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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 66 | Diciembre 1986
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Nicaragua

Contacto 6-20 la crítica en la Radio

El primer lunes de enero de 1984 salió al aire por La Voz de Nicaragua, radio oficial del Estado, un nuevo programa: Contacto 6-20. Durante cuatro horas de la mañana el programa abre el micrófono en cualquier calle o barrio de Managua para que el pueblo exprese sus preocupaciones, plantee preguntas, haga criticas sobre cualquier problema.

Luis Cabrera

-Mire señor, yo vivo en el barrio Omar Torrijos. Resulta que ahí solamente una vez ha llegado la leche, ¿verdad? Yo quería, pues, preguntarle a MICOIN que qué pasa con la leche, con la mala distribución... ¿Qué se le va a dar, pues, a los niños? Porque si ni la leche en bolsa ni al leche en tarro llega a los expendios, ¿qué le vamos a dar a los niños, que dicen que son los "mimados de la revolución", que son el futuro del mañana?

Un nuevo programa, una válvula de escape

El primer lunes de enero de 1984 salió al aire por La Voz de Nicaragua, emisora oficial del estado revolucionario, un nuevo programa: Contacto 6-20. Durante cuatro horas de la mañana -de 8 a 12-, y por medio de tres unidades móviles, el programa abría el micrófono en cualquier calle o barrio de Managua para que el pueblo expresara sus preocupaciones, planteara preguntas, hiciera criticas sobre cualquier problema que le estuviera afectando. Tres líneas telefónicas en la emisora recibían las llamadas de los oyentes. quejas por el mal abastecimiento, por el alza de los precios, por fallas en el sistema de salud, señalamientos críticos a tal o cual ministerio o a tal cual funcionario -con su nombre y su apellido- y hasta pleitos entre vecinos, llenaban de polémica y de interés, como nunca antes, las ondas radiales de Nicaragua.

El Contacto 6-20 se convirtió muy pronto en el programa más escuchado de todo el país, con una audiencia diaria de 600 mil personas. En un país donde la radio es, con mucho, el mas masivo de los medios de comunicación, decir que es el programa más escuchado es decir que es el medio informativo de mayor impacto en toda Nicaragua. Por eso, el Contacto empezó a ser seguido con lupa en determinadas instancias estatales, muy interesadas en conocer, a través de esta experiencia de comunicación popular, qué piensa y siente la gente sobre la marcha cotidiana del estado revolucionario.

En casi 3 años de vida Contacto 6-20 ha tenido más de 50 mil llamadas telefónicas -del pueblo de Managua fundamentalmente- y ha hecho unos 18 mil contactos directos a través de las unidades móviles, informando de primera mano sobre los acontecimientos pequeños o grandes que suceden diariamente en las clases de la capital. Pueden parecer estas cifras pequeña,s pero son muy grandes, teniendo en cuenta las dificultades de comunicación telefónica que existen en Managua y en toda Nicaragua.

Termómetro de los problemas populares, tribunal en donde se enjuicia a diario la gestión estatal, cabildo abierto de participación de libertad de expresión, escuela de periodismo crítico: todo eso es Contacto 6-20, un programa desde el que el pueblo -la masa- se convirtió, a la vez en levadura de pluralismo.

Para conocer más a fondo esta experiencia, envío habló con el periodista Luis Cabrera, que estuvo al frente del Contacto 6-20 durante más de dos años y que ahora dirige otro programa de opinión y participación popular que la misma emisora estatal inauguró en mayo de 1986 con el nombre de Hablemos. Luis Cabrera, 42 años, es argentino de nacimiento. Después de una larga experiencia periodística en prensa, radio y televisión en Argentina y Costa Rica, llegó a Nicaragua con la revolución, en 1979, nacionalizándose nicaragüense en 1984.

Los orígenes de la idea

ENVÍO - ¿De dónde nació la idea de hacer un programa así, con todos los riesgos que supone abrir el micrófono libremente? ¿Lo quiso el gobierno? ¿Lo quisieron ustedes, los periodistas de La Voz de Nicaragua? ¿Lo quería el pueblo?

CABRERA - Hubo un poco de todo. Fue fundamental la actitud de la dirección de la emisora. Nadie puede resistir tantos tropiezos como los que tuvimos al principio, si la dirección no apoya. Y Carlos José Guadamuz fue constante en eso. Y el equipo entero tuvo esa misma voluntad, todos con el deseo de hacer algo nuevo. Los primeros Contacto 6-20 salieron al aire en diciembre de 1983, durante sólo dos horas de los días domingo. Fue entonces cuando se dio la primera escasez de papel periódico y no salían diarios los domingos. El programa trataba de suplir sobre todo, la carencia de información internacional, un tiempo que fue especialmente caliente para Nicaragua después de la invasión a Grenada. Ya entonces sacamos al aire algunas inquietudes de la población. Recuerdo que uno de los primeros "problemas" que el pueblo planteó era cómo se iban a poder comprar una muñecas cubanas que habían llegado al país. Era Navidad y ese era un interés fundamental esos días.

