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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 49 | Julio 1985
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Nicaragua

Luz verde al terrorismo

Nicaragua consiguió éxitos político-diplomáticos después del embargo comercial decretado por Estados Unidos, con apoyo internacional que vino del Este y del Oeste. A este balance de fuerzas, se unieron éxitos internos en la defensa militar y en la estabilización económica.

Equipo Envío

Como consecuencia de estos éxitos era previsible que la Administración Reagan endureciera en el terreno político-diplomático su política agresiva destinada a hacer "rendirse" al gobierno revolucionario. Y ya comenzaba a aparecer en el horizonte de los nuevos éxitos, mayores peligros. Este mes se caracteriza precisamente por la materialización de esos peligros.

"Cuando hablamos de la inminencia de una intervención directa no significa que le estemos poniendo fecha y hora sino que las condiciones para una agresión se han agravado y el peligro es ahora mayor". Son frases del Dr. Sergio Ramírez, vicepresidente de Nicaragua, en Colombia, durante la gira de urgencia que realizó este mes por los países de Contadora.

¿Cuáles son las condiciones que reflejan mejor en este mes el fruto de estas presiones norteamericanas y que acercan el peligro de una intervención directa?

-El deterioro de las relaciones Costa Rica-Nicaragua en el marco de la ofensiva norteamericana a través de sus aliados centroamericanos.

-La luz verde bipartidista otorgada por el Congreso norteamericano a la política agresiva de la Administración Reagan.

-La crisis de debilidad de Contadora en el marco de la sostenida ofensiva norteamericana para "bloquear eficazmente" esta iniciativa latinoamericana.

Frente a esta grave situación y en un clima internacional tensadó en torno al tema del terrorismo, Nicaragua siguió enfrentando la guerra con la ofensiva militar y con nuevas iniciativas de paz, entre las que destaca como un signo dramático el ayuno iniciado por el Canciller nicaragüense el 7 de julio.

El deterioro de las relaciones Costa Rica-Nicaragua

Las derrotas militares que los contrarrevolucionarios han sufrido en estos últimos meses han hecho disminuir la presión militar sobre el gobierno de Nicaragua. La Administración Reagan ha "sustituido" esta presión militar con una mayor presión internacional, que en un primer plano se ejerce a través de los aliados centroamericanos.

En El Salvador, el presidente Duarte ha ido tomando cada vez más un papel beligerante frente al gobierno de Nicaragua responsabilizándolo de dar apoyo al FDR-FMLN y negándose al diálogo con la guerrilla, dificultando así una salida negociada a la crisis de su país y por tanto, a una solución política global de los problemas de la región.

En Honduras continúa la permanente presión a través de las maniobras militares, que en esta temporada se llaman "Cabañas-85" -iniciadas el 7 de junio- y que están actualmente en la fase de construcción de una estratégica carretera para las movilizaciones militares en el país.

En Costa Rica es en donde la situación se ha tensado más durante este mes, llegando las relaciones con Nicaragua a un punto tan crítico que se produjo una situación de incomunicación bastante similar a la que desde hace años se da entre Honduras y Nicaragua y se perfiló la frontera con Costa Rica como el mejor escenario para fabricar el pretexto que Estados Unidos busca para pasar a la intervención directa. El balance de la crisis de este mes con Costa Rica permite afirmar que se ha entrado en una nueva fase en las relaciones entre ambos países y que la neutralidad costarricense ha sido decisivamente neutralizada por las presiones norteamericanas.

Antecedentes: el caso Urbina Lara

El deterioro de las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua tiene sus antecedentes de fondo en las presiones que el gobierno del Presidente Monge soporta como efecto de la política centroamericana de la Administración Reagan, como consecuencia de la crisis económica y como fruto de las tensiones políticas internas acentuadas desde que se inició en 1984 la lucha pre-electoral. (Las elecciones serán en febrero de 1986).

La cultura costarricense mayoritaria percibe tradicionalmente a Estados Unidos como "modelo" y como "salvador" y esta percepción se ha agudizado en medio de esta compleja crisis. A lo largo del mandato de Monge, Costa Rica ha vivido un acentuado proceso de giro a la derecha. Los cambios del "autogolpe de Estado" de agosto de 1984 con los que Monge consiguió un frágil equilibrio para evitar que fuera mayor esa derechización no fueron eficaces. Y las readecuaciones posteriores la consolidaron definitivamente.

En este proceso de derechización y tras la contienda política interna ha estado siempre de fondo la batalla por la neutralidad costarricense. Las presiones norteamericanas pretenden alinear más claramente a Costa Rica con la política militarista de Reagan hacia Centroamérica y especialmente hacia Nicaragua. El objetivo central de Estados Unidos consiste en eliminar la neutralidad costarricense o reinterpretarla de tal manera que en la práctica quede anulada.

El "caso Urbina Lara", ocurrido a fines de diciembre de 1984, fue un incidente para que se revelara en diversas expresiones este objetivo. Con el caso de José Manuel Urbina Lara, joven nicaragüense evasor del servicio militar que se asiló en la embajada costarricense en Managua y que al salir el 24 de diciembre del recinto diplomático fue apresado en circunstancias confusas por la policía sandinista, se inició una etapa de crisis en las relaciones con Nicaragua que ha durado todos estos meses.

Al producirse aquel incidente, el gobierno costarricense decidió la reducción del personal de su embajada en Managua, llegando a plantear el corte de relaciones con Nicaragua; presentó el caso como un motivo de tal magnitud como para justificar el abandono de todo el proceso de Contadora, anunciando a la par su propósito de recurrir a la OEA como instancia jurídica decisiva; y en definitiva, lo señaló como motivo para incrementar la militarización en la frontera con Nicaragua. Romper relaciones con Nicaragua, militarizar el país y lograr la sustitución de Contadora por la OEA son las 3 metas básicas que Estados Unidos asigna a Costa Rica en el escenario centroamericano.

Cuando el gobierno revolucionario cedió, entregando a Urbina Lara a las autoridades costarricenses, perdió fuerza el argumento del abandono de Contadora y del recurso a la OEA, aunque persistió la derecha abierta para aumentar la militarización y se mantuvo el enfriamiento diplomático con la reducción del personal de la embajada.

En el caso de Urbina Lara, como en otras ocasiones, se ha visto que en el deterioro de las relaciones tico-nicas ha sido determinante el papel que han usado los grandes medios de comunicación costarricenses. Estos son los que, en Centroamérica y ya desde el mismo triunfo de la revolución nicaragüense, han desarrollado una mejor y muy bien estructurada campaña antisandinista. Los medios escritos, radiales y televisivos de mayor influencia están controlados en Costa Rica por la derecha empresarial, muy vinculada a los intereses norteamericanos en el país. Llevan años magnificando los roces diplomáticos y políticos entre ambos países y distorsionando las realidades nicaragüenses, con los objetivos estratégicos de debilitar las posiciones neutrales ratificadas solemnemente en 1983, de lograr un espacio político para la contrarrevolución nicaragüense y de lograr la creación de un ejército asesorado por los norteamericanos.

Estos objetivos se han conseguido ya en gran medida. Y si a nivel de opinión pública se puede decir que una gran mayoría del pueblo costarricense "confía" en Estados Unidos ya hoy, y paralelamente teme a Nicaragua y, por tanto, cree que sería una traición a la patria no defenderse de la agresión del país vecino.

El punto más crítico: el caso de Las Crucitas

El 26 de mayo el ejército sandinista inició la Operación Soberanía, cuyo objetivo era desalojar a las fuerzas de ARDE del territorio fronterizo nicaragüense, que venían ocupando desde hacía meses. La operación fue exitosa y tuvo su éxito mayor el 11 de junio con la recuperación, por parte de los sandinistas, de "La Penca", base que tenía ARDE en las orillas del río San Juan y que utilizaba para recibir suministros por aire, que venían de Honduras y de El Salvador. En La Penca, ARDE había logrado construir una pista aérea de 800 metros de largo, capaz para el aterrizaje de aviones C-47. No puede explicarse la construcción de esta pista sin maquinaria pesada.Introducirla en un lugar tan inextricable como es La Penca no pudo ser posible sin el conocimiento, participación y complicidad de autoridades costarricenses.

La presencia de ARDE une zonas fronterizas de Nicaragua o de Costa Rica tampoco puede explicarse sin la complicidad abierta o encubierta de autoridades civiles y militares ticas. En territorio fronterizo con Nicaragua están instalados desde 1983 diversos campamentos del grupo ARDE, formado por varias facciones armadas. Ocupan fincas privadas de nicaragüenses exilados o de costarricenses que no pueden controlar esta presencia en sus vastas tierras o que colaboran con ellos. El gobierno de Nicaragua ha entregado en repetidas ocasiones al gobierno de Costa Rica y a los gobiernos de Contadora informes muy detallados con la ubicación de estos campamentos y con los nombros de los funcionarios costarricenses que hacen "la vista gorda" frente a ellos, sin encontrar suficientes respuesta por parte del gobierno de Monge.

El 31 de mayo, y durante la ofensiva sandinista en la zona, se produjo un incidente armado en la zona fronteriza costarricense de Las Crucitas, en el que resultaron muertos 2 guardias civiles ticos y otros 9 resultaron heridos. El gobierno de Nicaragua responsabilizó de los hechos a hombres armados de ARDE dirigidos por el contrarrevolucionario "Tito" Chamorro, probando esta afirmación con una grabación de una comunicación radial que el ejército sandinista había interceptado a los hombres de Chamorro.

En la misma noche del incidente, cuando todo el pueblo costarricense seguía el juego de fútbol Costa Rica-Estados Unidos para la clasificación del Mundial, se interrumpió la transmisión para anunciar al país que 6 guardias civiles habían sido muertos por disparos del ejército sandinista. Al día siguiente, y antes de cualquier investigación en el lugar, en un ambiente muy tenso, los medios de comunicación acusaban abiertamente al ejército de Nicaragua.

