contera la revolución.

"Muchos de los empresarios - señala el artículo publicado recientemente en la revista del COSEP - quieren que sus líderes actúen beligerantemente pero sin verse ellos mismos, involucrados. Pero creemos que son más los que desaprueban los movimientos de los líderes en defensa del gremio, pero que no expresan abiertamente este desacuerdo, a no ser a nivel muy privado".

Los empresarios patrióticos

A los empresarios capitalistas revolucionarios, es decir aquellos que aceptan el proyecto político y económico de la revolución. se les conoce con el nombre de Productores Patrióticos, aun cuando este nombre no fue acuñado para ellos, y se le dio originalmente a los empresarios que mantienen un buen perfil productivo independiente de su definición política.

En el pasado, durante la lucha contra la dictadura, estos empresarios, que son sobre todo agropecuarios, fueron marginados por la política económica del somocismo , viviendo su proceso de acumulación sin casi ninguna ayudas del Estado, y en competencia con los métodos de acumulación de los grandes capitalistas que se apoyaban en la dictadura y el aparato estatal. Políticamente tuvieron una participación muy activa en las filas sandinistas, como militantes o colaboradores.

Durante los primeros años de la revolución no se les prestó mucha atención, y desde las organizaciones sindicales se exigió su confiscación; incluso, algunos fueron afectados por el proceso de Reforma Agraria; pero en vez de enfrentarse ala revolución decidieron utilizar los canales institucionales para intentar recuperar sus bienes.

A partir de 1984, cuando ascendió a la presidencia de la UNAG Daniel Núñez, que antes del triunfo fue un empresario agropecuario de éxito, este sector empresarial ha comenzado a ser reivindicado.

Como empresario ejercen una gran influencia entre los campesinos medios y ricos, especialmente en los territorios en guerra. La contrarrevolución, por sus vínculos con el sandinismo, ha asesinado a varios de ellos, o les ha quemado sus fincas. Sin embargo, no ha conseguido atemorizarlos ni hacerlos abandonar las filas de la revolución.

Normalmente son propietarios capitalistas pequeños, aunque en sus filas se encuentran algunos de los más grandes productores agropecuarios del país. Por su cercanía a la revolución (algunos de los más importantes de ellos son diputados sandinistas o dirigentes de la UNAG), son considerados por los empresarios del COSEP como colaboracionista del comunismo, y se les trata de oportunistas.

Los empresarios "climáticos"

Entre la dirigencia empresarial del COSEP y los `Productores Patrióticos', se encuentran una gran masa compuestos sobre todo por empresarios medios de un alto pragmatismo, que son conocidos en algunos círculos con el nombre de `climáticos', porque su posición frente a la revolución se modifica dependiendo de los beneficios que le otorga la política económica del Estado.

Es típico que sean capitalistas que se consolidaron con la revolución, cuando se desplazaron centenares de empresarios que colaboraron con la dictadura. Están afiliados al COSEP, aunque no hacen vida gremial, manteniéndose al margen de la organización patronal.

En general, durante la dictadura, estos empresarios constituyeron una tercera fila de la burguesía. Por las características de la propia revolución sandinista, que no excluyó a combatientes por su origen de clase, ni siquiera entre su militancia, estos empresarios se cruzan por todos los caminos son la revolución.

Normalmente sus hijos combatieron o combaten en las filas sandinista; están ligados por parentesco con los revolucionarios, y ellos mismos constituyen el circulo de amigos en el que se mueven; es común encontrarlos entre los funcionarios sandinistas, incluyendo a ministros,. viceministros, jefes de direcciones y directores de empresas.

No son un sector homogéneo, y sus inclinaciones políticas recorren todas las posiciones del espectro político nacional. Entre ellos se encuentran empresarios que se acercan a la revolución (aunque son los menos), y otros que tienen diversos grados de oposición al sandinismo.

Evitan pronunciarse políticamente en los mismos términos usados por la dirigencia del COSEP para apoyar la política norteamericana, o en el lenguaje usado por los conocidos como `productores patrióticos' para referirse al sandinismo. De hecho mantienen ante ellos una frontera ideológica, una especie de escudo que los diferencia de los dos, que les permite establecer puntos de contactos con la revolución, o enfrentarse a ella cuando sienten en peligro sus intereses.

Los identifican el hecho de que aceptan la economía mixta como una estrategia trazada desde la dirección revolucionaria, y no como una táctica coyuntural, tal como lo hace la dirigencia de3 la empresa privada.

EN una publicación del COSEP, firmada por un funcionario de esta cámara patronal, este punto de vista se presenta de la siguiente manera:

"Habiendo abandonado el estado, por el momento, la socialización completa de la economía nicaragüense - completar el capitalismo de estado-, y al darle carácter estratégico a la economía mixta sandinista, se mantiene para el sector privado y por tiempo indefinido, un corredor de operaciones que aunque limitativo y restringido, significa prolongar el horizonte de las posibilidades de supervivencia del sector".

Es decir, aun cuando no comparten, o no entienden, el proyecto económico de la revolución, están por aceptar el espacio que la revolución les da, por adaptarse a condiciones que no les son antagónicas.

Pero conociendo a la dirigencia del COSEP, del cual forman parte como asociados, se previenen de que se les confunda con los "Productores Patrióticos", señalando que se debe "evitar caer en el peligro de fomentar la división y no la unidad, al atacara de colaboracionismo cualquier táctica de adaptación".

En general tienen una posición muy crítica hacia la política económica del Estado, sin embargo, no se alinean con la política del gobierno norteamericano hacia la revolución sandinista. No desarrollan una actividad política beligerante como empresarios, especialmente por ser un sector en vías de consolidación.

Alternativas del sector empresarial capitalista

Por su postura política a los empresarios capitalistas, les quedan tres alternativas:

a) Que las contradicciones desemboquen en la intervención directa del ejército norteamericano. Esta opción es la que prefiere la dirección del COSEP y choca con los intereses de las otras dos fracciones del capital nicaragüense.

b) Que se prolongue la guerra de baja intensidad desgastando los recursos del país y con ello la posibilidad de recuperación del sector empresarial.

c) Que finalice la guerra, y los recursos destinados a ella puedan ser utilizados en la reactivación de la economía empresarial. Independientemente de la voluntad del FSLN, ésta es la única alternativa que puede salva a los sobrevivientes del naufragio.

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