El programa diario, como ya es hoy, 6 días por semana, con sus críticas y opiniones, los contactos de las unidades móviles, la música y algún cable internacional, no salió hasta el primer lunes de enero de 1984. El dar la voz al pueblo, literalmente hablando, surgió de varias inspiraciones. De viajes hechos por el director de la emisora por América Latina, donde encontró en algunos países programas de opinión que el interesaron, aunque bien diferentes a éste. También de la experiencia de los De Cara al Pueblo, encuentros semanales de tres, cuatro horas,que el Presidente Daniel Ortega y el gabinete han tenido semanalmente, desde 1979, con grupos de unas 300 personas cada vez, a lo largo y lo ancho del país, en fábricas, comarcas, escuelas... Ahí la población plantea abiertamente sus problemas y recibe explicaciones y respuestas. También sirvieron de inspiración del programa las elecciones que se iban a celebrar en noviembre de 1984. En aquel año de campaña electoral era importante que las criticas de la población no quedaran sólo en manos de los partidos de oposición. La revolución tenía que acoger esas críticas, encauzarlas, orientarlas. ¿Por qué el periódico La Prensa iba a estar haciendo determinadas críticas y no las hacíamos nosotros por la emisora? De todas estas inspiraciones nació el programa. Conrado Pineda le puso "6-2-" porque ésa es nuestra frecuencia en el dial. Y "Contacto" porque queríamos estar en continuo contacto con el pueblo. El nombre pegó. Y ahora en Nicaragua "estar en contacto" es una frase bien común.

"Las críticas de la gente sólo las recogía "La Prensa"

ENVÍO - ¿Qué niveles de crítica popular había en 1984 en Nicaragua? ¿Cómo fueron los comienzos? ¿Cómo cayó la idea?

CABRERA - La gente en 1984 era tan crítica como lo era antes o como lo es ahora. Este es un pueblo crítico. Pero, ¿qué pasaba? Que, por ejemplo, aparecía un ratón dentro de una gaseosa se salía de una embotelladora del Estado. La Prensa armaba el gran escándalo y titulaba: "Sandinistas venden gaseosas con ratones" y daba la noticia bien alarmista. Y así pasaba con problemas de desalojo de viviendas, de escasez en el abastecimiento, de fallas de la policía. Lo que eran casos puntuales los generalizaban. Ese era el estilo. De los otros dos periódicos, El Nuevo Diario y Barricada, sólo Barricada tenía semanalmente un "buzón popular" pero con un nivel de crítica muy débil. La revolución no encauzaba esos problemas, no había cauce oficial y todas esas problemáticas populares, cotidianas, que a la gente tanto le interesan, las agarraba únicamente La Prensa.

Entonces, mucha gente tenía críticas que hacer, veía fallas, pero, ¿cómo expresarlas? No había la costumbre, los canales. Por eso, al principio la población llamada con cierto temor, con cierta reticencia a hablar. Para que la gente se soltara a decir lo que pensaba, nosotros los periodistas también hacíamos críticas y preguntas a los funcionarios, tratando de alentar a la gente. Al principio se plantean problemas simples: que si una calle rota, que si un corte de luz, que si el agua... En los primeros momentos, tanto el pueblo como nosotros éramos medio tibios. Porque nosotros también teníamos falta de costumbre. Y había que superarla. Por eso, era importante que la gente viera que estábamos en esa campaña de ser críticos. Ya a los dos meses habíamos tomado todos un ritmo más fuerte, mas decidido. Se demostró enseguida que un programa así hacía falta. Hoy el 6-20 es el programa de más audiencia del país: unas 600 mil personas diarias. El programa aumentó la audiencia de La Voz de Nicaragua, que es hoy la emisora más escuchada. En el último estudio, de septiembre de 1986 más o menos, sobre 100 puntos, 40 se los lleva La Voz y los restantes 60 se reparten entre las otras 20 emisoras que funcionan en Managua.

ENVÍO - ¿Nacieron ustedes entonces para quitarle a La Prensa su espacio de crítica? ¿Para combatirla, para neutralizarla?

CABRERA - No, no nacimos para eso ni con ese objetivo. Además, La Prensa no hacía crítica. Ofender a la revolución o a sus dirigentes o sembrar alarma no es crítica. Es irrespeto, es una sensacionalismo. Cuando La Prensa, por ejemplo, comentó en ocasión de la boda del Príncipe Carlos de la Gran Bretaña que el regalo del gobierno sandinista serían las obras del Comandante Carlos Fonseca para que así los esposos se durmieran pronto... ¿eso es crítica? Eso es algo bochornoso. Siempre jugaban a ver qué groserías de ésas colaban. Pero, ¿qué posibilidades de pensar le abrían al pueblo? Porque hay que presentarle al pueblo las cosas en contra y a favor, no sólo de un lado. Nosotros, en el programa, nunca decimos: lo vamos a sacar al aire sólo si habla a favor. No, ahí la gente dice lo que quiere. La Prensa hizo "guerra idolológica y no "lucha ideológica". Alentó al macartismo, el chauvinismo, la xenofobia. Hubo temporadas en que sacaba siempre informaciones de "un cubano"que había hecho no sé quién... Para desacreditar. ¿Eso es crítica? No, eso no construye nada. Siempre tomaban un hecho casual, puntual, y a dar batalla con eso. Eso no es la libertad de expresión. Puro amarillismo. Además supongamos que esa noticia del ratón o del policía son buenas críticas, que no lo eran... Estamos, 10 críticas de ésas en una semana. Nosotros, por la radio, podemos sacar esas mismas 10 criticas en menos de una de las cuatro horas que dura el programa.