El gobierno, aduciendo una investigación, ratificó estas acusaciones. Más adelante, algunos guardias sobrevivientes del ataque afirmaron por radio que no habían visto quiénes les atacaban, mientras que otros, a través de Radio Monumental, decían que no podían haber sido los hombres de ARDE, "pues son muy amigos nuestros". De todas las informaciones, y a pesar de sus contradicciones, los heridos eran los soldados sandinistas. Con todas las versiones y los apasionamientos se levantó una duradera y eficaz campaña antinicaraguense y no sólo una campaña antisandinista, alentando para ello los sentimientos nacionalistas más que otros resortes de la conciencia política. Comerciantes, empresarios y grupos políticos de derecha llamaron a un paro nacional para cantar el himno nacional y pidieron la ruptura de relaciones.

Después de llamadas amenazantes y de una agresiva manifestación de 200 taxistas frente al edificio de la embajada de Nicaragua en San José, el 10 de junio un grupo de costarricenses atacó con piedras el edificio diplomático, destrozando las puertas y todos los cristales, arrancando la bandera y pisoteando el escudo nicaragüense. Sólo hasta pasados 45 minutos de haberse producido los hechos llegó la policía costarricense al lugar y no apresó a nadie. Existen fotografías en las que puede verse cómo los agresores cargan en hombros al jefe del destacamento de la seguridad tica que se presentó en el lugar. Todo indica que los atacantes pertenecían al grupo ultraderechista "Costa Rica Libre" y que elementos de ARDE los acompañaron en este ataque terrorista. La campaña antinicaragüense duró con fuerza durante varios días más.

La reacción oficial de Costa Rica ante el incidente fronterizo de Las Crucitas fue reducir aún más el personal de su embajada en Managua, decidiendo no acreditar al nuevo embajador como estaba previsto. Además, pasando por encima de Contadora, solicitó el 7 de junio al Consejo Permanente de la OEA el que designara "de inmediato" una Comisión del "más alto nivel" para investigar in situ los hechos.

A la par, y al calor de la "histeria nacionalista" creada, el Ministro de seguridad costarricense, Benjamín Piza, hizo público que Costa Rica había solicitado a Estados Unidos el envío acelerado de "armamento defensivo" solicitado con anterioridad. El propio Piza confirmó días después que habían llegado al país rifles, ametralladoras M-50 y M-60, cañones de retroceso, equipos de comunicación y de transporte, uniformes, etc.

Por otra parte, aparecieron esos días más y más detalles sobre la hacienda "El Murciélago", situada a 30 kms. de la frontera norte de Costa Rica, y que perteneció a Anastasio Somoza, en donde 24 "boinas verdes" norteamericanos -el número de estos asesores podría elevarse a 100- entrenan a 700 guardias costarricenses en el uso de M-16, morteros y armamento antitanques. Con 400 de estos guardias se creará un batallón especial contrainsurgente de "acción rápida". Otros, formados como instructores subordinados a los asesores norteamericanos, serán responsables del entrenamiento acelerado en ese lugar de los 12 mil guardias civiles y rurales ticos. "El Murciélago" se convertirá, según todos los indicios, en una base militar norteamericana .

Como se ve, en el caso de Las Crucitas, Costa Rica respondió según la misma lógica con que lo había hecho en el caso Urbina Lara: amenaza de ruptura de relaciones, nueva brecha para la militarización e intento de sustituir a Contadora por la OEA.

La solicitud de Costa Rica en la OEA y la Comisión Investigadora

El Consejo Permanente de la OEA decidió analizar la solicitud costarricense el mismo día en que fue formulada, el 7 de junio. El gobierno de Monge había dicho previamente que si la OEA no aceptaba su solicitud o si el dictamen de la Comisión solicitada no le era favorable pediría "ayuda a países amigos", aludiendo implícitamente y en primer lugar a la ayuda militar norteamericana.

"Hoy será un día peligroso para la paz en Centroamérica", dijo en Managua el vicecanciller nicaragüense, Víctor Hugo Tinoco, al referirse a la reunión que iba a celebrar en Washington el Consejo de la OEA. El temor de Nicaragua era que se materializara, por fin, en esta ocasión "la vieja aspiración" de Estados Unidos de sustituir a Contadora por la OEA. Nicaragua interpretó la solicitud del gobierno de Monge a la OEA como la consecuencia de una "maniobra norteamericana" en esa dirección y reclamó públicamente que Contadora no fuera "despojada de sus funciones", insistiendo en que la jurisdicción del caso correspondía al grupo pacificador, con cuyo impulso se había creado ya en 1983 la Comisión Mixta Nicaragua-Costa Rica para solucionar los conflictos bilaterales.

En un clima tenso, la OEA llegó a una "solución de compromiso" decidiendo la creación de una Comisión de 5 miembros: uno por cada país de Contadora y el Secretario General de la OEA. Sólo Estados Unidos, Honduras y El Salvador se expresaron porque Contadora fuera marginada de la Comisión, aunque después no llegaron a votar a favor de esta marginación.

Aunque Nicaragua declaró estar "satisfecha" con el resultado, es evidente que con esta satisfacción se refería al hecho de que Contadora no fue excluida, pero no al directo involucramiento de la OEA, por primera vez, en el conflicto centroamericano, elemento que, desde la óptica nicaragüense, es un peligro precedente y pudiera ser un "primer paso" para mayores intervenciones del organismo en Centroamérica.

Para Costa Rica, evidentemente, tampoco la solución adoptada fue la ideal. La OEA es el foro que prefiere hoy Costa Rica para encontrar eco a sus planteamientos contra Nicaragua. Pero la OEA le dio un importante espaldarazo a Contadora, ratificando así la validez y la autoridad ganada por esta iniciativa de paz que representa, entre otras cosas, una alternativa más latinoamericanista que la misma OEA.

El día 17, la Comisión, integrada por los vicecancilleres de los 4 países de Contador ay por Joao Baena Soares, Secretario General de la OEA, llegó a Costa Rica para investigar lo ocurrido y escuchar la versión tica de los mismos. El día 18, en Liberia, ciudad costarricense, escuchó la versión nicaragüense. Con los datos recogidos y con cierto hermetismo comenzó a elaborar su informe, urgida por el gobierno de Costa Rica.

El 25 de junio, Nicaragua conociendo las presiones que sobre la Comisión estaba ejerciendo Estados Unidos, solicitó a ésta que ampliara el marco de su investigación, visitando el lugar de los hechos en territorio nicaragüense y visitando también en territorio tico las zonas en donde están los contrarrevolucionarios de ARDE y de la FDN, para evitar así un "dictamen parcializado". El gobierno de Nicaragua había entregado en Liberia a la Comisión un informe detallado con la ubicación exacta de estos campamentos.

La solicitud "llegó tarde" según la Comisión, que declaró estar apremiada a elaborar cuanto antes el informe. Este fue entregado, en una primera versión, el día 28 y en él se lega a esta conclusión: el fuego por el que murieron y fueron heridos los guardias ticos provino de la margen nicaragüense del río, aunque o se puede establecer la identidad de los que hicieron fuego.

El embajador nicaragüense en la OEA, Edgard Parrales, señaló que sólo México había mantenido una posición independiente frente a las presiones hechas por Estados Unidos para conseguir que el dictamen fuera desfavorable a Nicaragua. De hecho, para Nicaragua, la resolución de la Comisión, al menos en la versión conocida hasta el momento de cerrar este análisis, puede ser evaluada, por su ambivalencia, de una manera similar a como se evaluó antes la composición de la Comisión, como un "mal menor" o como un "bien a medias".

Las iniciativas de Nicaragua y la zona desmilitarizada

Paralelamente a la iniciativa costarricense para crear esta comisión Investigadora, Nicaragua tomó sus propias iniciativas tras el incidente de Las Crucitas, sobre el que ha insistido siempre en que las tropas sandinistas no cruzaron la frontera.

El 6 de junio el gobierno nicaragüense solicitó oficialmente del gobierno de Francia que ejerciera "sus buenos oficios" para crear en la frontera tico-nica una zona desmilitarizada o neutralizada. Inmediatamente, la Cancillería francesa aceptó que Francia fuera sede para esas conversaciones, responsabilizándose de los aspectos orgnaizativos y técnicos de las mismas. Inmediatamente también, el presidente Monge rechazó la mediación francesa, indicando que sólo si Contadora y la OEA fracasaban la aceptaría. El 13 de junio, la Cancillería nicaragüense invitaba a Contadora a enviar una delegación para visitar la frontera, pero pocos días después se creaba la Comisión conjunta OEA-Contadora.

La propuesta de una zona desmilitarizada ya había sido objeto de pláticas entre Nicaragua y Costa Rica en París, en dos ocasiones a lo largo de 1984, en el marco de la Comisión Mixta auspiciada precisamente por Contadora. No se llegó entonces a ningún acuerdo, al negarse Costa Rica a aceptar esta desmilitarización, aunque no aducía razones concretas.

La creación de una zona desmilitarizada llevaría naturalmente, a la eliminación de los campamentos contrarrevolucionarios, causa permanente de conflictos fronterizos y por tanto, buen escenario para "pretextos" que desencadenen eventualmente una intervención de Estados Unidos, "país amigo" de Costa Rica. La persistente negativa del gobierno costarricense a desmilitarizar su frontera lleva a pensar lógicamente que existe un apoyo táctico de ciertos sectores del gobierno costarricense a la presencia contrarrevolucionaria en su territorio.

Para Nicaragua la zona desmilitarizada se ha convertido en la clave para impedir los conflictos fronterizos, a la vez que un test para poner a prueba la voluntad de paz del gobierno de Monge y su capacidad de resistir a las presiones del gobierno norteamericano, financiador de estos contrarrevolucionarios.

Por eso, en un último intento y con una novedosa iniciativa, el 26 de junio, el Presidente Ortega envió al Presidente Monge una carta sugiriéndole una vez más analizar conjuntamente la posibilidad de una zona neutralizada en la franja fronteriza, que trajera normalidad a la circulación por el río San Juan y a las actividades agrícolas en la frontera. Ortega anunciaba a Monge que si él "no considera viable: la propuesta, Nicaragua había decidido ya "establecer de forma unilateral una zona neutralizada o desmilitarizada bajo supervisión internacional a lo largo de toda la frontera con Costa Rica".