El riego del micrófono abierto

ENVÍO - ¿Cómo salen al aire esas críticas? ¿Cómo se hace el programa, cuál es el procedimiento, qué nivel de control, de filtro, de censura, tienen las críticas, las opiniones populares?

CABRERA - No hay censura. El programa es a micrófono abierto, en directo. El procedimiento es así: una persona llama y plantea que quiere referirse a tal y tal tema. Eso, antes de salir del aire. Le pedimos que se identifique. A veces no quieren identificarse porque el tema es delicado. Entonces, les pedimos que nos dejen un teléfono para corroborar que en realidad esa persona existe. Si habla desde un teléfono público, se le pide el lugar y, si tenemos posibilidades, enviamos una móvil. Claro que es difícil estar enviando móviles a todos lados. Todo el mundo pide que se le manden... Bueno, esa es la precaución que tomamos. Para evitar caer en mentiras. Entonces, cuando conocemos ya el tema en general, no los detalles, ya la persona sale al aire y expone lo que quiere decir, su inquietud, su crítica.... "Contacto con fulana de tal desde tal sitio..."

- Oigame, señor, yo quería poner una denuncia referente a la cuestión de los tastrojos. ¡¿Cómo es posible que un tastrojo llegue a costar 8 mil córdobas manzana?! O sea, que sin manzana se vende ¡a un millón de córdobas! Eso es algo absurdo, incompatible. Eso hace que los costos de la leche suban. Aquí en Granada se le ha pedido varias veces a UNAG y al MIDINRA que ponga orden y nada han hecho. Queremos elevar esto a la parte superior para que le ponga costos. No puede seguir esto. (Contacto 6-20, 24 noviembre 1986).

-Quiero poner una denuncia: en el Supermercado Linda Vista están vendiendo carne completamente mala. Ayer, para qué le voy a decir, yo fui y la carne estaba buena. Pero hoy quién sabe qué le paso... Y esto tiene que ver ya con el Ministerio de Salubridad. Porque una institución tan seria, como deben ser los Supermercados el Pueblo, que deben velar por la salud de este pueblo, ¿por que hacen esto? Y todo mundo que hicimos fila tuvimos que devolver la carne, porque estaba completamente mala y no la podíamos traer a nuestros hijos, para que no fueran a enfermarse, porque usted sabe que está difícil encontrar la medicina...

-Ve, yo quiero denunciar un caso de una señora que tiene dos niños pequeños, una niña de 3 años y un niño de 4 meses. Esta señora está pasando en casa de otra señora, que tiene que ver con un sujeto que por 3 ó 4 días se lleva a la niña. Y la niña, cuando él la viene a dejar -siempre lo hace en estado de ebriedad-, la niña pues, aparece toda chupeteada, con los ojitos morados, toda maltratada, toda mordida. Nosotros queríamos ver eso, porque ya le hemos llamado la atención a la señora, que vele por sus niños. Pero como no hace nada nosotros queremos ver en qué medida Bienestar social puede intervenir en eso o el Centro Tutelar de Menores. (Contacto 6-20, noviembre 1986).

Cuando la persona plantea el problema, nosotros tomamos nota, nos comunicamos con el ministerio cuestionado para buscar una explicación, para que den una respuesta. A veces se encuentra esa respuesta, a veces no... En este sentido, el programa, a lo interno, desarrolla una labor investigativa. A veces puedes dar la respuesta enseguida, en el mismo programa, a veces al cabo de unos días. Claro que este trabajito de buscar al funcionario, de investigar qué pasa, se dificulta porque el cúmulo de llamadas es muy grande... Hay un promedio de unas 60 llamadas diarias... Hay días que hasta 80.

ENVÍO - ¿Y no hay un riesgo de que alguien llame y diga que va a hablar de una cosa y después salga con otra, con un mensaje contrarrevolucionario, por ejemplo?

CABRERA - Sí, hay ese riesgo y lo corremos. El periodista que está coordinando el programa tiene que ver si le meten un gol y cómo responde. Pero hay que decir que esto ha pasado muy pocas veces. La gente llama para hacer criticas de todo lo que anda mal, pero no llama para criticar a la revolución. Bueno, en casi 3 años de programa ha habido unas 50 mil llamadas que salieron al aire. Pues entre todas esas, hubo sólo unos 5 golpes que podemos considerar graves. Recuerdo que un sábado me metieron a mí un gol. Llamó el periodista de La Prensa, Luis Mora, con un nombre falso, y dijo que iba a poner una queja sobre la luz. Al salir al aire, dice: "hablo en nombre de todos los nicaragüenses para exigir el retiro inmediato del mercenario Luis Cabrera". Yo estaba pensando en otra cosa y no lo escuché. Tampoco lo oyó Rugama, el técnico de sonido. Pero los demás compañeros me hicieron caer en la cuenta. Entonces repetimos la grabación y dijimos que sabíamos quien había llamado. Aprovechamos la ocasión para explicar que el programa era una muestra de democracia, porque hasta un contrarrevolucionario había participado. Creo que esa vez no nos equivocamos: al poco tiempo Luis Mora pasó a ser un asalariado de Reagan en Costa Rica...