Esa iniciativa unilateral, de la que no hay precedente en la historia de los conflictos entre países vecinos, fue desestimada de manera no oficial por el Presidente Monge al declarar que "Costa Rica ya desmilitarizó su territorio cuando proscribió el ejército como institución permanente en 1948" y que "nuestro territorio es neutral en la práctica", refiriéndose también a la tradición de neutralidad del país.

Días después, el 3 de julio, y en respuesta a una nueva carta de Ortega a Monge surgiéndole un encuentro de alto nivel con el apoyo de Contadora y Francia para estudiar la desmilitarización de la frontera, el Presidente Monge, con toda probabilidad presionado por algunos países latinoamericanos, respondía aceptando la propuesta nicaragüense y sugiriendo a Panamá como sede de este encuentro.

Todas las tensiones diplomáticas acumuladas tras el incidente fronterizo de Las Crucitas llevaron a Nicaragua y a Costa Rica a un nivel de incomunicación que no tiene precedente en estos años y que empezaría a ser comparable con la irreversible situación que existe desde hace años entre Nicaragua y el gobierno hondureño, con el agravante de que la desinformación en Costa Rica sobre la realidad nicaragüense es mayor que la que existe en Honduras y que el proceso de deterioro de las relaciones ha sido más acelerado en el caso tico.

La tolerancia del gobierno costarricense con los contrarrevolucionarios presentes en su territorio y sus dificultades para aceptar la desmilitarización de la franja fronteriza hacen la situación de muy difícil solución hasta que no se resuelvan estos problemas de fondo. Estados Unidos no quiere que se resuelvan. En la actual situación de creciente incomunicación y tensiones tiene las condiciones más propicias para crear en Costa Rica "otra" Honduras. Después de más de dos años sin usar nunca la fórmula diplomática de la "nota de protesta" al gobierno tico, para no perjudicar relaciones ya frágiles, el gobierno sandinista envió una enérgica nota el 19 de junio denunciando la liberación del jefe contrarrevolucionario "Tito" Chamorro, apresado tan sólo dos días antes y responsable según Nicaragua de la muerte de los guardias ticos. La nota enfatizaba el hecho de que las actividades de los grupos contrarrevolucionarios que atentan claramente contra la neutralidad siempre resultan impunes. El envío de esta nota y su tono, las acusaciones mutuas que se han cruzado estos días y, sobre todo, los hechos mismos indican que se va entrando en una nueva y crítica fase en las relaciones entre los dos países y que el deterioro actual podría ser irreversible si persistieran las condiciones básicas que han generado el conflicto.

La toma de "La Penca" supone la culminación estratégica de la mayor ofensiva sandinista en la frontera sur. Durante las dos semanas que duró ésta se calcula que 400 miembros de ARDE huyeron de Nicaragua hacia Costa Rica. Después de la ofensiva, otros 500 hombres de ARDE continuarían activos en territorio nicaragüense en la zona de Río San Juan y de Nueva Guinea, mientras que los que huyeron a Costa Rica habrían pasado a ser activos allí. Los sandinistas que quedaron controlando "La Penca" han sido atacados continuamente con cañoneos indiscriminados desde la orilla costarricense, como una provocación de estos contrarrevolucionarios, que intentan también recuperar su importante base de operaciones. Como resultado de estos ataques -entre el 20 de junio y el 1o. de julio se contabilizaron 20- han muerto ya 4 soldados nicaragüenses y 3 han resultado heridos. Estos ataques continuos y estas muertes cuestionan día a día la proclamada neutralidad costarricense.

Lo ocurrido este mes evidencia que en Costa Rica las presiones geopolíticas y económicas en el marco pre-electoral han logrado superar ampliamente el equilibrio que Monge buscó con el "autoglpe de Estado" de 1984. El resultado es el claro fortalecimiento de las posiciones derechistas que claman por la militarización del país y la intervención norteamericana.

En esta situación Costa Rica ya no puede ser considerada un país neutral. Su territorio, como el hondureño, empieza a ser ocupado por el ejército de Estados Unidos, poniéndose al servicio de los planes de Reagan para la región. El que toda esta militarización se justifique en "la necesidad de defender la soberanía patria frente a los sandinistas" no niega el hecho de que la neutralidad ha sido ya neutralizada, alejando así las posibilidades de paz.

Para una intervención directa contra Nicaragua, Estados Unidos necesita de un "pretexto desencadenante". El creciente deterioro de las relaciones de Costa Rica y Nicaragua, el fin de la neutralidad costarricense y las características militares que se han venido acumulando en la frontera común, hacen hoy del territorio fronterizo entre ambos países una zona "ideal" para crear ese pretexto con el que se justifique una escalada militar. Es por eso que para Nicaragua la lucha por la paz pasa hoy, y con urgencia, por la desmilitarización de esta frontera y por la presencia permanente en ella de testigos internacionales.

En el Congreso norteamericano: luz verde al terrorismo

Sin abandonar las presiones internacionales a través de los aliados centroamericanos, de la OEA y de los mismos países de Contadora, la Administración norteamericana sigue confiando decisivamente en la presión a través de la actividad militar de los contrarrevolucionarios. Estos, según evaluaciones de los militares sandinistas, están actualmente a la defensiva, en fase de declive estratégico. Para hacerlos remontar de este declive, la Administración Reagan necesita reforzarlos militar y políticamente. En este momento necesitaba, antes que nada, legitimarlos como instrumento de presión consiguiendo para ellos el apoyo bipartidista del Congreso. El éxito de Reagan al lograr este apoyo es uno de los más claros indicadores de la peligrosidad del actual momento.

Ayuda "humanitaria" para los terroristas

Desde el 23 de abril, cuando la Cámara de Representantes derrotó a Reagan votando en contra de la ayuda militar de $14 millones a los contrarrevolucionarios, quedó pendiente en ambas Cámaras otra votación sobre la ayuda humanitaria a los mismos, entendiéndose por ésta una ayuda logística a las fuerzas contrarrevolucionarias.

el 6 de junio el Senado aprobó, por 55 votos frente a 42, el que en los próximos 18 meses se entregaran a los contrarrevolucionarios $38 millones, en una ayuda "humanitaria" de tal naturaleza que podría incluir hasta radares y helicópteros.. Se aprobó también que la vía para la entrega efectiva de este dinero pudiera ser la CIA. Todas las enmiendas introducidas por los senadores liberales a esta propuesta fueron derrotadas. La que hizo el senador Edward Kennedy, que establecía que el Presidente no podría enviar tropas norteamericanas a Nicaragua sin autorización del Congreso fue derrotada por 64 a 31.

"Es un voto por el crimen", dijo en Nicaragua al conocer la noticia el Presidente Daniel Ortega, que asistía a un ato en un barrio de Managua con la ministro de Cooperación Externa del Canadá. Después de la votación en el Senado quedó fijada para el 12 de junio la votación en la Cámara.

En esa semana de espera, el Presidente Reagan desarrolló una activa política para persuadir a los representantes a aprobar también la ayuda humanitaria, indicando claramente que el verdadero valor de aprobar esta ayuda o era ni el monto de la misma ni su condición de militar o humanitaria. "Un voto afirmativo -dijo- enviará un fuerte mensaje bipartidista de que no toleraremos la evolución de Nicaragua hacia otra Cuba ni la instalación de bases soviéticas en el continente". A esta argumentación Reagan unió también denuncias alarmantes sobre "la conexión nicaragüense en la red internacional de terrorismo" y las ya habituales sobre "persecución religiosa" y "genocidio de los indios miskitos".

Para persuadir a los demócratas que había votado contra la ayuda militar en abril, el Presidente escribió una carta el representante David McCurdy empleando un tono moderado y echando mano del viejo argumento de los "extremismos" que hacía tiempo no usaba: "Mi gobierno -decía en su carta- está decidido a seguir soluciones políticas, no militares, en Centroamérica. Nuestra política para Nicaragua es la misma que para El Salvador y toda Centroamérica: el apoyo a la democracia contra los extremos de la izquierda y la derecha y el asegurar la paz duradera a través del diálogo nacional y negociaciones". "No deseamos derrocar al gobierno de los sandinistas", concluía.

Con estos argumentos públicos y con otras presiones privadas, la Cámara se plegó por fin a dar a Reagan el tan ansiado apoyo bipartidista para su política hacia Nicaragua. El 12 de junio, por 248 votos contra 184, los representantes aprobaron la entrega hasta marzo de 1985 de $27 millones a los contrarrevolucionarios en forma de ayuda humanitaria (ropa, alimentos, medicinas...) excluyendo como vía para la entrega de estos fondos tanto a la CIA como al Departamento de Estado.

Tan significativa o más que esta votación fue la anulación por la Cámara (232 votos contra 196) de la Enmienda Boland, que prohibía la participación directa o indirecta de Estados Unidos en acciones militares o paramilitares en Nicaragua destinadas a derrocar al gobierno sandinista. Aunque por años Reagan ha encontrado mecanismos legales para violar la enmienda, ésta era, desde 1983, una importante referencia legal de contención para los propósitos de su política de guerra. Después de esta anulación, la Enmienda tendrá vigencia hasta el 1. de octubre.

Para cualquier observador es evidente la gravedad que tienen estas votaciones y el reducido margen que dejan en el Congreso a las cada vez más minoritarias posiciones en favor de un entendimiento pacífico con Nicaragua.

El Presidente Reagan consiguió, por fin, después de varios años de debate y tensiones, el aval bipartidista que le faltaba a su política hacia Nicaragua, que tiene en el terrorismo contrarrevolucionario uno de sus ejes clave. Pero, al haber alcanzado este debate las dimensiones políticas que alcanzó, no es aventurado afirmar que no sólo los congresistas han legitimado a la Administración su política de guerra hacia Nicaragua sino que le han dado también una luz verde para llevar adelante "guerras encubiertas" de corte similar en otras partes del mundo. Ha sido este un voto que legítima una política deslegitimada internacionalmente en la Corte Internacional de La Haya. Un voto que legítima, en definitiva, el terrorismo de Estado.