Creo que hay que recalca lo del micrófono abierto. Estoy seguro que estas programa de criticas sobre las instancias estatales es único en el mundo. Por varias razones: porque es a micrófono abierto, porque sale en la emisora oficial, en la emisora del estado, y porque esa emisora es la de mayor audiencia en el país. Es la primera vez en el mundo también que una emisora oficial ocupa el primer lugar de audiencia. En ningún país del mundo se dan cosas así.

El programa funciona como una válvula de escape
y como un tribunal

ENVÍO - ¿De qué se queja más la gente? ¿Qué es lo que más critica? ¿Qué le cuestiona al Estado revolucionario?

CABRERA - La gente habla de todo lo que cree que va mal, de todo. Pero el tema pico es el del abastecimiento. Ese es el que más preocupa, el que más llamadas trae. Y el ministerio que más críticas recibe es MICOIN. La gente lo que más cuestiona es la ineficiencia en el control de precios en los mercados, que no hay quien le ponga el cascabel al gato. Y reclama también que le den lo que le han prometido. Es decir, la gente no protesta porque la cuota de la quincena sea sólo medio jabón, pero lo que quiere es que le den ese medio jabón que le prometieron y que necesitan. O reclama si alguien sube 10 pesos el litro de leche y no lo castigan por eso. Parecen cosas pequeñas, pero de cosas así pequeñas está hecha la vida de nuestro pueblo.

Al Alcalde de Managua, Moisés Hassan, dijo una vez que con la revolución se había desarrollado en Nicaragua una "cultura de la queja". Eso lo hemos visto en el programa. Por todo llaman al Contacto 6-20, ya es como rutina. Llaman para quejarse, para criticar, para denunciar cualquier cosa que les pasó. Hasta que la maestra le sacó la lengua al hijo... Hay gente que lo menor no está siguiendo el programa y marca el número: "Aló, ¿ahí es para quejarse?"

ENVÍO - Entonces, ¿estamos ante una válvula de escape, un mero desahogo y nada más?

CABRERA - El programa es una válvula de escape, sí. Hace falta. Porque la gente tiene muchas tensiones y preocupaciones. Con la guerra de agresión este país vive sometido a una gran presión. y es un valor importante esta fórmula e desahogo colectivo. Es una tarea que hay que hacer. Y tanto el que pone un reclamo como el que escucha se desahogan. Eso gusta, y si dedicáramos a veces todo el programa a eso, sin poner más noticias, sin poner música, igual lo escucharían. Pero eso es aburrido.

Pero Contacto 6-20 no es sólo desahogo. Porque la queja que pone alguien la trasladamos al funcionario, al ministro, a quien le toque. Si obtenemos respuesta, alguna solución, enseguida lo sacamos al aire, hacemos "contacto" de nuevo con quien puso la queja y comunicamos lo que hemos descubierto, qué respuesta hay para su problema. En algunas ocasiones hacemos un puente telefónico entre el ministro o algún funcionario y la gente que llama, para que les haga directamente las crítica. Otras veces hemos llevado algunos ministros al programa. En ese sentido, somos una especie de intermediarios entre el pueblo y el Estado.

A veces hay funcionarios que se te corren, que no aparecen, que dicen que están en una reunión y no quieren responder. Si es así, lo decimos también: que hemos buscado y que fulano de tal, sea el cargo que sea, no nos ha querido responder. El programa es también un tribunal en el que los funcionarios pueden resultar enjuiciados. Y no hay trampa que valga. Los señalamos ante el pueblo si no responden. A muchos funcionarios eso les molesta bastante. Bueno, al comienzo del programa, y aún hoy, algunos funcionarios hubieran dado cualquier cosa por cerrar el 6-20. Las críticas así, al aire, los ponían y los ponen nerviosos. El pueblo, a través de este programa, ha educado a los funcionarios del estado a aceptar críticas. Ese es un valor del programa. Y el pueblo los ha educado a que no olviden lo que prometen. Porque muchas veces lo que más plantea la gente es que les prometieron algo y no se lo cumplen. Porque hay ministros, viceministros y funcionarios que, con tal de lavarse las manos, prometen cualquier cosa en el momento y después se olvidan. Entonces, la gente reclama lo que le prometieron, lo que le han anunciado que se va a hacer. La gente reclama sus derechos.

El mayor valor: sentirse protagonistas

ENVÍO - Pero, ¿cuántas de las cuestiones planteadas llegan a solucionarse o a aclararse al menos? ¿No creará frustración hacer la crítica, señalar el problema o reclamar por una promesa no cumplida y después, nada más?