Así lo entendieron los miles de norteamericanos que después de haber firmado un "compromiso de resistencia" se lanzaron a las calles y a las oficinas de los legisladores protestando por este voto por el terrorismo. Se calcula que más de 500 personas fueron detenidas en estas acciones no-violentas de protesta en las más importantes ciudades de Estados Unidos.

En Nicaragua, el diario "Barricada" tituló así la noticia de la votación en la Cámara: "Votaron por la muerte". El Canciller de Nicaragua declaró: "Hoy es un día triste para los Estados Unidos. Lo que se ha debatido no es tanto el futuro de Nicaragua sino el de los Estados Unidos. Esto es una bofetada al proceso de Contadora".

El 13 de junio, el gobierno revolucionario y la Dirección Nacional del FSLN emitieron una declaración al pueblo nicaragüense y a la comunidad internacional. En ella juzgan el voto como una decisión "inaceptable, ilegal e inmoral", concluyendo que la "política agresiva de la Administración norteamericana logró imponerse sobre las voces que en el Congreso norteamericano se levantaron del lado de la cordura y de la razón". Ante la nueva y peligrosa situación creada con este aval bipartidista concedido a Reagan, el gobierno de Nicaragua decidió "suspender las medidas que, de forma unilateral, nuestro gobierno venía aplicando en el campo de la defensa... Esto permitirá que en las actuales circunstancias de mayores amenazas armadas de los Estados Unidos contra nuestro pueblo, los nicaragüenses podamos gestionar todos aquellos requerimientos materiales y la cooperación necesaria que los planes de la defensa nacional demanden".

Además de decidir este punto esencial, con el que se anula la moratoria para la adquisición de armamentos y otras medidas adoptadas unilateralmente por el gobierno de Nicaragua en febrero pasado, con el fin de hacer avanzar el proceso de Contadora, el gobierno revolucionario ratificó su apoyo a Contadora, su disposición a firmar el Acta de paz del 7 de septiembre de 1984 y a reiniciar las pláticas bilaterales de Manzanillo. Decidió también comunicar a los gobiernos de Contadora la "urgencia" planteada por "la nueva situación" creada tras el voto favorable de los legisladores a la política de guerra de Reagan.

El 19 de junio un comando urbano de la guerrilla salvadoreña realizó un ataque en un restaurante de lujo de San Salvador, en el que resultaron muertas 13 personas, 6 de ellas norteamericanos -4 marines y 2 empresarios-. Mientras la furia verbal del Presidente Reagan se manifestaba una vez más pidiendo castigo para los culpables, se propagaba en medios políticos y de prensa norteamericanos que los culpables, no eran otros que los sandinistas. Nicaragua apretó el gatillo, se decía abiertamente.

Desde Nicaragua la situación pareció tan peligrosa que la Presidencia de la República emitió un comunicado para alertar a la comunidad internacional, que desde hacía más de una semana seguía con expectativa la situación creada por los chíitas libaneses al secuestrar un avión norteamericano en Beirut. En este comunicado del 20 de junio el gobierno revolucionario rechazaba las acusaciones formuladas contra Nicaragua en el caso de los marines muertos en El Salvador, señalaba que la tensa situación internacional "coincide con los eventos que precedieron a la invasión de Grenada" y alertaba al mundo, pues "el gobierno norteamericano intenta hoy repetir la historia". Sin duda, en esos días de tensión internacional el peligro de una intervención directa estuvo más cerca, aunque, como ha sucedido ya en otras ocasiones, faltaron condiciones internas e internacionales para materializarla sin un alto costo político.

El 20 de junio y al calor de la euforia que despertaron entre los contrarrevolucionarios las votaciones en el Congreso en favor a de la "ayuda humanitaria" y en medio de la campaña contra el "terrorismo nicaragüense", fue la embajada de Nicaragua en Washington la que sufrió un ataque terrorista. Un artefacto lanzado contra el edificio en horas de la madrugada causó un incendio que destruyó una sala de visitas y otras dependencias y materiales causando pérdidas por 50 mil dólares. Eventuales ataques terroristas a embajadas nicaragüenses habían sido ya anunciados en Managua con anterioridad a que se produjeran los dos ocurridos este mes: el de la embajada de San José y el de la de Washington. En estos momentos en que la propaganda antinicaragüense se ha extremado en diversos países no puede descartarse el que se produzcan más atentados de este tipo.

Los pretextos para el terrorismo de Estado

Pero la luz verde otorgada a Reagan para su política de guerra se hizo aun más nítida este mismo mes el 26 de junio. Ese día, la Cámara de Representantes, preocupada por el "vacío legal" creado por la supresión de la Enmienda Boland, diseñó para llenarlo una nueva ley en la que se señala una lista de "pretextos" que dejarían a Reagan las manos libres para una intervención directa en Nicaragua. paradójicamente, los legisladores, con el proclamado fin de detener a Reagan, no han hecho otra cosa que facilitarle caminos. Al menos, ésa es la interpretación que frente a esta votación hicieron muy diversos sectores sociales y políticos de Nicaragua.

Por 312 votos contra 111 la Cámara aprobó primeramente una prohibición al presidente para enviar tropas norteamericanas a Nicaragua sin una previa declaración de guerra y la consiguiente autorización del Congreso. En un segundo momento, y por 375 votos contra 45, aprobaron también una enmienda a esta prohibición señalando las excepciones que autorizarían al Presidente a la intervención masiva o a lanzar ataques aéreos o navales localizados (los llamados "ataques quirúrgicos") sin necesitar ni declaración de guerra ni aprobación del Congreso.

El Presidente podría tomar unilateralmente cualquiera de estas decisiones militares si demuestra:

-que en Nicaragua existen aviones MIG o armas nucleares.

-que Nicaragua ha atacado a norteamericanos o a los países aliados de Estados Unidos en Centroamérica (o tan solo si demuestra que existe "El peligro claro y creciente" de tal ataque).

- que Nicaragua está involucrada en un acto terrorista contra Estados Unidos o sus aliados o si da asilo a quienes provoquen un acto terrorista contra estos objetivos.

-que es necesario proteger la embajada norteamericana en Managua.

Algunos defensores de esta enmienda con esta lista de pretextos para la invasión, aducen que es positiva, pues se trata de una especie de "cuña" que detendría la eventualidad de una "invasión caprichosa" decretada por Reagan "en forma abusiva" y sólo por "razones ideológicas". Para los que votaron en contra, esta enmienda no tiene justificación y no es más que la "declaración de guerra" que faltaba en el escenario. Algunos representantes la compararon con la legislación que en 1965 dio pie al Presidente Johnson para fabricar el incidente del Golfo de Tonkín justificando así la escalada intervencionista en Vietnam.

Pero la mayor peligrosidad de esta votación viene dada porque estos "pretextos" diseñados ahora por los legisladores son hechos ya "probados" según la propaganda y la opinión de la Administración Reagan:

-El gobierno norteamericano acusó a Nicaragua en noviembre de 1984 de haber introducido en su territorio aviones MIG y, sin dar mayores pruebas de esta acusación, fabricó y mantuvo durante varios días contra Nicaragua una crisis artificial, con implicaciones internacionales.

- El gobierno norteamericano nunca ha cesado de acusar públicamente a Nicaragua de atacar a sus vecinos centroamericanos, aliados de los Estados Unidos. Prueba esta acusación con falsas noticias militares, con declaraciones de funcionarios hondureños, costarricenses y salvadoreños que son favorables a su política y hasta con supuestas encuestas de opinión, y basa en ella sus presiones contra el gobierno sandinista.

- El gobierno norteamericano ha acusado desde 1981 al gobierno de Nicaragua de ser soporte logístico -en armas y en campamentos- de los guerrilleros salvadoreños, calificados por Estados Unidos como "terroristas". Es precisamente sobre esta acusación que el gobierno Reagan han montado durante años la justificación para el financiamiento a los contrarrevolucionarios y para la militarización de Honduras. También ha sido acusada Nicaragua de formar parte de la red internacional que vincularía el terrorismo con el narcotráfico, de tener relaciones estrechas con países y organizaciones calificadas por Estados Unidos como terroristas -la OLP, la ETA, Líbano, Corea del Norte, Libia, Irán, Cuba..- y de mantener en su territorio campamentos de entrenamiento y refugio de estos supuestos terroristas internacionales.

Ante esta situación, es claro que los resultados de las votaciones de este mes en el congreso permiten a Reagan desplegar al máximo todas sus opciones e presión según se lo dicte la convivencia de cada momento. Puede hacerlo a través de sus contrarrevolucionarios, ya legitimados como merecedores de ayuda humanitaria. Puede hacerlo a través de golpes militares dirigidos a destruir la infraestructura estratégica de Nicaragua. Puede hacerlo con una intervención. Todo está ya previsto y legalizado eventualmente por el Congreso. El momento es extremadamente peligroso: acciones que antes eran sólo posibles ahora ya pueden tornarse fácilmente probables.

El eje ideológico de la lucha contra el territorio emerge en esta coyuntura como un elemento clave para analizar el posible curso de los acontecimientos en Nicaragua. Según la óptica y la propaganda desarrollada durante años por la Administración republicana, Nicaragua es un país terrorista (comunista, subversivo, totalitario, extremista, izquierdista...) La propaganda de Reagan da también por probadas prácticamente todas las razones que justificarían -ahora legalmente- una intervención directa.

La situación es peligrosa. En el ambiente internacional, caldeado este mes por actos terroristas de muy diversa procedencia ideológica, el gobierno norteamericano tiene un excelente escenario para tipificar más y más al gobierno nicaragüense como un gobierno promotor del terrorismo. Según la nueva legislación, cualquier incidente de esta naturaleza que ocurra en cualquier lugar del mundo podría servir como pretexto para que Reagan descargara sobre Nicaragua su "justa ira anti-terrorista".