CABRERA - En Nicaragua, con el subdesarrollo, con la guerra, con el bloqueo, hay muchos problemas que no se pueden resolver a corto plazo. Ni modo, no hay solución ni fácil ni rápida. Y eso hay que explicárselo a la gente. Y la gente lo entiende. Esa es una de las funciones el programa: explicar por qué algunas cosas no se pueden solucionar aún y luchar porque se solucionen las que sí tiene arreglo. Nuestra función es canalizar los casos, orientar a la gente y solucionar lo que se puede. No tenemos estadísticas, para decir así exactamente, a cuantos problemas de esas 50 mil llamadas hemos podido dar respuesta adecuada y solución.

Pero, yo no siento que lo que predomine en la gente sea la frustración, aun cuando no haya solución para sus inquietudes. Creo que es más fuerte el sentimiento de la gente que ve que está siendo protagonista de este proceso, con sus quejas, sus críticas y sus aportes. Porque si vos sos uno más, un cualquiera, y llamas al programa y decís: "Mire, yo estoy molesto porque hoy me subí a un bus y el conductor me vulgareó y me dijo: cochona, te vas a bajar, y no sé cuantas cosas más... Y era el bus placa tal que iba de tal a tal parte...".

Y nosotros trasladamos ese reclamo al Ministerio del transporte y hablamos con el funcionario Mengano del Ministerio me ha dicho que pase a llenar el formulario de denunciar para sancionar después a ese conductor que la ofendió". ¿Qué piensa esa mujer cuando oye eso? Me escuchan. A mí, que no soy nadie, me están escuchando. Entonces, es verdad que ha habido un cambio en este país, al pueblo lo escuchan. eso es lo que piensa. Ese es el mejor valor del programa.

La gente, más que quejarse, lo que quiere en primer lugar es que la escuchen. Y después que le resuelvan. También quiere castigo. La gente reclama sanciones serias. Y cuando un funcionario no sirve, quiere que lo corran. Esa justicia, a veces, no se hace aún con suficiente energía. La gente quiere que las cosas se organicen. Tiene necesidad de ver que hay organización y disciplina. La gente quiere que se le den explicaciones razonables, explicaciones creíbles. La gente quisiera también que algunos funcionarios de los que tiene mayores responsabilidades se metieran en los barrios, que metieran las patas en el lodo, que fueran a los lugares en donde están los problemas y los vieran de cerca. Porque es muy lindo dar soluciones desde la superestructura... Estoy seguro que si algunos funcionarios escuadran toda una serie de inquietudes que tiene la gente y también una serie de sugerencias que lanzan, muchas cosas mejorarían.

¿Sólo problemas o algunas soluciones?

ENVÍO - ¿Y han pasado a eso? ¿No sólo que la gente se queje sino que ofrezca soluciones, que participe sugiriendo formas de resolver los problemas?

CABRERA - Eso recién hemos comenzado hace unos meses. Diríamos que ya se cumplió en parte, la tarea de dar cauce a las quejas e inquietudes del pueblo. Pero eso no basta. Un poco por esta inquietud y por la necesidad de hallar nuevas fórmulas de participación, la dirección creó el programa Hablemos, también en La Voz de Nicaragua. Por la tarde, de 2.15 a 5.30. Empezamos en mayo de este año. La idea es hacer un espacio más temático. Un solo tema cada tarde y poner a la gente a opinar, a criticar y también a sugerir soluciones. Alguien plantea un problema. Muy bien, pero, ¿usted qué propone? ¿usted qué haría? ¿cómo lo arreglaría...? Eso también lo queremos ya en el Contacto, como una tendencia. Buscar por ese camino. Porque con la queja ya hemos cubierto una etapa y ahora toca ya seleccionar más las llamadas. Y no es tanto por censura, sino para ayudar a organizarse. Porque si alguien llama para decir que en el puesto de la Fulanita de Tal están vendiendo la leche mas cara hay que decirle, ya por el teléfono, sin que salga al aire: ¿Y usted, ya avisó a la organización de su barrio? Porque hay que fortalecer la organización de los barrios. Y si llaman para decir que en tal lugar venden queso con gusanos.. ¿Ya avisó al Regional de Salud? Ya es tiempo de que el pueblo se dirija a estas instancias directamente. Hace falta más agilidad, después de una práctica de tantos años de dirigirse en primera instancia a nosotros.

Para 1987 tenemos varias ideas para Hablemos. Dedicar, por ejemplo, las tardes de toda una semana a un ministerio... "Hablemos de la salud"... y que la gente llame y vaya diciendo todas las fallas que ve. En una semana tendrían 300 críticas populares. Las vas ordenando por temas y el último día traes a la Ministro de Salud a que dé respuesta a todo lo que plantearon. Así, ministerio tras ministerio. la gente empezaría a pensar, más allá de las cositas pequeñitas, en los grandes problemas de cada ministerio. Otra idea es traer al programa al ministro, con los responsables que tiene en cada zona. Otra es tirarse a las calles con el funcionario en una unidad móvil y que en los distintos lugares la gente le plantee los problemas y así obligar al funcionario a que se meta en el barro con la gente.

"Es fuerte un gobierno que acepta varias horas
de crítica diarias"

ENVÍO - ¿Después de 3 años, el 6-20 y ahora el Hablemos son entonces un buen auxiliar de la debilidad del Estado revolucionario?