El FSLN, como movimiento de liberación nacional, nunca recurrió en su lucha a métodos terroristas (métodos violentos que indiscriminadamente afectan la vida de inocentes, con el objeto de llamar la atención sobre la causa que se defiende). El gobierno sandinista y el pueblo de Nicaragua han sido víctima desde 1981 de las actividades terroristas de los grupos contrarrevolucionarios que financia Estados Unidos. Estos grupos asesinan, hieren y secuestran a civiles indefensos y atacan poblados, transportes, hospitales, escuelas y todo tipo de objetivos civiles en su guerra terrorista. Nicaragua ha sido víctima del terrorismo de Estado del gobierno norteamericano que promociona esta guerra, en la que se han realizado acciones de tal naturaleza como el minado de los puertos nicaragüenses en abril de 1984 que han sido denunciadas hasta por la Corte Internacional de La Haya.

Ahora, la máxima expresión de este terrorismo de Estado, que sería la intervención directa contra Nicaragua, podría ser justificada legalmente con el pretexto de que la revolución nicaragüense es terrorista. Es una ironía histórica de dimensiones tales que no puede menos que tener en alerta a toda la comunidad internacional.

La crisis de debilidad de Contadora

La presión militar que la Administración norteamericana ejerce sobre Nicaragua a través de los contrarrevolucionarios -ahora en situación defensiva y de relativa derrota- ha sido también "sustituida" por una mayor presión política ejercida sobre Nicaragua a través de los países de Contadora.

El objetivo de la Administración Reagan sobre Contadora, desde que existe esta iniciativa y empezó a cosechar apoyo internacional, ha sido el de bloquearla eficazmente con el fin de hacerla desaparecer o de desvirtuarla, convirtiéndola en un instrumento más de presión política-diplomática sobre Nicaragua. Pretende también la Administración sustituir a Contadora por la OEA y, mientras esto no puede lograrse del todo, irle dando cada vez un peso más decisivo a la OEA en el conflicto centroamericano.

En este mes, tras la reunión de Contadora en Panamá del 18 de junio, se reveló agudamente la crisis de debilidad de Contadora como fruto de las exitosas presiones norteamericanas a la vez que se revelaba la decisión de Nicaragua de mantener viva a Contadora y de tomar nuevas iniciativas que le permitan superar su crisis.

La "solución salomónica" adoptada en la OEA al conformar la comisión mixta OEA-Contadora que investigaría el incidente fronterizo en Costa Rica no fortaleció a Contador apero sí logró sortear el peligro de debilitarla mortalmente.

Contadora atraviesa una fase de extrema debilidad. A la reunión del 18 de junio en Panamá Nicaragua fue precisamente a señalar cuál era, desde su punto de vista, la causa de esta debilidad.

Después de haber guardado silencio como grupo frente a la discusión sobre los $14 millones y frente a la decisión norteamericana del embargo comercial -como en el pasado lo había guardado frente al minado de los puertos-, Nicaragua consideró que Contadora no podía continuar inalterable su dinámica de discusiones sin incluir en ellas acontecimientos de naturaleza tal que atentan contra la iniciativa de paz del grupo y que han recibido unánimes condenas internacionales, aunque no la de Contadora. La votación del Congreso aprobando la "ayuda humanitaria" a la contrarrevolución "colmó el vaso" de la diplomacia nicaragüense.

En la agenda de la reunión que tenía prevista Contadora para el día 18 debían haberse continuado discutiendo aspectos relativos al área de la seguridad regional. En esta área, las presiones norteamericanas han logrado, a través de las posiciones presentadas por Honduras, El Salvador y Costa Rica, que Contadora modifique aspectos sustanciales que estaban contenidos en el texto inicial del Acta del 7 de septiembre del 84, como explicábamos con más detalle el mes pasado.

Por esta vía de ir introduciendo modificaciones al Acta en perjuicio de los intereses de Nicaragua y en servicio de los intereses de Nicaragua y en servicio de los intereses norteamericanos en la región, Contadora se estaba convirtiendo ya en un instrumento de presión para arrancar al gobierno de Nicaragua concesiones unilaterales, coincidiendo así con la política norteamericana que busca que el gobiernos andinista "se rinda" ya sea por la presión militar o por la presión política.

El gobierno de Nicaragua pidió en la reunión de Panamá que, en vista de la peligrosa evolución e la situación regional, Contadora dejara a un lado su agenda prevista y adoptara una nueva que incluyera nuevos temas, revisando el trabajo y los métodos usados hasta el momento y redefiniendo los mismos en base a la realidad.

Es imposible elaborar fórmulas abstractas o de entendimiento futuro que no se sabe cuándo se vaya a dar, ignorando todos los elementos nuevos que se vienen acumulando. Contadora no puede seguirle dando la espalda a la realidad de guerra que vive Centroamérica, había dicho antes de partir a Panamá el delgado nicaragüense, vicecanciller Víctor Hugo Tinoco. Después de que la reunión fuera suspendida el día 19, Tinoco definió así el momento: "Contadora entra ahora en un nuevo período".

La posición que Nicaragua llevó a Panamá forzó la apertura de ese nuevo período. Los planteamientos de nueva agenda realista formulados por Nicaragua no fueron aceptados por Honduras, El Salvador y Costa Rica. Esta crisis motivó que los representantes de Contadora se reunieran por aparte, concluyendo que la reunión quedaba suspendida, no sin antes reiterar en un documento su "inequebrantable decisión" de continuar la gestión pacificadora.

Lo sucedido en Panamá ha dado pie a una amplia campaña informativa promovida por Estados Unidos en la que se habla de los hechos presentándolos como del "retiro de Nicaragua de la iniciativa de Contadora" y de "la negativa de Nicaragua a llegar a un acuerdo de paz regional", a la vez que el gobierno norteamericano lanza exhortaciones al gobierno revolucionario para que vuelva a la mesa de negociaciones.

Nicaragua no se fue de la mesa de negociaciones. Pero ante el temor y las evidencias del peligro que existe de que esa mesa desaparezca siendo sustituida por la de la OEA o de que se transforme en una mesa de presiones, optó por adoptar una posición de firmeza que catalizara una nueva situación que permita a Contadora seguir existiendo y seguir jugando un papel neutral en el conflicto.

Como complemento a la decisión tomada en la reunión de Panamá, el gobierno de Nicaragua tomó también la decisión de que el vicepresidente Sergio Ramírez iniciara una gira por los países de Contadora con el fin de exponer a los Presidentes y Cancilleres de los cuatro gobiernos la posición de Nicaragua en estos momentos.

En las diversas etapas de este viaje, Ramírez ha ido explicitando públicamente que es lo que demanda Nicaragua de Contadora en esta coyuntura, no sólo para su propio provecho como país agredido por Estados Unidos, sino para que la iniciativa latinoamericana, tomando en cuenta la realidad, se haga más creíble y más viable y mantenga la base de apoyo internacional tan amplia que hasta ahora ha sabido mantener.

Nicaragua le pide a Contadora un papel más beligerante. Le pide que, como grupo, demande a los Estados Unidos de forma concreta el cese de la agresión militar y económica y la vuelta a las conversaciones de Manzanillo. También le pide que se involucre activamente en el establecimiento de una zona desmilitarizada en la frontera Nicaragua-Costa Rica. Como un balance de una etapa que, en cierto modo, termina ahora con esta "suspendida" reunión de Panamá, Sergio Ramírez dijo en Colombia: "La importancia de Contadora debe medirse más en términos de lo que ha evitado que de lo que ha logrado".

En Panamá anunció Ramírez que Perú, Uruguay y Argentina podrían formar en estos momentos "un bloque de países sudamericanos" para apoyar al bloque de Contadora. Desde hace tiempo se viene especulando con la posibilidad de que el grupo de Contadora amplíe el número de sus países miembros. Las nuevas vías que se encuentren en estos momentos para reforzar la iniciativa de paz no están aún determinadas.

El 1. de julio el Vicepresidente de Nicaragua inició una gira por Brasil, Uruguay, Argentina, Perú y también Ecuador, con el fin de estrechar los lazos de alineamiento latinoamericano de la revolución sandinista y buscar en estos países -todos con nuevos gobiernos- el "oxígeno" que necesita Contadora en estos momentos de peligro.

Como un signo más del alineamiento latinoamericano que busca y recibe Nicaragua, la Asamblea Nacional nicaragüense fue admitida este mes, el 16 de junio, como miembro con pleno derecho del Parlamento Latinoamericano (Parlatino), durante la reunión conjunta celebrada en Brasilia entre el Parlatino y el Parlamento Europeo. En esta ocasión fueron admitidas también como miembros las Asambleas de Cuba, Argentina y Uruguay, con lo que son ya 19 los Parlamentos que agrupa y representa Parlatino.

El reconocimiento de la representatividad del cuerpo legislativo de la nueva Nicaragua es un reconocimiento latinoamericano a la legitimidad de las elecciones de noviembre de 1984 y al poder emanado de ellas. El 10 de junio, de regreso de su viaje por Europa (Austria, Holanda, Bélgica, Alemania Federal y España) el vicepresidente Sergio Ramírez declaró: "Hay una unánime aceptación de que las elecciones han sido las más válidas que se han podido dar en América Latina en los últimos tiempos".

Esta legitimidad que América Latina y Europa occidental reconocen a las elecciones nicaragüenses cuestiona la deslegitimación del gobierno revolucionario con la que la Administración Reagan pretende justificar su política terrorista.

También afirmó Ramírez en esta ocasión: "Las preocupaciones mayores que encontré en Europa estaban centradas primeramente en la posibilidad de una intervención directa", añadiendo: "Estamos seguros que todas las cancillerías europeas han hecho ver ya su desacuerdo a Estados Unidos sobre su política con Nicaragua y que lo han hecho ver con claridad y firmeza".

Como otra expresión de esa preocupación y desacuerdo los 150 delegados de los partidos europeos y latinoamericanos que integran la Internacional Socialista decidieron el 18 de junio durante la reunión que celebraron en Estocolmo enviar una Comisión a Centroamérica y a Estados Unidos para intentar aproximarse más creativamente al conflicto regional. La solicitud de esta Comisión fue hecha por el FSLN. "Fue la más latinoamericana de las reuniones de la Internacional Socialista", dijo el brasileño Leonel Brizola. En Estocolmo se analizó la posibilidad de un intervención norteamericana en Nicaragua. También en los temores ante esta eventualidad confluyen cada vez más las fuerzas latinoamericanas y las de los aliados de los Estados Unidos. De esta común preocupación pudiera surgir hoy una nueva fuerza para revitalizar la iniciativa de paz de Contadora.

La luz roja de Nicaragua frente al terrorismo

Además de las iniciativas diplomáticas bilaterales -especialmente con Costa Rica- y multilaterales -especialmente para revitalizar Contadora- Nicaragua ha seguido enfrentando el terrorismo de Estado del gobierno norteamericano consolidando sus estructuras de defensa y su economía de supervivencia.

En el campo de batalla: defendiendo la paz

Ha continuado con éxito la ofensiva sandinista contra las fuerzas contrarrevolucionarias en distintas regiones del país.

Este mes, el Ministerio de Defensa no facilitó sus habituales informes quincenales con datos precios sobre combates y bajas contrarrevolucionarias a nivel nacional. Sin embargo, sí se dieron a conocer otras informaciones parciales, que sirven de indicador del actual curso de la guerra de defensa.

En la zona norte, en donde una gran ofensiva sandinista iniciada en diciembre de 1984 empujó hacia Honduras a miles de contrarrevolucionarios, causándoles también un gran número de bajas, han continuado los combates. En este mes se calcula que unos 4 mil contrarrevolucionarios de tres Comandos Regionales de la FDN duramente golpeados en esta ofensiva lograron reagruparse en sus campamentos de Honduras, infiltrándose de nuevo en territorio nicaragüense con el objetivo de lanzarse sobre la ciudad de Jinotega. Esta sería la "gran ofensiva" anunciada por el dirigente de la FDN Adolfo Calero para los primeros días de junio, que según él debía coincidir con el anuncio de una definitiva unidad contrarrevolucionaria.

Para repeler a estos contrarrevolucionarios se están desarrollando grandes combates en diversos puntos de las zonas montañosas que darían acceso a la ciudad de Jinotega. Hasta el momento, datos oficiales aun no definitivamente confirmados hablan de 200 bajas contrarrevolucionarias, de las que 56 son muertos.

Por otra parte, continuó la importante ofensiva lanzada en la zona central del país contra el Comando Regional Jorge Salazar, una de las fuerzas más estratégicas (2 mil-3 mil hombres) de la FDN. Hasta el momento se han anunciado -también sin confirmación definitiva- 86 muertos contrarrevolucionarios y la retirada hacia Honduras de parte de los hombres de este Comando, mientras otra parte se habría dirigido hacia la zona de Chontales.

En el sur, según mencionamos anteriormente, la "Operación Soberanía" contra las fuerzas de ARDE instaladas en zonas de la frontera sur resultó exitosa al ser ocupados varios campamentos del grupo armado y sobre todo, la estratégica base de operaciones de La Penca. En esta ofensiva se han contabilizado inicialmente -tampoco hay confirmación definitiva- 20 contrarrevolucionarios muertos. Otros 41 muertos de ARDE serían el resultado de operativos sandinistas en la zona de Nueva Guinea.

Sumando todas estas cifras, habrían muerto en combate este mes 203 contrarrevolucionarios.

La guerra de los "paladines de la libertad" siendo una guerra terrorista. A lo largo de este mes se produjeron 3 ataques de fuerzas de tarea contrarrevolucionarias contra los nuevos asentamientos en donde han tenido que ser ubicados centenares de campesinos, desplazados por la guerra.

Como un ejemplo de este accionar terrorista mencionamos el ataque llevado a cabo el 9 de junio durante 6 horas por unos 500 contrarrevolucionarios de la FDN contra el asentamiento aun no terminado de El Cedro (Jinotega), en donde vivían ya 61 familias (200 niños). Como resultado del mortero constante fue destruido parte del nuevo asentamiento, la capilla y la bodega de granos. en el ataque murieron 12 campesinos -entre ellos 2 niños pequeños y una anciana- y 8 más resultaron heridos. Algunos de los muertos fueron campesinos que hicieron con sus fusiles una heroica resistencia al ataque. Otros fueron asesinados con lujo de crueldad por los contrarrevolucionarios.

Actos como éste -ataques a cooperativas, a comunidades campesinas y a otros objetivos civiles y emboscadas a vehículos civiles en los caminos- comienzan a multiplicase de nuevo en esta escalada terrorista que caracteriza la actividad de los grupos contrarrevolucionarios especialmente en los momentos en que sus fuerzas quedan desarticuladas por las ofensivas sandinistas.

El 5 de julio la Costa Atlántica se conmocionó con el ataque que unos 100 hombres armados de la FDN lanzaron contra el "Bluefields Express", única motonave de pasajeros que circula entre el Rama y el puerto de Bluefields. Los cuatro milicianos que iban en la nave murieron en el incendio del barco provocado por los contrarrevolucionarios con fósforo blanco, mientras a la tripulación civil les fueron robadas todas sus pertenencias después de que se les forzó a abandonar la nave.

¿En qué situación general se encuentran las fuerzas contrarrevolucionarias después de haber transcurrido ya la mitad de 1985, año señalado por el ejército nicaragüense para darles un golpe estratégico?

Según el Cdte. Hugo Torres, responsable de la dirección política del ejército sandinista, después de estos 6 meses de ofensiva general los contrarrevolucionarios están en una fase que puede calificarse como de "declive estratégico". Por su parte, el ejército sandinista habría cumplido ya con dos objetivos:

-desarticular todos los planes estratégicos de la contrarrevolución para estos meses.

- diezmar su capacidad combativa.

En la evaluación de conjunto hecha por el Ministerio de Defensa de Nicaragua se señala la desarticulación:

-en enero, del Plan "Nueva Siembra" destinado a tomar ciudades importantes de Jinotega y Estelí (138 contrarrevolucionarios muertos).

-en febrero, la del plan de ARDE en la zona central (54 muertos)
-en abril, la el plan de formación de 2 nuevos Comandos Regionales en el centro y norte del país.

-en mayo, la del plan de ARDE para tomar Blufields (24 muertos) y la ocupación del principal campamento del Comando Jorge Salazar (50 muertos).

-en junio se mencionan los resultados ya señalados de la "Operación Soberanía" en la frontera sur.

El Ministerio de Defensa calcula 1,500 bajas contrarrevolucionarias (muertos y heridos) en los primeros 5 meses de 1985. Evalúa también que, a pesar del "declive estratégico" con que caracteriza su actual situación los contrarrevolucionarios cuentan con suficientes hombres, armas y dólares como para lanzar en lo que resta de este año nuevas e importantes ofensivas.

Además de la guerra en los campos de batalla de todo el país y como una forma de tensar las fuerzas de los habitantes de Managua para la eventualidad de la intervención, el día 24 de junio salieron a las calles de la capital y de otras ciudades de occidente varios blindados, tanques y otras armas defensivas, que fueron ubicadas en lugares estratégicos en donde permanecen desde esa fecha. Por otra parte, en la noche del 28 de junio más de 70 mil personas participaron en "el repliegue", una caminata nocturna de unos 30 kilómetros desde Managua a Masaya. Esta caminata -hoy festiva, ayer dramática- evoca anualmente el "repliegue táctico" que a fines de junio de 1979 se vio obligado a realizar el FSLN al frente de unos 6 mil habitantes de los barrios orientales de Managua durante los días de la insurrección final contra Somoza.

Este año, el repliegue que llevaba al frente al Presidente de Nicaragua, al Gabinete y a la Dirección Nacional del FSLN, tuvo una participación mayor que otros años, con el fin de convertirlo en un signo de la disposición del pueblo de Managua a resistir, rechazar y derrotar la intervención norteamericana si ésta llegara a producirse.

A pesar de grandes dificultades aun no resueltas, avanzan en la Costa las iniciativas de pacificación que tienen en el proyecto de autonomía su principal motor.

El regreso al río Coco, la defensa de la tierra y de sus recursos y la unificación de las familias costeñas separadas por la guerra son hoy banderas que movilizan a las distintas etnias de la Costa en la dirección de la paz. Pero estas banderas que enarbolan hoy los pueblos indígenas de esta mitad de Nicaragua no son ya banderas de reivindicación que vanguardizan los contrarrevolucionarios armados sino propuestas que el gobierno revolucionario ha puesto en manos de los pobladores de la Costa. Este es el cambio sustancial que ha tenido lugar y que permite mirar con más esperanza el futuro de la zona.

El avance militar del ejército sandinista en la Costa y las pláticas de paz llevadas a cabo con dirigentes armados, tanto de MISURASATA (grupo de Brooklyn Rivera, en conversaciones oficiales con el gobierno sandinista desde diciembre de 1984) como con algunos jefes de grupos armados locales de MISURA (grupo liderado por Steadman Fagoth, vinculado a la FDN y a la CIA y hoy muy dividido, con una corriente favorable a la negociación), han sido posibles por varias razones:

-Es espacio abierto por el FSLN con el proyecto de autonomía es un espacio autocrítico. El gobierno revolucionario ha madurado en todos estos años y con esta guerra en su sensibilidad hacia el problema étnico y ahora entiende con mayor lucidez qué tipo de batalla por la democracia se ha de dar en la Costa. Esto acerca la paz.

-La conciencia de identidad que emerge en los pueblos costeños encuentra en el proyecto de autonomía un buen cauce de expresión. Esta conciencia y los reclamos que surgen de ella desbordan los planteamientos de las organizaciones contrarrevolucionarias costeñas y presionan sobre la inflexibilidad de algunos de sus líderes, contrarios a un arreglo político. Esto acerca la paz.