CABRERA - Yo digo que es fuerte un Estado que acepta cuatro, cinco, seis horas de crítica masiva al día. Y creo que un programa así sería buen auxiliar de cualquier Estado democrático. Y el fruto de un programa así es fortalecer al Estado, no debilitarlo. Yo he visto programas de opinión en otras partes del mundo. Una hora, dos horas. Generalmente hay un hombre, un locutor, un periodista, que explica un problema, lo comenta, da su opinión. Ingenioso, agudo, crítico. Pero él es el único que habla, el que piensa por la gente que escucha. Y uno dice: qué bueno estuvo hoy fulano, le cantó cuatro frescas al gobierno. Pero se las cantó él sólo, ese "agudo" periodista... Eso ayuda a que el sistema no te deje pensar, te hace cómplice -muchas veces inconsciente- de esa "lobotomización", que te obliga a no pensar. Y ¿para qué hacerlo si, total, ese "agudo" e "incisivo" periodista piensa por vos...? Aquí en Nicaragua es al revés: el pueblo piensa con nosotros los periodistas. Y cuando participa en el programa te obliga a pensar. A responder. A decir lo que vos pensas como parte del pueblo. Los valores se invierten. El que canta "las cuatro frescas" es el pueblo. Y si el periodista no se pone vivo y responde como debe ser, también a él le reclaman. El pueblo nicaragüense es inflexible cuando no le respondés lo que te pregunta. No quiere rodeos: al grano, al grano..

ENVÍO - Nosotros los nicaragüenses somos bastante mal hablados... ¿Ustedes sugieren algún tipo de moderación en el lenguaje?

¿Es debate ideológico?

CABRERA - No, la gente habla como habla. A veces habla más fuerte, si están arrechos con algo. Yo reo que el día en el que el lenguaje salió más cargado que nunca -esto en Hablemos- fue cuando lanzamos a la calle la pregunta de qué haría usted con Hasenfus. No, al pueblo se le respeta el lenguaje, cargado o no cargado. ¿Y cómo los vas a frenar en eso? Además, ¿por qué los vas afrentar? Nosotros no queremos cursilería ni formalidades, sino que la gente hable como habla.

ENVÍO - La discusión sobre Hasenfus fue más bien de carácter ideológico. ¿Predomina en el programa la crítica ideológica?

CABRERA - No, no hay debate ideológico como tal. Si lo hay es casual, en momentos determinados que uno nota que la gente llama porque quiere opinar o, a veces, pronunciarse. Alguna vez se ha dado algún debate así bien caliente. Por ejemplo, en torno a los programas del comentarista deportivo Tijerino. Se debatió sobre algunos aspectos culturales. O con el programa de los populares cuentos de Lencho Catarrán, del actor Otto de la Rocha, que se discutió y se opinó sobre el machismo. Pero de lo que más habla la gente es de lo cotidiano. Se ponen el Estado y el pueblo frente a rente pero dentro del hecho cotidiano, dentro de las necesidades inmediatas.

¿Predominan los problemas individuales
o los problemas comunitarios?

ENVÍO - ¿Y qué predominan, problemas individuales o problemas comunitarios?

CABRERA - Es muy variado. Se dan cuestiones individuales y cuestiones de la comunidad, como se dan inquietudes propias del hombre e inquietudes propias de la mujer. Pero en realidad, la mayoría de las cuestiones individuales son también comentarias. Porque si alguien habla del problema que tuvo en un centro de salud, ese problema lo han tenido varios, aunque sea sólo él quien lo diga. O si alguien dice que no está llegando azúcar a su barrio, es una comunidad entera la afectada. El pueblo de Nicaragua es comunitario. Claro, los sectores populares tiene más arraigado el sentido comunitario y la actitud individualista la ves, sobre todo, en los sectores medios, aun cuando esos sectores sean sandinistas.

ENVÍO - ¿Y no se presta la fórmula tan abierta del programa a que se convierta éste en una sarta de chismes, de cuechos?

CABRERA - Los chismes, directamente de un vecino contra otro, son bien pocos en porcentaje. Salen chismes, han salido y seguirán saliendo. Pero el funcionario deshonesto o arbitrario es mucho más el objeto de la crítica popular que el vecino difícil. Y te diría que aun con lo que llamamos chisme por un pleito de vecinos, lo que sucede a veces es que la persona fue a la policía y no le solucionaron su problema. Entonces, va al programa, pero no es un chisme, sino que la gente busca alguien que medie, alguna autoridad que resuelva. Recuerdo que una cosa que se daba mucho al principio, y también se daba en los De Cara al Pueblo, es acusar a alguien de somocista para descalificarlo, recurrir al pasado para cuestionario, fuera o no fuera somocista. En eso, el Presidente en los De Cara al Pueblo, ha insistido mucho diciendo: "A nosotros no nos importa lo que era antes, si no mató a nadie y si está trabajando por la comunidad". Y la gente ha ido entendiendo poco a poco.