-La descomposición de los grupos armados mískitos que están en Honduras y también en Nicaragua a causa del cansancio que produce una guerra tan larga y con tan altos costos humanos es un acicate para que los líderes de estos grupos traten de encontrar una salida pacífica, que tiene en el proyecto autonómico una correcta expresión. Esto también acerca la paz.

La situación descrita es bastante nueva y se acelera. "Tanto han cambiado las cosas en la Costa en estos últimos meses que ya ni los misura ni los misurasata que están en las comunidades asustan, pues no son percibidos como contrarrevolucionarios. Ahora ya es otra cosa. Más bien se impone la imagen de un pueblo que expresa sus esperanzas a través de distintas tendencias: los misura, los misurasata, los misatan y las otras organizaciones de los sumos, de los criollos... Los pueblos indígenas son hoy más revolucionarios y están más claros de lo que quieren que las mismas dirigencias de las organizaciones que los representan". Así evaluó la situación actual uno de los miembros de la Comisión Nacional de Autonomía en declaraciones hechas al IHCA.

Con este positivo marco de fondo continúan los trabajos dirigidos a materializar en una ley de autonomía costeña. El 14 de junio el Comandante Tomás Borge, que preside actualmente la Comisión Nacional de Autonomía dio inicio a la Consulta Nacional que recogerá criterios y fórmulas para la misma y anunció que se esperaba tener elaborado ya un Proyecto de Autonomía para el día 12 de octubre que ya no sería llamado en Nicaragua el Día de la Raza sino el Día de la Autonomía.

También se inició este mes el regreso al río Coco de las comunidades mískitas que fueron reasentadas en 1982 en Tasba Pri. Está previsto que retornen al coco 43 comunidades (30 de ellas de Tasba Pri) en un proceso de varios meses. antes de los traslados del 82, forzados por el incremento de las actividades contrarrevolucionarias en el río, existían en las orillas el Coco 50 comunidades, con unas 25 mil personas. Entre los que pasaron a Honduras cuando el traslado y los que decidan quedarse, serán ahora menos los que regresen, aunque para todos están abiertas las oportunidades. Es muy elevada la previsión de los gastos necesarios -materiales para viviendas, transporte, etc.- para asegurar el éxito del regreso al río y de la reinstalación de las comunidades en su hábitat tradicional.

El mismo día en que se dió por iniciada la Consulta Nacional sobre la Autonomía, el 14 de junio, el grupo MISURA secuestró a Regine Schmemann, bióloga de la República Federal Alemana, que trabajaba en un proyecto forestal de la Costa, y a dos técnicos nicaragüenses que la acompañaban. Entre las demandas de los dirigentes de MISRUA en Honduras -a donde fue conducida a pie Regine- para liberar a la bióloga, estaba la devolución de varios miembros de la organización armada, entre ellos el jefe militar mískito Eduardo Panting, que decía era prisionero del ejército sandinista.

Estos reclamos sobre Panting revelaron algunos aspectos de interés sobre la situación de tensiones que se ha creado en la Costa como resultado de este arduo proceso de pacificación.

Eduardo Panting, "León Rojo", jefe militar de MISURA, el más respetado de los jefes de este grupo armado dentro de Nicaragua, venía sosteniendo conversaciones de paz con las autoridades militares y de seguridad sandinistas y a mediados de mayo había decretado ya un alto al fuego entre sus hombres y los sandinistas. Esta situación llevó a Steadman Fagoth, jefe máximo de MISURA en Honduras y aliado de la FDN, a enemistarse con él. Por eso lo distituyó a su cargo y, según inicios con los que trabaja hoy la seguridad nicaragüense, mandó a asesinarlo en la comunidad de Yulu el 22 de junio, sólo unos días antes de que tuviera lugar una reunión de jefes MISURA para evaluar el actual proceso de pacificación.

Según versiones de los jefes de MISURA que estaban con Panting cuando ocurrió su muerte, éste había sido víctima de un accidente al caérsele su pistola. en cualquier caso, no existen indicios de que Panting fuera asesinado por os sandinistas, como ha afirmado Fagoth. Por otra parte, las noticias publicadas este mes sobre un proceso de unificación entre Brooklyn Rivera de MISURASATA Y MISURA deben ser interpretadas teniendo en cuenta que los MISURA que tienden a esta unidad con Rivera son los que estaban representados por posiciones como las de Panting y otros jefes MISURA y no por la corriente de Fagoth, cada vez más separada de las verdaderas expectativas de los pueblos indígenas.

En el deseo de responder cultural, social y económicamente lo más pronto posible a esas expectativas, el 24 de junio, el Presiente Ortega inauguró solemnemente los trabajos de la Comisión Nacional Ampliada sobre la Autonomía. En su discurso, y aludiendo a una vieja pretensión de la guerra que financia la Administración Reagan de "partir" el país por la Costa para declarar en ella un "territorio liberado" a través del que lanzar después la invasión, Daniel Ortega dijo: "Reagan se propone cortar nuestros ríos nuestras montañas, nuestros corazones, nuestro país, para mejor explotarnos y para dominarnos. Pero eso ya no será posible: Nicaragua es indivisible y será indivisible para siempre".

En el campo económico: en paz con los bancos

Ya han comenzado a llegar al puerto nicaragüense de Corinto los primeros barcos cargados con la ayuda solidaria de Europa del este y del Oeste. El desafío que representan un adecuado almacenamiento de todos esos productos y una correcta administración y distribución de los mismos es muy grande y absorbe ya esfuerzos de varias dependencias estatales.

Siendo también la ayuda solidaria de esta hora una ayuda en créditos de muy diverso tipo y de muy diversa procedencia, el gobierno de Nicaragua estaba urgido a ponerse al día en la refinanciación de su deuda externa, pues en condición de morosidad podría perder legalmente muchos de esos créditos.

El gobierno sandinista heredó del somocismo una deuda de $1,600 millones, que aceptó pagar al asumir el poder. El total actual de la deuda externa acumulada después sobre esa herencia alcanza los $4,500 millones.

En 1984 Nicaragua renegoció los intereses de su deuda pero no pudo pagarlos, especialmente por las enormes pérdidas materiales causadas por la guerra. En los actuales momentos Nicaragua llevaba ya 12 meses en situación de morosidad ante la banca internacional. Una delegación nicaragüense viajó este mes a New York a renegociar nuevamente su deuda con los bancos privados, que asciende a $1,200 millones. Estaba presidida por el Presidente del Banco Central de Nicaragua, Dr. Joaquín Cuadra. Los términos de la renegociación conseguida no pudieron ser más favorables a Nicaragua. En vez de los $300 millones que Nicaragua debía pagar ya en concepto de intereses de capital, de mora y de nuevos vencimientos, sólo pagó ahora la suma de $9.2 millones acordando pagar en los próximos 12 meses otros $15.2 millones más. El Comité de Bancos Acreedores, en el que están integrados decenas de bancos norteamericanos -la mayoría-, europeos, canadienses y japoneses se manifestó abierto a la comprensión de la posición nicaragüense.

El acuerdo conseguido este mes regulariza las relaciones de Nicaragua con la banca privada internacional hasta junio de 1986. Posteriores acuerdos pondrán también al día las relaciones financieras de Nicaragua con el FMI y el Banco Mundial.

En cuanto a la deuda externa, tema prioritario en el actual momento político latinoamericano, el gobierno de Nicaragua insiste en lograr una posición unitaria en todo el continente, en la necesidad de conseguir una amplia moratoria y en efectuar pagos prioritariamente a los bancos que estén abiertos a garantizar créditos para el desarrollo.

En la actual coyuntura era urgente para Nicaragua superar la condición de morosidad en la que se encontraba y conseguir renegociación que garantizara el flujo normal hacia el país de todos los préstamos conseguidos de los países occidentales en esta coyuntura de embargo.

"El gobierno sandinista ha sido eminentemente pragmático en la construcción de sus relaciones internacionales", dijo Cuadra, que consideró que el no haber firmado ningún tipo de refinanciación, "hubiera sido simplemente abrir otro frente de guerra".

La firma de estos acuerdos en Estados Unidos fue una victoria política del gobierno sandinista. Esta victoria se explica por la habilidad negociadora de la delegación y también por las contradicciones que la política Reagan hacia Centroamérica tiene al interior de los círculos de poder de Estados Unidos. Es bien sabido que entre los empresarios norteamericanos existen dos focos de clara oposición a esta política.

Uno es el de los círculos de las transnacionales. Según estos empresarios, la crisis centroamericana está afectando a toda América Latina y podría llegar a desestabilizar a todo el continente, perjudicando con eso el proceso de las inversiones transnacionales. Creen también que la escalada de la miltiarización regional está frenando la emergencia de Centroamérica como potencial mercado para las transnacionales.

Otra corriente de oposición se da en los círculos de la comunidad financiera. Para los banqueros, la crisis regional incide negativamente en sus intereses al vincular aspectos políticos con aspectos económicos y entre ellos, especialmente, el explosivo tema de la deuda externa.

Desde esta perspectiva puede entenderse mejor el éxito político y económico logrado por Nicaragua con su ventajosa refinanciación de la deuda. Los grandes bancos norteamericanos piensan de modo distinto a la Administración Reagan. Piensan pragmáticamente y no quieren arriesgar sus espacios en otros países del Tercer Mundo o perder su credibilidad internacional empuñando contra la ya agredida Nicaragua el garrote de la presión financiera. Esta contradicción, sin duda, ayuda a mantener la frágil economía nicaragüense mientras dure la guerra.

¿El Cardenal de la paz?

El 14 de junio regresó a Nicaragua Mons. Miguel Obando, que había sido investido como Cardenal por el Papa el 25 de mayo. Durante varias semanas la Arquidiócesis de Managua desplegó una gran actividad en parroquias y colegios católicos para organizar un magno acto de recibimiento al Cardenal y asegurar una masiva asistencia a la misa campal que celebraría el día 15. El periódico "La Prensa" dio un eco sostenido a todos estos preparativos, anunciando con gran despliegue que se esperaba para la misa la asistencia de 300 mil personas. También se habló de que vendría a Managua una representación de obispos centroamericanos y latinoamericanos.