"La gente da detalles, da datos"

ENVÍO - ¿Y cuando critican a alguien lo nombran por su nombre o se trata de críticas genéricas, ambiguas? ¿Dan el nombre de los funcionarios?

CABRERA - Las críticas son bien detalladas. La gente ha aprendido a ser concreta, a dar los datos. A veces pasa que cuando señalan una falla señalan al Ministerio entero como responsable. La gente no hace críticas genéricas sino bien concretas, pero sí tiende a generalizar, a involucrar a toda una institución. Entonces, aclarar es tarea nuestra. Explicarles que cada quien tiene su responsabilidad y que no es el Ministerio de Salud entero sino el director de tal hospital o el administrador o el médico de guardia o el responsable de los vigilantes.... El programa es de ida y vuelta, tiene también una función educativa, explicativa, desde los cuestionamientos más pequeños hasta los más grandes. Y se plantean cuestiones delicadas porque, a veces, se dan diferencias que la gente resiente.

Por ejemplo ¿por qué los trabajadores del estado comen carne todos los días en sus comedores y los trabajadores de las fábricas sólo una vez por semana, y a veces ni esa vez? Bueno, si ese problema lo plantean -y lo han planteado- que salga al aire. Y a ver qué respuesta das, porque es bien difícil. La gente entiende la guerra, pero no comprende que puedan existir privilegios. Lo que más le duele en esta situación es encontrar privilegios: funcionarios que andan con dos carros o que tienen de todo, amiguismo en los puestos del Estado. Claro, en 7 años no se borran 50 años de somocismo... Bien, si todo eso sale, que salga. Porque yo creo que en el momento en que uno empieza a querer censurar, saca "ese fascista que todos llevamos dentro", como dice Eduardo Galeano, y empieza: no, eso no sale porque no tiene importancia, aquello tampoco porque es delicado... No, lo mejor es que salga todo lo que la gente plantea. Que el pueblo sepa que tiene abierta siempre esta tribuna. Y todo el pueblo, con pluralismo, porque el Contacto no llaman solamente los sandinistas, llama todo el mundo. Este programa es también una expresión del pluralismo que existe en Nicaragua.

"La gente tiene mucho olfato político y sabe analizar"

ENVÍO - ¿Qué perfil sale del carácter del pueblo de Nicaragua a través de su participación en el Contacto 6-20?

CABRERA - Decir todo lo que sale sería muy complejo. Yo señalaría sólo algunos rasgos que observo desde el programa. La gente en Nicaragua tiene un alto nivel político. Eso no quiere decir un gran nivel ideológico. Pero sí hay mucho sentido político, olfato político. La gente maneja mucha información con criterios políticos muy correctos. Y un analfabeto te entiende qué es Contador ay sabe hablar de eso con acierto. analizan el caso Hasenfus correctamente. Y con una ventaja: aquí en Nicaragua la gente nunca dice: "esto es así, porque Daniel dijo que..." Analizan lo que dijo el Presidente, lo mastican, lo reelaboran y te lo devuelven. Mejorado.

A lo que dijo el dirigente siempre le ponen sus aportes. Aquí se habla poco directamente de la diligencia como conductora del proceso. Se asume el mensaje, la gente habla poco y actúa más. En Nicaragua se actúa mucho y poco se justifica ideológicamente lo que se hace. Por otra parte, también observo que quedan a veces resabios de pasado. Por ejemplo, hay una concepción paternalista del Estado. La gente pretende que el Estado le dé todo, le resuelva todo. Eso va desapareciendo poco a poco, porque ya se van dando niveles mejores de organización. Pero al principio del programa se notaba mucho. Recuerdo un caso extremo. Un hombre que llamó desde Granada, diciendo que había un perro muerto en un baldío cercano a su casa y que el tufo era insoportable. Y llamaba desde Granada, para hacer un llamado a la Alcaldía a que viniera a retirar e perro. Claro, yo le dije que una de dos: o esperaba a que el perro se hinchara más y lo usaba como chimbomba en las fiesta de la Purísima.... o buscaba una herramienta que se llama pala y lo enterraba él mismo. Ya no se oyen tanto cosas así, pero aun hay gente que ve al Estado de forma paternalista.

ENVÍO - ¿Y cómo se perfila el carácter del Estado?

CABRERA - Yo diría que es difícil hablar de forma general, del Estado globalmente. Depende mucho de cada Ministerio. Porque todavía hay ministerios que no entienden el valor de la crítica. Otros sí. Por ejemplo, en la Casa de gobierno le dan seguimiento diario al programa para conocer lo que está pasando, les interesa tener datos de lo que plantea la gente, directamente, tomar el pulso a Managua cada día. y el Presidente, cuando tiene tiempo, es uno de los escuchas más interesados del programa. La verdad es que Daniel Ortega está entrenado en escuchar críticas. Desde 1979 preside todas las semanas los De Cara al Pueblo y pasa tres, cuatro horas escuchando los problemas que plantea quien sea en tal o cual población.

Yo creo que también esto es único en el mundo: que un presidente dedique tanto tiempo a escuchar directamente las inquietudes de la población y a responder a ellas didácticamente. Algún día habrá que hacer la historia de los De Cara al Pueblo. Pero ni todos los ministros ni todos los funcionarios tienen la misma capacidad de escuchar críticas.