Después de 6 años de conflictos al interior de la Iglesia y entre la jerarquía y el Estado, conflictos en los que el Arzobispo de Managua ha sido el gran protagonista por el lado eclesiástico, resultaba imposible pretender "despolitizar" estos actos, a los que invitaba desde los medios nicaragüenses la Coordinadora de partidos abstencionistas y desde Honduras la radio contrarrevolucionaria "15 de septiembre", que lanzaba este llamado: "¡Católicos y cristianos, se presenta una nueva oportunidad para demostrar que no estamos vencidos por el enemigo comunista!"

El día 13 el Cardenal celebró en una parroquia de Miami una misa a la que asistieron unas 5 mil personas -exilados nicaragüenses antisandinistas y cubanos anticastristas en su mayoría-. La misa fue transmitida en directo para Nicaragua por una cadena radial que encabeza la Radio Católica y de la que formaron parte 2 emisoras de Miami voceras de los cubanos anticastristas y otras de Centroamérica. Esta cadena se repetiría al día siguiente al llegar Obando a Managua, formando parte de ella también Radio Impacto, vocera de la contrarrevolución e Costa Rica.

El comité de recibimiento del Cardenal en Miami estaba presidido por el ex-político somocista Cristóbal Mendoza y formado por otros 12 nicaragüenses vinculados a las organizaciones contrarrevolucionarias y de oposición en el exilio. E su homilía de Miami, el Cardenal Obando habló de la necesidad de la "reconciliación" entre los nicaragüenses y anunció que esperaba a 150 mil personas en su misa campal en Managua. A la misa de Miami asistieron conocidos contrarrevolucionarios, entre ellos el líder de la FDN, Adolfo Calero y Edén Pastora.

El empresario cubano Carlos Pérez, presidente del Comité de Ciudadanos Preocupados por la Democracia, gestionó una carta de bienvenida que el Presidente Reagan envió al Cardenal a su llegada a Miami. Reagan se expresaba así en su mensaje: "Su presencia en este momento es una fuente de fuerza y orgullo, no solamente para la población hispana del sur de la Florida, sino para todos os que compartimos las creencias y tradiciones de su Iglesia". (Reagan no es católico). Francisco Urcuyo, quien sucedió a Somoza cuando este huyó de Nicaragua el 17 de julio de 1979 y que también asistió a misa, declaró: "Es importante la fuerza que lleva (Obando), para enfrentarla a la apócrifa "iglesia popular" que sirve los intereses de la tiranía en mi país".

En un ambiente sumamente tenso, más tenso por esta celebración, a la que el gobierno nicaragüense dio publicidad resaltando su claro carácter político, las expectativas sobre el resultado de los actos de recibimiento al Cardenal fueron aumentando en Managua.

El cardenal llegó a la capital de Nicaragua el 14 de junio, cuando ya era de noche. El día anterior el gobierno había hecho saber a su obispo auxiliar, Mons. Bosco Vivas, que como medida de seguridad ante algunos indicios preocupantes, se había decidido que a la terminal aérea entraran solamente 100 personas, designadas por el Comité Arquidiocesano de preparación de los actos. Esta decisión no fue aceptada por las autoridades eclesiásticas y no se llegó a ningún acuerdo. Desde tempranas horas de la mañana ya hubo gente que quiso "tomar posiciones" en el aeropuerto.

En la tarde, se presentaron al aeropuerto cientos de fieles que querían entrar y un grupo reducido que, con actitudes muy violentas, forzaron los portones del parqueo. En distintos momentos de forcejeo con policías desarmados que quisieron contenerlos, resultaron heridos 11 policías y dañados 2 vehículos policiales y otros estatales y privados. Algunos de estos provocadores fueron detenidos. Fue por ellos por quienes rezó particularmente y en primer lugar el Cardenal en la misa del día 15.

Mons. Obando hizo el trayecto de 20 kilómetros, desde el aeropuerto a su residencia, en un vehículo llamado por "La Prensa" el "cardenal móvil" y que no era sino una camioneta roja. El recorrido duró siete horas, pues la camioneta circulaba empujada por unos hombres o andaba muy lentamente. El Cardenal iba de pie en el vehículo, escoltado entre otros por los conflictivos P. Amado Peña y Bismarck Carballo. Según los cálculos más confiables unas 40 mil personas salieron a las calles a saludarlo o a verlo pasar. Entre el público se detectaban las más variadas motivaciones: abierta oposición al gobierno -que tuvo expresiones de desahogo en todo tipo de consignas-, respeto religioso a la figura del Cardenal o simple curiosidad. Es indiscutible que el recibimiento del Cardenal fue un acontecimiento popular en la capital -muy poca su repercusión fuera de Managua- aunque no fue "el hecho histórico, insólito, que quedará grabado para siempre en la memoria de los nicaragüenses", como repetía el locutor de Radio Católica durante la transmisión.

Las mayores expectativas las centraban los organizadores en la misa campal del sabado 15. Pero éstas no se cumplieron. El cálculo más optimista sobre la asistencia la calcula en 40 mil personas y el más conservador, en 20 mil. La prueba más evidente de que las expectativas sobre la masividad no se cumplieron las dio "La Prensa", que se limitó a hablar de millares de fieles. Más significativo fue el bajo nivel de la representación episcopal centroamericana.

Estuvieron presentes sólo cuatro obispos del área: Gregorio Rosa Chávez, auxiliar de San Salvador y secretario del SEDAC (Secretario Episcopal de Centroamérica), Dimas Cedeño, de Santiago de Veraguas (Panamá), Luis Alfonso Santos, de Santa Rosa de Copán (Honduras) y Pedro Arnoldo Aparicio, obispo retirado de San Vicente (El Salvador). Ningún arzobispo centroamericano, ninguna representación de Guatemala ni de Costa Rica, ninguna representación del CELAM. Cuatro de los 10 obispos nicaragüenses estuvieron ausentes de la ceremonia y también el Nuncio, que fue representado por su Encargado de Negocios.

El acto se desarrolló sin incidentes. Las alusiones de crítica a la revolución fueron más directas en las palabras de Mons. Vega que en las de Mons. Obando, que tuvo una homilía de contenido poco significativo desde el punto de vista político.

Los actos de recibimiento del Cardenal no tuvieron la masividad ni el impacto desestabilizador que de ellos esperaban los organizadores eclesiásticos y también los partidos políticos de oposición y los grupos armados contrarrevolucioanarios, que ven en la actual coyuntura la figura del Cardenal como la única con capacidad de aglutinar a los sectores populares que no participan del proceso revolucionario y unirlos a los que se oponen activamente a él. Esta capacidad la puede desarrollar principalmente el Cardenal, a través de celebraciones religiosas masivas, del uso de símbolos religiosos que lo revisten de una "autoridad alternativa" a la del gobierno y de mensajes que, en su ambigüedad política, expresen el proyecto de la oposición.

Las giras que Mons. Obando ha iniciado visitando varios pueblos y ciudades cercanos a Managua y distintos barrios de la capital confirman la hipótesis de que el Cardenal estaría dispuesto a jugar este papel de personalidad aglutinadora del pueblo "contra el comunismo".

Hay indicios de desgaste en este "modelo" político-religioso. Los acontecimientos de este mes lo muestran. La desmedida exaltación que sectores eclesiásticos y políticos han hecho de la persona de Mons. Obando con ocasión de su Cardenalato y su cada vez más clara polarización política, chocan, tanto con la religiosidad tradicional del pueblo que o quiere mezcla de religión con política como con la fe madura de sectores creyentes que entienden a qué intereses sirve este modelo. Chocan también con una sociedad que ha evolucionado mucho en estos seis años de revolución y que ya se ha expresado masivamente en muchas ocasiones en torno a nuevos símbolos históricos y nacionales y no se ve representada en la propuesta de religiosidad tradicional e individualista que quiere promover al Cardenal.

El mensaje "de paz" de Mons. Obando con ocasión de su regreso, como el que ha expresado en otros momentos, es un llamado "a la reconciliación entre todos los nicaragüenses", es decir -y según sus mismas palabras-, "un diálogo tomando en cuenta a los elementos que se han alzado en armas". En su proposición de la vía hacia la paz coincide el Cardenal con los planteamientos de la oposición abstencionista, de la contrarrevolución armada y de la Administración norteamericana.

"Nicaragua victoriosa ni se vende ni se rinde" es el lema con el que la revolución sandinista llega a su sexto aniversario. Las recientes victorias de Nicaragua y su probada firmeza en no rendirse a los proyectos norteamericanos han atraído sobre el país graves amenazas y momentos de peligro. Estamos sin duda en uno de los más preocupantes.

En el horizonte de una tensa coyuntura internacional en la que el Presidente Reagan dice haber empezado a poner "los cimientos para una guerra total contra el terrorismo", Nicaragua ha sido señalada por él como el principal refugio de terroristas del mundo y como integrante de una Confederación de Estados Terroristas frente a la que Estados Unidos tiene derecho a defenderse.

El vicepresidente Sergio Ramírez, en su gira diplomática de urgencia para detener el terrorismo de Estado norteamericano, advirtió a Estados Unidos: "Ellos creen que van a llegar a un paseo por Nicaragua pero cometerán un error trágico, porque nosotros o vamos a huir. Vamos a resistir y se va a incendiar Centroamérica". En esta capacidad de resistencia confía hoy Nicaragua.

Desde su ayuno y oración, emprendido como un signo de clamor esperanzado ante Dios y ante el mundo, el Canciller de Nicaragua dijo al conocer la noticia: "La potencia que fomenta y defienden el mundo una política de terrorismo acusa a sus víctimas de lo que ella misma hace. Es tal el cinismo que amerita el más resonante clamor de condena en todo el mundo". En la fuerza de contención de ese clamor también confía hoy Nicaragua, mientras sigue enfrentando la guerra y preparando sus armas para defenderse de la intervención.

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