Y a otros les cuesta superar el chagüite, el discurso retórico. Les habla uno para plantearles el problema concreto de alguien que llamó y tienden a contestar así: "La revolución popular sandinista, siguiendo los lineamientos de los nuevos contenidos políticos que se ha planteado en beneficio del pueblo y bla-bla-bla..." Y no dan ni una respuesta concreta. Sí, yo creo que en este Estado todavía hay funcionarios que no se han dado cuenta que han pasado casi 8 años de revolución y que con palabras bonitas no se va a ninguna parte.

¿Sólo para Managua, sólo para los managuas?

ENVÍO - Contacto 6-20 es un programa sobre todo de Managua, y por tanto, para Managua. ¿No es esto demasiado centralismo?

CABRERA - La verdad es que Managua tiene un millón de habitantes. El programa se escucha en todos lados, pero tenemos más entrada en Managua, porque tenemos más posibilidades de desplazarnos por la capital. Claro, el grueso de la población y el grueso de los problemas del país está en Managua. En realidad, no cubrimos mejor lo que pasa en los Departamentos no tanto por centralismo sino por muchas limitaciones. En Managua tenemos sólo tres periodistas en las calles, en tres unidades móviles, corriendo de un lado a otro, que hacen unas 6 entradas diarias cada uno. En la emisora está uno coordinando, y otros periodistas en nacionales e internacionales.

Es poca gente para 4 horas de programación, para unas 60 llamadas y para tanta información directa desde la calle. En todas las cabeceras departamentales tenemos corresponsales con quienes hacemos contacto diario para que nos informen de las cosas más importantes de las regiones. Pero, claro, no hay un contacto directo en las calles como lo podemos hacer en Managua. Naturalmente, desde cualquier lugar del país nos pueden llamar por teléfono para decirnos lo que sea, pero fuera de Managua hay muy pocos teléfonos y las comunicaciones nunca son buenas. Hemos tenido siempre la idea de poder dedicar mañas enteras a cada uno de los Departamentos. Pero eso supone desplazamiento de gente, líneas telefónicas dedicadas a eso... No es fácil armar toda esa estructura.

Yo creo que a todos los valores de estos programas hay que añadir con ellos hemos hecho también en Nicaragua como una escuela de periodismo nuevo. A la nicaragüense, con cierto chapiollismo, pero bueno... Algunos nos critican porque no profundizamos en las cosas, pero a cambio hemos creado una nueva forma de ser críticos, de hablar con los funcionarios, de preguntarles, de no tenerles miedo para preguntarles nada. Esto no era así entre nosotros hace 3 años. Eramos más timoratos. Pero ya hemos aprendido a señalar los errores del estado, a explicar cómo todas las fallas no se deben a la agresión, al bloqueo, sino también al burocratismo, a la ineficiencia. Nosotros no somos los que fomentamos la desconfianza en ciertas instancias del estado dando paso a las críticas. Los que crean esa desconfianza son algunos funcionarios. Yo creo que si en todos los ministerios hubiera gente inteligente, ellos mismos serían los que nos buscarían a nosotros y estarían hablando diario en el contacto, explicando, dando respuestas, pidiendo sugerencias. Pero no todos saben hacerlo. Porque hemos experimentado que cuando se dan explicaciones bajan las quejas. yo creo que si este programa desapareciera, se sentiría su ausencia. Desaparecería uno de los principales auxiliares del Estado revolucionario.

¿Qué piensa la contrarrevolución del programa?

ENVÍO - ¿Qué piensa la contrarrevolución del Contacto 6-20?

CABRERA - Ellos nos monitorean para utilizar en su favor algunas de las críticas del pueblo. Pero el gobierno revolucionario nunca ha tenido miedo de eso. Incluso, les facilitamos que nos monitoreen, si quieren, porque el Contacto sale por la onda corta de La Voz de Nicaragua y en el extranjero se puede oír. O sea, aunque no hay miedo a sacar los trapos sucios a la calle... Como a los 6 meses de haber empezado el programa, La Prensa y las radios contrarrevolucionarias iniciaron una campaña contra mí, por venir del extranjero. Después, la opinión "más elaborada" de la contrarrevolución sobre el programa fue la que expresó Pedro Joaquín Chamorro dijo, en un artículo que escribió el año pasado y que después le publicaron algunos medios en el extranjero, en el que relacionaba Contacto 6-20 con la sociedad de control extremo que dibuja Orwell en su novela "1984". El decía que el programa no era más que una escuela de denuncia y una manera de fomentar y alentar el espionaje entre la población...

A mí me piden la cabeza. Pero ya estamos entrenados, no teniendo miedo a esos funcionarios que aquí dentro también nos piden la cabeza. Y quizá lo que nos quita el miedo es la seguridad de que el pueblo apoya esto, de que la revolución quiere esto. No, no hemos bajado al pueblo, como algunos pueden pensar al escuchar el programa. Nosotros hemos subido con el pueblo. No solamente le hemos dado la voz al pueblo, sino que hemos aprendido a hablar con el pueblo, a estar en permanente contacto con él.

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